King Tiger

Nombre: King Tiger
Nacionalidad: Alemania
Compañía: Henschel
Motor: Maybach HL 230 P30 a 700 CV
Longitud: 10′ 43 m
Anchura: 3′ 76 m
Altura: 3′ 15 m
Blindaje: 25-150 mm
Autonomía: 120 km
Velocidad: 35 km/h
Peso: 68 toneladas
Tripulación: 5
Armamento: Un cañón KwK 36 L/56 de 88 mm y dos ametralladoras MG-34 de 7’92 mm
Historia:

El «Königstiger» o «Rey de los Tiger», fue sin duda el mejor tanque de Alemania y también el más poderoso a nivel ofensivo y defensivo de todos los modelos que se fabricaron por los distintos participantes en la Segunda Guerra Mundial. A pesar de que salió en la última fase del conflicto en 1944, su participación se convertiría en una pesadilla para los carros de la Unión Soviética, Estados Unidos y Gran Bretaña porque acabaría con millares de sus blindados y vehículos acorazados, ostentando el récord de no haber sido jamás destruido por un disparo frontal para cuando finalizó de la contienda en 1945.

Desarrollo:

La idea de fabricar el King Tiger o «Tiger II» fue del Ministerio de Armamento del Tercer Reich al mando de Albert Speer con la finalidad de subsanar las frecuentes averías mecánicas del Tiger I y de paso competir con los nuevos tanques Stalin IS-2 desplegados por la Unión Soviética en el Frente Oriental. Así fue como en Octubre de 1943 fueron presentados ante Adolf Hitler dos prototipos bautizados como «Vorne» y «Hintern», el primero de la Compañía Henschel que demostró tener problemas con el cañón y el segundo de la Compañía Porsche que tuvo algún fallo en el motor, siendo este último el ganador del concurso hasta que los ingenieros acabaron más tarde por fijarse en otra versión bautizada como VK 4503 H, el cual sí superó la expectativas previstas por el Inspectorado de Tropas Panzer. A pesar de todo hubieron de realizarse mejoras que supusieron una auténtica revolución dentro de la ingeniería de los vehículos acorazados, pues los ensayos resultaron un fiasco debido a que la estructura de la torreta producía un efecto de «caza-disparos» a causa del pronunciado recorte en el borde inferior del frontal, algo que solo pudo subsanarse con un nuevo molde de acero laminado con manganeso, silíceo, níquel y cromo que incrementó el blindaje de los 100 a los 180 milímetros de grosor y una inclinación de la superficie en los extremos frontal y vertical hasta proporcionar al conjunto una forma romboide preparada para provocar el rebote de los proyectiles enemigos. Una vez el carro quedó plasmado sobre el papel, a la Compañía Porsche se le encargó la construcción de las torretas en las industrias de Stuttgart y a la Compañía Henschel el diseño del resto del vehículo en las factorías de Kassel, las cuales terminaron sacando de las cadenas de montaje un total de 492 King Tiger con 28.000 componentes cada uno (442 fabricados por Henschel y 50 por Porsche) a un precio de 321.500 reichsmarks por unidad (aproximadamente 26 por mes).

Formación de King Tiger.

