Captura del Puente de Remagen

 

Pocas esperanzas albergaban los americanos de cruzar el Río Rin con algo que no fueran barcazas. Pero tras la Batalla de Colonia, los estadounidenses se dieron cuenta de algo anormal, pues había un puente intacto en un sector del río por alguna extraña razón. Aquel suceso histórico sería conocido como “el Milagro de Remagen”.

Alemania

Gerd Von Rundest, jefe supremo en el Frente Occidental, indiscutiblemente era el general más veterano y experto estratega que Alemania había tenido en el pasado. Sin embargo en aquellos momentos se enfrentaba al momento más difícil de su carrera, ver el fin de su país ante innumerables ejércitos invasores procedentes de todo el mundo. Bajo su responsabilidad recaía que ningún puente sobre el Rin cayera en manos enemigas.

En el sector central del Frente Occidental se hallaba el Grupo de Ejércitos B, comando por Walther Model, el general más joven del Ejército Alemán (Wehrmacht) y muy admirado por el propio Adolf Hitler. Sobre la zona de combate del Río Rin, que era donde se encontraba Remagen, ciudad ocupada por el XV Ejército Panzer del general Hasso Von Mantauffel, mientras que el distrito propio de la localidad lo comandaba el general Gustav Von Zangen. En Remagen también se encontraba el LIII Cuerpo como grupo táctico de la zona, lo dirigía el veterano general de África y amigo de Model, Fritz Bayerlein.

Por aquel entonces Alemania se había divido en 19 distritos denominados como Wehrkreis, cada uno de ellos gobernado por un comandante local que hacía las funciones militares y políticas pertinentes a modo de alcalde. Remagen era el distrito o Wehrkreis XII, con cuartel general en Wiesbaden y gobernado por el general Kurt Von Berg, que sería más tarde sustituido por el general Walther Botsch. Remagen en Marzo de 1945 era un completo caos, pues todo el mundo a través del Puente Ludendorff huía hacia el este, tanto militares como civiles. El Río Rin bajo el puente se atestó de barcas y gabarras para evacuar a todo el personal disponible, otros desde los bosques circundantes lo cruzaban a nado. Los vehículos, caballos y mulas se apelotonaban en el pequeño pueblo mientras que ancianos, mujeres, niños y niñas eran reclutados como soldados para defender la zona.

Muchos antes de los sucesos de 1945, exactamente en la Primera Guerra Mundial, dió comienzo la epopeya del Puente de Remagen. Construido por el arquitecto Karl Wiener en 1916, el Puente Ludendorff, bautizado con ese nombre en honor al general Erich Ludendorff, fue levantado por prisioneros de guerra rusos bajo la responsabilidad de la Compañía Grün und Bilfinger. Estructuralmente el puente de 4.600 toneladas tenía 325 metros de largo, incluyendo un gran arco central de metal con 156 metros y dos tramos extra de metal a los lados de cada pilar de piedra sobre el río con otros 85 metros; además se protegía con cuatro torres de defensa, dos en cada orilla; mientras que para cruzar de un lado a otro contaba con dos líneas de ferrocarril y dos pasarelas para peatones en los extremos. Curiosamente en secreto se alojaron dos cámaras de demolición bajo los pilares para hacer volar la infraestructura en caso de necesidad. Durante la Gran Guerra la función del puente fue exclusivamente militar con la misión de hacer pasar lo más rápido posible todos los suministros al Frente Occidental de Francia, aunque en 1918 se dedicó a recoger a los ejércitos alemanes en retirada en la llamada “ofensiva de los 100 días”. Para 1919 las tropas francesas ocuparon el Puente Ludendorff con motivo de los acuerdos estipulados en el Tratado de Versalles, rellenando los galos de cemento las cámaras de demolición para evitar sabotajes. Hasta 1936 Alemania no recuperó el Puente Ludendorff tras la remilitarización de Renania, ideando para entonces los ingenieros alemanes en 1938 una futura eventual demolición con cargas de zinc de 4 kilogramos de explosivo. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, el Puente Ludendorff jugó un importante papel a la hora permitir a la 6ª División Panzer en Mayo de 1940 invadir Francia y Luxemburgo desde el Tercer Reich. A lo largo de los cuatro años siguientes, el puente fue testigo del traslado de suministros de una parte de Europa a otra, aunque a partir de 1944 permitió el paso del Ejército Alemán en retirada tras la invasión aliada. El 19 de Octubre de 1944 un grupo de 33 aviones estadounidenses bombardearon el Puente Ludendorff y lo dañaron, haciendo que quedara inoperativo hasta su reparación el 9 de Noviembre. Otro bombardeo aliado dañó el puente el 29 de Diciembre, seguidos de otros más en Enero y Febrero de 1945 que ralentizaron las reparaciones. Como la proximidad del enemigo era ya evidente en Marzo, se colocaron unas tablas de madera sobre los raíles para permitir el paso de vehículos y tanques. Aquella era la situación antes de la llegada de las tropas estadounidenses al Río Rin.

