Invasión de Irán

La Invasión Anglo-Soviética de Irán durante el verano de 1941 fue uno de los episodios más polémicos de agresión hacia un país neutral por parte de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. La campaña estuvo protagonizada por fuerzas militares muy superiores del Reino Unido y la URSS atacando sobre todas las fronteras de la Antigua Persia, ya fuese desde Mesopotamia, el Cáucaso, Asia Central, India o el Golfo Pérsico, en donde el Ejército Iraní no tuvo más remedio que defenderse y el gobierno de la nación apostar por acercarse al Eje.

Plan Anglo-Soviético

Al estallar la Segunda Guerra Mundial en Septiembre 1939, el Reino de Irán declaró una estricta neutralidad de cara al conflicto que se avecinaba entre los Aliados y el Eje, optando por mantener buenas relaciones con los dos bandos, aunque con unas simpatías que discretamente eran mucho más proclives al Tercer Reich. La razón de ello era el miedo fundamentado que el Gobierno de Teherán sentía hacia el Reino Unido y la URSS, ya que ambas potencias no ocultaban sus aspiraciones expansionistas en la región desde el período del «Gran Juego» en el siglo XIX, cuando tanto británicos como rusos habían competido por ejercer su influencia en Asia Central.

El «Gran Juego» había permanecido en segundo plano durante parte del siglo XX hasta que en Junio de 1941 la Alemania Nacionalsocialista invadió la Unión Soviética dentro del marco de la «Operación Barbarroja». A partir de entonces se volvió muy urgente tanto para Gran Bretaña como para el neutral Estados Unidos abastecer al Ejército Rojo a través de una ruta terrestre segura, en este caso el «Corredor Persa» en Irán, cuya franja conectaba los dominios británicos en Mesopotamia con el Cáucaso. Ante esta necesidad de socorrer con material y equipos a la URSS, también se sumó el interés del Gobierno de Londres por apoderarse del control total de la Compañía Petrolífera Anglo-Irania (Anglo-Iranian Oil Company) que desde hacía décadas compartía con el Reino Iraní, además de rebajar la influencia alemana que el país estaba recibiendo en un momento tan crítico de la Segunda Guerra Mundial.

Campaña de Irán en 1941.

A mediados de Agosto de 1941 el Primer Ministro Winston Churchill y el mandatario soviético Iósif Stalin acordaron llevar a cabo una invasión conjunta del neutral Irán para abrir la ruta del «Corredor Persa», la cual recibió el nombre de «Operación Countenance» u «Operación Rostro». Así fue como en tiempo récord los anglo-rusos concentraron ante las fronteras iranís a un conglomerado de tropas de diferentes nacionalidades que incluyeron gente procedente de la propia URSS y el Reino Unido, pero también de India, Nepal, Australia, Turkmenistán y Armenia, las cuales se fueron agolpando en torno a las proximidades de los bordes con Irak, Kuwait, la Transcaucasia, Asia Central y Baluchistán.

La «Operación Countenance» se efectuaría por parte del Ejército Rojo con 150.000 efectivos, la mayoría situados en Azerbayán como parte del Frente Transcaucásico del general Dmitry Kozlov que incluía a los XLIV y XLVII Ejércitos Soviéticos, aunque sobre los bordes de Turkmenistán se desplegó el LIII Ejército Soviético del general Sergei Trofimenko; los cuales entre todos sumaron catorce divisiones (cinco de montaña, cuatro de caballería, tres de fusileros y dos blindadas), más un regimiento acorazado, uno motorizado y dos de artillería, sin obviar el Cuerpo de Camellos Turcomano, la infantería naval o diversos batallones de ingenieros, pontoneros, lanzacohetes e incluso voluntarios georgianos y armenios. Al mismo tiempo el Imperio Británico agrupó a la Fuerza Anglo-India o «Paiforce» al mando del general Edward Quinan, quién estacionó en el corazón de Mesopotamia a la 10ª División de Infantería India y en el puerto irakí de Bassora a la 8ª División de Infantería India, además de permanecer en reserva a modo de intervención rápida la 2ª Brigada Blindada India, la 21ª Brigada de Infantería India, el 2º Batallón de Fusileros Nepalí «Gurkha» y el Comando Australiano. Simultáneamente los Aliados emplearían a 24 navíos de diversos tipos para amenazar las costas de Irán, en concreto doce pequeñas embarcaciones de la Flota Roja del Caspio, así como catorce buques de la Marina Real Británica (Royal Navy) que sumaron cinco cañoneros entre los que estuvieron el australiano HMAS Yarra, el indio HMIS Lawrence y los ingleses HMS Falmouth, HMS Shoreham y HMS Cockchafer, pero también la corbeta HMS Snapdragon, el yate armado HMS Seabelle, los tres remolcadores HMS Arthur Cavanagh, HMS Saint Atham y HMS Delavar, el velero HMS Naif, y el transporte australiano armado HMAS Kanimbla.

