Batalla de Anzio

 

Muchas fueron las batallas y operaciones que tuvieron lugar dentro de Italia a lo largo de la Segunda Guerra Mundial. Entre todas estas, sería el desembarco ocurrido en Anzio el 22 de Enero de 1944 y la posterior lucha de casi medio año que se desarrollaría frente a las puertas de la mismísima Roma, el suceso que constituyó el enfrentamiento más épico de la denominada “Campaña Italiana”.

Ejército Aliado

Pésima era la situación de los Aliados en Italia a finales de 1943. Pese a la caída del fascismo en Julio y a la rendición del Reino de Italia ante los Aliados en Septiembre; las tropas de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Commonwealth que habían desembarcado en Salerno y tomado Nápoles, fueron frenadas en seco y derrotadas una y otra vez por los alemanes en la llamada “Línea Gustav”. Este perímetro defensivo que separaba el centro del sur de Italia en una demarcación imaginaria desde el Mar Tirreno hasta el Mar Adriático, dejó estancados a principios de 1944 a los soldados estadounidense en el Río Liri y al VIII Ejército Británico del mariscal Bernard Montgomery en la Batalla de Montecassino, dos lugares que desangraron completamente a los Aliados sobre la bota italiana y que les impidieron durante los largos y fríos meses del rudo invierno no avanzar ni un milímetro de tierra.

Incapaces de resolver la situación y comprendiendo que alcanzar Roma subiendo por la bota italiana era imposible, el Primer Ministro británico Winston Churchill propuso superar la “Línea Gustav” desembarcando por detrás de ésta, concretamente en Anzio, un pueblecito situado a tan sólo 50 kilómetros de la capital italiana que facilitaba las operaciones anfibias debido a su baja costa, arena blanca y bosquecitos de pino que dificultaban la maniobrabilidad alemana. Para ello se depositarían en tierra a varias divisiones aliadas, mayoritariamente estadounidenses y en menor medida británicas, cuyas fuerzas tomarían los Montes Albanos, una pequeña elevación desde la que se podía dominar Roma y la Carretera de la Nacional 6 que enlazaba con Montecassino, donde por aquel entonces se encontraban las tropas aliadas estancadas. Conseguido esto, los anglo-estadounidenses se harían con la vecina ciudad de Nettuno, famosa por los viñedos y subterráneos de barriles de la marca “Vini di Castelli”, para a continuación descender 110 kilómetros hacia el sur rodeando a los alemanes en Cassino y uniéndose al VIII Ejército Británico de Montgomery en la Cordillera del Lacio diez días después de haberse producido el desembarco. De este modo, una vez logrados todos los anteriores objetivos, las fuerzas del Eje resultarían embolsadas en dos frentes y destruidas, para finalmente ser conquistada Roma.

Bajo el nombre de “Operación Shingle (Guijaro)”, los Aliados bautizaron el plan de invadir Anzio. Para ello el comandante en jefe de las fuerzas aliadas en Europa, Dwith Eisenhower, eligió a uno de los militares menos indicados para ello, el general Mark Clark, un hombre de poco arrojo en lugar de un militar agresivo como George Patton, quién había sido absurdamente apartado del mando de manera provisional por abofetear a un soldado. Así pues las cosas empezaron mal para los Aliados, exactamente igual que el boceto del plan original, el cual fue cancelado hasta dos veces antes de volverse a autorizar de nuevo. También influyó negativamente la “Operación Overlord” (futuro desembarco de Normandía) prevista en Francia para la segunda mitad del año 1944, lo que obligó a suprimir lanchas de desembarco y a reducir los grandes transportes de tropas LTS a sólo 88 unidades en favor de otras embarcaciones menores.

Para desembarcar en Anzio los Aliados seleccionaron al V Ejército Estadounidense al mando del general Mark Clark de la siguiente manera: el VI Cuerpo Estadounidense liderado por el general John Lucas que se integraba con la 1ª División Blindada Estadounidense del general Ernest Harmon, la 1ª División de Infantería Británica del general William Penney, la 3ª División de Infantería Estadounidense del general Lucian Truscott, la 5ª División de Infantería Británica del general Philip Gregson Ellis, la 34ª División de Infantería Estadounidense del general Charles Ryder, la 36ª División de Infantería Estadounidense “Texas” del general Fred Walker, la 45ª División de Infantería Estadounidense del general William Eagles, la 56ª División de Infantería Británica “Londres” del general Gerald Templer, la Brigada “del Diablo” Estadounidense-Canadiense del coronel Reuben Henry Tucker y la 6.615th Fuerza de “Rangers” Estadounidense del coronel William Darby; y el II Cuerpo Estadounidense de Reserva formado por la 85ª División de Infantería Estadounidense del general John Coulter y la 88ª División de Infantería Estadounidense del general John Sloan.

