Partido Nacional Fascista y los Camisas Negras

Cuando Benito Mussolini leyó el Manifiesto Fascista en la Plaza Santo Sepolcro de Milán el 23 de Marzo de 1919, pocos pensaron que su movimiento alternativo a la derecha capitalista conservador y a la izquierda marxista fuese a tener futuro en Italia. No obstante y contra todo lo esperado, su organización supo aprovecharse de la crisis económica y social derivada de la Primera Guerra Mundial, así como también del peligro revolucionario de los comunistas y del descontento general de la población con el Gobierno de Roma, para crecer considerablemente hasta ampliar la base de sus seguidores al conocido como Partido Nacional Fascista.

El nacimiento de los Fasces de Combate (Fasci de Combattimmento) como milicia de la nueva doctrina fundada por Benito Mussolini, tuvo un gran eco mediático a nivel nacional y en seguida algunos de sus líderes se hicieron muy conocidos, aunque en términos políticos sus resultados fueron un fiasco porque sólo en las elecciones locales de Milán sus miembros obtuvieron algo más de 4.000 votos. La razón de tal rechazo era que pese a que muchos italianos veían en aquel movimiento una vanguardia garante del orden frente a los desmanes de la violencia marxista durante el denominado Bienio Rojo “Bienio Rosso”, en realidad no se los valoraba por sus conocimientos de gestión o administrativos porque al fin y al cabo no dejaban de ser una milicia que operaba en Roma, Milán y puntos muy concretos de Italia.

Benito Mussolini en un discurso a sus Camisas Negras.

Hasta Octubre de 1919 los Fasces de Combate no adoptaron el término de “fascista”, tal y como propusieron sus máximos representantes en el Congreso de Trieste, desde entonces conocido como el I Congreso Fascista. Así tomó forma un primer núcleo político que tuvo como jefe supremo a Benito Mussolini y que estuvo constituido por un “cuadriunviro” o “quadrumvirs” al frente del anarcosindicalista Michele Vianchi y los militares revolucionarios Italo Balbo, Emilio De Bono y Cesare De Vecchi, teniendo el movimiento como principal promotor en el arte al futurista Filippo Tommaso Marinetti y otros destacados oradores procedentes de las filas de la izquierda y la derecha como Costanzo Ciano, Dino Grandi, Alberto di Stefani, Giacomo Acerbo, Dario Lupi o Michele Terzaghi. Entre la ideología defendida por sus miembros estuvo el corporativismo consistente en un acuerdo definitivo para la necesaria convivencia entre los industriales y la clase obrera sin que ninguna de ambas capas saliese perdiendo, el “irredentismo” basado en la italianización de los territorios habitados por italianos étnicos en Yugoslavia, la defensa de la propiedad privada, el reforzamiento de los valores patrióticos en la educación, el laicismo estatal y la nacionalización del sector ferroviario, postal y asegurador.

A partir de 1920 la violencia de aquel período del “Bienio Rojo se intensificó en Italia entre los marxistas, las fuerzas del orden y otros grupos políticos a izquierda y derecha, viéndose por primera vez involucrados en batallas y peleas callejeras los Fasces de Combate fundamentalmente sobre la geografía al norte de la Península Italiana. Entre los fallecidos que se registraron durante el año hubo 258 personas contando a 172 socialistas o comunistas, 10 católicos, 4 fascistas, 51 policías y 51 transeúntes que murieron en “fuego cruzado”, además de resultar heridos otros 1.476 ciudadanos entre 578 socialistas, 99 católicos, 57 fascistas, 437 agentes y 305 civiles.

Fundación del Partido Nacional Fascista.

Gracias a los cambios adoptados por los Fasces de Combate en el II Congreso Fascista de 1920 el movimiento sumó los 120 representantes políticos en Milán y más de 30.000 afiliados. A los pocos meses, ya en Diciembre, en Italia los seguidores habían aumentando a 830 y 200.000 miembros respectivamente; ascendiendo la cifra en Abril de 1921 a 1.500 y 250.000, los cuales según por región se distribuyeron de la siguiente manera: 114.487 al norte del país, 28.704 en el centro y 44.397 en el sur, estando los restantes 70.000 en Sicilia, las comarcas periféricas de los Balcanes o en las colonias. A raíz de este crecimiento espectacular el propio Benito Mussolini tuvo los suficientes avales para en Mayo apuntarse al registro oficial y presentarse a los próximas elecciones nacionales, fijadas para finales de ese año 1921.