Puente Ludendorff en Remagen.

Remagen en sí estaba defendido por el 12º Regimiento de Ingenieros del comandante August Kraft, aunque su cuartel estaba en Bendorf-Sayn, esta fuerza tenía la obligación de defender el Puente Ludendorff a toda costa, facilitar la huída de los civiles a través de este y por último demolerlo en caso necesario. El Puente Ludendorff en concreto se encontraba guarnecido por sólo 120 soldados de la 12ª Compañía al mando del capitán Carl Friesenhahn, repartidos en la entrada del túnel de 180 metros de profundidad junto al puente y en los dos torreones de piedra. Alrededor del puente se situaba la 105ª Compañía del capitán Willi Bratge encargada de las baterías, poseía 9 cañones de 50 milímetros y una dotación de 36 hombres. Dentro del pueblo de Remagen, las Camisas Pardas de la SA comenzaron a reclutar civiles para la defensa local de la Volkstrumm, la mayoría veteranos de la Primera Guerra Mundial, niños y algunas chicas adolescentes que sumaron 100, a los cuales repartieron sólamente 50 rifles de origen francés y algunas armas antitanque Panzerfaust. En los alrededores de Remagen se establecieron defensas supervisadas por la Alta Comandancia de Eiffel, gobernada por el general Herbert Lode, las tareas recayeron sobretodo en la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), con la instalación de la 5ª Batería dotada de seis cañones de 37 milímetros, y la 3ª Batería con dos cañones antiaéreos de 20 milímetros. Otras unidades de apoyo fueron 180 muchachos de las Juventudes Hitlerianas y 120 voluntarios rusos blancos de las Legiones Orientales (Ostlegionen). Una novedad en las defensas de Remagen fue el estreno de un nuevo arma secreta que guardaban los alemanes, el cañon Flakwerfer 44 Föhngeräte, más conocido como “Arma Tormenta”, debido a la lluvia que provocaba de salvas con 35 cohetes explosivos de 73 milímetros.

Como el Puente Ludendorff, llamado así en honor al general de la Primera Guerra Mundial, Erich Ludendorff, era el objetivo más peligroso al que se podían acercar los americanos, las medidas que se tomaron para la voladura fueron cuantiosas. La infraestructura se minó en el pilar este con dos cargas de 300 kilogramos de explosivo y otra carga de 200 kilogramos en el pilar oeste, lo que equivalía a un minado de 800 kilogramos de dinamita, aunque de la marca Donerit, una calidad inferior. A pesar de todo no era suficiente, por esa razón los ingenieros invirtieron más horas de trabajo para conseguir que el puente estuviera listo para su demolición en cuanto llegase el enemigo. La responsabilidad final del puente fue transferida al comandante Hans Scheller, el cual debía derruirlo antes de las 16:00 del 7 de Marzo o en cuanto los estadounidenses pusieran pie en Remagen.