Aproximadamente los Aliados desplegaron a un total de 150.000 soldados, 736 tanques, 1.500 cañones, 2.300 vehículos y 66 navíos (4 cruceros, 28 destructores, 16 dragaminas, 2 cañoneros, 2 submarinos, 1 portahidroaviones, 2 petroleros, 4 cargueros, 3 remolcadores y 4 buques hospitales) y 238 lanchas de desembarco.

V Ejército Estadounidense:
VI Cuerpo Estadounidense
-1ª División Blindada Estadounidense
-1ª División de Infantería Británica
-3ª División de Infantería Estadounidense
-5ª División de Infantería Británica
-34ª División de Infantería Estadounidense
-36ª División de Infantería Estadounidense “Texas”
-45ª División de Infantería Estadounidense
-56ª División de Infantería Británica “Londres”
-Brigada “del Diablo” Estadounidense-Canadiense
-6.615th Fuerza de “Rangers” Estadounidense
II Cuerpo de Reserva Estadounidense
-85ª División de Infantería Estadounidense
-88ª División de Infantería Estadounidense

Flota Aliada:
-4 Cruceros = USS Brooklyn (estadounidense), HMS Orion (británico), HMS Penélope (británico) y HMS Spartan (británico)
-28 Destructores = HMS Beaufort (británico), HMS Brecon (británico), HMS Crete (británico), USS Croome (estadounidense), USS Edison (estadounidense), HMS Englefield (británico), USS Frederick Davis (estadounidense), USS Gleaves (estadounidense), USS Herbert Jones (estadounidense), HMS Inglefield (británico), HMS Janus (británico), HMS Jarvis (británico), HMS Kempenfelt (británico), HMS Laforey (británico), HMS Loyal (británico), USS Ludlow (estadounidense), USS Mayo (estadounidense), USS Niblack (estadounidense), HMS Palomares (británico), USS Plunkett (estadounidense), HMS Tenacious (británico), HMS Tetcott (británico),
HMS Themistocles (británico), USS Trippe (estadounidense), HMS Ulster Queen (británico), HMS Urchin (británico), HMS Wilton (británico) y USS Woolsey (estadounidense)
-16 Dragaminas = HMS Bude (británico), HMS Cadmus (británico), USS Dextrous (estadounidense), HMS Fly (británico), USS Pilot (estadounidense), USS Pioneer (estadounidense), USS Portent (estadounidense), USS Prevail (estadounidense), HMS Ready (británico), HMS Rinaldo (británico), HMS Rothsay (británico), USS Strive (estadounidense), HMS Sustain (británico), USS Sway (estadounidense), USS Symbol (estadounidense) y HMS Waterwitch (británico)
-2 Cañoneros = Flores (holandés) y Soemba (holandés)
-2 Submarinos = HMS Ultor (británico) y HMS Uproar (británico)
-1 Portahidroaviones = USS Biscayne (estadounidense)
-2 Petroleros = HMS Barndale (británico) y HMS British Chancellor (británico)
-4 Cargueros = HMS Bulolo (británico), HMS Derbyshire (británico), HMS Glengyle (británico) y Sobieski (polaco)
-3 Remolcadores = USS Evea (estadounidense), USS Edenshaw (estadounidense) y HMS Prosperus (británico)
-4 Buques Hospitales = HMS Leinster (británico), HMS Saint Andrew (británico), HMS Saint Davis (británico) y HMS Saint Julien (británico)
·Total = 66 Navíos

Ejército del Eje

Antium (antigua denominación latina de Anzio y capital de la tribu de los volscos), había sido históricamente una de las ciudades que rivalizó con Roma la supremacía por la Península Italiana hasta que como muchas otras fue absorbida por el Imperio Romano en el año 338 a.C.. A tan sólo 50 kilómetros de la propia Roma, Anzio se convirtió con el paso de las centurias en un simple pueblecito de pescadores, únicamente visitado por turistas a comienzos del siglo XX en búsqueda de la tranquilidad ofrecida por el sol y la playa. Sin embargo esa imagen idílica y apacible se borró en 1943 cuando el Ejército Alemán (Wehrmacht) ocupó la ciudad pesquera y llevó los efectos de la guerra a las entrañas de sus calles. Entre las medidas tomadas por los germanos y los fascistas italianos de la República de Saló, estuvieron la de evacuar forzosamente a todos los habitantes de los edificios próximos al mar, la de requisar casas de civiles para usarlas como barracones militares y la de instalar baterías costeras en las playas. Pocos lo podían imaginar en aquel momento, pero pronto Anzio pasaría a situarse dentro del ojo de la tormenta de la Segunda Guerra Mundial.

