Batalla del Cabo Norte

La Batalla del Cabo Norte fue uno de los mejores cebos navales planteados por la Marina Real Británica (Royal Navy) durante la Segunda Guerra Mundial. Lo que aparentemente iba a ser una cacería para la Marina de Guerra Alemana (Kriegsmarine), se convirtió en una emboscada que acabó en una de las peores tragedias navales para el Tercer Reich.

Plan de la Kriegsmarine

Desde mediados de 1942 y tras la dimisión del gran almirante Erich Raeder en favor de Karl Doenitz, los buques de línea de la Kriegsmarine había permanecido en los fiordos de Noruega como fuerza disuasoria para evitar un desembarco británico y amenazar las rutas de convoyes a la Unión Soviética a través del Océano Glacial Ártico. Aquella monotonía que se prolongó casi un año, fue rota cuando el reconocimiento aéreo alemán descubrió durante diversos avistamientos entre el 19 y el 22 de Diciembre de 1943 al Convoy JW-55B que procedente de Escocia transportaba suministros a bordo de 19 mercantes para el Ejército Rojo en dirección al puerto ruso de Múrmansk.

Inicialmente la localización del Convoy JW-55B no despertó mucho interés en la Kriegsmarine debido al desconocimiento sobre las supuestas unidades de escolta. No obstante, a las 11:00 del 22 de Diciembre, un aparato de estudio meteorológico de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) que sobrevolaba a 60 millas al noroeste de las Islas Faroe, informó que los 30 mercantes, los cuales navegaban a una lenta velocidad de 10 nudos, únicamente estaban protegidos por destructores. Este descubrimiento llevó al Alto Mando de la Kriegsmarine, situado en Kiel, la posibilidad de plantear una salida rápida contra el Convoy JW-55B para hundir algunos de sus mercantes, aunque el mal tiempo con fuertes lluvias y vientos huracanados lo impidió por el momento debido al riesgo que suponía tal misión.

Acorazado alemán Scharnhorst.

Mejorada la situación meteorológica, el 25 de Diciembre fue divisado otra vez el Convoy JW-55B por los periscopios de los submarinos alemanes U-601 por la mañana y luego por el U-636 por la tarde, lo que convenció al almirante Otto Schniewind, responsable en Kiel, de que el Scharnhorst debía partir cuanto antes. De formna inmediata, se comunicó la posición del convoy al almirante de la Kriegsmarine, Karl Doenitz, quién dio su visto bueno ordenando la salida lo más pronto posible a pesar de las opiniones en contra alegando lo difícil que era reconocer la zona por culpa de la climatología. Al frente de toda la operación fue puesto el almirante Erich Bey que con un Estado Mayor de 36 personas que se instaló en el puente del Scharnhorst, el cual tras ser cargado de combustible y munición, a las 20:00 horas el buque y otros cuatro destructores abandonaron el Fiordo de Alta.

Bajo el nombre de “Operación Ostfront”, la Kriegsmarine desplegó a diez navíos entre los que había un crucero pesado, cinco destructores y tres dragaminas. El Scharnhorst fue elegido buque insignia de la misión, uno de los mejores cruceros alemanes al mando del vicealmirante Fritz Hintze de 39.500 toneladas, un blindaje de 350 milímetros de acero, una elevada velocidad de 31’5 nudos y un armamento compuesto por nueve cañones en tres torres triples de 280 milímetros, doce cañones de 150 milímetros en montajes dúplex y otros catorce de 405 milímetros. A dicho crucero le acompañaron como escolta los destructores Z-29, Z-30, Z-33, Z-34 y Z-38, más los dragaminas R-56, R-58 y R-121.

