Desembarco en Trípoli

La Segunda Guerra Mundial adquirió un nuevo carácter geoestratégico cuando el Afrika Korps del general Erwin Rommel desembarcó en Trípoli a principios de 1941. Aunque inicialmente este contingente adscrito al Ejército Alemán solo tenía la misión de evitar la caída de Libia en manos de los Aliados, durante los tres años siguientes los germanos pondrían en serios aprietos la misma existencia del Imperio Británico en todo el Norte de África.

Preludio

La “Operación Compass” desencadenada por el Imperio Británico contra la colonia de Libia supuso una catastrófica derrota para el Ejército Italiano que fue destruido casi en su totalidad con más 200.000 bajas y la pérdida de toda la región de Cirenaica con los puertos de Bardia, Tobruk, Derna, Bengasi, etcétera. A pesar de que un principio el Tercer Reich ofreció a Benito Mussolini el envío de la 3ª División Panzer sin éxito porque el Duce rechazó la oferta alegando que sus tropas serían capaces de resistir a solas en el Norte de África, las cosas cambiaron en cuanto se supo que el general británico Richard O’Connor en Egipto estaba preparando la ofensiva final contra Tripolitania, por lo que acto seguido el Gobierno de Roma no tuvo más remedio que cambiar de criterio y aceptar urgentemente la ayuda de Alemania.

General Erwin Rommel.

El general Erwin Rommel, héroe de la invasión de Francia en 1940 por haber liderado a la 7ª División Panzer, también conocida como “División Fantasma” por ser la que más avanzó tomando todas las costas del Canal de la Mancha hasta Cherburgo y arrollando al Ejército Francés, fue destinado a Roma el 11 de Febrero de 1941 para entrevistarse con el general Alfredo Guzzoni, jefe de Estado Mayor del Cuartel General de las Fuerzas Armadas Italianas. Fruto de la entrevista se acordó mandar a Libia la 5ª División Ligera y la 5ª División Panzer con la única finalidad de asistir al Ejército Italiano en la defensa de Tripolitania. Una vez concluida su fructífera visita a la capital, Rommel partió a Sicilia donde tras una breve negociación también consiguió el apoyo de una parte de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) que fue puesta al sur del Mar Mediterráneo bajo el mando del general del aire Erich Geissler.

Bajo el nombre de “Operación Sonnenblume”, también conocida como “Operación Girasol”, quedó diseñado el boceto para la intervención de una fuerza expedicionaria del Ejército Alemán en el Norte de África. Mientras eso sucedía,los Aliados que todavía desconocían acerca de la inminente llegada de los alemanes, el general Richard O’Connor que lideraba a las tropas de la Commonwealth en Cirenaica no pudo terminar el trabajo empezado en la “Operación Compass” de avanzar hacia Trípoli y expulsar definitivamente a los italianos de Libia, ya que una buena parte de sus unidades tuvieron que ser enviadas a la desastrosa campaña de Grecia y encima la 7ª División Blindada Británica hubo de ser trasladada a Egipto para reparar las averías técnicas de un alto porcentaje de sus tanques, por lo que inesperadamente, todas sus fuerzas pasaron a la defensiva en el Desierto del Sáhara y se atrincheraron justo en la demarcación con Tripolitania.

Desembarco en Trípoli

El 12 de Febrero de 1941, el general Erwin Rommel pisó por primera vez África después de aterrizar su avión en el Aeródromo de Castel Benito a las afueras de Trípoli. Curiosamente nada más presentarse al general Italo Garibaldi que ostentaba el mando de las Fuerzas Armadas Italianas en Libia, en lugar de perder el tiempo manteniendo reuniones con el Estado Mayor, marchó a inspeccionar la línea del frente para estudiar la disposición táctica de las 17ª y 27ª Divisiones de Infantería “Pavia” y “Brescia”, más el despliegue de las 60 tanquetas de la 132ª División Blindada “Ariete” situadas en las inmediaciones de Sirte.

El general Erwin Rommel bebe un vaso de agua junto a oficiales del Ejército Italiano.

Frente a las fuerzas italianas del Eje, el dispositivo de los Aliados era mucho más débil de lo imaginado por el general Erwin Rommel debido a que gran parte de sus divisiones se encontraban combatiendo en Grecia o en Creta. De hecho la única entidad de importancia que desplegaba el general Richard O’Connor en Libia era la 2ª División Blindada Británica con 33 tanques operativos y elementos menores de la Commonwealth como algunos batallones de la 9ª División de Infantería Australiana, estando la mayor parte de sus efectivos concentrados sobre la demarcación entre Cirenaica y Tripolitania con las reservas ubicadas en la ciudad de El Agheila.