Aproximadamente los Aliados reunieron a un total de 200.000 efectivos (150.000 soviéticos y 50.000 anglo-indios), 100 tanques y 24 navíos (5 cañoneros, 1, corbeta, 1 yate armado, 3 remolcadores, 1 velero y 13 transportes).

Ejército Aliado:
Frente Transcaucásico Soviético
·XLIV Ejército Soviético
-79ª División de Fusileros Armenia
-20ª División de Montaña Soviética
-77ª División de Montaña Soviética
-17ª División de Caballería Soviética
-24º Regimiento Blindado Soviético
·XLVII Ejército Soviético
-6ª División Blindada Soviética
-54ª División Blindada Soviética
-236ª División de Fusileros Soviética
-63ª División de Montaña Georgiana
-76ª División de Montaña Soviética
-116º Regimiento de Artillería Soviético
-456º Regimiento de Artillería Soviético
-61st Batallón Motorizado Soviético
-75th Batallón de Ingenieros Soviético
-6º Batallón de Pontoneros Soviético
-54º Batallón de Pontoneros Soviético
·LIII Ejército Soviético
-238ª División de Fusileros Soviética
-18ª División de Caballería Soviética
-20ª División de Caballería Soviética
-39ª División de Caballería Soviética
-83ª División de Montaña Soviética
-72º Regimiento de Montaña Soviético
-9º Batallón Lanzacohetes Soviético
Fuerza Anglo-India «Paiforce»
-8ª División de Infantería India
-10ª División de Infantería India
-2ª Brigada Blindada India
-21ª Brigada de Infantería India
-2º Batallón de Fusileros Nepalí «Gurkha»

Plan del Eje

Persia constituía una de las grandes civilizaciones desde la Antigüedad, aunque dependiendo de las épocas había tenido períodos de decadencia e invasiones por parte de potencias foráneas, como fue el caso de la Macedonia de Alejandro Magno, el Imperio Árabe de los Omeyas o la Mongolia del Emperador Ogodei Khan. Los enemigos más recientes sin embargo fueron el Imperio Ruso y el Imperio Británico a partir del «Gran Juego» en el siglo XIX, pero especialmente en la Primera Guerra Mundial cuando los anglo-rusos aplicaron una brutal política de ocupación en la que murieron millones de personas durante la conocida como Hambruna Persa de 1917 a 1918. Las afrentas de Occidente continuaron después de la Gran Guerra e incluso en la Guerra Civil Rusa, pues los bolcheviques instauraron una pequeña República Socialista Soviética de Gilan que fue desarticulada con ayuda inglesa en 1920, aunque a cambio la Dinastía Cagiari que gobernaba el país tuvo que compartir la mayor parte de las ganancias y acciones de la Compañía Petrolífera Anglo-Persa (Anglo-Persian Oil Company).

La actitud de la Dinastía Cagiari colmó la paciencia de muchos ciudadanos en Persia, hasta el punto que en 1921 tuvo lugar un golpe de Estado en Teherán que acabó con el derrocamiento de aquella línea monárquica e instauró en el poder a la Dinastía Pahlavi bajo el liderazgo del Sha Rezâ Kan, más conocido como Rezâ Pahlavi. El nuevo monarca en seguida obtuvo buenos resultados, pues si bien no pudo retomar el control total de la Compañía Petrolífera Anglo-Iraní, al menos sí consiguió aumentar la participación de los persas en dicha empresa; sin obviar con que modernizó el país con la redacción de una Constitución, la implantación de una educación universal e inversiones en infraestructuras. De hecho como quiso desligarse lo máximo posible de la influencia del Imperio Británico, no dudó en acercar posturas diplomáticas con el Tercer Reich y en contratar numerosos empresarios, técnicos y agentes alemanes para dirigir puestos de relevancia en departamentos clave como ferrocarriles, correos y telégrafos. Curiosamente las sintonías con Alemania fueron tan buenas que el 20 de Abril de 1935, fecha que coincidía con el cumpleaños de Adolf Hitler, el Sha Rezâ Pahlavi obsequió al Führer modificando el nombre de Persia por el Irán, cuya denominación equivalía a «País de los Arios».