El Königstiger o Panzer VII (PzKpfw VII) fue un tanque superacorazado con un blindaje de 150 milímetros de media tanto en el chasis como en la torreta, al que había que añadir 100 kilogramos extra de una capa rugosa de pintura anti-minas magnéticas «zimmerit», el cual sólo podía desplazarse a 35 kilómetros por hora con una autonomía de 90 kilómetros sobre terreno irregular y 140 kilómetros en carretera antes de agotar sus 865 litros de gasolina que consumía un motor Maybach HL 230 P30 a 700 caballos de vapor con ocho marchas y refrigerado por líquido, capaz de mover un conjunto sobre una suspensión en rodaje de trebolsillo de dieciocho ruedas (nueve imbricadas por lateral en barras de torsión acolchadas de caucho) dentro de unas orugas de 800 milímetros de doble eslabón no lubricadas que facilitaban su circulación por nieve y parajes invernales. A esta mejora para el entorno natural, también se le añadió un sistema de inmersión bajo el agua mediante unas bombas acuíferas para mantenerse sumergido y un tubo de respiración Snorkel que proporcionaba oxígeno a los cinco tripulantes durante dos horas a cuatro metros de profundidad. Respecto al armamento, el King Tiger acopló un cañón 88/71 de 88 milímetros con obturador adaptado a la torre y una apertura para la evacuación de humos, cuyo giro se hacía a través de un engranaje hidráulico (aunque como solía estropearse muy a menudo el artillero prefería manipular la manivela que precisaba 720 vueltas para los 360º), además de poder efectuar 10 disparos por minuto con sus 86 proyectiles perforantes de 10’4 kilogramos que podían penetrar 145 milímetros de coraza a 1.000 metros por segundo con una incidencia de 0º a 2.500 metros de distancia o bien 207 milímetros de blindaje con 0º de incidencia a 500 metros; sin obviar con que como arsenal defensivo también gozaba de tres ametralladoras con 5.850 balas en la posición del operador de radio, una coaxial en la escotilla y una en la anilla de la cúpula 5.850 balas.

Segunda Guerra Mundial:

Oficialmente el primer bautismo de fuego del King Tiger tuvo lugar el 18 de Julio de 1944 durante la Batalla de Caén contra el Ejército Británico en Normandía, cuando algunas de estas moles dejaron destruyeron 40 tanques Sherman sobre la carretera a Bourgébus entre las localidades de Troarn y Demouville. A los pocos días un buen puñado de Königstiger le fueron asignados al mariscal Walther Model para defender las afueras de Varsovia, en cuyas inmediaciones eliminarían a 94 tanques soviéticos, aunque algo más abajo, concretamente sobre la zona entre Baranov y Sandomierz al noroeste de Ucrania, serían destruidos cuatro de los Tiger II, uno de éstos capturado intacto por los soldados del Ejército Rojo.

Con el inicio de la «Operación Market-Garden» sobre Holanda los King Tiger contribuyeron a reducir a los paracaidistas británicos en la ciudad de Arnhem, los cuales destruyeron uno de los monstruos acorazados con un simple arma anticarro PIAT. Simultáneamente en Hungría un grupo de 18 Königstiger al mando del oficial Otto Skorzeny ocupó sin pegar un sólo tiro la capital de Budapest y tomó el Palacio de Buda, deteniendo al almirante Miklós Horthy y poniendo un gobierno pro-Eje; además de defender las fronteras orientales de este país durante la Batalla de Debrecen, dejando durante este encuentro la destrucción de nada menos que 121 tanques soviéticos del tipo T-34 y Stalin IS-2. También a finales de aquel año 1944 los Tiger II defendieron la «Línea Sigfrido» y las provincias de Alsacia y Lorena; aunque sin duda su mayor gesta fue la Batalla de las Ardenas en Diciembre porque 150 de estos carros pesados causaron estragos al Ejército Estadounidense como en Hiesdorf o en Le Gleize, esta última localidad tomada después de un espectacular avance del «Kampfgruppe Peiper» al mando del general Joachim Peiper que destruyó incontables tanques Sherman y profundizó más de 100 kilómetros sobre los parajes helados de Bélgica.

A comienzos del año 1945 el Ejército Alemán intentó levantar el cerco de Budapest sobre Hungría, enviando a sus Königstiger que durante la «Operación Konrad» pulverizaron 20 blindados rusos a la hora de expulsarles del puente sobre el Río Sarviz y otros 30 en la localidad de Magyaralmas. Fallida esta maniobra se puso en marcha la ofensiva del Lago Balatón, donde el 509º Batallón Pesado destruyó 32 tanques soviéticos entre 24 SU-152 y 8 T-34 y Stalin IS-2 a cambio de perder 6 King Tiger, además de eliminar más tarde a otros quince carros rusos disparando desde 3.000 metros de distancia en Varpalota. Lamentablemente como aguantar en las posiciones sobre Hungría se volvió imposible, al final las Waffen-SS ordenaron el repliegue del territorio magiar, viéndose los alemanes obligados a abandonar 14 Königstiger por falta de gasolina y pelear con los blindados restantes en Eslovaquia, primero en el Río Nitra y luego en Lanzhot.