Para defender Anzio el Eje destacó al Grupo de Ejércitos C al mando del mariscal Albrecht Kesselring, seleccionando expresamente al VI Ejército Alemán del general Eberhard Von Mackensen distribuido de la siguiente manera: el I Cuerpo Paracaidista Alemán del general Alfred Schlemm con la 4ª División Paracaidista Alemana del general Heinrich Trettner, la 29ª División Panzergrenadier Alemana del general Walter Fries, la 65ª División de Infantería Alemana del general Hellmuth Pfeifer, la 114ª División de Cazadores Alemana del general Karl Eglseer y la 715ª División de Infantería Alemana del general Hans-Georg Hildebrandt; y el LXXVI Cuerpo Alemán del general Traugott Herr con la División Panzer Alemana “Hermann Goering” del general Wilheml Schmalz, la 3ª División Panzergrenadier Alemana del general Fritz-Hubert Gräser, la 26ª División Panzer del general Smilo Freiherr Von Lüttwitz, la 71ª División de Infantería Alemana y la 362ª División de Infantería Alemana. Simultáneamente el Ejército Republicano Nacional Italiano liderado por el mariscal Rodolfo Graziani desplegó a la 29ª División SS de Granaderos Italiana del general Pietro Mannelli, al Regimiento Paracaidista Italiano “Folgore” del capitán Corradino Alvino y a la Xª Flotilla MAS Italiana del capitán Umberto Bardelli.

Grupo de Ejércitos C:
VI Ejército Alemán del general Eberhard Von Mackensen
·I Cuerpo Paracaidista Alemán
-4ª División Paracaidista Alemana
-29ª División Panzergrenadier Alemana
-65ª División de Infantería Alemana
-114ª División de Cazadores Alemana
-715ª División de Infantería Alemana
·LXXVI Cuerpo Alemán
-División Panzer Alemana “Hermann Goering”
– 3ª División Panzergrenadier Alemana
-26ª División Panzer Alemana
-71ª División de Infantería Alemana
-362ª División de Infantería Alemana
Ejército Nacional Republicano Italiano
-29ª División SS de Granaderos Italiana
-Regimiento Paracaidista Italiano “Folgore”
-Xª Flotilla MAS Italiana

Desembarco de Anzio

A las 1:53 horas de la madrugada del 21 al 22 de Enero de 1944, la Flota Aliada procedente del puerto de Nápoles echó anclas ante la costa Anzio con 65 navíos de guerra cargados con personal y material originario de Estados Unidos, Gran Bretaña, Holanda, Canadá y el Gobierno de la Polonia Libre. Nada más posicionarse frente a la ciudad pesquera, tres de los barcos aliados abrieron fuego lanzando 800 cohetes explosivos contra la urbe que estallaron sin haber respuesta alguna. De hecho, el único incidente que tuvo lugar fue el hundimiento del dragaminas estadounidense USS Portent a causa de una mina submarina italiana. Terminado el ataque, las 238 lanchas de desembarco que acompañaban a la fuerza naval se echaron al Mar Mediterráneo rumbo a las playas.

Lancha norteamericana deposita a sus tropas sobre la playa de Anzio.

Milagrosamente nadie recibió a las tropas anglo-americanas de la primera oleada que desembarcaron en la playa Anzio aquella fría madrugada de 1944. Ni la 1ª División de Infantería Británica que desembarcó al norte del puerto, ni la 3ª División de Infantería Estadounidense que lo hizo al sur, encontraron tropas alemanas que les hicieran frente. Solamente se toparon con unos campesinos italianos que aseguraron no haber visto ni un sólo alemán en días. Así pues, confiados por la suerte, los norteamericanos salieron de la playa y entraron en Anzio, conquistando dicha ciudad la 6.615th Fuerza de “Rangers” Estadounidense sin pegar un sólo tiro. Los únicos alemanes que descubrieron fueron una docena de soldados germanos en el patio de una casa que estando en pijama y durmiendo en sus camas hicieron prisioneros, curiosamente porque estaban de paso por la ciudad con la intención de pasar unas vacaciones tras haber luchado largas semanas en la Batalla de Montecassino.