Operación Ostfront:
-Acorazado Scharnhorst
-Destructor Z-29
-Destructor Z-30
-Destructor Z-33
-Destructor Z-34
-Destructor Z-38
-Dragaminas R-56
-Dragaminas R-58
-Dragaminas R-121

Plan de la Royal Navy

Jamás el Almirantazgo de Londres preperó tender una emboscada al acorazado Scharnhorst aquella Navidad de 1943, por lo menos hasta que se presentó una repentina e inesperada oportunidad. Todo ocurrió al descubrirse que los aviones alemanes habían localizado al Convoy JW-55B, por lo que la Inteligencia Británica, basándose en informes de las máquinas desencriptadoras, dedujo que los germanos enviarían alguna gran unidad de superficie justo en el momento en que en sentido contrario navegaba desde Múrmansk el Convoy RA-55A próximo a la Isla de Osos, el cual iba protegido por la Fuerza 1 conformada por tres cruceros de línea y varios destructores (lo que podría convertir al cazador en cazado).

Crucero británico HMS Belfast.

La idea de atrapar al Scharnhorst era la de salirle al paso a la altura del Cabo Norte con la Fuerza 1 al mando del almirante Robert Burnett compuesta por los tres cruceros HMS Belfast, HMS Norfolk y HMS Sheffield. Al mismo tiempo, una segunda escuadra denominada Fuerza 2 al frente del almirante Bruce Fraser atacaría desde la retaguardia procedente de Islandia con el acorazado HMS Duke of York, el crucero HMS Jamaica y los destructores HMS Matchless, HMS Musketeer, HMS Opportune, HMS Virago, HMS Savage, HMS Scorpion, HMS Saumarez y HMNOS Stord. Finalmente y proteger al propio convoy, se designó a una tercera agrupación de escolta compuesta por el dragaminas HMS Gleaner, las corbetas HMS Oxlip y HMS Honeysuckle, y los destructores HMS Whitehall, HMS Wrestler, HMS Onslow, HMCS Haida, HMCS Huron, HMS Impulsive, HMCS Iroquois, HMS Onslaught, HMS Orwell y HMS Scourge. Así fue el total de navíos implicados en la caza del Scharnhorst sería de 28 barcos contando un acorazado, cuatro cruceros, dieciocho destructores, dos corbetas y un dragaminas, todos con nacionalidad de Reino Unido, salvo algunos de Canadá y el Gobierno Libre de Noruega.

Fuerza 1 y 2:
-Acorazado HMS Duke of York (británico)
-Crucero HMS Belfast (británico)
-Crucero HMS Norfolk (británico)
-Crucero HMS Sheffield (británico)
-Crucero HMS Jamaica (británico)
-Destructor HMS Matchless (británico)
-Destructor HMS Musketeer (británico)
-Destructor HMS Opportune (británico)
-Destructor HMS Virago (británico)
-Destructor HMS Savage (británico)
-Destructor HMS Scorpion (británico)
-Destructor HMS Saumarez (británico)
-Destructor HMNOS Stord (noruego)
-Destructor HMS Whitehall (británico)
-Destructor HMS Wrestler (británico)
-Destructor HMS Onslow (británico)
-Destructor HMCS Haida (canadiense)
-Destructor HMCS Huron (canadiense)
-Destructor HMS Impulsive (británico)
-Destructor HMCS Iroquois (británico)
-Destructor HMS Onslaught (británico)
-Destructor HMS Orwell (británico)
-Destructor HMS Scourge (británico)
-Corbeta HMS Oxlip (británica)
-Corbeta HMS Honeysuckle (británica)
-Dragaminas HMS Gleaner (británica)

