Asedio de Budapest

El Asedio de Budapest fue una de las batallas más importantes que tuvieron lugar sobre el corazón de Europa durante las últimas fases de la Segunda Guerra Mundial, la cual acabaría teniendo un gran impacto en el desarrollo de las operaciones sobre el Frente Oriental. Esta campaña que se libró sobre la capital magiar entre finales de 1944 y principios de 1945, confrontó por un lado a la Unión Soviética y por otro a la coalición formada por Hungría y Alemania, cuyas tropas escribirían una de las defensas más heroicas y emblemáticas antes de producirse la caída definitiva del Imperio Húngaro.

Preludio

Aquincum fue el nombre original de Budapest con que el Imperio Romano bautizó a la urbe en el año 100 d.C, aunque se tendría que esperar casi un milenio para que los magiares, el pueblo que étnicamente constituían los húngaros, la colonizasen definitivamente en el siglo X. Desde entonces la ciudad fue creciendo y en el siglo XV se convirtió en Buda, poco antes de que en 1526 pasara a formar parte del Imperio Otomano y en el siglo XVII de Austria, por ese entonces bajo la Corona de los Habsburgo. Con esta última adhesión se produjo la unificación entre Buda y Pest a ambas orillas del Río Danubio, incluyendo la Isla Margarita y el distrito del Óbuda. La metrópoli permanecería más o menos tranquila hasta la desarticulación del Imperio-Austro-Húngaro al poco de acabar la Primera Guerra Mundial en 1918, momento en que Budapest se integró en la República Soviética de Hungría al mando del Presidente Béla Kun, por lo menos hasta que el Ejército Húngaro liderado por el Almirante Miklós Horthy liberó a su patria del comunismo y con ayuda extranjera ocupó la capital en 1919.

Hungría entró en la Segunda Guerra Mundial formando parte de las potencias del Eje junto a Alemania, Italia y Japón en 1941, poco después de declarar hostilidades a la Unión Soviética, Gran Bretaña y Estados Unidos. Así el fue como Ejército Húngaro combatió durante casi tres años en el Frente Oriental hasta que que la contienda se volvió en favor de los Aliados, especialmente tras la capitulación de Rumanía y Bulgaria que de manera inesperada se cambiaron de bando en 1944. A partir de entonces las autoridades del país comenzaron a negociar una paz por separado con Moscú, Londres y Washington, pero como Adolf Hitler no estaba dispuesto a que se repitieran los errores cometidos con los búlgaros y rumanos, el 15 de Octubre de 1944 envió a unos comandos liderados por el oficial Otto Skorzeny que secuestraron y obligaron a abdicar al Regente Miklós Horthy durante la llamada «Operación Panzerfaust». Simultáneamente se produjo un golpe de Estado en Budapest por parte del movimiento fascista Partido de la Cruz Flechada que llevó al poder a un gobierno pro-germano al frente del Primer Ministro Ferenc Szálasi, quién no dudó en declarar su lealtad al Eje y en expresar la voluntad del pueblo húngaro por defender hasta la muerte su patria ante la inminente arremetida del Ejército Rojo.

Milicianos húngaros de la Cruz Flechada desfilando por Budapest.

El Eje desplegaba en Hungría al Grupo de Ejércitos Sur bajo el mando del general Johannes Freissner que poseía unos efectivos de 480.000 soldados entre húngaros y alemanes. Esta importante agrupación había logrado vencer al Ejército Rojo durante la Batalla de Debrecen en 1944, infligiendo a los soviéticos 120.000 bajas y la pérdida de 500 tanques, además de forzar a los invasores a abandonar Hungría y refugiarse en Rumanía. Sin embargo la victoria fue sólo temporal porque desde el Kremlin rápidamente se reforzó al II Frente Ucraniano del mariscal Rodión Malinovski con una impresionante fuerza de 635.000 hombres, 750 tanques y 1.100 aviones que rápidamente desbordaron la frontera húngara y avanzaron imparables sobre territorio magiar cruzando el Río Tisza la jornada del 24 de Octubre de 1944.

El avance del Ejército Rojo desde las posiciones de partida a la anterior Batalla de Debrecen en ocasiones transcurrió lento, como por ejemplo sucedió cuando fue frenado por los húngaros en Nagykalló, aunque otras veces se desenvolvió con mucha mayor velocidad, tal y como ocurrió el 5 de Noviembre de 1944 después de que las avanzadillas soviéticas ocupasen el Aeródromo de Ferihegy y la localidad de Vécses (esta última luego recuperada por un contraataque alemán). Al día siguiente, el 6 de Noviembre, un grupo de tanques rusos se presentaron por primera vez a las afueras de la capital, aunque rápidamente fueron puestos en retirada por blindados germanos del modelo Tiger. Simultáneamente en Gödöllö, un pueblo situado a tan sólo 30 kilómetros al noroeste de Budapest, la 10ª División de Infantería Húngara al mando del coronel Sándor András rechazó un ataque de tropas rusas a las que infligió grandes pérdidas; sin obviar con que dos semanas más tarde, el 20 de Noviembre, un cuerpo soviético fue derrotado en el extrarradio de la capital tras intentar apoderarse de la Isla de Csepel y el Suburbio de Uypest que defendían 3.500 soldados húngaros, los cuales provocaron más de 2.000 muertes a los rusos sin apenas contabilizar bajas propias.

Los únicos éxitos significativos del Ejército Rojo fueron la toma de la ciudad de Ipolyság el 14 de Diciembre y de Lovasbereny el 19, aunque en medio de esta operación los soviéticos encajaron un grave revés durante una emboscada de blindados húngaros en Baracksa que destruyeron 15 tanques rusos y mataron a 250 soldados. A raíz de tales episodios, al Estado Mayor Soviético (STAVKA) le quedó claro que tomar Budapest al asalto iba a ser imposible, por lo que ordenó asegurar las áreas adyacentes a la capital antes de lanzarse directamente contra el señalado objetivo. Así fue como el 25 de Diciembre los soviéticos ocuparon en dos alas envolventes los enclaves de Székesfehérvar y Dorog con la pérdida de tan sólo cuatro carros T-34, pero al menos se notaron los buenos resultados porque a la jornada próxima, el 26, cayó en manos rusas el cruce de carreteras sobre Esztergom, dejando de este modo completamente embolsada y sitiada a Budapest.

