A mediados de 1942 las fuerzas ítalo-germanas del Afrika Korps al mando del general Erwin Rommel, el «Zorro del Desierto», desencadenarían una gigantesca ofensiva para recuperar la provincia de Cirenaica en Libia que habían perdido durante la «Operación Compass» en 1941. La campaña que sería conocida con el nombre de la Batalla de Gazala, terminaría con el embolsamiento y destrucción de grandes formaciones de la Commonwealth y en el mayor desastre militar encajado por el Imperio Británico en el Norte de África.
Plan del Afrika Korps
El 6 de Abril de 1942, Día de Pascua, el general Erwin Rommel que a principios de año había recuperado el preciado puerto de Bengasi tras su captura por el enemigo durante la «Operación Crusader» de 1941, recibió un informe mediante el que se le advertía que el VIII Ejército Británico desplegado en Cirenaica estaba atrincherándose sobre una poderosa barrera de fortificaciones entre Tobruk y Gazala a la que apodaban «Línea Gazala». Como sabía que la información no era cien por cien fiable, decidió investigar el lugar personalmente a bordo de un vehículo escoltado por un tanque. Al principio no visualizó signos de tales obras, hasta que repentinamente sonó en la lejanía el silbido de un proyectil que impactó cerca de su coche, haciendo que la detonación rompiera el parabrisas y que una esquirla se incrustase en la guerrera del general, causándole una leve contusión. Afortunadamente el disparo de artillería reveló la posición de dos simples baterías avanzadas, algo que Rommel interpretó como un farol, pues rápidamente regresó a la provincia de Tripolitania para advertir a sus oficiales de que los ingleses eran todavía vulnerables y que por tanto era necesario atacarlos, algo a lo que obtuvo luz verde por parte del Estado Mayor Alemán (OKW).
La anécdota de la visita de Erwin Rommel a la «Línea Gazala» en realidad no varió la idea que ya tenía en mente el general alemán acerca de rebasarla a la menor oportunidad, en parte con la pretensión de expulsar a los británicos hacia Egipto y desquitarse del fracaso del año anterior en el asedio a Tobruk. Aunque por aquel entonces Benito Mussolini, responsable de la colonia italiana de Libia, tan sólo era partidario de fijar una posición de bloqueo en Tripolitania, Adolf Hitler desde Berlín prefería recuperar Libia y avanzar directamente hacia el Canal de Suez e incluso tal vez a Oriente Medio dentro del marco del «Plan Orient», por lo que animó al «Zorro del Desierto» a lanzarse contra el VIII Ejército Británico.
El 15 de Abril de 1942, el general Erwin Rommel reunió a todos los mandos del Ejército Alemán y el Ejército Italiano para explicarles detalladamente su plan consistente en concentrar a las fuerzas de la Commonwealth al norte y centro de la «Línea Gazala», atacando los campos de minas y siguiendo la ruta más corta hacia Tobruk, al tiempo en que por el flanco sur un contingente rodearía al VIII Ejército Británico por Bir Hacheim. La fase de maniobra y embolsamiento del mayor número de divisiones enemigas recibió la denominación de «Alfa», mientras que la marcha hacia el puerto de Tobruk la de «Beta», siendo el nombre oficial de ambas «Operación Venezia», la cual se efectuaría con las dos siguientes alas: a la izquierda el X Cuerpo Italiano del general Benvenuto Gioda con la 17ª División de Infantería «Pavia» del general Nazzareno Scattaglia y la 27ª División de Infantería «Brescia» del general Brunetto Brunetti, así como el XXI Cuerpo Italiano del general Enea Navarrini con la 60ª División de Infantería «Sabratha» del general Mario Soldarelli y la 102ª División de Infantería «Trento» del general Giorgio Masina; y a la derecha el XX Cuerpo Italiano del general Ettore Baldassare con la 101ª División Motorizada «Trieste» del general Fracesco La Ferla y la 132ª División Blindada «Ariete» del general Giuseppe De Stefanis, más el Ejército Panzer Africano «Panzerarmee Afrika» de los generales Ludwig Cruewell y Walter Nehring con la 15ª División Panzer del general Gustav Von Vaerst, la 21ª División Panzer del general Georg Von Bismark, la 90ª División Ligera del general Ulrich Kleeman y la Legión Árabe del general Helmuth Felmy, esta última formada por voluntarios musulmanes de Oriente Medio, Egipto y el Magreb.
Aproximadamente el Eje reunió a 90.000 soldados entre 60.000 italianos y 30.000 alemanes, 560 tanques entre 332 germanos (238 Panzer IV, 44 Panzer III y 50 Panzer II) y 228 italianos (178 M14/41 y 50 Semovente), 48 cañones antiaéreos de 88 milímetros, 25 piezas pesadas de campaña (8 de 90 milímetros y 17 soviéticas de 76’2 milímetros) y 542 aviones.
