Invasión de Creta

 

“¡Sprung nach Kreta!” fue la orden dada por el Führer del Tercer Reich, Adolf Hitler, a su mejor general paracaidista, Kurt Student, para poner en marcha una operación militar de gran envergadura que hasta ese momento nadie en el mundo había realizado. Se trataba de una invasión a la Isla de Creta mediante un asalto exclusivo con paracaidistas que desde el aire aterrizarían sobre el territorio insular para hacerse con su control, una gesta que magistralmente pasaría a la Historia de las Fuerzas Aéreas.

El Eje

Justo el mismo día en que Alemania e Italia ocuparon Grecia el 21 de Mayo de 1941, Hitler aprobó la Normativa Nº18, más conocida como “Operación Merkur (Mercurio)”, una campaña consistente en invadir la Isla de Creta para impedir a los aviones aliados disponer de un radio de acción contra los pozos petrolíferos de Rumanía, vitales para la inminente invasión de la Unión Soviética prevista para el 22 de Junio de 1941 bajo el código de “Operación Barbarroja”. Diseñado el plan por el general paracaidista Kurt Student, la misión supondría la mayor operación aerotransportada de la Historia en la que tomarían parte miles de soldados lanzados en paracaídas y planeadores contra uno de los territorios insulares más grandes del Mar Mediterráneo.

Muy complejo fue el diseño de la “Operación Merkur” para ocupar Creta. Primeramente el XI Cuerpo Aéreo Alemán (Fliegerkorps XI) del general Kurt Student trasladaría en aviones a la 7ª División Paracaidista Alemana “Fallschirmjäger” del general Willhelm Süssman que saltaría con sus regimientos de la siguiente manera: el 1º Regimiento Paracaidista del general Bruno Bräuer integrado en el Gruppe Este (Gruppe Ost) lo haría sobre Heraklion, el 2º Regimiento Paracaidista del general Alfred Sturm en el Grupo Centro (Gruppe Mitte) lo haría sobre Retimnón y el 3º Regimiento Paracaidista del general Richard Heydrich del Grupo Oeste (Gruppe West) lo haría en Máleme. Simultáneamente vendría por vía marítima o mediante transportes aéreos la 5ª División de Cazadores de Montaña Alemana del general Julius Ringel para desembarcar en Máleme y la 50ª División de Infantería Italiana “Regina” del general Alessandro Piazzoni que tomaría tierra en Sitia. Todo ello estaría apoyado desde el aire por el VIII Cuerpo Aéreo Alemán del general Freiherr Wolfram Von Richthofen y por el Comando Aéreo del Egeo Italiano del general Umberto Cappa, así como desde el agua por la Flotilla de Torpederos del Mar Egeo al frente del capitán Francesco Mimbelli; siendo necesarios para la movilidad de tal material más de 3.600.000 litros de gasolina diarios.

Mapa de la “Operación Merkur” con los movimientos de invasión del Eje a Creta.

Aproximadamente las fuerzas del Eje fueron de 32.000 soldados (29.000 alemanes y 3.000 italianos) entre los cuales había 15.000 paracaidistas, 14.000 cazadores de montaña y 3.000 infantes. A nivel material desplegaron 13 tanques y 1.190 aviones entre 180 cazas, 150 cazabombarderos, 280 bombarderos, 500 transportes y 80 planeadores; así como 69 navíos (20 alemanes y 6 italianos) con 1 destructor, 5 torpederos y 63 motoveleros “kaikis” para el transporte.