Cuando amaneció el 22 de Enero de 1944 con un día soleado, de bajas temperaturas y un techo aéreo sin nubes por encima de los 2.000 metros del altitud, la actividad en el puerto de Anzio se hizo frenética: 36.000 de tropas y 18.000 vehículos se agrupaban en una amplia cabeza de puente, los zapadores abrían caminos en las matas del soto mediterráneo y decenas de embarcaciones cargaban y descargaban vituallas y material. Pronto el frente abarcado por los anglo-americanos en Anzio alcanzó los 12 kilómetros de longitud entre el Río Moletta al norte y el Canal de Mussolini junto a las Marismas Pontinas al sur. Tal éxito se debió en parte a que los Aliados no recibieron ninguna respuesta del enemigo, salvo un avión de reconocimiento alemán Fieseler Fi 156 Storch que sobrevoló sus cabezas sin incidentes. De hecho, tan confiados estaban, que la aviación aliada se atrevió a lanzar más de 2 millones de octavillas de papel sobre Roma anunciado la pronta llegada de los americanos.

Ruinas de Anzio siendo tomadas por la infantería estadounidense que desembarca desde los buques en la playa.

Todo parecía estar marchando según los previsto, hasta que inexplicablemente las dudas asaltaron a los mandos aliados. Tanto el general Clark como Lucas, ambos extremadamente precavidos, ordenaron de manera repentina detener el avance anglo-americano hacia Roma, la Carretera de la Nacional 6 y los Montes Albanos, temiendo ambos militares que se produjera una emboscada por parte alemana. Aquella fue una de las decisiones más erróneas tomadas por el mando militar estadounidense en la contienda, ya que por aquel entonces la Wehrmacht poseía únicamente dos batallones en Roma, fuerzas insuficientes para defender la capital y menos aún para evitar un envolvimiento general de todo el frente que aniquilase a todas las divisiones del Eje en la “Línea Gustav”.

Perdida una de las oportunidades más decisivas para cambiar el curso de la guerra en Italia en favor de los Aliados, el Eje no desaprovechó la ocasión para evitar el desastre y de paso para castigar duramente a los anglo-norteamericanos. Así pues e incrédulo por el error cometido por sus enemigos, el mariscal Kesselring ordenó a todas las fuerzas de reserva en el norte de Italia descender rápidamente hacia Roma para ir rodeando mediante hombres y fortificaciones levantadas a toda prisa a las tropas aliadas que se encontraban perdiendo el tiempo mientras consolidaban su cabeza de puente en Anzio sin proseguir adelante. La operación se llevó a cabo magistralmente y sin malgastar a los hombres de la “Línea Gustav”, ya que los refuerzos fueron traídos de los territorios situados por encima de Roma e incluso procedentes de los Balcanes o el sur de Francia. Hasta una gran parte de la artillería contracarro se trajo de las baterías antiaéreas situadas en Roma para evitar suprimir material en el frente de Montecassino. Gracias a ese audaz plan pronto los sitiadores se convirtieron en sitiados.

Infantería norteamericana corriendo en la playa de Anzio con el agua hasta las botas.

Dudosos los Aliados ante lo qué hacer una vez consolidaron su posición en Anzio, la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) comenzó a atacar a los buques anclados frente al puerto el 23 de Enero de 1944. La primera víctima fue el destructor británico HMS Janus que alcanzado por un misil teleguiado Hensechel Hs 293 procedente de un bombardero Heinkel He 111 resultó hundido llevándose la vida de 150 marineros. Le siguió poco después el buque hospital inglés HMS Saint Davis al que los alemanes hundieron por error tras ignorar el símbolo de la Cruz Roja y en el que mataron a 13 tripulantes.

Batalla de Cisterna

Por fin el 24 de Enero de 1944 y tras dos días de retraso fatal, los Aliados se apresuraron a moverse de la cabeza de puente de Anzio con la intención de avanzar al interior y tomar los Montes Albanos para dominar Roma. Así lo hizo la 1ª División de Infantería Británica ocupando Carroceto y enfrentándose por primera vez a unos pocos defensores alemanes de la 3ª División Panzergrenadier que lograron poner en retirada hacia Campoleone después de casi un día entero de lucha. Reanudado el avance el 25 de Enero, los británicos se hicieron con la colonia agrícola fascista de Aprilia, posición conocida como “la Granja”, aunque no pudieron proseguir su marcha debido a las formidables defensas levantadas por los hombres de Kesselring a las afueras.