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial el Reino de Irán era junto a Turquía y Arabia Saudí la única nación del mundo que mantenía una soberanía plena sin demasiadas injerencias por parte de potencias como Gran Bretaña. Lamentablemente el 17 de Agosto de 1941 el Ministro de Exteriores Anthony Eden y el diplomático ruso Iván Maiski destacado en Londres, enviaron un documento a las embajadas británica y soviética en Teherán, al frente de los embajadores Reader Bullard y Andreyevich Smirnov, cuyas líneas contenían un ultimátum para el Primer Ministro Alí Mansur. La amenaza consistía en que el país debía abrir sus fronteras a los anglo-rusos y expulsar a los 690 ciudadanos alemanes afincados en el territorio, algo a lo que los iranís se negaron en rotundo debido a que dicha exigencia chocaba legalmente con la Constitución. Ante esta negativa que se formalizó cuando expiró el plazo al cabo de una semana, el 24 de Agosto de 1941, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas declararon la guerra al Reino de Irán, el cual se convirtió de forma automática en miembro del Eje junto a la Alemania Nacionalsocialista y la Italia Fascista.

Caballería Iraní en 1941.

Las Fuerzas Armadas Iranís bajo el control del Ministro de Guerra Ahmad Nakhjavan y un Estado Mayor al frente de los generales Azizollah Zarghami y Mahmud Mir-Djalali, tan sólo podían oponer una resistencia simbólica a la que se les venía encima, ya no sólo por ser inferiores en número, sino porque se verían obligadas a atender múltiples teatros en las fronteras del Cáucaso, Mesopotamia, Asia Central o la India. A esto había que añadir que el Ejército Iraní al mando del general Mohammad Shahbakhti tenía muchas deficiencias, como por ejemplo una tropa carente de experiencia y mal equipada con 100 cartuchos por hombre, piezas de artillería que databan de la Primera Guerra Mundial, tanques viejos no dejaban de ser más que simples vehículos semi-blindados y una aviación que se reducía a 60 aviones operativos, la mayoría de la década de 1920, exceptuando los más modernos cazas del modelo Curtiss Hawk P-36.

El despliegue del Ejército Iraní constó de diez divisiones y tres regimientos motorizados que se distribuyeron de la siguiente manera: las 3ª y 15ª Divisiones de Infantería en el Azerbayán Persa; las 5ª y 12ª Divisiones de Infantería ante la frontera con Irak; las 1ª y 2ª Divisiones de Infantería en el Kuzhestán; las 6ª y 16ª Divisiones de Infantería en las costas del Golfo Pérsico; las 9ª y 10ª Divisiones de Infantería sobre los bordes entre el Mar Caspio y Afganistán; y la Gendarmería Iraní a modo de reserva. Tampoco la situación de la Marina Iraní era mejor debido a que contaba con tan sólo quince navíos entre los que estaban el dragaminas Shaan, los dos cañoneros Babr y Palang, las cuatro patrulleras Shah-baz, Shah-rokh, Karkass y Simorgh, las seis lanchas torpederas Gilan, Azerbayán, Mazanderán, Babolsar, Gorgan y Sefin-drende, el remolcador Niru, y el yate armado Shah-savar.

Aproximadamente Irán reunió a 200.000 soldados, 874 cañones, 100 tanques, 8.000 camiones, 270 morteros, 28 vehículos blindados, 8.158 ametralladoras, 507.587 fusiles y 157 aviones.

Ejército Iraní:
-1ª División de Infantería Iraní
-2ª División de Infantería Iraní
-3ª División de Infantería Iraní
-5ª División de Infantería Iraní
-6ª División de Infantería Iraní
-9ª División de Infantería Iraní
-12ª División de Infantería Iraní
-15ª División de Infantería Iraní
-16ª División de Infantería Iraní

Invasión Anglo-Soviética de Irán

Al amanecer del 25 de Agosto de 1941, un buen puñado de piezas de artillería iniciaron un potente y fugaz bombardeo con proyectiles en torno a las fronteras persas de Irak, Azerbayán y Turkmenistán. Al mismo tiempo centenares de aviones británicos y soviéticos violaron el espacio aéreo de Irán y bombardearon numerosos objetivos militares y aeródromos; sin obviar con que arrojaron varias toneladas de bombas, acompañadas de pasquines incitando a la rendición, que causaron decenas de víctimas mortales civiles sobre la capital de Teherán y otras ciudades del país como Täbriz, Qazvin, Ardabil, Rasht o Mashhad.

Tropas indias tras la batalla por la refinería de Abadán.

Tropas indias tras la batalla por la refinería de Abadán al sur de Irán.

