Batalla de Moscú

Cuando Alemania inició la «Operación Barbarroja» con vistas a conquistar la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, las tropas del Tercer Reich cosecharon grandes victorias a lo largo de 1941 que llevaron a sus vanguardias ante las mismas puertas de la capital de Rusia. A partir de este punto el Ejército Alemán desencadenaría su última «Guerra Relámpago» o «Blitzkrieg» con la pretensión de provocar el derrumbe del Estado Soviético y aniquilar a las últimas formaciones del Ejército Rojo durante un épico duelo de colosos que desembocaría en la Batalla de Moscú.

Plan del Eje

Desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en Europa, Alemania invadió entre los años 1939 y 1941 países como Polonia, Noruega, Dinamarca, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Francia, Grecia y Yugoslavia, además de ocupar amplios espacios del Norte de África y la Unión Soviética, en el caso de esta última la totalidad de Lituania, Letonia, Estonia, Bielorrusia, Ucrania y una porción del oeste de Rusia. Estas impresionantes victorias en la fase inicial de la «Operación Barbarroja» auguraban un debacle total del régimen comunista de Iósif Stalin y una victoria incuestionable del nacionalsocialismo alemán que supuestamente acabaría asestando su golpe final contra Moscú.

Originalmente el avance hacia Moscú debía haberse efectuado el mismo verano de 1941, aunque poco a poco esta decisión empezó a descartarse primero tras la Batalla de Smolensk en la que no se consiguió aniquilar al grueso del Ejército Rojo y posteriormente tras la Batalla de Yelnia cuando los alemanes se vieron obligados a pasar de manera provisional a la defensiva. A partir de este punto se invocó una cláusula introducida por el general Franz Halder en los preparativos de la «Operación Barbarroja», la cual preveía virar con el Grupo de Ejércitos Centro para apoyar a cualquiera de las otras dos agrupaciones, ya fuese el Grupo de Ejércitos Norte en Leningrado o el Grupo de Ejércitos Sur en Ucrania, escogiéndose esta última opción mediante una maniobra que permitió cerrar la denominada «Bolsa de Kíev» y provocar a los soviéticos más de 800.000 bajas. Una vez completada la pinza en suelo ucraniano, de nuevo el esfuerzo de la campaña volvió a recaer en el Grupo de Ejércitos Centro que empezó a reorganizarse para poner en marcha la «Operación Tifón».

«Operación Tifón» fue el nombre elegido por Adolf Hitler y el Alto Mando Militar Alemán (OKH) al frente del mariscal Walther Von Brauchitsch cuando el 16 de Septiembre de 1941 se aprobó la Directiva Nº31 con la que se debía proceder a la conquista de Moscú. La misión partiría desde Bielorrusia con el Grupo de Ejércitos Centro al mando del mariscal Fedor Von Bock, quién reunió a 65 divisiones entre las que había 42 de infantería, 13 blindadas, 7 motorizadas, 2 de reserva y 1 de la Waffen-SS, agrupadas en torno a un total de veinte cuerpos repartidos de norte a sur del siguiente modo: el IX Ejército del general Adolf Strauss, el III Grupo Panzer del general Hermann Hoth, el IV Grupo Panzer del general Erich Hoepner, el IV Ejército del general Günter Von Kluge, el II Ejército Panzer del general Heinz Guderian y el II Ejército del general Maximiliam Von Weichs.

Las fuerzas del Eje por primera vez contarían con superioridad numérica al inicio de la «Operación Tifón» porque sumaron 525.000 hombres que con el paso de las semanas aumentarían a mucho más del millón, incluyendo todo el personal de los escalones logísticos que habían instalado a toda prisa depósitos y almacenes de suministros en Gomel, Roslavl, Smolensk y Toropets. Esta cifra sin embargo se iría desinflando poco a poco, pues pese a que los servicios de inteligencia detectaron a 80 de las 83 divisiones rusas que tenían en frente, a lo largo de la campaña los soviéticos triplicarían estos cálculos para sorpresa de los germanos, especialmente a partir de Diciembre.

Aproximadamente el Eje desplegó a 1.000.000 de soldados (1 millón de alemanes y 2.352 vichystas franceses), 1.700 tanques, 19.000 cañones y 599 aviones.

Grupo de Ejércitos Centro:
·II Ejército
-LIII Cuerpo: 56ª División de Infantería, 31ª División de Infantería y 167ª División de Infantería
-LXIII Cuerpo: 52ª División de Infantería y 131ª División de Infantería
-XIII Cuerpo: 260ª División de Infantería, 17ª División de Reserva y 112ª División de Infantería
·II Ejército Panzer
-XXXIV Cuerpo : 45ª División de Infantería y 134ª División de Infantería
-XXXV Cuerpo : 95ª División de Infantería, 296ª División de Infantería, 262ª División de Infantería y 293ª División de Infantería
-XLVIII Cuerpo Panzer: 9ª División Panzer, 16ª División Motorizada y 25ª División Motorizada
-XXIV Cuerpo Panzer: 3ª División Panzer, 4ª División Panzer y 10ª División Motorizada
-XLVII Cuerpo Panzer: 17ª División Panzer, 18ª División Panzer y 29ª División Motorizada
·IV Ejército
-VII Cuerpo: 197ª División de Infantería, 7ª División de Infantería, 23ª División de Infantería y 267ª División de Infantería
-XX Cuerpo : 268ª División de Infantería, 15ª División de Infantería y 78ª División de Infantería
-IX Cuerpo: 137ª División de Infantería, 263ª División de Infantería, 183ª División de Infantería y 292ª División de Infantería
-Legión de Voluntarios Franceses
·IV Grupo Panzer
-XII Cuerpo: 34ª División de Infantería y 98ª División de Infantería
-XL Cuerpo: 10ª División Panzer, 2ª División Panzer y 258ª División de Infantería
-XLVI Cuerpo Panzer: 5ª División Panzer, 2ª División Panzer y 252ª División de Infantería
-LVII Cuerpo Panzer: 20ª División Panzer, 2ª División SS Das Reich y 3ª División Motorizada
·IX Ejército
-XXVII Cuerpo: 255ª División de Infantería, 162ª División de Infantería y 86ª División de Infantería
-V Cuerpo: 5ª División de Infantería, 35ª División de Infantería , 106ª División de Infantería y 129ª División de Infantería
-XXIII Cuerpo: 251ª División de Infantería, 102ª División de Infantería ,256ª División de Infantería , 206ª División de Reserva y 161ª División de Infantería
·III Grupo Panzer
-LVI Cuerpo Panzer: 6ª División Panzer, 7ª División Panzer y 14ª División Motorizada
-XLI Cuerpo Panzer: 1ª División Panzer y 36ª División Motorizada
-VI Cuerpo: 110ª División de Infantería, 26ª División de Infantería y 6ª División de Infantería