Ejército del Eje:
7ª División Paracaidista Alemana “Fallschirmjäger”
-1º Regimiento Paracaidista Alemán
-2º Regimiento Paracaidista Alemán
-3º Regimiento Paracaidista Alemán
-7th Batallón Paracaidista de Artillería Alemán
-7th Batallón Paracaidista Anticarro Alemán
-7th Batallón Paracaidista de Ametralladoras Alemán
-7th Batallón Paracaidista de Ingenieros Alemán
5ª División de Cazadores de Montaña Alemana
-85º Regimiento de Cazadores de Montaña Alemán
-100º Regimiento de Cazadores de Montaña Alemán
-141º Regimiento de Cazadores de Montaña Alemán
-95th Batallón Anticarro de Montaña Alemán
-95th Batallón de Artillería Antiaérea de Montaña Alemán
-95th Batallón de Reconocimiento de Montaña Alemán
-95th Batallón de Ingenieros de Montaña Alemán
-95th Batallón de Transmisiones de Montaña Alemán
50ª División de Infantería Italiana “Regina”
-10º Regimiento de Infantería Italiana
-Destacamento de Infantería de Marina Italiano
VIII Cuerpo Aéreo Alemán
-1º Escuadrón de Bombarderos Alemán
-2º Escuadrón de Bombarderos Alemán
-1º Escuadrón de Bombarderos en Picado Alemán
-2º Escuadrón de Bombarderos en Picado Alemán
-77º Escuadrón de Bombarderos en Picado Alemán
-77º Escuadrón de Cazas Alemán
-26º Escuadrón de Cazabombarderos Alemán
XI Cuerpo Aéreo Alemán
-1º Escuadrón Aerotransportado Alemán
-2º Escuadrón Aerotransportado Alemán
-3º Escuadrón Aerotransportado Alemán
Comando Aéreo del Egeo Italiano
-41º Grupo de Bombarderos Italiano
-50º Grupo de Bombarderos Italiano
-92º Grupo de Bombarderos Italiano
-161º Escuadrón de Cazas Italiano
-162º Escuadrón de Cazas Italiano
-163º Escuadrón de Cazas Italiano
-281º Escuadrón de Torpederos Italiano

Flota del Eje:
Flotilla de Torpederos del Egeo Italiana:
-1 Destructor: Crispi
-5 Torpederos: Lupo, Lira, Lince, Libra y Sagittario
TOTAL = 6 Navíos

Aliados

Psicológicamente hundidas se hallaban las fuerzas aliadas en Creta después de que el 21 de Abril de 1941, Alemania e Italia hubiesen invadido Grecia. Sobre aquella isla situada en medio del Mar Mediterráneo entre el Peloponeso y Egipto, con un tamaño de 260 kilómetros cuadrados y montañas de hasta 2.700 metros de altura, habitada por 400.000 cretenses y cuna naciente de la cultura minoica y de las leyendas del Minotauro, el pesimismo era patente entre las unidades griegas, así como de las procedentes del Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda y Escocia.

Muchos sabían que las fuerzas del Eje de una manera u otra llegarían pronto a Creta. Ésa fue la razón por la que a finales de Abril de 1941 todas las mujeres y niños de nacionalidad inglesa en la isla fueron evacuados, lo mismo que la familia real griega en avión hacia El Cairo el 1 de Mayo. Tres días después, el 4 de Mayo, los seis únicos aviones de caza presentes en la isla (tres biplanos Gladiator y tres Hurricane), abandonaron Creta para evitar su destrucción. La reacción británica fue la acertada porque diez días más tarde, el 14 de Mayo, los aviones alemanes de la Luftwaffe bombardearon Creta durante seis jornadas hasta el 20 de Mayo. También los germanos se encargaron ocupar varias islas adyacentes al sur del Mar Egeo como Kízira, Andikízira, Milos y Scarpantos que les servirían de apoyo logístico. Durante esta campaña aero-naval los alemanes se impondrían a sus enemigos derribando 36 aviones ingleses a costa de perder 23 aparatos propios y logrando evitar que de las 27.000 toneladas de suministros enviadas por los Aliados desde Egipto únicamente llegasen 3.000 a Creta.

General Bernard Freyberg arengando a sus tropas neozelandesas en Creta.