Afrika Korps:
Ejército Panzer Africano «Panzerarmee Afrika»
-15ª División Panzer
-21ª División Panzer
-90ª División Ligera
-Legión Árabe
X Cuerpo Italiano
-17ª División de Infantería «Pavia»
-27ª División de Infantería «Brescia»
XX Cuerpo Italiano
-101ª División Motorizada «Trieste»
-132ª División Blindada «Ariete»
XXI Cuerpo Italiano
-60ª División de Infantería «Sabratha»
-102ª División de Infantería «Trento»
Plan del Octavo Ejército
Las impresiones del general Sir Claude Auchinleck fueron muy optimistas al evaluar desde su Estado Mayor en El Cairo la situación del Norte de África, pues pese a la retirada de Bengasi un tiempo atrás, todavía seguía pensando que con la «Operación Crusader» lanzada a finales de 1941, sus oponentes estaban en una posición de debilidad que en realidad no era tal. De hecho mientras preparaba una ofensiva hacia Trípoli de cara al verano, mientras tanto optó por pasar a una posición defensiva mediante la construcción de la «Línea Gazala», un perímetro semifortificado a 48 kilómetros al oeste de Tobruk, el cual se extendía 80 kilómetros hacia Bir Hacheim (una antigua fortaleza otomana) por detrás de un campo de 500.000 minas y custodiado por una serie de puntos fuertes bautizados como «boxes», todos ocupados por una gran concentración de tropas procedentes del Reino Unido, Sudáfrica, India, Polonia y la Francia Libre.
Los mandos de la Commonwealth no pensaban que el Afrika Korps fuese capaz de lanzar una ofensiva en Cirenaica hasta la primavera de 1942, por lo que dispersaron en exceso por toda esta provincia de Libia al VIII Ejército Británico comandado por el general Neil Ritchie. La agrupación incluía al XIII Cuerpo Británico del general William Gott protegiendo la «Línea Gazala» con la 1ª División de Infantería Sudafricana del general Dan Pienaar, la 2ª División de Infantería Sudafricana del general Hendrik Klopper, la 50ª División de Infantería Británica «Northumbian» del general Hacelock Ramsden y la 1ª Brigada Independiente Polaca del general Stanislaw Kopánski; así como al XX Cuerpo Británico del general Charles Norry custodiando Bir Hacheim con la 1ª División Blindada Británica del general Herbert Lumsden, la 7ª División Blindada Británica del general Frank Messervy y la 1ª Brigada de Infantería Francesa Libre del general Pierre Koenig; además de permanecer en reserva la 5ª División de Infantería India del general Harold Biggs y la 10ª División de Infantería India del general Thomas Rees.
Aproximadamente los Aliados reunieron a 110.000 soldados, 959 tanques anglo-estadounidenses (276 Valentine, 257 Crusader, 167 Grant, 149 Stuart M-3 y 110 Matilda) y 604 aviones.
Octavo Ejército Británico:
XIII Cuerpo Británico
-1ª División de Infantería Sudafricana
-2ª División de Infantería Sudafricana
-50ª División de Infantería Británica «Northumbian»
-1ª Brigada Independiente Polaca
XX Cuerpo Británico
-1ª División Blindada Británica
-7ª División Blindada Británica
-1ª Brigada de Infantería Francesa Libre
Reserva
-5ª División de Infantería India
-10ª División de Infantería India
Ofensiva en Gazala
A la caída de la noche del 26 de Mayo de 1942, vigilantes del VIII Ejército Británico observaron desde sus prismáticos como las fuerzas del Eje se ponían en movimiento en la Rotonda Segnali. Aunque inmediatamente informaron a sus mandos de las polvaredas levantadas por el Afrika Korps, los responsables de custodiar la «Línea Gazala» les aseguraron que se trataba de maniobras sin importancia y de que los ítalo-germanos jamás se atreverían a invadir Cirenaica. Sin embargo las cosas cambiaron a partir de las 9:00 horas de la mañana, pues mientras los teléfonos seguían sonando en Egipto y El Cairo para aclarar la veracidad de la supuesta ofensiva, las divisiones alemanas y las divisiones italianas se movieron hacia sus respectivos objetivos, dando inicio a la «Operación Venezia».
La marcha que fue bautizada con el nombre de «Operación Teseo» se ejecutó de manera magistral porque previamente unos camiones a los que se había dotado de hélices se encargaron de levantar grandes polvaredas para confundir a los británicos, quienes picaron el anzuelo desviando refuerzos al sector equivocado; al mismo tiempo en que aviones alemanes marcaban la ruta correcta al Afrika Korps sobre el Desierto de Marmarica, arrojando en paracaídas latas de gasolina vacías con balizas señalizadoras. A continuación el grueso principal del general Erwin Rommel se movió en forma de un gigantesco recuadro formado por 10.000 vehículos de todos los tipos que abarcaba varios kilómetros de anchura y a veces 50 kilómetros de largo con los blindados formando en los flancos, la infantería motorizada detrás y el personal de servicio con los suministros, talleres mecánicos y otros enseres protegidos en el centro.