Puente Ludendorff (Comandante Hans Scheller):
-12º Regimiento de Ingenieros (Comandante August Kraft)
-12ª Compañía (Capitán Carl Friesenhahn)
-105ª Compañía (Capitán Willi Bratge)

Aliados

Junto al Río Rin estaba el 12º Grupo de Ejércitos Estadounidense del general Omar Nelson Bradley. Este grupo de ejércitos se encontraba dividido en I Ejército Estadounidense del general Courtney Hodges y el III Ejército Blindado Estadounidense del carismático general George Patton. El III Ejército del general George Patton sería el que tomaría parte en la Operaión Lumberjack sobre Colonia y por supuesto en la captura del Puente de Remagen. Para ello la 9ª División Blindada, liderada por el general John Leonard, sería la principal fuerza seleccionada para la tarea. Su misión era cruzar el Río Rin y construir un puente. Para ello, una vez se hubiese tomada una cabeza en la otra orilla, los estadounidenses emplearían al general William Hodge, que había participado en la construcción de la carretera de un puente entre Canadá y Alaska antes de la guerra, por lo que tenía mucha experiencia en este ámbito.

Lo cierto es que los estadounidenses no estaban interesados en ningún puente, ni en Remagen ni en otro sitio, ya que los alemanes los volaban todos y no valía la pena acercarse a ellos. Precisamente el Puente Ludendorff estaba en la lista de los puentes que tenían que ser destruidos desde el aire para evitar escapar a las tropas alemanas. Pero mientras se sucedía la Batalla por Colonia, el reconocimiento había divisado que un puente seguía intacto por alguna extraña razón. Lo cierto es que los alemanes lo mantenían intacto porque estaban evacuando todas las tropas posibles al margen oriental del Rin, no porque tuviera fallos. Sin embargo, como si de una corazonada se tratase, se ordenó a los americanos ir hacia allí a toda prisa y probar suerte.

9ª División Blindada (General John Leonard):
-14th Batallón Blindado (Coronel Leonard Engeman)
-Compañía A (Teniente John Grimball)
-Compañía B de Ingenieros (Teniente Hugh Mott)
-Compañía C (Teniente Karl Timmermann)

Captura de Remagen

Ya bien entrada la mañana del 7 de Marzo de 1945, una solitaria avioneta de reconocimiento Piper Cub americana, sobrevoló los alrededores del Puente Ludendorf sobre Remagen. El informe del avión llegó al general John Leonard de la 9ª División Blindada, y este se la envió poco después al coronel Leonard Engeman del 14th Batallón Blindado, en aquel momento acampado en Meckenheim. Según los datos, el puente se hallaba intacto y repleto de personas que huían hacia el este, por lo que los alemanes no podrían volarlo hasta completada la evacuación. La decisión era un riesgo para los estadounidenses, pero tanto Leonard como Engeman optaron por jugársela e ir a por el puente con la esperanza de que un milagro se obrase.

Tropas americanas en marcha hacia el Puente de Remagen por los raíles y la rampa de subida de la cara occidental. En la fotografía se aprecia una pieza de artillería antiaérea estadounidense para protegerse de la Luftwaffe.

 

A media mañana la columna blindada del 14th Batallón Blindado comenzó a moverse cruzando los bosques en dirección a Remagen. Para que el enemigo no sospechara, se tomaron medidas preventivas como la prohibición de usar la radio, transmitiendo en caso de necesidad las órdenes con mensajeros a bordo de jeeps Willy. La ruta de 17 kilómetros se hizo pasando por Ooverich, donde un semioruga M-3 estuvo a punto de ser destruido por un granadero alemán que un tanque M-26 Pershing eliminó de un cañonazo, para luego continuar por Leimersdorf, Bierresdorf y Waldschlösschen. El movimiento del batallón de tanques funcionó perfectamente, pues a las 11:20 horas los blindados americanos ascendieron a una colina desde la que se podía ver la ciudad de Remagen.

El capitán de la guarnición que defendía el Puente Ludendorff, Carl Friesenhahn, entonces oculto en el túnel, recomendó al comandante Hans Scheller que saliera al puente y lo destruyera inmediatamente. Scheller, de acuerdo, ordenó a los ingenieros que completaran el minado del puente lo antes posible. Mientras que estaba pasando todo esto, el interior del túnel se había llenado de civiles que huían de los bombas americanas y que habían preferido ocultarse bajo la montaña, lo que entorpecía mucho más la situación a la Wehrmacht.

Justo al inicio del mediodía, cerca de las 13:00 horas, los soldados alemanes al otro lado de Remagen, comenzaron a oír los primeros disparos de las armas estadounidenses desde el norte. Lo primero que hicieron las tropas norteamericanas fue avanzar hacia la Iglesia de Apollinaris. Poco después, a las 13:20 horas, la Compañía A hizo su aparición en la ciudad con los tanques M-26 Pershing, topándose de frente con alguna resistencia de jóvenes de la Volkstrumm, SA y milicias locales, que fueron fáciles de eliminar porque las calles habían quedado desiertas.