Plan del Eje

Adolf Hitler y Ferenc Szálasi no dudaron en catalogar a Budapest como «Festung» o «Fortaleza», ya que preveían llevar a cabo una resistencia hasta las últimas consecuencias para evitar que cayera una bastión tan simbólico como era la capital de Hungría. Entre las medidas tomadas para la defensa estuvo la evacuación de 100.000 civiles al exterior (de los 800.000 habitantes originales), el levantamiento de barricadas y zanjas antitanque en las calles y bulevares, el reforzamiento de los sótanos en forma de búnkers, y la conversión de cada edificio y esquina en un fuerte inexpugnable. De hecho el número de manzanas fortificadas fue de 722, las cuales incluyeron trampas, líneas de trincheras, alambre de espino y minas anticarro, las cuales quedaron articuladas en tres grandes anillos y seis cinturones menores bautizados como «Línea Attila».

El Ejército Húngaro desplegó al I Cuerpo del general Iván Hindy con la 1ª División Blindada (alrededor de 500 tanques), las 10ª y 11ª Divisiones de Infantería, la División de Caballería «Honved», el Regimiento de Húsares Acorazado «Hádik», el Regimiento de Defensa Antiaérea de Budapest, el Regimiento de Ingenieros de Budapest, el Batallón de Guardias Reales, el Batallón de Guardia de Budapest, el Batallón de Infantería Vannay (compuesto por veteranos de la Primera Guerra Mundial), los 1º y 2º Batallones de Asalto de la Universidad Técnica, la Gendarmería de Budapest y los 1.500 milicianos locales de la Cruz Flechada. Al mismo tiempo el Ejército Alemán (Wehrmacht) concentró al IX Cuerpo de Montaña al mando del general Karl Pfeffer-Wildenbruch con la 13ª División Panzer, la 60ª División de Granaderos, el 12º Regimiento de Artillería Antiaérea (Flak), el 6º Regimiento de Policía (Polizei), el Grupo «Kundinger» (Kampfgruppe Kundinger) y la 4º Escuadrilla de Bombardeo de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe). Respecto a las Waffen-SS, el Tercer Reich seleccionó a una fuerza mixta germano-húngara compuesta por la 8ª División SS de Caballería «Florian Geyer» y la 22ª División SS de Caballería Húngara «Maria Theresa».

Aproximadamente el Eje reunió a 70.000 soldados entre 37.000 húngaros y 33.000 alemanes, con un material de 73 tanques (37 carros magiares entre treinta Zrinyi y siete Turán; y 36 blindados germanos entre dieciséis Panzer IV, trece Sturmgeschütz y siete Panther).

Fuerzas del Eje:
·I Cuerpo Húngaro
-1ª División Blindada
-División de Caballería «Honved»
-10ª División de Infantería
-12ª División de Infantería
-Regimiento de Húsares Acorazado «Hádik»
-Regimiento de Defensa Antiaérea de Budapest
-Regimiento de Ingenieros de Budapest
-Batallón de Guardias Reales
-Batallón de Guardia de Budapest
-Batallón de Infantería «Vannay»
-1º Batallón de Asalto de la Universidad Técnica
-2º Batallón de Asalto de la Universidad Técnica
-Gendarmería de Budapest
-Milicia de la Cruz Flechada de Budapest
·IX Cuerpo de Montaña
-13ª División Panzer
-60ª División de Granadros «Feldherrrhalle»
-8ª División SS de Caballería «Florian Geyer»
-22ª División SS de Caballería Húngara «Maria Theresa»
-12º Regimiento de Artillería Antiaérea
-6º Regimiento SS de Policía
-751st batallón de Ingenieros
-Grupo «Kundinger»
-4ª Escuadrilla de Bombardeo

Plan del Kommitern

El Kremlin consideraba a Budapest una plaza muy importante a nivel estratégico y político, tal y como explicó Iósif Stalin al STAVKA cuando alegó los dos siguiente motivos: primero, la toma de la ciudad forzaría la derrota de Hungría como miembro Eje y abriría al Ejército Rojo las puertas tanto de Austria como del sur del Tercer Reich; y segundo, poseer la metrópoli significaría ampliar el dominio de la URSS sobre Europa Central, lo que sin duda se convertiría en una importante baza para negociar con Estados Unidos y Gran Bretaña de cara a la inminente Conferencia de Yalta.

El II Frente Ucraniano liderado por el mariscal Rodión Malinovski fue la agrupación escogida para encabezar el asalto a Budapest, cuyo Estado Mayor al mando del general Matvei Zharkov organizó un despliegue de la siguiente manera: los III y XVII Cuerpos de Fusileros, más los LXXV, XXXVII y XVIII Cuerpos de Guardias, los cuales totalizaron 18 divisiones que se repartieron en 14 de fusileros (tres de guardias) y tres de artillería. Respecto a Rumanía que recientemente se había convertido en un país vasallo de la URSS al frente del Rey Miguel I, envió al VII Cuerpo Rumano del general Nicolae Sova con dos divisiones de infantería y otra de caballería; mientras que el Partido Comunista Húngaro en el exilio prestó a una pequeña columna bautizada con el nombre de Regimiento de Voluntarios Húngaro «Buda».

Aproximadamente el Komintern reunió a un total de 537.500 efectivos entre 500.000 soviéticos, 35.000 rumanos y 2.500 comunistas húngaros, además de una artillería de asedio de 1.029 cañones (40 de 230 milímetros, 172 de 152 milímetros, 294 de 122 milímetros, 365 de 76 milímetros y 158 de entre 45 y 57 milímetros).