Veinticuatro horas después de abandonar las fuerzas del Eje sus posiciones en los alrededores de Bengasi, a las 5:00 horas del amanecer del 27 de Mayo, los alemanes comprendieron que la sorpresa de su acción era absoluta en cuanto interceptaron un mensaje de radio a los ingleses que decía «¡Hay muchas columnas de enemigos que se mueven hacia nosotros!, ¡parece todo el maldito Afrika Korps!». No obstante los mandos del VIII Ejército Británico no tuvieron tiempo de reaccionar porque justo mientras desayunaban, las piezas de artillería italianas y bombarderos en picado Stukas descargaron proyectiles y bombas sobre sus atrincheramientos de vanguardia en Cirenaica. Acto seguido y en una marcha increíblemente veloz, los soldados alemanes e italianos alcanzaron todos los puestos de reunión previstos y penetraron más de 60 kilómetros hacia el interior del dispositivo de la Commonwealth en el Desierto del Sáhara, aunque algunas patrullas adelantadas dejaron atrás Bir Hacheim circulando a 15 kilómetros de distancia e incluso unas puntas rebasaron los 110 kilómetros en menos de 15 horas. Los propios germanos, animados por los sucesos, elevaron la moral de sus compañeros enviando un comunicado a todas sus unidades que anunció «Rommel an der Spitze (Rommel va en cabeza)».
En la mañana del 27 de Mayo se produjo el primer encuentro del Afrika Korps con tanques del XX Cuerpo Británico sobre una de las rutas en dirección a la ciudad de Acroma, donde los blindados germanos y los carros ingleses sufrieron numerosas bajas, algo que no impidió a los alemanes continuar avanzando por el desierto, seguidos por una columna de suministros con la suficiente gasolina para proseguir la kilométrica marcha. Sin embargo pronto los tanques de la 7ª División Blindada Británica que las fuerzas del Eje habían dejado atrás efectuaron una maniobra para envolverles sin éxito después de ser destruidos 30 carros Grant, aunque la operación obligó al general Erwin Rommel a renunciar momentáneamente a uno de sus objetivos, la ciudad de El Adem, para ordenar a la 90ª División Ligera detener el progreso con la pretensión de evitar que el grueso de sus efectivos quedasen rodeados por el XX Cuerpo Británico. La aparición de la 15ª División Panzer mejoró mucho la situación y facilitó un tímido avance, en parte gracias a la barrera anticarro de Flak de 88 milímetros desplegada por el coronel Alwin Wolz, ya que se pudo dejar ardiendo a numerosos tanques enemigos y tomar Bir Beuid, capturando al cuartel móvil de la 7ª División Blindada Británica (que estaría sin mando 24 horas), a su general Frank Messervy, su oficial de operaciones y a dos oficiales de Estado Mayor, incluyendo un cuaderno con los libros de códigos del VIII Ejército Británico.

Anticarro del Ejército Italiano frente a la «Línea Gazala» manejado por dos artilleros de élite «Bersaglieri».
Simultáneamente a los sucesos en El Adem, el Afrika Korps desgajó de su formación a la 132ª División Blindada Italiana «Ariete» y acto seguido creó una poderosa vanguardia compuesta por 60 tanquetas M14/41, algunas autoametralladoras latinas AB41 y tropas de élite de los «Bersaglieri» montadas en caminones con las se organizó el Grupo de Caballería Nizza, cuyas fuerzas mecanizadas flanquearon a parte de la 7ª División Blindada Británica y cargaron contra las desguarnecida 3ª Brigada Motorizada India. El resultado de aquel brutal choque terminó en una indiscutible victoria para los atacantes porque a costa de perderse 23 tanques ligeros M14/41, los «Bersaglieri» eliminaron durante un asalto a la bayoneta y granadas a todos los cañones anticarro y a sus artilleros anglo-indios, antes de resultar la 3ª Brigada Motorizada India aniquilada al completo con 1.241 bajas entre 211 muertos y 1.030 prisioneros.
Con la 3ª Brigada Motorizada India destruida a manos de la 132ª División Blindada Italiana «Ariete», la 90ª División Ligera que había detenido su progreso por culpa de la 7ª División Blindada Británica, reanudó la ofensiva sobre la ruta de Bir-el-Gubi pasando por encima de las defensas enemigas en la «Posición Larwood» y aniquilando a la 7ª Brigada Motorizada Británica (parte de la 7ª División Blindada) en la ciudad de Retma que fue ocupada por el Afrika Korps. A raíz de lo desesperado de la situación, las unidades supervivientes de la la 7ª División Blindada enviaron frontalmente contra la 15ª División Panzer a 60 tanques de origen estadounidense Grant y Stuart M-3, los cuales aunque dejaron fuera de combate a unos pocos carros Panzer III y Panzer IV, los alemanes que empleaban tácticas mucho más avanzadas eliminaron a 30 blindados norteamericanos, además de capturar varios cañones ingleses de entre 25 y 60 libras.
