Ataque a Alejandría

El ataque a Alejandría de 1941, también conocido como «Raid de Alejandría», fue una de las misiones secretas de comandos más espectaculares y mejor ejecutadas de toda la Segunda Guerra Mundial. La acción la protagonizaron seis buzos italianos al servicio de la Xª Flotilla MAS, quienes a bordo de tres torpedos humanos con los que se infiltraron en las costas Egipto, provocaron nada menos que el hundimiento de dos acorazados británicos y la pérdida de la iniciativa estratégica de los Aliados en el Mar Mediterráneo.

Operación G.A.3

La Segunda Guerra Mundial en el Mar Mediterráneo se había desarrollado de forma muy negativa para la Italia Fascista desde su comienzo hasta mediados de 1941, sobretodo tras las desastrosas experiencias en el ataque a Tarento y la Batalla del Cabo Matapán. Ante la urgente necesidad de volver a equilibrar las fuerzas marítimas con el enemigo, el Estado Mayor Naval descartó librar cualquier tipo de batalla directa con la escuadra de superficie y en su lugar optó por desarbolar a la Marina Real Británica (Royal Navy) mediante una audaz misión de comandos sobre el histórico puerto de Alejandría en Egipto.

La Xª Flotilla MAS fue la unidad escogida para llevar a cabo el ataque a Alejandría debido a que con el paso del tiempo se había convertido en el cuerpo de élite de la Marina Real Italiana (Regia Marina) y en una de las fuerzas más valoradas dentro de Italia. El historial operativo de sus miembros se retrotraía a la Primera Guerra Mundial cuando sus comandos hundieron a los dos acorazados austro-húngaros Szent Istban y Viribus Unitis, así como durante la Segunda Guerra Mundial a diversos mercantes en la colonia inglesa de Gibraltar y al crucero británico HMS York en la Bahía de Suda.

Bajo el nombre de «Operación G.A.3.», el plan para atacar Alejandría tendría como objetivo hundir a los dos principales acorazados británicos HMS Valiant y HMS Queen Elisabeth, por ese entonces las dos últimas unidades pesadas de la Royal Navy, pues tan sólo unas semanas atrás los submarinos alemanes habían echado a pique al acorazado HMS Barham y al portaaviones HMS Ark Royal. De la misión se encargaría el submarino Scire al mando del capitán Valerio Borguese, el cual transportaría hasta la costa de Egipto a un equipo de comandos compuesto por el teniente Luigi Durano de la Penne, el capitán de armas navales Antonio Marceglia y el capitán de artillería naval Vicenzo Martellotta, más los cabos buzos Emilio Bianchi, Mario Marino y Spartaco Schergat. Una vez cerca de la rada, estos hombres se aproximarían sigilosamente a sus objetivos equipados con tres torpedos humanos «Maiale», también conocidos como «Cerdos», que albergaban 300 kilogramos de trilita explosiva. La navegación se efectuaría bajo el agua durante un prolongado espacio de tiempo (los voluntarios respirarían mediante bombonas oxigenadas) hasta situarse bajo la quilla de los buques enemigos y escapar antes de hacer explosión, algo que en caso de lograrse, provocaría un impacto de grandes proporciones estratégicas al Imperio Británico.

Torpedo humano italiano «Maiale» de la Xª Flotilla MAS.

La Marina Real Británica del Mediterráneo (Royal Mediterranean Fleet) se enfrentaba a la mayor crisis naval de su existencia debido a la gran cantidad de bajas acumuladas hasta la fecha, no sólo por la reciente pérdida del portaaviones HMS Ark Royal, al acorazado HMS Barham y al crucero HMS Galatea a manos de submarinos germanos, sino también por los cuatro cruceros HMS Gloucester, HMS York, HMS Fiji y HMS Calcutta hundidos en la Batalla de Creta, así como el HMS Neptune echado a pique en la Batalla de Sirte. A estas enormes bajas materiales hubo que añadir que a la Marina Real Británica (Royal Navy) le era imposible enviar refuerzos desde otros teatros de operaciones porque también los hundimientos se habían incrementado en escenarios como el Sudeste Asiático, donde Japón acababa de eliminar a los dos acorazados HMS Repulse y HMS Prince of Wales durante la Batalla del Golfo de Siam. A raíz de esta complicada situación y con una Gran Bretaña prácticamente acorralada, los dos últimas grandes unidades de superficie que les quedaban a los ingleses en el «Marenostrum» eran los acorazados HMS Valiant y HMS Queen Elisabeth, precisamente los mismos que la Xª Flotilla MAS se disponía a neutralizar.