El contexto preelectoral de 1921 era complicado porque acababa de fundarse el Partido Comunista Italiano (PCI) que contaba con 58.000 afiliados bajo el liderazgo de Amade Bordiga y un periódico propio titulado Arditi del Popolo, siendo la mayor parte de sus seguidores una escisión de la Internacional Socialista manejados desde la sombra por la Rusia Soviética en Moscú. La entrada en escena de los comunistas rivalidó con los fascista a su izquierda, como también lo hicieron en el campo del nacionalismo los revolucionarios del Partido de los Combatientes al frente de Nicola Bombacci que aglutinaba a muchos de los veteranos de la Primera Guerra Mundial. Ante esta situación los Fasces de Combatientes se unieron a la coalición de los Bloques Nacionales (Blocchi Nazionali) que incluía una fusión de los fascistas con la Asociación Nacionalista Italiana (Associazione Nazionalista Italiana), el Partido Social Democrático y el Partido Liberal Italiano representados por Giovanii Giolitti.

Las elecciones del 15 de Mayo de 1921 otorgaron la victoria al Partido Socialista Italiano que obtuvo 123 escaños, seguido por el Partido Liberal Popular de Luigi Sturzo con 108 y los Bloques Nacionales con 105, siendo precisamente el tercer candidato, Giovanii Giolitti, quién fue nombrado Primer Ministro debido a que los otros dos dimitieron y éste último fue obligado a formar gobierno por orden del Rey Víctor Manuel III, aunque al final también acabaría siendo cesado para ser sustituido definitivamente por un tecnócrata, el Primer Ministro Luigi Facta. De hecho dentro de la coalición los Fasces de Combate de Benito Mussolini obtuvieron 35 escaños en el Parlamento Italiano, la mayoría conseguidos entre los votantes de Ferrara, Trieste, Pavia, Módena, Vicenza, Perusa y Reggio Emilia.

Emblema del Partido Nacional Fascista.

Oficialmente el 7 de Noviembre de 1921 se disolvieron los Fasces de Combate y se fundó el Partido Nacional Fascista (Partido Nazionale Fascista o PNF) durante el Congreso Augusteo de Roma, donde se mantuvo líder Benito Mussolini, además de ser nombrado Michele Bianchi como jefe de la Secretaría General y Giovanni Marinelli responsable de la Secretaría Administrativa, siendo los demás altos cargos repartidos entre los militantes Francesco Giunta, Achille Starace, Giovanni Giuriati y Augusto Turati. Como emblema del movimiento fue escogido el líctor romano constituido por treinta varas unidas a través de una cinta de cuero roja y un hacha, instaurándose como gesto identificativo el saludo romano y un culto a la figura de su líder que empezó a ser conocido como “Guía” o “Duce”.

La ideología del Partido Nacional Fascista se recogió en el Estatuto Fascista basado en una especie de sincretismo político para reconciliar ciertos aspectos de la derecha y la izquierda, como por ejemplo propugnando un modelo estatal que garantizase la inviolabilidad de la propiedad privada, pero al mismo tiempo el bienester de los trabajadores y los derechos de la clase obrera. De hecho eso mismo logró Benito Mussolini con la inauguración en Bolonia de la Confederación Nacional de las Corporaciones Sindicales, un cuerpo de carácter sindical que atrajo a miles de simpatizantes marxistas y que permitió a los fascistas extenderse sobre Lombardía, Emilia Romaña, Véneto, Toscana, Venecia Julia y Pulla, e incluso también sobre enclaves donde hasta entonces eran prácticamente inexistentes como el sur de Italia y Sicilia.

Oficialmente la milicia del Partido Nacional Fascista fueron los Camisas Negras (Camicie Nere), bautizados así en honor a su uniformidad de camisa negra, fez oscuro sobre la cabeza, pantalones bombachos, cintos cruzados y botas, aunque también se distinguían por lucir simbología de calaveras, banderines, el puñal de los “arditi” y una estética que en ocasiones recordaba al Imperio Romano. Se trataba de fuerzas paramilitares agrupadas en torno a escuadras o “squadristi”, tal y como habían hecho los Fasces de Combate, cuyos jefes locales denominados “ras” estaban jerarquizados bajo el paraguas de las Secciones Provinciales de Escuadras de Acción y los Grupos de Competencia, además de existir una sección para mujeres conocida como el Grupo Femenino y para jóvenes estudiantes llamada Vanguardia Juvenil Fascista (Avanguardia Giovanile Fascista).