Al atardecer del 27 de Mayo, las tropas alemanas del Afrika Korps abrieron una nueva brecha a través de Trigh Capuzzo con las miras puestas en la «Línea Gazala». Lamentablemente en otros sectores del frente las cosas no marcharon tan bien porque un contraataque de tanques británicos provocó bajas importantes a los italianos e inmovilizó a la 132ª División Blindada Italiana «Ariete» en el sector de Bir El Ramat; al mismo tiempo en que una columna de suministros fue emboscada y detenida por la 1ª Brigada de Infantería Francesa Libre. Afortunadamente para los germanos, en cuanto el general Erwin Rommel hizo entrar en acción a los carros y tripulaciones frescas de la 21ª División Panzer el día 28, la situación se desatascó porque los alemanes se apoderaron de Acroma y llegaron a tan sólo 15 kilómetros del Mar Mediterráneo, muy cerca de la carretera costera en la Vía Balbia.
El 29 de Mayo las tropas italianas de la 60ª División de Infantería «Sabratha» se situaron justo en frente de la «Línea Gazala» atacando y superando con facilidad el perímetro de la 1ª División de Infantería Sudafricana. En cuanto se tuvo noticia de la ventajosa posición de los latinos tan cerca de Gazala, el general alemán Ludwig Cruewell subió a bordo de una avioneta Fieseler Fi 156 Storch para establecer enlace con ellos y aterrizó junto a una concentración de tropas a las que confundió con italianas, siendo a continuación capturado por guardias del VIII Ejército Británico (el propio general Erwin Rommel lamentó que fuese hecho prisionero, pues era su amigo en lo personal y recientemente había perdido a su esposa enferma de escarlatina). Como sustituto provisional a la ausencia del general Ludwig Cruewell, fue puesto al frente del «Panzerarmee Afrika» el general Albrecht Kesselring, quién a su vez era el comandante supremo de todo el área de operaciones del Mar Mediterráneo y principal representante alemán ante el Estado Mayor Italiano en Roma. De hecho no fue el único comandante caído aquella jornada, pues durante un contraataque acorazado británico que fue rechazado por una línea de cañones Flak 88 y soviéticos de76’2 milímetros con un coste de 8 tanques destruidos (5 Grant y 3 Stuart), la metralla acabó con la vida del general Gustav Von Vaerst, jefe de la 15ª División Panzer.
La noche del 29 al 30 de Mayo un convoy procedente de Tripolitania abasteció a todo el Afrika Korps de gasolina en la denominada «Rotonda Mteiffel», por lo que al amanecer siguiente, los tanques recargados de carburante en sus depósitos se movieron hacia uno de los puntos más vulnerables de la «Línea Gazala», concretamente el situado entre Sidi Muftah y Bir Hacheim. Después de superar un pasillo de arena que poseía nada menos que 50.000 minas explosivas, los carros y tropas a bordo de vehículos de la 21ª División Panzer, la 90ª División Ligera y la 101ª División Motorizada Italiana «Trieste» se colaron por la brecha a un bajo coste de 11 carros volados por las trampas explosivas, antes de rechazar un contraataque de la 1ª División Blindada Británica en medio de la ruta desértica de Trigh El-Abd que dejó para los ingleses un saldo de 57 tanques ardiendo sobre la arena. Incluso algo más al norte soldados reales de la Brigada de Guardias trataron de contener por los flancos a la 132ª División Motorizada «Ariete», algo que no lograron porque las tropas italianas causaron 150 bajas a los británicos y les destruyeron 12 piezas de artillería.
Los continuos reveses de la Commonweath ante el Afrika Korps no fueron aliciente suficiente para el general Sir Claude Auchinleck viviese en una realidad paralela porque estaba convencido de que los ítalo-germanos estaban en las últimas y que pronto pasaría a la contraofensiva mediante una fantasiosa cabalgada que bautizó como «Operación Limerick», la cual debía culminar nada menos que en la conquista de la capital de Trípoli. El único requisito para efectuar el supuesto contraataque era detener primero a Rommel en Got El-Ualab, una posición sostenida por tropas territoriales de Tyneside, 30 tanques Matilda y numerosos cañones contracarro (pero deficientes de munición porque cada boca sólo podía gastar 25 proyectiles diarios). Lamentablemente para los defensores en cuanto los alemanes e italianos avanzaron sobre Sidi Muftah bajo la cobertura de una potente pantalla artillera que mató al general inglés Cecil Haydon, las fuerzas del Eje irrumpieron en el recinto y ocuparon Got El-Ualab, capturando durante el proceso a 3.000 prisioneros británicos y 124 cañones.
