Batalla de Dakar

 

Sin oficialmente existir ninguna declaración de hostilidades, Gran Bretaña y la Francia de Vichy se enzarzaron una serie de choques armados a lo largo de toda la Segunda Guerra Mundial. La Batalla de Dakar de 1940 fue uno de estos enfrentamientos por excelencia, no sólo por la humillante retirada británica, sino porque favoreció perdurar a la Francia de Vichy como satélite político-militar del Eje hasta el final del conflicto.

Aliados

Al producirse el Armisticio tras la invasión de Alemania a Francia en Junio de 1940, la nueva Francia de Vichy del Mariscal Philippe Pétáin se erigió como la autoridad satélite de los alemanes en el país. Gran Bretaña por su parte, interprentando mal el gesto de la nueva situación, respondió a su antiguo aliado atacando el puerto de Mers-el-Kebir en Argelia, donde destruyó varios buques y mató a más de 1.200 marineros franceses. Como represalia por lo sucedido, la Francia de Vichy bombardeó la base de Gibraltar causando numerosos desperfectos, aunque desde ese momento ambos bandos se respetaron tanteando cuál de los dos se atrevería a dar el siguiente paso contra el otro.

Viviendo una especie de “guerra no declarada” entre Reino Unido y la Francia de Vichy, el representante de la Francia Libre en el exilio de Londres, el general Charles De Gaulle, propuso pasar a la acción inmediatamente. Para ello en el verano de 1940, durante una entrevista con el Primer Ministro Winston Churchill, consiguió autorización para llevar a cabo una invasión militar de Dakar, colonia de Senegal leal a la Francia de Vichy, lo que según su propio criterio acabaría por minar al Gobierno de Pétain en la metrópoli.

Bajo el nombre de “Operación Menace”, el almirante Andrew Cunningham fue puesto al mando de la flota de transporte de la Marina Real Británica (Royal Navy); mientras que el mismo general Charles De Gaulle comandaría las fuerzas terrestres francesas libres desembarcadas en tierra una vez la escuadra vichysta hubiese sido puesta fuera de combate. Organizado el destacamento naval en la Fuerza M, los británicos encuadraron un toral de diecisiete buques, entre los que estaba el majestuoso portaaviones HMS Ark Royal, además de los poderosos acorazados HMS Resolution y HMS Barham; mientras que otras naciones como Australia aportaron el crucero HMS Australia, así como tres transportes los gobiernos exiliados de Holanda y Polonia. La Francia Libre por otro lado embarcó más de 8.000 tropas escoltadas por tres cañoneros, incluso llevó consigo 1.000 toneladas de oro del Banco de París con la intención de guardarlas en Dakar y de ese modo alejarlas de los británicos.

Aproximadamente los Aliados desplegaron un total de 8.000 soldados y 23 navíos entre los que había 1 portaaviones, 2 acorazados, 4 cruceros (3 pesados y 1 ligero), 10 destructores, 5 cañoneros y 3 transportes.

Fuerza M:
1 Portaaviones = HMS Ark Royal (británico).
2 Acorazados = HMS Resolution (británico), HMS Barham (británico).
3 Cruceros Pesados = HMAS Australia (australiano) HMS Devonshire (británico) y HMS Cumberland (británico).
1 Crucero Ligero = HMS Delhi (británico).
9 Destructores = HMS Echo (británico), HMS Eclipse (británico), HMS Faulknor (británico), HMS Escapade (británico), HMS Foresight (británico), HMS Fortune (británico), HMS Fury (británico), HMS Inglefield (británico) y HMS Greyhound (británico).
5 Cañoneros = Commandant Dominé (francés libre), Commandant Duboc (francés libre), Savorgnan de Brazza (francés libre), HMS Brigedater (británico), HMS Milford (británico).
3 Transportes = Westernland (holandés), Pennland (holandés) y Sobieski (polaco).
TOTAL = 23 Navíos (16 británicos, 3 franceses libres, 2 holandeses, 1 australiano y 1 polaco).

Francia de Vichy

Formidables eran las defensas de Dakar tanto por tierra como por mar. Al mando del general Pierre François Boisson, los franceses sabían que sus gruesos muros costeros y el estratégico puerto situado en el centro del Océano Atlántico, harían inviable cualquier intento de invasión al África Occidental Francesa.