Por fin, a las 14:00 horas, los ingenieros alemanes completaron su trabajo con las cargas, aunque no habían colocado un segundo circuito por falta de tiempo. En ese mismo instante los tanques americanos Sherman y Pershing se dividieron en dos alas dentro de Remagen y convergieron en la rampa de raíles que ascendía al Puente Ludendorf. Nada más llegar a ese punto, los tanques americanos comenzaron a recibir fuego de la Colina de Erpel, eso dió tiempo a los alemanes a explosionar una carga en la rampa que subía al puente provocando un gran cráter, lo que incapacitó a los americanos a cruzarlo con tanques. Fue el turno entonces de los infantes del 14th Batallón Blindado y de sus Comapñías A, B y C, que empezaron a disparar desde la rampa hacia los alemanes en el puente. Durante el combate los asaltantes consiguieron desconectar algunas cargas, aunque no todas, siendo el autor de la proeza el sargento ítalo-americano Joseph De Lisio. En el tiroteo, el comandante Scheller, que se encontraba en mitad del puente, fue tumbado por un proyectil de tanque que lo dejó atontado durante largo rato, eso le impidió ir hacia el túnel y dar la orden a Friesenhahn de que lo volara. Mientras tanto, la entrada del túnel comenzó a ser bombardeada por los tanques estadounidenses desde el otro lado, a la vez que la colina de Erpel realizaba fuego de contrabatería contra estos, convirtiéndose el lugar en un ir y venir de proyectiles.

Impaciente el general Hodges que había recibido información de un prisionero comunicó por radio a los asaltantes: “Son las 15:15. Bien muchachos, ese puente debe ser tomado. Los alemanes no lo harán saltar hasta las 16:00 porque ésta es la orden que tienen. ¡Si se dan prisa, llegarán antes que ellos!”.

Soldado americano contempla desde la Colina de Erpel el Puente Ludendorff.

A las 15:20 horas, tras más de una hora de combates, Scheller recobró el conocimiento en el puente y acercándose un poco a la entrada del túnel gritó a Friesenhahn que accionara los detonadores. Friesenhahn apretó entonces el pulsador de demolición, pero no pasó nada, pues inesperadamente había quedado inoperativo. Rápidamente se buscó a un voluntario para que fuera al pie de piedra en el puente y activara el circuito de seguridad que permitiría volarlo, a tal suicida misión se ofreció el soldado Anton Faust. Por un camino de 80 metros bajo fuego enemigo, Anton Faust corrió y conectó el segundo cable. Entonces, cuando todos los alemanes se hubieron apartado del puente, Friesenhahn apretó por segunda vez el pulsador y una gran detonación seguida por un terremoto y una nube de polvo invadió la zona. Los alemanes en el túnel, alegres, creyeron que habían destruido el Puente Ludendorff, pero al disiparse el humo y el polvo su sorpresa fue mayúscula porque el puente seguía intacto.

Los que tenían motivos para alegrarse de verdad eran los soldados americanos, que nada más fallar las cargas en la explosión comenzaron a cruzar el puente. Caminando lenta y cautelosamente, a la mitad del puente, los estadounidenses recibieron un denso fuego de las ametralladoras desde los torreones de piedra, del túnel y de una barcaza en medio del río. Uno de los tanques respondió inmediatamente fuego contra la barcaza en el río, la cual hundió de un solo proyectil. A medida que avanzaban los americanos, fueron quitando todos los cables y restos de las cargas bajo la estructura. En 40 minutos, a las 16:00 horas de la tarde, los americanos empezaron a llegar al otro lado del puente abriéndose paso entre los tiros. Mientras tanto, el sargento Joe DeLisio entró en el torreón derecho, subió por la escalera de caracol y eliminó junto a otros hombres a las ametralladoras alemanas MG-34. Simultáneamente Mike Chinchar fue el soldado encargado de neutralizar el torreón izquierdo, misión que cumplió con éxito capturando a los defensores. Muy diferente era la situación en el túnel al que los estadounidenses no podían ni acercarse porque los germanos disparaban a quemarropa. Alrededor de la boca bajo la montaña los soldados hicieron cuerpo a tierra y se ocultaron en los obstáculos del puente. Únicamente se parapetó un hombre en el terreno, el sargento Alex Drabik, primer americano en pisar el lado contrario del Rin en Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y desde tiempos de la Revolución Francesa.

