Causas

 

La Primera Guerra Mundial

Causas:

Pacífica fue la época entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, período histórico conocido como la Paz Armada que siguió a los convulsos años de las Guerras Napoleónicas. Durante estas largas décadas las naciones desarrollaron una gran carrera armamentística dentro de una falsa paz promovida por las coaliciones europeas: la Triple Entente y la Triple Alianza.

Triple Alianza: Alemania, Imperio Astro-Húngaro e Italia.
Triple Entente: Gran Bretaña, Rusia y Francia.

A pesar de la aparente paz, existía una gran rivalidad colonial entre las grandes potencias, especialmente entre Gran Bretaña, Francia y Alemania. Pero en el tema naval la gran competencia era casi exclusiva de Gran Bretaña y Alemania. Se puganaba salvajemente por colonizar África y el Sudeste Asiático sin importar los daños colaterales en la estabilidad internacional ni en los nativos de dichos lugares. La Conferéncia de Berlín celebrada por el Canciller alemán Otto Von Bismarck, repartió el pastel colonial pensando que de ese modo se frenaría el hambre de las potencias. Pero lo cierto es que se equivocaron, pues siguieron produciéndose las agresiones, como la que tuvo lugar en la Guerra de los Bóxers de 1900, en la cual China fue invadida hasta Pekín por una coalición formada por Gran Bretaña, Francia, Rusia, Japón, Estados Unidos, Alemania, Italia, Austria-Hungría, España y Holanda.

Por mucha paz exterior en el ámbito de las relaciones internacionales, no había coexistencia pacífica en el interior mismo de cada país. Los movimientos obreros azuzados por el naciente marxismo, crecían al tiempo que provocaban una fractura entre ricos y pobres. Era la época de la Segunda Revolución Industrial, del telégrafo, el teléfono, el ferrocarril y la electricidad, un período de producción masiva con un capitalismo sin control que competía en cada país por ser el número uno a la cabeza a costa de las libertades de la mayoría de la población.

Flota japonesa en la Batalla de Tsushima. Guerra Ruso-Japonesa de 1905.

Un hecho significativo en el plano internacional significó la Guerra Ruso-Japonesa de 1905. Contra todo pronóstico Japón venció a la Flota Imperial de Rusia en la Batalla de Tsuhima, perdiendo los rusos la guerra. La victoria de Japón fue la primera vez que un pueblo no colonial vencía a una gran potencia. Gracias a este acontecimiento Japón adquirió un prestigio mundial enorme con una destacada influencia sobre Asia que marcaría la futura política del siglo XX, por ejemplo entre sus ventajas estuvo poder anexionar Corea.

Rusia, liderada tras la Guerra Ruso-Japonesa por el Zar Nicolás II de la familia Romanov, quedó sumida en la ruina, lo que llevó a que se incrementasen los movimientos obreros en el país. Súbitamente estalló la Revolución Rusa de 1905 de tendencias democráticas, aunque poco a poco se fue radicalizando. Como era de esperar los grupos revolucionarios fracasaron, lo que no impidió que se decretaran una serie de cambios sobre el sistema feudal zarista como la creación del Parlamento (Duma) o la autonomía de Finlandia.

La Crisis de Marruecos en África del Norte fue otro suceso destacado que a punto estuvo de desestabilizar la paz mundial. Ocurrió cuando las tropas alemanas del Káiser Guillermo II desembarcaron en Tánger. Respondiendo antagónicamente, Francia y España se adelantaron respecto a la legalidad internacional acordando en la Conferéncia de Algeciras de 1906 la repartición entre esos dos países de Marruecos. Sin embargo en 1911 una insurrección en el Marruecos francés hizo aparecer a la flota alemana como pretexto. Para evitar un conflicto la colonia alemana de Camerún fue ampliada a costa de Francia.

Otro conflicto desatado fue la Guerra Ítalo-Turca entre el Reino de Italia y el Imperio Otomano, considerado entonces el “enfermo de Europa”. Esta contienda, que inauguró por vez primera la aviación como arma de guerra, se saldó con una contundente victoria italiana. La colonia de Libia y las Islas del Dodecaneso fueron adjudicadas a una Italia triunfal, mientras el Imperio Otomano se consumía en una serie de revueltas internas que pusieron en entredicho el ultranacionalismo de los “Jóvenes Turcos” liderado por Mustafá Kemal.

Sobre los Balcanes Rusia y Austria-Hungría buscaban influencia aprovechando la debilidad del Imperio Otomano, lo que llevó a sendos roces por las tres partes. El primer paso lo dió el Imperio Austro-Húngaro en 1908 al anexionarse Bosnia-Herzegovina. En 1912 se creó la Liga Balcánica entre Serbia, Bulgaria, Grecia y Montenegro para atacar a Turquía, algo que se materializó en la Primera Guerra Balcánica con una derrota turca y la independencia de Albania. Al año siguiente, 1913, estalló la guerra entre la Liga Balcánica y ahora Bulgaria que salió, conflicto que concluyó con la Paz de Bucarest en donde Serbia, Grecia y Turquía salieron beneficiadas territorialmente a costa de territorio búlgaro.

 

Nadie se dió cuenta en ese instante. Pero el conflicto balcánico dividió a unas potencias en contra de otras dependiendo de su apoyo a cada bando. Como predijo Otto Von Bismark: “La guerra estallará por una estupidez en los Balcanes”.

Asesinato del Archiduque austro-húngaro, Francisco Fernando, por un nacionalista serbio.

Conflicto:

Inesperadamente el 28 de Junio de 1914, el Archiduque de Austria-Hungría, Francisco Fernando y su mujer, fueron asesiandos a tiros por un nacionalista serbio llamado Gavrilio Píncip en Sarajevo, Bosnia. Un mes después, el 28 de Julio, al no obtener disculpas ni satisfacciones de Belgrado, Austria-Hungría atacó Serbia. Rusia por su pacto secreto con Serbia decretó la movilización general, lo que llevó a que Alemania al enterarse decretara también la suya, imitación que siguió Francia en un efecto en cadena. Sin esperar a los acontecimientos Rusia declaró la guerra a Austria-Hungría, por lo que Alemania cruzó la frontera con Bélgica y atacó a Francia, esta última aliada Rusia. Gran Bretaña por ser protectora de Bélgica también también declaró la guerra a Berlín. Poco después se unieron Japón, Portugal, Canadá, Australia y Nueva Zelanda a los Aliados, mientras que el Imperio Otomano se posicionó en el Oriente Medio junto a los Imperios Centrales. Había estallado la Primera Guerra Mundial.

En la primera fase de la guerra Alemania avanzó a grandes velocidades por Francia, conquistando Bélgica y a la vez cruzando por la Ardenas. A finales de 1914 los alemanes se detuvieron a las puertas de París, donde fueron derrotados en la Primera Batalla del Marne. En Prusia Oriental el frente se estabilizó a favor de Alemania contra las tropas rusas gracias a la victoria decisiva en la Batalla de Tannenberg. Lo mismo sucedió en el Cáucaso con la derrota turca en la Batalla de Sarikamish, lo que propició el Genocidio Armenio que dejó más de 1 millón de muertos en Armenia, siendo aquel el primer exterminio sistemático de seres humanos en el siglo XX.

Concluídas las operaciones de movimientos en los dos principales teatros, la lucha tanto en el Frente Occidental como en el Frente Oriental pasó a ser una guerra de desgaste en las trincheras donde miles de soldados morían sin poder avanzar ni retroceder. Por primera vez en una guerra las armas defensivas superaban a las ofensivas, lo que limitaba la movilidad, dando lugar a cargas suicidas o a experimentos bélicos como las autoametralladoras, la aviación, el lanzallamas y los tanques.

Tropas francesas lanzándose a la carga en la Primera Batalla del Marne, 1914.

Sobre el mar Alemania sufrió un bloqueo naval que provocó una gran hambruna, viéndose obligada a librar la Batalla de Jutlandia con una victoria que ambos bandos se adjudicaron, aunque no permitió romper el bloqueo. Los submarinos alemanes fueron un arma innovadora que causaron estragos a la flota mercante británica en todo el globo terráqueo y hambre en el Reino Unido. Casualmente en 1915 se produjo el hundimiento del transatlántico Lusitania que transportaba civiles norteamericanos por un submarino alemán, lo que aceleró tensiones entre Estados Unidos y Alemania. No hubo ningún tipo de restricción naval en la Gran Guerra, teniendo lugar batallas tan lejanas como en las Islas Coronel de Chile, las Islas Malvinas de Argentina, las costas de Tanzania o los archipiélagos de las Indias Orientales Holandesas.