Incursión a Alejandría

El 3 de Diciembre de 1941 el submarino italiano Scire zarpó de la base de la Spezia al norte de Italia para navegar hacia el sur cruzando el Estrecho de Messina con Sicilia y virar hacia el este antes de hacer escala el día 9 sobre la Isla de Leros en Grecia. Sería precisamente en las Islas del Dodecaneso, donde después de extender los tripulantes una red de camuflaje sobre la embarcación, de improviso se presentó el almirante Inigo Campioni para ser testigo de una demostración militar de la Xª Flotilla MAS (desconocía acerca de su misión), algo a lo que el capitán Valerio Borguese se negó alegando que ponía en peligro una operación en marcha de la que no tenía autorización para hablar. Lamentablemente la negativa enfureció a su jefe, con quién mantuvo una serie de insultos e incluso amenazó con arrestar a toda la tripulación, poniendo con ello en riesgo la cancelación del raid y el fracaso del plan. A raíz de este incidente y para evitar males mayores, el día 10 el submarino Scire abandonó la Isla de Leros rumbo hacia el Norte de África, hasta que el 14 de Diciembre el sumergible echó anclas frente a las costas de Egipto a la espera del momento propicio para lanzar el ataque contra Alejandría.

A la caída de la tarde del 18 de Diciembre 1941, el submarino Scire comenzó su aproximación al litoral del Delta del Río Nilo sorteando un peligroso campo de minas que poseía una extensión de 20 millas de largo por 6 millas de ancho. Como navegar en superficie era imposible, la nave se sumergió a 17 metros de profundidad y esquivó las cadenas que mantenían a flote los artefactos de pinchos, aunque en uno de los tramos el cable de una mina se enredó y hubo que dar varias vueltas con la hélice hasta que se desprendió. Gracias a la pericia del capitán Valerio Borguese, el Scire superó la zona minada y se situó en la marca establecida, exactamente en la cuadrilla 356, en donde la tripulación permaneció sumergida a la espera de la noche mientras los comandos se mentalizaban sobre la misión, e incluso a uno de ellos, Emilio Bianchi, se le informó de que acababa de ser padre de una niña.

La noche del 18 de Diciembre de 1941 el submarino Scire depositó en el agua a los tres torpedos humanos «Maiale», cada uno los cuales estuvo pilotado por dos de los seis buzos que iban a protagonizar el raid al mando del teniente Luigi Durano de la Penne. A continuación los comandos se despidieron afectuosamente de los marineros del sumergible e inmediatamente después comenzaron con la navegación, siempre circulando en paralelo al litoral de Egipto, hasta que finalmente se presentaron ante el puerto de Alejandría junto a las proximidades del Faro de Ras-El-Tin.

Ocultos por la oscuridad de la noche, a las 22.00 horas los seis buzos italianos detuvieron la marcha a las afueras de Alejandría y permanecieron a flote aguardando la ocasión para acceder al interior del puerto. Mientras esperaban y reponían fuerzas, se comieron los víveres conservados en una bolsa impermeable (consistente en pollo frío, pan y champán). Una vez consumida la cena, los comandos reanudaron su andadura sin ser vistos bordeando primero el dique de hormigón y luego también el rompeolas hasta que se situaron en la boca del puerto, cuya rada en aquellos instantes se hallaba cerrada por una triple barrera antisumergible.