II Frente Ucraniano:
·XXX Cuerpo de Fusileros
-151ª División de Fusileros
-155ª División de Fusileros
-16ª División de Artillería
·XVIII Cuerpo de Fusileros
-66ª División de Guardias
-68ª División de Guardias
-297ª División de Fusileros
-317ª División de Fusileros
·VII Cuerpo Rumano
-2ª División de Infantería Rumana
-19ª División de Infantería Rumana
-9ª División de Caballería Rumana
·LXXV Cuerpo de Guardias
-113ª División de Fusileros
-180ª División de Fusileros
·XXXVII Cuerpo de Guardias
-108ª División de Fusileros
-316ª División de Fusileros
-320ª División de Fusileros
·XVIII Cuerpo de Guardias
-297ª División de Fusileros
-317ª División de Fusileros
-5ª División de Artillería
-17ª División de Artillería
·Independientes
-25ª División de Guardias
-83ª Brigada de Infantería Naval
-Regimiento de Voluntarios Húngaro «Buda»

Asedio

Oficialmente el 26 de Diciembre de 1944, el mismo día en que se cerró el cerco sobre Budapest, el Ejército Rojo emprendió una ofensiva en dos alas sobre cada lado del Río Danubio para alcanzar los distritos de Buda y Pest. El avance inicial costó muchas bajas a los soviéticos debido al fuego terrestre de las unidades antiaéreas húngaras, aunque finalmente los soldados de la 151ª División de Fusileros cruzaron los quince metros de agua del Canal de Rákoski. Al mismo tiempo, el XVIII Cuerpo de Guardias se apoderó del nudo de Dunahararezti y Soroksar, así como del nudo entre Vécses y Rakoszaba, de donde se tuvieron que retirar tras una firme resistencia tanto la 12ª División de Infantería Húngara como la 22ª División SS de Caballería Húngara «Maria Theresa». Acto seguido, entre los días 27 y 29, las primeras vanguardias soviéticas que acababan de asegurar los Barrios de Maglód y Gval, alcanzaron las afueras de Pest a través de la Estación de Kelenföld y el Hospital János que aseguraron tras remontar la Calle Fehérváry. De hecho esa misma jornada del 29 se desarrollaron intensos tiroteos contra los magiares al norte de la urbe, la mayoría adscritos al Batallón de Infantería «Vannay» y a los Batallones de Asalto Universitarios, los cuales repelieron los asaltos enemigos en torno al Puente Horthy, la Granja de Városmajor y el Monte Mátyás.

Camiones lanzacohetes soviéticos Katyusha disparando contra la capital de Budapest.

El 31 de Diciembre de 1944, Día de Nochevieja, la URSS y el Eje propusieron decretar un alto el fuego temporal para negociar una eventual paz y poder recoger los cuerpos de sus compañeros tirados sobre la «tierra de nadie». De ello se encargaron el capitán Miklós Steinmetz de la 22ª División SS de Caballería Húngara «Maria Theresa» e Ilya Ostapenko de la 8ª División SS de Caballería Alemana «Florian Geyer», quienes tras salir de sus trincheras con una bandera blanca, fueron invitados a parlamentar a un puesto de mando provisional establecido por los rusos. Lamentablemente el diálogo entre las dos partes terminó en desacuerdo porque el mariscal Rodión Malinovski exigió una rendición incondicional, algo que lógicamente los defensores no podían aceptar. Lo peor sin embargo ocurrió al poco de marcharse la comitiva rusa, ya que un cañón húngaro situado a 150 metros de las barricadas de la Calle Üllói abrió fuego por error y mató a toda la tripulación del coche; lo que a su vez propició que una pieza de artillería soviética también pulverizase por equivocación a otro de los vehículos, en este caso el del capitán Ilya Ostapenko que perdió la vida justo cuando entraba en el Barrio de Budaersc. Aquel incidente que la prensa en la URSS definió como el «asesinato de los negociadores», volvería todavía mucho más inhumana la batalla porque ninguno de los bandos volvería a fiarse del contrario e incluso a modo de represalia los soviéticos incrementaron sus bombardeos de artillería de 7 a 10 horas diarias, alternadas por incursiones de la aviación en los descansos.

La resistencia ofrecida por el Ejército Húngaro en Budapest fue muy heroica, tal y como demostraron los veteranos de la 22ª División SS de Caballería Húngara «Maria Theresa» que durante once días rechazaron todos los asaltos del Ejército Rojo en la Estación Ferroviaria Sur. De manera simultánea, un grupo de húngaros que operaba sobre la línea de tren que enlazaba Budapest con Viena consiguió cercar y destruir un regimiento soviético al completo, al cual capturó su bandera de guerra y a toda la oficialidad de su plana mayor. A pesar de que en algunos puntos los rusos arrebataron determinadas posiciones a los magiares como los talleres de la Fábrica Hofherr-Schrantz o el Circuito de Carreras, las tropas húngaras efectuaron exitosos contraataques con los que reconquistaron otros enclaves como fue el caso del edificio de la Compañía Nacional de Ferrocarriles (MÁV), la Estación de Józsefvaros, el Parque Népliget o la Plaza Orczy.

Los ciudadanos que tuvieron que vivir todo el asedio de Budapest al principio del sitio pudieron divertirse en los cafés, restaurantes, cines y teatros, aunque de repente todo eso cambió cuando la Fuerza Aérea Soviética comenzó a bombardear la ciudad y a provocar miles de muertos en las calles mediante el desmoronamiento de edificios y artefactos explosivos que se cobraron 5.621 víctimas mortales y 4.000 heridos. A estos raids pronto se sumaron las piezas de artillería emplazadas a las afueras que dañaron depósitos de agua, centrales eléctricas y servicios de gas, lo que todavía dificultó mucho más la existencia de la ciudadanía y la desesperación una metrópoli condenada a sufrir un verdadero apocalipsis.

La escasez de alimentos fue otro problema para los habitantes y soldados de Budapest, pues al poco de comenzar el asedio los soviéticos capturaron 300.000 cajas de raciones y 405 toneladas de munición en un almacén que los defensores no tuvieron tiempo de evacuar, además de apoderarse de la única base de avituallamiento ubicada en la Isla de Csepel (que redujo los alimentos a 900 calorías diarias con 150 gramos de pan y 120 gramos de carne). A raíz de tales incidentes, se intentó suministrar a la capital mediante un barco cargado con 400 toneladas de comida que remontó el Río Danubio y embarrancó en una playa situada al borde del cinturón urbano, lo que provocó la pérdida de su valiosa carga. A partir de entonces tan sólo la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) se pudo ocupar de las vituallas lanzando suministros en paracaídas o aterrizando hábilmente en aeródromos tras sortear el denso fuego antiaéreo enemigo y los cuarenta focos antiaéreos. Así fue como se efectuaron 60 vuelos diarios por parte de trimotores Junkers Ju 52 y aeroplanos Fieseler Storch (estos últimos arrojaban por la noches paquetes de 47 toneladas desde 300 metros de altitud), algo que permitió a los germanos llevar 73 toneladas solamente en Noche Vieja y evacuar a 268 heridos graves.