Italia se unió a la Triple Entente en 1915 y declaró la guerra a Austria-Hungría, abriéndose de este modo el Frente de los Alpes entre italianos contra austro-húngaros, el cual como el resto también quedó estancado. Más suerte hubo en los Balcanes cuando Bulgaria se unió a los Imperios Centrales, ya que austro-húngaros y búlgaros rápidamente conquistaron Serbia, Montenegro y Albania, hasta que fueron frenados en el Epiro cuando Grecia les declaró la guerra, inaugurando el Frente Griego. Rumanía se adhirió a los Aliados, pero inmediatamente en una contraofensiva conjunta fue derrotada, conquistada y repartida territorialmente por austríacos, húngaros, búlgaros y turcos.

Sangriento fue el año 1916, el de las grandes batallas estáticas sin vencedores. La Batalla de Verdún en Francia fue la la mayor masacre de la guerra de trincheras sin un vencedor claro que costó 1 millón de muertos entre alemanes y franceses. Junto con Verdún también en Francia, la Batalla del Somme dejó 800.000 bajas, siendo la mayor parte de víctimas británicas y de sus colonias. Simultáneamente la Batalla de Gallípoli, un desembarco fallido efectuado en Turquía, dejó medio millón de muerto a los Aliados y a los turcos. Igual resultado tuvieron las interminables Batallas del Río Isonzo entre austro-húngaros e italianos, además de las ofensivas rusas sobre Galitzia.

Desembarco británico en Gallípoli ideado para acabar con el Imperio Otomano, operación que terminó en desastre para los Aliados.

Hubo frentes secundarios y de menor importancia durante la Gran Guerra por todo el Planeta Tierra que dejarían sus consecuencias en el futuro. Por ejemplo Japón intervino en el Océano Pacífico expulsando a los alemanes de sus colonias en las Islas Marianas, Islas Carolinas e Islas Palau, además de su actuación en China durante la Batalla de Tsingto que arrebató a los Imperios Centrales. Sobre el Cáucaso, exactamente en Georgia, Armenia y Azerbayán, Rusia y Turquía se disputaron el dominio, lo mismo que en Persia. Más alejadamente Australia invadió Nueva Guinea y Nueva Zelanda las Islas Samoa.

África fue un frente complejo. Los Aliados tomaron la colonia alemana de Togo fácilmente y mucho más dificultosamente la de Camerún. No pudieron hacer lo mismo con el África Oriental Alemana, en la cual el general germano Paul Von Lettow organizó una muy efectiva guerrilla con sus tropas coloniales, los “askaris”, que triunfó hasta el final de la guerra. De menos intensidad se abrió el Frente del África Sudoccidental Alemana, apoyada por los “boer” sudafricanos en la frontera con Sudáfrica, mientras el territorio era atacado desde el norte por los británicos y portugueses de Angola. También hubo enfrentamientos en Tanzania, Kenya, el Congo y el Lago Victoria.

Revueltas nacionalistas incendiaron a los dos bandos enfrentados en todo el globo. Dentro de Libia se creó la República de Tripolitania por la tribu senussi que atacó toda la Libia Septentrional de los italianos y el Egipto británico con el fin de ayudar a los turcos. Se produjeron revueltas bereberes antifrancesas en Marruecos, Argelia y Túnez, mientras que antibritánicas en Afganistán. Algunos nacionalistas indios se levantaron con armas contra Inglaterra en la India y Singapur. Dentro de Polonia y Chequia hubo resistencias clandestinas contra los Imperios Centrales. Una de las sublevaciones más famosas fue el “Alzamiento de Pascua” en Irlanda, que obligó a Reino Unido a batallar contra los independientistas irlandeses. Incluso Estados Unidos con la Revolución Mexicana de Emilio Zapata tuvo que invadir a México con sus fuerzas armadas.

Oriente Medio fue un teatro de operaciones fundamental en la Gran Guerra. Turquía lanzó una ofensiva contra Egipto, logrando invadir la Península del Sinaí y bloquear el Canal de Suez. Como respuesta desde Kuwait los británicos e indios tuvieron que lanzar una contraofensiva contra Irak que culminó en fracaso, viéndose obligados a realizar un segundo intento que finalmente obtuvo su objetivo. En ese contexto, Thomas Edwrd Lawrence “Lawrence de Arabia”, consiguió unificar la Revuelta Árabe encabezada por el Príncipe Faisel y rebelarse en toda la costa del Mar Rojo hasta el Yemen, aunque este último se alió con Turquía. La Mecca, Medina y la toma del puerto de Aqaba fueron ejemplos de impresionantes victorias de Lawrence y sus árabes que lograron expulsar a los turcos de Transjordania.

Sangrienta Batalla del Somme entre las tropas británicas y alemanas.

Si hubo un año negativo para los Aliados ese fue 1917. Italia fue aplastada en la Batalla de Caporetto, retirando el frente hasta las puertas de Venecia. Rusia, tras instaurar un gobierno democrático con la abdicación del Zar en la Revolución de Febrero, fue derrotada en la Ofensiva Kerensky. Por último en el Frente Occidental los Aliados fueron vencidos en las Batallas de Cambrai y Passchendaele. Tantos reveses llevaron inevitablemente a la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia con el asalto al Palacio del Invierno que instauró el comunismo e inició la Guerra Civil Rusa. La nueva Rusia Bolchevique firmó la paz con los Imperios Centrales en el Tratado de Brest-Litovsk, en el cual Alemania obtuvo Polonia, Ucrania y Lituania, mientras que el Imperio Otomano todo el Cáucaso. Finlandia y Azerbayán se reconocieron como países independientes, esta última adherida a la alianza con los alemanes y turcos. La única buena noticia para los Aliados ese año fue la entrada de Estados Unidos en la guerra, algo que sería decisivo.

Gracias a la retirada de Rusia del conflicto, Alemania pudo concentrar sus fuerzas en el Frente Occidental. Los alemanes lanzaron una nueva ofensiva que culminó de nuevo a las puertas de París, aunque otra vez fueron derrotados en la Segunda Batalla del Marne gracias a la llegada de las tropas estadounidenses. Sin duda alguna el peso de la industria estadounidense y el férreo bloqueo naval a Alemania propiciaron la hambruna y las revoluciones internas iniciaron su inminente caída. Los austro-húngaros fueron rechazados tanto en Italia como Balcanes, de hecho en una increíble persecución fueron empujados de Grecia a Belgrado. En Oriente Medio los árabes de Lawrence con las fuerzas anglo-francesas tomaron Jerusalén, Palestina, Siria y Líbano, finalizando su recorrido en Damasco y Aleppo junto a la frontera de Anatolia. En el corazón mismo de Alemania estalló el Motín de Kiel dentro de la flota y la Revolución Espartaquista por todo el país reclamando la paz.

Inevitablemente ante el fin que se avecinaba sobre los Imperios Centrales, Bulgaria y Turquía se rindieron. Austría-Hungría se dividió según cada nacionalidad interna (checos, croatas, eslovacos…) y tras el Motín de Pola por parte de la flota, pidió la paz el 3 de Noviembre abdicando la monarquía de los Habsburgo. Finalmente el 11 de Noviembre de 1918, Alemania firmó la paz incondicional después de abdicar el Káiser Guillermo II y se puso a merced de los vencedores.

Consecuencias:

-Más de 10 millones de muertos.
-Gripe Española, epidemia que dejó 20 millones de muertos.
-Fundación la Sociedad de Naciones (SDN) en Ginebra como organismo representativo de las naciones para mantener la paz mundial, siendo cabecillas Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, España y Japón.
-Crisis y ruina económica mundial.
-Formación de los nuevos Estados de Polonia, Checoslovaquia, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania.
-Unificación de Croacia, Serbia, Eslovenia, Montenegro, Bosnia y Macedonia en Yugoslavia.
-Separación de Austria y Hungría en naciones independientes.
-Incorporación de la mujer al mundo laboral.
-Expansión del comunismo.