El despliegue del Ejército Aliado al mando del general neozelandés Bernard Freyberg en Creta se efectuó de la siguiente manera: la 2ª División de Infantería Neozelandesa del general Edward Puttick en Máleme, la 19ª Brigada de Infantería Australiana del general George Vasey en Retimnón, la 14ª Brigada de Infantería Británica del general Herbert Chappel en Heraklion, la Base de Defensa Móvil Aliada del general Eric Weston en la Bahía de Suda y la 5ª División de Infantería Griega del Rey Jorge II de manera desigual por el resto de la isla. La Marina Real Británica del Mediterráneo (Royal Mediterranean Fleet) al frente del almirante Andrew Cunningham estuvo presente con unidades navales en el mismo puerto cretense de Sfakia, así como de Alejandría en Egipto y de La Valetta en Malta; mientras que la Real Fuerza Aérea Británica del Oriente Medio (Middle East Royal Air Force) del mariscal Arthur Longmore lo hizo con dos escuadrones de bombarderos Blenheim y tres de cazas Gladiator y Hurricane.

Aproximadamente las fuerzas de los Aliados fueron de 40.000 soldados (15.000 británicos y escoceses, 11.451 griegos, 7.100 australianos y 6.700 neozelandeses y maorís). A nivel material contaban con 49 tanques, 85 cañones y 37 navíos (34 británicos y 3 australianos) entre los que había 1 portaaviones, 3 acorazados, 8 cruceros, 23 destructores, 1 dragaminas y 1 carguero.

Ejército Aliado:
2ª División de Infantería Neozelandesa
·4ª Brigada de Infantería Neozelandesa
-18th Batallón de Infantería Neozelandés
-19th Batallón de Infantería Neozelandés
-20th Batallón de Infantería Neozelandés
·5ª Brigada de Infantería Neozelandesa
-21st Batallón de Infantería Neozelandés
-22nd Batallón de Infantería Neozelandés
-23rd Batallón de Infantería Neozelandés
-28th Batallón de Infantería Maorí
-7ª Compañía de Ingenieros Neozelandeses
·10ª Brigada de Infantería Neozelandesa
-Batallón Mixto Neozelandés
-Unidad de Caballería Neozelandesa
·5º Regimiento de Artillería Neozalandés
·27º Regimiento de Ametralladoras Neozelandés
5ª División de Infantería Griega
-2º Regimiento de Infantería Griego
-3º Regimiento de Infantería Griego
-4º Regimiento de Infantería Griego
-5º Regimiento de Infantería Griego
-6º Regimiento de Infantería Griego
-7º Regimiento de Infantería Griego
-8º Regimiento de Infantería Griego
-Compañía de Cadetes Griega “Evilpedon”
-Gendarmería de Retimnón
-Milicianos Cretenses
14ª Brigada de Infantería Británica
-1st Batallón de Infantería Escocés “Argyll and Sutherland Highlanders”
-2nd Batallón de Infantería Escocés “Black Watch”
-2nd Batallón de Infantería Británico “York”
-4th Batallón de Infantería Australiano
19ª Brigada de Infantería Australiana
-3º Regimiento de Artillería Antiaérea
-1st Batallón de Infantería Australiano
-7th Batallón de Infantería Australiano
-8th Batallón de Infantería Australiano
-11st Batallón de Infantería Australiano
Base de Defensa Móvil Aliada
-2º Regimiento Real de Artillería Antiaérea de Marines “Royal Marines”
-15º Regimiento de Costa Británico
-102º Regimiento Anticarro Británico
-106º Regimiento de Artillería Antiaérea Británico
-Batallón Real Mixto de Marines “Royal Marines”
-1st Batallón Real de Fusileros Británicos
-16th Batallón de Infantería Australiano
-17th Batallón de Infantería Australiano
-Batallón Mixto Greco-Británico “Perivolia”
-Comando Layforce “Británico”
Fuerza Real Aérea Británica:
-30º Escuadrón de Bombarderos Británico
-33º Escuadrón de Cazas Británico
-80º Escuadrón de Cazas Británico
-112º Escuadrón de Cazas Británico
-203º Escuadrón Británicos de Bombarderos

