La invasión de Alemania y la Unión Soviética a Polonia en Septiembre de 1939 marcó el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y una operación militar que acabaría con la total destrucción del Estado Polaco. La campaña de poco más de un mes demostró la superioridad y letalidad de la «Blitzkrieg» o «Guerra Relámpago» puesta en marcha por el Ejército Alemán, aunque aunque no evitó que el conflicto regional y el posterior juego diplomático expandiesen la conflagración a los cinco continentes durante los próximos seis años en lo que sin duda fue la mayor tragedia de la Historia de la Humanidad.
Preludio
La humillación y el castigo infligido a Alemania tras su derrota ante los Aliados en la Primera Guerra Mundial de 1914 a 1918, empezó a disiparse con la llegada al poder de Adolf Hitler y su nombramiento como Führer del Tercer Reich en 1933. Aquello devolvió la esperanza de muchos alemanes dentro y fuera de su patria para intentar recuperar todos aquellos territorios que de forma injusta les fueron arrebatados en el Tratado de Versalles de 1919, tal y como se demostró con la remilitarización de Renania en 1936, la anexión de Austria en 1938 o la incorporación de los Sudetes a costa de Checoslovaquia, esto último ratificado por Gran Bretaña, Francia e Italia durante la Conferencia de Munich. Las cosas sin embargo cambiaron con la entrada de las tropas alemanas en Chequia y la fundación del Protectorado de Bohemia-Moravia en Marzo de 1939, al que siguió un reconocimiento unilateral de la independencia de Eslovaquia y la adhesión territorial de Memel a costa de Lituania, ya que los Gobiernos de Londres y París expresaron sus quejas y advirtieron que en caso de ser agredido otro lugar sería considerado un «causus belli», como por ejemplo estaba a punto de suceder con Danzig.
Danzig o «Gdánsk» en idioma polaco era un puerto estratégico del Mar Báltico a medio camino entre Prusia Oriental y la zona continental alemana que en 1920 fue reconocido por la Sociedad de Naciones con el nombre de Estado Libre de Danzig. Como el 97% de sus habitantes eran de raza germana y desde hacía siglos habían pertenecido a Alemania, la mayor parte de sus ciudadanos no comprendían la razón de estar sometidos a una administración polaca simplemente por el dictado absurdo de las cláusulas del Tratado de Versalles, tal y como también sucedía con otros territorios alemanes que incluían la Alta Silesia, Pomerelia o Posen (esta última rebautizada por los polacos como Poznan) que de la misma manera fueron entregados sin justificación alguna a Polonia. Así fue como con el paso de los años los habitantes de Danzig y el resto de tierras arrebatadas por los polacos fueron desarrollando un sentimiento de venganza hacia sus amos eslavos que pronto iba a poder materializarse con la entrada en escena del Tercer Reich.
Polonia se había erigido como una de las naciones más belicosas de Europa desde comienzos del siglo XX y por tanto se había granjeado numerosos enemigos que incluían a Alemania, la Unión Soviética, Lituania y Checoslovaquia. Después de obtener su independencia en 1918 coincidiendo con el final de la Primera Guerra Mundial, el Estado Polaco surgió a partir de la fragmentación del Imperio Austro-Húngaro, el Imperio Alemán y el Imperio Ruso, lo que se tradujo en hostilidades contra las minorías de todos los países circundantes y en el estallido de conflictos armados que concluyeron en la conquista de los siguientes territorios: en la Guerra Polaco-Ucraniana (1918-1919) la región de Lvov a costa de Ucrania, en la Guerra Polaca-Lituania (1919) el distrito de Vilna a costa de Lituania, en los Levantamientos de Silesia (1919-1920) el espacio de Silesia a costa de Alemania, en la Guerra Polaco-Checoslovaca (1919-1920) el enclave de Teschen a costa de Checoslovaquia, y durante la Guerra Polaca-Soviética (1919-1921) las provincias de Lublin, Podolia, Volhynia y Brest a costa de la Rusia Bolchevique, estas últimas gracias a la impresionante victoria del general Józef Pilsudski contra el Ejército Rojo en la Batalla de Varsovia. Salvo por la excepción de Rumanía, todos los vecinos fronterizos de Polonia estaban buscando el momento propicio para ejecutar su venganza, el cual se daría poco después de las garantías de protección ofrecidas por Gran Bretaña y Francia, ya que los polacos se envalentonarían y cometerían muchas torpezas diplomáticas durante la crisis de 1939.
Los problemas sobre Europa Oriental se iniciaron en la primavera de 1939 cuando el Tercer Reich solicitó a Polonia la construcción de una autopista y un ferrocarril dentro de su territorio para unir logísticamente el espacio continental con Prusia Oriental a través del llamado «Corredor de Danzig». La respuesta de los polacos fue contestada por una oleada eufórica de patriotismo que derivó en la convocatoria de manifestaciones antialemanas por todo el país, seguidas por la aprobación de una serie de leyes raciales que impulsó el Presidente Ignacy Móscicki, como por ejemplo remover a los ciudadanos germanos de las administraciones públicas o clausurar los colegios de habla alemana. Lo peor sin embargo ocurrió el 8 de Mayo después de que unos militantes de extrema derecha asaltaran una granja y asesinaran a dos campesinos alemanes, un suceso que condujo a Hitler a apelar a la Sociedad de Naciones y solicitar un plebiscito que decidiese el futuro del Estado Libre de Danzig, aunque afirmó que respetaría el «statu quo» de la Marina Polaca en la Base Naval de Westerplatte. Sin embargo el Ministro de Asuntos Exteriores Józef Beck se negó en rotundo tras obtener el apoyo del Primer Ministro Neville Chamberlein del Reino Unido y el Presidente Édouard Daladier de Francia, por lo que entonces los polacos, sintiéndose protegidos por París y Londres, redoblaron la apuesta con su campaña propagandística contra el Tercer Reich y el asesinato de otros 38 civiles germanos a manos de las turbas exaltadas. Esta inesperada actitud por parte de Polonia condujo al Führer a reunir de urgencia a todo el Estado Mayor del Ejército Alemán (Heer) para iniciar los preparativos de una pronta intervención militar contra el Estado Polaco.
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) fue la otra gran potencia que también mantenía disputas territoriales con Polonia, las cuales se remontaban desde el siglo XVII en adelante con la Guerra Ruso-Polaca (1654-1657) por el dominio mancomunitario de Lituania, las Guerras Napoleónicas del siglo XIX que culminaron en la breve independencia del Ducado de Varsovia (1807-1915), y la Guerra Polaco-Soviética (1918-1921) que supuso la separación definitiva con la Rusia Bolchevique tras una aplastante victoria militar del Ejército Polaco sobre el Ejército Rojo. Este último episodio implicó el control polaco de grandes extensiones de Ucrania y Bielorrusia como Lvov, Lublin, Podolia, Volhynia o Brest, por lo que la mayor parte de sus habitantes de origen eslavo, básicamente ucranianos y bielorrusos, vivieron un auténtico drama cuando durante los veinte años siguientes sufrieron todo tipo de represiones por parte de las autoridades, incluyendo algunas matanzas y numerosas quemas de aldeas. De hecho la violencia se recrudeció en el verano de 1939 cuando paramilitares polacos de extrema derecha lincharon públicamente a cientos de eslavos en Ochin, Wicemtowka, Stanislawka, Spray Zapust o Podhajce; aunque de la misma manera, también atacaron a ciudadanos de otras etnias como por ejemplo judíos, lituanos, checos o eslovacos.
Otras naciones que como Alemania o la URSS que en vísperas de la Segunda Guerra Mundial tuvieron serios problemas fronterizos con Polonia fueron Eslovaquia y Lituania, las cuales no dudarían en adherirse a la empresa militar en caso de una intervención del Tercer Reich. El caso de la República Eslovaca fue el más significativo porque al frente del Monseñor Jozef Tiso y del movimiento filofascista de la Guardia Hlinka, los eslovacos prometieron sumarse a la campaña a cambio de recuperar el histórico territorio de Teschen que los polacos les habían arrebatado en 1919. Lo mismo ocurrió con los lituanos que ofreciendo su apoyo a los soviéticos aspiraban a retomar el distrito de Vilna; como también la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) al mando del líder político Stepan Bandera, quién prestando su ayuda a los alemanes esperaba crear un Estado propio en la Ucrania Subcarpática.
