Incursión a la Bahía de Suda

La incursión a la Bahía de Suda fue el primer raid protagonizado por la Xª Flotilla MAS de la Italia Fascista durante la Segunda Guerra Mundial. Esta unidad de élite conformada por expertos submarinistas que ya se habían distinguido durante la Primera Guerra Mundial, volverían a abrir nuevos episodios de gloria sobre el teatro de operaciones del Mar Mediterráneo con el hundimiento del crucero HMS York.

Planificación

La Xª Flotilla MAS constituía una fuerza naval especial compuesta por buzos, hombres rana, lanchas rápidas, minisubmarinos y todo tipo de ingenios acuáticos destinados a llevar a cabo golpes de mano contra los grandes buques del enemigo. Eso mismo había sucedido durante la Gran Guerra entre Italia y el Imperio Austro-Húngaro con el hundimiento de los acorazados Szent Istban y Viribus Unitis que elevaron a los categoría de auténticos “héroes nacionales” a los integrantes de esta unidad submarina, sobretodo a raíz de algunas hazañas protagonizadas por el poeta romántico Gabriele D’Annunzio. Curiosamente, tampoco la Segunda Guerra Mundial sería una excepción porque en cuanto se localizaron una serie de blancos en la Bahía de Suda de la Isla de Creta, la Xª Flotilla MAS planificó su primera ataque contra la Marina Real Británica (Royal Navy).

La Bahía de Suda contaba con un formidable sistema defensivo consistente en un pasillo de forma elíptica de dos millas de ancho por siete millas de largo que estaba rodeado de altas crestas con cañones, incluyendo las baterías del Islote de Suda al norte y el Fortín de Kalami al sur, además de una serie obstáculos subacuáticos enumerados en tres dispositivos: el primero articulado en una barrera de boyas con cables de acero y cadenas antitorpedos, el segundo en dos parapetos flotantes y el tercero en un cortil de fondo situado muy próximo al pueblo de Suda. Según el plan, los dos destructores Crispi y Sella de 935 toneladas cada uno, transportarían hasta Grecia a un total de seis botes explosivos del modelo “Barchini” y seis tripulantes que se infiltrarían en Creta para volar a los buques presentes en la zona (catalogados en aquellos instantes como dos cruceros y dos destructores). Al mando de dicha operación estuvo el teniente Luigi Faggioni, quién acompañado de los cinco marineros Alessio de Vito, Emilio Barberi, Angelo Cabrini, Tullio Tedeschi y Lino Beccati, recibieron las órdenes de entregarse a los británicos una vez hubiesen cumplido la misión con éxito (ante la imposibilidad de rescatarlos) a cambio de un ascenso al terminar la guerra y una cómoda pensión de por vida.

Ataque a Suda

A mediados de Marzo de 1941, los destructores Crispi y Sella que transportaban a los comandos de la Xª Flotilla MAS, realizaron hasta dos aproximaciones a la Bahía de Suda, teniendo en ambas que retirarse a toda prisa debido a la rigurosa vigilancia existente en Creta. A raíz de estos imprevistos, los buzos fueron alojados en la Base de Lakki de la Isla de Leros, un dominio italiano de las Islas del Dodecaneso, donde se les unió el destructor Lero. Lamentablemente el 24 de Marzo, unos aviones británicos interceptaron a la escuadra y arrojaron sus bombas sobre el destructor Lero, matando a siete marineros y provocando daños leves en el buque. A pesar de que este incidente estuvo a punto estuvo de echar al traste la operación, un hidroavión italiano de última hora informó a sus compañeros que las defensas de la Bahía de Suda acababan de relajarse y que por tanto era hora de poner en práctica la misión (curiosamente los comandos escribieron los nombres de los siete fallecidos en los “Barchini” a modo de venganza).

A las 11:35 horas del 25 de Marzo de 1941, los dos destructores italianos Crispi y Sella amarraron a 10 millas al noroeste de Creta, cerca de la Bahía de Suda, concretamente junto a la Isla de Astypalaia. Acto seguido y bajo el más completo silencio, los comandos de la Xª Flotilla MAS depositaron los botes explosivos de madera y los abordaron, antes de despedirse de los marineros de los buques con un “¡buena suerte!”.

Situados a diez millas del Cabo Tripiti, los “Barchini” iniciaron la navegación de forma paralela a la costa de Creta. Ayudándose de una brújula y de un ruidoso motor que se movía a 26 nudos, los comandos mantuvieron una formación en rombo de diez metros de diámetro que en todo momento les impidió perderse, gracias en parte a unos parches fosforescente que cada uno de los marineros llevaba cosido en su traje de buceo. Así fue como al cabo de una hora y media, en torno a la 1:00 de la madrugada del 26 de Marzo, la Xª Flotilla MAS alcanzó la Bahía de Suda.