Flota Aliada:
·Marina Real Británica (Royal Navy):
-1 Portaaviones: HMS Formidable
-3 Acorazados: HMS Warpsite, HMS Valiant y HMS Barham.
-7 Cruceros: HMS Naiad, HMS Calcutta, HMS Dido, HMS Orion, HMS Ajax, HMS Phoebe y HMS Coventry.
-21 Destructores: HMS Greyhound, HMS Griffin, HMS Havock, HMS Hero, HMS Jaguar, HMS Decoy, HMS Hereward, HMS Hotspur, HMS Imperial, HMS Jackal, HMS Kimberley, HMS Kandahar, HMS Nubian, HMS Kingston, HMS Juno, HMS Janus, HMS Hasty, HMS Kelly, HMS Kashimir, HMS Kipling y HMS Kelvin.
-1 Dragaminas: HMS Abdiel
-1 Carguero: HMS Glengyle.
·Marina Real Australiana (Royal Australian Navy):
-1 Crucero: HMAS Perth.
-2 Destructores: HMAS Nizam y HMAS Napier.
TOTAL = 37 Navíos

Salto sobre Creta

Al amanecer del 20 de Mayo de 1941, centenares de aviones alemanes entre transportes Junkers Ju 52, planeadores DFS-230 y bombarderos en picado Stukas, despegaron de los aeródromos griegos de Corinto, Megara, Tanagra, Topolia, Dedion, Eleusis, Falero y Rodas. Sobre las 6:00 horas, los soldados neozelandeses que desayunaban junto a los apacibles olivares en Máleme, levantaron la vista hacia el cielo al distinguir un gran cúmulo de aviones que emitían un ensordecedor rugido de motores y hacían temblar el suelo. Acto seguido los Stukas picaron y soltaron sus bombas sobre los aeropuertos de Heraklión y Máleme. Desatado el caos en tierra, los paracaidistas comenzaron a saltar a 90 metros de altura desde las puertas de salida de los Junkers Ju 52, abriendo las cintas extractoras los paracaídas y dejando el cielo atestado de lonas de colores en cuestión de minutos.

Increíble fotografía sobre la invasión alemana de Creta. En el cielo decenas de paracaidistas descienden mientras las baterías antiaéreas derriban a los transportes Junkers Ju 52 y las bombas alemanas caen sobre el puerto.

Sobre el área comprendida entre Máleme y Haniá, los primeros paracaidistas alemanes descendieron a las 7:30 horas de la mañana bajo un fuego intenso de los neozelendeses que desde el suelo les dispararon con sus fusiles Lee Enfielf y ametralladoras Bren y Vickers. La toma en tierra no fue agradable porque muchos llegaron muertos, otros perecieron a tiros cuando trataban de incorporarse o acribillados intentando llegar a las cajas de municiones (el general Willhelm Süssman falleció durante el salto). Solamente entre los paracaidistas lanzados cerca del Río Tavronitis perecieron 100 alemanes; mientras que de los 126 que cayeron justo encima del Cuartel General del 23rd Batallón de Infantería Neozelandés, perdieron la vida 112 (curiosamente 7 de ellos abatidos por balas de pistola disparadas por el coronel Douglas Leckie desde su escritorio). Sin embargo todavía tuvieron menos suerte los que descendieron cerca de Kasteli, donde después de haber quedado enredados en los olivos, fueron asesinados y brutalmente mutilados por civiles y milicianos griegos a golpes de cuchillos y hachas.

Mientras tanto otros dos asaltos aerotransportados se desarrollaron sobre Retimnón y Heraklion, resultando en la operación derribados numerosos Junkers Ju 52 y planeadores DFS-230 que se desplomaron envueltos en llamas hasta estrellarse con sus tripulaciones sobre la tierra o en el mar. En el caso de Retimnón los paracaidistas cayeron tan dispersos que unos pocos soldados australianos y simples civiles griegos armados con escopetas bastaron para mantenerlos a raya. De hecho fue en este sector, alrededor del Valle de Ayea, donde los australianos mataron a 184 paracaidistas que se hallaban indefensos entre los árboles. Simultáneamente sobre Heraklion el resultado fue igual de desastroso porque otras 400 tropas aerotransportadas alemanas perdieron la vida, aunque por lo menos un pequeño destacamento consiguió bloquear la carretera de la costa.

Paracaidistas alemanes intentan reagruparse en suelo cretense a la espera de que desciendan el resto de sus compañeros.