Operación Konrad I

Bajo el nombre de «Operación Konrad I», Adolf Hitler ordenó una contraofensiva mediante 5.000 soldados y 250 tanques (238 alemanes y 12 húngaros) con la finalidad de levantar el asedio que el Ejército Rojo ejercía sobre Budapest. Al mando del general Herbert Gille, se eligió para la misión al IV Cuerpo Panzer con la 3ª División SS Panzer «Totenkopf» y 5ª División SS Panzer «Wiking», esta última con voluntarios procedentes de Noruega encuadrados en el Regimiento SS de Granaderos Noruego «Norge», así como la 96ª División de Infantería y el Cuerpo de Caballería Húngaro «Hónved» que dirigía el general Gustav Harteneck.

La «Operación Konrad I» se pudo llevar en el más absoluto secreto gracias a que el desembarco del material blindado en la Estación de Komárno se efectuó en medio de una lluvia torrencial que impidió a la aviación rusa efectuar vuelos de reconocimiento y a los alemanes llevar discretamente hasta la zona más de 350 trenes en el marco de la «Operación Julischka». Los soviéticos siempre pensaron que una ofensiva vendría por el sur, la denominada «Solución Sur» o «Sudlösung», ya que aunque el camino de 110 kilómetros era mucho más largo y estaba mejor defendido, comprendía una gran llanura donde los tanques pesados podían maniobrar. Sin embargo los rusos erraron en sus cálculos cuando los germanos optaron por la «Solución Norte» o «Nordlösung» consistente en una ruta de 65 kilómetros bastante peor defendida, pero en este caso con numerosos accidentes naturales que incluían los pasos montañosos de 800 metros de altura en los Montes Gercse y los Montes Vértes.

IV Cuerpo Panzer:
-3ª División SS Panzer «Totenkopf»
-5ª División SS Panzer «Wiking»
-96ª División de Infantería
-Regimiento SS de Granaderos Noruego «Norge»
-Cuerpo de Caballería Húngaro «Hónved»

A las 22:30 horas del 1 de Enero de 1945, Día de Año Nuevo, el IV Cuerpo Panzer desencadenó la ofensiva hacia Budapest cuando más 100 lanchas motoras atravesaron el cauce de 800 a 600 metros de ancho del Río Danubio y desembarcaron a los soldados de la 96ª División de Infantería que en seguida ocuparon las aldea des Labatlán y Sütto. Simultáneamente la 3ª División SS Panzer «Totenkopf» no precisó de embarcaciones para cruzar el Arroyo de Kühltrieber, pues como su superficie estaba helada, los carros pasaron al otro lado y arrollaron a la 80ª División de Guardias en Tata, Baj y Dunaalmas, para acto seguido adentrarse en los Montes Gercse; tal y como hizo más abajo la 5ª División SS Panzer «Wiking» a la hora de tomar Bánhida.

La 3ª División SS Panzer «Totenkopf» en la Operación Konrad I sobre Hungría.

La ofensiva prosiguió con igual éxito el 2 de Enero porque la 5ª División SS Panzer «Wiking» se apoderó de Agostyán y la 96ª División de Infantería de Nyergesújfalu; mientras que el día 3 la 3ª División SS Panzer «Totenkopf» ocupó Bájot y sin sufrir ninguna pérdida destruyó a una columna de dieciséis tanques rusos T-34. Al día siguiente, el 4, esta misma unidad rechazó un contraataque blindado de 99 carros enemigos entre 80 T-34 y 19 Su-122, sin obviar con que la 5ª División SS Panzer «Wiking» progresó otros 17 kilómetros sobre el flanco meridional hasta entrar triunfal en la población de Many.

A partir del 5 de Enero las cosas se complicaron para el IV Cuerpo Panzer debido a la llegada masiva de refuerzos del Ejército Rojo, pues pese a que las 3ª y 5ª Divisiones SS Panzer «Totenkopf» y «Wiking» tomaron respectivamente Szomor y Csabdi, fueron frenadas por una barrera de artillería a tan sólo 4 kilómetros de Bieckse que incluyó el despliegue de 40 cañones rusos emplazados por cada kilómetro. Algo más de suerte tuvo el Regimiento SS Noruego «Norge» cuando sus blindados destruyeron doce camiones rusos y ocho piezas de artillería entre los 122 y 76’2 milímetros, además de acabar con varios carros estirados por caballos y matar a muchos soldados, lo que facilitó a las columnas germanas alcanzar la localidad de Estrigonia y quedarse a 20 kilómetros de Budapest la jornada del 6.

El 7 de Enero de 1945, un grupo de tanques Panther adscritos a la 5ª División SS Panzer «Wiking» irrumpieron en el Castillo de Regis después de aplastar a toda la guarnición soviética y capturar 7 cañones de 76′ 2 milímetros. Una vez ocupada la fortaleza, el Ejército Rojo protagonizó un inesperado contraataque que rodeó por completo la ciudadela, lo que obligó a los sitiados luchar por su supervivencia hasta que tras varios intentos de ruptura, lograron salir del cerco y destruir durante el proceso a trece tanques T-34. Lamentablemente aquella no fue la única mala noticia para las maltrechas fuerzas germanas, ya que ese día las Waffen-SS perdieron 39 tanques a costa de 40 blindados rusos durante un asalto fallido a Zsambek, por lo que el Estado Mayor Alemán no tuvo más remedio que suspender la «Operación Konrad I».

Operación Konrad II

La resistencia planteada por el Ejército Rojo no fue el principal motivo de la cancelación de la «Operación Konrad I», ya que el mismo día 7 más al norte se produjo una inesperada ofensiva lanzada por el VII Ejército de Guardias y el V Ejército Blindado mediante la cual los soviéticos superaron el Río Hron y abrieron una brecha de 15 kilómetros de ancho por 16 kilómetros de profundidad, tomando en efecto dominó las localidades de Bruty, Bína, Svodin y Pribeta. Gracias a la repentina llegada de la 8ª División Panzer, la División Paracaidista Húngara «Szent László» y la 211ª División «Volksgrenadier», se pudo contener a los soviéticos a tan sólo 15 kilómetros de la Estación de Komárno, la única arteria con las unidades implicadas en la «Operación Konrad I», por lo que en caso de haber continuado con la misión se hubiese corrido el riesgo de un embolsamiento a todo el IV Cuerpo SS Panzer.