Las grandes diferencias ideológicas entre Adolf Hitler e Iósif Stalin no impidieron que los intereses de ambos mandatarios coincidiesen a la hora de ponerse de acuerdo para destruir al Estado Polaco. Así fue como el 25 de Agosto de 1939 se reunieron en el Kremlin de Moscú el Ministro de Asuntos Exteriores Joachim Von Ribbentrop y el Ministro de Asuntos Exteriores Viacheslav Molotov para firmar el Pacto de No-Agresión Germano-Soviético, también conocido como Pacto «Ribbentrop-Molotov», cuyas cláusulas secretas incluían el reparto territorial de Polonia (el oeste para los alemanes y el este para los soviéticos), además de dividirse Europa Oriental en áreas de influencia con las que se permitiría a los rusos anexionarse Estonia, Letonia y Lituania, así como Besarabia y Bukovina a costa de Rumanía y Carelia a costa de Finlandia. Aquella nueva amistad tan antinatural entre comunismo y nacionalsocialismo asombró a toda la comunidad internacional, hasta el punto de que Reino Unido y Francia protestaron e incluso retiraron a sus embajadores de la URSS. La actitud tibia de los occidentales no incomodó a la Unión Soviética, ya que su único inconveniente era el hecho de no poder sumarse a la campaña germana desde el principio debido a que por ese entonces el país se encontraba socorriendo a su «estado títere», la Mongolia Exterior, durante la Guerra del Khalkhin-Gol contra Japón y el Manchukuo en el Lejano Oriente, por lo que no podría volcarse en el teatro europeo hasta cerrar la contienda en Asia.
Al poco de formalizarse la alianza entre Alemania y la URSS, el siguiente paso del Reino Unido fue firmar el Pacto de Seguridad Anglo-Polaco para garantizar las fronteras de Polonia, por lo que Hitler respondió invocando el Pacto de Acero con la Italia Fascista, aunque Benito Mussolini se negó a arriesgarse a una guerra con Inglaterra hasta por lo menos el año 1942 o 1943, alegando como motivo la escasa preparación del Ejército Italiano. Ante esta nueva situación el Führer no tuvo más remedio que cancelar la intervención militar sobre Polonia el 26 de Agosto, aunque como no todas las fuerzas en la demarcación recibieron la notificación, se produjeron algunos incidentes fronterizos de escasa relevancia como ciertos tiroteos protagonizados por la milicia germana en Danzig, o el asalto de un grupo de comandos que ocupó un túnel y un nudo ferroviario en Jablonka.
Como la guerra contra Alemania ya se vislumbraba inevitable a fecha de 30 de Agosto, el Ejército Polaco ordenó la movilización general de toda la población, aunque en el último instante los Gobiernos de Londres y París presionaron a las autoridades polacas para revocar el decreto con la esperanza de alcanzar una solución diplomática y evitar un conflicto similar a la Gran Guerra. Esta decisión facilitó a la Marina Polaca evacuar a los tres destructores Buzra, Blyskawica y Grom que dejaron atrás el Mar Báltico y atravesaron el Estrecho de Dinamarca hacia las Islas Británicas, aunque su marcha no rebajó la tensión, pues el día 31 tuvo lugar el Incidente de Gleiwitz cuando los alemanes intentaron llevar a cabo un acto de «falsa bandera». Se trató del asalto de unos comandos de las SS vestidos con uniformes polacos que simularon un ataque contra una estación de radio propia, la «Operación Himmler», pero la puesta en escena no sirvió para nada debido a que la sombra de la guerra se cernía sobre Europa.
Plan del Eje-Komintern
La «Guerra Relámpago» o «Blitzkrieg» ideada por el general alemán Heinz Guderian en su libro Achtung Panzer! que había publicado en 1938, constituyó la revolucionaria doctrina que por primera vez se aplicaría en Polonia y que sin su artífice aún saberlo pronto modificaría el curso de la Historia. Este pensamiento se basaba en evitar los escenarios de trincheras que habían inmovilizado a las tropas durante la Primera Guerra Mundial, apostando en su lugar por la maniobrabilidad y una penetración coordinada en el campo de batalla, tal y como algunos militares habían experimentado de manera muy tímida durante la Guerra Civil Española de 1936 a 1939. De hecho sería en el territorio polaco donde la técnica alcanzaría su absoluta plenitud al buscarse un punto de ruptura denominado «schwerpunkt», a través del cual se colarían con la máxima rapidez los tanques de las fuerzas acorazadas Panzer, siempre en combinación con un apoyo interarmas de artillería, aviación y unidades motorizadas, desbordando el frente con absoluta celeridad mientras la infantería se dedicaba a eliminar los núcleos de tropas embolsadas y los bombarderos a neutralizar desde el aire los nudos de comunicaciones, centros de mando, líneas de suministros, acuartelamientos, aeródromos, estaciones ferroviarias, etcétera…

Plan de invasión y despliegue de los ejércitos de Alemania, la Unión Soviética y Eslovaquia contra Polonia.
Bajo el nombre de «Operación Fall Weiss» o «Caso Blanco», el general Walter Von Brauchitsch fue puesto al mando de todo el operativo para la invasión de Polonia que se realizaría en dos alas principales que fueron el Grupo de Ejércitos Norte y el Grupo de Ejércitos Sur. El Grupo de Ejércitos Norte bajo el liderazgo del general Fedor Von Bock partiría con el III Ejército desde Prusia Oriental y con el IV Ejército desde Pomerania para embolsar la capital Varsovia y cerrar la salida hacia los puertos del Mar Báltico. Contrariamente el Grupo de Ejércitos Sur bajo la dirección del general Gerd Von Rundest saldría con el XIV Ejército desde Eslovaquia y con los VIII y X Ejércitos desde Silesia para aniquilar a las fuerzas enemigas sobre las llanuras del centro de Polonia. Simultáneamente dentro del propio Estado Libre Danzig se produciría una insurrección armada de las minorías alemanas agrupadas en la Milicia SS «Danzig» (SS-Heimwehr «Danzig») que encabezó su líder político Hans Goetze, las cuales desde el interior actuarían como una «quinta columna» contra el Ejército Polaco.
El Ejército Alemán (Wehrmacht) desplegó a un total de 1.800.000 soldados (886.000 en el Grupo de Ejércitos Sur, 630.000 en el Grupo de Ejércitos Norte, 282.000 auxiliares y 2.000 miembros de la Milicia SS «Danzig») repartidos en cinco ejércitos, los cuales a su vez se distribuyeron en 58 divisiones (27 de infantería, 7 blindadas, 8 motorizadas, 4 ligeras y 1 de caballería) y se subdividieron en 559 batallones. Respecto al armamento disponible hubo 3.472 tanques de los modelos ligeros Panzer I y II, medios T-38 o pesados Panzer III y IV; 718 vehículos blindados Hanomag o SdKfz; y 5.805 piezas de artillería entre cañones PaK 38, PaK 40, Flak 88, etcétera; sin obviar un parque de transporte compuesto por 938 camiones, 530 motocicletas y 5.375 caballos. Respecto a la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) se reunieron 2.315 aviones entre los que se contabilizaron bombarderos en picado Stuka, cazas Messerschmitt Bf 109, cazabombarderos Messerschmitt Bf 110 y bombarderos Heinkel He 111, Junkers Ju 88 o Dornier Do 17; mientras que la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine) concentró 84 navíos sumando un acorazado, nueve destructores, catorce submarinos, veintiséis dragaminas y 34 torpederos.
El Ejército Rojo bajo el mando del mariscal Kliment Voroshilov desplegó a un total de 800.000 efectivos repartidos en dos grandes agrupaciones que invadirían Polonia de la siguiente manera: 400.000 hombres del I Frente Bielorruso liderado por el general Mikhail Kovalov caerían por el noreste desde Bielorrusia y otros 400.000 del Frente Ucraniano encabezado por el general Semyon Timoshenko harían lo propio por el sureste desde Ucrania. A estos soldados los acompañarían 3.739 tanques de los modelos T-26, BT-5 o BT-7, 380 vehículos blindados del tipo BA-10, 4.959 cañones y 3.300 aviones, de los cuales el 60% eran cazas I-16 Mosca, el 30% bombarderos Tupolev SB y el 10% biplanos Polikarpov R-5.
El Ejército Eslovaco desplegó a 51.000 efectivos que se distribuyeron en tres divisiones (dos rápidas y una blindada) del Grupo de Ejércitos «Bernolák» bajo el mando del general Ferdinand Catlos, los cuales contaban con 36 tanques que sumaban tres carros LT-35 y treinta tanquetas CKDvz.33, así como 20 vehículos blindados del tipo OAvz.30 y 20 aviones de caza Avia B-534. Los separatistas ucranianos de la Subcarpacia también movilizaron a 600 partisanos de los Destacamentos Militares Nacionalistas (VVN) al frente del oficial Dmytro Ivanovich Donstov, quienes a lo largo de la campaña incrementarían sus hombres a 3.000 gracias a la creación de la Milicia Ucraniana de Silesia.
