Asedio de Cholm

 

Alemania era la potencia vencedora en la Operación Barbarroja desde que había invadido la Unión Soviética el 22 de Junio de 1941. El Ejército Rojo hasta finales de 1941 cosechó reveses catastróficos y todo parecía indicar que se iba a desmoronar hasta que llegó el invierno. Con temperaturas de -48º C que dejaron al Ejército Alemán (Wehrmacht) estancada, los soviéticos lanzaron una contraofensiva a las puertas de Moscú el 5 de Diciembre de 1941.

Desde el Frente del Noroeste, el III Cuerpo de Choque al mando de Maksim Purkayev, desencadenó la ofensiva contra las posiciones alemanas. El avance no fue tan arrollador como lo esperado, pues la Wehrmacht organizó posiciones erizo que relentizaron la reconquista soviética. Perdida la iniciativa inicial, los rusos cayeron en la cuenta de que una de esas causas era el inesperado sitio de una plaza fuerte y el enclave estratégico llamado Cholm, fortaleza que se convertiría en su pesadilla.

Wehrmacht

Cholm era una ciudad fortificada sobre un terreno elevado rodeado de pantanos, ciénagas y lagunas de agua estancada. A pesar de la triste orografía, suponía un punto estratégico clave al circular siete carreteras principales de Rusia entre las cuales algunas iban a Leningrado y Moscú. Antes de la Segunda Guerra Mundial la ciudad contaba con 10.000 habitantes, pero ante las penalidades bélicas se redujo a pocos miles.

Oficialmente la ciudad fortificada de Cholm quedó dentro de la zona soviética el 22 de Enero de 1942. En el interior de la guarnición se alojaban 3.500 defensores alemanes, algunos sin experiencia militar. No había ni cañones ni baterías en la plaza, ametralladores y fusiles eran la única defensa de los sitiados, convirtiendo los principales puntos fuertes del cementerio y la prisión de la GPU (antigua policía soviética) en bastiones inexpugnables. Comandaba la guarnición el general Theodor Scherer, héroe de la Primera Guerra Mundial con 52 años en ese momento, ayudado por su segundo Johannes Manitius y el capitán Albert Biecker que se encargaría de la defensa de la cárcel de la GPU. La 281ª División de Seguridad, el 65th Batallón de Policía, los 200 hombres del 8º Mando de Cazadores de Montaña y el 12th Batallón de Ametralladoras, junto a personal aislado de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) y la Marina de Guerra (Kriegsmarine), compusieron la guarnición de la plaza a la que se denominó Fuerza de combate Scherer (Kampfgruppe Scherer ).

Fuera del cerco quedarían a varios kilómetros al oeste, concretamente en el perímetro del frente alemán perteneciente al Grupo de Ejércitos Norte, fuerzas que cooperarían desde lejos con los defensores. Para estar suministrados desde el exterior a través de un corredor se abría una carretera que hacía contacto con el XXXIX Cuerpo Motorizado del general Hans-Jürgen Von Armin y el 536º Destacamento de Artillería que dirigiría el fuego, ya que la guarnición carecía de piezas artilladas. Para el avituallamiento por aire y la evacuación de heridos se construyó una pequeña pista entre los 100 y 500 metros que sería empleada por el 172º Escuadrón de Bombarderos Especiales, compuesto por los transportes Junkers Ju 52, que mandaba el general Walter Hammer. En el futuro también se tenían previstos contraataques para liberar a los cercados, por ello se destacó en el frente la 218ª División de Infantería al mando del general Horst Freiherr Von Unckermann, la cual estaría en permanente contacto con los asediados. Una fuerza más que llegaría ya iniciada la batalla semanas después fue la 122ª División de Infantería del general Sigfried Macholz.