El Tratado de Versalles

Indudablemente el Tratado de Versalles fue la mayor injusticia cometida tras la paz una vez finalizó la Primera Guerra Mundial. El pacto obligaba a Alemania a ceder en unos chantajes que podían costarle incluso su supervivencia, eso alimentó un profundo odio a la nación contra todo lo extranjero. Pero Alemania no fue la única víctima, también Hungría, Bulgaria, Turquía y en general el mundo árabe.

Tratado de Versalles = Alemania:

·Alemania es la única culpable de la guerra.
·Desmantelación del Imperio Alemán.
·Concesión de las provincias alemanas de Alcasia y Lorena a Francia.
·Concesión de parte de Silesia, Posen y Prusia Oriental a Polonia.
·Concesión del Valle del Río Niennen a Lituania.
·Separación de Alemania con Prusia Oriental a través del Paso de Danzig.
·Concesión de las colonias africanas de Camerún, África Sudoccidental, África Oriental y Togo a Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Portugal.
·Concesión de la colonia de Nueva Guinea y las Islas Bismarck a Gran Bretaña y Australia.
·Concesión de las Islas Carolinas, Islas Palau, Islas Marianas y la colonia de Tsingtao en China a Japón.
·Ocupación anglo-francesa de la parte occidental del Río Rin.
·Ocupación francesa del Sarre y embargo de las minas alemanas.
·Abdicación del Káiser Guillermo II como Emperador de Alemania y establecimiento de la República de Weimar.
·Pago de impuestos y reparaciones de guerra.
·Reducción del Wjército Alemán a 100.000 soldados y 4.000 oficiales.
·Prohibición a Alemania de tener armas modernas como tanques y submarinos.
·Prohibición a Alemania de poseer aviación bélica ni civil.
·Abolición del servicio militar alemán.
·Embargo de la flota mercante alemana.
·Confiscación de todas las empresas alemanas extranjeras.

Tratado de Saint-Germain = Austria:

·Desmantelación del Imperio Astro-Húngaro.
·Separación de Hungría.
·Desmembración de todos los territorios en Checoslovaquia.
·Cesión de las regiones de Trieste y Trento a Italia.
·Cesión de Eslovenia, Croacia y Bosnia-Herzegovina a Yugoslavia.
·Pago de impuestos y reparaciones de guerra.
·Abdicación de la monarquía de los Habsburgo.

Tratado de Trianon = Hungría:

·Independencia de Hungría y prohibición de unirse a Austria.
·Cesión de Voivodina a Yugoslavia con más de 5 millones de húngaros.
·Cesión de Transilvania a Rumanía.
·Prohibición a Hungría de salir al Mar Negro o al Mar Mediterráneo.
·Pago de impuestos y reparaciones de guerra.

Tratado de Sevres = Turquía:

·Desmantelación del Imperio Otomano.
·Cesión de Adrianópolis a Grecia.
·Cesión de Palestina, Siria, Líbano, Irak, Arabia y Transjordania a favor de Gran Bretaña y Francia.
·Pago de impuestos y reparaciones de guerra.

Tratado de Neully = Bulgaria:

·Concesión de Dobrudja Oriental a favor de Rumania.
·Pago de impuestos y reparaciones de guerra.

Comunismo y la Unión Soviética

Desde Octubre de 1917 la Revolución Soviética en Petrogrado y toda Rusia se había cobrado la caída del Zar Nicolás II y la vida de la familia de los Romanov. El Estado democrático de la República Rusa fue abolido y su Presidente Aleksander Kerensky forzado al exilio. Con violencia el bolchevismo se alzó al poder de la mano de Vladimir Lenin como líder supremo del Partido Comunista.

Asalto al Palacio del Invierno durante la Revolución Bolchevique de 1917.

La nueva administración bolchevique se constituyó por un binomio Estado-Partido en el que Lenin y los soviets tenían el poder absoluto de todo. Se expropiaron las tierras a la nobleza y a la Iglesia Ortodoxa, se confiscaron todas la empresas e industrias del país, se nacionalizó la banca, se colectivizó el campo y la sociedad se militarizó siendo custodiada por comisarios políticos que dirigían la vida ciudadana. Todo enemigo del Estado fue perseguido, arrestado, deportado o eliminado, ya fuesen los llamados “ricos”, intelectuales, sacerdotes e incluso las distintas nacionalidades étnicas de Rusia como los cosacos.

Coincidiendo con la Revolución estalló la Guerra Civil Rusa. Un conflicto en el cual el Ejército Rojo comandado por León Trotsky de los comunistas se enfrentó al Ejército Blanco de Anton Denikin formado por demócratas, zaristas o nacionalistas rusos. Otros bandos que actuaron por cuenta propia fueron los anarquistas de Néstor Majno o los movimientos nacionalistas del Cáucaso, Ucrania, Mongolia, Polonia, Siberia o los países bálticos. La contienda alcanzó también dimensión internacional porque intervinieron al lado del Ejército Blanco numerosas tropas de Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos, Japón, Checoslovaquia, Canadá, Italia, Grecia, Polonia, Yugoslavia, etcétera. A pesar de que no estaba previsto, la victoria finalmente fue de los bolcheviques por la mala coordinación del Ejército Blanco y por la aceptación de los bolcheviques de cierta doctrina capitalista de mercado con el programa de la “Nueva Política Económica (NEP)”. Únicamente Rusia fue derrotada en la Guerra Soviético-Polaca que terminó con la ampliación del territorio polaco en Volynia y Brest; en la Guerra Civil Finesa que acabó con la incorporación de Carelia a Finlandia; y finalmente con las demás guerras contra los países bálticos a los que también hubo de ceder territorios. No obstante en el Lejano Oriente la Mongolia Exterior y Tannu Tuva se adhirieron al comunismo. Finalizado el conflicto 13 millones de personas habían muerto.

Iósif Stalin fue designado Presidente del Partido Comunista tras la muerte de Lenin y la fundación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La guerra contra los blancos se había acabado, pero la guerra interna entre los mandos comunistas empezó. La disputa fue entre Stalin y León Trotski, con quién discrepaba en hacer la revolución sólo en Rusia como proponía el primero o contagiarla al exterior como decía el segundo. Aquellos roces llevaron a Stalin a hacerse con el poder absoluto y represaliar a todos sus enemigos, viéndose obligado Trotsky a exiliarse en México. Con este pretexto se inició la represión de Stalin en todos los sectores del mundo soviético, donde millones de personas fueron exterminadas en los campos de concentración o gulags de Siberia durante la “Deskulakización”, matándose también de hambre a los considerados étnicamente enemigos como los ciudadanos de Ucrania, el Cáucaso o Asia Central en el llamado “Holodomor”.

Vladimir Lenin rodeado de banderas rojas es nombrado Jefe del Estado.

Como era de esperar, el terror vivido en la URSS derivó en que nuevas ideologías en contra del horror comunista surgieran en otros países del mundo haciendo el efecto inverso. Fueron los casos del fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán.

Fascismo Italiano

Italia era vencedora de la Primera Guerra Mundial, sin embargo no podía celebrar nada porque su industria estaba destruida, el país sufría ruina económica y no había obtenido las ganancias territoriales prometidas por Gran Bretaña, únicamente las regiones de Trento, Trieste y Alto Addigio a costa de Austria-Hungría. Por si fuera poco las agitaciones sociales, sindicales y bolcheviques se expandían en el país violentamente, amenazando con una revolución sangrienta similar a la rusa. Debido a ese temor, muchos ciudadanos desde intelectuales a militares excombatientes decidieron actuar.

Un hombre llamado Benito Mussolini fundó en 1919 los Fasci de Combattimmento con el fin de evitar mediante la violencia “escuadrismo” y la palabra los altercados y abusos bolcheviques en las calles. Gracias al apoyo popular los Fasci di Combatimmento pasaron a constituirse en los Camisas Negras y luego en las Escuadras Fascistas, hasta conformar el Partido Nacional Fascista (PNF). El fascismo nació como una nueva ideología revolucionaria que recogía las propuestas sociales de los movimientos obreros marxistas y los dogmas culturales del nacionalismo, alabando las virtudes de ambos y denunciando tanto al capitalismo como al comunismo, es decir, el fascismo era la tercer alternativa.

Benito Mussolini en un discurso durante la Revolución Fascista de Italia.