Plan de la URSS

La situación de la Unión Soviética era catastrófica a finales de 1941 porque hasta la fecha más de 5 millones de soldados habían muerto o caído prisioneros del enemigo y encima se habían perdido vastos territorios entre la frontera polaca original del Pacto Ribbentrop-Molotov de 1939 y amplios espacios ya dentro de la propia Rusia Occidental. A estos desastres había que añadir que Ucrania se encontraba en manos del Tercer Reich, uno de los mayores productores de grano de Europa, así como la mitad de los principales puertos de los Países Bálticos y ciudades muy industrializadas como Kíev, Minsk o Kharkov. Aunque los soviéticos consiguieron trasladar más de 1.500 industrias pesadas hacia los Montes Urales que posteriormente serían muy útiles en la producción de armamento y materias primas, por el momento no volverían a funcionar hasta bien entrado 1942, tal y como explicó de manera muy pesimista el Primer Ministro Winston Churchill del Reino Unido cuando manifestó las siguientes palabras: «Con exitosas evacuaciones no se ganan las guerras».

Moscú fue bombardeada por primera vez a manos de 200 aviones la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) la noche del 21 al 22 de Julio de 1941 mediante un ataque con 104 toneladas de bombas y 46.000 artefactos inflamables que provocaron 1.166 incendios, 130 muertos y 700 heridos, así como desperfectos considerables en la central eléctrica, la Factoría Número 1, la Fábrica Hoz y Martillo, la Fábrica Dinamo y los talleres ferroviarios de la Estación de Bielorrusia, e incluso una bomba se quedó incrustada sin explosionar en el Gran Palacio del Kremlin (a costa de perderse 22 aparatos). Al día siguiente, el 23, un escuadrón de 115 aeronaves repitieron la misión soltando 95 toneladas de bombas que causaron 231 muertos y 353 heridos, más daños en la Fábrica Sverdlov y la planta de energía de la Compañía Estatal Gazopparat; mientras que durante las jornadas próximas seguirían otros 86 raids como preludio a la «Operación Tifón».

Bombardeo de Moscú por parte de la Luftwaffe. Un ciudadano ruso contempla los proyectores de luz iluminando el cielo.

Bombardeo de Moscú por parte de la Luftwaffe. Una ciudadana rusa contempla los proyectores de luz iluminando el cielo.

Contra todo lo esperado las incursiones de la Luftwaffe no sólo no socavaron la moral de la población de Moscú, sino que tuvieron el efecto contrario porque despertaron entre los moscovitas un sentimiento de venganza y rechazo a los germanos, ya que comenzaron a cooperar activamente en la defensa de la capital, incluyendo todos aquellos anticomunistas, quienes pese a que en un principio habían visto a los alemanes como libertadores, en seguida comprendieron que su intención era venir a colonizarles y no a romper las cadenas del estalinismo. De este modo fue como líder soviético Iósif Stalin rechazó la propuesta de abandonar la ciudad para permanecer en el Kremlin, arengando a los cuadros del Partido Comunista Soviético (PCUS) a la lucha patriótica contra el invasor, tal y como el pueblo había hecho en el pasado contra el Ejército Francés de Napoleón Bonaparte durante la campaña de 1812, una gesta que constantemente el régimen se encargó de recordar mediante una serie de carteles que rezaban: «Maloyaroslavez, límite de la agresión. Inicio de la fuga y de la aniquilación del enemigo. General Kutuzov».

El Ejército Rojo al mando del general Aleksandr Vasilevsky tuvo que improvisar sobre la marcha y estacionar en el perímetro exterior a Moscú a tres importantes agrupaciones sobre una línea de 800 kilómetros entre Oshtashkov y Glukhov que incluyeron a 15 ejércitos, 94 divisiones y 13 brigadas blindadas, exactamente el 40% de las unidades del Frente del Este, las cuales se distribuyeron de la siguiente manera: al norte el Frente Occidental del general Iván Koniev con los XVI, XIX y XX Ejércitos; al sur el Frente de Bryansk del general Andrei Yeremenko con los III, XIII, XV y XXI Ejércitos; y a la retaguardia el Frente de Reserva del mariscal Semión Budionny con los XXIV y XXXII Ejércitos. Simultáneamente junto a la misma capital se organizó el Distrito Militar de Moscú sobre la denominada «Línea Defensiva» de Mozhaysk al mando del general Semyón Timoshenko, así como en su flanco el V Ejército bajo la dirección del general Dminitry Lelyushenko, además del XXX Ejército del general Vladimir Kolpacky al norte y el XXXIXIII Ejército del general Afanasii Beloborodov al sur. También en el sector periférico septentrional se levantó el Frente de Kalinin del general Pavel Artemyev con los XXVII y XXIX Ejércitos de los generales Nikolai Berzarin y Iván Maslennikov respectivamente; al mismo tiempo que en el sector meridional el l Frente Sudoccidental del general Mikhal Kirpornos con el X Ejército del general Filipp Golikov. A estas fuerzas hubo que añadir una reserva situada en la distante Siberia con el I Ejército de Choque del general Georgi Zhukov, el cual por el momento permaneció en el Lejano Oriente ante la eventualidad de una invasión por parte de Japón.

Aproximadamente el Ejército Rojo desplegó a 1.250.000 soldados, 770 tanques, 9.150 cañones o morteros y 700 aviones.