Asedio de Bir Hacheim
Bir Hacheim era un enclave en medio del Desierto del Sáhara que conectaba Cirenaica con la frontera con Egipto, lo que convertía al lugar en una posición estratégica clave de cara a aislar el puerto de Tobruk. La guarnición estaba compuesta por 3.703 soldados de la 1ª Brigada de Infantería Francesa Libre al mando del general Pierre Koenig, cuyos hombres se distribuían sobre un pentágono de 4 a 5 kilómetros entre un oasis y una montaña fortificada con sistemas de trincheras que se ramificaban a lo largo de 1.200 pozos de tirador conectados al Fuerte del Hombre Bueno que databa de tiempos del Imperio Otomano en el siglo XIX. La tropa estaba compuesta por muchos exiliados de Francia, pero también por tropas coloniales como los negros del África Ecuatorial integrados en el 2º Batallón de Marcha «Oubangui» o los polinesios del 1º Batallón del Pacífico, sin obviar a cuantiosos norteafricanos, malgaches, libaneses o camboyanos, e incluso a los voluntarios de la 13ª Brigada Media de la Legión Extranjera que incluía a polacos, checoslovacos, suizos y a 300 republicanos de España. A tales efectivos hubo que añadir 88 piezas de artillería bajo la responsabilidad de los Fusileros Marinos Franceses, entre las que había 26 de campaña y 62 anticarro con 20.000 proyectiles y 44 morteros.
Cuando el Afrika Korps se presentó ante Bir Hacheim con las tanquetas italianas de la 132ª División Motorizada «Ariete» después de haber capturado intacto a no mucha distancia el Fuerte Capuzzo, el general Erwin Rommel trató de forzar una rendición enviando el 2 de Junio a un oficial británico capturado con bandera blanca, quién curiosamente nunca regresó a las filas del Afrika Korps después de haber entregado el siguiente mensaje: Compartirán ustedes el mismo destino que las dos brigadas inglesas de Got El-Ualab, destruidas hace dos días. Como los franceses no respondían e incluso dispararon algún fogonazo de sus cañones, los días 3 y 4 de Junio los sitiadores mandaron otros dos emisarios, en este caso oficiales alemanes, pero ambos volvieron con una negativa de los galos, alegando que como su patria había capitulado ante Alemania en 1940, legalmente no estaban protegidos por la Convención de Ginebra.
Rotas las negociaciones con la Francia Libre, las fuerzas del Eje arremetieron en oleadas contra Bir Hacheim, siendo el golpe más contundente el propinado en el centro del dispositivo por la 132ª División Blindada «Ariete», la cual contra todo pronóstico fue repelida por los defensores galos de la Legión Extranjera, quienes treparon por encima de las chapas de las tanquetas italianas y dispararon con sus revólveres a través de las escotillas o arrojaron granadas, destruyendo un total de 31 carros entre un Semovente y treinta M14/41, además de capturar al teniente coronel Pasquale Prestisssimone. Tampoco los soldados alemanes tuvieron suerte porque fueron rechazados por los aguerridos franceses y tan sólo se hubieron de conformar con la conquista de la Cota 186, lo mismo que los voluntarios de la Legión Árabe que se retiraron con algunas bajas para frustración del general Erwin Rommel.
Bajo el nombre de «Operación Aberdeen», el 5 de Junio un contingente del VIII Ejército Británico reunido a toda prisa intentó reconducir la situación aprovechando que numerosas unidades del Afrika Korps estaban siendo distraídas por los franceses en Bir Hacheim. El contraataque desde el exterior se desarrolló en la zona del denominado «Caldero» con la pretensión de cercar a los germano-italianos y enlazar con los sitiados de la Francia Libre, aunque el general Erwin Rommel que ya había imaginado una artimaña de este tipo, desplazó a parte de sus fuerzas en tres vertientes: la 15ª Divisón Panzer se dirigió a rodear el flanco izquierdo enemigo desde Bir Ramat, elementos de la 132ª División Motorizada Italiana «Ariete» contuvieron a las avanzadillas inglesas en los Montes de Azlagh y la 21ª División Panzer presionó a sus oponentes hacia Sidra. Los motivos de que todo saliera mal se debieron a varios factores, pero los dos más importantes que el bombardero inicial de la artillería dejó caer sus proyectiles en un desierto vacío al oeste de las posiciones enemigas y que 70 de los carros Matilda y Valentine se metieron en un campo de minas tendido por los propios ingleses (que los zapadores no señalizaron en un descuido), quedando varados y siendo una cincuentena volados por las trampas explosivas o los armas antitanque de sus rivales. La magistralidad de la maniobra envolvente ejecutada por el «Zorro del Desierto» fue tan brillante que con rapidez destruyó a 115 tanques enemigos, pulverizó 133 cañones (96 de campaña y 37 contracarro) y capturó a 3.100 prisioneros británicos, haciendo fracasar estrepitosamente la «Operación Aberdeen».