Poco a poco las propuestas fascistas calaron tanto en la sociedad italiana que el Partido Nacional Fascista se convirtió en una de las primeras fuerzas del Parlamento. En parte reforzó sus argumentos la crisis económica y la intervención de milicias italianas en la Península de Fiume sobre Yugoslavia que acabó en fracaso. Por la precaria situación, los miembros del Partido Socialista Italiano (PSI) y del Partido Comunista Italiano (PCI) convocaron una huelga general que boicotearon los fascistas a nivel nacional. Como demostración de poder el 28 de Octubre los Camisas Negras protagonizaron la Revolución Fascista en un acontecimiento conocido como la Marcha Sobre Roma que estalló en toda Italia. Temiendo acabar como el Zar a manos de los fascistas, el Rey Víctor Manuel III de Italia, pactó con Mussolini la entrega de un Gobierno Provisional de Coalición. Pero lo cierto es que en 1925, cuando el diputado socialista Giacomo Matteotti fue asesinado por unos escuadristas, Mussolini muy preocupado de una posible sublevación por parte de la izquierda disolvió la Cámara, abolió la democracia, censuró la prensa y prohibió a partidos políticos y sindicatos, asumiendo él plenos poderes y autoproclamándose “Duce (Guía)”. Así nació la Italia Fascista.

Al igual que en Rusia en la Italia Fascista predominó el binomio Estado-Partido y el culto a la personalidad del Duce, aunque a diferencia del comunismo no hubo represión mortal ni el modelo fascista fue un fracaso estructural. Económicamente se caracterizó por el coorporativismo, es decir, un acuerdo entre obrero y empresario para que ambos estuvieran satisfechos mediante sesiones consultivas de carácter sindical en prefacturas. La economía se apoyó básicamente en un fuerte proteccionismo y gran construcción de obras públicas, tras haber realizado previamente una limpieza de la administración de miembros de la Mafia y la Camorra. Con el modelo fascista Italia pasó de ser un país arruinado a ser un Estado de Bienestar de clases medias para la mayoría de sus ciudadanos que gozaron de amplia seguridad social, sanidad e incluso coche. Respecto a política exterior Mussolini optó por una actitud agresiva, lo que permitió a Italia hacerse con la Península de Fiume en Yugoslavia o la Isla de Corfú a costa de Grecia.

Hitler y el Nacionalsocialismo

Adolf Hitler era un joven excombatiente de la Primera Guerra Mundial muy descontento con el devenir de los acontecimientos. Se preguntaba por qué después de tanto luchar una generación de jóvenes por su país, sus dirigentes habían traicionado al pueblo de esa manera aceptando el ruinoso Tratado Versalles. Fue en este instante cuando nació la “Teoría de la Puñalada por la Espalda”, en la que Hitler culpó a elementos comunistas, judíos y masones de firmar el pacto con los vencedores que había llevado a Alemania a la esclavitud. Por aquel entonces la República de Weimar estaba sumida en la más completa ruina ecónomica, muriendo de hambre la gente a merced de los nuevos amos anglo-franceses, el paro era elevadísimo y no había dinero para pagar las imposibles cuotas de indemnizaciones de guerra y por tanto menos aún para que subsistiese la población. Por si fuera poco la Revolución Espartaquista había derivado en una anarquía social que llevó a la Guerra Civil Alemana, la cual se extendió por todo el país de manos de revolucionarios de izquierda y del Partido Comunista Alemán (KPD), viéndose obligado el Canciller Friedrich Ebert del Partido Social-Demócrata, a pactar con las milicias de ultraderecha del Freikorps para acabar con el comunismo, algo que se consiguió definitivamente con el aplastamiento de la República Soviética de Baviera tras cruentas batallas, crímenes por ambos bandos y decenas de miles de muertos.

Indignado, el joven Hitler ingresó en el Partido de los Trabajadores Alemanes (DAP) en Munich en 1919. Desde su primer discurso se convirtió en un gran orador que atrajo a las masas en los bares, pasando a continuación a los auditóriums. Versalles, el comunismo, la conspiración y el antisemitismo fueron su programa, todo ello combinado con una ideología obrera y ultranacionalista similar al fascismo, aunque no igual, como por ejemplo el racismo o la defensa del campesinado agrario como pilar social base. No tardó mucho en hacerse con el control del DAP al que en 1921 rebautizó como Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP), fundando la idelogía nacionalsocialista, popularmente conocida como “nazismo”, siendo sus integrantes denominados “nazis”. Las SA se convirtieron en la organización armada del partido controlada por Ernst Röhm, poco después se unieron los viejos Freikorps.

Adolf Hitler con miembros del Partido Nacional Socialista (NSDAP).

Tanto poder obtuvo el NSDAP tras la intervención de tropas francesas en el Ruhr por los impagos de guerra, que en 1923 Hitler protagonizó Putsch de Munich, un golpe de Estado con apoyo de fuerzas armadas locales comandadas por el general Erich Ludendorf, el cual secuestró al gobierno bávaro en Munich para dar inicio a la “revolución nacionalsocialsta” en Alemania, algo utópico por los escasos seguidores, motivo por el cual el golpe fracasó gracias al Ejército de la República (Reichswehr). Por el suceso Hitler fue arrestado, juzgado y condenado a un año de cárcel. En su cautiverio Hitler escribió Mein Kampf, un libro que hablaba sobre el pueblo alemán como raza influenciable en el mundo, del peligro comunista, de los judíos como pueblo enemigo, la creatividad de las personas sin necesidad de la democracia y una reflexión sobre el panorama internacional, dando especial importancia a Rusia como espacio vital de Alemana “Lebensraum” para colonizar.

Tras la salida de la cárcel, Hitler se encontró en una época de disensión política dentro de su propio partido debido a que Alemania empezó a recuperarse económicamente por su inclusión en la Sociedad de Naciones. En aquellos momentos el NSDAP estaba destrozado y carecía de apoyo popular porque sus propuestas anteriores centradas en la lucha callejera ya no servían. Hitler entonces intentó reorganizarlo colocando a Josef Goebbels como jefe de propaganda y enfocando su política hacia otros ámbitos de la vida social alemana como la economía o el trabajo. Paralelamente no renunció a la violencia, por lo menos de manera encubierta, por ello fundó las SS, organización paramilitar y personal primeramente liderada por Julius Streicher y luego por Heinrich Himmler. Su camino hacia el poder había empezado.

Despertar de Asia

Antes la Primera Guerra Mundial había estallado la Revolución China contra la monarquía, una sublevación popular y militar de carácter nacionalista. El Emperador de origen manchú, Pu-Yi, fue depuesto. En su lugar se fundó la República de China. Sun Yat-Sen fue elegido Presidente de China., aglutinando a las diversas fuerzas políticas en torno al Kuomintang, formación de carácter revolucionario y nacionalista que incluía tambien al Partido Comunista Chino. Al morir Sun Yat-Sen en 1925, el Kuomintang se dividió al escindirse el Partido Comunista Chino con Mao Tse-Tung a la cabeza, quedando al frente de la fuerza nacionalista el nuevo Presidente Chiang Kai-Shek. La Guerra Civil China estalló en 1927, siendo los combates muy duros por ambos bandos y teniendo lugar crímenes como la matanza en Cantón. El Partido Comunista Chino fue derrotado en las provincias del sur del país, viéndose obligado a refugiarse en los valles del Río Yang-Tse y más tarde en la Cordillera de Jinnggangshan en donde Mao inició la guerrilla en las selvas y montes, resistencia que duraría largos años.

Japón se sintió engañado por la Sociedad de Naciones al no reconocerse su influencia en Asia Oriental tras haber ayudado a los Aliados en la Primera Guerra Mundial. Sin embargo el Imperio Japonés se había convertido en una potencia mundial e industrial de primer orden, siendo la nación dominante en Asia. Hiro-Hito era el Emperador de un país con un Parlamento (Dieta) de tendencias democráticas muy débiles, ya que los militares controlaban gran parte de los ministerios y la vida pública. Aunque todo tipo de partidos estaban permitidos, la mayoría eran de carácter nacionalista. Con la expansión del fascismo en Europa el filósofo Kita Ikki adoptó una ideología similar combinándola con la identidad japonesa. Decenas de otras sectas o grupos ultranacionalistas proliferaron, uno de estos fue el Grupo Benévolo de Acción Imperial (Kodo-Ha), más conocido como “Dragón Negro” en el que un general prometedor llamado Hideki Tojo era uno de sus líderes. Con este contexto fue calando en la sociedad japonesa la idea de un expansionismo en Asia y especialmente en China para crear un espacio vital japonés.

