Batalla del Golfo de Siam

 

La travesía que mantuvo la fuerza de combate naval inglesa, denominada como “Fuerza Z”, en el Golgo de Siam durante la Segunda Guerra Mundial, se convirtió en uno de los más lamentables espectáculos de la Real Marina Británica (Royal Navy) en la contienda, provocado en mayor parte por una cadena de errores que darían lugar a una triste tragedia naval y a una contundente derrota estratégica y militar.

La Fuerza Z

Japón cada vez más era un peligro para Gran Bretaña en el Lejano Oriente. Pero el Primer Ministro Winston Churchill, aún optimista en Asia, todo lo contrario que en Europa, se engañaba a si mismo pensando que toda la guerra tenía que dirigirse contra Alemania, Italia y sus aliados europeos. Se equivocaba, pues después de Estados Unidos haber cortado todos los suministros vitales para la supervivencia de los ciudadanos japoneses, a Japón no le quedaba más remedio que enfrentarse a las potencias aliadas en Asia y el Pacífico.

Malasia, colonia británica, proporcionaba casi toda la economía de caucho y estaño que necesitaba Gran Bretaña para la guerra. A pesar de haberse asentado los japoneses en la Indochina, con permiso de la Francia de Vichy, y cada vez más con Thailandia simpatizando con el Eje, el Almirantazgo Británico no había tomado minguna medida en caso de un ataque contra Malasia o Singapur. No fue hasta Octubre de 1941, ya demasiado tarde, cuando Churchill dió la orden de que se creara una fuerza de combate naval inglesa para enviar a Malasia, reduciendo de esta manera la capacidad combativa de la Royal Navy en el Mar Mediterráneo y dando más ventajas a los suministros del Afrika Korps de Erwin Rommel. Nació así la Fuerza Z.

El primer buque seleccionado para combinar la Fuerza Z fue el mejor acorazado que tenía Gran Bretaña, el HMS Prince of Wales. Veterano de la Batalla del Estrecho de Dinamarca en donde había conseguido impactar tres veces contra el poderoso acorazado Bismark, este barco de la clase King George V poseía torretas cuádruples con diez potentes cañones de 355 milímetros, 16 piezas de 133 milímetros, además de 57 armas antiaéreas y ametralladoras de diversos tipos.

El segundo gran buque era el acorazado HMS Repulse. Viejo veterano había combatido en la Primera Guerra Mundial destacando en la Batalla de las Islas Malvinas contra la flota alemana. Su amamento principal superaba en potencia al de su compañero el HMS Prince of Wales, al poseer seis cañones en torretas triples de 381 milímetros, mientras que el resto de armas eran menores, aunque igual de temindas, pues se componían de 20 piezas de 102 milímetros y 16 baterías antiaéreas de 20 milímetros, junto a 8 tubos lanzatorpedos. A bordo de ese buque Churchill se había reunido en Terranova con el Presidente Franklin Delando Roosevelt, llegando a decir que era un barco imposible de ser hundido.

Los navíos restantes de la Fuerza Z eran los destructores de escolta, aunque a la hora de la batalla sólo estarían presente cuatro, el HMS Express, HMS Electra, HMS Vampire y HMS Tenedos.

Como comandante de la Fuerza Z, fue designado un antiguo lobo de mar y veterano de la Gran Guerra, era el almirante Sir Tom Phillips, conocido como “pulgarcito”, debido a su baja estatura. Este hombre no había participado en ninguna campaña desde 1917, por eso pensaba que la Segunda Guerra Mundial sería igual que la Primera Guerra Mundial, grave error, pues no sabía que en el mar el acorazado había dejado de ser el arma de vanguardia al ser sustituido por el avión.