Como todas las radios resultaron dañadas durante las tomas en tierra, sobre el mediodía el Alto Mando Alemán (OKW) en Atenas, desconocedor entonces de la situación de la batalla, interpretó que las cosas estarían marchando bien y por eso envió una segunda oleada aerotransportada a las 16:15 horas de la tarde sin cobertura aérea. Aquello fue un completo error porque decenas de transportes Junkers Ju 52 fueron abatidos en el aire por las piezas de artillería antiaérea. No obstante y a pesar de la tragedia, lograron depositar en Creta los refuerzos suficientes para ir decantando la balanza en favor de los alemanes. Así pues, al caer la noche, los neozelandeses creyendo equivocadamente que se enfrentaban a unas fuerzas muy superiores cuando realmente sus enemigos estaban agotados, abandonaron las posiciones en torno a Máleme y emprendieron la retirada. Aquella equivocación facilitó a los alemanes tomar la estratégica Colina 107 y el Aeródromo de Máleme.

Ocupado el Aeródromo de Máleme durante la noche, los germanos habilitaron de inmediato la instalación para que aterrizasen los primeros transportes aéreos pertenecientes a la 5ª División de Cazadores de Montaña Alemana. Hasta ese momento los paracaidistas habían sufrido 2.000 bajas, aunque el rápido flujo de las reservas por aire incrementó su número a los 5.000 efectivos.

Campaña del Mar Egeo

Desde el primer momento en que amaneció el 21 de Mayo de 1941, los transportes alemanes Junkers Ju 52 comenzaron a traer refuerzos al Aeródromo de Máleme bajo unas condiciones de alto riesgo, ya que la pista se encontraba bajo el fuego directo de los morteros y ametralladoras de los neozelandeses, así como invadida por un fuerte viento procedente del mar que hacía tambalearse a los aviones. De hecho muchos aparatos se estrellaron en la pista o resultaron derribados antes de tomar de tierra, pero a pesar de las dificultades, siguieron aterrizando 20 Junkers Ju 52 cada hora transportando 40 soldados cada uno con sus pertrechos y municiones al completo.

Crucero británico HMS Gloucester en Creta esquivando las bombas de los aviones alemanes Stuka que finalmente terminarán por hundirlo.

Simultáneamente a los combates en la isla, sobre el Mar Egeo la violencia fue igual en intensidad cuando aquel 21 de Mayo un total de 25 pequeños motoveleros “kaiki” de origen griego intentaron transportar a 2.000 soldados alemanes desde Grecia hasta Creta. Por supuesto el convoy del Eje fue interceptado por los radares de los cruceros ingleses HMS Orion, HMS Ajax y HMS Dido a 18 millas náuticas de La Canea, por lo que en seguida se lanzaron contra ellos. Indefensos los alemanes ante un enemigo de esas características, 10 motoveleros resultaron hundidos y 300 soldados muertos a bordo. Afortunadamente, la hazaña del torpedero italiano Lupo al mando del capitán Francesco Mimbelli, impidió un desastre mayor gracias a una de las maniobras navales más sorprendentes de la Historia Naval después de que a pesar del reducido tamaño de la embarcación, ésta lograse atravesar la línea de buques enemigos y romper la formación de los tres cruceros HMS Orion, HMS Ajax y HMS Dido, los cuales le impactaron 18 veces, aunque sin daños graves, antes de retirarse hacia Grecia con 2 muertos y 26 heridos. Iniciado el repliegue por mar, los buques británicos intentaron impedirlo hasta que apareció la aviación italiana. Acto seguido un avión italiano trimotor CANT Z.1007 Alicione lanzó un torpedo y hundió al destructor británico HMS Juno, pereciendo 116 miembros de su tripulación.