Simultáneamente los estadounidenses con la 1ª División Blindada, la 3ª División de Infantería y la 6.615th Fuerza de “Rangers” lanzaron un ataque contra el vital nudo de Cisterna a finales del día 25. Desgraciadamente para ellos todo empezó mal cuando la 6.615 th Fuerza de “Rangers” se adelantó al resto, la 1ª División Blindada se quedó atrás por culpa del barro que dejó enfangados a los tanques y la 3ª División de Infantería se separó para tomar Ponterotto e Isola Bella, misión que realizó con éxito pero que dejó a las tres fuerzas atacantes completamente aisladas unas de la otras.

Refuerzos del Eje traídos a toda prisa al cerco de Anzio. En este caso tropas italianas de la Xª Flotilla MAS próxima a Nettuno.

Disgregadas completamente las divisiones americanas en la zona de Cisterna por la incompetencia de sus mandos, los soldados alemanes de la 1ª División Paracaidista y algunos tanques de la 26ª División Panzer decidieron tender una emboscada por separado a cada una de las columnas enemigas que acababan de alejarse. Así pues en un desnivel del terreno, la 6.615th Fuerza de “Rangers” Estadounidense cayó en una trampa en la que sus hombres fueron acribillados en un fuego cruzado desde las alturas que diezmó sus filas hasta su completa aniquilación. El resultado del encuentro fue la muerte o captura de 761 soldados norteamericanos de los 767 originales (solamente escaparon al cautiverio 6) y la destrucción total de la 6.615th Fuerza de “Rangers”, una de las mayores fuerzas de élite del Ejército Estadounidense.

Igual destino que los “Rangers” sufrió la 1ª División Blindada Estadounidense que tras ser duramente castigada pudo replegarse dificultosamente hacia las playas, las cuales estaban sometidas al constante bombardeo de la aviación alemana. De hecho, tal era la violencia de la Luftwaffe que el 29 de Enero los aviones alemanes hundieron con un misil guiado al crucero británico HMS Spartan con un saldo de 46 muertos. Dos días después, el 31 de Enero, la 3ª División de Infantería Estadounidense inició también la retirada a la playa dejando atrás unas 3.000 bajas entre muertos y heridos.

Paracaidistas alemanes en Anzio tienden una emboscada mediante un cañón camuflado entre la vegetación a los estadounidenses.

Acabada la Batalla de Cisterna, el total de bajas por parte de los Aliados fue de casi 4.000 y por parte de los alemanes insignificante. Aquella victoria inesperada dejó a los germanos tan eufóricos que el Alto Mando Alemán ordenó un desfile en el mismo corazón de Roma, donde los soldados alemanes hicieron marchar a los prisioneros estadounidenses como si fueran un botín ante una multitud de ciudadanos romanos que se burló de ellos y los abucheó antes de ser enviados a campos de internamiento en Alemania.

Ofensiva de Kesselring

Exultante de victoria por el triunfo cosechado en la Batalla de Cisterna, Kesselring ordenó a las fuerzas asediantes en Anzio que iniciaran una rápida contraofensiva contra la cabeza de puente de Anzio con la finalidad de expulsar a los Aliados al mar. Así pues a las 23:00 horas de la noche del 3 de Febrero de 1944 los alemanes con la 3ª División Panzergrenadier y la 71ª División de Infantería empujaron el saliente de la 1ª División de Infantería Británica alejando el peligro de la base de operaciones germana en Campoleone, maniobra que permitió al Eje arrebatar Ponterotto a los americanos el día 4 gracias en parte a la jornada fría y nublada que impidió salir a la aviación aliada. Tres días después, el 7, los alemanes rompieron el frente en dos mitades sobre el sector de Buonriposo, separando a británicos y estadounidenses en dos bolsas junto al mar de casi 120.000 hombres. Los Aliados desesperados respondieron bombardeando Campoleone con 200 aviones aviones B-17 y B-24 Liberator y disparando 25.000 proyectiles de artillería, algo que no sirvió de nada porque los alemanes terminaron recuperando Carroceto y la colonia agrícola fascista de Aprilia, “la Granja”, tras expulsar a la 1ª División de Infantería Británica que tuvo que abandonar todos sus tanques, cañones y camiones que cayeron en manos germanas, resultando además destruido un batallón anglo-irlandés al completo durante la refriega.