Fuerza Z:
Acorazado HMS Prince of Wales
Crucero pesado HMS Repulse
Destructor HMS Electra
Destructor HMS Express
Destructor HMS Vampire
Destructor HMS Tenedos

Error tras error

No fue hasta el 25 de Octubre de 1941 cuando zarpó el HMS Prince of Wales de Gran Bretaña con el almirante Philipps en su interior. Desde el principio los británicos comenzaron e tener errores, pues el HMS Prince of Wales, el HMS Electra y el HMS Express se encontraban en Inglaterra dentro de la Fuerza G junto a los destructores HMS Encounter y HMS Jupiter, por lo que tenían que cruzar medio planeta para unirse al crucero HMS Repulse en Singapur y a los destructores HMS Vanpire y HMS Tenedos.

La primera escala del HMS Prince of Wales fue Freetown en Sierra Leona tras cruzar el Océano Atlántico y evitar ser visto por submarinos alemanes. El 18 de Noviembre llegó a Ciudad del Cabo en Sudáfrica para repostar combustible de donde zarpó al momento. Casualmente allí se reunió con el portaaviones HMS Hermes, navío que no estaba asignado a ninguna unidad y que los ingleses podían haberlo incorporado a la escolta de la Fuerza Z, pero no se les ocurrió, otro fallo más.

En la ciudad de Colombo, Isla de Ceilán junto a la India, el HMS Prince of Wales paró de nuevo. Zarpó de allí cruzando el Océano Indico el 29 de Noviembre. Por fin, tras bordear la Isla de Sumatra y costear la Península de Malasia, el HMS Prince of Wales, el HMS Express y el HMS Electra se unieron en Singapur al HMS Repulse, al HMS Vampire y al HMS Tenedos, justo un día después de que se declarara el estado de emergencia en el Sudeste Asiático.

Asombrosamente la unión de la Fuerza Z dejó de ser útil cuando el Almirantazgo al comenzar Diciembre de 1941 vió más provechoso que se enviara al crucero HMS Repuslse a navegar a la costa Este de Australia, no muy lejos de de su sector, para animar a los australianos y lograr que enviaran barcos. Obedeciendo, el HMS Repulse abandonó Singapur el 5 de Diciembre de 1941, sin saber Inglaterra es que en ese mismo instante la fuerza naval de invasión japonesa para la Península de Malasia había zarpado desde Hainan en China.

Un avión británico Hudson de reconocimiento avistó al oeste del Golfo de Thailandia el 6 de Diciembre de 1941 a lanchas de desembarco japonesas navegando rumbo a Malasia, en cuanto el almirante Philipps fue informado emitió la orden al HMS Repulse de que regresara inmediatamente. Pero ya era demasiado tarde, pues al estar el HMS Repulse lejos, no podría unirse al HMS Prince of Wales y al resto a tiempo para atacar juntos a la flota japonesa. Además Philipps tampoco estaba dispuesto a enviar en solitario a su acorazado, por lo que el viaje de paseo a Australia había costado muy caro: dejar el mar libre a los japoneses para su desembarco.

La noche del 7 de Diciembre de 1941, los japoneses atacaron Pearl Harbor y simúltaneamente comenzaron la invasión de la Isla de Wake, Guam y las Filipinas. También el mismo día de Pearl Harbor dió comienzo la invasión de Malasia, tanto desde la frontera con Thailandia, aliada de Japón, como desde las playas de Kota Bharu con un desembarco anfibio. Cuando por fin el HMS Repulse se unió al resto de la Fuerza Z en Singapur, los japoneses ya tenían establecido una cabeza de playa en Kota Bharu y habían conquistado un aeródromo que les permitiría enviar aviones de reconocimiento sobre el Golfo de Siam si barcos enemigos se acecaban.

Hasta el 8 de Diciembre de 1941 la Fuerza Z no zarpó de Singapur. Cuando lo hizo se internó en el Golfo de Siam, consistente en un pequeño mar rodeado al norte por Thailandia, al oeste por Malasia, al sur por Sumatra y al este por Borneo, lo que convertía a aquellas aguas en una perfecta ratonera sin escape. La única protección aérea con la que podían contar los barcos era con un escuadrón de obsoletos cazas Brewster Buffalo en Singapur, muy lejos de los objetivos, ya que el resto de Real Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force o RAF) había sido destruida en tierra con las primeras luces del dia a causa de los bombarderos. La escasa presencia de aviones amigos fue otro de los muchos errores que cometió la Fuerza Z, ya que las nuevas formaciones aéreas japonesas que habían desembarcado en Singora, tenían en su radio de acción a más de 200 kilómetos desde Kota Bharu a todos los navíos británicos. Ignorando el peligro, los acorazados ingleses cambiaron el rumbo y se internaron más cerca del enemigo, exponiéndose muy fácilmente a los aviones y submarinos japoneses.