En Budapest el fracaso de la «Operación Konrad I» no impidió a las tropas del alemanas y húngaras continuaron ofreciendo su habitual resistencia, tal y como demostraron el 8 de Enero a la hora de rechazar a los soviéticos en torno a Kispest y la Estación de Ferrocarril Este. Lamentablemente al día siguiente, el 9, los soldados rusos tomaron la Pista de Carreras que era empleada como aeródromo provisional por la Luftwaffe, un acontecimiento que dejó a la ciudad sin puente aéreo con el exterior, lo que desde ese instante obligaría a los aviones a lanzar su carga en paracaídas justo en el mismo casco urbano de la mitad occidental de Buda.

A partir del 10 de Enero el progreso del Ejército Rojo se aceleró cuando ocupó los Barrios de Rákospalota, Pestújheli y Ujpest, así como de la Estación de Jozsefváros y del Cementerio de Kerepsi, en donde los ingenieros abrieron un boque en los muros a través del cual se colaron los soldados rusos, quienes tras una cruenta refriega desalojaron a un grupo de granaderos alemanes que se replegaron hacia la Calle Fiume. Afortunadamente en aquel instante apareció un destacamento mixto compuesto por agentes armados de la Gendarmería Húngara y tanques Zrinyi que inmediatamente contraatacaron y reocuparon tanto la Plaza Orczy como el Cementerio de Kerepsi, en cuyo camposanto se llegó a combatir entre las lápidas; al mismo tiempo en que a no mucha distancia del lugar elementos de la 1ª División Blindada Húngara se sumaban al asalto y liberaban el Parque de Nepliget. Gracias a esta determinación por parte de los defensores magiares, los únicos éxitos que se pudieron anotar los soviéticos se redujeron a la conquista de la Plaza Teleki, el Parque Varosliget y la Isla de Ujpest.

King Tigers circulando por las calles de Budapest.

En este contexto el Estado Mayor Alemán planificó la «Operación Konrad» que de nuevo debía intentar alcanzar Budapest desde el norte, en este caso con una ofensiva de las 3ª y 5ª División SS Panzer «Totenkopf», las 96ª y 711ª Divisiones de Infanteríaa, y el Cuerpo de Caballería Húngaro; aunque también desde el sur se ejecutaría una maniobra de diversión en dirección a Székesfehérvár y Zámoly con la 4ª División de Caballería Húngara y las 3ª y 4ª Divisiones Panzer. El número de los efectivos del Eje fue de 13.400 soldados acompañados de 260 piezas de artillería y 69 tanques entre dieciocho Panther, diecisiete Jagdpanzer, dieciséis Panzer IV, catorce Stug y cuatro Tiger, así como un tren de 200 toneladas de suministros para los sitiados; mientras que los rusos concentraron al XLVI Ejército Soviético con

A las 15:00 horas del 10 de Enero de 1945 comenzó la «Operación Konrad II» con una ofensiva conjunta de la 5ª División SS Panzer «Wiking» y la 711ª División de Infantería al noroeste de Budapest que con una vanguardia compuesta por los Regimientos SS Panzer «Germania» y «Westland» progresó unos 3 kilómetros sobre los Montes Pilis. La misión se simultáneao con un ataque de distracción desde el sur por parte de la 4ª División de Caballería Húngara y las 3ª y 4ª Divisiones Panzer que tan sólo arañaron a los rusos unos 2 kilómetros de terreno a las afueras de Székesfehérvár, ya que los germano-magiares sufrieron muchas bajas ante las formidables defensas rusas y los densos campos de minas, teniéndose únicamente que conformar con la conquista de Zámoly.

Bastante mejor transcurrió la ofensiva al norte para las 3ª y 5ª División SS Panzer «Totenkopf» y «Wiking», más algunas unidades de la caballería húngara y la 6ª División Panzer, pues en seguida tomaron la localidad de Esztergom y al día siguiente, el 11 de Enero, alcanzaron la aldea de Pilzentkereszt situada a tan sólo 17 kilómetros de Budapest, desde donde los sitiados lanzaron bengalas que pudieron ver las columnas de socorro. Lamentablemente como la resistencia encontrada fue enorme y el inesperado deshielo hizo impracticable las carreteras, el día 12 el propio Führer ordenó suspender la «Operación Konrad II» que hasta la fecha había costado a los atacantes un total de 1.000 bajas y la pérdida de diez tanques pesados, a costa de infligir a los soviéticos otras 3.000 bajas.

Caída de Pest

Pest centró la atención de todas las operaciones en torno a Budapest desde la mitad de Enero de 1945, un período que se caracterizó por una lucha callejera casa por casa durante el cual las tropas soviéticas tuvieron que abrirse paso usando lanzallamas y granadas de mano para desalojar a los soldados húngaros que desesperadamente defendían su capital. Algunos ejemplos de este tipo de arremetidas fueron los ataques a la Plaza Calvino y el Puente Elisabeth, ambos conquistados a un coste muy elevado en vidas para los soldados rusos; sin obviar los fracasos cosechados en infructuosos asaltos contra la Fábrica de Cerámica y la Estación de Ferrocarril de Ferencz, donde las tropas germano-húngaras repelieron a sus enemigos causándoles innumerables bajas, exactamente igual que sucedió durante una carga contra los muros del Museo Nacional.

Simultáneamente a los combates entre el Ejército Rojo y el Eje, el VII Cuerpo Rumano también participó en la lucha callejera peleando contra los defensores alemanes y húngaros en el mismo casco urbano de Pest. De hecho durante estos enfrentamientos algunos batallones rumanos liderados por el general Nicolae Sova sumaron un 30% de bajas, aunque su sacrificio no fue en vano porque entre los éxitos conseguidos estuvo el establecimiento de una cabeza de playa de 2 kilómetros en el Río Danubio, así como la penetración de casi 10 kilómetros en torno a la periferia que terminó con la conquista de los distritos de Tapiosap, Dány, Valkó, Pécel, Sahalom, Rákosfalva, Alsorákos y Törökôr, además de la Avenida Kerepes, el Bulevar Hungária, el Cuartel Férenc Jozsef, el Hipódromo, la Estación Keleti, la Depuradora de Agua, la Puerta Oriental y el Teatro Municipal.