Conjuntamente el Eje y el Komintern desplegaron a un total de 2.654.000 soldados (1.800.000 alemanes, 800.000 soviéticos, 51.000 eslovacos y 3.000 ucranianos), 7.247 tanques (3.739 soviéticos, 3.472 alemanes y 36 eslovacos), 1.118 vehículos blindados (718 alemanes, 380 soviéticos y 20 eslovacos), 10.764 cañones (5.805 alemanes y 4.959 soviéticos) y 5.635 aviones (3.300 soviéticos, 2.315 alemanes y 20 eslovacos).
Wehrmacht:
·Grupo de Ejércitos Norte (General Fedor Von Bock): 73ª División de Infantería, 10ª División Ligera, 206ª División de Infantería y 208ª División de Infantería.
-IV Ejército Alemán: 218ª División de Infantería, Guardias de Fronteras, 207ª División de Infantería, 2ª División Motorizada, 3ª División Panzer, 20ª División Motorizada, 32ª División de Infantería, 3ª División de Infantería, División Netze y 50ª División de Infantería.
-III Ejército Alemán: 217ª División de Infantería, Brigada Eberhard, 228ª División de Infantería, 21ª División de Infantería, 1ª División de Infantería, 12ª División de Infantería, Brigada Especial «Lotzen» y Brigada Especial «Goldap».
·Grupo de Ejércitos Sur (General Gerd Von Rundest): 239ª División de Infantería, 221ª División de Infantería, 213ª División de Infantería, 62ª División de Infantería, 68ª División de Infantería, 27ª División de Infantería.
-VIII Ejército Alemán: 24ª División de Infantería, 30ª División de Infantería, 10ª División de Infantería y 17ª División de Infantería.
-X Ejército Alemán: 3ª División Ligera, 1ª División Ligera, 18ª División de Infantería, 19ª División de Infantería, 4ª División Panzer, 1ª División Panzer, 14ª División de Infantería, 31ª División de Infantería, 46ª División de Infantería, 4ª División de Infantería, 2ª División Ligera, 13ª División Motorizada y 29ª División Motorizada.
-XIV Ejército Alemán: 1ª División de Montaña, 2ª División de Montaña, 8ª División de Infantería, 28ª División de Infantería, 5ª División Panzer, 44ª División de Infantería, 45ª División de Infantería y 7ª División de Infantería, 2ª División Panzer, 4ª División Ligera y 3ª División de Montaña.
·Regimiento SS «Leibstandarte Adolf Hitler» (General Sepp Dietrich)
·Infantería de Marina Alemana «Marine Stosstrupp» (Teniente Wilhelm Heeningsen)
·Milicia SS «Danzig» (Comandante Hans Goetze)
Ejército Rojo:
·I Frente Bielorruso (General Mikhail Kovalev)
-III Ejército Soviético: 27ª División de Infantería, 50ª División de Infantería, 5ª División de Infantería, 24ª División de Caballería, 22ª Brigada Blindada y 25ª Brigada Blindada.
-XI Ejército: 2ª División de Infantería, 100ª División de Infantería, 7ª División de Caballería, 36ª División de Caballería, 6ª Brigada Blindada, 139ª División de Infantería y 145ª División de Infantería.
-X Ejército Soviético: 6ª División de Infantería, 33ª División de Infantería, 121ª División de Infantería, 8ª División de Infantería, 52ª División de Infantería, 55ª División de Infantería, 113ª División de Infantería y 33ª División de Infantería.
-Grupo de Caballería Mecanizada Dzherzhinsky: 4ª División de Caballería, 6ª División de Caballería, 11ª División de Caballería, 4ª División de Infantería, 13ª División de Infantería, 2ª Brigada Blindada, 20ª Brigada Motorizada, 21ª Brigada Blindada y 27ª Brigada Blindada.
-IV Ejército Soviético: 93ª División de Infantería, 109ª División de Infantería, 152ª División de Infantería, 29ª Brigada Blindada y 32ª Brigada Blindada.
·I Frente Ucraniano (General Semyon Timoshenko)
-V Ejército Soviético: 81ª División de Infantería, 44ª División de Infantería, 14ª División de Infantería, 87ª División de Infantería, 45ª División de Infantería y 36ª Brigada Blindada.
-VI Ejército Soviético: 3ª División de Caballería, 14ª División de Caballería, 24ª Brigada Blindada, 96ª División de Infantería, 97ª División de Infantería, 38ª Brigada Blindada y 10 Brigada Blindada.
-XII Ejército Soviético: 72ª División de Infantería, 99ª División de Infantería, 32ª División de Caballería, 34ª División de Caballería, 26ª Brigada Blindada, 9ª División de Caballería, 16ª División de Caballería, 23ª Brigada Blindada, 1ª Brigada Motorizada, 4ª Brigada Blindada, 5ª Brigada Blindada, 72ª División de Infantería, 146ª División de Infantería y 124ª División de Infantería.
-Reserva: 25ª División de Infantería, 7ª División de Infantería y 131ª División de Infantería.
Ejército Eslovaco:
·Ejército Bernolak (General Augustín Málar)
-1ª División Rápida Janosik
-2ª División Blindada Skultety
-3ª División Rápida Razus
·Grupo Móvil Kalinciak (Coronel Iván Imro)
Organización de Nacionalistas Ucranianos:
·Destacamentos Militares Nacionalistas (Comandante Dmytro Ivanovich Donstov)
·Milicia Ucraniana de Silesia (Coronel Erwin Von Lahousen)
Fuerzas Totales:
·Alemanes:
-Soldados = 1.800.000
-Tanques = 3.472
-Aviones= 1.600
-Piezas de Artillería = 5.805
-Vehículos Armados = 718
-Camiones = 938
-Motocicletas = 530
-Caballos = 5.375
-Acorazados = 1
-Destructores = 9
-Submarinos = 14
-Torpederas = 34
-Dragaminas = 26
·Soviéticos:
-Soldados = 800.000
-Tanques = 3.739
-Aviones = 2.000
– Piezas de Artillería = 4.959
-Vehículos Armados = 380
·Eslovacos:
-Soldados = 51.000
-Tanques = 36
-Aviones = 20
-Vehículos Armados = 20
·Ucranianos:
-Soldados = 3.000
Plan de Polonia
El Ejército Polaco de 1939 era poco fiable en comparación a Alemania o la Unión Soviética, ya que la situación de Polonia era muy distinta de la experimentada por esta nación cuando derrotó a todos sus vecinos entre 1918 y 1921. La razón de ello se fundamentaba en que desde la muerte del Presidente Josef Pilsudski en 1935, el mariscal Edward Rydz-Smigly que le sucedió al cargo de las Fuerzas Armadas Polacas, apenas impulsó ninguna medida debido que el deterioro de las arcas económicas rebajó el presupuesto militar, lo que a su vez se tradujo en menos formación profesional de la oficialidad, escasa modernización del anticuado armamento disponible y una pobre cadena de mando que siempre pasaba por el Estado Mayor, lo que dificultaba las operaciones sobre el terreno a diferencia del mucho más flexible sistema militar alemán. A este inconveniente se sumó que la mayor parte de las defensas se erigían en la frontera oriental con la URSS y no en la frontera occidental con Alemania, por lo que a última hora se tuvo que poner en marcha el Plan Z consistente en desplazar a casi todas las divisiones hacia el oeste, más en concreto sobre una demarcación sin apenas fortificaciones donde cobijarse en caso de una ofensiva. De la misma manera la movilización supuso un problema añadido porque no se completaría hasta dentro de 12 a 15 días, la cual encima tan sólo afectó a un 60% de la población por ser de origen polaco, pues el restante 40% de los ciudadanos fueron descartados por pertenecer a etnias poco fiables (alemanes, ucranianos, bielorrusos, judíos, eslovacos, checos, lituanos…).
Básicamente la estrategia de Polonia consistiría en resistir sobre la fronteras hasta recibir ayuda de Gran Bretaña y Francia, algo que sin duda era una quimera porque el Ejército Francés concentrado en Alsacia y Lorena no podría desarrollar una ofensiva de gran calado hasta por lo menos el año 1940, como tampoco los buques de la Marina Real Británica acceder al Mar Báltico debido a la fuerte vigilancia del Estrecho de Jutlandia. Ante esta complicada situación geográfica de aislamiento las autoridades polacas trazaron operaciones irreales e ilusorias, hasta el punto que creyeron poder invadir Alemania, tal y como la propaganda hizo creer a muchos de sus soldados con el popular lema de «¡Conquistaremos Berlín!».