Ejército Rojo:
Frente Occidental
-XVI Ejército
-XIX Ejército
-XX Ejército
Frente de Bryansk
-III Ejército
-XIII Ejército
-XV Ejército
-XXI Ejército
Frente de Reserva
-XXIV Ejército
-XXXII Ejército
Frente Occidental
·XXX Ejército
-52 Cuerpo de Fusileros: 119ª División de Fusileros, 242ª División de Fusileros, 243ª División de Fusileros del NKVD, 251ª División de Fusileros del NKVD y 51ª División Blindada.
·I Ejército de Choque
-Distrito Militar de Moscú: 133ª División de Fusileros, 44 Brigada de Fusileros, 47 Brigada de Fusileros, 50 Brigada de Fusileros, 55 Brigada de Fusileros, 56 Brigada de Fusileros, 71 Brigada de Fusileros, 84 Brigada de Fusileros y 17ª División de Caballería.
·XVI Ejército
-XXXII Cuerpo de Fusileros: 17ª División de Caballería, 18ª División de Caballería, 20ª División de Caballería, 24ª División de Caballería y 44ª División de Caballería.
·V Ejército
-Distrito Militar de Moscú: 32ª División de Fusileros, 18 Brigada Blindada, 19 Brigada Blindada y Milicia Popular.
·XXXIII Ejército (General Mikhail Yefremov)
-Línea Defensiva de Mozhaysk: 1ª División de Guardia, 5ª División de Guardia, 9ª División de Guardia, 17ª División de Guardia y 21ª División de Guardia.
·XXXIXIII Ejército
-XXXIII Cuerpo de Fusileros: 89ª División de Fusileros, 120ª División de Fusileros y 145ª División de Fusileros.
-II Cuerpo de Caballería
-Fuerzas Independientes: 415ª División de Fusileros, 112ª División Blindada y 33 Brigada Blindada.
Frente de Kalinin (General Pavel Artemyev):
·XXVII Ejército
-XXII Cuerpo de Fusileros: 23ª División de Fusileros, 33ª División de Fusileros, 613º Regimiento de Artillería y 28ª División Blindada.
·XXIX Ejército
-XXX Cuerpo de Fusileros, 245ª División de Fusileros, 252ª División de Fusileros, 254ª División de Fusileros y 256ª División de Fusileros.
Frente Sudoccidental
-X Ejército
-Fuerzas Independientes: 322ª División de Fusileros, 323ª División de Fusileros , 324ª División de Fusileros, 325ª División de Fusileros, 326ª División de Fusileros, 328ª División de Fusileros, 330ª División de Fusileros, 57ª División de Caballería y 75ª División de Caballería.

Bolsas de Vyazma y Bryansk

La «Operación Tifón» comenzó el 30 de Septiembre de 1941 mediante una gigantesca ofensiva del Ejército Alemán sobre el centro-occidental de Rusia que estuvo precedida por un violento bombardeo de artillería y aviación, lo que permitió disolver con relativa facilidad las defensas soviéticas, arrollar las posiciones de vanguardia e interrumpir las comunicaciones entre el Ejército Rojo y el Kremlin. Una vez abiertas varias brechas sobre todo el sector del Grupo de Ejércitos Centro, el II Ejército Panzer al mando del general Heinz Guderian, el autor original de la «Blitzkrieg», se coló por una apertura de 20 kilómetros rebasando las primeras líneas de trincheras enemigas con un ataque de la infantería a la bayoneta calada, logrando desalojar a más de 90.000 soldados rusos que emprendieron la retirada sobre la Carretera de Moscú. A continuación los tanques germanos avanzaron más de 60 kilómetros la jornada del 2 de Octubre y el día 3 un total de 130 kilómetros hasta conquistar el importante bastión de Orel, en donde curiosamente sus desconcertados habitantes vitorearon a los carros alemanes pensando que se trataban de blindados rusos de su propio bando.

Ofensiva de Alemania sobre Moscú mediante tanques Panzer e infantería.

El 4 de Octubre de 1941 comenzaron las Batallas de Vyazma y Bryansk cuando el Grupo de Ejércitos Centro rebasó las posiciones del Frente Sudoccidental, aprovechando que los soviéticos estaban incomunicados tras la destrucción de todas sus centrales telefónicas y telegráficas. A este caos operacional se sumó el hecho de que perdieron la vida la mayor parte de los mensajeros debido a que sus vehículos fueron ametrallados por la aviación, además de fallecer numerosos oficiales en sus puestos de combate, estando entre las víctimas el general Mikhal Kirponos. Afortunadamente la llegada de la «rasputitsa», un fenómeno climático propio de Rusia que convirtió la superficie del suelo en pantanos de lodo a causa de las lluvias otoñales, ralentizó el progreso de los alemanes durante un par de días. Sin embargo la hipomovilidad característica de la Wehrmacht terminó solucionando el problema porque las columnas sortearon los obstáculos con caballos o encontraron carreteras asfaltadas alternativas por las que circularon los camiones y tanques Panzer. Una vez reanudada la marcha desde la posición Spa-Demensk el día 5, las vanguardias germanas rodearon al Ejército Rojo el 7 de Octubre y dejaron a todo el Frente Occidental con los XVI, XIX y XX Ejércitos Soviéticos cercados en la Bolsa de Vyzama; y a todo el Frente de Bryansk con los III, XIII y XXXII Ejércitos Soviéticos atrapados en la Bolsa de Bryansk.

Con el cerco de más de 1 millón de soldados en las Bolsas de Vyzama y Bryansk, el desastre se cernió sobre el Ejército Rojo porque el Frente de Reserva liderado por el mariscal Semión Budionny fracasó en su intento de liberar los anillos, ya que inmediatamente fue empujado por los contraataques alemanes en dirección a Roslavl. Ante la imposibilidad de ser socorridos, los soviéticos entonces trataron de escapar a la desesperada cruzando los bosques y zonas pantanosas sin vigilar, aunque tan sólo lo consiguieron 3.000 soldados de los 14.300 que componían cada división atrapada (el equivalente a dos divisiones), entre ellos el general Andrei Yeremenko que durante la fuga fue herido y enviado a un hospital, donde le visitó el mismo Iósif Stalin. Lamentablemente para el 8 de Octubre las vanguardias alemanas cruzaron el Río Ugra y se acercaron peligrosamente a Kaluga, lo que taponó cualquier posible punto por el que pudiesen escapar los sitiados, los cuales quedaron condenados a sacrificarse para retrasar lo máximo posible el avance enemigo hacia Moscú.

