Autohundimiento en Toulon

 

Humillación tras humillación fueron las que sufrió Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Tras haber sido ocupado el país por el Tercer Reich y haber perdido el Imperio Francés las colonias de medio mundo a manos de múltiples enemigos, la nación gala todavía tuvo que contemplar como la Flota Francesa al completo iba a ser totalmente aniquilada en Toulon.

Preludio

Cuando Estados Unidos y Gran Bretaña desembarcaron en Marruecos y Argelia durante la “Operación Torch” el 8 de Noviembre de 1942, la Francia de Vichy perdió una de sus últimas colonias de ultramar. Ante aquella catástrofe inesperada y corriendo el riesgo de que la propia metrópoli de Vichy se pasara al bando de la Francia Libre del general Charles De Gaulle, las potencias del Eje decidieron ocupar el área desmilitarizada de Francia y capturar intacta a la Flota Francesa en Toulon.

Con carácter urgente el 11 de Noviembre de 1942, el Ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Galeazzo Ciano, convocó en Mónaco al Primer Ministro de la Francia de Vichy, Pierre Laval, a quién hizo jurar que bajo ningún concepto su gobierno sería hostil al Eje. Para demostrar el efecto de su palabra, el mismo Laval ordenó al Ministro de Marina, el almirante Gabriel Auphan, levantar una zona de aguas neutrales en torno a Toulon para contentar a los italianos. Sin embargo aquel mismo día 11 de Noviembre, el Ejército Alemán (Wehrmacht) y el Ejército Real Italiano (Regio Esersito), cruzaron la frontera de la Francia de Vichy y sin encontrar oposición por parte del Ejército Vichysta Francés ocuparon todo el país, a excepción de la base militar de Toulon que fue dividida mediante una demarcación neutral compuesta por algunos metros considerados “tierra de nadie”.

Aproximadamente la Flota Francesa en Toulon disponía de 170 barcos los que había 3 acorazados, 7 cruceros (3 pesados y 4 ligeros), 18 destructores, 21 submarinos, 8 cañoneros, 1 portahidroaviones, 13 corbetas, 9 patrulleros, 1 buque escuela, 47 cargueros militares, 4 remolcadores y 39 navíos menores.

Tantos y de tan buena calidad eran los buques con los que contaba la Flota Francesa en Toulun, que de ninguna manera sus mandos podían permitir que fueran confiscados por los ítalo-germanos o apresados por los Aliados. Ante este dilema y sobretodo a raíz del comunicado del almirante François Darlan, quién al servicio de los Aliados había recomendado a los marineros unirse a los anglo-estadounidenses, el Mariscal Philippe Pétain ordenó a los almirantes Jean Laborde y André Marquis, responsables de la seguridad en Toulon, que hundiesen la flota con explosivos en cuanto uno de los dos bandos contendientes intentara apoderarse de ella.

Mientras tanto el Ejército Alemán bajo el nombre de “Operación Lila”, escogió al I Cuerpo de las SS del general Johannes Blaskowitz con elementos de la 7ª División SS Panzer y la 2ª División SS Panzer “Das Reich” para invadir Toulon y apresar los buques franceses; exactamente igual que ya estaban haciendo unidades germanas e italianas para capturar a los restantes navíos galos anclados en el puerto de Bizerta en Túnez. Para ello, Adolf Hitler decretó mediante un documento al Mariscal Philippe Pétain que retirase a todas las tropas terrestres del puerto de Toulon, cosa que el almirante Jean Laborde cumplió obedeciendo la orden del Führer, aunque dejó a una serie de destacamentos de marineros armados y la milicia fascista del Servicio de Orden Legionario custodiando los buques (hábil maniobra porque los alemanes en la cláusula cometieron el error de citar únicamente al ejército de tierra y no al personal de la Armada o fuerzas paramilitares).

Autohundimiento en Toulon

Durante la noche del 26 al 27 de Noviembre de 1942, avanzadillas alemanas de las SS cortaron los cables telefónicos de Toulon para incomunicar la base naval con el resto de la ciudad. Simultáneamente la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) depositó minas magnéticas a la salida del puerto y destacamentos germanos tomaron por sorpresa los aeródromos cercanos de Palyvestre y Hyeres, así como la Fortaleza de Lamalgue en donde hicieron prisionero al almirante André Marquis. Sin embargo todas aquellas precauciones no sirvieron de nada porque los alemanes cometieron una serie de errores fundamentales: en primer lugar los tanques se desviaron de la ruta por equivocación y perdieron más tiempo de lo habitual en llegar al puerto; en segundo lugar tardaron bastante en realizar los trámites burocráticos con los marineros franceses para acceder a las instalaciones; y en último lugar se olvidaron de cortar la línea telefónica con el Ejército Vichysta Francés, el cual informó al almirante Jean Laborde de todo lo que estaba sucediendo. Así fue, como ante la inminente intervención alemana en la rada de Toulon, se decretó el autohundimiento de la Flota Francesa.

Inesperadamente a las 5:40 horas un grupo de tropas alemanas de las SS entraron violentamente en la base de Toulon. Abriéndose paso a tiros, los marineros franceses respondieron disparando con ametralladoras desde el Arsenal de Mourillon o resistiendo en algunas instalaciones y buques como el crucero Strasburg donde emplazaron una pieza de artillería antiaérea de 13’2 milímetros. Precisamente el primer oficial francés en morir lo hizo a bordo del crucero Foch, aunque su sacrificio no fue en vano porque retrasó el tiempo suficiente a los alemanes para que la marinería activase las cargas.

