Vidkun Quisling

Durante la Segunda Guerra Mundial muchos serían los personajes de las naciones ocupadas que cooperarían con las potencias del Eje, bien por afinidad ideológica, bien por mero oportunismo. Uno de los más carismáticos fue Vidkun Quisling en Noruega, quién a diferencia de otras figuras en diversos países, se convertiría en el primer referente de colaboracionismo con el Tercer Reich.

Vidkun Abraham Lauritz Jonssøn Quisling vino al mundo un 18 de Julio de 1887 en Fyresdal, una localidad de la provincia de Telemark en Noruega. Su padre fue un orador de la Iglesia Luterana llamado Jon Lauritz Quisling; mientras que su madre Anna Caroline Bang una tradicional ama de casa.

Desde muy joven Vidkun fue educado en los valores de la religión luterana y el pensamiento conservador, lo que forjó en torno él una personalidad que le convirtió en un niño tímido y poco proclive a meterse en problemas. Cuando alcanzó la mayoría de edad toda su familia apostó por que enfocaría una carrera orientada al sacerdocio dentro de la Iglesia Luterana, pero contra pronóstico sorprendió a sus allegados enrolándose en el Ejército Real Noruego. Así fue como en 1905 ingresó en la Academia Militar de Noruega, consiguiendo ser el primero de su promoción entre 250 aspirantes. Tras una carrera meteórica por la que en 1911 ascendió al rango de general del Estado Mayor, como consecuencia de sus méritos fue nombrado agregado militar de Copenhague en Dinamarca.

Al estallar la Guerra Civil Rusa en 1917, Quisling empezó a mostrar simpatías por la causa comunista. Gracias a su influencia dentro del mundo marxista, fue trasladado a Petrogrado, cuna de la Revolución Bolchevique, en donde ejerció la jefatura de una delegación noruega, antes de ser nuevamente enviado como representante a Kharkov en Ucrania y por último a Armenia. Durante su estancia en estas tierras, su labor fue dedicarse básicamente a la ayuda humanitaria para paliar los efectos de la contienda y la hambruna desatada, una experiencia que sin duda le convirtió en el militar más experto respecto a temas rusos dentro del Ejército Noruego.

A partir de 1929 Quisling decidió dedicarse a la política y por eso se afilió al Partido Laborista Noruego con la finalidad de exportar una revolución socialista como la de Rusia. Tanto empeño mostró en su cometido que incluso intentó fundar una Guardia Roja sin éxito debido a las constantes trabas de sus compañeros y al marco poco propicio para implantar el marxismo en una nación tan moderna como Noruega. Así fue como poco a poco se fue sintiendo cada vez más abatido por la debilidad de la izquierda en Escandinavia y contrario al ascenso al poder de Iósif Stalin en la Unión Soviética cuando precisamente Quisling admiraba a la facción liderada por León Trotsky que acababa de ser purgada en Rusia. Ante este descontento y vacío ideológico, Quisling finalmente terminó por abandonar el socialismo y unirse al más conservador Partido Agrario, dentro del cual a la edad de 44 años en 1931, fue elegido Ministro de Defensa.

A pesar del éxito de Quisling como político dentro del Partido Agrario, la corrupción del capitalismo en Noruega le acabó por desanimar todavía más que la izquierda, razón por la cual, decidió sumarse a la tercera alternativa de la época. Básicamente se trató del fascismo cuando fundó la Unión Nacional (Nasjonal Samling), un partido de ideología nacionalista en lo cultural, socialista en lo económico, republicano, anticomunista y con la clásica estética de ir los afiliados uniformados y realizar los saludos romanos brazo en alto. Sin embargo y aunque Quisling en esta ocasión se sintió muy satisfecho con la ideología fascista, nunca cosechó mucho apoyo popular debido a su falta de carisma y además obtuvo un fracaso rotundo en las elecciones de 1933 después de conseguir sólo 26.577 votos, aproximadamente el 2% del electorado, y por tanto ningún escaño en el Parlamento de Oslo (Storting).

Vidkun Quisling en un discurso del Nasjonal Samling.

Como alcanzar el poder en Noruega por las urnas iba a ser imposible para el Nasjonal Samling, Quisling se aprovechó de la Segunda Guerra Mundial para sacar partido en favor de sus intereses. Fue de ese modo, como bajo la más absoluta discreción, Quisling se reunió en Alemania con Adolf Hitler y Alfred Rosenberg, este último el ideólogo del nacionalsocialismo, para incitar a ambos a que invadiesen su patria a cambio de reconocerle Presidente. Evidentemente el Führer declinó su oferta pensando que estaba loco, aunque el inesperado giro de los acontecimientos tras la Guerra de Invierno entre la Unión Soviética y Finlandia que desestabilizó toda Escandinavia le hizo cambiar de parecer. Así fue como en Diciembre de 1939 Hitler volvió a entrevistarse con Quisling para enterarse de que este último había descubierto un plan del Reino Unido que preveía invadir Noruega y utilizarla como base desde la que amenazar el hierro que el Tercer Reich compraba de Suecia. Ante el riesgo que tal cosa suponía, finalmente el Führer se dejó convencer por Quisling y autorizó una operación para intervenir en Escandinavia antes de que lo hiciera el Ejército Británico. Inicialmente Quisling propuso la campaña para el 10 de Enero de 1940, aprovechando que la conclusión del mandato del Presidente Carl Hambro dejaría un breve vacío de poder en la nación que el Nasjonal Samling aprovecharía para organizar disturbios, perpetrar atentados y e impulsar un estado de anarquía que facilitaría las cosas a las tropas alemanas (aunque exageró la cifra prometiendo movilizar 200.000 fascistas noruegos cuando sólo reclutó 3.000). De hecho el mismo Hitler quedó encantado con Quisling porque como anteriormente había sido Ministro de Defensa, proporcionó todo el despliegue militar del Ejército Real Noruego.

