Oswald Mosley

Gran Bretaña fue uno de los muchos países afectados por el fenómeno del fascismo los años previos a la Segunda Guerra Mundial, aunque de manera mucho más moderada que otras naciones de Europa. La Unión de Fascistas Británicos sería el mayor movimiento de masas de esta tendencia política en el Reino Unido, el cual desde sus inicios estuvo bajo el férreo y carismático liderazgo de Oswald Mosley.

Oswald Mosley.

Oswald Mosley nació un 16 de Noviembre de 1896 en Gran bretaña, concretamente en la ciudad de Staffordshire en Inglaterra. Procedente de una familia aristocrática anglo-irlandesa, su padre Sir Oswald Mosley, se divorció de su madre, Katherine Maud Edwards-Heathcote, cuando el hijo de ambos era muy pequeño, por lo que desde una infancia muy temprana hubo de criarse junto a su abuelo Sir Oswald Mosley.

La feliz niñez de Mosley nieto estuvo muy influenciada por los valores que Mosley abuelo le transmitió en forma del amor por la patria, la lealtad a la monarquía y la gloria del Imperio Británico. Una vez alcanzada la adolescencia, el joven Mosley aprendió las teorías del filósofo Friedrich Nietszche acerca del “Nuevo Hombre” y el “Nuevo Orden” que supuestamente debían sustituir a las decadentes democracias liberales y modelos de vida occidental de inicios del siglo XX. De hecho en cuanto fue admitido en el Colegio de Winchester, entró en contacto con círculos derechistas del Partido Conservador y entabló una gran amistad con el Duque Eduardo de Windsor (futuro Rey Eduardo VIII).

Al estallar la Primera Guerra Mundial entre Reino Unido y Alemania en 1914, Mosley entusiasmado se presentó voluntario para estudiar en la Escuela Militar de Sandhurst y a continuación alistarse en 16º Regimiento de Caballería de Lanceros Reales. Inmediatamente fue enviado al Frente Occidental de Francia, donde tras convertirse en un prometedor piloto del Cuerpo Aéreo Británico (Royal Flying Corps), sufrió un accidente con su avión que le dejó postrado en una cama de hospital durante largo tiempo. De vuelta a primera línea en 1917, combatió en la Batalla de Loos y contempló la dureza de la “guerra de trincheras” o “trench warfare”, antes de finalizar la contienda en 1918.

Terminada la Primera Guerra Mundial con la victoria de Gran Bretaña, Mosley se replanteó su vida como militar y en 1919 abandonó el Ejército Británico para dedicarse a la política. Así fue como se afilió al Partido Conservador, en cuyas filas destacó a tan alto nivel como orador, que en 1921, con tan sólo 21 años de edad, fue elegido diputado del Parlamento Británico, por aquel entonces el hombre más joven de todo el país en acceder a dicho cargo.

Al mismo tiempo en que Oswald Mosley inició su carrera como político del Parlamento Británico, aquel 1921 conoció a una chica llamada Lady Cinthya Curzon, con quién contrajo matrimonio. Fruto de la pareja nacerían tres hijos (una chica y dos chicos) en el siguiente orden: Vivien Mosley, Nicholas Mosley (este último un futuro novelista famoso) y Michael Mosley.

Desde 1922 en adelante, Oswald Mosley se fue convirtiendo en uno de los políticos con más oyentes de Inglaterra gracias a su oratoria y carisma. La seguridad que mostraba en sí mismo cada vez que hablaba en público provocaba una agradable sensación de seguridad entre los ciudadanos; exactamente igual que su soberbia, algo que generaba que muchos de aquellos que le rodeaban terminaran por obedecerle ciegamente. De hecho siempre prefirió la acción del pueblo a los aburridos debates de políticos ancianos que se negaban a que las cosas cambiasen, mostrándose más como un revolucionario que no como un diputado conservador. A raíz de este carácter tan poco alineado con un movimiento tradicionalista, finalmente en 1924 Mosley abandonó el Partido Conservador tras escorar su orientación ideológica hacia la izquierda.