Desarticulada la «Operación Aberdeen», los sitiados de la 1ª Brigada de Infantería Francesa Libre ya no podían esperar ninguna fuerza de socorro que viniese a rescatarlos, por lo que el general Erwin Rommel optó por acelerar su capitulación utilizando a la Fuerza Aérea Alemana (Luftwafe) que entre el 6 y el 8 de Junio llevó a cabo 470 misiones de bombardeo y 570 ataques de caza contra Bir Hacheim. Mientras tanto la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force) trató por todos los medios de aliviar la presión padecida por los franceses desde el aire, normalmente arrojando vituallas en paracaídas desde bimotores Bristol Bombay que casi siempre cayeron en manos del Eje, pero también combatiendo sin resultado alguno porque fueron derribados 76 aviones británicos a costa de ser abatidos 58 aparatos alemanes en uno de los duelos áreos más épicos sobre el Desierto del Sáhara. A estas dificultades hubo que añadir que los germanos desplegaron dos grandes obuses de 210 milímetros y los italianos cinco grupos de artillería de sitio con los que batieron la plaza, causando numerosas bajas y obligando a los galos a refugiarse en túneles subterráneos en donde la temperatura se elevaba a 51º.
Los soldados de la 1ª Brigada de Infantería Francesa Libre comprendieron que habían perdido la Batalla de Bir Hacheim y por tanto alrededor de 2.500 escaparon rompiendo el cerco la noche del 8 al 9 de Junio e internándose sobre las dunas en dirección a Egipto, incluyendo el general Pierre Koening que circuló en coche junto a su novia, la enfermera inglesa Suzan Travers. A pesar del orden y la buena cohesión, una de las columnas cayó víctima de una mortífera incursión por parte de un centenar de bombarderos en picado Stukas; mientras que algunas patrullas se extraviaron durante días, siendo curiosamente el último combatiente en alcanzar las líneas inglesas un español apellidado Rufí al que apodaban «El Yayu». Una vez completada parcialmente la evacuación de la guarnición, las fuerzas del Eje entraron en el perímetro por el Fuerte del Hombre Bueno y declararon conquistada Bir Hacheim, haciendo 1.195 prisioneros que sumados a los 140 muertos dejaron un saldo de 1.335 bajas en el bando francés, una cifra inferior a los ítalo-germanos que sufrieron 3.300 bajas entre muertos y heridos.
Bolsa de Tobruk
Terminada la Batalla de Bir Hacheim y alcanzados en algunos puntos los límites con Egipto, el 11 de Junio de 1942 el general Erwin Rommel puso en marcha la fase final de la campaña consistente en desarticular de una vez por todas las «Línea Gazala» y en aislar el puerto de Tobruk, un objetivo estratégico que ya se le había escapado en 1941 tras un interminable asedio que tuvo que ser levantado con la «Operación Crusader». Así fue como el Afrika Korps atacó el sector de El Adem con las 15ª y 21ª Divisiones Panzer, al tiempo en que elementos italianos y unidades motorizadas de la 90ª División Ligera al mando del general Albrecht Kesselring procedentes de Bir Hacheim intentaban rodear a los contingentes de la Commonweath tomando Bir Gubi. La maniobra surtió efecto porque al mediodía la 15ª División Panzer cayó sobre los ingleses por el flanco izquierdo y la 21ª División Panzer por el sur, destruyendo en un devastador y terrible fuego cruzado a 135 tanques de la 7ª División Blindada, además de forzar a las columnas supervivientes a retirarse a través de la Cordillera de Ralm.

Soldados alemanes con uniforme colonial del Afrika Korps con una ametralladora en las posiciones de la»Línea Gazala».
El 13 de Junio las 15ª y 21ª Divisiones Panzer continuaron presionando contra las posiciones del VIII Ejército Británico, logrando desalojar a la 1ª División Blindada Británica y arrebatar a unos guardias escoceses la Cota Rigel. A la jornada siguiente, a las 12:30 horas del 14, la 90ª División Ligera arremetió contra el sector occidental de la «Línea Gazala», cuyas defensas se vinieron abajo en varios puntos tras el primer choque. A raíz de este descalabro que ya parecería irremediable, el general Neil Ritchie que comandaba al VIII Ejército Británico, solicitó al general Claude Auchinleck en El Cairo emprender la retirada porque la derrota era inevitable y cuanto más se tardase en asumirlo mucho peores serían las consecuencias. De este modo, una vez obtenido el visto bueno de los mandos en Egipto, el 15 de Junio las fuerzas de la Commonwealth abandonaron la «Línea Gazala» y destruyeron su propio depósito de víveres en Belhamed, incendiando 7 millones de litros de combustible y 1 millón de toneladas de alimentos.