La situación se volvió tan grave con lo que estaba sucediendo en las Bolsas de Vyzama y Bryansk que el 10 de Octubre de 1941 el Comité de Defensa de Estado presidido por el general Kliment Voroshilov, el político Georgi Malenkov y el Ministro de Asuntos Exteriores Vladislaw Molotov, convocaron a nada menos que al general Georgi Zhukov, el héroe que había derrotado a Japón en la Guerra del Khalkhin-Gol de 1939, quién se desplazó a toda prisa desde el Lejano Oriente para hacerse cargo de la defensa de Moscú. Entre los cambios introducidos con efecto inmediato por el nuevo comandante estuvo el de retrasar la línea del Frente Oriental a un segundo escalón situado de norte a sur sobre Mozhaysk, Borodino y Kalinin con la finalidad de aproximar sus rutas de suministros y facilitar la comunicación entre los diferentes departamentos, además de tomar otras decisiones menores que incluyeron la disolución del Frente de Reserva y el traslado del Cuartel General a la ciudad de Alabino (y posteriormente a Perkhushkovo). De la misma manera estableció otra nueva línea defensiva justo 215 kilómetros por delante de la capital que se encargaron de custodiar 90.000 soldados sobre los sectores de Maloyaroslavets, Mozhaysk, Kaluga, Istra, Volokolamsk y Podolsk, cuyas fortificaciones frenaron por primera vez a los alemanes en diversos puntos como fue el cauce de los Ríos Lama, Moskova, Kolocha, Luzha y Sukhodrev.

Trabajadores y civiles cavan trincheras y fosas anticarro en torno a Moscú mientras los alemanes se entretienen en cerrar las Bolsas de Vyzama y Bryansk.

A las 9:35 horas del 12 de Octubre de 1941, el Grupo de Ejércitos Centro reanudó el avance dentro del marco de la ofensiva de Vyazma-Bryansk, apoderándose de las localidades de Sychevka y Zubtsov. Al día siguiente, el 13, los soldados alemanes conquistaron la plaza fortificada de Kaluga tras una feroz resistencia de las tropas soviéticas; mientras que 14 se apropiaron de la estratégica ciudad de Kalinin. A partir del 15 de Octubre los tanques Panzer rodaron imparables sobre el terreno porque 50 blindados ocuparon la ciudad de Turnigovo, otros 50 hicieron lo propio con Borovsk, 100 más con Lotochino, 100 con Makarovo y 100 con Karagatovo. De hecho esa misma jornada la guarnición de Borodinó se rindió a una agrupación de 40 tanques Panzer, algo que fue aprovechado como arma publicitaria por el Ministerio de Propaganda para rememorar la épica Batalla de Borodinó que libró el Ejército Francés de Napoleón Bonaparte en 1812. Al cabo de tres días de estos espectaculares triunfos, el 18, los germanos entraron victoriosos en Maloyaroslavets y Mozhaisk, así como en el enclave de Naro-Fominsk el 22, lo que constituyó un recorrido de 250 kilómetros desde el inicio de la «Operación Tifón».

El 23 de Octubre de 1941 la situación era tan crítica que finalmente se produjo el descalabro del Ejército Rojo con la rendición total de las Bolsas de Bryansk y Vyzama, lo que se tradujo en la destrucción de los III, XIII, XIX, XX y XXXII Ejércitos Soviéticos, el equivalente a 700.000 soldados rusos que causaron baja por muerte, heridas, desaparición o cautividad, aproximadamente 9 de cada 10 defensores de Moscú (aunque por lo menos más de 200.000 escaparon por los pelos en los días previos). Esta catástrofe de proporciones colosales también implicó la pérdida material de 6.000 cañones y 830 tanques, así como la aniquilación de 64 divisiones, 15 brigadas blindadas y 62 regimientos de artillería, algo que sumado al hecho de que los alemanes conquistaron la ciudad de Volokolomask el día 27, dio la impresión a ambos contendientes de que tan sólo un milagro sería capaz de salvar a la capital de la URSS.

Defensa de Moscú

Los terribles sucesos de las Bolsas de Vyzama y Bryansk obligaron al Ejército Rojo a retrasar otra vez las líneas defensivas a una nueva posición comprendida sobre Novo, Zavidovsky, Klin, el Embalse de Istra, Zhavoronki, Krasnaya Pakhra, Serpukhov y Alexei. A raíz de este nuevo retroceso el 2 de Noviembre al fin se decretó el Estado de Sitio en Moscú y se procedió a la evacuación de 2 millones de ciudadanos (de los 4’5 millones de moscovitas) que huyeron hacia los distritos rurales de Kazán y los Montes Urales. A estos refugiados pronto se unieron algunos cuadros del Comité Central del Partido Comunista, del Comité de Defensa del Estado y de todos aquellos diplomáticos que tras cerrar sus embajadas emprendieron la marcha hacia Kuybishev.

El pánico sobre Moscú cundió a partir de mediados de Noviembre cuando en cuestión de pocos días las carreteras y caminos se colapsaron mientras el pánico cundía entre la población civil, especialmente a través de la Avenida de los Entusiastas, ya que numerosos moscovitas provocaron cuantiosos disturbios, robos, saqueos a pisos y asaltos a tiendas de alimentos, algo que obligó a intervenir a los batallones del Comisariado de Asuntos Internos (NKVD) que impusieron la ley marcial y dispararon contra los saqueadores, registrándose a veces muertos en los dos lados. Este caos encima tuvo lugar en medio de los despiadados bombardeos de la Luftwaffe que obligaban a la gente a ocultarse en el metro, por lo que para reducir sus efectos y confundir a los pilotos se apagaron las 26.000 farolas de la ciudad, se cubrieron con ramas de árboles los techos de los edificios gubernamentales y se cubrieron con lonas las estrellas rojas del Kremlin. De la misma forma todos los tesoros, bancos y reservas de la nación fueron sacados de la ciudad para impedir su captura por parte del enemigo, incluyendo el cadáver momificado de Vladimir Lenin que fue trasladado desde el Mausoleo de la Plaza Roja hasta Tiumén en Siberia, donde permanecería 1.360 días de la Segunda Guerra Mundial.

La cada vez mayor proximidad del Ejército Alemán y la emisión desde altavoces del himno nacionalsocialista Horst Wessel (debido a que por accidente se sintonizó la radio alemana), generaron todavía más pavor entre la ciudadanía, hasta el punto de que el Comité de Defensa autorizó la evacuación de numerosos cuadros comunistas y todos los músicos, escritores, pintores, escultores, arquitectos, artistas, etcétera del Teatro Estatal Lenin, el Teatro de la Academia de Gorki, el Teatro de la Pequeña Academia y el Teatro Vajtangov, quienes fueron enviados a Alma Ata, Samarcanda, Kuibyshev y Omsk. Al mismo tiempo la NKVD comenzó a quemar documentos, denuncias e informes secretos que pudiesen incriminar al régimen; mientras que el propio Iósif Stalin dispuso de un tren especial y un avión de transporte estadounidense Douglas DC3 para sacar efectos personales suyo de su dacha en Kuntsevo. De hecho empezaron los trabajos de minado y posible demolición de estaciones, centrales eléctricas, edificios relacionados con el transporte, estadios deportivos, el metro, la Fábrica Nacional de la Moneda, el Teatro Bolshoi, la Agencia TASS, la Central de Telégrafos, panaderías, almacenes frigoríficos, plantas procesadores de carne, etcétera; sin obviar con que alcalde Vasily Pronin trasladó las últimas reservas de trigo y alimentos imperecedores calculadas para un período de entre tres y cuatro meses.