Camisas Negras.

El cometido de los Camisas Negras fue intimidar a la oposición política mediante la violencia callejera y mostrarse ante la ciudadanía como los garantes del orden en Italia, a veces manteniendo combates urbanos con porras, pistolas, fusiles, granadas y aceite de ricino, especialmente contra las milicias rojas del Partido Comunista Italiano. La primera acción fue agredir al diputado comunista Francesco Misiano al que arrastraron por la sala del Parlamento, antes de que siguieran otras tantas reyertas que acabaron con varias muertes en el país, entre estas las de dieciocho fascistas. A pesar de todo los escuadristas consiguieron hacerse con grandes distritos como por ejemplo los milicianos de Amerigo Dumini al marchar sobre Sarzana u otra legión de combatientes sobre Rávena, sin obviar con que los hombres de Italo Balbo saquearon el Castillo Estense de Ferrara. Según los registros de aquel año 1921 se produjeron 301 muertes entre 72 socialistas, 41 fascistas, 24 policías y 61 transeúntes por “fuego cruzado”; más 604 heridos entre 201 socialistas, 171 fascistas, 69 agentes y 163 civiles.

La violencia de los Camisas Negras se extendió desde 1922 por Milán, Roma, Bolonia, Módena y Portommagiore, no sólo con sus habituales enfrentamientos contra las bandas armadas del Partido Comunista Italiano, sino también con asaltos a sedes de organizaciones marxistas, sindicatos y periódicos de los opositores de izquierda, sobretodo del Partido Socialista Italiano. De igual manera los ataques se implementaron contra las minorías étnicas de alemanes “volksdeutsche” que vivían en el norte de Italia, básicamente en torno a Trentino y Alto Adigio en los Alpes, tras haber expresado sus representes el deseo de unir sus tierras a Austria o Alemania. A raíz de aquel clima de tensión y coacción, en ocasiones el Gobierno Italiano tuvo que ceder ante ciertas demandas del Partido Nacional Fascista como por ejemplo liberar de prisión a Carrara Ricci.

Michelle Bianchi, antiguo anarcosindicalista y principal organizador de los Camisas Negras.

El 31 de Julio de 1922 los marxistas de la Alianza del Trabajo en Roma proclamaron una huelga general en contra del fascismo que llevaron a cabo sin poder ser disueltos ni por las fuerzas estatales ni por los Carabineros (Carabinieri). Fue entonces cuando el antiguo líder anarcosindicalista Michele Bianchi movilizó a diversas federaciones locales de Camisas Negras que cayeron violentamente contra los manifestantes a base de porrazos, al tiempo en que un grupo de exaltados destruían la sede del Partido Comunista de Oltrerronto en Parma y un destacamento de fascistas en Milán ocupaban el Palacio Medino, disolvían la administración municipal y ponían a su propio alcalde. A pesar de la demostración de fuerza, Benito Mussolini fracasó en su propósito de que se convocasen elecciones porque por el momento le fue denegado por el Gobierno de Roma.

Como el Reino de Italia se encaminaba hacia una guerra civil aquel 1922, Benito Mussolini quiso adelantarse a los acontecimientos y por lo tanto el 20 de Septiembre anunció una serie de cambios en el programa del Partido Nacional Fascista consistentes en abandonar el republicanismo por abrazar provisionalmente la monarquía de la Dinastía Saboya, adoptar un discurso algo más liberal y moderado en el ámbito económico, y en prometer un mayor peso de la hegemonía latina en el mundo. Obviamente todas esas modificaciones respondían a un objetivo bien claro con el que se pretendía dar un golpe de mano para acabar con el sistema liberal y hacerse con el poder en un acontecimiento que pasaría a la Historia bajo el nombre de la Marcha sobre Roma.

 

Bibliografía:

-Francesca Tacchi, Atlas Ilustrado del Fascismo, “Los Fascistas en el Parlamento / Se crea el PNF”, Susaeta, (2003), p.28-30/30-31
-David Solar, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado, Volumen 4, “El Hombre Providencial”, Revista La Aventura de la Historia (2009), p.9-10
-Robert Gerwarth & John Horne, War in Peace, Paramilitary Violence in Europe after the Great War, “Paramilitary Violence in Italy: The Rationale of Fascism and the Origins of Totalitarism”, Oxford University Press (2012), pp.89-96