Los días 15 y 16 de Junio el VIII Ejército Británico se retiró desordenadamente y de forma caótica entre las polvaredas de arena del Desierto del Sáhara con la mayor parte de sus combatientes harapientos y desarmados, vehículos averiados y hasta heridos arrastrándose por el suelo a lo largo de una extensa hilera de 150 kilómetros. Durante esta frenética huida el Afrika Korps no dejó de lanzar escaramuzas contra el grueso de fuerzas enemigas, normalmente breves enfrentamientos y tiroteos, algo que obligó a los ingleses a liberar 200 de sus prisioneros italianos que fueron encontrados horas más tarde por los alemanes. En este contexto se lanzó el asalto final contra «Knightsbridge», donde tras sufrir los británicos un intenso ataque aéreo de bombarderos en picado Stukas y un posterior asalto de carros germanos y tropas de élite «Bersaglieri», el resultado del encuentro se resolvió en un nuevo desastre para los Aliados porque la posición cayó con la consiguiente destrucción de 138 tanques ingleses y 3.000 de sus soldados capturados.
El 17 de Junio de 1942 el Afrika Korps con el general Erwin Rommel a la cabeza superó la vacía «Línea Gazala» y ocupó la propia ciudad árabe de Gazala, así como la cercana El Adem y su perímetro defensivo articulado en la Cota 650 que se rindió con 700 prisioneros y un convoy de vehículos entero. A las veinticuatro horas de haber sido superada la «Línea Gazala», el 18, los coches de reconocimiento visualizaron en la lejanía las murallas de piedra de Tobruk y justo detrás las azules aguas del Mar Mediterráneo. Sorprendentemente en el bando contrario, a pesar de que los mandos del VIII Ejército Británico comprendían la gravedad de la situación, jamás entendieron la magnitud de la catástrofe que se cernía sobre ellos hasta que contemplaron como el enemigo se aproximaba al puerto y algunos kilómetros más hacia el oeste las vanguardias germano-italianas tomaban el depósito de vituallas de Gambut y la ciudad costera de Bardia, dejando con este movimiento embolsada de manera irresoluble a la totalidad de la 2ª División de Infantería Sudafricana y otras fuerzas menores de la Commonwealth que incluían más de 35.000 soldados y 55 tanques Matilda.
La plaza asediada de Tobruk comenzó a ser presionada por todos los flancos desde el mismo día de su cerco el 18 de Junio e incluso la guarnición atrapada lanzó a sus carros Matilda para tratar de lograr una ruptura desde el interior, siendo todos los tanques pulverizados por los blindados germanos y los bombarderos en picado Stuka. A continuación los soldados del Eje probaron realizar tímidos tanteos como el asalto a la «Posición Acroma Keep» defendida por los artilleros sudafricanos del Regimiento «Scottish Transvaal», quienes manejando una batería de cañones capturados al Eje en 1941 (unos pocos anticarro italianos de 47 milímetros y uno alemán de 88 milímetros sin ópticas) detuvieron durante horas a los atacantes hasta que faltos de municiones se rindieron. Algo parecido hicieron los escoceses del Regimiento de Fusileros «Cameron Highlanders», los cuales pese a no poder contener el empuje de los italianos, al menos lo hicieron el tiempo suficiente para que los sudafricanos en Tobruk volaran la mayor parte de los depósitos de combustible y la planta potabilizadora de agua.
A las 5:50 horas del amanecer del 20 de Junio de 1942, una formación de 150 aviones alemanes entre bombarderos en picado Stukas y bombarderos Junkers 88 de la Fuerza Aérea Alemana dañaron con sus bombas las defensas interiores de Tobruk a lo largo de 600 salidas, a las que sumaron otras 177 más efectuadas por aparatos de la Fuerza Aérea Real Italiana. Al cabo de dos horas, a las 7:00 de la mañana, los tanques de la 21ª División Panzer cargaron contra el anillo exterior de 20 kilómetros, a la vez en que la 15ª División Panzer bloqueaba la única carretera de escape y el resto de unidades reducían a un batallón indio mahratta. Acto seguido, los carros y vehículos italianos de la 101ª División Motorizada «Trieste» y la 132ª División Blindada «Ariete» fueron los primeras en sortear los campos de minas tendiendo una zanja anticarro, justo antes de que los ingenieros detonaran con explosivos varios tramos de la muralla, por cuyos boquetes cientos de soldados latinos y germanos irrumpieron en la metrópoli abriéndose paso a tiros contra los defensores sudafricanos. Una vez alcanzaron la zona portuaria, los germanos emplazaron una batería con varias piezas de artillería con las que dispararon a los buques en retirada, hundiendo a un carguero repleto de tropas sudafricanas que trataban de escapar. Incluso el general sudafricano Hendrik Klopper quedó aislado dentro del Fuerte Pilastrino en medio de la confusión, enviando un controvertido mensaje antes de entregarse a sus captores que decía «Situación no controlada». Después de proseguir los combates durante la noche y la madrugada del 21 de Junio, finalmente a las 6:00 horas se acordó un alto el fuego y la rendición de 33.000 soldados (20.040 británicos o indios y 8.960 sudafricanos) que apenas tardaron en deponer las armas y entregarse al Afrika Korps junto a un depósito de 2.000 toneladas de combustible intacto y un parque de 2.000 vehículos a motor. La reacción del general Erwin Rommel nada más haber conquistado Tobruk fue escribir un mensaje al Alto Mando Alemán en Berlín que dijo: «La fortaleza de Tobruk ha capitulado».