La disposición de las tropas de la Commonwealth en las inmediaciones de El Agheila indicaba que tarde o temprano las fuerzas enemigas penetrarían hacia Tripolitania, por lo que el general Erwin Rommel, después de discutir con el general Italo Gariboldi que era partidario de una defensa local y poco imaginativa, decidió inspeccionar él mismo grandes extensiones del Desierto del Sáhara para buscar una alternativa mucho más original. Fue entonces cuando los días 12 y 13 de Febrero, su instinto le hizo fijarse en el área del Golfo de Sirte, un enclave a mitad del trayecto hacia Trípoli que poseía cuantiosas formaciones rocosas y dunas arenosas donde camuflar a sus fuerzas, el cual constituía un lugar mucho más ventajoso para operar primero porque las tropas ítalo-germanas podían camuflarse mejor y segundo porque el enemigo daba por hecho que la batalla final por el Norte de África se decidiría bien al borde de la demarcación con Cirenaica o bien en la capital de la propia de Libia.

El 14 de Febrero de 1941, un convoy naval escoltado por destructores de la Marina Real Italiana (Regia Marina) desembarcó en el puerto de Trípoli a las tropas alemanas del 3º Batallón de Reconocimiento que formaba parte de la 5ª División Ligera. Acto seguido y después de un breve desfile por las calles de la capital a la que acudieron cientos de colonos italianos y miles de civiles árabes para ovacionarlos, los soldados germanos montaron a bordo de camiones y emprendieron un largo viaje de 450 kilómetros por el paraje desértico de Libia, hasta que al cabo de dos días, el 16 de Febrero, se desplegaron junto al perímetro costero del Golfo de Sirte.

Oficialmente el 19 de Febrero de 1941, la fuerza expedicionaria del Ejército Alemán en Libia recibió el nombre de Cuerpo Germano-Africano, más conocido como Afrika Korps (Deutsche Afrika Korps o DAK). Fue entonces como de manera gradual y durante los días siguientes fueron desembarcando en Trípoli las restantes unidades de la 5ª División Ligera, cuyos material fue descargado con ayuda de los soldados italianos y almacenado en depósitos, antes de su envío por carretera hacia las fortificaciones que se estaban erigiendo en Sirte gracias a una gigantesca flota motorizada de nada menos que 7.000 camiones. A continuación y justo después de las tropas de infantería, no tardó en tomar tierra el 5º Regimiento Panzer y sus tanques que fueron depositados en los muelles con grúas y posteriormente puestos en marcha sobre caminos polvorientos en dirección al centro de Tripolitania.

Tanques Panzer IV del Afrika Korps siendo descargados en los muelles de de Trípoli.

La vida de los soldados alemanes del Afrika Korps no fue nada fácil para adaptarse al entorno del hostil Desierto del Sáhara. Al clima abrasador que alcanzaba temperaturas de 40ºC, había que añadir las vastas distancias a recorrer, la molesta arena que se introducía en todos los rincones y la importancia de tener siempre cerca pozos y depósitos naturales de agua dulce. De igual manera la mecánica sufría a causa de las carreteras pedregosas y el polvo, sin contar la mala calidad de la uniformidad germana para aquellas latitudes debido que se hubo de sustituir el color verde “fledgrau” de guerreras y pantalones, por una versión tropicalizada compuesta por cazadoras y bermudas adaptadas al color desértico y bastante más frescas. Los soldados italianos que por el contrario poseían equipos excelentes para operar en aquel paraje natural, al menos copiaron de los alemanes algunas cosas positivas como por ejemplo su mayor disciplina y sobretodo la igualdad de trato entre la tropa y los mandos en cuestiones como consumir las mismas raciones, participar en las tareas cotidianas y suprimir determinados castigos considerados impropios de la época (curiosamente hasta ese momento los oficiales latinos estaban acostumbrados a comer en su propia mesa con vino, salami y otras delicias, por lo que a muchos les costó a corto plazo rebajarse al nivel de los combatientes).