El caos y la huida de tantos altos cargos del Partido Comunista Soviético desató un clima de violencia y anarquía cuando los moscovitas asaltaron las sedes del NKVD, saquearon la embajada del Reino Unido e incluso agredieron físicamente a numerosos funcionarios comunistas, a quienes asesinaron o tiraron sus coches por barrancos. Esta situación de vandalismo, desorden, sabotajes y delincuencia facilitó el nacimiento de grupos de obreros armados que se alzaron contra el régimen, como sucedió en Ivanovo cuando unos exaltados se rebelaron contra sus comisarios y gritaron «¡Abajo el poder soviético, viva Hitler!». Solamente con la llegada de miles de tropas del NKVD y la temida División Policial «Dzerzhinsky» se consiguió restaurar el orden y reducir a los miles de ciudadanos descontentos, muchos de estos organizados en milicias, pues a lo largo de la Batalla de Moscú se procedería al arresto de 35.000 personas y a la ejecución de 9.000.

Iósif Stalin estuvo dudando hasta el último instante acerca de si abandonar Moscú, o en todo caso permanecer en la capital para insuflar ánimos a unos moscovitas que vivían sumidos en la oscuridad, en el desabastecimiento y a la merced de los saqueadores. De hecho la situación era tan desesperada y los bombardeos de la Luftwaffe tan frecuentes que el propio líder soviético llegó a dormir en el mismo metro, concretamente en la Estación Kírov bajo la escolta de su guardaespaldas cosaco, el coronel Sergei Shtemenko. Al final para sorpresa de todos se decantó por defender Moscú hasta las últimas consecuencias, llamando al sentimiento patrio y a la necesidad de frenar costase lo que costase al Tercer Reich.

Soldados vichystas franceses de la Legión de Voluntarios Francesa (LVF) avanzando hacia Moscú.

Soldados vichystas franceses de la Legión de Voluntarios Francesa (LVF) avanzando hacia Moscú.

Bajo el lema de la «Gran Guerra Patria», el nacionalismo ruso promovido por Iósif Stalin trató de mantener la moral bien alta en medio del descontento y el desánimo, ya que más de 500.000 moscovitas, la mayoría mujeres, fueron movilizados para levantar defensas exteriores en torno a la capital como por ejemplo a la hora de tender una triple alambrada de 112 kilómetros, al excavar una zanja anticarro de 160 kilómetros de longitud y al iniciar la construcción de 1.428 emplazamientos artilleros para cañones o ametralladoras. Simultáneamente se creó una Milicia Popular para mantener el orden con 12.000 voluntarios repartidos en 25 batallones de obreros; al mismo tiempo en que otros 100.000 recibían instrucción militar en sus ratos libres de trabajo. De igual manera fueron reclutados la mayor parte de los adolescentes dentro de la Liga Juvenil Comunista y 17.000 enfermeras para los hospitales que recaudaron donativos de sangre entre la ciudadanía, algo de lo que también se encargaron la Escuela del Soviet Supremo de la República Soviética Federativa Rusa, la Escuela de Artillería Político-Militar o la Escuela de Ametralladoras de Padolsk. Hubo incluso hasta una sorprendente colecta en toda Rusia que consiguió reunir 700.000 abrigos y 450.000 paquetes con regalos, comida, ropa interior, botas de fieltro o gorros de piel con orejeras; sin obviar la ayuda internacional como fue el caso de la Mongolia Exterior cuando el régimen comunista del Mariscal Khorloogiin Choibalsan envió material bélico y vestimenta a la tropa.

La firme voluntad de resistencia de los ciudadanos de Moscú quedó patente el 7 de Noviembre de 1941, por ese entonces una jornada nubosa y por tanto sin posibilidad de que volase la Luftwaffe, ya que las autoridades civiles no dudaron en celebrar el Aniversario de la Revolución Bolchevique de 1917 mediante un mensaje radiofónico emitido por Stalin desde una profundidad de 33 metros en el Metro Mayakovski. A continuación se organizó un breve desfile en la Plaza Roja y ante el Kremlin en el que participaron batallones de obreros, columnas de soldados, la caballería cosaca y escuadrones de tanques T-34 y KV-1, los cuales salieron desde la Puerta Spasky y continuaron ante el Mausoleo de Lenin para acto seguido dar la vuelta en forma de U junto a la Catedral de San Basilio y a continuación enfilar la Calle Gorki, desde donde directamente se encaminaron al frente bajo los gritos de «¡Larga Vida a Nuestro Glorioso País, a su Libertad y su Independencia».

Gracias a la movilización del pueblo soviético en la construcción de más 600 kilómetros de defensas por delante de la capital, incluyendo una línea fortificada de norte a sur sobre Kalinin, Serpukhov, Dorokhovo y Alexin, el Ejército Alemán fue avanzando cada vez más lentamente en dirección a Moscú. A este retraso se sumaron las lluvias torrenciales de la «rasputitsa» que hundieron camiones, cañones y caballos en el barro, así como el enorme desgaste en material y reservas de gasolina que padecían las fuerzas armadas desde el comienzo de la «Operación Barbarroja» en Junio. Obviamente tampoco faltó la determinación de los rusos que emplearon nuevas tácticas como utilizar perros explosivos con cargas que detonaban al paso de los tanques (matando al animal que era adiestrado para acercarse al ruido de los motores de los blindados); o protagonizando resistencias muy heroicas como la que llevaron a cabo 28 soldados rezagados en una trinchera de Dubossekovo, quienes antes de morir, pulverizaron con simples bombas de mano a un total de doce Panzers. Ni siquiera los civiles de las aldeas que habían sido objeto de maltratos y ejecuciones sumarias por parte de los alemanes se amedrentaron ante los invasores, tal y como sucedió con la estudiante Zoe Kosmodemianskai, la cual tras ser torturada por sus captores durante horas murió ahorcada sin haber revelado ningún tipo de información.