Conclusión
La caída de Tobruk fue uno de los episodios más significativos de la Segunda Guerra Mundial por las implicaciones estratégicas posteriores en ambos bandos, ya que las fuerzas del Eje ganaron la iniciativa en el Norte de África y se prepararon para invadir Egipto, mientras que los Aliados Occidentales modificaron toda su estrategia global para centrarse casi en exclusiva en la campaña del Desierto del Sáhara y el Mar Mediterráneo. De hecho la victoria del Afrika Korps fue también moral, no solo por haber rebasado con tanta facilidad la «Línea Gazala», sino porque según palabras del propio general Erwin Rommel sus fuerzas pudieron deshacerse de la «espina clavada» de Tobruk del año 1941 después de haber estado siete meses sitiándola sin resultado para en 1942 conquistarla con pasmosa velocidad en 24 horas.
Los Aliados sufrieron 50.000 bajas entre 10.000 muertos y 40.000 prisioneros, más la pérdida material de 1.188 tanques, 200 cañones y 100 aviones.
El Eje sufrió 6.360 bajas entre 3.360 alemanes y 3.000 italianos contando muertos, heridos y desaparecidos, más una pérdida material de 102 tanques, 113 cañones y 70 aviones.
El desastre cosechado por el Imperio Británico en la Batalla de Gazala tuvo unas repercusiones muy negativas para la Commonwealth en África porque causaron baja la mitad de sus efectivos, la mayoría irrecuperables por ser fallecidos o haber caído prisioneros, se perdieron el 50% de los tanques y un alto porcentaje de piezas de artillería, sin obviar con que encima los soldados supervivientes huyeron desarmados y desmoralizados hacia Egipto. A esta catástrofe se sumaron las que habían tenido lugar recientemente contra Japón en el Sudeste Asiático como la caída de Singapur o la pérdida de Malasia y Birmania con cientos de miles de bajas, algo que derivó en un sentimiento de derrotismo muy marcado en Gran Bretaña y que incluso el Primer Ministro Winston Churchill tuviese que someter su cargo a un voto de confianza en el Parlmanto de Londres. De hecho la derrota en Tobruk, junto a las demás en el Mar Mediterráneo, Asia y la Guerra del Pacífico, dejaron al Reino Unido en una posición secundaria en favor de nuevas potencias emergentes dentro del propio bando de los Aliados como Estados Unidos o la Unión Soviética, lo que a corto plazo después de la Segunda Guerra Mundial se materializaría en la disolución del Imperio Británico.
La Batalla de Gazala fue recordada como un acontecimiento traumático en Gran Bretaña, incluyendo por el Primer Ministro Winston Churchill que afirmó: «Retirarse de Gazala fue uno de los golpes más duros que pueda recordar de la guerra». Contrariamente en el bando del Eje fue el mayor triunfo logrado en el Norte de África, ya que el general Erwin Rommel fue ascendido a mariscal de campo y premiado por Adolf Hitler con el «bastón de mariscal». Desde ese instante la decisiva victoria en Tobruk obtenida por el «Zorro del Desierto», haría que su figura fuese estudiada por académicos militares de todas las naciones como un genio táctico sin precedentes a la altura de Alejandro Magno, Aníbal Barca, Publio Escipión el Africano, Julio César, Napoleón Bonaparte u otros grandes guerreros de la Historia.
Bibliografía:
-Antonio Muñoz Lorente, Duelo en el Desierto, La Campaña del Norte de África por el control del Mediterráneo, Volumen 1, «Gazala» (Salamina, 2019), p.337-400
-Erwin Rommel, Memorias. «Capítulo IX Gazala y Tobruk», Altaya (2008), p.219-241
-David Fraser, Erwin Rommel el Zorro del Desierto. «Capítulo 15 Heia Safari!», Esfera de los Libros (2004), p.313-402
-Jon Latimer, El-Alamein. «Capítulo 3 La Caída de Tobruk», Inédita Editores (2004), p.90-110
-Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 2. El triunfo y la tragedia. «XI Mi segunda visita a Washington, Tobruk», Planeta Deagostini (1959), p.119-128
-David Solar, El Ocaso de los Dioses. «Capítulo 2: Churchill Acorralado», la Esfera de los Libros (2005), p.62-63
-Juan Vázquez García, La Batalla de Gazala, Revista Ares Nº35 (2013), p.30-39
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, «Bir Hakeim», Grijalbo, (2012), p.832-833