Al día siguiente, el 22 de Mayo, los alemanes realizaron un nuevo intento de aproximarse a Creta por mar habilitando un convoy de 38 motoveleros “Kaiki” que escoltaba el torpedero italiano Sagittario. Lamentablemente para ellos, los alemanes fueron avistados por el crucero australiano HMAS Perth que a las 8:30 horas abrió fuego y hundió a uno de los pequeños “kaikis”. Sin embargo en esta ocasión los ingleses se dirigieron a una trampa urdida por los bombarderos en picado alemanes Stukas que repentinamente cayeron del cielo sobre ellos de manera inesperada. La primera víctima fue el crucero HMS Naiad al que las bombas inutilizaron dos torres e inundaron los compartimentos estancos, el crucero HMS Carlisle al que un artefacto mató a su capitán Claud Hampton, el acorazado HMS Warpsite al que tres Stukas agujerearon su banda de estribor y el acorazado HMS Valiant dañado por otras dos explosiones. Peor lo pasó el crucero HMS Gloucester tras ser incendiado por media tonelada de bombas y hundido con 722 muertos. El siguiente fue el crucero HMS Fiji, alcanzando por tres bombas de Stukas en la cámara de calderas y por una de un caza Messerschmitt Bf 109 en el casco, lo que hizo que el buque volcase de lado y se hundiese llevándose la vida de 241 marineros. Tampoco se salvó el destructor HMS Greyhound hundido con 74 tripulantes a bordo. Únicamente el destructor HMS Kandahar pudo rescatar del agua a 523 supervivientes de los tres barcos echados a pique.

Diferente que en el mar, en tierra las cosas fueron un poco mejor para los Aliados aquel 22 de Mayo. Todo ocurrió cuando los paracaidistas alemanes, muy diezmados por los saltos anteriores, trataron de aproximarse a la Bahía de Suda cruzando Galatás sin esperarse que previamente tendrían que sortear la muy bien defendida Colina Pink. Precisamente allí un capitán inglés llamado Michael Forrester, organizó una excelente resistencia compuesta de una amalgama de tropas británicas, soldados griegos, mujeres y niños con objetos punzantes e incluso con algunos sacerdotes armados con escopetas de francotirador. Juntos y mediante un eficaz sistema de órdenes que Forrester transmitió a su variopinto “ejército” con toques de su silbato y gritos como “¡Aérea! (¡Aire!)!”, los combatientes ingleses y civiles griegos expulsaron por el momento a los alemanes de la Colina Pink. No obstante y a pesar del fracaso cosechado Galatás, los alemanes ocuparon poco después con éxito el pueblo de Kasteli, donde asesinaron ante pelotones de ejecución a 200 civiles griegos como represalia por haber acuchillando unos días antes a los paracaidistas enredados en los olivos.

Planeador DFS-230 aterrizado en Creta. En primer plano un soldado alemán desciende del aparato.

Tampoco el 23 de Mayo, al igual que el anterior, no fue un día agradable para la Marina Real Británica porque a las 8:00 horas de la mañana un escuadrón de 24 Stukas hundieron al destructor británico HMS Kashimir matando a 79 marineros y al destructor HMS Kelly con otros 128 tripulantes, además de derribar a 6 cazas ingleses Hurricane. Curiosamente entre los 279 supervivientes que rescató del agua el destructor HMS Kipling, estuvo el futuro almirante y Virrey de la India, Lord Louis Mounbatten. Pero las pérdidas en el mar no fueron la única mala noticia para los Aliados cuando al finalizar la tarde los paracaidistas alemanes conquistaron La Canea, capital de Creta.

Durante la noche del 23 al 24 de Mayo el dragaminas HMS Abdiel desembarcó refuerzos y municiones en la Bahía de Suda para seguir sosteniendo el combate. Sin embargo de poco sirvió porque el 25 de Mayo los alemanes rompieron el frente en la Colina Pink y ocuparon la ciudad de Galatás tras doblegar la resistencia de las tropas anglo-griegas casa por casa. Sin duda aquello sentenció definitivamente la balanza de la batalla por Creta en favor del Eje.

Infantes de marina italianos disparan su ametralladora contra los griegos cerca de Sitia tras desembarcar en Creta el 28 de Mayo de 1941.