Basándose en los datos proporcionados por Quisling el 6 de Marzo de 1940 acerca de la inminente invasión del Reino Unido a Noruega, el 9 de Abril de 1940 el Ejército Alemán puso en marcha la “Operación Weserübung”. Así fue como mientras las tropas alemanas desembarcaban por la fuerza en el país escandinavo, más de 3.000 combatientes del Nasjonal Samling liderados por Quisling organizaron una insurrección armada contra el Parlamento y la Corte del Rey Haakon VII. El golpe de Estado fue un éxito en Oslo porque los fascistas facilitaron a los soldados germanos la toma de la capital; al mismo tiempo que el comandante de la plaza de Narvik, amigo personal de Quisling, entregaba la ciudad a los invasores dispuesto a colaborar con ellos. Gracias a esta sublevación, bastaron sólo unas horas para Vidkun Quisling fuese proclamado nuevo Primer Ministro y Jefe de Gobierno de la Noruega recién conquistada por el Eje.

Ocupada Noruega por el Tercer Reich, los sueños de gloria de Quisling se vieron truncados cuando Berlín designó al general Nikolaus Von Falkenhorst inspector del Gobierno y a Joseph Terboven gerente de la administración. Acto seguido los alemanes suprimieron la Constitución y relevaron a Quisling de sus funciones, autorizando únicamente a que los cargos electos y los consejeros de la nación fueran miembros de Nasjonal Samling. Ante tales iniciativas que Quisling consideró una traición por parte de sus socios, el líder fascista noruego permaneció durante dos años en la sombra de la vida política hasta que inesperadamente la situación cambió en 1942.

Oficialmente el 1 de Febrero de 1942 el Eje promovió la independencia de Noruega bajo el nombre de Estado Noruego y reconoció Primer Ministro a Vidkun Quisling, lo mismo que al Nasjonal Samling el partido único del Gobierno Nacional. Desgraciadamente para Quisling, la situación en que tomó las riendas del país no eran las más propicias porque aquel mismo 1942 tuvo que hacer frente al declive militar del Eje en la Segunda Guerra Mundial, a los bombardeos aéreos de los Aliados, al hundimiento de la economía y a las exigencias alemanas por las que tuvo que deportar a 700 judíos noruegos y disidentes monárquicos que fallecerían en el Holocausto, algo que sin duda dejó la popularidad del Primer Ministro por los suelos e incrementó las acciones de la Resistencia Noruega. También al año siguiente, en 1943, fracasó a la hora de reclutar a los 30.000 soldados prometidos al Tercer Reich para combatir en el Frente Oriental, ya que solamente consiguió enrolar a 20.000 que se encuadraron en la Legión Noruega, el Regimiento SS de Granaderos Noruego “Norge”, en el Batallón SS de Esquiadores Noruego y en la 11ª División SS de Granaderos “Nordland”, las cuales encajaron miles de muertos a lo largo del conflicto.

Quisling pasando revista a tropas noruegas del Regimiento SS de Granaderos “Norge”.

El Estado Noruego de Quisling se encontraba en 1945 ocupado por 400.000 soldados del Ejército Alemán y también a punto de ser invadido por los Aliados Occidentales que por aquel entonces ya acorralaban todas las fronteras del Tercer Reich. Desesperado por la situación, Quisling celebró su última entrevista con Hitler el 27 de Enero para proponerle firmar una paz por separado con los noruegos exiliados en Londres y reconocerle a él como nuevo Jefe del Estado para evitar un baño de sangre. Lamentablemente el Führer se negó a sus peticiones, ya que al no fiarse de Quisling, únicamente le prometió garantizar la integridad territorial de Noruega, lo que selló definitivamente la suerte del líder del Nasjonal Samling.

El 9 de Mayo de 1945 el Estado Noruego se rindió a los Aliados Occidentales y Quisling se entregó prisionero a la Resistencia Noruega del “Frente Interior” junto a otros 60 colaboradores. Aquel mismo año se celebró un juicio en que Quisling fue acusado de alta traición, condenado a muerte y ejecutado ante un pelotón de fusilamiento en Oslo el 24 de Octubre de 1945.

A partir de la historia personal de Vidkun Quisling, la misma palabra “Quisling” se utilizaría habitualmente en todos los conflictos bélicos para calificar a aquellos colaboradores nativos con los invasores extranjeros. Por ejemplo durante la misma Segunda Guerra Mundial, el Presidente Wang Jingwei de la China Nacional Reorganizada que cooperaba con el Imperio de Japón, fue curiosamente apodado con el nombre del “Quisling Chino”.

 

Bibliografía:

David Solar, Vidkun Quisling. El Judas Noruego, Revista La Aventura de la Historia Nº 160 (2012), p.48-52
http://en.wikipedia.org/wiki/Vidkun_Quisling