El 14 de Noviembre de 1941 se produjo el mayor ataque aéreo a Moscú desde que había empezado la «Operación Tifón», ya que sobre la capital se presentó una poderosa fuerza de 245 aviones entre los que había 190 cazas y 55 bombarderos. A pesar de que la población fue advertida con antelación por las sirenas y muchos ciudadanos se refugiaron tanto en los sótanos de las casas como en las bocas de metro, el raid dejó numerosas víctimas mortales y destrozó docenas de edificios y viviendas. Simultáneamente la Luftwaffe también incursionó sobre los aeropuertos de los alrededores intentando acabar con la caza enemiga en tierra, aunque fracasó porque todos los aparatos despegaron antes de la incursión, salvo por la excepción de un avión soviético que fue destruido en el suelo a manos de una bomba arrojada por un cazabombardero Messerschmitt Bf 110.

Operación Tifón

La última fase de la «Operación Tifón» se proyectó para el 16 de Noviembre de 1941, pero la ofensiva del Grupo de Ejércitos Norte coincidió en el tiempo con una contraofensiva lanzada por los XVI y XLIX Ejércitos Soviéticos desde Volokolamsk y Serpukhov. Los atacantes arremetieron con una división siberiana, una división blindada, dos brigadas mecanizadas y 12.000 jinetes cosacos, los cuales consiguieron hacer retroceder a los germanos unos 3 kilómetros, les expulsaron de Skirmakovo e incluso la 112ª División de Infantería Alemana fue puesta en fuga por el II Cuerpo de Caballería del general Pavel Belov. Lamentablemente aquellos éxitos fueron efímeros porque los bombarderos en picado Stukas en seguida destrozaron a las columnas rusas sobre la carretera y los servidores de ametralladoras de la 112ª División de Infantería Alemana aniquilaron a la 44ª División de Caballería Soviética, matando a 2.000 jinetes y sus caballos.

Neutralizada la contraofensiva de los XVI y XLIX Ejércitos Soviéticos, a media jornada del 16 de Noviembre se reanudó la «Operación Tifón» cuando 300 tanques Panzer arremetieron hacia la capital y destruyeron 56 blindados rusos del Frente de Kalinin; al mismo tiempo en que otros 400 hacían lo propio pulverizando a 150 más del XXX Ejército Soviético en el Frente Occidental. Una vez abierta la brecha entre Volokolamsk e Istra el día 16, a la semana siguiente cayeron en efecto dominó las ciudades de Epifan y Dedilovo el 18, Mijailov y Uzlovaya el 20, Stalinogorsk el 22, Klin el 23 y Solnechnogorsk el 25. Aquella misma jornada también la Legión de Voluntarios Franceses que colaboraba con el Eje se estrenó en combate conquistando 12 búnkers soviéticos en Dujkovo a costa de 67 bajas vichystas entre 15 muertos y 55 heridos; mientras que el 28 de Noviembre la 7ª División Panzer cruzó el Río Volga, lo que facilitó la captura de Visokovo, Dedovo y Polevo la jornada del 29, así como la localidad de Krasnaya Polyana el 30.

Afueras de la ciudad de Moscú transitadas constantemente por tanques como estos KV-1 y tropas soviéticas.

Inesperadamente a comienzos de Diciembre de 1941, comenzó a nevar intensamente y poco a poco la superficie del suelo se convirtió en una gruesa capa de hielo cubierta de un manto blanco, algo que sorprendió a los alemanes que todavía no habían recibido ropa invernal ni equipo en condiciones debido a la imprevisión de sus mandos. Aquel cambió climático tan brusco empeoró a medida que pasaban las horas, pues los termómetros descendieron a una temperatura que según el momento del día rondaba entre los -28ºC y -35ºC, lo que generó las primeras muertes por congelación y dejó inmovilizados a tanques y vehículos, los cuales ni tan siquiera contaban con lubricantes para poner los motores en marcha. De hecho tampoco había grasa para los cartuchos de munición y encima los artilleros de los cañones se veían obligados a raspar la superficie de los proyectiles cada vez que procedían a disparar algunas de sus piezas. A raíz de esta infernal situación que paralizó completamente al Ejército Alemán y provocó unos 90.000 congelados de distinto grado, los generales solicitaron a Hitler pasar a la defensiva, algo a lo que el Führer se negó alegando la victoria estaba a punto de materializarse y de que por tanto ya no podía detener el progreso hacia Moscú.

Las fuerzas del Grupo de Ejércitos Centro reanudaron la marcha el 2 de Diciembre de 1941 bajo unas condiciones de frío extremo y nieve, algo que no impidió a los invasores arañar otros 8 kilómetros de terreno y aproximarse a los bordes exteriores de Lenino, Tula, Serpukhov, Kayhira, Mordves y Aprelevka, en donde sufrieron varios centenares de muertos a manos de los soldados soviéticos atrincherados en la nieve. A partir de este punto las vanguardias del Ejército Alemán se acercaría peligrosamente a 60 kilómetros de la capital cuando atravesaron el Canal Volga-Moscú y tomaron Yakhroma, exactamente igual que hizo el 62º Regimiento Panzer rozando los suburbios al poco de conquistar el pueblo de Khinki.

El máximo avance del Grupo de Ejércitos Centro sobre Moscú estuvo al cargo de cinco unidades distintas que batieron el récord de quedarse a menos distancia de la capital de la URSS, las cuales según su posición geográfica fueron las siguientes:
-Kriúkovo (22 kilómetros): Los autores de la acción fueron elementos del 240º Regimiento de Infantería y una batería del 52º Regimiento Antiaéreo cuando al poco de concluir su marcha sobre la red de cercanías ferroviaria rusa, se apoderaron de la Estación de Kriúkovo.
-Ríos Istra-Moscova (20 kilómetros): Los protagonistas fueron un grupo de soldados de la 87ª División de Infantería Alemana cuando tras salir de un bosque nevado y detenerse a descansar sobre la confluencia del Río Moscova con el Río Istra, contemplaron desde sus prismáticos tanto las cúpulas del Kremlin, como también los bulbos de colores de la Catedral de San Basilio.
-Terminal de Trolebuses (17 kilómetros): Las responsables de la azaña fueron las tropas de élite del Regimiento «Deustschland», adscrito a la 2ª División SS Panzer «Das Reich», las cuales admiraron la capital después de asegurar la terminal del sistema de trolebuses moscovita que connectaba con el centro urbano.
·Solnechnogorsk (16 kilómetros): El contingente de soldados que más se acercó a Moscú fueron un grupo de miembros de la 35ª División de Infantería al poco de cortar la Carretera de Solnechnogorsk que colindaba con los suburbios.
·Moscú (0 kilómetros): A diferencia del resto de ubicaciones, en este ocasión no participó ninguna unidad en la aventura, sino tan sólo un simple motorista que en una misión de reconocimiento se saltó todos los controles del Ejército Rojo y se adentró en la propia Moscú, circulando tranquilamente por las calles y avenidas de la ciudad hasta que fue abatido a tiros por guardias del NKVD justo delante de la Estación de Minsk.