1ª Batalla

Navegando a una velocidad de 25 nudos y con un rumbo 360º, el Scharnhorst y sus cuatro destructores de escolta pasaron a las 3:40 horas de la noche del 26 de Diciembre de 1943 a unas 115 millas naúticas de la Isla de Osos, justo en el instante en que la Fuerza 1 de la Royal Navy estaba a 127 millas y la Fuerza 2 a otras 270 millas. Aunque inicialmente ninguno de los dos bandos conocía la cuadratura del otro, avanzada la madrugada un radiomensaje enviado desde la base de Kiel al Scharnhorst (indicándole acerca de la última posición del convoy enemigo), fue interceptado por los británicos, por lo que éstos inmediatamente pudieron calcular la ubicación exacta de los alemanes a unas cinco horas de distancia de la Fuerza 1. Sin saber que una trampa se cerraba sobre el Scharnhotst, el almirante Erich Bey cometió el error de ordenar a los destructores adelantarse 10 millas náuticas al crucero para abarcar más territorio visual, lo que hizo que cada barco se fuese separando 4 millas cada 10 minutos debido a la niebla y al estar atravesando el epicentro del temporal, impidiéndoles por tanto ejercer ningún tipo de protección efectiva al grueso de la escuadra.

Pintura sobre el intercambio de disparos bajo las bengalas entre el Scharnhorst y la Royal Navy.

En torno las 8:30 horas, la Fuerza 1 detectó con las ondas del radar del crucero HMS Belfast al Scharnhorst navegando en solitario a 30 kilómetros del Cabo Norte. Inmediatamente este crucero lanzó bengalas de iluminación en el cielo nocturno que visibilizaron la silueta del enorme acorazado. Habiendo sido interceptado y tomando completamente por sorpresa, la Royal Navy inició el fuego durante 10 minutos entre las 9:29 y 9:28 con seis disparos del crucero HMS Norfolfk. Dos de los seis proyectiles de 203 milímetros alcanzaron al Scharnhorst, el primero entre el puente y el trinquete que destruyó la antena de radar de 360º y el segundo en la sala máquinas sin provocar ningún daño porque al ser defectuoso no estalló. Afortunadamente para el buque alemán, los cruceros HMS Belfast y HMS Sheffield se interpusieron en la línea de visión del HMS Norfolk, por lo que se hubo de suspender el ataque unos minutos, momento que el Scharnhorst aprovechó para escapar apoyándose en su mayor velocidad respecto a sus más lentos oponentes.

2ª Batalla

A pesar de haber escapado el Scharnhorst de los tres cruceros HMS Belfast, HMS Norfolf y HMS Sheffield, el acorazado decidió seguir adelante con la misión y desde el norte puso rumbo 225º al suroeste a las 11:40 horas para intentar atacar los mercantes del Convoy JW-55B. Sin embargo tan solo minutos más tarde, alrededor de las 12:04 horas, el HMS Belfast detectó la maniobra del Scharnhorst y una vez más los cruceros británicos se lanzaron a por su objetivo, dejando a los destructores HMS Opportune, HMS Musketter y HMS Matchless como fuerza de protección en el convoy de mercantes.

A las 12:21 horas la Fuerza 1 volvió a encontrarse con el Scharnhorst, abriendo fuego una vez más el HMS Norfolk contra el acorazado. Por suerte para el buque alemán, los británicos se habían precipitado en esta ocasión porque los germanos tuvieron tiempo de invertir el rumbo y centrar los disparos contra sus perseguidores. Así fue como esquivando todos los proyectiles ingleses, el Scharnhorst a las 12:27 hizo dos blancos con la munición de 280 milímetros sobre el HMS Norfolk, destruyéndole la torreta de popa de 203 milímetros, el radar y cortándole sus transmisiones. También otro proyectil alcanzó al crucero HMS Sheffield que se alejó de la batalla con daños muy leves. Una vez terminado el encuentro en poco más de 20 minutos, el Scharnhorst finalmente optó por abortar la misión contra el Convoy JW-55B y regresar a sus bases en Noruega.