Wehrmacht:
·Guarnición de Cholm
281ª División de Seguridad
65th Batallón de Policía
12th Batallón de Ametralladoras
8º Mando de Cazadores de Montaña
·Fuerzas exteriores
-XXXIX Cuerpo Motorizado
-218ª División de Infantería
-536º Destacamento de Artillería
-172º Escuadrón de Bombarderos Especiales
-122ª División de Infantería

Anillo de Cholm

Bajo un potentísimo bombardeo de artillería, seguido de un asalto de blindados e infantería, el Ejército Rojo se lanzó al asalto de Cholm el 23 de Enero de 1942. Inteligentemente los alemanes en todos los accesos habían colocado trampas explosivas bajo el suelo, por eso al llegar los primeros tanques rusos T-34 las hicieron estallar, destruyendo a todos los carros asaltantes. Sin tanques, la infantería rusa fue más fácilmente diezmada por las armas cortas ocultas tras los parapetos que manejaban los alemanes. Más difícil fue la defensa de la prisión de la GPU, ya que tras dejar destruido un tanque T-34, la infantería soviética utilizándolo a modo de cobertura, se arrastró hacia las ventanas de la fortaleza y se coló, teniendo lugar un sangriento combate cuerpo a cuerpo hasta que al final los alemanes se recuperaron y echaron a los asaltantes. El único éxito que lograron los esquiadores del Ejército Rojo fue cortar la carretera de suministros de la guarnición con el XXXIX Cuerpo Motorizado, el cual pudo avituallarlos con el único convoy de camiones que envió.

Al día siguiente del primer asalto, 24 de Enero, el general ruso Purkayev descubrió que iba a ser más difícil de lo esperado reconquistar Cholm. Durante los siguientes días cañones soviéticos de 175 milímetros bombardearon intensamente Cholm, al tiempo que se efectuaban más escaramuzas sin éxito, las cuales sólo dejaban montones de montañas de muertos que facilitaban las cosas a los alemanes al convertirse en obstáculos para la infantería rusa. Del otro lado los alemanes mejoraban sus tácticas defensivas, Scheher por ejemplo organizó “escuadras caza-tanques” que se dedicaban a la fabricación de bombas de gasolina, cócteles molotov con botellas y paquetes de granadas que lanzaban contra tanques, llegando a conseguir numerosas destrucciones de blindados. Los Alarmeinheiten (Unidades de Alarma), también creados por Scheher fueron claves, pues eran destacamentos cuya única misión consistía en taponar las brechas que abría el enemigo en las defensas, lo que hizo inexpugnable cualquier punto de Cholm. En especial fue de agradecer el trabajo de dos únicos observadores, apellidados Feist y Dettmann, que dirigían el tiro de la lejana artillería alemana fuera del cerco, sin estos dos hombres la resistencia nunca hubiera sido posible pues provocaron bajas altísimas al Ejército Rojo.

Parapeto en un muro de Cholm en donde el soldado alemán otea el frente.

Clave fue el puente aéreo entre la guarnición asediada y el exterior. Los aviones Junkers Ju 52 se convirtieron en un símbolo de libertad para los sitiados, que los llegaron a llamar los “Tantes Ju (Tía Ju)”. A pesar del bombardeo de artillería ruso al que estaba sometido el aeródromo, los Junkers Ju 52 sacaron heridos y llevaron municiones, medicamentos y alimentos a los asedidados que lanzaban en paracaídas, aunque muchos de estos caían en las líneas rusas. A veces también los Junkers Ju 52 remolcaban planeadores DFS 230 que se descolgaban para llevar más artículos de primera necesidad, además los pilotos de estos aparatos pasaban a convertirse en infantes. Cuando se produjo una terrible tragedia aérea, al ser derribado en el despegue uno de los transportes que llevaba 50 heridos, sin haber supervivientes, el Alto Mando (OKW) decidió suspender las evacuaciones ante el peligro que suponían. Durante todo el puente aéreo fueron derribados 27 aviones, es decir, el 30%, sin embargo gracias a los Junkers 52, unos 700 heridos pudieron ser evacuados.

Algo inesperado sucedió a principios de Febrero cuando enterrados en la nieve unos alemanes descubrieron un cañon PaK de 37 milímetros. Todo el mundo se alegró al saber de que por fin la fortaleza contaría con artillería propia, aunque sólo fuera una pieza. Los soviéticos como sabían que no había ningún cañón, se llevaron una sorpresa desagradable en un asalto cuando tras cuatro disparos a quemarropa, el inesperado PaK 37 destruyó un T-34 y al cabo de unos minutos a un segundo tanque que acabó pulverizado, haciendo que el resto suspendieran el ataque y se retiraran. Como los efectos del cañón fueron positivos, un Junkers Ju 52 transportó otros tres cañones, sumando 4 los cañones PaK de 37 con los que en esos momentos contó la guarnición.