Mientras los moscovitas escuchaban el sonido de la artillería a las afueras de Moscú, el Ejército Rojo lanzó una serie de contraataques locales los días 3 y 4 de Diciembre de 1941 que alejaron a las tropas germanas de Tula, Naro y Aprelevka. A partir de este punto que convirtió la Batalla de Moscú en una «guerra de desgaste», Hitler finalmente entró en razón y el 5 de Diciembre ordenó pasar a la defensiva a todas las divisiones del Grupo de Ejércitos Centro. Aquel comunicado cayó como un jarro de agua fría para muchas de las autoridades del Partido Nacionalsocialista, cuyos cuadros ya habían preparado las cargas de demolición para volar el Kremlin e incluso las tarjetas de invitación que se acababan de imprimir en Berlín para el desfile de la victoria sobre la Plaza Roja (una celebración que nunca tendría lugar).

Contraofensiva

Al mismo tiempo en que la Wehrmacht se desgastaba ante Moscú, el agente soviético Richard Sorge que trabajaba para la URSS informó al Kremlin que Japón no iba a atacar Rusia, tal y como muchos pensaban que haría lanzando una invasión desde Manchuria en dirección a Siberia. Esta información cambió por completo el panorama de lo que estaba sucediendo en el Frente Oriental, pues ante la certeza de que el objetivo del Imperio Japonés eran los dominios de Estados Unidos, Reino Unido y Holanda en Asia y el Océano Pacífico, los rusos pudieron concentrarse exclusivamente en el teatro europeo y lanzar una ofensiva con la que alejar a los alemanes de Moscú.

El general Georgi Zhukov planificó cuidadosamente la contraofensiva que lanzaría contra el Grupo de Ejércitos Centro, trasladando a nuevos escalones de tropas desde el Ferrocarril Transiberiano, además de ocultar nuevos contingentes empleando tácticas de engaño o «maskirovka», traer a nuevas reservas de tanques T-34 sin pintar de las fábricas de los Montes Urales y desplegar a soldados expertos en climas árticos procedentes de las apodadas como «Divisiones Siberianas» que se integraron en el I Ejército Choque. Así fue como en tiempo récord el Ejército Rojo reunió a nada menos que 1.060.380 efectivos (577.726 sobre el Frente Occidental, 118.394 sobre el Frente de Kalinin, 63.398 sobre el Frente Sudoccidental y 300.862 en reserva), 1.068 tanques, 7.650 cañones y morteros y 1.376 aviones que muy pronto se abalanzarían sobre la Wehrmacht.

Contraofensiva soviética a través de la nieve con tanques y esquiadores.

Al amanecer del 5 de Diciembre de 1941, un devastador bombardero de artillería y lanzacohetes Katyusha cayó sobre toda la línea defensiva del Grupo de Ejércitos Centro, al mismo tiempo en que la aviación soviética llevaba a cabo violentos ataques aéreos con los que destruyó varios centros de mando, eliminó a numerosos cañones en sus emplazamientos y hostigó a las concentraciones de carros enemigos. Una vez concluidos los fuegos preparatorios, las tropas del Frente de Kalinin desencadenaron una gigantesca contraofensiva contra unos sorprendidos alemanes que perecieron combatiendo en sus atrincheramientos, se rindieron a sus captores o en el mejor de los casos salieron huyendo. A continuación las formaciones blindadas de tanques T-34, usualmente acompañadas por esquiadores siberianos o escuadrones montados de la caballería cosaca y turkestana, arrollaron a las últimas vanguardias del Eje y provocaron un auténtico colapso en las fuerzas de choque del Ejército Alemán.

Al día siguiente de la operación emprendida por el Ejército Rojo, el 6 de Diciembre de 1941 todo el Frente Occidental se unió a la contraofensiva mediante un devastador asalto que sepultó las primeras redes de trincheras alemanas y castigó de manera severa a unidades muy veteranas como la 3ª División Panzer, la 17ª División de Reserva y la 29ª División Motorizada. Este desgaste obligó a los germanos a protagonizar un azaroso repliegue sobre la carretera de Venev, aunque en seguida las cosas se complicaron cuando el Frente Sudoccidental también se incorporó a la gran ofensiva lanzado al X Ejército Soviético que no tardó en chocar contra los contingentes alemanes situados en Mikhayov.

Cuando el 7 de Diciembre de 1941 se produjo el ataque de Japón a Pearl Harbor que propició la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, el acontecimiento modificó decisivamente el modo estratégico de entender la contienda por parte de las dos superpotencias que se estaban desangrando ante la capital de Rusia. La razón fue que mientras que a Alemania se le agotaba el tiempo para derrotar a un Ejército Rojo que en aquellos momentos tenía la iniciativa en la Batalla de Moscú; a la URSS en cambio le sucedía justo lo contrario porque lo ocurrido en las Islas Hawaii concedió a los soviéticos un respiro muy necesario para fortalecerse de las bajas sufridas en la «Operación Tifón», por lo menos hasta que la capacidad militar e industrial de Norteamérica pudiese marcar la diferencia en el conflicto global.

El 8 de Diciembre de 1841 el II Cuerpo de Caballería Soviético del Frente Occidental y el X Ejército Soviético ejecutaron de manera coordinada una maniobra en pinza sobre las ciudades de Venez y Mikhaylov, en donde a punto estuvieron de cercar a las fuerzas acorazadas germanas de no ser porque en última instancia los carros escaparon hacia el sur, aunque durante el repliegue los asaltantes cazaron y destruyeron a nada menos que 70 tanques Panzer. Aquella misma jornada también las tropas rusas liberaron Krynkovo y el Embalse de Istra; mientras que el día 9 hicieron retroceder al II Ejército Panzer a más de 130 kilómetros de distancia de sus posiciones originales, el cual tuvo que abandonar centenares de vehículos, cañones y todo tipo de material bélico sobre las aldeas de Uzlovaya, Bogoroditsk y Sukhinichi que cayeron rápidamente en manos del Ejército Rojo. Tampoco a los vichystas de la Legión de Voluntarios Franceses las cosas les fueron mejor porque tras sufrir innumerables bajas, los soldados galos tuvieron que dejar atrás Dujkovo y emprender la huida a través de la carretera de Novo-Mihailovskoye, exactamente igual que sus compatriotas habían hecho en la retirada de Moscú de 1812 durante las Guerras Napoleónicas.