La 8ª División de Infantería India fue la primera en cruzar la frontera con Irán sobre la provincia sur de Khuzestán, por ese entonces custodiada por 27.000 efectivos de las 1ª y 2ª Divisiones de Infantería Iranís. El golpe fue demoledor porque los defensores apenas reaccionaron y las tropas anglo-indias y sikhs se hicieron con el enclave de Qasr Sheik, atravesaron el Paso de Shatt-Al-Arab, silenciaron una batería de artillería de 75 milímetros en Pol-e-Now y se apoderaron de los campos petrolíferos de Häft Kel y Masjid-i-Sulaiman. Sin embargo estos triunfos en seguida se vieron interrumpidos cuando los invasores fueron frenados en seco sobre la orilla occidental del Río Karun, en donde gracias al eficaz fuego de los francotiradores iranís, los soldados británicos e indios fueron incapaces de moverse hacia el suroeste de Irán.

Simultáneamente en las costas del Golfo Pérsico, una escuadra de la Marina Real Británica puso en marcha la «Operación Mermelada» cuando tras recorrer 80 kilómetros desde el puerto irakí de Bassora, accedieron a la ciudad de Khorrämshähr con una vanguardia compuesta por los tres cañoneros HMAS Yarra, HMS Falmouth y HMS Shoreham. A pesar de que unos inesperados bancos de arena provocaron el encallamiento y destrucción de algunas embarcaciones de transporte que llevaban a bordo a parte del 2º Batallón de Fusileros Nepalí «Gurkha»; en seguida el HMAS Yarra apuntó contra uno de los fondeaderos y hundió a cañonazos al cañonero iraní Palang al mando del capitán Hassam Milanian. Los componentes de la guarnición persa se hicieron fuertes en la estación de bombeo y los ferrocarriles, infligiendo algunas bajas a los invasores, a veces contraatacando con tanques y peleando a la bayoneta, pero en seguida fueron puestos en fuga tras la intervención de las ametralladoras del cañonero HMS Shoreham, entre ellos el contraalmirante Gholamali Bayandor que murió tras ser alcanzado a bordo de su coche (junto a él falleció su edecán y chófer). Al mismo tiempo las baterías del HMAS Yarra y del HMS Falmouth echaron a pique al cañonero persa Babr, además de destrozar los barracones del puerto y obligar a rendirse a 30 prisioneros de la guarnición, 30 vehículos, 4 ametralladoras y 400 fusiles. Ni siquiera escapó la vecina Isla de Abadán, pues mientras unos comandos desembarcaban en los muelles de Bändar Abass y mataban a varios defensores; unos paracaidistas que acababan de saltar desde aviones dentro del marco de la «Operación Crackler», capturaron intactas las refinerías de la Compañía Petrolífera Anglo-Persa.

Cañonero iraní Babr hundido en el puerto de Khorrämshähr.

Cañonero iraní Babr hundido en el puerto de Khorrämshähr.

Mientras tanto en la ciudad portuaria de Bändar Shapur, el transporte australiano HMAS Kanimbla y el remolcador HMS Saint Atham, emprendieron la «Operación Bishop» mediante el desembarco de un grupo de comandos australianos y baluchis que no sólo tomaron el puerto por sorpresa, sino que tras un abordaje capturaron a los dos cañoneros iranís Shahbaz y Karkass, además de hacer prisionero al comandante Abdollah Zeile. A continuación asaltaron los embarcaderos que contenían amarrados a nueve barcos del Eje, en concreto los cinco alemanes Hohenfels, Marienfels, Sturmfels, Weissenfels y Wildenfels, más los cuatro italianos Hilda, Barbara, Bronte y Caboto. Después de un breve tiroteo en el que fallecieron dos marineros germanos del Sturmfels, todos los navíos fueron apresados por los comandos, salvo por la excepción de Hohenfels que se alejó y fue hundido con cargas explosivas por su propia tripulación, así como el Hilda que sería interceptado más tarde en el Estrecho de Ormuz por el cañonero australiano HMAS Yarra.