Ofensiva del 23 de Febrero

El 23 de Febrero de 1942, Día del Ejército Rojo, el III Cuerpo de Choque de Purkayev lanzó una gran ofensiva presionado por Moscú. Por suerte Scheher se había preparado al saber de ese plan gracias a unos desertores soviéticos que le informaron.

Como indicaron los prisioneros, el 23 de Febrero se desató una tormenta de artillería procedente de cañones y lanzacohetes Katyusha sobre Cholm. Los soviéticos después avanzaron con tanques T-34 y masas de infantería. El primer error fue no contar con que las tropas hundían las piernas hasta la mitad en la nieve, por lo que los tanques se adelantaron siendo pasto de la artillería exterior e interior de Cholm que dirigían los observadores Feist y Dettmann. Los francotiradores alemanes al ver acercarse a la infantería dispararon primero contra oficiales y comisarios, lo que inmovilizó a los pelotones que se quedaron sin mandos clavados en el terreno. A pesar de todo, finalmente los rusos irrumpieron en la ciudad tras presionar a los alemanes al interior, aunque a cuentagotas.

Los primeros 4 tanques T-34 en llegar a la urbe se detuvieron en una avenida al ver un muro de piedra. Al abrir la torreta el comandante para mirar, un fusil alemán lo abatió, momento en el cual un soldado trepó y lanzó una granada acabando con el tanque, aunque el autor de esta hazaña fue muerto pocos segundos después por la ametralladora del segundo blindado. Algo similar ocurrió al cuarto tanque, pues le volaron las cadenas y le prendieron después con botellas de gasolina. Atrapados el segundo y tercer tanque entre el primero y el último, fueron fácilmente destruidos. La infantería al entrar por las calles tuvo el mismo problema que los tanques, ya que de cada edificio llovían balas que la masacró. Tras varios intentos con centenares de bajas los rusos se retiraron a las afueras donde prosiguió la lucha.

Los combates más duros se llevaron en torno a la prisión de la GPU, donde los hombres de Biecker resistieron heroicamente con decenas de bajas. Al ver que estaban tan debilitados y no había soldados suficientes para defender todo el perímetro, los soviéticos aprovecharon y asaltaron en oleadas sucesivas la prisión. Viéndose mal, Biecker abandonó la prisión con todos los supervivientes antes del último asalto para reorganizarse en el exterior y preparar a escondidas la reconquista. Los soviéticos cuando llegaron a la prisión no vieron a nadie, sintiéndose confortables por ello. Sin embargo, cuando los soldados se pararon a descansar, los hombres de Biecker entraron por la parte trasera dando una sorpresa y ametrallando a todos los rusos distraídos. Habitación por habitación eliminaron a los soldados soviéticos sin excepción. Hasta 900 granadas hubieron de emplear para aniquilarlos. Para el final del día la prisión de la GPU había sido reconquistada por los alemanes. Como recompensa por la hazaña bélica, Biecker fue condecorado con la Cruz de Hierro.

Desgaste

Desesperado por la situación al día siguiente de la ofensiva, 24 de Febrero, Purkayev, solicitó apoyo a la Fuerza Aérea Roja para mermar las defensas alemanas. Pero cuando los bombarderos rusos llegaron, aparecieron los cazas alemanes Messerschmitt Bf 109 que los hicieron fracasar en su misión, incluyendo algún derribo que otro. Por su parte Scheher pidió ayuda a la Luftwaffe que envió a los bombarderos en picado Junkers Ju 87 Stuka, los cuales acabaron con diversas piezas de artillería soviéticas de asedio.

Al llegar Marzo se habían formado mares de lodo que impedían apenas moverse a los soviéticos, pero aquello también afectó a los alemanes que vieron como los sótanos se inundaban de agua estancada y aparecían los primeros casos de tifus. Como la nueva enfermedad se extendía, los Junkers Ju 52 tuvieron que lanzar vacunas en paracaídas. Gracias a la llegada de bajas temperaturas que descendieron a los -30ºC, el tifus mermó. Mientras el clima y la naturaleza en general desgastaban sin necesidad de luchar a los combatientes de Cholm, los alemanes del exterior ya planeaban una operación para liberar la fortaleza y romper el anillo soviético.