A las 23:30 horas de la noche del 18 de Diciembre de 1942, las barreras antisubmarinas de Alejandría fueron retiradas para permitir el paso a tres destructores británicos, por lo que aprovechándose de aquel suceso fortuito, los seis buzos accedieron a la rada sin levantar las sospechas de los centinelas, ni tampoco de las embarcaciones que pasaron por encima de sus cabezas. Gracias al golpe de suerte los intrusos alcanzaron el interior puerto y acto seguido cada «Maiale» se dirigió con dos de los comandos a un objetivo distinto navegando a una profundidad de entre 6 y 7 metros de la superficie, colocando los tripulantes del primer torpedo sus respectivas cargas explosivas bajo la quilla del acorazado HMS Queen Elisabeth y los del segundo bajo el casco del petrolero SS Sagona. Algo más de dificultades tuvo el «Maiale» del teniente Luigi Durano de la Penne porque quedó enganchado bajo los cables de acero del acorazado HMS Valiant, lo que obligo tanto a él como a su compañero a bucear e instalar las cargas de demolición a mano, realizando un trabajo agotador que implicó aguantar la respiración con bombonas de oxígeno mientras continuamente se veían forzados a limpiar sus gafas empañadas y a extraer el agua tanto de sus ojos como de la boca cada vez que penetraba a través de su equipo. Así como después de concluir su tediosa labor y comprobar que eran incapaces de liberar al «Maiale» de las cadenas, tanto Luigi Durano como Vicenzo Martellota salieron a la superficie y se rindieron a los soldados británicos que patrullaban los muelles, exactamente igual que les sucedió a Emilio Bianchi y Mario Marino tras ser avistados y capturados en la orilla por los guardias del puerto.

A medianoche del 18 al 19 de Diciembre de 1941, el almirante Andrew Cunningham fue bruscamente despertado en cuanto se le informó acerca de la captura de dos buzos italianos en la rada de Alejandría. Aterrado ante la posibilidad de un sabotaje o de que fueran observadores de un futuro ataque aéreo, ordenó interrogarlos y tomar las medidas necesarias en el puerto como doblar la seguridad, tender más redes antitorpedos y evacuar al personal del HMS Valiant. Simultáneamente y durante alrededor de una hora, el teniente Luigi Duranno de la Penne y el capitán Vicenzo Martellota fueron interrogados por militares británicos, los cuales fracasaron a la hora de extraerles alguna clase de información relevante porque tan sólo repetieron su nombre y su rango. Como hacerles hablar se convirtió en una tarea imposible, los dos comandos fueron conducidos a una celda muy cercana a los pañoles de munición del acorazado HMS Valiant con la esperanza de que ante la posibilidad de que hubiese cargas cerca, al final los latinos se acabaran amedrentando y les indicasen la posición de estas. Sin embargo y contra todo lo previsto, ambos callaron durante varias horas hasta que cuando tan sólo faltaban 10 minutos para la detonación (y por tanto su desconexión sería irreversible), Duranno de la Penne avisó a los carceleros de que el buque iba a saltar por los aires y de que lo abandonaran inmediatamente.

Acorazado HMS Queen Elisabeth hundiéndose en el puerto de Alejandría tras la incursión de la Xª Flotilla MAS Italiana el 19 de Diciembre de 1941.

Justo a las 5:45 horas de la madrugada del 19 de Diciembre de 1941, una enorme explosión rompió el silencio en el puerto de Alejandría cuando las cargas colocadas bajo el petrolero noruego SS Sagona detonaron en el quilla y el buque se incendió con su propia gasolina hasta hundirse bajo las aguas de la rada. Las llamaradas provocadas como consecuencia de la combustión del carburante fueron tan grandes que el fuego también se extendió al cercano destructor HMS Jervis, el cual resultó resultó seriamente dañado y quedó completamente fuera de combate.

Media hora después de la explosión del petrolero SS Sagona, a las 6:05, un estampido sacudió al acorazado HMS Valiant que poco a poco comenzó a irse a pique de babor con un único tripulante a bordo, en concreto Luigi Durano de la Penne. Milagrosamente como la onda expansiva hizo saltar la puerta metálica de la celda, el intrépido italiano abandonó los calabozos corriendo por los angostos pasillos repletos de humo hasta alcanzar la cubierta y arrojarse al agua, en donde nadó hasta el puerto para volver a caer prisionero de los británicos mientras la nave terminaba de hundirse.

Simultáneamente al estallido de la segunda carga en el HMS Valiant, la trilita detonó muy cerca de la cámara de calderas del acorazado HMS Queen Elisabeth, lo que produjo una inmensa explosión que mató a ocho marineros e incluso hizo salir despedido del puente al almirante Andrew Cunningham que se estrelló a varios metros contra la torre (aunque sin sufrir daños físicos). Acto seguido una gran cantidad de agua penetró por la brecha del navío, al mismo tiempo en que se decretaba la evacuación del buque que se llevó a cabo de forma ordenada y sin nuevos incidentes hasta que finalmente el acorazado se hundió en medio de la rada.