Al noroeste de Irán sobre el Azerbayán Iraní la Unión Soviética violó la frontera con los XLIV y XLVII Ejércitos que accedieron al país desde la República Socialista Soviética de Azerbayán, descendiendo desde la Transcaucasia y desbordando a los guardias aduaneros sobre los sectores de Makú y Khoi, en donde los transcaucásicos de la 63ª División de Montaña Georgiana y tanques ligeros T-26 desbarataron a 1.800 jinetes de la caballería iraní, quienes aterrados cruzaron la frontera con la neutral Turquía (siendo internados por las autoridades turcas). Los defensores se replegaron tras una simbólica resistencia de las 3ª y 15ª Divisiones de Infantería Iranís (el general de esta última desertó), cediendo a sus oponentes durante el proceso las ciudades de Jolfa y Nir. Simultáneamente en el litoral sur del Mar Caspio la Flotilla Roja desembarcó a varios contingentes de infantería navales y compañías de zapadores sobre la provincia de Gilán, quienes pusieron fuera de combate tres piezas de artillería enemigas y ocuparon los muelles de Astara, aunque fracasaron a la hora de tomar por asalto el puerto de Bändar Pählavi, ya que los iranís emplazaron una serie de baterías de 75 milímetros con las que paralizaron el avance enemigo y sus cañoneros antiaéreos derribaron a tres aviones de la Fuerza Aérea Soviética.

Camiones soviéticos irrumpiendo en el Azerbayán Iraní.

Camiones soviéticos irrumpiendo en el Azerbayán Iraní.

La 10ª División de Infantería India del general William Slim fue la siguiente en sumarse a la invasión de Irán desde los bordes centrales de la frontera con Irak, golpeando la provincia de Kermanshah que protegían 30.000 efectivos de las 5ª y 12ª Divisiones de Infantería Iranís con grandes concentraciones de artillería bajo el mando del general Hassan Moghadadam. Gracias a que desde el principio la Fuerza Aérea Real Británica se adueño del control absoluto del cielo y derribó a seis cazas de la Fuerza Aérea Iraní, las tropas anglo-indios eliminaron a los funcionarios de aduana en Khosrovi, entraron en la ciudad de Qasr-e-Shirin y aseguraron las instalaciones petrolíferas de Shahr; al mismo tiempo que los soldados nepalís de los «Gurkhas» entraban en Sär-i-Pul y se apoderaban de los pozos de crudo en Näft-i-Shah. Acto seguido los indio-nepalís se reagruparon y reanudaron la marcha para expulsar a 2.000 defensores iranís de Gilan-e-Gharb, antes de alcanzar las inmediaciones de Sarpol-e-Zahab, desde donde se abrieron camino hacia el estratégico Paso de Pai-Taq.

A las veinticuatro horas de invasión a Irán, el 26 de Agosto, el Ejército Rojo aceleró un colapso de las líneas del frente sobre el Azerbayán Iraní cuando las vanguardias rusas empujaron a los defensores persas y cruzaron el Río Araxes, destruyendo un convoy de camiones enemigos que interceptaron sobre una de las carreteras, por lo que desarticulado cualquier posible contraataque de sus rivales, los soviéticos entraron las dos importantes ciudades de Täbriz y Arbadil. Al mismo tiempo en el Mar Caspio, la aviación soviética protagonizó un mortífero bombardeo sobre la localidad costera de Resht que causó la muerte a un centenar de civiles, por lo que la guarnición iraní optó por rendirse y ceder el control de la plaza a las puntas del XLIV Ejército.

Tanque soviético T-26 y una columna de tropas entrando en Täbriz.

Tanque soviético T-26 y una columna de tropas entrando en Täbriz.

Sobre el Khuzestán al suroeste de Irán los soldados de la 8ª División de Infantería India salieron de su estancamiento al poco de superar el curso del Río Karun, cuyo cauce remontaron empleando una partida de 800 efectivos de refuerzo, quienes a bordo de pequeñas embarcaciones navegaron más de 40 kilómetros hacia la retaguardia de una división del Ejército Iraní. Gracias a esta audaz maniobra sorpresa las tropas anglo-indias capturaron a 350 soldados iranís que capitularon sin apenas ofrecer resistencia, antes de profundizar en territorio enemigo y alcanzar los pies de los Montes Zagros.

Menos suerte tuvo la 10ª División de Infantería India en el Paso de Pai-Taq, pues el general Hassan Moghaddam que defendía el estratégico enclave supo mantener alejados a los británicos con cañones anticarro camuflados y ametralladoras dispuestas en riscos, sin obviar con que una patrulla inglesa que se adelantó en la retaguardia enemiga acabó siendo rodeada y capturada por la caballería iraní, cuyos jinetes y monturas sabían desplazarse mucho mejor en aquel paraje escarpado. Sin embargo aquel revés no evitó que la artillería y la aviación británica entrasen en acción con consecuencias devastadoras para los persas, algo que sumado a la carencia de suministros y municiones, obligó a los defensores a replegarse en dirección a Shahabad y ceder a los invasores el vital Paso de de Pai-Taq.

Columna motorizada del Ejército Rojo entra en la ciudad de Tabriz en Agosto de 1941 durante la invasión de Irán.