El Desastre

Al llegar el 9 de Diciembre, el submarino nipón I-65 localizó a la Fuerza Z a las 14:00 horas del mediodía. Inmediatamente envió un mensaje al almirante Jisaburo Ozawa, al mando de la Flota Imperial Japonesa en ese sector. Ozawa hizo catapultar desde los cruceros Yura, Kinu y Kumanu a tres hidroaviones de reconocimiento Aichi E13A para confirmar si la noticia era cierta. Los hidroaviones en seguida avistaron a la Fuerza Z navegando rumbo al Norte, la flota británica había sido descubierta, y no sólo habían perdido la oportunidad de atacar a la fuerza de desembarco japonesa por sorpresa, sino que también dos de los mejores barcos de guerra ingleses estaban en peligro de muerte.

Nadie se dió cuenta de la gravedad de su posición, hasta que a las 21:00 horas de la noche un grupo de aviones japoneses sobrevolaron la Fuerza Z para comprobar si todo aquello era cierto. Al ver los aviones el almirante Tom Philipps ordenó dar media vuelta y regresar a Singapur a toda máquina. Por si fuera poco, el destructor HMS Tenedos tuvo que adelantarse a la huída y abandonar la Fuerza Z por falta de combustible al haber gastado más de la cuenta cuando decidieron navegar más al Norte el dia anterior, eso reducía todavía más la capacidad defensiva de los barcos en caso de ataque. Pero de repente, un mensaje falso cambió de nuevo la situación, pues este decía equivocadamente a Philipps que había tenido lugar un nuevo desembarco al Sur, en Kuantan, y que se dirigiera allí para combatir a las fuerzas de desembarco. Pronto se comprobó que el mensaje no era correcto, y que la Fuerza Z había cambiado el rumbo inútilmente, el problema de no poder verificarlo es que la flota se encontraba en silencio radiofónico para evitar que escucharan los japoneses. Aquel error hizo que fuera avistada de nuevo esta vez por el submarino japonés I-58, el cual le lanzó tres torpedos al HMS Prince of Wales aunque sin acertar, eran las 3:00 de la madrugada del 10 de Diciembre de 1941.

Los dos acorazados británicos HMS Repulse y HMS Prince of Wales peleando por sobrevivir a la aviación japonesa.

Los japoneses ya habían perdido dos veces de vista a la Fuerz Z cuando el I-58 se extravió del resto. Desde el crucero Chokai se catapultó a un hidroavión para avistar de nuevo a la Fuerza Z en la noche, pero con el cambio de rumbo de Philipps hacia Kuantan, esta vez los ingleses no fueron descubiertos y se salvaron por los pelos. Pero al fin, a las 11:00 horas de la mañana, un avión de reconocimiento japonés localizó a la flota a plena luz del día navegando en solitario y sin cobertura aérea. A los pocos minutos los aviones de guerra japoneses encendían sus hélices y despegaban hacia la indefensa Fuerza Z.

Pocos minutos después del avistamiento, a las 11:03 empezó el ataque por parte de la fuerza aérea japonesa, un total de 17 bombarderos Mitsubishi G3M Nell con bombas de 500 kilogramos, ocho de ellos portando otras de 250 kilos. Sorpresivamente bombardearon a la Fuerza Z. El acorazado HMS Repulse, que navegaba por delante del HMS Prince of Wales, fue el único impactado por los bombarderos japoneses, destruyendo su hángar y provocando un pequeño incendio que se pudo controlar.