Como defender el sector de Pest iba a ser imposible para las maltrechas fuerzas del Eje, el general alemán Karl Pfeffer-Wildenbruch y el general húngaro Iván Hindy, recomendaron al Primer Ministro Ferenc Szálasi y al Gobierno del Partido de la Cruz Flechada que abandonaran el perímetro para refugiarse en la parte occidental de Buda. Así fue como el 16 de Enero de 1945 se decretó la evacuación y el 17 comenzó el repliegue cuando miles de soldados alemanes y húngaros, muchos de estos heridos, cruzaron en columnas los puentes sobre el Río Danubio acompañados de millares de refugiados civiles, entre ellos muchas mujeres, ancianos y niños que arrastraban sus pertenencias y animales de carga. Ante el diluvio humano que se aproximaba, la Gendarmería Húngara hubo de improvisar puentes de pontones con barcazas y transbordadores para que la población civil huyera en masa del casco, especialmente tras conocerse cientos de casos de violaciones a chicas jóvenes por parte de los soldados del Ejército Rojo.

Al amanecer del 18 de Enero de 1945, los cuatro puentes de Budapest sobre el Río Danubio se vinieron abajo cuando las cargas explosivas detonaron bajo las pilares y las infraestructuras metálicas se sumergieron en mitad de las aguas del Río Danubio. Se trató del Puente de las Cadenas, el Puente Elisabeth, el Puente Franz Jósef y el Puente Horthy, por lo que una vez interrumpido el paso hacia el distrito urbano Buda, las tropas soviéticas terminaron de limpiar los últimos núcleos de oposición en Pest, haciendo hasta un total de 11.000 prisioneros húngaros y alemanes.

Operación Konrad III

La desesperada situación de las tropas sitiadas en Budapest condujo a Adolf Hitler a llevar a cabo una última ofensiva para liberar la ciudad que recibió el nombre de «Operación Konrad III», aunque a diferencia de «Konrad I» y «Konrad II» en las que se había apostado por la «Solución Norte» o «Nordlósung», en este ocasión se optó por la «Solución Sur» o «Sudlösung». La idea era desplazar a las 3ª y 5ª Divisiones SS Panzer «Totenkopf» y Wiking», más a las 1ª y 3ª Divisiones Panzer, en dirección hasta al Río Danubio sobre las zonas de concentración de Dunaújváros y Adony, para a continuación torcer junto al Río Danubio y avanzar los siguientes 45 kilómetros hacia la misma capital con un total de 60.000 soldados, 400 cañones, 135 aviones y 303 tanques (105 Panther, 97 Stug, 50 Panzer IV, 97 Stug, 45 King Tiger y 6 Jagdpanzer).

A las 4:30 horas de la madrugada del 18 de Enero de 1945 un total de 400 piezas de artillería, morteros y lanzacohetes Nebelwerfer machacaron las posiciones del Ejército Rojo sobre un frente de 30 kilómetros por debajo del Lago Velence que custodiaban 30.000 soldados y 200 tanques del III Frente Ucraniano. La ruputura se produjo casi de inmediato porque salvo algunos retrasos provocados por la ausencia de puentes sobre los cursos de agua de 30 metros sobre el Canal de Kalóz y el Canal de Sárviz, la 1ª División Panzer ocupó Ösi, la 3ª División Panzer superó tres anillos defensivos a lo largo de 25 kilómetros mientras se apoderaba de Lepsény y Dég, y las 3ª y 5ª Divisiones SS Panzer «Totenkopf» y Wiking» perforaron una brecha de 15 kilómetros a través de Tág. A estos progresos hubo que añadir que como la mayor parte de los carros contaban con visión nocturna, los alemanes eran capaces de ver en la oscuridad, por lo que apenas sin sufrir pérdidas propias, esa noche volaron a los soviéticos un total siete tanques soviéticos y 30 piezas de artillería.

La ofensiva estuvo apoyada en todo momento por aviones de la Fuerza Aérea Alemana y la Fuerza Aérea Real Húngara que bombardearon y ametrallaron a las sorprendidas tropas del Ejército Rojo, cuyos mandos tardaron en percatarse de que se había abierto un boquete de 25 kilómetros de largo por 30 kilómetros de profundidad. Así fue como la jornada del 19 los carros de la 3ª División SS Panzer «Totenkopf» ocuparon Fövenypuszta, los de la 5ª División SS Panzer «Wiking» recorrieron 30 kilómetros hasta apoderarse de Kisláng y Sárosd, los de la 3ª División Panzer avanzaron otros 30 kilómetros hasta las orillas del Río Danubio en Dunaújváros y los de la 1ª División Panzer se apoderaron de la importante ciudad de Székesfehervár.

«Operación Konrad». Tanques Tiger se lanzan a la contraofensiva en dirección Budapest.

A partir del 20 de Enero la marcha de la «Operación Konrad III» se ralentizó de manera notable porque los únicos éxitos fueron la toma de Sukoró y Nadap por parte de la 1ª División Panzer; aunque durante los días 21 y 22 la situación mejoró cuando la 5ª División SS Panzer «Totenkopf» cruzó el Río Váli y estableció una cabeza que abarcó hasta la localidad de Iváncsa. También la 3ª División SS Panzer «Totenkopf» se anotó algunos triunfos porque después de ocupar Kápolnásnyék pudo progresar otros 6 kilómetros hasta apoderarse de Barackza, destruyendo durante el porceso a 25 tanques soviéticos; sin obviar con que las jornadas del 23, 24 y 25 los demás contingentes se internaron otros 5 kilómetros en el dispositivo enemigo y conquistaron Pettend y Beloiannisz. Sin embargo como el impulso se volvió a frenar el 26, el general Hermann Balck al frente del VI Ejército Alemán ordenó a las columnas dar un giro más hacia el noroeste con la finalidad de esquivar los principales cinturones defensivos, algo que permitió a los germanos y algunos batallones húngaros acompañados por 50 tanques (5 Panzer IV, 7 Stugs, 11 Tigers y 27 Panther) abarcar un espacio de 5 kilómetros de ancho por 12 kilómetros de profundidad hasta hacerse con el importante enclave de Vereb.