En la mañana del 27 de Agosto el XLVII Ejército Soviético emprendió una gran maniobra de envolvimiento sobre el Lago Urmia, cerrando la frontera con la neutral Turquía y y tomando la ciudad de Dilman, en donde los rusos matando a tres soldados iranís que sin éxito trataron de defender y volar con explosivos el único puente de acceso sobre el Río Agshu. Al poco tiempo las restantes vanguardias contorneraron la costa salada del entorno lacustre y atacaron la propia capital de distrito de Urmia, pero entonces los rusos cayeron víctimas de una lluvia de balas tanto por parte de los soldados iranís parapetados en las calles, como de algunos agentes alemanes apostados en los tejados de las viviendas a modo de francotiradores. A pesar de la feroz resistencia presentada por los defensores, finalmente las fuerzas del Eje se desorganizaron para rendirse o tratar de huir a las montañas, por lo que a media tarde las puntas mecanizadas del Ejército Rojo aseguraron Urmia.

La jornada del 28 de Agosto comenzó con la apertura de un nuevo teatro de operaciones en Irán que abarcó nada menos que 992 kilómetros desde la orilla sureste del Mar Caspio hasta la frontera con Afganistán, cuando de repente el LIII Ejército Soviético rebasó un amplio espacio custodiado por las 9ª y 10ª Divisiones de Infantería Iranís en las fronteras de Asia Central. Los defensores fueron fácilmente rebasados por las patrullas de la caballería soviética y el Cuerpo de Camellos Turcomano, cuyas monturas y jinetes de origen túrquico o tártaro pudieron desplazarse con facilidad por el terreno abrupto propio de aquella zona cargada de alta montaña, quebradas y desiertos pedregosos. De hecho los turcomanos y las unidades motorizadas rusas que seguían su estela por los únicos caminos transitables, fueron capaces de expulsar a la 10ª División de Infantería Iraní de la región de Gorgan; al mismo tiempo en que más al oeste otras formaciones mixtas se apoderaban de las localidades de Shahrud y Semnan, coronaban la cima del Paso de Ashkabad, desalojaban a la 9ª División de Infantería Iraní de Quchan y entraban triunfales en la ciudad de Mashhad.

Caballería soviética y tanque británico unen sus fuerzas en Qazvin.

Caballería soviética y tanque británico unen sus fuerzas en Qazvin.

Tampoco las cosas mejoraron sobre el frente noroccidental de Irán porque los XLIV y XLVII Ejércitos Soviéticos que acababan de limpiar de enemigos la totalidad de las orillas del Lago Urmia, prosiguieron mediante una ofensiva en dos alas que culminó con una carrera espectacular en la que los rusos ocuparon las plazas de Mayaneh y Chalus, alcanzaron los bordes del distrito de Mazanderán e incluso hicieron cumbre en los Montes Alborz. La espectacular maniobra dejó atrapadas en una bolsa a las 3ª y 15ª Divisiones de Infantería Iranís, cuyos soldados sin apenas municiones y con una alta tasa de deserciones, no tuvieron más remedio que rendirse a millares en lo que sin duda fue uno de los mayores desastres militares del Ejército Iraní.

Al mismo tiempo en el sector de centro-occidental de Kermanshah la 10ª División de Infantería India prosiguió con un avance imparable que condujo a las tropas de la Commonwalth a aplastar a todas las unidades iranís que les salieron al paso y a conquistar las ciudades de Shahabad y Zibri. Sin embargo a partir de este punto los defensores reaccionaron y la artillería iraní emplazó una serie de baterías con cañones de 155 milímetros en las montañas adyacentes, las cuales bombardearon y causaron algunas bajas a los británicos, quienes por orden del general William Slim no tuvieron más remedio que paralizar la ofensiva durante las siguientes veinticuatro horas, por lo menos hasta que a la mañana siguiente, la del 29, pudieron reanudar la marcha y entrar en la población de Kerend.

Oficiales británicos saludan a la dotación de un tanque T-26 soviético.

Oficiales británicos saludan a la dotación de un tanque T-26 soviético.

De manera simultánea en el sector meridional del Kuzhestán, la 8ª División de Infantería India también abarcó grandes distancias con el apoyo de una docena de bombarderos Blenheim, pues los anglo-indios forzaron una retirada general de la 6ª División de Infantería Iraní, ocuparon la ciudad de Ahvaz e incluso rechazar un contraataque enemigo contra la Haft Khel, en donde había refugiados numerosos civiles y trabajadores occidentales de la Compañía Petrolífera Anglo-Irania. Algo más al norte el LIII Ejército Soviético conquistó las ciudades de Saveh y Qom; mientras que desde la provincia de Baluchistán en la India algunas unidades baluchíes cruzaron la frontera y se apoderaron de amplios espacios persas en la región de Sistán.