Contra todo pronóstico el Partido Laborista fue la formación política a la que se afilió Oswald Mosley tras su marcha del Partido Conservador en 1924, integrándose además en el ala más revolucionaria y radical de este movimiento de izquierdas. Bastaron tan sólo cuatro años como militante para que en 1928 se convirtiera en una de las figuras más representativas del socialismo, por lo que una vez el Partido Laborista accedió al poder en 1928, el Primer Ministro Ramsay MacDonald le ofreció la Cartera de Economía con la finalidad de reactivar el bienestar interrumpido por la Crisis de la Bolsa de Nueva York que en 1929 había afectado muy negativamente al Imperio Británico. La razón de este nombramiento fue el proyecto que él mismo bautizó como Mosley Memorandum y que venía a defender el lema de “revolución por razón”. Se trataba de una especie de “New Deal” al estilo de John Maynard Keynes en Estados Unidos con el que se pretendía incentivar el consumo emitiendo créditos a la vez que el propio Estado se hacía con el control de la industria y la banca, lo que supuestamente acabaría con el paro gracias a la construcción de obras públicas, a la fijación de una edad escolar hasta los 15 años y al establecimiento de una jubilación marcada en los 60 años. Inmediatamente Mosley comenzó a trabajar y a llevar a cabo su programa hasta que se encontró un obstáculo insalvable encarnado por sus propios compañeros de partido, quienes a pesar de ser “laboristas”, se negaron en rotundo a que el Estado interviniese decididamente en el mercado y por tanto echaron por tierra cualquier tipo de saneamiento económico. Esta falta de iniciativa política por parte del Gabinete de Ramsay MacDonald debido al miedo a los empresarios y el aumento de la cifra de 1.500.000 desempleados a los 2.500.000, causó en Mosley tal indignación que en 1931 presentó su doble dimisión como Ministro de Economía y como miembro del Partido Laborista.

Inspirándose en el fascismo italiano, Oswald Mosley y algunos viejos militantes laboristas desilusionados, fundaron el Partido Nuevo “New Party” en 1931. Basado este movimiento en sus experiencias vividas dentro del Partido Laborista y del Partido Conservador por incluir tesis de la izquierda revolucionaria y del tradicionalismo derechista, Mosley definió su proyecto como una “tercera vía” de escape al capitalismo y al comunismo. Así fue como pronto adaptó uniformes de camisas negras para sus miembros y organizó escuadras juveniles bautizadas como “NUPA”, con las cuales protagonizó auténticas batallas campales en Londres contra los comunistas y los independentistas irlandeses. Desgraciadamente para sus aspiraciones, en las elecciones de 1932 Mosley se llevó un varapalo tras no obtener ni un sólo escaño debido a que los ciudadanos optaron por el voto útil de los partidos tradicionales. Este fracaso, sumado a la trágica muerte de su esposa Cinthya Curzon, llevaron a Mosley a disolver el “New Party” y apartarse de la política durante un tiempo. Sería precisamente durante este período de reflexión cuando en 1932 viajó a Italia y conoció personalmente a Benito Mussolini, de quién quedó maravillado al estudiar su sistema política y la grandiosidad de su régimen.

La Unión de Fascistas Británicos (British Union of Fascists o BUF) fundada por Oswald Mosley el 1 de Octubre de 1932, constituyó el primer movimiento fascista de masas del Reino Unido. Según su ideario el pensamiento defendía el patriotismo, la monarquía y se declaraba imperialista en las colonias; mientras prometía erradicar el capitalismo burgués, la masonería y el marxismo. Esta lucha contra los enemigos de la nación se llevaría a cabo bajo un férreo control del Estado, cuyo gobierno autoritario sería ratificado cada cinco años en elecciones generales que nombrarían una Cámara de los Lores con función de Senado. Respecto a la economía, el sistema escogido fue un fuerte protecccionismo y una marcada autarquía que supuestamente gestionaría una Cámara de los Comunes dividida en veinticuatro corporaciones (según la zona) y sometida a la opinión del Gran Consejo, además de la propuesta de invertir en obras públicas para acabar con el desempleo, la intervención estatal en la producción y la nacionalización de la banca y el comercio exterior. También el militarismo fue otra de las esencias de la creación de Mosley porque evocando al fascismo italiano sus milicias adoptaron los saludos romanos con el brazo derecho en alto, la camisa negra de cuello cerrado y los desfiles bajo el sonido de tambores y cornetas al paso de banderas británicas, fascios y el símbolo del círculo con el rayo (emblema del partido).

Marcha de Oswald Mosley junto a sus hombres durante un desfile de la “British Union of Fascists” en pleno Londres.

El carisma de Oswald Mosley llevó a la Unión de Fascistas Británicos a crecer hasta los 50.000 afiliados. Según la estructura piramidal del movimiento, el propio Mosley se encontraba en la cima del liderazgo, seguido por una serie de directorios controlados por la sede central de la Casa Negra “Black House” ubicada en Chelsea; y finalmente por los militantes que mayoritariamente procedían de la clase obrera, la minería y estudiantes de las universidades, aunque también algunos comerciantes, militares descontentos de la Primera Guerra Mundial e incluso numerosas mujeres y católicos. Simultáneamente la Unión de Fascistas Británicos fue un foco de atracción cultural e intelectual porque entre sus simpatizantes estuvieron destacadas personalidades como el explorador arabista John Philby, el novelista Henry Williamson, el escritor irlandés George Bernard Shaw y el boxeador Kid Lewis, este último el encargado de entrenar a las juventudes para defenderse de comunistas. Gracias a este notable crecimiento de la organización, pronto los mítines dejaron de hacerse en salones para celebrarse en grandes auditóriums decorados de una parafernalia militarista y misticista, siendo el discurso más carismático de Mosley el que tuvo lugar en el Albert Hall de Londres en 1934.