A pesar de la amenaza que suponía la «Operación Konrad III» para el Ejército Rojo en Budapest, el mariscal Rodión Malinovski optó por mantener el asedio y continuar presionando hacia el interior de la capital, tal y como los soviéticos demostraron a la hora de asaltar las Colinas de Gellert defendidas por soldados alemanes y algunos emplazamientos de cañones de 88 milímetros situados en el patio de la Universidad de Budapest, así como un puñado de piezas antiaéreas de 20 milímetros ubicadas en el Hotel Gellert. Como era de esperarse el ataque fue muy sangriento y costó muchas muertes a los soviéticos, sobretodo en la cercana Colina de Sashegy que tomaron con infinidad de bajas; o en la Isla Margarita, de cuyas arboledas fueron expulsados por parte de los defensores húngaros. No obstante y aunque las pérdidas fueron enormes, finalmente el Ejército Rojo se apoderó de las Colinas de Gellert, lo que dejó en poder de los invasores hasta un total de 114 manzanas del centro urbano que incluyeron la Plaza Vérhalom, el Monte Kis-Svab, la Plaza Széll Kálmán, el Bulevar Krsiztina, la Estación Déli, el Parque Vérmezô, la Calle Hegyalja o la Isla Margarita (en esta última se peleó durante once días contra un batallón alemán y otro húngaro hasta que ambos se replegaron a Buda después de volar el puente sobre el Río Danubio).

Inesperadamente el 27 de Febrero de 1945 el III Frente Ucraniano inició la contraofensiva sobre el saliente de la «Operación Konrad III», por lo que los alemanes pasaron de ser los atacantes a ser los atacados, justo en un instante en que ya se hallaban a escasa distancia de Budapest. Este inesperado giro de los acontecimientos modificó por completo la situación, ya que tras ser los germanos golpeados por dos cuerpos blindados en Barackza, Pazmánd, Kápolnásnyék. Kajaszo Szt. Peter, Dunaföldvar y el Lago Balatón, acabaron perdiendo el control de enclaves importantes como Vereb y Pettend. A pesar de que contuvieron el resto de las arremetidas y destruyeron a 71 tanques rusos, el 43% de la fuerza blindada ofensiva, al final final comprendieron que la capital no podía ser liberada y emprendieron la retirada hacia las posiciones de partida, poniendo fin a la «Operación Konrad III».

El fracaso de la «Operación Konrad III» condenó para siempre a la guarnición germano-húngara sitiada en Budapest, la cual a esas alturas tan sólo tenía la opción de resistir hasta el final o en todo caso llevar a cabo alguna ruptura para enlazar con las líneas del Eje más próximas. A esta mala noticia encima hubo que añadir que los alemanes sufrieron 21.622 bajas entre 3.598 muertos, 16.504 heridos y 1.520 desaparecidos, así como pérdida de 164 carros; aunque al menos provocaron también a los soviéticos otras 24.113 bajas y les destruyeron 804 tanques.

Conquista de Buda

Cancelada la «Operación Konrad III», a los defensores de Budapest no les quedó más remedio que aguantar el máximo de tiempo posible con la única pretensión de distraer efectivos enemigos de otros sectores que pudiesen desviar hacia el oeste de Hungría o Europa Central. Esta estrategia se aplicó en medio de un auténtico infierno porque los civiles habían empezado a morir de inanición y las raciones diarias se limitaban a una rodaja de 150 gramos de pan, 5 gramos de grasa y algún pedazo de carne de caballo. De hecho pronto se tuvieron que sacrificar unos 60 caballos al día para alimentar a la guarnición, de los cuales la considerable cifra de dieciséis fueron reservados a satisfacer las demandas de la 22ª División SS de Caballería Húngara «Maria Theresa». A estas restricciones de comida también se sumaron las enfermedades como el tifus o una plaga de liendres, sin obviar a los 10.000 heridos a los que no se podía suministrar medicinas, algo que a corto plazo fue convirtiendo el sitio en una auténtica ratonera de pesadilla que se terminaría cobrando la vida de 30.000 personas.

Soldados soviéticos avanzando por las calles de Budapest, entre ellos un infante de la Mongolia Exterior.

Los crímenes cometidos tanto por el Eje como por la Unión Soviética también estuvieron a la orden del día durante todo el asedio de Budapest, como por ejemplo los llevados a cabo por las milicias húngaras de la Cruz Flechada, cuyos escuadristas se dedicaron a perseguir y asesinar a 15.000 judíos de la ciudad, a los que ejecutaron en plena calle o arrojaron atados por parejas a las profundidades del Río Danubio. Tampoco los soldados del Ejército Rojo respetaron las vidas de los ciudadanos de la capital, ya que no dudaron en matar a otros 13.000 civiles húngaros, en violar de manera salvaje a 50.000 mujeres y en deportar a 25.000 disidentes políticos o prisioneros de guerra a campos de concentración y gulags en Siberia.

El 29 de Enero de 1945 se produjo la primera ruptura en el perímetro defensivo de Buda y al día siguiente, el 30, el Ejército Rojo accedió al Barrio de Burgberg que previamente arrasó mediante un bombardeo de aviones y lanzacohetes Katyusha. Sin embargo en cuanto las tropas soviéticas irrumpieron en las grandes avenidas, decenas de tanques T-34 resultaron destruidos por los cañones ocultos entre los escombros, así como también numerosos caza-bombarderos Sturmovik Il-2 que acabaron siendo derribados por las baterías antiaéreas emplazadas en las azoteas de los edificios aledaños. Los soviéticos tendrían que esperar hasta el 1 de Febrero para despejar de enemigos el Barrio de Burgberg después de librar un combate muy sangriento que costó muchas bajas a ambos bandos y que forzó al deserción de 2.000 soldados húngaros. Algo más complicado fue el asalto a la Estación de Ferrocarril Sur debido a la fanática resistencia presentada por los voluntarios de la 8ª División SS de Caballería «Florian Geyer», ya que los rusos no consiguieron salir de su estancamiento hasta una semana más tarde, el 7 de Febrero, cuando por fin aseguraron la instalación y el tramo de vía.