Las fuerzas del Ejército Polaco se distribuyeron 39 divisiones y 16 brigadas que se desplegaron en tres vertientes norte, suroeste y este para hacer frente a las agrupaciones enemigas procedentes de Alemania, Prusia Oriental, Eslovaquia y la Unión Soviética. Se trató los Ejércitos «Pomerania», «Poznan», «Lodz», «Cárpatos» y «Cracovia» entre las costas del Mar Báltico y Silesia; el Grupo de Ejércitos «Narew» y el Ejército «Modlin» sobre la frontera con Eslovaquia; el Cuerpo de Defensa de Fronteras (KOP) y otras unidades menores junto a la demarcación con la URSS; y los Grupos de Ejércitos «Bielski», «Piotrkow», «Slask», «Prusy», «Wschod», «Czersk» y «Skawarczynski» a modo de reserva en el centro y este de Polonia.
El Ejército Polaco reunió a un total de 1.000.000 de soldados con 880 tanques, 4.300 cañones, 10 trenes blindados, 76 camiones, 6.937 caballos, 1.334 aviones y 10 navíos (4 destructores y 6 submarinos).
Ejército Polaco:
-Ejército «Pomerania»: 9ª División de Infantería, 15ª División de Infantería y 27ª División de Intantería.
-Grupo «Wschod»: 4ª División de Infantería y 16ª División de Infantería.
-Grupo «Czersk»: Brigada de Caballería «Pomorska».
-Ejército «Modlin»: 8ª División de Infantería, 20ª División de Infantería, Brigada de Caballería «Nowogrodzca» y Brigada de Caballería «Mazowlecka».
-Grupo Operativo «Wyszkow»: 1ª División de Infantería «Legión» y 41ª División de Reserva.
-Grupo de Operaciones «Narew»: 18ª División de Infantería, 33ª División de Reserva, Brigada de Caballería «Podlaska» y Brigada de Caballería «Suwalska».
-Ejército «Poznan»: 14ª División de Infantería, 17ª División de Infantería «Wielkoposka», 25ª División de Infantería, 26ª División de Infantería, Brigada de Caballería «Wielkoposka» y Brigada de Caballería «Podolska».
-Ejército «Lodz»: 2ª División de Infantería «Legión», 10ª División de Infantería, 28ª División de Infantería y Brigada de Caballería «Kresowa».
-Grupo «Piotrkow»: 30ª División de Infantería y Brigada de Caballería «Wilenska».
-Grupo de «Prusy»: 13ª División de Infantería y 29ª División de Infantería.
-Grupo Operativo de Caballería: 19ª División de Infantería y Brigada de Caballería «Wilenska».
-Grupo Operativo «Skawarczynski»: 3ª División de Infantería Legión, 12ª División de Infantería y 3ª División de Reserva.
-Ejército «Cracovia»: 6ª División de Infantería, 7ª División de Infantería, 10ª Brigada Mecanizada y Brigada de Caballería «Krakowska».
-Grupo «Slask»: 23ª División de Infantería «Gornoslaska» y 55ª División de Reserva.
-Grupo «Cárpatos»: 2ª Brigada de Montaña y 3ª Brigada de Montaña.
-Cuerpo de Defensa de Fronteras (KOP).
Fuerzas Totales:
-Soldados= 1.000.000
-Tanques= 880
-Aviones= 1.334
-Piezas de artillería= 5.066
-Trenes Blindados = 10
-Camiones = 76
-Caballos = 6.937
-Destructores= 4
-Submarinos= 6
Alemania ataca Polonia
A las 4:43 horas de la madrugada del 1 de Septiembre de 1939, un grupo de tres bombarderos en picado alemanes Stukas que sobrevolaban los alrededores del Río Vístula a 3.500 metros de altura, de repente adoptaron una posición escalonada y fijaron sus puntos de mira sobre el Puente de Dirschau al oeste de Polonia. Acto seguido el aparato del teniente Bruno Dilley reguló la fuerza de su motor a 2.250 revoluciones por minuto, redujo la presión de su planta motriz, cerró las aletas del radiador, desplegó los frenos verticales en las alas y abrió el panel de ventilación, antes de que el Stuka ladease y girase 90º para lanzarse en picado y activar la sirena aulladora conocida como «Trompeta de Jericó». A gran velocidad el avión descendió en línea recta contra el objetivo mientras era seguido por los otros dos aeroplanos, los cuales a poco menos de 900 metros del suelo soltaron sus bombas y enderezaron sus morros mientras los artefactos hacían explosión sobre la pasarela y echaban abajo la infraestructura, muriendo dentro de las casamatas unos sorprendidos guardias polacos que se convirtieron en las primeras víctimas mortales de los más de 80 millones de fallecidos que dejaría la Segunda Guerra Mundial.
Cinco minutos después de producirse los primeros disparos sobre el Puente Dirschau, a las 4:48 horas del 1 de Septiembre de 1939, el acorazado alemán Schleswig-Holstein fondeó a las afueras de Danzig y se dirigió a la Base Naval de Westerplatte que custodiaban 210 militares polacos con tres cañones y cuatro morteros al mando del general Henryk Sucharski. Inesperadamente con las luces del amanecer las grandes baterías de 280 milímetros del Schleswig-Holstein bombardearon Westerplatte, causando graves daños y reduciendo el arsenal a un montón de ruinas llameantes. Algunos minutos más tarde de la preparación artillera, un total de 1.725 efectivos entre 225 infantes de marina que acababan de desembarcar en los muelles y 1.500 civiles armados del Milicia SS «Danzig» bajo el liderazgo del teniente Wilhelm Henningsen, atacaron las instalaciones enemigas desde el sector de Nowy Port. Gracias a que los polacos se encontraban muy bien parapetados tras los escombros dejados por el bombardeo, lograron acribillar a los asaltantes sobre un terreno abierto y les forzaron a replegarse con 82 bajas entre muertos y heridos a costa de 68 bajas propias entre 15 fallecidos y 53 heridos. Una vez fracasado el ataque sobre Westerplatte, los alemanes tuvieron que improvisar un asedio mientras la guarnición sitiada experimentaba una mortífera incursión protagonizada por 47 Stukas, así como un nuevo castigo por las piezas del acorazado Schleswig-Holstein y el torpedero T-196, los cuales hundieron en la rada a los dos destructores polacos Gryft y Wicher. No obstante y a pesar de la resistencia ofrecida por los defensores de Westerplatte, el resto de fuerzas polacas en Danzig capitularon una por una en todos los edificios gubernamentales prácticamente sin oposición, salvo en la Oficina de Correos, donde unos voluntarios encabezados por el oficial Konrad Guderski aguantaron durante varias horas matando a diez milicianos de las SA y destruyéndoles un vehículo blindado, hasta que finalmente todos se rindieron tras haber muerto diez combatientes y haber capitulado otros 45 supervivientes, un acontecimiento que culminó esa misma jornada con la reincorporación del Estado Libre de Danzig al Tercer Reich.
Al amanecer de aquel 1 de Septiembre de 1939, más de 1.000 aviones de la Fuerza Aérea Alemana sobrevolaron Polonia para bombardear objetivos militares del interior a través de bimotores a alta cota o ametrallamientos a ras del suelo con los cazas, tal y como ocurrió sobre los Aeródromos de Kattowitz, Lodz, Cracovia, Radom, Wilno, Lublin, Grodno, Balice o Lida, o en el caso del Aeropuerto de Rakowice donde 28 aviones polacos resultaron pulverizados sobre la pista. Al mismo tiempo se produjeron numerosos enfrentamientos en el cielo, incluyendo el primer derribo de la contienda cuando un bombardero en picado alemán Stuka pilotado por el teniente Frank Neubert abatió a un caza polaco PZL P.11 a los mandos del capitán Mieczyslaw Medwecki; quién curiosamente fue vengado por el teniente Wladyslaw Gyns tras echar abajo dos bombarderos Dornier Do 17, registrándose estos últimos como las primeras bajas de la Luftwaffe. Al mismo tiempo otras escuadrillas acosaron diferentes ciudades como en el caso de la «Operación Wassekante» consistente en el lanzamiento de varias toneladas de bombas sobre la capital de Varsovia, una acción que terminó en fracaso porque 16 aviones alemanes resultaron derribados a costa de otros 10 aparatos polacos abatidos. Sin embargo el más suceso trágico se produjo en Wielun, una ciudad que los bombarderos germanos arrasaron casi al completo con una cifra de 1.300 civiles fallecidos y la destrucción del 75% de los edificios de la metrópoli.