Vencidos los Aliados en Galatás, el 26 de Mayo los alemanes persiguieron a sus enemigos tomando la ciudad de Haniá y asegurando la vital Bahía de Suda. Ese mismo día la Luftwaffe sobre el Egeo también logró éxitos cuando 20 Stukas dañaron gravemente e incendiaron con dos bombas de 500 kilogramos al portaaviones británico HMS Formidable provocándole 11 muertos y 7 heridos; mientras que dejaron fuera de combate al destructor HMS Nubian tras cercenarle la popa. Al día siguiente, el 27, un destino similar sufrió el acorazado HMS Barham después de que un Stuka soltase una bomba de 1.000 kilogramos en la torre de popa y otros dos artefactos inundasen las dos cámaras de aire, lo que obligó al navío a retirarse hacia Egipto. Mientras tanto en tierra, los alemanes prosiguieron con su avance expulsando a las tropas escocesas del Monte Ida y a los indígenas maorís australianos de Stilos.

A las 13:30 horas del mediodía del 28 de Mayo, una flotilla de lanchas de desembarco italianas escoltadas por el destructor Crispi y los tres torpederos Lira, Lince y Libra, desembarcaron en Creta a los 3.000 efectivos y 13 tanques CV-35 de la 50ª División de Infantería Italiana “Regina” sobre la playa de Sitia en el Golfo de Mirabella. La operación anfibia se realizó sin incidentes, ya que las escasas guarniciones griegas fueron neutralizadas o se rindieron sin combatir. Únicamente hubo que recurrir en un instante al destructor Crispi que cañoneó con sus baterías Cabo Sideros antes de que las tropas italianas pudiesen proseguir la marcha hacia el interior de la isla.

Evacuación

Crítica se presentaba la situación para los Aliados en Creta el 29 de Mayo. La Marina Real Británica había sufrido pérdidas enormes en buques, el frente en Creta se había roto en la parte occidental de la isla y por si fuera poco los italianos habían desembarcado en la oriental, lo que implicaba el riesgo de que las tropas aliadas quedasen embolsadas sin escapatoria. Por todos aquellos motivos e incapaces de hacer frente a sus enemigos, tanto el general Bernard Freyberg como el almirante Andrew Cunningham decretaron la evacuación general de Creta a través de los puertos de Sfakia e Ierapetra.

Nada más aprobarse la orden de retirada de Creta, el primer contingente de 4.000 soldados de la Commonwealth abandonó la isla desde el puerto pesquero de Sfakia. Sin embargo la Luftwaffe no se lo puso fácil a los británicos porque en ningún instante dejó de acosar a los barcos que iban y venían recogiendo tropas de la isla. Así fue como los Stukas hundieron a los dos destructores HMS Hereward con 72 muertos y HMS Imperial, este último sin bajas porque fue evacuado antes de irse a pique. También ese día los Stukas provocaron daños graves al crucero HMS Dido tras destruirle la Torre B; así como al HMS Orion al que destrozaron su torre de mando matando al capitán Geoffrey Back y pulverizaron la torre directoria inferior acabando con la vida de 260 tripulantes (incluyendo todos los fogoneros) e hiriendo a otros 280 más.

Imparable avance de los paracaidistas alemanes hacia el interior de Creta.

Iniciada la retirada en tierra, los soldados aliados fueron protagonistas de una fuga en desbandada y de manera desordenada por los angostos caminos y carreteras de la isla que rápidamente quedaron colapsadas y bloqueadas por convoyes de vehículos. Viendo que muchos no iban a llegar a tiempo al puerto de Sfakia, pronto el pánico cundió entre las hileras de refugiados, por lo que cientos de soldados se deshicieron de sus uniformes, numerosos oficiales abandonaron a sus hombres y otros marcharon a los montes para organizar un movimiento partisano. Incluso los prisioneros italianos que los griegos habían capturado en la Guerra Greco-Italiana de 1940, escaparon de sus captores y se unieron a sus compatriotas. Únicamente cubrió la retirada el 8º Regimiento de Infantería Griego que resistió hasta la muerte en Karkoulas y las fuerzas especiales del Comando Layforce “Británico” compuesto por algunos franceses libres y 70 republicanos españoles que aguantaron las embestidas en el Paso de Babali Hani hasta que se rindieron como prisioneros.