Planeador DFS-230 llegado como refuerzo del puente aéreo a Cholm.

El primer intento de liberación lo efectuaron el 9 de Marzo de 1942 las 122ª y 218ª Divisiones de Infantería alemanas y el XXXIX Cuerpo Motorizado liderados por Von Uckermann, apoyadas también por tanques de cañón autopropulsado Stugs al mando del teniente Gottfried Tornau. El asalto fue un fracaso, pues varios Stug fueron destruidos, incluso el de Tornau fue alcanzado tres veces, aunque sin daños para su suerte. El 11 de Marzo se realizó otro intento que logró reconquistar alguna porción de carretera, pero nada más. Poco después, el 20 de Marzo, Von Unckermann fue trasladado a Dinamarca, quedando al mando de la operación para liberar Cholm el general Viktor Lang.

Comenzado Abril la mitad de los defensores de Cholm estaban muertos o heridos. Por suerte se escuchaba el fragor de la batalla a varios kilómetros de allí, proveniente de la fuerza alemana que debía liberarlos. El asalto coincidió con el deshielo de primavera que trajo el barro y las inundaciones conocidas como la “rasputitsa”.

Día del Trabajador, el 1 de Mayo, era considerado el momento del año más importante en la Unión Soviética. Aprovechando la festividad el Ejército Rojo lanzó un último gran intento de tomar Cholm con el clásico bombardeo de artillería seguido de oledas de infantería y tanques rusos. Scheher por suerte como la vez anterior había confirmado a través de unos desertores rusos que se planeaba una ofensiva, por tanto cuando esta se realizó ya estaba preparado y los asaltantes recibieron un gran infierno de municiones procedente desde todas direcciones. A pesar de todo, como el ataque fue tan potente, los rusos capturaron puntos importantes de la fortaleza. Sin embargo todo cambió el 2 de Mayo cuando llegaron los Stukas y bombardearon sus posiciones certeramente acabando con la mayoría de ellos, ya fuera con bombas o ametrallando en vuelo rasante. Ese día los rusos hicieron una última intentona que fue desbaratada por los Stukas, aunque en esta pereció el recién condecorado Biecker.

Liberación

No siendo conscientes los sitiados de la guarnición, el 4 de Mayo, la fuerza que intentaba liberarlos rompió el anillo soviético y corrió a toda velocidad hacia Cholm. La mayor penetración la realizó la fuerza blindada de Stugs que dirigía el teniente Heinrich Tromm.

El 5 de Mayo de 1942, los vigías de Cholm asistieron asombrados al espectáculo de como los soldados soviéticos habían desaparecido y tanques Stug acompañados por cientos de soldados alemanes se acercaban. Vitores jubilosos y silbidos sonaron. Los sitiados salieron de sus escondites para recibir a la fuerza liberadora. Felices abrazaron a sus camaradas mientras golpeaban a modo de platillo los chasis de los Stug como si fuera música celestial. El Asedio de Cholm había concluido y los defensores eran los ganadores.

Conclusión

Un total de 105 días había durado el Asedio de Cholm y los sitiados habían rechazado hasta 128 ataques. El Tercer Recih obtuvo una victoria moral enorme con la liberación de la plaza fuerte. Adolf Hitler personalmente ordenó fabricar una condecoración con el escudo de Cholm, que fue entregada a todos los supervivientes el 1 de Julio de 1942.

Alemania perdió en la batalla a 1.500 hombres entre muertos y heridos de los 3.500 iniciales.

La Unión Soviética, gran derrotada de la batalla, sufrió más de 10.000 bajas y 42 tanques fueron destruidos.

Cholm se convirtió en símbolo de la determinación, pues la mentalidad humana también podía ganar batallas. La clave de este encuentro no fue quién hizo la mejor estratégia o quién fue superior, ya que ambos bandos podían haber ganado; la llave fue siempre la de aquel que tuvo la moral más alta para no venirse abajo. Los alemanes en esto último fueron los ganadores, por eso aguantaron. Con esto puede decirse que fue la psiquilogía quién obtuvo el triunfo en Cholm.

 

Bibliografía:

Patrick McTaggart, ¡Asedio!. “Cholm: Invierno sangriento”, Historia Inédita (2010), p.57-94
http://www.theeasternfront.co.uk/battles/cholmpocket.htm