Arranque de las barreras fronterizas de Polonia el 1 de septiembre de 1939 al estallar la Segunda Guerra Mundial.
Conjuntamente a los raids de la Luftwaffe, miles de piezas de artillería de la Wehrmacht desencadenaron una letal barrera de fuego que neutralizó numerosos puestos defensivos y fortificaciones enemigas a lo largo y ancho de la frontera con Polonia. Acto seguido las columnas de Panzer y algunas unidades de infantería rompieron las barreras fronterizas y entraron sobre las diferentes demarcaciones, haciéndolo desde Prusia Oriental el III Ejército Alemán que arrolló las trincheras polacas para avanzar hacia el oeste; mientras que desde Pomerania el IV Ejército Alemán hizo lo propio con la finalidad de cerrar en una pinza los puertos del Mar Báltico. Simultáneamente desde Silesia los soldados del VIII Ejército Alemán y algunos milicianos ucranianos salieron desde Silesia abriendo una brecha entre los Ejércitos Polacos «Poznan» y «Lodz», exactamente igual que hicieron las tropas del X Ejército Alemán tras cruzar el Río Dunajec y empujar hacia las montañas al Ejército Polaco «Cárpatos», una maniobra que se coordinó con los 50.000 hombres del Ejército Eslovaco cuando dejaron atrás los bordes de Eslovaquia y se internaron en territorio enemigo tomando las ciudades de Javorina y Podspády.
Las grandes operaciones sobre Polonia en la jornada del 1 de Septiembre se concentraron fundamentalmente en torno a Prusia Oriental y Pomerania, siendo en esta última donde los polacos ralentizaron el avance dinamitando un puente sobre el Río Tczew y lanzando una carga de caballería fallida que acabó con la muerte de 20 jinetes. Al mismo tiempo desde el territorio prusiano la 3ª División Panzer cruzó con éxito el Río Brda, pero no sucedió lo mismo con el III Ejército Alemán después de resultar frenado en Mlawa tras un combate épico a sable entre jinetes alemanes de la 1ª Brigada de Caballería y polacos de la Brigada de Caballería «Mazowiecka» que se saldó en tablas junto a las orillas del Río Ulatkoka. Tampoco el X Ejército Alemán tuvo suerte durante la conocida Batalla de Mokra cuando 150 tanques fueron rechazados por el fuego del tren blindado Smialy Nº53 y un posterior contragolpe de los jinetes de la Brigada de Caballería «Wolynska», un enfrentamiento que causó a los germanos unas 800 bajas y la destrucción de 50 Panzer y 110 vehículos, así como 500 bajas polacas y la pérdida tanto de un tanque como de 300 caballos. Esta inesperada derrota constituyó la primera encajada por Alemania en la Segunda Guerra Mundial, la cual no tardó en repetirse sobre el Bosque de Tuchola al poco de que los alemanes fueran expulsados por una repentina carga de 250 jinetes del 18º Regimiento de Caballería Ulanos, lo que facilitó la evacuación de dos batallones polacos aislados en Chojnice.
Concluido aquel primer día de la Segunda Guerra Mundial en Europa, la situación de Polonia era gravemente delicada porque por un lado los Ejércitos Polacos «Pomerania», «Poznan», «Lodz», «Cracovia» y «Cárpatos» habían sido duramente castigados por la artillería alemana y los trenes blindados Leopold; mientras que un alto porcentaje de las unidades de la Fuerza Aérea Polaca y la Marina Polaca acababan de neutralizadas por acciones conjuntas de la Luftwaffe y la Kriegsmarine. Salvo por el hecho de que una de las columnas germanas consiguió ser frenada en Pomerania, en el resto de sectores al sur de los Cárpatos y en el Corredor de Danzig los alemanes demostraron los buenos resultados que les estaba aportando la «Blitzkrieg».
Blitzkrieg
El 2 de Septiembre de 1939, el segunda día de la Segunda Guerra Mundial, comenzó con una gran victoria para el Tercer Reich cuando las vanguardias de los III y IV Ejércitos Alemanes se conectaron entre sí y cerraron el Corredor de Danzig, liberando a todos los pueblos de etnia germana dentro del recién disuelto Estado Libre de Danzig. Al mismo tiempo en otros sectores de la frontera las cosas se complicaron todavía más para los polacos cuando el Ejército «Pomerania» emprendió una penosa retirada sobre la carretera de Varsovia y cedió el control de la ciudad de Mikolów a la Wehrmacht. También fracasó una penetración de la Brigada de Caballería «Wielkoposka» al interior de Prusia Oriental, ya que tras permanecer unas horas en la ciudad de Fraustadt, las fuerzas polacas se replegaron hacia su propia frontera tras un contraataque de la Gendarmería Alemana (aquella fue la primera vez los Aliados ocuparon territorio alemán en la contienda). Sin embargo el episodio más popular del Ejército Polaco en aquella jornada tuvo lugar durante la Batalla de Pomorska, un enfrentamiento que derivó en una carga de caballería de 250 ulanos, quienes con sables y lanzas se enfrentaron a unidades motorizadas, algo que terminó en un sonoro revés porque 20 jinetes perdieron la vida, incluyendo su coronel Kazimierz Mastelarz.
La mañana del 3 de Septiembre amaneció con un suceso trágico cuando un grupo de soldados del Ejército Polaco y milicianos descontrolados de extrema derecha atacaron la localidad de Bromberg en Pomerania, masacrando a miles de miembros de la minoría germana al oeste de Polonia. Este episodio conocido como el Pogromo de Bromberg, al que durante el resto de la campaña siguieron otras persecuciones étnicas que acabaron en el asesinato de 12.000 alemanes; también tuvieron su propia respueta por parte de la Wehrmacht con más de 4.000 ejecuciones de militares polacos, sin obviar con que los Grupos de Acción o «Einsatzgruppen» de las SS liquidaron a 1.200 judíos en una oleada de violencia antisemita que preludió a lo que posteriormente sería el Holocausto.
Al comienzo de la jornada del 3 de Septiembre de 1939, el embajador británico Nevile Henderson entregó al Ministerio de Exteriores del Tercer Reich un ultimátum firmado por el Primer Ministro Neville Chamberlein y por el Rey Jorge VI, a través del cual se exigía el inmediato cese de hostilidades con Polonia antes de las 11:00 de la mañana. Como la respuesta nunca llegó a la embajada, a la hora prevista el mismo diplomático notificó al Ministro de Asuntos Exteriores Joachim Von Ribbentrop la declaración de guerra del Reino Unido a Alemania. La reacción de Hitler ante aquel inesperado giro de los acontecimientos fue dejarse caer en el sillón y pronunciar «¿y ahora qué?», a lo que Ribbentrop le respondió: «Seguramente en unos minutos recibiremos la misma declaración de los franceses». Así fue como se desataron las hostilidades entre Alemania y Eslovaquia contra Inglaterra y Francia, a las que de manera simultánea se sumaron Nueva Zelanda y Australia, mientras que en los días próximos lo harían Nepal, Sudáfrica, Canadá, Transjordania, Omán y el Emirato de Bahrein en dicho orden, además de todos los miembros del Imperio Británico o la Commonwealth (India, Rhodesia, Kenya, Sudán, Nigeria, Sierra Leona, Birmania, Malasia, Singapur, Hong Kong, Borneo, Kuwait, Malta, Chipre, Gibraltar, Terranova, Belice, Jamaica, etcétera…) y el Imperio Francés (Marruecos, Argelia, Túnez, Chad, Madagascar, Siria, Líbano, Indochina, Guayana, Polinesia, etcétera…).