Otro de los aciertos del general Erwin Rommel durante la fortificación del perímetro alrededor del Golfo de Sirte, fue la táctica de enmascarar a una buena parte de las fuerzas del Afrika Korps. Por ejemplo entre la propia Sirte y una línea de varios kilómetros hacia el sur adentrándose en Tripolitania, dispuso de una serie de falsos vehículos que aparentaban ser tanques, en concreto maquetas de madera con forma de un carro de combate y camiones ocultos con lonas de donde asomaba el tubo de un cañón de 88 milímetros (e incluso en alguna ocasión se utilizaron directamente coches Volkswagen). Gracias a este tipo de artimañas que hicieron creer al reconocimiento aéreo del Ejército Británico que aquel sector estaría muy bien defendido, llevaron al general Richard O’Connor a rechazar desplazarse hacia el sur y en caso de tener que moverse escoger la ruta en dirección a Sirte.

Avance hacia El-Agheila

Inesperadamente el 24 de Febrero de 1941 se produjo el primer choque entre el Afrika Korps y el Ejército Británico. Todo ocurrió cuando una pequeña patrulla del Regimiento de Dragones de Guardias Reales (King’s Dragon Guards) que se había desviado muy cerca de las fortificaciones del Eje en el Golfo de Sirte, fue emboscada por un grupo de soldados alemanes con la consiguiente captura de un coche blindado y tres militares ingleses, entre ellos un oficial, que fueron enviados como prisioneros a Trípoli.

Tanque alemán Panzer PzKpfw III en una calle árabe de Trípoli.

Hasta inicios de Marzo de 1941 apenas se registraron incidentes salvo algunos tanteos al este de Tripolitania. El episodio más reseñable fue un ataque local ordenado por el general Erwin Rommel que se desarrolló mediante un asalto frontal contra unos atrincheramientos enemigos empleando a los soldados alemanes de la 5ª División Ligera, al mismo tiempo en que las tropas italianas de la 27ª División de Infantería “Brescia” flanqueaban a los ingleses por un desfiladero cercano para finalmente caer por sorpresa y forzarles a retirarse, reconquistando los latinos la plaza de Mugtaa.

A medida que avanzaban los días en el Desierto del Sáhara, el Afrika Korps era más fuerte y el Ejército Británico más débil porque todos sus recursos los estaba absorbiendo la campaña en Grecia. Gracias al tiempo ganado, las fuerzas del Eje aumentaron sus efectivos a 46.500 hombres entre 9.500 soldados alemanes y 37.000 italianos o tropas coloniales libias, además de reforzarse el 5º Regimiento Panzer con 120 tanques, entre estos 60 carros medios del modelo Panzer III y IV y 60 carros ligeros o cazacarros Stug.

La superioridad táctica del Eje en Tripolitania y una ofensiva local lanzada por el Afrika Korps del general Erwin Rommel contra las posiciones del Ejército Británico frente al Golfo de Sirte, propiciaron que el general Richard O’Connor, temiéndose verse rebasado como ya lo habían sido algunos de sus puestos en vanguardia, decretó la retirada de todas sus fuerzas. Así fue como después de una serie de choques sobre la Vía Balbia que se desarrollaron favorables para las tropas ítalo-germanas, los soldados anglo-australianos destruyeron con dinamita el fortín de El Agheila y abandonaron tanto la ciudad como el sur de Cirenaica para refugiarse en el puerto de Bengasi.

El 24 de Marzo de 1941, los soldados alemanes e italianos del Afrika Korps entraron victoriosos en El Agheila, poniendo fin a la reconquista de Tripolitania e incluso apoderándose de una minúscula parte del suroeste de Cirenaica. Con esta victoria que fue obra exclusiva del general Erwin Rommel, nacería uno de los mitos más populares de la Segunda Guerra Mundial, el del “Zorro del Desierto”.

 

Bibliografía:

-David Fraser, Erwin Rommel el Zorro del Desierto. “Capítulo 11 Girasoles en África”, Esfera de los Libros (2004), p.247-264
-Erwin Rommel, Memorias. “Capítulo VI Primer periodo de la guerra en África”, Altaya (2008), p.102-111
-Jon Latimer, El-Alamein. “Capítulo 2 Llega Rommel”, Inédita Editores (2004), p.71-72
-Kenneth Mackesey, Beda Fomm la victoria clásica. “El fin del principio”, San Martin el Siglo de la Violencia (1971), p.152-159
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “Rommel restablece el equilibrio en el frente de África del Norte”, S.A.R.P.E. (1978), p.459