Simultáneamente en Prusia Oriental y Polonia el Ejército Rojo desencadenó la ofensiva del Río Vístula, arrollando con facilidad al Ejército Alemán en su avance hacia el este de Alemania. Sorprendentemente y pese a que un buen puñado de Königstiger que se perdieron al ser abandonados por sus tripulaciones por culpa de las averías y la falta de municiones (entre estos doce que descarrillaron de a bordo de un tren), todavía consiguieron grandes éxitos como el carro del teniente Friedrich-Karl Obrerbracht que tras quedar inmovilizado y con las cadenas rotas, destruyó con su cañón a 20 blindados rusos de los 60 que fueron pulverizados a las afueras de Lisow. También en el asedio de Königsberg los King Tiger liquidaron 116 carros soviéticos y 74 cañones sufriendo 20 bajas propias; mientras que en Arnswalde eliminaron a quince tanques enemigos, incluyendo tres Stalin IS-2, más varias docenas de piezas de artillería, aunque dos de los Tiger II fueron eliminados en una emboscada por un mismo cazacarros SU-122.

King Tiger alemán del III Cuerpo SS en Holanda durante la «Operación Market-Garden».

Al invadir Alemania los Aliados desde el Frente Occidental, los Königstiger se cubrieron de gloria en uno de los momentos más críticos de la Segunda Guerra Mundial como por ejemplo sucedió en la Batalla de Paderborn, muy cerca de la escuela de entrenamiento de sus tripulaciones y base del Batallón Pesado SS «Westfalia», donde tras perder tres de sus blindados en la refriega, emboscaron desde las arboleadas a una columna de la 3ª División Blindada Estadounidense a la que destruyeron 18 tanques entre 17 Sherman y 1 M10, más otros 17 vehículos Half-Track y un jeep Willy, a bordo del cual fue abatido por la cúpula de un comandante alemán el general norteamericano Maurice Rose. Al poco tiempo en la Batalla de Karlshafen ocurrió algo similar porque junto a una carretera sobre el Río Weser uno de los Königstiger incendió a un carro a la cabeza de la fila del Ejército Estadounidense, acabando a continuación en línea recta con un total de 17 blindados Sherman (sin bajas propias). A pesar de todo, también los King Tiger sufrieron graves derrotas como cuando cuatro estos carros fueron interceptados por un buen puñado de baterías de artillería norteamericanas y destrozados con proyectiles de fósforo a las afueras de Harste.

La campaña final de los Königstiger tuvo lugar en las inmediaciones de Berlín y la frontera oriental de Alemania, defendiendo desde la distancia las Colinas de Seelow porque tras situarse sobre las alturas de los montes cerca de Arensdorf abrieron fuego contra el enemigo a 2.400 metros y liquidaron a los primeros 17 carros rusos que se dirigían hacia el centro neurálgico del Tercer Reich. Simultáneamente en el tramo que se dirigía a la capital sobre Plotze-Straussberg, los Tiger II cosecharon uno de sus mayores triunfos en la Segunda Guerra Mundial, pues acechando en emboscada o disparando contra las vanguardias de las columnas blindadas en cabeza que progresaban entre los bosques, dejaron inmovilizadas sobre la masa forestal y aniquilaron a una brigada y a una compañía acorazada del Ejército Rojo, pulverizando a un total de 219 tanques soviéticos. Después de aquellas victorias locales, los últimos Königstiger participarán hasta Mayo de 1945 en la Batalla de Berlín, librando combates callejeros en la Plaza de la Belle-Aliance, el Metro Central, la Avenida Friedrichstrasse, la Calle Meckelenburgischer y la Estación de Halensee, donde destruyeron 70 tanques de los modelos T-34, T-34/85, Stalin IS-2 y SU-122, de los cuales 30 lo fueron en las inmediaciones del Parlamento del Reichstag.