A las veinticuatro horas de estallar las hostilidades con Reino Unido y Francia, el 4 de Septiembre, las tropas del Ejército Polaco fueron expulsadas del Río Narew sobre la carretera hacia Cracovia, estableciendo en su lugar una nueva línea defensiva que los soldados improvisaron junto al Río San. A no mucha distancia de aquel sector, los III y IV Ejércitos Alemanes consiguieron superar los Bosques de Tuchola y cruzar el Río Vístula, tomando la posición fortificada de Mlawa que capituló tras encajar los defensores unas 2.700 bajas entre 1.200 muertos y 1.500 heridos, aunque para entonces los alemanes habían contabilizado 5.800 bajas entre 2.800 fallecidos y 3.000 heridos, así como la destrucción de 72 tanques Panzer. También la Batalla de Pszczyna les salió muy cara a los germanos en términos materiales, ya que perdieron 98 tanques a costa de provocar a los polacos un total de 441 muertos y destruirles 45 cañones, 2 tanques y 7 vehículos blindados. Solamente el Ejército Eslovaco obtuvo grandes progresos en el sur de Polonia, pues sin apenas contabilizar bajas propias despejó de tropas polacas la región de Zakopane y conquistó la localidad de Tylicze.
El 5 de Septiembre los acontecimientos transcurrieron muy deprisa porque el X Ejército Alemán recorrió 80 kilómetros a toda velocidad y alcanzó las orillas del Río Bzura; mientras que en otros sectores del país las columnas Panzer aseguraron el Valle de Radom, unidades infantería ocuparon Rseszów y las vanguardias de exploración cruzaron los cursos de agua del Río Warta y el Río Widawka, lo que facilitó a los germanos apoderarse de las localidades de Rozan y Pultusk. El progreso de los invasores únicamente se estancó durante el asalto a Piotrkow, en donde fueron obligados a retirarse tras perder 19 tanques y 14 vehículos a manos de la artillería polaca que tan sólo sufrió la destrucción de dos tanques.
La importante ciudad de Cracovia cayó tras fieros combates la jornada del 6 de Septiembre, un suceso que forzó al Gobierno Nacional del Presidente Ignacy Móscicki a trasladar la capital política a Lublin, especialmente cuando Varsovia fue intensamente bombardeada por la Luftwaffe, registrándose la pérdidas de 42 aviones germanos, a costa de resultar abatidos 38 aparatos de caza polacos. Respecto a las operaciones terrestres en el resto de Polonia, la 13ª División de Infantería Polaca fue destruida en la Batalla de Tomaszów Mazowiecki con 1.793 bajas entre 770 muertos y 1.023 heridos a cambio de unas pérdidas alemanas de 100 muertos y 21 tanques destruidos. Algo similar le ocurrió a la 2ª División de Infantería Polaca «Legión» en la Batalla de Borowa Góra, ya que el contingente fue aplastado con 663 bajas, aunque los defensores se llevaron a un número mayor de alemanes que sumaron 1.190 bajas entre 650 muertos y 540 heridos.
En la mañana del 7 de Septiembre de 1939, la totalidad de la guarnición de la Base Naval de Westerplatte, por aquel entonces ya sin municiones ni agua, terminó capitulando con la rendición de 142 prisioneros polacos que se entregaron a los infantes de marina alemanes, los famosos «Marine Stosstruppen». Simultáneamente en la zona de Pomerania y los Cárpatos las tropas germanas embolsaron a numerosas fuerzas polacas tras cruzar el Río Pilica, lo que facilitó a la 5ª División Panzer superar los Montes de la Cruz Sagrada, conquistar la ciudad de Tarnow y atravesar el Río Nida, además de permitir al Ejército Eslovaco ocupar la localidad Krynica. Sin embargo el mayor logro de la jornada se consiguió en el centro del país cuando las vanguardias de la 4ª División Panzer alcanzaron nada menos que las afueras de los suburbios de la capital de Varsovia.
Asedio de Varsovia y Batalla de Bzura
A las 7:00 horas de la mañana del 8 de Septiembre de 1939, los tanques de la 4ª División Panzer protagonizaron el primer asalto sobre la capital de Varsovia, cargando contra los Barrios de Ochota y Wola. A pesar de que la aproximación contó con el apoyo de los aviones de la Luftwaffe que bombardearon la estación de la ciudad y el casco urbano, el ataque resultó fácilmente desbaratado gracias a los soldados polacos parapetados en los escombros y a las incursiones de civiles armados ocultos entre los edificios, quienes rechazaron a los alemanes y las causaron la destrucción de 63 tanques Panzer.
Cuando la ciudad de Lodz fue conquistada por la Wehrmacht la noche del 7 al 8 de Septiembre, el Ejército Polaco comenzó a organizar a toda prisa una contraofensiva con vistas a alejar a los germanos lo máximo posible de Varsovia, algo de lo que se encargarían 225.000 soldados de los Ejércitos «Pomerania» y «Poznan» bajo el mando del general Tadeusz Kutrzeba, los cuales avanzarían en vanguardia con las 14ª, 17ª y 25ª Divisiones de Infantería, seguidas en los flancos por las Brigadas de Caballería «Podolska» y «Wielkopsa». La operación comenzó al atardecer del 9 de Septiembre con éxitos muy considerables, ya que el VIII Ejército Alemán fue expulado de la línea defensiva entre el sector entre Leczyca y Stryków; mientras que la 30ª División de Infantería Alemana sufrió durante el choque la elevada cifra de 4.500 bajas entre 1.500 muertos y 3.000 prisioneros.
La Batalla de Bzura marchó bastante bien para el Ejército Polaco, aunque a partir del día 10 ya se empezaron a sufrir reveses en otros puntos geográficos del país, tal y como ocurrió durante la Batalla de Lomza que concluyó con la total aniquilación de la 18ª División de Infantería Polaca. Este suceso generó las dudas y el miedo entre los altos mandos que por aquel entonces se encontraban dirigiendo las operaciones desde Varsovia, más aún cuando a la jornada siguiente, el 11 de Septiembre, se enteraron de que la Unión Soviética acababa de decretar la movilización general del Ejército Rojo en las fronteras orientales de Polonia.
Gracias a que la situación de la Wehrmacht era estable en el resto de Polonia, los alemanes pudieron desviar refuerzos para taponar la peligrosa brecha en Bzura mediante un contraataque que protagonizaron las 1ª y 4ª Divisiones Panzer, así como las tropas de élite del Regimiento SS Motorizado «Leibstandarte Adolf Hitler». El asalto fue un éxito porque las posiciones polacas fueron arrolladas y el saliente en Lodz se fue expandiendo poco a poco hasta convertirse en una gigantesca bolsa, en donde resultaron cercados más de 200.000 efectivos del Ejército Polaco. De manera sorprendente tan sólo algunos regimientos consiguieron escapar de la trampa hacia el Bosque de Kampinos cuando el mariscal Edward Rydz-Smigly ordenó realizar un intento de ruptura fallido, pues los alemanes se cercioraron muy bien de cortar todas las carreteras que conectaban con Varsovia.
A partir del 13 de Septiembre el Ejército Polaco entró en un progresivo colapso sobre todo el país cuando la 1ª División de Montaña Alemana ocupó el importante nudo de Sambor y el Ejército Eslovaco protagonizó una carrera espectacular de 170 kilómetros con la que conquistó las plazas de Jáslo, Krosno y Stará L’ubovna. Al día siguiente, el 14, algunos destacamentos germanos apoyados por el fuego del acorazado Schleswig-Holstein desde el Mar Báltico, desembarcaron en el puerto de Gydnia, en donde infligieron a los defensores de la Marina Polaca un total de 17.000 bajas entre 2.000 muertos y 15.000 prisioneros. Al cabo de veinticuatro horas, el 15, las tropas alemanas irrumpieron en las llanuras de Kutno y dejaron atrás la línea defensiva polaca del Río Dunajec que rompieron por varios puntos, lo que favoreció a la Wehrmacht entrar en la ciudad de Chelmno, alcanzar los arrabales de Lvov y poner bajo asedio la Fortaleza de Brest-Litovsk.
El 16 de Septiembre un total de 820 aviones de la Luftwaffe arrojaron 328.000 kilogramos de bombas sobre Varsovia, causando serios daños a la ciudad y matando a numerosos habitantes, mientras el resto intentaba resguardarse u ocultarse en los sótanos para protegerse de los ataques aéreos y la artillería de largo alcance, cuyos artefactos y proyectiles habían interrumpido los servicios básicos, cortado la electricidad y provocado escasez tanto de alimentos como de medicinas. Curiosamente el propio Adolf Hitler se trasladó personalmente a una trinchera alemana para ser testigo directo de la marcha de las operaciones contra la capital, felicitando tanto a los artilleros como a los pilotos por su certera puntería, antes de regresar a Alemania a bordo de un tren blindado que escoltó un destacamento al mando del general Erwin Rommel.