Mientras tanto las cosas en el agua tampoco estaban saliendo bien para los Aliados. Por ejemplo el día 15 los aviones alemanes hundieron con un misil al destructor inglés HMS Inglefield matando a 35 marineros. Sin embargo era peor lo que sucedió en el mismo puerto de Anzio, donde durante horas la artillería alemana descargó toneladas de proyectiles que caían desde todas direcciones. Aquel infierno obligó a 20.000 civiles italianos, muchos de ellos campesinos de los pueblos de alrededor acompañados por vacas, a ocultarse en las grutas, catacumbas e incluso bodegas de vino subterráneas para protegerse de los obuses. Junto a los norteamericanos los ciudadanos italianos vivieron los duros bombardeos, siendo simultáneamente acosados por una efectiva campaña propagandística fascista mediante las ondas de Radio Roma y octavillas de papel que acompañaban a los proyectiles alemanes, las cuales mostraban un dibujo de una calavera con un cartel que rezaba “cabeza de puente, cabeza de muerto”.

Soldados británicos atrincherados en Anzio intentan repeler los contraataques alemanes.

Reforzadas la posiciones reconquistadas, Kesselring desarrolló una segunda contraofensiva que se desencadenó el 16 de Febrero de 1944 con las 3ª y 29 Divisiones Panzergrenadier, la 715ª División de Infantería y la 4ª División Paracaidista, así como con 60 poderosos tanques Tiger y Panther de la 26ª División Panzer y la División Panzer “Hermann Goering”, además del Regimiento Paracaidista Italiano “Folgore”. Precedido por un fuerte bombardeo de artillería y bombarderos en picado Stukas, el ataque alemán hundió las defensas anglo-americanas en Anzio y obligó a los Aliados a iniciar una carrera por su supervivencia a las playas. Únicamente 24 horas más tarde, el 17 de Febrero, los británicos y estadounidenses combatían en las playas de espaldas al mar y separados por una estrecha franja de sólo 1.500 metros.

Muchos mandos aliados dieron por perdida la Batalla de Anzio cuando amaneció el 18 de Febrero. Sin embargo la situación de la lucha cambió cuando los anglo-americanos decidieron emplear a la flota que estaba anclada en el puerto con la intención de que los cañones navales pudiesen frenar el avance alemán. De este modo los proyectiles de gran calibre lanzados por los buques estallaron entre las filas alemanas, provocando una auténtica carnicería, la cual, sumada a la tenaz resistencia presentada por los sitiados, en especial por la 45ª División de Infantería Estadounidense y la recién llegada 56ª División de Infantería Británica “Londres” (ambas llegaron a enviar a primera línea a los cocineros, chóferes y auxiliares de servicios), frenaron a los germanos en seco. Como respuesta a ese certero fuego naval, el Eje intentó romper sin éxito el bloqueo marítimo utilizando para ello aviones, así como a los “hombres rana” y lanchas torpederas de la Xª Flotilla MAS Italiana. No obstante, las pérdidas aliadas no fueron las esperadas, salvo el éxito particular del crucero británico HMS Penélope, al que hundieron los italianos mediante un torpedo que mató a 417 marineros ingleses.

Puerto de Anzio sometido al bombardeo de la artillería alemana.

Sometidos a un potentísimo bombardeo naval, los alemanes no pudieron explotar la contraofensiva y pronto empezaron a retroceder. Por si fuera poco el 1 de Marzo, la aviación aliada con un dominio casi absoluto del cielo castigó intensamente con toneladas de bombas lanzadas por 517 aparatos (241 bombarderos B-24 Liberator, 113 cazas P-38 Lightning, 100 cuatrimotores B-17 y 63 cazabombarderos P-47 Thunderbolt) los nudos de comunicaciones del Eje en Campoleone, Carroceto, Cisterna y Velletri, lo que empeoró aún más la situación. Tales hechos llevaron definitivamente a Kesselring a cancelar su ofensiva y a replegar sus tropas a las defensas previas con las que había empezado el asedio a la espera de acontecimientos.

Asedio de Anzio-Nettuno

Fogonazo de un gran cañón ferroviario Leopold alemán contra la cabeza de puente de Anzio.