La mañana del 10 de Febrero de 1945 comenzó con un ataque a la Colina del Castillo y la Ciudadela defendida por una escasa guarnición de tropas húngaras y alemanas que por el momento consiguieron detener la ofensiva del Ejército Rojo. No obstante y pese a la obstinación de los defensores, los soldados de la 25ª División de Guardias y los comunistas magiares del Regimiento de Voluntarios Húngaro «Buda» consiguieron aislar y neutralizar el Monte Sas; al mismo tiempo en que los marineros de la 83ª Brigada de Infantería Naval, la mayoría deportistas de élite, aseguraron el Terreplén del Ferrocarril. A raíz de estos últimos acontecimientos, sumado a la caída de la Ciudadela y el Hotel Gellert la jornada del 11, los generales Karl Pfeffer-Wildenbruch e Iván Hindy autorizaron un intento de ruptura para abandonar definitivamente Budapest.

A las 22:00 horas de la noche del 11 de Febrero se puso en marcha una fuga masiva de 30.000 soldados germano-húngaros, quienes a través de sótanos y cuevas intentaron escapar de la Budapest para dirgirse al saliente norte del Eje que se había ganado durante la «Operación Konrad I» y la «Operación Konrad II». Desgraciadamente la evacuación fue un suicidio porque los soviéticos descubrieron la maniobra en la intersección que unía la Plaza Széll Kálmán con la Plaza Szénam, en donde tras lanzar bengalas que iluminaron la escena, concentraron un nutrido fuego de ametralladoras y proyectiles sobre los fugados que avanzaban entre el Hospital János y el Monte Jánoshegy. El resultado fue una auténtica carnicería porque muchos murieron o bien se rindieron, aunque algunos prefirieron resistir hasta suicidarse o morir como el general Gerhard Schmidhuber de la 13ª División Panzer (otros serán capturados y ejecutados posteriormente como el general húngaro Iván Hindy o el general alemán Helmuth Dörner, sobreviviendo únicamente al cautiverio el general magiar Erno Billnitzer). Una vez acabada la matanza urbana, los 15.000 supervivientes prosiguieron a continuación por la Plaza Mechwart y luego por el cruce de la Avenida Olasz con la Calle Pasareti, no sin antes caer acribillados la mayoría pese a que unos cuantos centenares se escabulleron a través del Monte Svab, el Monte Remete y el Monte Hármashatár. Solamente 785 hombres consiguieron abandonar la capital y sobrevivir tanto en las zonas rurales aledañas como en las aldeas próximas al Bosque de Tinnye, entre ellos los 400 liderados por el general Wilhelm Schöning que alcanzaron la Carretera de Budakeszi, los 100 dirigidos por el teniente Ernst Schweitzer que se refugiaron en Csobánka y los 23 al mando del teniente Lászlo Szilasi Szabó que lograron llegar a las líneas del III Ejército Húngaro en el Lago Balatón.

Tanque King Tiger alemán acompañado de tropas húngaras en Budapest.

A comienzos de la jornada del 12 de Febrero de 1945, la situación del Eje en Budapest era tan precaria que el general alemán Karl Pfeffer-Wildenbruch, quién junto a 500 seguidores acababa de intentar huir sin éxito a través de los 4 kilómetros subterráneos del Túnel de la Fosa del Diablo, anunció a los últimos supervivientes el siguiente mensaje: El juego se acabó e Iván está en la puerta. Acto seguido los soldados fueron deponiendo las armas y entregándose con las manos en alto, salvo por la excepción de un grupo de 500 voluntarios húngaros de la 22ª División SS de Caballería Húngara «Maria Theresa» que resistieron veinticuatro horas más sobre las orillas del Río Danubio hasta su más completa aniquilación (el general August Zehender de esta unidad se pegó un tiro después de que un obús le arrancase la pierna derecha, exactamente igual que el general Joachim Rumohr de la 8ª División SS de Caballería «Florian Geyer»). Así fue como al día siguiente, el 13 de Febrero de 1945, las tropas soviéticas conquistaron Budapest tras un izado de la bandera de la URSS en el Palacio de Buda, exactamente igual que hicieron unos comunistas magiares ondeando la insignia de su propia unidad militar, en este caso del 8º Regimiento de Caballería «Honved».

Conclusión

La caída de Budapest a mediados de Febrero de 1945 constituyó una gran victoria para la Unión Soviética pese al enorme retraso y a la infinidad de bajas sufridas a manos de los defensores germano-húngaros, ya que una vez conquistada la capital de Hungría, Iósif Stalin pudo poner en marcha su tan ansiado plan de expandir la influencia comunista al resto de la Europa Central. Así quedó reflejado cuando las tropas del Ejército Rojo acccedieron en Abril a Checoslovaquia y Austria, una serie de acontecimientos que sin duda mejoraron sustancialmente la posición de Moscú de cara al futuro reparto de Europa que iba a pactarse con los Aliados Occidentales al poco de finalizar la Segunda Guerra Mundial.

El Komintern sufrió 323.177 bajas entre 320.082 soviéticos (80.026 muertos y 240.056 heridos), 2.495 rumanos (414 muertos, 1.881 heridos y 200 desaparecidos) y 600 comunistas húngaros, así como unas pérdidas materiales de 1.776 tanques, 4.127 piezas de artillería y 293 aviones.

El Eje sufrió unas 69.000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros.

Otras víctimas de Budapest fueron los más de 30.000 civiles que perdieron la vida por diferentes circunstancias, ya fuesen los judíos asesinados a manos de la Milicia de la Cruz Flecada o los civiles masacrados por parte de los soldados del Ejército Rojo. A esta tragedia hubo que añadir que una cuarta parte de la ciudad resultó arrasada, incluyendo 13.588 viviendas que fueron destruidas (4’6%), 18.775 que fueron catalogadas como inhabitables (6’4%), 47.332 que sufrieron daños graves (16%) y 215.653 que encajaron daños leves (73%).

La Batalla de Budapest fue uno de los últimos grandes asedios de la Segunda Guerra Mundial que destacó por su violencia y al mismo tiempo por el heroísmo de sus defensores, ya que significó el último acto desesperado de las tropas magiares para evitar la inevitable caída de lo que ellos denominaban la «Gran Hungría». El propio Adolf Hitler, muy sorprendido por la heroica resistencia llevada a cabo por la guarnición, llegó a alabar a sus defensores de una forma muy elocuente con la siguiente frase: Los pueblos alemán y húngaro agradecen a los hombres de Budapest su heroico combate contra el enemigo.

 

Bibliografía:

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