Curiosamente después de la caída de la capital de Berlín el Tercer Reich seguía controlando algunas zonas de Baviera y amplias áreas de Austria, donde muchos de los Königstiger supervivientes se replegaron a través de los Alpes con la esperanza de rendirse a los Aliados Occidentales y no al Ejército Rojo. Así fue como en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial se anotaron cuantiosos éxitos como cuando rechazaron dos asaltos de los rusos sobre Erdberg a los que pulverizaron 29 blindados, además de lanzar un contraataque con el que liberaron la ciudad de Wilhelmsburg tras acabar con otros 11 carros soviéticos, aunque durante aquellas jornadas perdería la vida Kurt Knispel, el mayor «as» tanquista de la Historia. No obstante la mayor hazaña la protagonizaron el 7 de Mayo en Poysdorf, donde pasaron por encima de una columna del Ejército Rojo, destruyendo nada menos que 16 tanques enemigos y 19 cañones, e incluso derribaron un avión ruso desde la ametralladora coaxial de la torreta de un Königstiger. Gracias a todas estas gestas, los componentes del 503º Batallón Pesado SS «Feldherrnhalle» consiguieron alcanzar la frontera con Checoslovaquia y capitular en Ceske Budejovice al Ejército Estadounidense.

Terminada la Segunda Guerra Mundial los récords anotados por el Königstiger le hicieron merecedor de ser el verdadero «Rey de los Tigres». La razón fue la infinidad de tanques destruidos a manos de su torreta, destacando especialmente las unidades del 503º Batallón Pesado SS «Feldherrnalle» que acabaron con 500 blindados enemigos entre 1944 y 1945. A estos éxitos ofensivos hubo que añadir los defensivos, pues en una ocasión un King Tiger resistió 22 impactos de la artillería del Ejército Rojo saliendo ileso del bombardeo, sin obviar con que jamás ningún tanque de este tipo fue destruido por frontalmente por otro carro, siendo las causas de pérdidas las siguientes: el 65% por avería mecánica o abandono de la tripulación debido a la falta de gasolina, el 30% por combates contra tropas enemigas equipadas con cañones o armas anticarro y tan sólo el 5% por otros blindados (pero siempre por disparos laterales). Ante tales estadísticas durante la contienda, el Tiger II fue sin duda alguna el tanque más poderoso y letal tanque de la Segunda Guerra Mundial.

Versiones

PzKpfw King Tiger Ausf B

Solamente existió una versión del King Tiger bautizada como PzKpfw King Tiger Ausf B. Se trató de una variante fabricada como carro cazatanques, la cual dispuso de una coraza frontal inclinada en la torreta, un mayor peso de 72 toneladas y un potente cañón PaK 44 L/55 de 128 milímetros, capaz de disparar un proyectil perforante de 28’3 kilogramos con fuerza suficiente para atravesar el casco de un acorazado de la Flota Estadounidense.

 

Bibliografía:

-Juan Campos Ferreira, Tigers, La Garra Acorazada de la Panzerwaffe, «Tiger II SdKfz 182», HRM Ediciones (2018), p.225-281
-Roger Ford, Grandes Tanques del Mundo. «El Tiger II», Libsa (2003), p.54-59
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. «PzKfw VI B Königstiger», S.A.R.P.E. (1978), p.1.984
-Roberto Hernández Martínez, Panzerkampfwagen Tiger Ausf B: El Rey de los Blindados, Revista WW2 GP Magazine Nº11 (2016), p.24-26
-http://es.wikipedia.org/wiki/Panzer_VI_K%C3%B6nigstiger