Mientras tanto en el túnel, el comandante Scheller conseguió llegar tras haber huido de los americanos en medio de la confusión. Al reunirse con Friesenhahn, decidió coger una bicicleta y buscar un lugar desde donde poder llamar por teléfono con el cuartel general e informar de que no se había podido destruir el puente. Pero tiempo después de salir Scheller, no se había recibido ninguna noticia de él, por lo que Friesenhahn dedujo que algo le había sucedido, así que seleccionó un voluntario que tuvo que salir en moto al cuartel general. Lo que tampoco se imaginaba Friesenhahn es que el voluntario sería derribado en su moto por fuego americano.

Uno de los torreones del Puente Ludendorff tomado por las tropas estadounidenses.

Sin podar contactar con nadie, los soldados y civiles alemanes en el túnel comenzaron a recibir el ataque estadounidense. Al mismo tiempo la Compañía C del teniente Karl Timmermann entraba en el pueblo de Erpel y contraatacaba hacia la Colina de Erpel también, apodada por los americanos con “Flak Hill”. En la subida hacia la Colina de Erpel las tropas estadounidenses tuvieron serias bajas provocadas por los cañones de 37 y 20 milímetros, además de la nueva boca de fuego Flakwerfer 44 Föhngeräte. Pero finalmente la Colina de Erpel fue conquistada por los muy superiores estadounidenses, por dicha acción sería premiado con la Cruz al Servicio Distinguido el teniente Karl Timmermann.

Tras ser tomada la Colina de Erpel, los americanos comenzaron a entrar en el túnel por las dos caras, ya que Timmermann había llegado a la entrada del lado opuesto de la montaña. En la oscuridad de la galería tuvo lugar un tiroteo que se fue decantando del bando estadounidense. Fue entonces cuando un civil alemán llamado Karl Busch gritó “¡Stop firing! (¡Alto el fuego!)”, sabiendo que en el interior había cuatro vagones cargados de munición y combustible que podían haberlos dejado sepultados a todos. Los civiles aterrados sacaron pañuelos y banderas blancas para no recibir disparos. En pocos minutos la operación estuvo lista y los americanos cruzaron todo el túnel hasta la salida del lado este de la montaña. La mayoría de los 120 defensores en el puente fueron capturados, incluido el capitán Willi Bratge de la 105ª Compañía. Pasada a las 17:00 de la tarde, hora en la cual los estadounidenses podían decir que habían tomado el Puente Ludendorff.

Ataques contra el Puente Luddendorff

Hasta pasadas muchas horas después de la captura de Remagen, los alemanes no supieron en el cuartel general que habían perdido el control del Puente Ludendorff a favor del enemigo. Cuando Adolf Hitler se enteró en el búnker de Berlín, montó en furia y ordenó hacer todo lo posible con tal de recuperarlo o destruirlo. La primera víctima en pagar las consecuencias del enfado del Führer fue el mariscal Gerd Von Rundest, el cual fue obligado a dimitir como comandante supremo del Frente Occidental y que fue sustituido por el mariscal de la Luftwaffe, Albrecht Kesselring. Pero peor fue para Hans Scheller después de haber sobrevivido a su viaje en bicicleta al cuartel general, pues fue juzgado en un sumario rápido y condenado a muerte por negligencia grave, junto a él fueron fusilados también por la misma razón dos oficiales ingenieros responsables del puente y el oficial de la Luftwaffe encargado de la defensa de Remagen. Willi Bratge, capitán de la 105ª Compañía fue juzgado en ausencia y condenado a muerte, pero al estar prisionero de los americanos, pudo salvar la vida.