Bautizada como Fuerza Y, la escuadra naval en Dakar estaba compuesta por un total de dieciocho navíos entre los que se encontraba el poderoso acorazado Richelieu con su ocho cañones de 381 milímetros (anteriormente había sido dañado por hidroaviones británicos y por tanto actuaría como batería flotante), los dos cruceros ligeros Montcalm y Georges Laygues, cuatro destructores, tres submarinos y otros buques menores. Respecto a las fuerzas de tierra la colonia se hallaba delimitada por ocho fortines de costa guarnecidos por 8.000 soldados tanto de origen francés como negros senegaleses, así como por numerosas baterías de nueve cañones de 240 milímetros, doce de 138 a 155 milímetros y siete de 90 a 95 milímetros. Por último la aviación se estructuraba en dos escuadrillas de 45 aviones repartidos en quince cazas Curtiss H-75 y treinta bombarderos Glen Martin.

Aproximadamente la Francia de Vichy desplegó un total de 8.000 soldados, 28 cañones, 45 aviones (30 bombarderos y 15 cazas) y 18 navíos entre 1 acorazado, 2 cruceros ligeros, 4 destructores, 6 cañoneros, 3 submarinos y 2 cargueros.

Fuerza Y:
1 Acorazados: Richelieu.
2 Cruceros Ligeros: Montcalm y Georges Leygues.
4 Destructores: Le Fantasque, Le Malin, Le Hardi y L’Audacieux.
6 Cañoneros: Calais, La Surprise, Commandant Rivière, D’Entrecasteaux, Gazelle y D’Iberville.
3 Submarinos: Bévéziers, Ajax y Perseé.
2 Cargueros: Porthos y Tacouna.
TOTAL = 18 Navíos.

Batalla de Dakar

A mediados de Agosto de 1940, la Real Marina Británica (Royal Navy) y la Flota Francesa Libre agrupadas en la Fuerza M, partieron de Gibraltar y la misma Gran Bretaña desde los puertos de Clyde, Liverpool y Scapa Flow. Aparentemente toda la operación parecía estar desarrollándose según lo planeado, hasta que a la salida del Clyde, uno de los destructores británicos, el HMS Fiji, fue torpedeado por el submarino alemán U-32 y forzado a dar media vuelta para reparar daños. Sin embargo aquel fue el problema menor de los Aliados cuando los espías en España informaron que la Fuerza Y de Vichy a la que pensaban anclada en Argelia, acababa de cruzar el Estrecho de Gibraltar rumbo a Senegal. Tal cosa obligó a los británicos a refugiar todas sus fuerzas en el puerto de Freetown sobre Sierra Leona a la espera de una ocasión más favorable. No obstante y como al cabo de varios días la Fuerza Y no mostró síntomas de querer abandonar Senegal, la Fuerza M reemprendió la marcha y se presentó ante Dakar el 23 de Septiembre de 1940.

Inicialmente y a pesar de la presencia enemiga, el Mariscal Philippe Pétain desde Vichy ordenó no responder a ninguna provocación y esperar a que los británicos desencadenasen las hostilidades para que el peso de la opinión pública internacional recayese sobre ellos. Mientras tanto cuatro hidroaviones Swordfish franceses libres despegaron del portaaviones HMS Ark Royal para aterrizar en el aeropuerto vichysta de Oukam, donde sin suerte probaron convencer a las autoridades de pasarse al bando de los Aliados antes de que apareciese la policía militar y los arrestara a todos. Similar destino tuvieron los cinco parlamentarios al mando del capitán Thierry D’Argenliu cuando a bordo de una lancha motora fueron ametrallados por los centinelas del puerto y por tanto se vieron obligados a dar media vuelta abortando cualquier intento de diálogo. Tampoco sirvió el lanzamiento de panfletos sobre la ciudad y el mensaje de radio transmitido por De Gaulle que decía: “Venimos para fortalecer las defensas de Dakar con el apoyo de la Flota Británica, buscando con ello evitar la posible toma del estratégico puerto por los alemanes…”. Así pues y tras comprender que los ingleses no se marcharían, toda la Fuerza Y salió de la rada de Dakar, salvo el acorazado Rechelieu que se quedó tras los diques, desafiando de este modo a los británicos y anunciando a sus oponentes que estarían dispuestos a presentar batalla.