A las 2:00 horas, los seis buzos de la Xª Flotilla MAS superaron la red antitorpedos apagando los motores de los “Barchini” y moviendo con su propio cuerpo los botes entre dos boyas hacia el otro lado, donde una balandra armada navegó a sólo 150 metros de distancia sin percatarse de la amenaza. Una vez en el territorio enemigo y ocultos por la oscuridad que proyectaba el Islote de Suda sobre el agua, pasaron el segundo parapeto flotante y navegaron hacia el fondo de la bahía guiándose por las luces del pueblo de Suda. Respecto al tercer y último obstáculo, los italianos se colaron por una obstrucción entre el cable de unión de una boya a una roca, haciendo caso omiso a los ladridos de dos perros que milagrosamente fueron ignorados por los soldados que conversaban en su garita.

Con tan sólo 300 metros de separación entre la Xª Flotilla MAS y los buques de la Marina Real Británica (Royal Navy), el teniente Luigi Faggioni repartió entre sus hombres los objetivos después de analizar la situación con sus prismáticos. Lógicamente el crucero HMS York que daba signos de zarpar después de haber encendido las chimeneas expulsando una gran cantidad de humo, fue catalogado como blanco prioritario, mientras que los restantes cargueros y petroleros designados blancos de segundo orden.

Restos del crucero británico HMS York hundido tras la incursión de la Xª Flotilla MAS a la Bahía de Suda.

Al amanecer del 26 de Marzo de 1941, los “Barchini” activaron los motores a 150 metros de los navíos de la Marina Real Británica justo antes de que los comandos en asientos eyectables fuesen expulsados hacia atrás (para impedir su muerte por la onda expansiva) y las lanchas con carga explosiva prosiguieran su trayecto hasta chocar contra el casco de los buques y sumergirse bajo el agua para finalmente la espoleta hidroestática detonar bajo la quilla. Repentinamente dos gigantescas explosiones envolvieron al crucero HMS York y mataron a dos de sus marineros, al mismo tiempo que un segundo estallido incendiaba al petrolero noruego SS Pericles con más de 8.000 toneladas de combustible. De hecho y a pesar de que los otros “Barchini” fallaron a la hora de colisionar, los británicos creyéndose que se trataba de un ataque aéreo, dispararon sus cañones antiaéreos hacia el cielo, lo que facilitó a los seis buzos salir indemnes y entregarse a las autoridades después de haber hundido dos valiosos barcos.

Conclusión

El resultado del ataque a la Bahía de Suda fue un completo éxito para la Xª Flotilla MAS. Gracias a los comandos navales, los italianos hundieron al crucero HMS York de 10.400 toneladas, el único buque antiaéreo con artillería de 203 milímetros; además de acabar con el petrolero noruego SS Pericles que aunque fue reflotado, en su viaje de ida hacia Egipto finalmente se acabó partiendo por los daños sufridos (en los tanques dos y tres, más la sala de bombas) y se sumergió bajo las aguas del Mar Mediterráneo.

Los Aliados sufrieron la pérdida de 2 navíos entre 1 crucero y 1 petrolero, más 2 marineros muertos.

Italia sufrió 6 prisioneros.

La suerte de los seis buzos de la Xª Flotilla MAS acabó con su encierro en el Castillo de Paleocastro, donde fueron conducidos a un pelotón de fusilamiento. Una vez ante el piquete de ejecución y después de haberles vendado los ojos, un oficial les preguntó si tenían algún deseo, a lo que los comandos respondieron “agua y jabón”. Desagradado por aquella contestación, el inglés formuló una nueva pregunta: “¿no quieren un sacerdote?”. No obstante, nuevamente los buzos retaron a la muerte diciendo: “Para Pascua, al sacerdote lo queremos para Pascua, para poder comulgar”. Fue entonces cuando se les desvendó los ojos y les anunciaron que toda aquella puesta en escena no había sido más que una broma.

Durante el resto de la Segunda Guerra Mundial, los seis héroes de la Xª Flotilla MAS estuvieron internados en un campo de prisioneros en la India. Una vez terminó el conflicto, todos fueron recompensados por su acción e incluso el teniente Luigi Faggioni acabaría por convertirse en almirante de la Marina Italiana durante la Guerra Fría. Curiosamente, con la hazaña de estos hombres en la Bahía de Suda, los buzos italianos volvieron a hacer honor al eterno lema de la Xª Flotilla MAS con las palabras de “Memento Audere Semper (Recuerda Audacia Siempre)”.

 

Bibliografía:

-Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo, “La Décima Flotilla <<MAS>> golpea en Suda”, Editorial Juventud (2005), p.189-192
-Esteban Pérez Bolívar, Los Raids de la Décima Flotilla MAS, “Tras el éxito de Suda, el descalabro de Malta”, Ediciones Salamina (2017), p.151-163
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “Los “torpedos humanos” atacan Suda”, S.A.R.P.E. (1978), p.381-386