Fracasadas las dos ofensivas, tanto la del Eje como la de los Aliados, la Batalla de Anzio se estancó en un punto muerto que recordó mucho a la Batalla de Gallípoli de 1915 durante la Primera Guerra Mundial, en la cual las tropas de la Commonwealth quedaron atrapadas en una cabeza de puente frente a Turquía por culpa de la mala planificación de su artífice, Winston Churchill (también responsable de Anzio casi treinta años después). No obstante al menos en esta ocasión los Aliados no fueron expulsados al mar y lograron resistir en su pequeña porción de tierra, viviendo sin embargo un auténtico infierno de frío, barro, mosquitos y estando sometidos al continuo bombardeo de la artillería alemana que les obligaba a permanecer ocultos en sus trincheras y pozos de tirador. Nadie se salvaba de la metralla, ni las tripulaciones de las lanchas que desembarcaban municiones en el muelle ni las enfermeras que morían en los hospitales de campaña. A pesar de todo hubo algunos intentos de ruptura contra los alemanes que terminaron en fracaso, incluyendo en los sectores que pensaban serían más débiles al estar defendidos por soldados italianos. No fue así porque la 29 División SS de Granaderos Italiana resistió heroicamente en los puntos fuertes de Nettuno, Lazio y Viterbo, manteniendo la posición y provocando numerosas bajas en hombres y vehículos a los anglo-americanos.

Una de las desagradables sorpresas con las que también tuvieron que enfrentarse los Aliados en Anzio fue con los dos gigantescos cañones ferroviarios Leopold que lanzaban proyectiles de 280 milímetros de calibre sobre sus cabezas. Bautizada la batería como el “Anzio Express” y los dos cañones como “Leopoldo” y “Roberto”, los artilleros germanos causaron auténticos quebraderos de cabeza a las tropas asedidas en Anzio. La razón de ello fue que estos dos trenes con un tubo de 20 metros de altura se ocultaban bajo tierra en el Túnel de Velletri, lo que hacía ilocalizable su posición desde el aire porque únicamente salían unos minutos de su escondite para hacer fuego y luego volvían a esconderse en la montaña. Así pues, decenas de soldados anglo-americanos causaron baja por culpa de los Leopold y otros tantos vehículos fueron destruidos a manos de sus enormes proyectiles.

Durante casi cinco meses los anglo-americanos permanecieron asediados dentro de la cabeza de puente de Anzio sometidos a todo tipo de penalidades hasta que inesperadamente el 18 de Mayo de 1944 recibieron la noticia de que la Batalla de Montecassino había finalizado con la victoria de los Aliados y el frente de la “Línea Gustav” había sido roto. En seguida la alegría corrió entre los sitiados, mientras que el pánico cundió entre los alemanes al saber que en cuestión de semanas el VIII Ejército Británico del mariscal Montgomery llegaría a Anzio procedente del sur.

Ingleses ocultos en una trinchera de Anzio para evitar ser víctimas del bombardeo efectuado por las fuerzas del Eje.

Para cooperar dentro de los posible con las fuerzas aliadas que ascendían por la “Línea Gustav”, el V Ejército Estadounidense en Anzio intentó acelerar el descalabro alemán desencadenando un intento de ruptura del sitio por Velletri a las 5:45 horas del 23 de Mayo de 1944 mediante un bombardeo de 1.500 cañones y un asalto de la 1ª División Blindada y la 3ª División de Infantería que terminó en fracaso tras perder los norteamericanos 2.872 soldados (551 muertos y 2.321 heridos) y 100 tanques Sherman que resultaron destruidos. Sin embargo aquella derrota provisional no amedrentó a los norteamericanos, quienes 48 horas más tarde volvieron a desarrollar una nueva ofensiva, esta vez contra Cisterna.

Caída de Roma

A las 7:30 de la mañana del 25 de Mayo, el V Ejército Estadounidense atacó y conquistó Cisterna, rompiendo finalmente el cerco alemán tras cinco meses de asedio. Immediatamente a este suceso todo el frente del Eje en Anzio se hundió y las tropas germano-italianas emprendieron precipitadamente la retirada perseguidos por sus enemigos en dirección hacia Roma. Solo un día después de haberse abierto la brecha, el 26 de Mayo los norteamericanos hicieron cumbre en los tan disputados Montes Albanos. Poco después cayó Nettuno, mientras que el 30 de ese mes alcanzaron la Carretera de la Nacional 6 con la intención de llegar a Roma antes que el VIII Ejército Británico. Tal esfuerzo, el último realizado por los estadounidenses en Anzio, les costó otras 4.000 bajas, número similar a las que sufrieron los alemanes.

Soldado estadounidense reptando hacia una posición enemiga en Anzio sobre el paisaje rural mediterráneo.