Media hora más tarde, a las 11:40 horas, 16 bombardoes Mitsubishi G3M Nell armados con torpedos realizaron una incursión sobre la Fuerza Z. Esta vez fue impactado el acorazado HMS Prince of Wales con dos de los torpedos en las máquinas, a pesar de que navegaba en zigzag, lo que redujo la velocidad seriamente a 14 nudos cuando se inhundaron algunos de los compartimentos y le quedaba inutilizado el timón de popa permitiéndole sólo navegar en círculos. Poco a poco el acorazado fue parándose y escorándose hacia un lado. Los tripulantes hicieron todo lo posible por salvar el barco, pero una nueva oleada de bombarderos japoneses le acertaron con tres bombas, una de ellas cayó en la enfermería provocando una gran matanza, y las otras en cubierta, aunque sin atrevasar el casco. Todos estos impactos ya habían echado la suerte del HMS Prince of Wales, que empezó a hundirse poco a poco, aunque aún tardaría más de una hora, por suerte los aviones japoneses dejaron de atacarlo mientras el destructor HMS Express acudió en ayuda del buque para evacuar a todos los marineros. Durante el ataque habían sido derribados 2 bombarderos Mitsubishi G3M Nell.

Nuevos bombarderos llegaron a las 12:20 horas, eran un total de 26 torpederos Mitsubishi G4M Betty, que se concentraron únicamente en el HMS Repulse. El acorazado se defendió como pudo y derribó a uno de los Mitsubishi G4M Betty, pero de poco le serviría. El primer torpedo inutilizó el timón de popa impidiéndole navegar, posteriormente le impactaron otros seis de un total de 19 que le lanzaron, abriéndole cantidad de boquetes por los que el agua entró a trombos. Apenas hubo tiempo de evacuar el barco, los marineros tuvieron que lanzarse al agua. A las 12:35 horas el HMS Repulse se hundió desapareciendo bajo el mar.

Paralelamente en el HMS Prince of Wales se hizo todo lo posible por salvar a la tripulación, 800 de los 1.300 marineros fueron rescatados por el destructor HMS Express. Pero a las 13:20 horas, el agua que había entrado por todo el barco hizo que se levantara la quilla en el aire, lo que impidió rescatar al resto que vieron impotentes como iban a morir ahogados. De repente y por sorpresa el barco se volcó sin previo aviso y desapareció bajo las aguas, quedando en la superfície cadáveres y marineros aún con vida suplicando ayuda.

Trágico hundimiento del acorazado inglés HMS Prince of Wales. Los marineros desesperados se tiran al agua por la borda en un intento de salvar la vida.

Aunque era muy arriesgado dejar a los destructores allí, los ingleses no podían abandonar a sus compañeros del HMS Repulse y HMS Prince of Wales chapoteando en el agua. Como el almirante Tom Philipps había muerto a bordo del HMS Prince of Wales, los nuevos mandos improvisados dieron permiso para rescatar a todos los marinos posibles antes de que llegaran más aviones japoneses. Por suerte para los ingleses, cazas Brewster Buffalo de la RAF llegaron a la zona para proteger el cielo de más bombarderos mientras se llevaban a cabo las operaciones de rescate. Durante el salvamento se sacaron del agua a un total de 794 supervivientes, de los cuales 223 subieron a bordo del destructor HMS Vampire y 571 en el HMS Electra. Murieron un total de 840 marineros británicos.

Resultado

Si muchas cosas significaban la pérdida de los dos acorazados HMS Prince of Wales y HMS Repulse para Gran Bretaña en aquel momento, era sobretodo un golpe moral durísimo que se extendió en la sociedad británica.

Desde hacía meses la Royal Navy encajaba una derrota tras otra, y la pérdida de su mejor acorazado y su más veterano crucero no era la mejor noticia en ese momento. En medio año los británicos se habían quedado sin los dos mejores acorazados, el HMS Hood y HMS Repulse, sin su más poderoso portaaviones, el HMS Ark Royal, además de otro importante acorazado llamado HMS Barham, la pérdida de cinco cruceros de guerra y centenares de otros barcos como destrutores, dragaminas, corberas, etcétera. Pero sólo una semana después, los italianos hundirían en Alejandría a dos acorazados más, el HMS Valiant y HMS Queen Elisabeth. La Royal Navy no podía continuar con aquellas pérdidas y los recursos empezaban a escasear con tantos frentes abiertos.