Los avances prosiguieron imparables el 12 de Diciembre con la ocupación de Solnechnogorsk a manos del V Ejército Soviético y la arremetida el día 13 contra la ciudad de Klin, en donde se libraron intensos enfrentamientos contra los alemanes hasta que finalmente en la jornada del 15 el enclave cayó en poder del Ejército Rojo. Ante aquella embestida tan contundente, estar a la defensiva ya no fue suficiente para el Ejército Alemán, por lo que con efecto inmediato Adolf Hitler autorizó el abandono de las posiciones ganadas y ordenó una retirada gradual hacia una nueva línea de contención entre el Río Ruza y el Río Lama, cuyos puntos más fortificados se extendieron a lo largo de las plazas de Zubtsov, Gzhatsk, Polotnyany Zavod y Kozelsk.

Rendición de los primeros soldados alemanes que se entregan a una trinchera ocupada por soviéticos.

El último empuje oficial del Ejército Rojo se produjo a mediados de Diciembre de 1941 mediante el cruce del Río Oka y la expulsión de las tropas alemanas de Kalinin el día 16; sin obviar con al cabo de tres jornadas, el 19, los soviéticos reconquistaron la aldea de Palashkino, en donde durante el asalto perdió la vida el general ruso Lev Dovator, cuyo cuerpo sería trasladado a Moscú para ser condecorado a título póstumo con la Medalla de Héroe de la Unión Soviética. Al mismo tiempo en el sector de Tula, los alemanes tuvieron algo más de suerte debido a que los rusos no les persiguieron gracias a las oleadas de bombarderos en picado Stuka que destruyeron un total 23 tanques soviéticos y 299 vehículos de diversos tipos. De hecho como la superioridad aérea se decantó incuestionablemente en favor de la Luftwaffe, la mayor parte de las tropas germanas escaparon a pie o a bordo de una flota de 102 aviones de transporte Junkers Ju 52 operando desde aeródromos improvisados en el hielo.

Los únicos incidentes graves que se sucedieron durante la última fase de la «Operación Tifón», estuvieron protagonizados por los escuadrones de esquiadores siberianos y la caballería cosaca que causaron auténticos estragos en la retaguardia alemana, ya fuese interrumpiendo sus comunicaciones o eliminando a los rezagados que habían quedado sobre un camino cubierto por 80 centímetros de nieve. Este tipo de tácticas acosadoras sin duda facilitaron a las vanguardias del Ejército Rojo efectuar una carrera final con la que liberaron la ciudad de Naro-Fomisnk el día 26 de Diciembre, Kaluga el 28 y Maloyaroslavets el 2 de Enero de 1942.

Afortunadamente para el Grupo de Ejércitos Centro el mismo Adolf Hitler autorizó repliegues parciales siempre que no implicase una corrección demasiado exagerada en la línea del Frente Oriental, tal y como recogió en la Directiva Número 39. A pesar de que algunos generales propusieron retirarse hacia los bordes con Bielorrusia, la idea del Führer fue la más acertada porque de lo contrario aquello hubiese desmoralizado a la tropa y además el Ejército Rojo, carente de impulso, terminó siendo frenado a algo más de un centenar de kilómetros de Moscú sobre la recién erigida «Línea Königsberg».

Conclusión

A inicios de Enero de 1942 la Batalla de Moscú concluyó con una victoria moral y estratégica para el Ejército Rojo que había evitado tanto la caída de la capital como también la desaparición de la propia Unión Soviética. A pesar de que el plan del general Georgi Zhukov no había conseguido aniquilar al Ejército Alemán, ya que el Grupo de Ejércitos Centro todavía seguía siendo una agrupación muy potente de cara a futuras campañas sobre el Frente Oriental, por el momento se había salvado a la ciudad y se había hecho retroceder a los germanos a nada menos que 140 kilómetros del Kremlin.

La Unión Soviética sufrió 1.280.000 de bajas entre 650.000 muertos y 630.000 prisioneros, además de la pérdida de un material de más de 1.000 tanques.

El Eje sufrió 174.694 bajas entre 45.528 muertos (45.478 alemanes y 50 franceses) y 129.166 heridos (128.716 alemanes y 450 franceses); además de la pérdida material de 1.300 tanques, 2.500 cañones y 5.000 vehículos.

Finalizado el año 1941, el frente en Moscú volvió a estabilizarse a lo largo de una «guerra de posiciones» como la trinchera alemana de la fotografía.

La Batalla de Moscú de 1941-42 fue un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial porque jamás hasta la fecha el Ejército Alemán había sido batido de una forma tan contundente como lo acababa de hacer el Ejército Rojo. La ofensiva maestra dirigida por el general Georgi Zhukov alejó el peligro de la capital y causó pérdidas considerables en las filas germanas, todo ello en un contexto de extrema dificultad, pues hasta la fecha los soviéticos habían encajado más de 6 millones de bajas desde el comienzo de la «Operación Barbarroja». Este inesperado revés militar ante las puertas del Kremlin, sumado al hecho de la entrada en la contienda de Estados Unidos, modificaron por completo el panorama del Frente Oriental y en general de todo el conflicto que se alargaría otros cuatro años hasta la victoria de los Aliados en 1945.

 

Bibliografía:

-Geoffrey Jukes, La Defensa de Moscú, San Martín Historia del Siglo de la Violencia (1974), p.76-159
-Fernando Paz, Ante las Cúpulas del Kremlin, Moscú 1941, HRM Ediciones (2024), p.61-220
-Juan Antonio Guerrero, Batalla de Moscú (1941-1942). La primera gran derrota de Hitler, Revista Muy Historia Nº76 (2016), p.20-27
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, «Moscú», Grijalbo, (2012), p.823
-Cristóbal Vergara Durán, Los Aviones de Caza Soviéticos 1936-1941, «La Batalla de Moscú», HRM Ediciones (2025), p.226-227
-http://en.wikipedia.org/wiki/Battle_of_Moscow
-http://forum.axishistory.com/viewtopic.php?t=75471