Dentro de la capital la situación era alarmante a inicios de Junio de 1944 cuando las autoridades del Eje decretaron la evacuación. Miles de soldados alemanes y fascistas italianos a pie o sobre vehículos y tanques comenzaron la evacuación recorriendo las viejas calles de la ciudad y saliendo a través de la Vía Flaminia, la Vía del Corso o la Avenida Parioli en dirección a las carreteras al norte de Italia. La mayoría de los romanos observaron curiosos la precipitada huida y a pesar del toque de queda abarrotaron las calles a la espera de los Aliados, aunque en más de una ocasión se equivocaron como ocurrió en la Plaza de España después de que la población confundiera con americanos a unos camiones alemanes que dispararon sus ametralladoras para abrirse paso entre la multitud matando a dos ciudadanos. De hecho la evacuación en ocasiones fue violenta como sucedió en el polvorín de la Fortaleza Triburtino que los alemanes volaron con dinamita y o en el depósito de gasolina del Cuartel de Macao que detonaron acabando accidentalmente con la vida de 40 civiles en la explosión. Ni siquiera la batería del “Anzio Express” se salvó de la autodestrucción, boicoteada por sus propios artilleros para evitar que los dos grandes cañones Leopold cayeran en manos enemigas. Hasta las SS aprovecharon los últimos momentos para eliminar a los disidentes como les pasó a 20 presos políticos que fueron fusilados en Vía Cassia, entre ellos el líder socialista Bruno Buozzi. Incluso unos Camisas Negras en retirada mataron a culatazos de fusil en la Avenida Regina Margherita a dos agentes que cambiaron en sus uniformes la insignia fascista del “Lictorio” por las estrellas de la monarquía. Sin embargo la mayoría de resistentes del Comité de Liberación Nacional (CLN) permanecieron en sus escondites de sótanos o conventos religiosos esperando la llegada de los anglo-americanos que no tardaron en avisar desde panfletos lanzados por aviones su inminente entrada en la metrópoli. Afortunadamente tanto Kesselring como Benito Mussolini optaron por respetar todos los monumentos históricos de la capital, por lo que el Eje declaró la urbe “ciudad abierta”.

Tanque Sherman estadounidense entrando en Roma por el Coliseo. 4 de Junio de 1944.

Oficialmente la última columna del Eje en abandonar Roma lo hizo el 4 de Junio de 1944, después de que un grupo de vehículos alemanes dejara atrás la ciudad cruzando el famoso Puente Milvio. Casi simultáneamente un tanque de combate norteamericano Sherman entró en la urbe desde la Vía Appia atravesando la Puerta de San Giovanni, donde cientos de ciudadanos corrieron exultantes de alegría a recibirle con la bandera monárquica de Italia. Acto seguido penetraron otros tanques acompañados detrás por miles de soldados estadounidenses y un poco más retrasados los británicos. En cuestión de horas toda Roma había sido conquistada, desfilando las tropas norteamericanas junto a las ruinas del Foro Romano y el Coliseo. Así fue como la antigua capital del Imperio Romano, conocida como la “Ciudad Eterna”, pasó a formar parte del bloque de los Aliados.

Resultado

Triunfales se sintieron los Aliados al ser los vencedores en la Batalla de Anzio y los conquistadores de Roma. No obstante, de ninguna manera podían sentirse orgullos de su acción. Anzio, además de ser una operación inútil para cambiar el curso de la contienda, se desarrolló con una cantidad de errores tan graves que llevaron a la pérdida inútil de miles de hombres y material, sin lograr evitar que los alemanes escaparan de manera ordenada hacia al norte para continuar resistiendo otros dos años más.

Los Aliados sufrieron 45.000 bajas (7.000 muertos, 36.000 heridos y 2.000 prisioneros) y unas pérdidas navales de 6 buques (2 cruceros, 2 destructores, 1 dragaminas y 1 buque hospital).

El Eje sufrió 40.000 bajas (5.000 muertos, 30.500 heridos y 4.500 prisioneros).

Entre las principales consecuencias de la Batalla de Anzio la más importante fue que Roma, la famosa “Ciudad Eterna”, se convirtió en la primera capital de una de las tres grandes potencias del Eje (Alemania, Japón e Italia) en caer en manos de los Aliados. Propagandísticamente fue una victoria enorme, aunque militarmente un fiasco porque las tropas germano-italianas se refugiaron en la “Línea Gótica”, lo que permitiría a la Italia de Mussolini resistir dos años más en la península, hasta su caída definitiva en 1945 tras la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial.

 

Bibliografía:

Louis Garros, La Cabeza de Puente de Anzio (Primera Parte), Revista Historia y Vida Nº103, (1976), p.13-20
Louis Garros, La Cabeza de Puente de Anzio (Segunda Parte), Revista Historia y Vida Nº104, (1976), p.75-84
Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 5. “En Anzio los Aliados estuvieron a punto de volver al mar”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.387-1.401
R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, “Anzio”, Grijalbo, (2012), p.861