Pero eso no fue todo, la destrucción de la Fuerza Z supuso una pérdida estrátegia, ya que dejaba Malasia desprotegida, lo que permitió a japoneses y thailandeses hacerse con la región y conquistar Singapur, además de extenderse por Birmania. De esta modo se perdieron las reservas de caucho y estaño y se puso en peligro a la misma India. El hundimiento de estos dos barcos hizo que desapareciera también la presencia de la Royal Navy en el Sudeste Asiático, y que perdiera fuerza la flota del Mar Mediterráneo al haberse debilitado inútilmente.

La derrota británica en la Batalla del Golfo de Siam, benefició a Japón con una impresionante victoria estratégica, militar y económica, pero también favoreció a Italia y Alemania en el teatro de operaciones Mediterráneo al quedar las aguas libres de las embarcaciones importantes y tener Gran Bretaña que dividir sus escasas fuerzas navales en tantas aguas del planeta.

Pérdidas de Gran Bretaña:
2 Acorazados HMS Prince of Wales y HMS Repulse.
840 tripulantes muertos.

Pérdidas de Japón:
3 Aviones (2 bombarderos Mitsubishi G3M y 1 torpedero Mitsubishi G4M)
16 pilotos muertos.

Claves del fracaso

1. Retraso del Almirantazgo Británico y Winston Churchill para crear una fuerza de combate naval en Malasia, prefiriendo en su lugar concentrarse únicamente en la guerra marítima contra Alemania, Italia y Finlandia.

2. No tomar las medidas suficientes para defender las fronteras de Malasia, en las cuales los japoneses podían tomar aeródromos con los que atacar a la flota británica con aviones.

3. Haber elegido a un almirante, en este caso Tom Philipps, no acostumbrado a las tácticas modernas y defensor de tácticas militares de la Primera Guerra Mundial.

4. Determinar como el principal peligro a los acorazados y cruceros de guerra, en lugar de a los aviones.

5. No haber dotado de escolta de portaaviones a la Fuerza Z.

6. No haber dotado de escolta con aviones a la Fuerza Z desde una base cercana y no de un aeródromo tan lejano como el de Singapur, con aviones tan obsoletos y lentos como los Brewster Buffalo.

7. No haber incorporado a la Fuerza Z al portaaviones HMS Hermes cuando se tuvo oportunidad en Sudáfrica, en lugar de haberlo reservado para la futura invasión de Madagascar, un objetivo secundario y de poca importancia estratégica comparado con el Sudeste Asiático.

8. Dispersión inicial de la Fuerza Z al encontrarse el crucero HMS Princes of Wales y los destructores HMS Electra y HMS Express en el Atlántico Norte, mientras que el crucero pesado HMS Repulse y los destructores HMS Vampire y HMS Tenedos se situaban en Singapur al otro lado del mundo.

9. Una vez reunida la Fuerza Z, haberla dividido enviando al crucero pesado HMS Repulse al Norte de Australia justo en el momento en que se había anunciado estado de emergencia en Asia.

10. Haber cambiado el rumbo inicial de la Fuerza Z con destino a Kota Bharu, para dirigirse 200 kilómetros más al Norte una vez iniciada la invasión de Malasia, donde la protección aérea era inexistente para buques tan indefensos.

11. Haber mal interpretado el mensaje de dirigirse a Kuantan, una falsa alarma de un desembarco japonés inexistente, en lugar de escapar a Singapur.

 

Bibliografía:

Michael Coffey, Días de Infamia. “El hundimiento de la Fuerza Z”, Comunicación & Publicaciones (2006), p.87-95
Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2. El triunfo y la tragedia. “IV ¡Pearl Harbor!”, Planeta Deagostini (1959), p.50-51
Derrick Wright, Pacific Victory. “A great disaster for British arms”, Sutton (2005), p.9
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “El fin del “Repulse” y del “Prince of Wales””, S.A.R.P.E. (1978), p.695-697