La Sociedad

 

El fascismo pretendía crear un nuevo tipo de sociedad a través de una gran transformación desde lo más bajo a lo más alto. El objetivo era hacer una nivelación de conciencias entre todos los italianos. Tal proyecto encargado al secretario del Partido Nacional Fascista (PNF), Achille Starace, fue el llamado “Italiano Nuevo”.

El ideal propio del italiano se presentó como un ser humano heroico, fuerte, dinámico y con un emorme instinto guerrero, es decir al más puro estilo romano. El nuevo italiano o romano incorporó cambios como el saludo brazo derecho en alto y el paso de la Antigua Roma de los Césares. Palabras en el lenguaje como el “usted” fueron abolidas por el “tú”. Se celebraron rituales colectivos paganos con la idea de propagar el cultura nacional tradicional, imitando en las plazas espectáculos romanos y cantando coreografías. Anualmente cada 23 de Marzo, se consideró como día de fiesta nacional en honor a la fundación del Imperio Romano. Hubo incluso una Escuela de Mística Fascista para equiparar el espíruto del italiano contemporáneo al del pasado romano.

Calle de Roma con la cabeza del Duce en un cartel de un edificio alegando el “SÍ”.

Símbolo nacional de todos los italianos fue el Fascio Lictorio e himno oficial del fascismo la canción de Giovenneza (Juventud). El nuevo calendario quedó inscrito como la Era Fascista, empezando el Año I el 28 de Octubre de 1922, fecha de coincidencia con la Marcha sobre Roma.

Durante la Era Fascista se ofreció gran culto a la figura de Benito Mussolini con el título de “Duce” que significaba “Guía”´en latín. El grito guerrero era “¡Du-ce , Du-ce!”, vitoreado en las plazas y actos oficiales del Estado. Se ofrecía al Duce como un ser superior para llevar a Italia a la gloria y unificar el Imperio, apareciendo su rostro de perfil en los carteles callejeros que rezaban “Mussolini ha sempre ragione (Mussolini siempre tiene razón)”. La figura de Mussolini aparanteba la de un hombre deportista, moderno en el manejo de las máquinas y viril, de hecho en esto último se glorificaba al Duce por sus artes amatorias y se le presentaba heroicamente como a un hombre capaz de hacer el amor con una mujer a diario.

En 1925 se fundó la Obra Nacional del Descanso (Opera Nazionale Dopolavoro u ODN) de manos del ingeniero Mario Giani, encargada de la organización del tiempo libre para el trabajador después de sus jornadas laborales, además de supervisar otros círculos de instrucción y recreo. Entre sus ventajes estaban los descuentos para la población en las entradas para el cine y el teatro, billetes para trenes y ocupaciones asistenciales. Para las familias se ofrecieron numerosas ayudas económicas y sociales, mientras que para los niños se hicieron colonias de verano en el campo y las montañas. El Sábado Fascista fue introducido en Italia para involucrar a las masas durante el tiempo libre en reuniones, desfiles, ejercicios, así como planes e iniciativas a cargo de la Obra Nacional del Descanso entre las que había actividades como excursiones al mar, a la playa, al campo o a la montaña, incluso se pusieron a disposición instalaciones deportivas, bibliotecas, salas de cine, teatros y salas de billar.

Numerosas profesiones de necesidad familiar fueron organizadas por el Partido Nacional Fascista con la pretensión de promulgar la cultura italiana en el seno de la prole. Una de las medidas más positivas fue cuando el Estado puso en el mercado un coche que toda familia italiana debía tener acceso, el Balilla, el cual podía comprarse por un precio asequible de 10.800 liras.

Toda la educación escolar quedó bajo administración de Cesare Maria de Vecchi, el cual introdujo la cultura militar en la enseñanza media. En 1939 el Ministerio de Educación Nacional de Guiseppe Bottai redactó la Carta a la Escuela con la finalidad de hacer una educación de masas a partir de los tres años de edad. En la escuela además se manifestó una admiración por la raza y el físico italiano. Muchos de los niños desde muy pequeños fueron introducidos en organizaciones juveniles como la Obra Nacional Balilla.

Siglas del Partido Nacional Fascista (PNF) con el águila imperial romana adoptada por la sociedad.

La mujer tuvo un importante papel dentro de la estructura de la Italia Fascista y de la inserción laboral. Las organizaciones femeninas más importantes fueron Pequeñas Italianas, Jóvenes Italianas, Jóvenes Fascistas y Mujeres Fascistas, a las cuales se las adiestraba en la educación física y el deporte, o bien en tareas caritativas. Paralelamente en el campo se creó con las mismas funciones las Amas de Casa Rurales. Pero sin duda la Obra Nacional de la Maternidad e Infancia fue la que atribuyó a la mujer mayores ventajas, pues permitía la participación de esta en los concursos públicos y la beneficiaba con ayudas si era madre con hijos. La mujer se convirtió en el papel fundamental de la familia como símbolo de recuperación y prestigio nacional en el crecimiento demográfico. Las niñas o chicas más jóvenes fueron instruidas miliatrmente según la doctrina fascista en disciplinas escolares por horas lectivas basadas en el deporte, la economía doméstica, primeros auxilios, gimnasia rítmica, puericultura, decoración y floricultura.

 

Bibliografía:

Francesca Tacchi, Atlas Ilustrado del Fascismo. “Creer, Obedecer, Combatir”, Susaeta, (2003), p.96-111
Xavier Valls Torner, El culto al Duce, Revista Historia y Vida Nº528 (2012), p.78