3ª Batalla

A 13.800 metros de distnacia, el Scharnhorst fue perseguido por la Fuerza 1 mientras escapaba hacia Noruega con una velocidad de 30 nudos sin saber que la Fuerza 2 se le aproximaba amenazante por el oeste. El almirante Bruce Fraser por fin detectó al buque germano a 23 millas náuticas tal y como le indicaron las ondas del radar del acorazado HMS Duke of York a las 16:47 horas, aunque hubo de resignarse a contar con la Fuerza 1 que venía del norte debido a que los cruceros HMS Norfolk y HMS Sheffield tuvieron que parar máquinas por problemas mecánicos. En su lugar a las 16:30 horas envió al crucero HMS Jamaica a cortar el paso del Scharnhorst por el sur, al mismo tiempo en que el acorazado avanzaba desde el oeste y el HMS Belfast desde el norte para dejar encerrada a su presa en una ratonera.

Acorazado HMS Duke of York abriendo fuego contra el Scharnhorst.

Como en los dos encuentros anteriores, el crucero HMS Belfast lanzó bengalas a las 16:47 horas que iluminaron el cielo y en concreto al Scharnhorst. Tres minutos más tarde, a las 16:50, el acorazado HMS Duke of York abrió fuego con sus torretas de 356 milímetros, logrando a las 16:52 destruir la Torreta A del Scharnhorst y matando a toda su dotación. Un minuto después, a las 16:53, el crucero HMS Jamaica acertó con un proyectil en el costado del buque, mientras que a las 17:00 y las 17:05 el HMS Duke of York le encajó dos más que dañaron el puente de mando y destrozaron una de las torretas de 150 milímetros de estribor. Al poco tiempo se unieron al combate el HMS Belfast y el recién reparado HMS Norfolk, además de los destructores HMS Savage, HMS Soumarez, HMS Scorpion y HMNOS Stord que lanzaron sus torpedos sin éxito. Nuevas andanadas de los cañones británicos estropearon la Torreta B de proa e incendiaron a las 17:08 el hangar, haciendo que el buque quedase iluminado por el fuego en medio de la oscuridad ártica. De hecho el único acierto del Scharnhorst durante el duelo fue encajar un proyectil en el HMS Duke of York que recibió daños en el mástil del radar (aunque un valiente joven trepó por el cable en medio del gélido frío y lo reparó).

Fortuitamente para el Scharnhorst, la velocidad de navegación de 30 nudos era superior a los ingleses y se encontraba intacta, por lo que el crucero alemán se fue alejando progresivamente de sus perseguidores. Poco a poco la distancia entre el Scharnhorst y los británicos se incrementó, lo que obligó a los cruceros HMS Belfast, HMS Nofolf y HMS Jamaica a suspender el fuego porque sus proyectiles no podían alcanzarle, pero no el HMS Duke of York que a 8 millas náuticas de su posición seguía disparando gracias a sus potentes proyectiles de 356 milímetros. Aparentemente todo parecía ir bien para el Scharnhorst por encontrarse a punto de salir del radio de tiro del HMS Duke of York hasta que a las 18:20 horas, uno de los últimos proyectiles del acorazado británico explosionó en la sala de máquinas del crucero rompiendo la tubería de las turbinas y reduciendo su velocidad primero a 10 nudos y luego a 20 nudos. Con aquella lentitud extrema, una vez más el Scharnhorst quedó amenazado por el resto de navíos que rápidamente empezaron a rodearle por todas partes. A pesar de que el barco podía haber evitado un combate suicida rindiéndose o izando bandera blanca, el Scharnhorst decidió luchar hasta la muerte ya que el mensaje final del almirante Erich Bey fue el de: “Lucharemos hasta el último cartucho”.

Pintura sobre el hundimiento del Scharnhorst en la Batalla del Cabo Norte.