Cerca de la costa en torno a Sfakia, la batalla también prosiguió el 30 de Mayo con nuevos ataques aéreos de la Luftwaffe mientras la Marina Real Británica evacuaba a otros 6.400 hombres de los puertos. Entre los incidentes que tuvieron lugar estuvieron los daños sufridos en las calderas del crucero australiano HMAS Perth, así como numerosas averías en los destructores HMS Kelvin y HMAS Napier. Al día siguiente, el 31 de Mayo, partieron los últimos refugiados a bordo del crucero HMS Phoebe y del dragaminas HMS Abdiel, no sin antes ser dañado seriamente el crucero HMS Coventry.

Tropas aliadas de la guarnición de Creta se rinden a los paracaidistas alemanes.

El 1 de Junio de 1941, toda la Marina Real Británica se alejaba de Creta hacia Egipto tras haber rescatado un total de 18.500 soldados aliados (16.500 de la Commonwealth y 2.000 griegos). Durante la jornada los ingleses todavía encajarían un último disgusto cuando dos bombarderos alemanes Junkers Ju 88 impactaron con sus bombas y hundieron al crucero HMS Calcutta provocándole 118 muertos. Ese mismo día los paracaidistas alemanes entraron en Sfakia, lo que significó el control absoluto del Eje sobre Creta.

Conclusión

Creta, tal y como ya les había pasado a los Aliados en Dunkerque y Grecia, fue otra humillante retirada más del Imperio Británico desde que se había iniciado la Segunda Guerra Mundial. El desastre fue colosal, no sólo por la pérdida de un territorio estratégico entre Europa y África, sino por las elevadas bajas sufridas y porque toda la Marina Real británica presente en el Mar Mediterráneo fue hundida u obligada a retirarse para ser reparada en puerto. Con Creta en manos de Alemania e Italia, Inglaterra perdería durante el año 1941 el dominio aéreo y naval del Mediterráneo Oriental; mientras que el Eje controlaría la isla hasta la finalización del conflicto en 1945.

Los Aliados sufrieron 23.830 bajas (15.000 británicos, 11.451 griegos, 7.100 australianos y 6.700 neozelandeses), entre los que hubo 4.123 muertos, 2.750 heridos y 17.090 prisioneros; con un material perdido de 49 tanques, 85 cañones, unos 100 aviones y 9 navíos hundidos (3 cruceros y 6 destructores) y 13 barcos dañados (1 portaaviones, 3 acorazados, 6 cruceros y 3 destructores).

El Eje sufrió 6.028 bajas (6.000 alemanes y 28 italianos) entre 3.988 muertos (3.986 alemanes y 2 italianos) y 2.620 heridos(2.594 alemanes y 26 italianos); con un material perdido de 300 aviones y 11 motoveleros “kaiki”.

Monumento en el puerto pesquero de Sfakia dedicado a los más de 4.000 griegos, británicos, australianos y neozelandeses caídos la campaña de Creta (fotografía del siglo XXI).

Sin duda alguna Creta fue una rotunda victoria del Eje gracias a las nacientes fuerzas paracaidistas. Desgraciadamente Hitler cometió el error de sacar conclusiones inexactas de su triunfo, afirmando según que “Creta fue la tumba de los paracaidistas”. Su equivocada reflexión se basó en la creencia de que ya una vez conocida la táctica paracaidista alemana por el enemigo, los británicos ya habrían tomado contramedidas al respecto por lo que un nuevo salto en territorio oponente resultaría infructuoso. No obstante y bajo una óptica distinta, los Aliados de manera mucho más inteligente imitarían la estrategia adoptada en la “Operación Merkur”, utilizando a sus paracaidistas exitósamente en Sicilia, Nápoles, Normandía y Holanda. Los alemanes por el contrario saltarían en contadas ocasiones, reservando a sus paracaidistas “fallschirmjäger” como fuerzas de élite terrestres en campañas como El-Alamein, Montecassino o las Ardenas. Fuese como fuese, lo cierto fue que la invasión aerotransportada a Creta en 1941 abrió una nueva etapa militar del ser humano en la Historia: la Era del Paracaidismo.

 

Bibliografía:

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