Oficialmente a las 10:00 horas del 23 de Septiembre de 1940 las hostilidades entre Gran Bretaña y la Francia de Vichy se rompieron después de que el crucero pesado HMAS Australia abriera fuego con sus cañones. A una distancia de 5.400 metros, los proyectiles australianos no acertaron a ningún buque enemigo por culpa de la mala visibilidad del puerto, por lo que todos cayeron sobre la ciudad destruyendo varias viviendas y matando a 27 civiles senegaleses e hiriendo a otros 45. Acto seguido los submarinos vichystas Perseé y Ajax atacaron a los británicos sin éxito, ya que fueron descubiertos por los hidroaviones Swordfish del portaaviones HMS Ark Royal. Casi inmediatamente los aparatos informaron a los destructores HMS Foresight y HMS Inglefield, los cuales no tardaron en localizar a los sumergibles y hundir a tiros al submarino Perseé (aunque toda la tripulación pudo salvarse porque los marineros evacuaron el navío a tiempo). Contrariamente la batalla tampoco salió nada bien para los ingleses porque las baterías costeras del Fuerte Manuel y de la cercana Isla de Gorée dañaron gravemente al crucero HMS Cumberland y a los destructores HMS Foresight y HMS Inglefield.

Crucero vichysta Geeorges Leygues con escolta navegando en aguas en Senegal durante la Batalla de Dakar.

Aproximadamente a unos 16 kilómetros de Dakar, sobre las 17:30 horas, tuvo lugar el desembarco de las fuerzas francesas libres, exactamente en una zona pantanosa de la Bahía de Rufisque. Lo hicieron 180 comandos de los Fusileros Navales (Fusiliers Marins), unas tropas altamente cualificadas y muy bien adiestradas en este tipo de operaciones. Sin embargo nada más comenzar a penetrar hacia al interior, fueron descubiertos por el enemigo y bombardeados por una batería de 180 milímetros y otras dos menores de 95 milímetros, además de ser ametrallados poco después por un destacamento de tropas coloniales senegalesas. Incapaces de proseguir con su avance, los gaullistas se vieron obligados a retroceder, reembarcar en los transportes y regresar al mar. Durante la evacuación el destructor vichysta L’Audacieux atacó a los buques franceses libres, aunque casi inmediatamente los destructores británicos HMS Fury y HMS Greyhound intervinieron en su ayuda disparando sus proyectiles. Tal fue el castigo recibido por el destructor L’Audacieux que tuvo que embarrancar en la playa y ser abandonado por la tripulación dejando atrás a 81 compañeros que perecieron por culpa de las llamas (por suerte el navío volvió a ser recuperado por los marineros y puesto en servicio de nuevo).

Caída la noche de aquel 23 de Septiembre, el general vichysta Pierre François Boisson anunció por radio: “Francia me confió Dakar y defenderé Dakar hasta el fin”. Ante este comunicado, el almirante Andrew Cunningham comenzó a albergar sus dudas sobre el desarrollo que estaban tomando los acontecimientos en la Batalla de Dakar. Con cierto pesimismo decidió telegrafiar a Londres para exponer la situación, antes de recibir una orden por parte del Primer Ministro Churchill que le ordenó expresamente continuar la batalla con todas las consecuencias. Esta actitud se debió a que el general Charles De Gaulle convenció a Churchill de que los vichystas se pasarían a sus filas alegando a que estaba manteniendo contacto con ellos en secreto, algo completamente falso y que jamás tendría lugar.

Al amanecer del 24 de Septiembre, una jornada despejada y sin niebla, los cañoneros vichystas liberaron una pantalla de humo frente a Dakar para restar visibilidad a los británicos. No obstante el submarino Ajax cometió el error de salir a mar abierto para intentar torpedear a sus enemigos, siendo localizado durante el trayecto por el destructor HMS Fortune y hundido con cargas de profundidad. Mientras tanto y sin distinguir a sus oponentes por culpa del humo, los navíos de línea británicos dispararon intensamente contra Dakar, logrando únicamente impactar con dos proyectiles al acorazado francés Richelieu que no sufrió ningún daño y fracasando en todos sus intentos de bombardearlo desde el aire porque el buque derribó a cuatro hidroaviones Swordfish y capturó a cinco de sus pilotos. A partir del mediodía el acorazado Richelieu respondió al fuego enemigo alcanzando con varios proyectiles de 155 y 240 milímetros al acorazado inglés HMS Barham. Tal contestación obligó al portaaviones HMS Ark Royal a enviar apoyo aéreo mediante un nuevo escuadrón de Swordfish que incursionaron sin éxito contra el Richelieu y que por tanto acabaron por retirarse después de que las piezas antiaéreas del acorazado abatieran dos hidroaviones más. Curiosamente durante el combate, fue hundido el carguero danés SS Tacoma que casualmente unos días antes había sido retenido en Dakar por las autoridades francesas debido a la dudosa posición de Dinamarca respecto al doble juego con los Aliados y el Eje.