Nuevamente en 1934, Mosley volvió a formar su propia familia tras superar la difícil pérdida de su difunta esposa Cinthya Curzon. La afortunada en este caso fue Diane Mitford, hija del empresario de cerveza, Bryan Guinness, con la que se casó en un viaje a Berlín en Alemania. Curiosamente la boda se celebró en la casa del Ministro de Propaganda Josef Goebbels y su mujer Magda Goebbels, haciendo el mismo Adolf Hitler de testigo. Fruto de este matrimonio nacerían dos hijos llamados Alexander Mosley y Max Mosley (este último futuro piloto de Fórmula 1 y Presidente de Federación Internacional del Automóvil “FIA”).

Las elecciones del Reino Unido en 1935 terminaron en fracaso para la Unión de Fascistas Británicos porque cada vez que iban a realizar un acto político los organizadores terminaban siendo boicoteados por la violencia de marxistas e independentistas irlandeses que destrozaban el material urbano, agredían a la policía y levantaban barricadas. De hecho el suceso más polémico tuvo lugar el 4 de Octubre de 1936 cuando en el Barrio del East End de Londres más de 3.000 militantes de la Unión de Fascistas Británicos liderados por Oswald Mosley y escoltados por 6.000 policías de la “Scotland Yard” al mando del comisario Philipe Game, fueron detenidos por 20.000 manifestantes antifascistas (comunistas, socialistas, anarquistas, judíos, nacionalistas irlandeses…) en un cruento enfrentamiento callejero con cientos heridos conocido como la Batalla de Cable Street. A este fiasco que convirtió a Mosley en una especie de generador de violencia a ojos de la ciudadanía, también se sumó el nacimiento de otras formaciones filofascistas más moderadas que hicieron la competencia a la “Brisih Union of Fascists” como por ejemplo la Liga Fascista Imperial (Imperial Fascist League) de Arnold Leese o Los Fascistas Británicos (The British Fascists) liderados por la mujer Rotha Lintorn-Oman. A raíz de tantos inconvenientes las elecciones de 1936 fueron un duro varapalo para Oswald Mosley que sólo obtuvo el 2% del electorado.

Ni siquiera el Rey Eduardo VIII, amigo personal de Oswald Mosley desde la juventud (por aquel entonces bajo el título del Duque Eduardo de Windsor), que accedió al trono de Inglaterra en 1936, contribuyó a mejorar la opinión de la Unión de Fascistas Británicos porque a los pocos meses el nuevo monarca, que claramente simpatizaba con esta formación política, se vio obligado a dimitir por su intención de casarse con una mujer llamada Wallys Simpson, la cual era una declarada ferviente nacionalsocialista con grandes amistades entre la cúpula del Tercer Reich. A partir de la marcha del Rey Eduardo VIII que fue visto por muchos compatriotas como una especie de traidor, el prestigio de la Unión de Fascistas Británicos cayó por los suelos tras haber apoyado al monarca con entusiasmo. A este revés se sumó la normativa estatal que prohibía los uniformes políticos y el escuadrismo de los partidos, lo que redujo la cantidad de militantes de Mosley a la mitad. También la adopción del antisemitismo por la Unión de Fascistas Británicos en 1937 fue un craso error porque tras haber sido un movimiento contrario al racismo hasta la fecha, de repente se vio privado de importantes personalidades judías como Bill Leaper, editor de la revista Black Shirt; John Beckett, el jefe de publicaciones; y John Amery, el traductor del idioma inglés al alemán. Solamente su campaña en favor de la paz en 1938 para evitar un conflicto armado entre Gran Bretaña y Alemania mejoró algo su maltrecha imagen por ser uno de los escasos diputados del Parlamento en mostrar sus malestar por la posibilidad de una nueva guerra en Europa.

Oswald Mosley pasando revista a los “Blackshirts” de la Unión de Fascistas Británicos.