Crisis de la Bolsa de 1929

Estados Unidos había vivido unos años dorados tras la Primera Guerra Mundial, fue la era de la alta producción, de la sociedad de consumo, de los beneficios empresariales e innovaciones tecnológicas. Sin duda alguna la sociedad norteamericana era la más acomodada del mundo.

Debido a la gran especulación, la petición de préstamos para comprar acciones y las enormes demandas hicieron que los bancos solicitaran a la gente que vendiera sus propias acciones. Eso sumado a la deuda que Europa tenía con Estados Unidos por su ayuda armamentística en la Gran Guerra, algo de lo que eran incapaces de pagar porque ya no podían exprimir más dinero a unos arruinados vencidos, resultó imposible de aguantar para la bolsa que finalmente quebró. En el llamado “Jueves Negro” cayó en picado la bolsa de Wall Street de Nueva York, descenso que se prolongó hasta la semana siguiente en el “Martes Negro”. Aquello provocó un endeudamiento general social, el hundimiento de la bolsa, la mayor crisis económica hasta la fecha y el cierre de todas las grandes empresas.

Efectos de la caída de la bolsa de Nueva York en Estados Unidos. Un hombre intenta vender su vehículo a sólo 100 dólares.

Arruinado quedó Estados Unidos ese 1919, extendiéndose en tiempo récord la probreza por todo el país con un increíble efecto en cadena. Pero también asoló Europa, cebándose especialmente sobre Alemania, aunque también en Gran Bretaña, Francia, España, Bélgica, Holanda Portugal, etcétera. En Asia la crisis recayó en el Sudeste Asiático, sobretodo en China y Japón. Donde menos afectó la crisis fue en las naciones más proteccionistas como Italia o la Unión Soviética, mientras que en los países escandinavos como Suecia y Dinamarca apenas se notó.

El Tercer Reich

Por aquella época Hitler había adoptado el juego parlamentario aprovechando la Crisis de 1929, argumento que sirvió para culpar a la conspiración judía mundial del arruinamiento económico. La incapacidad y corrupción de los gobernantes, más el hambre que de nuevo amenzaba Alemania, hizo que los ciudadanos escogieran por votar a los nacionalsocialistas. Las diversas elecciones entre 1928 y 1932 situaron al NSDAP en el segundo puesto tras la formación nacionalista del Canciller Paul Hindenburg y uno por encima del Partido Comunista Alemán. El éxito electoral nacionalsocialista frente a clases medias, obreros, trabajadores, campesinos y la burguesía, además de la crisis interna de los otros partidos, otorgó la Cancillería a Hitler en 1933.

Nombrado Führer, Hitler saluda a las SS en una calle de Alemania desde su coche.

Consolidarse en el poder fue la prioridad para el NSDAP. Para ello se organizaron nuevas elecciones con las que Hitler ganó por 17.277.328 votos y 288 escaños, casi el 95% de los sufragios. A continuación los nacionalsocialistas provocaron un incendio en el Parlamento (Reichstag), culpando a los comunistas de ello. Gracias a ese incidente Hitler tuvo el pretexto para ilegalizar los partidos políticos, prohibir los sindicatos, censurar la prensa y hacerse con el control absoluto del Estado. Acomodado en el poder, finalmente Hitler se convirtió en Führer del recién fundado Tercer Reich.

Todos los disidentes políticos fueron detenidos o encarcelados, incluso en algunos casos asesinados en atentados, la mayoría conservadores, socialdemócratas, democristianos, comunsitas o periodistas. Para albergar a tal cantidad de personas las SS abrieron campos de concentración para “reeducar”, uno de ellos fue el de Dachau. Contra los judíos se dictaminaron las “Leyes Raciales” que les limitaba la vida pública. Ni siquiera se salvaron las SA y su líder Ernst Röhm que previamente habían ayudado a Hitler, pues fueron depurados en la “Noche de los Cuchillos Largos”. Todo el Estado pasó férreamente a estar controlado por las SS y una nueva policía secreta llamada Gestapo.

Ceremonia nacionalsocialista en Nuremberg con gran espectacularidad.

Un cambio significativo supuso la proclamación del Tercer Reich para Alemania. Entre sus primeros éxitos estuvo el saneamiento de la economía alemana y la desaparición del paro por el pleno empleo con trabajos dignos y elevados sueldos. Se estableció la mejor seguridad social de Europa, muy fácil de pagar y con ventajas como la sanidad, vejez y por primera vez vacaciones pagadas con días libres. Hubo un destacado programa de natalidad con ayudas a las familias y las primeras leyes ecológicas europeas. En lo económico las cosas todavía fueron mejor, pues la industria se colocó entre las primeras del mundo, se incrementaron las materias primas, crecieron las cosechas con las reformas agrarias y se desarrolló una supertecnología científica muy avanzada. Tales éxitos convirtieron a la población alemana en una clase media rica con el mejor Estado de Bienestar del mundo en ese momento. En sólo dos años Alemania pasó de ser un país pobre a ser la primera potencia económica mundial, récord en la Historia.

Fracaso de la Sociedad de Naciones

El 18 de Septiembre de 1931 un incidente armado entre japoneses y chinos sobre el ferrocarril de Mukden entre la frontera de Corea con China, marcó el pretexto de la invasión de Manchuria. Un día después, el 19 de Septiembre, Japón atacó a China en Manchuria. Como en ese momento China se encontraba en una guerra civil, el avance japonés fue imparable. Rápidamente los nipones conquistaron Chinchow, la provincia de Jiangqiao y Harbin. Con la caída de Shanhaiguan terminó la ocupación de Manchuria el 5 de Enero de 1932, justo en el momento en que el Kuomintang firmó la paz. Finalizada la campaña Manchuria, fue independizada a cambio de ser un Estado títere de Japón que se llamó Manchuckuo, estando dirigido por el antiguo Emperador chino Pu-Yi. Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos condenaron la acción, sin embargo Japón respondió abandonando la Socidad de Naciones.

Tropas japonesas atacan un ferrocarril en Manchuria.

Cuando Hitler vió la ineficacia de la Sociedad de Naciones a raíz del conflicto en Manchuria, realizó un intento de anexión a Austria. Sin embargo Francia e Italia firmaron en la Conferéncia de Stressa, un acuerdo que impidió al Tercer Reich tal acción, pues Mussolini apostó a sus tropas en la frontera con Austria decidido a intervenir. Hitler se echó atrás ante la imposibilidad de enfrentarse a los italianos. Simultáneamente Francia acordó similares tratados con la Unión Soviética y Checoslovaquia para amedentrar al Reich. Pero aquello no hizo desistir a Hitler, pues en 1934 apeló a la Sociedad de Naciones para reincorporar el Sarre, territorio perdido tras el Tratado de Versalles. Se le concedió un plebiscito en el que ganó el retorno al Reich, con lo cual el Sarre volvió a Alemania.

Recuperación del Sarre por el Tercer Reich y remilitarización de Renania.

Remilitarizada Renania tras la incorporación del Sarre, en 1935 el Führer decidió romper de una vez por todas el Tratado de Versalles. La Sociedad de Naciones incapaz de actuar contra dicho tratado, que a la mayor parte de países les parecía injusto, dejó manos libres a Hitler a pesar de las protestas de Londres y París. El pueblo alemán quedó maravillado con Hitler al ver que ya no estaban sometidos a los vencedores de la Primera Guerra Mundial. A partir de entonces Alemania tomó una orientación estrictamente militar reconstruyéndose el Ejército (Heer). Para ello se crearon las fuerzas de tierra (Wehrmacht), fuerzas aéreas (Luftwaffe) y fuerzas navales (Kriegsmarine). Tanto las SS como las Juventudes Hitlerianas adquirieron un carácter paramilitar en la sociedad como milicias. Entre las consensos a los que hubo de llegar Hitler con el extranjero al rearmarse estuvo el Acuerdo Naval Anglo-Germano, el cual permitía a los alemanes disponer de una flota de un tonelaje definido con submarinos, arma por la que apostó el almirante Karl Döenitz. Sin sospecharlo nadie Alemania resurgía de sus cenizas otra vez.