Simultáneamente en las regiones más orientales de Polonia, los partisanos de la Organización de Nacionalistas Ucranianos (OUN) se sublevaron con más de 3.000 guerrilleros y jinetes a caballo a lo largo y ancho de las provincias rurales de Galitzia, Polesia y Volhynia, en donde atacaron por la espalda a las columnas del Ejército Polaco, hostigaron a las fuerzas del orden y tomaron algunos nudos de comunicación en varias aldeas. Curiosamente la acción más destacada de todas fue la neutralización de la línea ferroviaria hacia Katowice, un sabotaje que distrajo o ralentizó la marcha de millares de tropas polacas hacia el frente, ya que la rebelión ucraniana se extendió sobre áreas muy vastas, en ocasiones con ayuda desde el aire de aviones de la Luftwaffe.
A medianoche del 16 al 17 de Septiembre de 1939, el mariscal Edward Rydz-Smigly ordenó que todas las fuerzas polacas que todavía no habían sido embolsadas en los distritos exteriores a Varsovia, se replegaran con efecto inmediato hacia los Cárpatos para establecer una última línea defensiva junto a la frontera con Rumanía que fue bautizada con el nombre de «Cabeza de Puente Rumana». Sin embargo este proyecto no serviría de nada porque esa misma noche fue anunciado el cese de las hostilidades entre la Unión Soviética y Japón que puso fin a la Guerra del Khalkin-Gol en Asia, lo que significó que una vez pacificado el Lejano Oriente, el Ejército Rojo ya no se vería obligado a combatir en dos frentes y por tanto tendría vía libre para intervenir en Polonia.
La URSS invade Polonia
Inesperadamente al amanecer del 17 de Septiembre de 1939, la Unión Soviética declaró la guerra a Polonia y el Ejército Rojo invadió el país sobre un gigantesco frente de 1.500 kilómetros que de norte a sur se extendió desde los límites con Lituania hasta la demarcación con Rumanía. Como la mayor parte de las divisiones del Ejército Polaco se encontraban combatiendo en las regiones occidentales contra el Ejército Alemán, los escasos defensores del Cuerpo de Defensa de Fronteras (KOP) fueron fácilmente superados y aniquilados tras la apertura de docenas de brechas, como sucedió con millares de soldados polacos que se rindieron sin tan siquiera combatir en la ciudad de Baranowice. Algo más de suerte tuvieron las tropas polacas en los distritos de Vilna y Galitzia, en donde supieron reaccionar e incluso frenaron el ataque de los rusos, aunque un buen puñado de los defensores se entregaron para ser desarmados y apresados tras leer unos falsos panfletos en los que la propaganda comunista afirmaba que venían a ayudarlos contra el Tercer Reich.
Al día siguiente de la invasión del Ejército Rojo, el 18 de Septiembre, las tropas soviéticas y alemanas unieron las puntas de sus vanguardias a las afueras de la Fortaleza de Brest-Litovsk, denominada en idioma polaco como «Brzésc Litewski». Al poco de hacer contacto los soldados de ambas nacionalidades bajo al mando conjunto de los generales Heinz Guderian y Semyon Krivoshein, se vivió una situación poco común cuando combatientes comunistas y nacionalsocialistas cooperaron juntos para reducir a la maltrecha guarnición del Ejército Polaco, algo que consiguieron tras varias horas de lucha cuando la plaza fuerte se rindió a las tropas germano-rusas, cayendo muertos o prisioneros 1.000 militares polacos y resultando 15 de sus tanques destruidos.
El ataque por la espalda del Ejército Rojo a Polonia significó el principio del fin del Ejército Polaco, tal y como se demostró el 19 de Septiembre al poco de que las tropas soviéticas tomaran la ex-capital lituana de Vilna y algo más al sur la ciudad de Pruzhany, alcanzando y cerrando con esta última la frontera con la neutral Hungría. Al mismo tiempo el Ejército Alemán que se desplazaba por el centro del país terminó de aniquilar la bolsa de Bzura, en donde los Ejércitos Polacos «Poznan» y «Pomerania» resultaron completamente aniquilados tras la muerte de 20.000 soldados y la captura de 170.000 prisioneros, a costa de unas pérdidas germanas cuantificadas en 8.000 muertos, 50 tanques, 100 vehículos y 20 cañones.
Simultáneamente en el puerto de Kepa Oksywska junto al Mar Báltico, los soldados polacos sufrieron otra catástrofe con la capitulación de su guarnición que hasta esos momentos había encajado 9.000 bajas entre 2.000 muertos y 7.000 prisioneros. A este desastre militar siguió el 21 de Septiembre el inesperado embolsamiento del Ejército Polaco «Cracovia» cuando las vanguardias alemanas, soviéticas y eslovacas cruzaron el Río Dniéster y enlazaron con sus puntas en la ciudad de Widomla.
La ciudad de Lwów (Lvov en idioma ruso, Lviv en ucraniano o Lemberg en alemán) se convirtió en un nuevo teatro de operaciones a partir del 22 de Septiembre después de que Alemania y la Unión Soviética desarrollaran un asalto conjunto conformado por la 1ª División de Montaña Alemana del general Ferdinand Schörner y la 24ª Brigada Blindada Soviética del general Fillip Golikov. El ataque resultó ser un éxito porque culminó con la conquista de la plaza y la total destrucción de la 35ª División de Reserva Polaca a costa de 488 muertos entre los asaltantes (484 alemanes y 4 soviéticos) y 926 heridos (918 alemanes y 8 soviéticos), aunque una vez finalizada la operación la metrópoli fue cedida a la Unión Soviética tal y como se estipulaba en el Pacto Ribbentrop-Molotov.
Menos suerte tuvieron los alemanes a partir del 22 de Septiembre porque fueron rechazados en Czésniki con 900 bajas entre 200 muertos, 600 heridos y 100 prisioneros junto a la destrucción de 150 vehículos a cambio de provocar a los polacos 800 bajas entre 200 muertos y 600 heridos. Similar derrota local sufrieron el 23 de Septiembre en Krasnobród después de encajar otras 100 bajas. Por su parte los soviéticos progresaron algo más rápido conquistando el 24 de Septiembre la histórica ciudad de Grodno tras causar a los polacos 2.187 bajas entre 644 muertos y 1.543 prisioneros a costa de 800 bajas rusas entre muertos y heridos.
A partir del 22 de Septiembre la Wehrmacht tuvo menos suerte debido a que las tropas alemanas fueron rechazadas en Czésniki con un resultado de 900 bajas entre 200 muertos, 600 heridos y 100 prisioneros, así como la destrucción de 150 vehículos, a cambio de provocar a los polacos un total de 800 bajas entre 200 muertos y 600 heridos. Lo mismo ocurrió el 23 de Septiembre con un derrota local en Krasnobród, pues los germanos encajaron otro centenar de bajas; mientras que los soviéticos por el contrario tuvieron más fortuna a la hora de conquistar la histórica ciudad de Grodno el 24 de Septiembre, en donde infligieron a las fuerzas polacas la considerable cantidad de 2.187 bajas entre 644 muertos y 1.543 prisioneros, a costa de 800 bajas rusas entre muertos y heridos.
Caída de Polonia
A comienzos de la mañana del 25 de Septiembre, una jornada que sería recordada como el «Lunes Negro», más de 1.200 aviones alemanes de la Luftwaffe efectuaron un total de 1.176 salidas en las que arrojaron 558 toneladas de bombas (72 incendiarias y 486 rompedoras) sobre Varsovia. El raid dejó cientos de civiles muertos y provocó la destrucción parcial del casco urbano, antes de que el día 26 se repitiese una segunda incursión con 450 aparatos, los cuales generaron más caos y terror sobre una metrópoli que desde el inicio del asedio ya contabilizaba 40.000 varsovianos fallecidos, un 10% de los edificios derrumbados y otro 40% dañados. Ante esta situación tan insostenible finalmente el general polaco Juliusz Rommel ordenó rendirse a los 140.000 soldados de la guarnición, por lo que a las 13:15 horas del 27 de Septiembre de 1939, las tropas del Ejército Alemán entraron en la ciudad y desfilaron triunfales por el centro de Varsovia.

Uno de los últimos soldados polacos en resistir tras un parapeto en la Península de Hela junto al Mar Báltico.