Cuando Alemania invadió Polonia y el 3 de Septiembre de 1939 Gran Bretaña declaró hostilidades al Tercer Reich, desatándose la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Fascistas Británicos realizó una intensa campaña propagandística cargada de actos públicos y manifestaciones en contra de la contienda. Sin embargo y a pesar de que el movimiento creció en popularidad otra vez, la entrada de la Italia Fascista de Benito Mussolini en el conflicto (su principal patrocinadora en el exterior) junto a las potencias del Eje el 10 de Junio de 1940, llevó al Primer Ministro Winston Churchill a ilegalizar la Unión de Fascistas Británicos y a detener y encarcelar a 740 de sus líderes, entre ellos Oswald Mosley.

Durante la Segunda Guerra Mundial, concretamente desde 1940 hasta 1943, Oswald Mosley permaneció encerrado en la Prisión de Holloway, donde enfermó debido a las malas condiciones. Sorprendentemente muchos políticos, incluyendo viejos compañeros del Partido Laborista, protestaron por su internamiento cuando su único delito había sido buscar una solución pacífica a la contienda. Gracias a estas presiones, en Noviembre de 1943, Mosley fue liberado bajo la promesa de no hacer manifestaciones públicas, además de permanecer sometido a control policial las 24 horas del día. Así fue como Mosley permaneció como un simple espectador (enterándose de la existencia del Cuerpo SS Libre Británico “Brish Free Corps” que combatió junto a las Waffen-SS en el Frente Oriental, entre los que hubo antiguos militantes de su formación como William Joyce y John Amery) hasta la finalización del conflicto en 1945 con la victoria de Gran Bretaña.

Concluida la Segunda Guerra Mundial, Oswal Mosley permaneció en la sombra desde 1945 debido al desprestigio del fascismo tras su derrota en todo el mundo y sobretodo por el descubrimiento del Holocauso que consternó a la opinión pública. Tendrían que transcurrir tres años para que finalmente en 1948 fundase el Movimiento de Unión (Union Movement), el cual a diferencia de la Unión de Fascistas Británicos, ya no promovía las ideas revolucionarias del fascismo, sino que adoptó el lema “Nación Europea” para construir una entidad supranacional en Europa de carácter socialista y nacionalista para hacer frente a Estados Unidos y la Unión Soviética. De hecho al mismo tiempo intentó crear una “Internacional Fascista” con el apoyo de Giorgio Almirante en Italia y Maurice Bedèche en Francia, aunque el desacuerdo entre los diferentes líderes le llevó al fracaso.

De 1951 en adelante Oswald Mosley abandonó Inglaterra para marcharse a vivir a Irlanda y luego a París, donde tuvo ocasión se continuar viéndose con su amigo y ex-monarca, el Duque Eduardo de Windsor. No regresaría a Gran Bretaña hasta el año 1959 para presentarse a las elecciones al frente del Movimiento de Unión, con el cual realizó una intensa campaña contra la inmigración procedente de África, Asia y Jamaica, cuyos emigrados arrebataban el trabajo a los británicos después de toda una vida cotizando (un discurso que no le reportó ningún beneficio porque el Partido Conservador se le copió y por tanto se llevó sus votos). Posteriormente elaboró el lema “Mantén Gran Bretaña Blanca” (Keep Britain White) con un programa similar en el que denunciaba como los empresarios blancos traían a inmigrantes a Inglaterra en unas condiciones de casi esclavitud para utilizarlos como mano de obra barata y al mismo tiempo quitar el empleo a los demás blancos. Sin embargo la idea tampoco surtió efecto porque también otras formaciones políticas le imitaron como el Partido Nacional Laborista (National Labour Party) y la Liga de los Monárquicos Imperialistas (League of Empire Loyalists), llevándose un duro varapalo en las elecciones de 1966.

Oficialmente en 1967 Oswald Mosley se retiró de la política antes de que el Movimiento de Unión se dividiera en el Partido Nacional Británico (British National Party) y en el Movimiento Nacional Socialista (National Socialist Movement). Desde entonces y durante su merecida jubilación escribió una biografía titulada My Life (Mi Vida) que publicó en 1968, además de ser elegido rector por la Universidad de Glasgow en 1977 y trasladarse a vivir a París los últimos años de su vida.

El 3 de Diciembre de 1980, Oswald Mosley falleció en Francia a la edad de 84 años. Así fue como dejó el mundo el fundador de la Unión de Fascistas Británicos y el único que podía haberse convertido en un “Führer” o “Duce” del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

 

Bibliografía:

-Manuel Florentín, Oswald Mosley, el Führer fallido de Gran Bretaña, Revista Historia y Vida Nº477 (2007), p.74-80
-Francisco Martínez Canales, ¡Los alemanes están aquí! Fascistas, espías…el enemigo interno, Revista Serga Nº57 (2009), p.52-56