Cuando el combate entre el Scharnhorst y la Fuerza 1 y 2 se reanudó a las 18:40 horas, los destructores británicos lanzaron torpedos contra el crucero alemán. Uno de los artefactos explosionó sin causar graves daños, sin embargo a las 19:00 otros tres torpedos procedentes de los destructores dejaron al buque casi inmóvil en medio del agua. Inerte sobre el mar, el acorazado HMS Duke of York, junto a los cruceros HMS Belfast, HMS Norfolk y HMS Jamaica dispararon varias salvas contra el Scharnhorst al que destrozaron la estructura del puente, el mástil, la chimenea y los sistemas de tiro, convirtiendo la cubierta en un amasijo de hierros triturados. No obstante y pesar de todo, el buque continuó a flote y la Torreta C defendiéndose inútilmente contra el destructor HMS Saumarez, al cual provocó algunos daños hasta que se agotó la munición. Una vez el Scharnhorst quedó inoperativo y sabiendo los ingleses que ya no suponía ningún peligro (el HMS Belfast había sido el último en acertarle con un proyectil), la Royal Navy a las 19:30 cesó el fuego para permitir a los supervivientes abandonar el barco sin ser molestados. Sin embargo y de manera inesperada, a las 19:45 horas se produjo un estallido de la munición a causa de los incendios, siendo el buque envuelto durante un bandazo en una gigantesca explosión y hundido en las gélidas aguas del Océano Glacial Ártico mientras las hélices todavía seguían girando. A bordo del acorazado murieron ahogados 1.932 marineros (incluyendo el almirante Bey), aunque otros 36 fueron rescatados por la Royal Navy.

Conclusión

Nefastas fueron las consecuencias de la Batalla del Cabo Norte para la Kriegsmarine. Con esta derrota tan cerca del Polo Norte, Adolf Hitler reafirmó su teoría de dejar inmóvil a la Marina de Guerra en Noruega, mientras que para Inglaterra significó poder seguir abasteciendo a la Unión Soviética atravesando mucho más cómodamente el Mar del Norte y el Ártico en dirección a los puertos de Múrmansk y Arkángel para cumplir con los pedidos acordados en la Ley de Préstamos y Arriendos.

Alemania sufrió la pérdida del acorazado Scharnhorst y 1.968 bajas entre 1.932 muertos y 36 prisioneros.

Reino Unido sufrió daños leves en un acorazado, dos cruceros y un destructor, además de 22 bajas entre 11 muertos y 11 heridos.

Supervivientes del Shcarnhorst (con los ojos vendados para evitar ver la tecnología del buque) son desembarcados en Inglaterra. Todos volverían a su país terminada la Segunda Guerra Mundial.

Curiosamente la Batalla del Cabo Norte dejó patente la incompetencia de los mandos de la Kriegsmarine que dirigieron la “Operación Ostfront”. Sin obviar la hábil estratagema de la Royal Navy, hacer salir al Scharnhorst con tan poca visibilidad cuando carecía de un radar superar a los ingleses fue una negligencia absoluta, lo mismo que obligarle a separarse de sus destructores de escolta. Por el contrario eso no evitó que los británicos quedaran conmovidos por contemplar como los alemanes habían peleado hasta el final después de que el Scharnahorst recibiese 446 andanadas de artillería y 55 torpedos. De hecho en cuanto el acorazado HMS Duke of York pasó por encima del pecio del buque alemán, los marineros ingleses montaron una guardia de honor con los fusiles en alto y lanzaron una corona de flores al agua como homenaje, antes de expresar el almirante Bruce Fraser las siguientes palabras: “Caballeros, espero que si alguno de ustedes recibe el encargo de capitanear un barco contra un oponente tantas veces superior, pueda hacerlo con la valentía que lo hizo el comandante del Scharnhorst”.

 

Bibliografía:

Jorge Guridi, La Batalla del Cabo Norte (I Parte), Revista Ares Nº35 (2013), p.52-58
Jorge Guridi, La Batalla del Cabo Norte (II Parte), Revista Ares Nº35 (2014), p.42-51
Editores de Time-Folio-Books, El III Reich y Hitler. Guerra en alta mar, “Intercambio de disparos en un mar gélido”, Time-Folio-Books (2009), p.152-156