Como el Ejército Iraní no iba aguantar por más tiempo el ataque de los Aliados, el Sha Rezâ Pahlavi emitió dos telegramas a Berlín y Roma para informar tanto a Adolf Hitler como a Benito Mussolini de sus intenciones de negociar una capitulación por separado, aunque no sin antes desear al Führer mucha suerte con la «Operación Barbarroja» y expresar su esperanza de que más pronto que tarde las vanguardias acorazadas germanas cruzaran el Cáucaso y liberasen su patria de los anglo-soviéticos. Al día siguiente, el 30, el Gobierno de Teherán abrió negociaciones diplomáticas con Gran Bretaña y la Unión Soviética a través de las embajadas en Londres y Moscú, aunque las operaciones militares todavía se prolongarían otras tres semanas sobre toda la geografía de Persia.

Piezas de artillería iranís en posición durante la invasión anglo-rusa.

La misma jornada en que Irán entabló un discreto diálogo con los Aliados, las vanguardias anglo-indias y las soviéticas entraron en contacto físico cuando de manera conjunta ocuparon la localidad céntrica de Sanandaj. Sin embargo el momento más simbólico tuvo lugar aquella mañana a las afueras de la ciudad de Qazvin, pues el grueso del Frente de la Transcaucasia y la 10ª División de Infantería India unieron sus puntas motorizadas en medio del desierto, fundiéndose entonces rusos y turkmenos en abrazos con los británicos y los indios, mientras en un ambiente festivo intercambiaban regalos, organizaban una merienda y bebían champán, sin obviar con que los conductores ingleses y soviéticos se subieron a los vehículos de sus nuevos socios (BA-7 y Bren-Carrier), e incluso los nepalís ensañaron a sus amigos eslavos a emplear sus tradicionales cuchillos «kukri».

A lo largo de Septiembre la campaña en Irán prosiguió con un ataque del Ejército Rojo a la ciudad de Hamadán, cuya guarnición continuó resistiendo sin hacer caso a las negociaciones, ya que un repentino bombardeo cortó la comunicación telefónica por cable, por lo que los soviéticos tuvieron que tomar la plaza al asalto tras registrarse algunas bajas militares y civiles, incluyendo el fallecimiento de un niño que cayó víctima del fuego cruzado. Del mismo modo las columnas anglo-indias sostuvieron algunos combates en el centro del país contra grupos de partisanos kurdos y lurios que se negaron a rendirse; exactamente igual que los rusos con algunos tiradores azerís que les hostigaron su línea de suministros en el Azerbayán Persa. Algo más complicada fue la tarea de los «Gurkhas», pues los nepalís tuvieron que reducir a la guerrilla kurdo-luria ascendiendo los 2.000 metros de altura del Paso de Shah, además de apoyarse en las vanguardias motorizadas indias para conquistar en cascada las ciudades de Kermanshah, Sinneh y Sultanabad.

Encuentro de tropas británicas y soviéticas en Irán a las afueras de Kazvin.

Justo a mediados de Septiembre la capital de Teherán quedó completamente sitiada por las fuerzas invasoras del Reino Unido y la URSS, por lo que el Sha Rezâ Phalavi no tuvo otra salida que abdicar en favor de su hijo, en este caso el Príncipe Mohamed Pahlavi que era proclive a la causa de los Aliados. Así fue como el derrocado monarca subió a un avión que lo llevó hasta la ciudad de Isfahan con la esperanza de poder buscar una vía de escape en dirección a Turquía, pero para su desgracia las tropas soviéticas que acababan de tomar la urbe, le hicieron prisionero nada más pisar la pista, las cuales no tardaron en entregarle a los británicos y éstos deportarle a Sudáfrica, donde fallecería en cautividad en 1944.

Conclusión

Reunión de soldados indios y soviéticos en Irán.

Reunión de soldados indios y soviéticos en Irán.

Oficialmente el 17 de Septiembre de 1941, las tropas soviéticas del Ejército Rojo y las fuerzas anglo-indias de la Commonwealth, entraron triunfales en la capital de Teherán bajo la atenta mirada hostil de la población civil, pero con cierta alegría para el recién nombrado monarca títere, en este caso el joven Sha Mohamed Pahlavi. Aquel acontecimiento culminó en un peculiar desfile militar de soldados rusos, británicos, indios, nepalís y turkmenos, acompañados por tanques, caballería, vehículos y piezas de artillería arrastradas por animales, cuya velada terminó con el enarbolamiento de la bandera roja de la URSS y el emblema imperial de la Unión Jack.