Poco a poco desde su captura, los americanos fueron reforzado la cabeza de puente con 8.000 hombres de la 9ª División Blindada, plantando troncos con redes en el agua como protección contra minas submarinas y establecido un perímetro antiaéreo con un total de 672 baterías, la mayor defensa contra aviones en un sector vista durante toda la guerra. Aproximadamente 200 hombres trabajaban día y noche en el puente. También probaron la resistencia del puente pasando por encima a un tanque Sherman, experimento que resultó satisfactorio, haciendo a continuación cruzar a otros ocho más y luego tras asegurarse de su sostenibilidad a grandes cantidades. Simultáneamente los ingenieros construyeron dos pasarelas flotantes a una distancia prudencial del puente entre Remagen y Linz.

Al día siguiente de la captura del Puente Luddendorff, el 8 de Marzo, los alemanes lanzaron un contraataque contra el 14th Batallón. La jornada se saldó con una retirada y la captura de 100 prisioneros alemanes. Como reconquistar el puente era imposible, Herman Göering prometió a Hitler que lo destruiría con su Luftwaffe. Así fue como a las 16:45 horas de la tarde, tres aviones Stukas escoltados por un caza Focke Wulf Fw 190 atacaron el Puente Ludendorff, aunque el resultado fue un fiasco, pues los cuatro aviones fueron derribados por el fuego antiaéreo norteamericano antes de alcanzar su objetivo. Poco después otro ataque de 10 Stukas se saldó con el derribo de 8 más. La única noticia buena para los alemanes fue que con el nerviosismo causado en Remagen por el ataque aéreo, un tanque americano se resbaló por un agujero del puente en una zona dañada y cayó al vacío, incidente que abrió un gran boquete interrumpiendo el tráfico hasta el día siguiente.

Ataques de los aviones a reacción de la Luftwaffe contra el Puente Ludendorff, en este caso Messerschmitt 262.

Aviones convencionales no hacían nada sobre el puente, por lo que Göering cambió de táctica optando por usar aparatos a reacción el 9 de Marzo. Temprano por la mañana, aparecieron sobre Remagen 40 bombarderos a reacción Arado Ar 234 Blitz escoltados por 30 cazas reactores Messerschmitt 262, es decir, una escuadrilla de 70 aparatos comandada por el teniente Robert Kowalewski. Pero ningún avión a reacción tocó el puente con sus bombas y uno de ellos fue derribado.

El 10 de Marzo de 1945 fue un dia negro para la Luftwaffe y por primera vez para al aviación a reacción. Los Arado Ar 234 Blitz y Messerschmitt 262 volvieron a atacar el Puente Ludendorff sin lograr ni un impacto, sin embargo ese no fue el único fracaso, pues las baterías antiaéreas derribaron la elevadísima cifra de 28 aviones alemanes, todos ellos reactores, lo que suponía un gran desastre para la Luftwaffe malgastar todos aquellos aparatos en una situación tan crítica como la que vivía en ese momento.

Depués del trágico hecho ocurrido el 10 de Marzo, la Luftwaffe optó por usar aviones en menores cantidades y emplear los misiles balísticos V-2. Entre el 11 y el 16 de Marzo de 1945 desde la base de Hellendoorn en Holanda, se lanzaron un total de 11 misiles V-2 hacia el Puente Ludendorff en Alemania, pero no se consiguió ningún impacto, uno de ellos cayó a una milla, otro impactó en la ciudad de Remagen y los otros nueve explotaron en el río. La única V-2 que provocó daños fue una que explosionó a 275 metros del puente, matando a 3 soldados norteramericanos e hiriendo a otros 50.

Aparte de los misiles se utilizaron otros métodos como el supermortero con raíl Karl de 540 milímetros, empleado el 16 de Marzo con un salva de 14 disparos de 2 toneladas de peso, aunque ningún proyectil alcanzó el puente porque acertaron en la castigada ciudad de Remagen. La noche del 16 al 17 de Marzo, Alemania empleó a 11 hombres ranas, buzos que intentaron minar bajo el agua el puente sin éxito porque fueron vistos por los americanos y cuatro de ellos hechos prisioneros, misión que fracasó gracias en parte a los potentes reflectores de luz y a que cada 5 minutos se lanzaban granadas a las oscuras aguas para evitar sabotajes.

Reactores en forma de cazas Messerschmitt 262 y bombarderos Arado Ar 234 “Blitz” lanzan sus bombas sobre el Puente Ludendorff.