Desastre naval francés. La Flota Francesa se autodestruye con explosivos en Toulon para evitar caer en manos de los alemanes. De izquierda a derecha: acorazado Strasbourg y cruceros Colbert, Algèrie y Marseillaise.

Justo al amanecer del 27 de Noviembre de 1942, la Flota Francesa inició el proceso de autodestrucción. Primeramente lo hizo el crucero Strasbourg sumergiéndose bajo el agua después de que su tripulación hubiese abierto las válvulas y tuberías por las que entró el agua. A continuación las cargas explosivas situadas en los barcos comenzaron a explosionar en cada dique. De esta forma se hundió el acorazado Provenze, seguido por los cruceros Colbert, Dunkerque, Algerie, Foch y Dupleix, así como por el resto de cruceros ligeros, destructores, corbetas, submarinos y navíos menores. Tan potentes fueron las detonaciones que prácticamente todo el puerto fue destruido con enormes columnas de humo cubriendo el cielo, resultando a causa de las explosiones 11 franceses muertos y 1 alemán herido. Durante la acción las tropas germanas solamente lograron capturar intactos los tres destructores Lion, Tigre y Panthère, además de las corbetas Bison y Trombe.

Únicamente cinco submarinos consiguieron escapar del puerto de Toulon. Tres de estos, el Casablanca, Marsouin y Glorieux se refugiaron en el África Occidental Francesa para ser capturados por los Aliados. Sin embargo menos suerte tuvo el Venus que se vio obligado a autohundirse en medio del Mar Mediterráneo como consecuencia de los daños estructurales; mientras que el Iris se dirigió a la neutral España para ser internado por los autoridades en el puerto de Barcelona hasta el fin el conflicto.

Dotación alemana de un tanque Panzer fracasa en la captura del crucero Colbert, yaciendo semihundido junto al muelle.

Fuera de Toulon, concretamente en Bizerta, donde la Flota Francesa mantenía protegidos a numerosos buques en Túnez, los galos también sufrieron un intento de captura. Precisamente realizaron la operación una serie de destacamentos alemanes e italianos que con éxito consiguieron apoderarse de un total de quince navíos, entre los que hubo un destructor, cinco corbetas y nueve submarinos.

Conclusión

Posiblemente el autohundimiento de la Flota Francesa en Toulon fue la única operación de la Segunda Guerra Mundial en la que todos los bandos salieron malparados. Francia perdió a todos sus buques, el Eje no consiguió capturar los navíos y los Aliados fallaron a la hora de convencer a los franceses para que se unieran con sus barcos a ellos. No obstante y a pesar del fracaso a tres bandas, quién realmente salió perdiendo fue Francia porque en menos de 24 horas cosechó un desastre naval peor que la Batalla de Traffalgar de 1805 durante las Guerras Napoleónicas.

Francia perdió a un total de 124 navíos (3 acorazados, 7 cruceros, 16 destructores, 15 submarinos, 13 corbetas, 1 portahidroaviones, 8 cañoneros, 9 patrulleros, 47 cargueros, 4 remolcadores y 1 buque escuela) y sufrió 38 bajas (12 muertos y 26 heridos).

Alemania e Italia consiguieron capturar intactos un total de 61 navíos franceses (4 destructores, 13 submarinos, 5 corbetas y 34 buques menores).

Los Aliados capturaron intactos un total de 3 submarinos franceses.

Hundimiento de Buques Franceses (Toulon):
-3 Acorazados = Strasbourg, Dunkerque y Provenze.
-7 Cruceros = Dupleix, Foch, Algèrie, Colbert, Marseillaise, Jean de Vienne y La Galissonnière.
-16 Destructores = Cassard, Aigle, Gerfaut, Lion, Linx, Indomptable, Mogador, Panthère, Tigre, Kersaint, Tarty, Valmy, Vauban, Vauquelin, Vautour y Guépard.
-15 Submarinos = Redoutable, Eurydice, Diamant, Thétis, Sirène, Vénus, Vengeur, Naïade, Pascal, Espoir, Achéron, Fresnel, Caïman, Henri Poincaré y Galatée.
-13 Corbetas = Casque, Bordelais, Bison, Bayonnaise, Foudroyant, Trombe, Siroco, Poursuivante, Mars, Hardi, Palme, Cyclode y Mamelouk.
-8 Cañoneros = Épagne, Iberville, Chamois, Yser, Impétueuse, Curieuse, Granit y Dédaigneuse.
-1 Portahidroaviones = Commandant Teste.

Muchas consecuencias negativas para Francia trajo la destrucción de la Flota Francesa en Toulon. La primera que el país dejó de ser una potencia naval, la segunda que el país quedo sumido en el desprestigio por culpa de la irracional actuación gala durante la Segunda Guerra Mundial y la tercera y más importante que el suceso marcó el inicio del declive del Imperio Francés.

 

Bibliografía:

Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo. “Hundimiento de la Escuadra Francesa”, Editorial Juventud (2005), p.430-433

Alfonso Marina, De Dakar a Tolón, el fin de la Flota Francesa, Revista Serga Nº96 (2015), p.13-18

http://en.wikipedia.org/wiki/Scuttling_of_the_French_fleet_in_Toulon