Acorazado Richilieu de la Francia de Vichy disparando los cañones de gran calibre en el puerto de Dakar.

Un día después, a las 9:00 horas del 25 de Septiembre, los Aliados volvieron a bombardear Dakar por aire y por mar mediante un ataque combinado de la siguiente manera: el acorazado HMS Resolutión abrió fuego contra la Isla de Gorée, el acorazado HMS Barham contra el acorazado Richelieu, el crucero HMS Devonshire contra el Fuerte Manuel y el crucero HMAS Australia contra los cruceros enemigos Montcalm y Georges Leygues. Sin embargo todo salió realmente mal porque los disparos fallaron, mientras que el acorazado francés Richelieu alcanzó con un proyectil de 380 milímetros a una distancia de 21.000 metros al acorazado HMS Barham al que dañó seriamente. No obstante lo peor ocurrió a media mañana cuando el submarino Bébéziers acertó con un torpedo bajo la línea de flotación al acorazado HMS Resolution, el cual fue completamente dejado fuera de combate e inutilizado durante una buena parte de la Segunda Guerra Mundial tras sufrir la destrucción de su sala de calderas principal y el escoramiento del lado de babor por la entrada de grandes toneladas de agua.

Tampoco en el cielo las cosas iban mejor para los Aliados porque rápidamente perdieron la superioridad aérea. Por ejemplo aquel 25 de Septiembre los cazas franceses Curtiss H-75 derribaron dos hidroaviones británicos, un Swordfish procedente del portaaviones HMS Ark Royal y un Walrus procedente del HMAS Australia). Simultáneamente un grupo de tres bombarderos Glen Martin soltaron sus bombas sobre los navíos británicos, dañando con un artefacto de 50 kilogramos al destructor HMS Faulknor.

Hasta ese momento los Aliados habían disparado más de 400 proyectiles de alto calibre desde que se había iniciado la Batalla de Dakar y casi ninguno había dado en el blanco. Ante este fracaso e incapaces de proseguir con la refriega, los Aliados terminaron aceptando la derrota y retirándose.

Resultado

Muy positivamente fue recibida la noticia dentro del Eje acerca de la derrota de los Aliados en la Batalla de Dakar. A lo largo y ancho de la Francia de Vichy el triunfo se celebró por todo lo alto (de hecho era la primera victoria de Francia en la Segunda Guerra Mundial) y por tanto el suceso fue convertido en un pretexto de justificación para legitimar todavía más al régimen del Mariscal Philippe Pétain y convertirlo en símbolo de venganza por lo sucedido en Mers-el-Kebir.

Los Aliados sufrieron la destrucción de 1 acorazado (HMS Resolution), el hundimiento de 1 carguero (SS Tacoma) y daños en 1 acorazado (HMS Barham), 1 crucero (HMS Cumberland) y 3 destructores (HMS Foresight, HMS Inglefield y HMS Faulknor); además de perder 13 hidroaviones (12 Swordfish y 1 Walrus)

La Francia de Vichy sufrió el hundimiento de 2 submarinos (Persée y Ajax) y daños en 1 destructor (L’Audacieux).

Contrariamente a las reacciones de la Francia de Vichy, la Francia Libre del general Charles De Gaulle cayó en el más profundo desprestigio y poco a poco los británicos fueron relegando a los franceses libres a un mero agente secundario, por lo menos hasta que la situación bélica fuese más favorable. Sin embargo nada de eso evitó que lo sucedido en Dakar hiciese inevitable una especie de “Guerra Franco-Británica” que se prolongaría dentro de la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

David Solar, Bajo la Bota Nazi: la Batalla de Dakar, Ediciones Iberoamericanas Quorum (1986), p.54-55
Capitán Malcom Sanders, Operación “Menace”. La tentativa de conquistar Dakar, Revista Así fue la Segunda Guerra Mundial Volumen 12, Noguer (1972), p.277-280
Alfonso Marina, De Dakar a Tolón, el fin de la Flota Francesa, Revista Serga Nº96 (2015), p.2-13