No cesó la Luftwaffe en sus intentos durante todos aquellos días por intentar destruir el puente, pero el resultado terminó en otro desastre, ya que otros 26 aviones a reacción fueron derribados.

Inesperadamente, el 17 de Marzo de 1945, el Puente Ludendorff, después de haber recibido dos intentos de demolición con dinamita, ataques de V-2, incursiones de cientos de aviones a reacción, minados, sabotajes con hombres rana y bombardeos de artillería, se vino abajo por accidente. En la tragedia que arrastró el puente al agua mientras se desencajaban las subestructuras metálicas murieron 31 soldados norteamericanos (3 de ellos en el hospital), 18 desaparecieron y 66 resultaron heridos. La causa del hundimiento fue probablemente sobrepeso, pues los americanos sabiendo lo débil de su estructura, lo cargaron con tanques y todo tipo de vehículos pesados. La curioso de esta anécdota, y puede decirse también moraleja, es que después de haberse dejado la piel los alemanes por destruir el puente inútilmente, finalmente acabó destruido por algo ajeno a todos los suicidas intentos de los alemanes por derruirlo, ¡sobrepeso!

Conclusiones

Sin Puente Ludendorff se quedó Estados Unidos tras su destrucción. No obstante lo cierto fue que aunque a los americanos se les había derrumbado el puente, tuvieron tiempo suficiente de pasar a la orilla oriental del Río Rin a miles de soldados y tanques que comenzaban a invadir Alemania, fluyendo inmensidad de hombres y material hacia su corazón.

Una de las ventajas que sacó Estados Unidos en Remagen fue el ridículo en que dejó a su aliada Gran Bretaña. Desde hacía tiempo el comandante en jefe aliado, Dwith Eisenhower, y los generales Patton y Bradley, estaban en confrontación con el mariscal Bernard Montgomery. Reino Unido no ganaba batallas y América sí. Washington aunque tenía el mando supremo, buscaba dejar en un segundo plano militar al Imperio Británico, por tanto, por ser el Ejército Estadounidense el único en poseer un puente sobre el Rin, lo consiguió, pues casi todas las divisiones del Frente Occidental pasaron a estar bajo control estadounidense. Refiriéndose a Montgomery, Eisenhower dijo feliz: ¡Por todos los diablos, esto le hará estallar!”.

Las dos hipótesis principales de la razón por la cual no explotaron las cargas en el puente cuando Hans Scheller accionó el detonador fueron las siguientes:

1-Que los cables hubieran sido cortados por los proyectiles de los tanques enemigos desde el lado occidental del río, junto a la rampa.

2-Que los cables hubieran sido saboteados por esclavos polacos que trabajaban en el Puente Ludendorff.

Poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, el 23 de Junio de 1945 los estadounidenses comenzaron la tarea de demolición de los restos del Puente Ludendorff, trabajo que concluyó el 1 de Agosto al quedar abierta la navegación por el Rin. Terminado el conflicto, el túnel de Erpel se convirtió en un huerto para el cultivo de champiñones y más tarde en un centro de estudios sísmicos. Sorprendentemente en 1969 se estrenó una película llamada El Puente de Remagen en honor a la batalla. Por fin, el 7 de Marzo de 1980, el alcalde de Remagen, Hans Peter Kürten, inauguró el Museo “Freiedensmuseum Brücke Von Remagen” en las torres occidentales del puente para rememorar la gesta, símbolo de la reconciliación entre Alemania y Estados Unidos. Justo en la entrada del museo se colocó una placa con la inscripcción: “Construido para la guerra y destruido en la guerra”.

 

Bibliografía:

Steven Zaloga, Remagen 1945, endgame against the Third Reich. “Operation Lumberjack”, Osprey Publishing (2006), p.13-92
David Solar, La Caída de los Dioses. “Capítulo 9: La muralla de los Nibelungos”, la Esfera de los Libros (2005), p.376-377
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “El Puente de Remagen abre la puerta de Alemania”, S.A.R.P.E. (1978), p.2.114-2.131
José Antonio Caballero Soto, Die Brücke Von Remagen, el puente que valía su peso en oro, Revista Serga Nº83 (2013), p.4-16