La Larga Marcha

Acabado el conflicto de Manchuria, la Guerra Civil China inició una nueva etapa de continuación. El Kuomintang se lanzó de nuevo al combate contra el Partido Comunista Chino, lucha que adquirió un carácter internacional, pues la Unión Soviética apoyó con armamento a los comunistas y Alemania a los nacionalistas. Durante la primera campaña de la guerra, el Kuomintang expulsó a los comunistas de Jiangxi. Fue entonces cuando Mao Tse-Tung se vió obligado a comenzar una huída a través de toda China para enlazar con el norte del país, cuyas cordilleras en Bao’ an ofrecían protección para la guerrilla. Aquel hecho fue conocido como la “Larga Marcha”, famosa hazaña que se logró a costa de 82.000 vidas en el camino entre 1934 y 1935, aunque dicho sacrificio permitió seguir existiendo al Partido Comunista Chino.

Guerrilleros comunistas en la “Larga Marcha” de 1935 durante la Guerra Civil China.

Dentro de Japón la pasión por colonizar China se esfumó temporalmente debido a su crisis política interna. El Golpe de Estado de Febrero de 1936, conocido como “Ni-niroku Jiken”, se produjo cuando un sector del Ejército y grupos ultranacionalistas marcharon sobre Tokyo esperando imitar la “Marcha sobre Roma” de Mussolini. Se tomaron todos los ministerios y el Parlamento (Dieta), pero no convencieron al Emperador Hiro-Hito cuando ordenó a la Guardia Imperial defender el Palacio. Ante la negativa del Emperador el golpe fracasó y la revuelta fue aplastada, siendo ejecutados sus instigadores, entre ellos el pensador nacionalista Kita Ikki. Sin embargo el sacrificio no fue en vano, pues la represión no hizo más que fortalezar la oposición ultranacionalista que ganó un tremendo poder mediante sufragio en la Dieta, lo que dió a los militares prácticamente las manos libres para intervenir en China o cualquier lugar de Asia.

Invasión de Etiopía

Desde siempre la Italia Fascista de Benito Mussolini era una aliada firme en el marco internacional de las naciones democráticas. Sin embargo una serie de errores por parte de Londres, lanzaría al Duce en manos de Hitler, lo que modificaría el mapa europeo. Todo comenzó por las constante trabas que Londres ponía a Italia por su deseo de crear un nuevo Imperio Romano. Un ataque inesperado de tropas etíopes en la zona de Welwel en Somalia, por aquel entonces colonia italiana, desató las hostilidades con Etiopía, país al que Mussolini ordenó invadir.

Tropas coloniales italianas avanzan por los desiertos de Abissínea.

Conflicto conocido como Guerra Ítalo-Etíope, se inició el 2 de Mayo de 1935 cuando las tropas italianas cruzaron la frontera con Etiopía desde las colonias de Eritrea y Somalia. Dentro de la sede de las Sociedad de Naciones en Ginebra, Italia sufrió sanciones económicas y logísticas como consecuencia del ataque. Debido al enfado, Mussolini como contestación retiró a Italia de la Sociedad de Naciones. Pero aquello no afectó a las operaciones bélicas, pues a pesar de que la guerra fue larga y costosa para Italia y Etiopía, aplicándose sustancias ilegales como el gas, la sangrienta Batalla Maitschew decantó la balanza a favor de los italianos. El 2 de Mayo de 1936 las tropas italianas entraron en la capital Addis Abbeba, obligando al Rey Haile Selassie a exiliarse en Gran Bretaña. Tras la conquista Etiopía se convirtió en colonia italiana, lo que permitió acabar con la esclavitud, pues el Reino de Selassie fue el último Estado esclavista del mundo. Gracias a la nueva colonia, Italia se constituyó como Imperio Italiano y el Rey Víctor Manuel III fue proclamado Emperador.

Guerra Civil Española

El 18 de Julio de 1936 el Ejército Español se sublevó en contra de la II República de España en el Protectorado de Marruecos, tras haber adquirido el gobierno del Frente Popular un carácter revolucionario. Sin embargo a las 24 horas el golpe fracasó, dando lugar a la Guerra Civil Española, conflicto que enfrentó a la España Nacional del general y “Caudillo” Francisco Franco formada por nacionalistas y conservadores contra la España Republicana de tendencia comunista, socialista radical y anarquista.

Combatiente republicano español muriendo por una bala del bando nacional en la Guerra Civil Española. Fotografía de Robert Capa.

Desde el exterior la Sociedad de Naciones se declaró neutral respecto al conflicto español y prohibió la participación militar por ninguno de ambos bandos en el llamado Comité de No Intervención, cosa que incumplieron Italia y Alemania ayudando a Franco o la URSS a la República. Por ejemplo gracias a los aviones ítalo-alemanes las tropas de Franco pudieron cruzar de Marruecos a la Península Ibérica, conquistando justo después Extremadura y liberando el Alcázar de Toledo, suceso de carácter mundial que ensalzó la propaganda. Del lado contrario los republicanos con la ayuda soviética frenaron a los nacionales en Madrid, pasando el conflicto a ser una guerra de movimientos a otra más estática.

Atascada la guerra, los esfuerzos venidos del exterior se incrementaron. Alemania envió la Legión Cóndor, un cuerpo aéreo de más de 5.000 hombres con centenares de aviones y tanques. Italia ayudó a los sublevados con el Cuerpo de Tropas Voluntarias (Corpo di Truppe Volontaire o CTV) encuadrado por más de 70.000 soldados italianos y Camisas Negras. Portugal apoyó a Franco con 8.000 voluntarios llamados “Viriatos”, así como también hubo rusos blancos exiliados, nacionalistas franceses de la Compañía Juana de Arco y miembros del Ejército Republicano Irlandés (IRA). La Unión Soviética suministró a través del Mar Mediterráneo armas, oficiales y miles de soldados a la República, aunque su mejor apuesta fueron las Brigadas Internacionales compuestas por 20.000 voluntarios de todos los partidos comunistas del mundo (franceses, suecos, británicos, estadounidenses, yugoslavos…), la mayoría pertenecientes a la Internacional (Kommintern).

Avión alemán Heinkel He 111 de la Legión Cóndor bombardeando la España Republicana.

Durísimo fue el conflicto español, no sólo por el frente, sino también por las matanzas elaboradas por ambos bandos, por ejemplo Paracuellos fue la más sangrienta en lado republicano o Badajoz en el lado nacional. Bombardeos aéreos indiscriminados se efectuaron estratégicamente sobre las ciudades, siendo el más famoso el de Guernica por haber sido provocado por los alemanes. Lejos de la retaguardia, sobre los frentes, Franco llevó siempre las de ganar, pues aunque los republicanos obtuvieron victorias significativas en Teruel o Guadalajara, esta última contra los italianos; los nacionales vencieron decisivamente en el Río Ebro, Valencia y Cataluña. Un traición entre comunistas y socialistas, aceleró la victoria de Franco que entró en Madrid después de tres años el 1 de Abril de 1939, poniendo fin a la guerra con el triunfo de las armas nacionales.

El Terror Rojo

A principios de la década de los 30 y durante los años posteriores, tuvo lugar uno de los mayores genocidios de la Historia: el “Holodomor”. Todo ocurrió cuando la Unión Soviética de Stalin decidió castigar a Ucrania, el Cáucaso, el Turkestán y el Asia Central con una hambruna, privándoles de alimentos durante meses, bloqueando sus puertos y requisando sus cosechas. Durante el proceso murieron de inanición o bien asesinados un total 7 millones de personas, la mayoría ucranianos.

Iósif Stalin, líder de la Unión Soviética que en una década envió a más de 20 millones de personas a la muerte en el llamado Terror Rojo.

Para 1937 Stalin destapó un posible complot contra su persona gracias a su policía secreta, el NKVD que dirigía Lavrenti Beria. Como consecuencia se efectuaron las purgas contra los mismos comunistas más sanguinarias hasta el momento, siendo depurado el Ejército Rojo, el Congreso, el Partido Comunista, los intelectuales, etcétera. Por culpa de tal descabezamiento del aparato estatal que costó 1 millón de muertos, la URSS quedó sin mandos competentes y sin infraestructuras con dirección para afrontar los nuevos retos del siglo XX.

Más de 20 millones de muertos costaron las purgas estalinistas entre los años 20 y los 30, período conocido como el “Terror Rojo”, motivo por el cual el mundo quedó horrorizado, costando a la URSS el aislamiento internacional.

Ultranacionalismo mundial

Alemania, Japón o Italia no fueron los únicos países en que surgieron movimientos ultranacionalistas para defenderse de la amenaza comunista. Prácticamente en la mayoría de naciones se dió el fenómeno, en unas con éxtio y en otras menos. Para coordinarse dichos grupos se celebró en Roma el Congreso Fascista Internacional.