Conclusión

La acción del «Raid de Alejandría» todavía continuó con la fuga de los dos cabos Antonio Marceglia y Spartaco Schergat, quienes tras salir del agua en un punto discreto de la rada, se deshicieron de los trajes de buzo escondiéndolos debajo de una barca y se pasearon por las instalaciones vestidos con uniformes del Ejército Británico. Curiosamente ni siquiera un soldado africano del Ejército Sudanés fue capaz de reconocerles cuando les dio un alto y los impostores le respondieron el francés, algo que confundió al guardia debido a que les dejó salir tras pensar que se trataba de algunos miembros despistados de las Fuerzas Francesas Libres. Así fue como los italianos entraron en la ciudad y cenaron en un bar de la estación ferroviaria, donde se apresuraron en cambiar a un vendedor ambulante sus libras esterlinas por 380 piastras para pagar la comida y dejar propina. Acto seguido tomaron un tren rumbo a El Cairo hasta que un policía de la Scotland Yard les pidió una serie de documentos que ninguno poseía, por lo que ambos se excusaron diciendo que eran franceses extraviados. De manera sorprendente el agente se creyó la mentira e incluso les invitó a comer, además de acompañarles hasta un hotel para pasar la noche. Sin embargo la buena suerte se les acabaría al día siguiente, el 20 de Diciembre de 1942, pues a las 17:00 horas de la tarde unos policías les registraron y descubrieron las siglas RMI de la «Regia Marina Italiana», por lo que fueron detenidos y entregados a las autoridades militares.

La destrucción de los acorazados HMS Queen Elisabeth y HMS Valiant durante el «Raid de Alejandría» fue un desastre para el Imperio Británico que encajó unas pérdidas materiales enormes a costa de tan sólo capturar a seis buzos italianos. El escándalo fue de tal magnitud que el Primer Ministro Winston Churchill ocultó lo sucedido al Parlamento de Londres durante más de cuatro meses por miedo a que la crisis política se agudizara en un momento en el que se estaban acumulando las derrotas frente a Japón. De hecho por esta increíble acción, el teniente Luigi Durand de la Penne fue condecorado por la Medalla al Valor de Oro e incluso trabajó para el Reino Unido a partir de 1943 cuando Italia se adhirió al bando de los Aliados (el propio capitán Charles Morgan del acorazado Valiant le otorgó una medalla), siendo ascendido al terminar la Segunda Guerra Mundial al rango de vicealmirante y filmándose una película en su honor titulada El Valiente que se estrenó en 1962.

Los Aliados sufrieron la pérdida de 3 navíos entre 2 acorazados británicos (HMS Valiant y HMS Queen Elisabeth) y 1 petrolero noruego (SS Sagona), así como daños graves en 1 destructor británico (HMS Jervis) y resultar 8 marineros muertos.

El «Raid de Alejandría» de 1941 fue sin duda una de las acciones más increíbles llevadas a cabo por fuerzas especiales en la Segunda Guerra Mundial, ya que la Xª Flotilla MAS hundió en una sóla acción de manera rápida y eficaz a dos poderosos acorazados como eran el HMS Valiant y HMS Queen Elisabeth. La pérdida de estas dos importantes unidades de superficie dejó al Reino Unido sin ningún gran buque en el Mar Mediterráneo, lo que implicó que la Marina Real Británica dejara de tener la iniciativa estratégica en el «Marenostrum», el cual durante un tiempo pasaría a convertirse en una especie de «lago» para la Italia Fascista.

 

Bibliografía:

-Luis de la Sierra, La Guerra Naval en el Mediterráneo, «Cunningham, desarbolado en Alejandría», Editorial Juventud (2005), p.346-352
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, «El Raid de Alejandría», S.A.R.P.E. (1978), p.650-661
-Jesús Hernández, Operación Italiana en el Mediterráneo, Torpedos Humanos en Alejandría, Revista Muy Historia Nº91 (2017), p.42-45
-Esteban Pérez Bolívar, Los Raids de la Décima Flotilla MAS, «Operación Golfo di Alejandría», Ediciones Salamina (2017), p.182-199
-R.G. Grant, 1.001 Batallas que cambiaron el curso de la Historia, «Incursión de Alejandría», Grijalbo, (2012), p.826