Irán sufrió 1.300 muertos (850 militares y 450 civiles), 6 aviones derribados y 2 cañoneros hundidos.

Los Aliados-URSS sufrieron 262 bajas entre 62 muertos (40 soviéticos y 22 anglo-indios) y 200 heridos (150 soviéticos y 50 anglo-indios); además de 1 tanque destruido (británico) y 3 aviones derribados (soviéticos).

El triunfo de los Aliados con la campaña de Irán fue total y completo porque en poco menos de un mes ocuparon lo que había sido el Antiguo Imperio Persa y se adueñaron de un espacio gigantesco que permitió al Imperio Británico enlazar sus dominios de Oriente Medio con los de la India, además de hacerse el control absoluto de las refinerías y plantas de extracción de la Compañía Petrolífera Anglo-Persa. Al mismo tiempo la Unión Soviética pudo abrir el vital «Corredor Persa» entre el Golfo Pérsico y el Cáucaso, a través del cual los Estados Unidos enviarían más de 5 millones de toneladas de armamento y el 26% del material destinado a los rusos en la Ley de Préstamos y Arriendos.

La derrota de Irán ante los Aliados fue trágica porque el país fue ocupado permanentemente por 140.000 tropas enemigas, de las que 50.000 fueron de la Commonwealth, 20.000 del Ejército Soviético, 30.000 del Ejército Estadounidense a partir de 1942, e incluso durante un tiempo hubo 40.000 combatientes libres del Ejército Polaco. La presencia de tantos extranjeros y la sobreexplotación de los recursos del país, como por ejemplo la requisa en los primeros meses de 100.000 toneladas de trigo y el acaparamiento del monopolio del resto de alimentos o cultivos, sin obviar otras confiscaciones en maquinaria, vehículos, téxtiles, medicinas o recursos hídricos, generó una hiperinflación del 450% y a largo plazo una escasez crónica de alimentos que acabaron propiciando la muerte de 2 millones de personas en la conocida como Hambruna Iraní.

Desfile de la victoria en Teherán entre el Ejército Soviético y el Ejército Anglo-Británico.

Desfile de la victoria en Teherán entre el Ejército Soviético y el Ejército Anglo-Británico.

El brutal comportamiento de los Aliados acabó propiciando un gigantesco movimiento guerrillero contra los anglo-soviéticos y estadounidenses, en especial por parte de la Tribu Qashqai y otras minorías como los lurios, kurdos o azerís, quienes en muchas ocasiones estuvieron asesorados por agentes del Tercer Reich, los cuales incluso trataron de boicotear sin éxito la Conferencia de Teherán de 1943 entre Iósif Stalin, el Primer Ministro Winston Churchill y el Presidente Franklin Roosevelt. De hecho estos partisanos atacaron a los convoyes del «Corredor Persa» y fueron los artífices del comienzo de una guerra civil contra las autoridades colaboracionistas del Sha Mohammed Pahlavi, generando un conflicto que se desarrolló dentro de la propia Segunda Guerra Mundial en forma de emboscadas, choques y matanzas, por lo menos hasta que el bando pro-Aliado aplastó al bando pro-Eje en la Batalla de Mariwan de 1944.

La agresión a Irán de 1941 constituyó sin duda uno de los episodios más polémicos protagonizado por el bando de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, pues no sólo se invadió a una nación completamente neutral bajo excusas sin fundamento, sino que se aplicó una ocupación despiadada a la hora de expoliar sus recursos, hasta el punto de provocar una guerra civil y 2 millones de muertos durante la Hambruna Iraní. A pesar de que al año siguiente de concluir el conflicto en 1946, las tropas de ocupación anglo-soviéticas se retiraron de la nación tras un acuerdo pactado con el Sha Mohammed Pahlavi, las terribles secuelas perdurarían en el Reino de Irán durante el resto del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Stafford Northcote, Unión de las Fuerzas: Ingleses y Rusos invaden Persia, Revista Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 27, Noguer (1972), p.269-271
-Javier Lion Bustillo, ¿Aliados o Enemigos? La SGM en el Próximo Oriente 1941, «La Invasión de Irán», HRM Ediciones (2013), p.139-141
-Kavej Farrokh y Javier Sánchez García, La Invasión Anglo-Soviética de Irán, 25 de Agosto-17 de Septiembre de 1941, Revista Historia de la Guerra Nº10 (2018), p.45-53
-https://en.wikipedia.org/wiki/Anglo-Soviet_invasion_of_Iran