Guardia de Hierro en Rumanía.

Diversos ultranacionalismos y fascismos triunfaron y se hicieron con el poder. El primero fue la Hungría del Almirante Miklós Horthy, seguida por el Estado Nuovo de Oliviera Salazar en Portugal, ambos casos nacionalismos tradicionales. La España Nacional de Francisco Franco fue un modelo compartido entre el conservadurismo militar y el movimiento fascista de la Falange Española de las JONS. Los primeros fascismos propiamente definidos fueron la Grecia de Ioannis Metaxas y la Eslovaquia de Josef Tiso, aunque con ciertos componentes religiosos. Fuera de Europa, modelos semifascistas triunfaron en Asia como en Thailandia el de Plaek Pibulsonggram.

Otros casos fueron las monarquías conservadoras que se aproximaron a los fascismos como la de Boris III en Bulgaria. También la ideología se extendió a los Estados títeres de otras naciones fascistas, por ejemplo la Mongolia Interior del Príncipe Demchugdongrub, la China de Nankíng del colaboracionista Wang Jingwei o la Albania de Francesco Jacomini. Curiosamente dentro de algunos países ultranacionalistas surgieron fascismos discrepantes, fue el caso en Hungría de las Cruces Flechadas lideradas por Ferenc Szálasi que iban en contra de Horthy, el de la Falange en España que se fue apartando de Franco o el del Balli Kommbëtar en Albania que no se posicionó con su política proitaliana.

Miklos Horthy acompañado de nacionalistas húngaros que darían origen más tarde a la Cruz Flechada.

Hubo muchos fascismos que no alcanzaron el poder, aunque ganaron mucha fuerza en el interior de su respectivo país para influir decisivamente. El más famoso fue el de la Guardia de Hierro en Rumanía liderada por Corneliu Codreanu, movimiento fascista estudiantil que a punto estuvo de hacerse con el poder democráticamente de no ser por un golpe de Estado muy sangriento orquestado por el Rey Carol II. Otros fascismos de cierta importancia fueron el Partido Rexista de León Degrelle en Bélgica, el Movimiento Nacional Socialista de los Países Bajos (NSB) de Anton Mussert en Holanda, la Unión de Fascistas Británicos (British Union of Fascists) de Oswald Mosley en Gran Bretaña, los Cruces de Fuego de François de La Rocque en Francia, el Nasjonal Samling de Vidkun Quisling en Noruega, el Bloque Nacional Socialista de Martin Ekström en Suecia, el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Daneses de Frtis Clausen en Dinamarca, Acción Integralista de Plínio Salgado en Brasil o Plaza Dorada de Rashid Alí en Irak. Un caso especial fue el de Yugoslavia, pues el fascismo se tradujo en movimientos independientistas de las diversas regiones, eran los siguientes: Ustachas en Croacia liderados por Ante Pavelic; la Organización Revolucionaria Interna (VMRO) en Macedonia; o los chetniks en Serbia y Montenegro. Fascismos más minoritarios fueron las diversas Falanges en Sudámerica, los Camisas Verdes en Egipto o los Puños de Hierro en Siria.

Rebelión del Islam

Para el extinto Imperio Otomano se adjudicó el Tratado de Sevres que junto con los Acuerdos de Sykes-Picot, desintegraron todo el panorama internacional del mundo árabe y del Islam. La independencia tan prometida al conjunto musulmán no se cumplió, en su lugar Inglaterra colonizó Egipto, Palestina e Irak, mientras que Francia hizo lo mismo con Siria y Líbano. Las rebeliones no tardaron en llegar, como la “Gran Revuelta” en Siria del guerrillero Fawzi al-Kaukji que que terminó en fracaso. Irak tuvo más suerte al independizarse bajo la monarquía del Rey Faisal I y Transjordania bajo la de Abd Allah Ibn Husayn, aunque ambas naciones sometidas al control político inglés. Egipto por el contrario siguió ocupado por tropas británicas ante la negativa de abandonar el estratégico Canal de Suez, lo que motivó estallidos de violencia, lo mismo que en el Magreb dominado por Francia. Únicamente Turquía tuvo libertad absoluta de movimiento, desmarcándose del resto de bloques internacionales y llevando a cabo una política modernizadora de manos de Mustafá Kemal.

Más complejo fue el caso de Palestina, ya que los británicos apoyaron la creación de un Estado Judío que ocasionó sangrientas revueltas, en parte instigadas por el Gran Muftí de Jerusalem Amín al-Husseini. Por ejemplo en 1937 estalló una oleada de violencia antisemita que acabó en una auténtica guerra, donde muchos judíos fueron asesinados por palestinos y viceversa, teniendo los británicos que intervenir con víctimas mortales también. Hitler llegó incluso a enviar armas a los palestinos y alentó a los inmigrantes alemanes allí a rebelarse contra los británicos y los judíos. Al final los ingleses se impusieron y el Gran Muftí tuvo que exiliarse, aunque como gesto se canceló la creación del Estado Judío. Pero lo cierto es que de poco sirvió, pues aquellos veinte años de represión anglo-francesa sólo consiguieron que territorios árabes como Irak o Egipto optaran cada vez más por alinearse con Alemania, ya que al fin y al cabo ambos tenían el mismo enemigo. La Sociedad de Naciones perdía de ese modo también la batalla política por el mundo árabe.

Anexión de Austria y Checoslovaquia

Adolf Hitler había expresado en el Mein Kampf la intención de unir a los pueblos de raza germánica y de expandirse hacia Europa Oriental en “Lebensraum”. Por ese motivo en 1938 puso los ojos en Austria y Checoslovaquia.

Tras mucha presión internacional y esta vez con el apoyo de Mussolini que no apostó las tropas en la frontera, el 12 de Marzo de 1938 Alemania inició el “Anschluss”, es decir, la anexión de Austria. Hitler fue recibido con orgullo en la nación y las calles de Viena, un plebiscito aprobado por la mayoría del pueblo austríaco aceptó la anexión y dejó a la Sociedad de Naciones sin métodos legales para actuar.

“Anschluss”, anexión de Austria por parte del Tercer Reich.

Poco después de la anexión de Austria, Hitler reclamó la zona germánica de Checoslovaquia en los Sudetes. Gran Bretaña y Francia se declararon en contra, sin embargo el error checo de provocar oleadas violentas de racismo contra las minorías alemanas, dió la razón a Hitler. El 29 de Septiembre de 1938 se firmó el Pacto de Munich donde Mussolini convenció de la propuesta de Hitler al Primer Ministro británico Neville Chamberlein y al Presidente francés Edouard Daladier. Todos salieron satisfechos y regresaron a sus países siendo recibidos como héroes de la paz. Habían evitado una nueva guerra.

Alemania se anexionó los Sudetes sin problemas y aparentemente las intenciones de Hitler posteriores no parecieron agresivas. Sin embargo aprovechando la debilidad checa, Hungría declaró la guerra a Praga arrebatando a Chequia las regiones de Ruthenia y Ungvar. Lo mismo imitó Polonia con Terschen, mientras que Eslovaquia se sublevó en una revolución que organizó el movimiento fascista eslovaco de la Guardia Hlinka. El daño en política exterior ya estaba hecho, pues los checos se radicalizaron contra las minorías en su país, incluídas las alemanas, volviendo Hitler a amenzar a Praga. Las advertencias alemanas se tensaron con la “Noche de los Cristales Rotos”, un estallido antisemita de ciudadanos que mató a varias decenas de judíos y destruyó más de 7.000 comercios y 1.574 sinagogas en toda Alemania, lo que derivó en que Estados Unidos retirara a su embajador. Pero lo cierto es que nada iba a detener a Hitler a pesar de las súplicas del Presidente checo Emil Hacha.

Inesperadamente Alemania invadió el territorio entero de Checoslovaquia en Marzo de 1939, tomando los tanques Panzer la capital de Praga sin pegar un sólo tiro. Chequia fue convertida en el Protectorado de Bohemia-Moravia, pasando toda su industria pesada a trabajar para el Reich. Eslovaquia al mismo tiempo se independizó bajo el movimiento fascista del Partido del Pueblo Eslovaco de Josef Tiso. Escandalizadas por el incumplimiento alemán, Gran Bretaña y Francia advirtieron a Hitler de que cómo cometiese una agresión más, estas le declararían la guerra sin pensar en las consecuencias. Pero lo cierto es que tampoco actuaron cuando ese mismo mes el Tercer Reich se anexionó la zona de Memel a costa de Lituania.