Al mismo tiempo en que se produjo la capitulación de Varsovia, el Ejército Rojo conquistó la ciudad de Wladypol que capituló con más de 1.000 prisioneros, exactamente igual que hicieron las guarniciones de Mokotow, Dobrowski y Czerniakow. A pesar de estos reveses, la jornada del 28 el Ejército Polaco consiguió rechazar a los soviéticos y vencerles a nivel local en la Batalla de Szack, causando a los rusos más de 2.000 bajas y la destrucción de nueve tanques y tres cañones. Al día siguiente, el 29, los polacos de nuevo sufrieron un gran revés cuando los alemanes tomaron Modlin y destruyeron completamente al Ejército «Modlin» que se rindió con 24.000 hombres por una orden directa de su general Wiktor Thomme. Algo más al sur también el Ejército Eslovaco cosechó importantes éxitos al conquistar el Castillo de Sánok el 30; aunque no las tropas soviéticas que fracasaron durante su asalto a los Montes Swietokrzyskie con un total de 570 bajas entre 170 muertos, 300 heridos y 100 prisioneros.
El 1 Octubre de 1939 la guarnición polaca que desde hacía días resistía en la Península de Hela finalmente se rindió a los alemanes que hicieron 3.000 prisioneros junto a las orillas del Mar Báltico. Simultáneamente el Ejército Rojo conquistó la ciudad de Wytyczno tras provocar 667 bajas a los polacos entre 200 muertos y 467 heridos, todo ello a costa de 182 bajas propias entre 80 muertos y 102 heridos, así como cuatro tanques destruidos. Algo más al este la jornada del 2 de Octubre, los soviéticos cerraron la bolsa sobre Polonia Oriental tras capturar a un total de 452.536 soldados al Ejército Polaco; mientras el Ejército Alemán terminaba de reducir la guarnición de Nisko que se rindió con 2.000 defensores.

Vanguardias alemanas y soviéticas enlazando sus fuerzas en Polonia Oriental. En la imagen dos soldados alemanes conversan con la tripulación de un tanque ruso.
Entre el 3 y 5 de Octubre de 1939 se produjo la resistencia final por parte del Ejército Polaco durante un enfrentamiento conocido como la Batalla de Kock, el cual acabó con una victoria de los alemanes tras sufrir 300 bajas a cambio de provocar la aniquilación total de los defensores que encajaron unos 300 muertos. Sin embargo el último tiroteo antes del cese de las hostilidades se registró el 6 de Octubre cuando 17.000 efectivos polacos al mando del general Francisek Kleeberg se rindieron a las afueras de Varsovia, haciéndolo a los soldados de la 16ª División Motorizada Alemana en un acontecimiento que culminó con la absoluta ocupación del país bajo el yugo de Alemania y la URSS.
Conclusión
Oficialmente la ocupación de Polonia se completó el 6 de Octubre de 1939 con una victoria absoluta de la coalición antinatural que conformaban la Unión Soviética y dos naciones del Eje como eran Alemania y Eslovaquia. Este impresionante triunfo demostró el éxito de la «Guerra Relámpago» que en cinco semanas había permitido al Ejército Alemán invadir más de la mitad del territorio polaco y barrer a sus fuerzas armadas, aunque a un coste algo elevado en bajas, por lo que a raíz de la experiencia se pudo aprender y corregir todos los errores detectados, tal y como se demostraría cuando la «Blitzkrieg» alcanzó su máxima plenitud y perfección en la campaña de Francia y la conquista de Europa Occidental, así como en las posteriores intervenciones sobre los Balcanes, África o la URSS.

Marchas de la victoria en Polonia. Izquierda: Tropas eslovacas y alemanas en la ciudad de Komancza. Derecha: La Caballería Ucraniana desfila ante los alemanes en Lvov.
Polonia sufrió un total de 2.300.000 bajas entre 70.000 muertos, 130.000 heridos y 2.100.000 prisioneros; además de unas pérdidas materiales de 800 tanques, 1.000 aviones, 5.000 cañones y 2 destructores.
El Eje-Komintern sufrió un total de 52.969 bajas (43.622 alemanes, 9.185 soviéticos y 162 eslovacos) entre 23.193 muertos (16.343 alemanes, 6.802 soviéticos y 48 eslovacos) y 29.776 heridos (27.279 alemanes, 2.383 soviéticos y 114 eslovacos); además de unas pérdidas materiales de 688 tanques (471 soviéticos y 217 alemanes), 198 cañones (195 alemanes y 3 soviéticos), 321 vehículos (319 alemanes y 3 soviéticos) y 294 aviones (287 alemanes, 5 soviéticos y 2 eslovacos).
Los 2.100.000 prisioneros hechos al Ejército Polaco quedaron distribuidos del siguiente modo: la Unión Soviética apresó a 1.500.000 cautivos, Alemania a otros 600.000 y Eslovaquia un total de 1.350. Los que quedaron en la URSS tuvieron un destino muy trágico porque 250.000 fallecerían por diversos motivos, entre estos 230.000 en gulags y algo más de 20.000 oficiales ejecutados en la Matanza de Katyn a manos de las escuadras comunistas del Comisariado de Asuntos Internos (NKVD). Contrariamente los que estuvieron en cautividad bajo la custodia del Tercer Reich vivirían en mejores condiciones, aunque por desgracia una considerable parte de la cúpula militar y la oficialidad fue asesinada en diversos fusilamientos durante la «Operación Tanneberg». Respecto a los 105.000 militares polacos que consiguieron refugiarse en países neutrales, 60.000 se ocultaron en Hungría, 30.000 en Rumanía y 15.000 en Lituania, Letonia o Estonia, desde donde posteriormente viajaron a Inglaterra para sumarse al Gobierno Polaco Libre y continuar combatiendo junto a los Aliados.

Tropas lituanas ocupan la ciudad polaca de Vilna en 1939 tras la derrota de Polonia ante Alemania y la URSS.
Al poco de finalizar la conquista de Polonia con el triunfo absoluto tanto del Eje como de la Unión Soviética, ambos socios organizaron varios desfiles de la victoria para celebrar el éxito de la campaña, tal y como hicieron tropas alemanas y soviéticas sobre la Calle Unii de Brest-Litovsk, donde pasaron por debajo de una línea de banderas adornadas con la cruz gamada y la hoz y el martillo ante la atenta mirada de una tribuna presidida por los generales Gerd Von Rundest y Semyon Krivoshein. También en la capital de Varsovia la infantería y caballería alemana marchó por el casco urbano frente a nada menos que Adolf Hitler; mientras que en la ciudad de Komancza los soldados germanos marcaron el paso junto a sus compañeros del Ejército Eslovaco; algo similar a lo que ocurrió en Lvov cuando circularon junto a jinetes ucranianos a caballo de los Destacamentos Militares Nacionalistas.
El destino del Estado Polaco implicó su total desaparición y reparto a manos de Alemania, la Unión Soviética y Eslovaquia, pero también de Lituania cuando en Octubre de 1939 los otros tres invasores decidieron reconocerla como una afectada del imperialismo polaco en la década de 1920. Así fue como el Tercer Reich se anexionó el Estado Libre de Danzig, Pomerania Whartegau, Posnania, Alta Silesia, Lodz, Katowice y Ciechanów; además de organizar en el resto del país una provincia ocupada con cierta autonomía que fue bautizada con el nombre Gobierno General de Polonia, la cual incluyó algunos distritos como Varsovia, Cracovia, Lublin, Radom, Przemsyl, Sandomierz, Suwalki, Cyeszyn, Torun, etcétera. La Unión Soviética por el contrario se anexionó las regiones de etnia eslava entre las que estaban las provincias de Galitzia, Volhynia, Grodno, Byalistok, Brzesc, Pinsk, Równe y Bugiem que fueron incorporadas según el origen de sus ciudadanos a la República Socialista Soviética de Ucrania o a la República Socialista Soviética de Bielorrusia. Respecto a la República Eslovaca esta nación se anexionó la provincia de Teschen y los distritos de Javorina y Zakopane; mientras que la República Lituana se adhirió la ciudad de Vilna, en donde trasladó la nueva capital desde Kaunas.

Desfile de la victoria germano-soviético celebrado por tropas alemanas y rusas en la ciudad Brest-Litovsk.
La destrucción de Polonia a manos de dos gigantes como lo eran Alemania y la Unión Soviética, convirtió a este país en la primera gran víctima sobre Europa de la Segunda Guerra Mundial, pues unos cinco millones de polacos perderían la vida entre 1939 y 1945. Sorprendente lo que pocos podían imaginar por aquel entonces era que el sufrimiento vivido en territorio polaco se iría extendiendo y multiplicando hacia Francia, Italia, Grecia, Rusia, Japón, China, India, Birmania, Escandinavia, Reino Unido, los Balcanes, África, Oriente Medio o el Pacífico, en donde durante los seis años siguientes morían unos 80 millones de seres humanos a lo largo y ancho de toda la Tierra.
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