Pacto Antikomitern y Pacto de Acero

Intentando aglutinar un bloque internacional contra el comunismo, Alemania promovió el Pacto Antikomintern a los que se adhirieron Italia, Japón, España, Hungría y Manchuckuo. Aunque este tratado no tuvo mucha fuerza inicialmente, sí fue la base para una alianza mayor en el futuro.

Pacto de Acero entre Adolf Hitler (Alemania) y Benito Mussolini (Italia).

Italia invadió Albania el 7 de Abril de 1939 sin encontrar apenas oposición, país al que convirtió en su Estado títere. La Sociedad de Naciones quiso anunciar sanciones como hizo en el pasado con Etiopía, pero en esta ocasión las naciones del Pacto Antikommitern pudieron ejercer de contrapeso.

Todos los intentos de tratados y bloques geopolíticos entre Alemania e Italia acabaron en el Pacto de Acero el 22 de Mayo de 1939, también conocido como el Eje Berlín-Roma. La alianza se basaba en una intervención militar por la contraparte en caso de que uno de los firmantes fuese agredido, aunque no se especificaba nada si era el agresor.

Guerra Chino-Japonesa

Meticulosamente el 7 de Julio de 1937, los japoneses estacionados en la frontera de Manchuria con China, organizaron un montaje para culpar a los chinos de hacer prisionero a uno de sus hombres. Bajo ese pretexto dispararon contra la frontera china en un suceso conocido como la Batalla del Puente Marco Polo. Había estallado la Segunda Guerra Chino-Japonesa.

Batalla del Puente Marco Polo entre los soldados chinos y japoneses.

Como la anterior vez, Japón fue más rápido en la conquista de territorio chino, ya que estos se encontraban en guerra civil. Primeramente las tropas japonesas desembarcaron en la ciudad de Shangai el 8 de Agosto de 1937, metrópoli que aseguraron tras 100.000 muertos por ambos bandos. Pero todavía más cruel fue el bombardeo y posterior conquista de la capital de Nanking, donde las tropas japonesas asesinaron, torturaron y violaron brutalmente a más de 200.000 personas en la Navidad de 1937, ya fuesen hombres, mujeres o niños. A partir de entonces el conflicto alcanzó una brutalidad jamás antes vista, empleándose armas ilegales como el gas, usándose armas bacteriológicas, abriéndose campos de concentración, utilizándose mano de obra esclava hasta la muerte y convirtiéndose a millones de mujeres chinas en prostitutas forzadas.

Entre 1938 y parte de 1939, Japón ocupó el norte de China conquistando las ciudades y regiones de Zhengzhou, Tai’ erzhuang, Baotau y Hangzhoy, entre otras miles de poblaciones. Las provincias chinas de Chahar, Hebei, Shandong, Jiangsu y Anhui cayeron poco después. También fueron invadidas las zonas meridionales de China como las partes no occidentales de Macao y Hong Kong tras un complicado desembarco. Misma suerte corrieron Xiamen y Fuzhou. Ante estos acontecimientos, Chiang Kai-Shek se vió obligado a trasladar a su Gabinete a Chonquing, donde asombrosamente firmó la paz con Mao Tse-Tung, formando tanto el Kuomintang como el Partido Comunista Chino una coalición patriótica contra el invasor japonés.

Hideki Tojo, destacado general japonés en China por su ofensiva en Chahar y líder del Dragón Negro “Kodo-Ha”, fundó la ideología “militar socialista” al regresar a Japón, intentando imitar al nacionalsocialismo alemán. Como en la Dieta los militaristas tenían la mayor parte de los escaños, apoyaron a Tojo a convertirse en Viceprimer Ministro de Japón, nombramiento al que contribuyó el Emperador Hiro-Hito. Pero Primer Ministro fue elegido Fumimaro Konoe, ultranacionalista radical que abolió prácticamente la mayor parte de la disidencia en el Imperio del Sol, siendo controlada la prensa y disueltos casi todos los partidos políticos. Para tener el dominio absoluto del Estado creó la policía política de la Kempai-Tai, a la cual se adjudicó la seguridad nacional.

General Hideki Tojo, influyente ultranacionalista japonés.

Mientras Japón se radicalizaba en extremo, la Segunda Guerra Chino-Japonesa se prolongaría hasta enlazar con la Segunda Guerra Mundial.

Sucesos de Mongolia

Mongolia fue desmembrada en 1936 en dos naciones. En la Mongolia Exterior al norte se instauró un comunismo títete de la URSS, mientras que la Mongolia Interior “Mengjiang” al sur se implantó un fascismo títere de Japón. Tal división enfrentó tanto a Konoe como a Stalin.

Japón desde su entrada en el Pacto Antikommitern había aumentado su tensión con la Unión Soviética, especialmente por la guerra que los rusos llevaban en Mongolia, donde habían represaliado a miles de monjes budistas y quemado templos. El primer incidente tuvo lugar el 29 de Julio de 1938, cuando la URSS tras negarse a retirar sus tropas del Lago Khasan junto a Corea, fue atacada por Japón. Aquel suceso fue conocido como la Batalla del Lago Khasan, siendo el resultado un alto el fuego que no dejó satisfecho a ninguna parte.

Guerra del Khalkhin-Gol. Soldados japoneses y manchús penetrando en la Mongolia Exterior.

Sin previo aviso jinetes de la estepa a caballo de la Mongolia Exterior cruzaron ilegalmente la frontera de Manchuria en Mayo de 1939. Tanto Manchuckuo como Japón respondieron atacando a la Mongolia Exterior, lo que propició la intervención de la URSS en ayuda de los mongoles y el estallido de la Guerra del Khalkhin-Gol. Gracias al general Georgi Zhukov, el Ejército Rojo desalojó a japoneses y manchús de las zonas ocupadas de la Mongolia Exterior, devolviéndoseles a Manchuria tras una gran victoria. Por suerte para ambos bandos el conflicto concluyó nada más iniciarse las hostilidades en Europa, pues la URSS se vió obligada a concentrar al Ejército Rojo contra Polonia, ya que temía tener abiertas dos guerras distintas en diversos frentes.

Pacto de No Agresión Germano-Soviético

Hitler reclamó la ciudad de Danzig a mediados de 1939, urbe con un 97% de población germánica que había sido entregada a Polonia por culpa del Tratado de Versalles con el fin de separar Prusia Oriental de la Alemania continental. Gran Bretaña y Francia, que tras los sucesos en Checoslovaquia ya no se fiaban de Hitler, aseguraron que declararían la guerra a Alemania en caso de que atacase Polonia.

Pacto de No Agresión Germano-Soviético. En la fotografía aparecen Iósif Stalin, líder de la URSS, con los Ministros de Asuntos Exteriores alemán y soviético respectivamente, Joachim Von Ribbentrop y Vyacheslav Molotov.

Al ver pocas salidas, Hitler recurrió a través de su Ministro de Asuntos Exteriores, Joachim Von Ribbentrop, a nada menos que a su máximo enemigo natural: la Unión Soviética. Con esa táctica el Führer esperaba evitar la guerra. El Ministro de Asuntos Exteriores soviético, Vyacheslav Molotov, informó a Iósif Stalin de la propuesta de alianza con Alemania, pues también a la URSS tras la Gran Guerra le fueron arrebatados los territorios de Brest y Volhynia a costa de Polonia. Molotov y Stalin se reunieron con Ribbentrop en el Kremlin, firmando coalición con Hitler. Acordaron que ambos países se repartirían Polonia en dos partes separadas, además había una claúsula secreta que otorgaba total libertad a la URSS para intervenir militarmente en Finlandia, Letonia, Estonia y Rumanía, mientras que Alemania en Lituania.

Sorprendiendo a toda la comunidad internacional, el 25 de Agosto de 1939, Alemania y la Unión Soviética firmaron públicamente el Pacto de No Agresión Germano-Soviético, conocido también como “Pacto Ribbentrop-Molotov”. El mundo entero quedó asombrado ante aquella alianza del nacionalsocialismo y del comunismo contra Polonia.

El 1 de Septiembre de 1939 Alemania atacó a Polonia y empezó la Segunda Guerra Mundial.

Alemania invade Polonia. Comienzo de la Segunda Guerra Mundial.