La Raza

 

A partir de 1935 la Italia Fascista de Benito Mussolini en el ámbito político todavía no había tomado ninguna medida para la defensa de la raza. Tales dogmas cambiarían en los años posteriores cuando el fascismo italiano se sumara a la moda en Europa y llevara a cabo una extensa campaña de conservación racial.

En 1938 los ánimos para defender la raza italiana los inculcó el director periodístico Telesino Interlandi cuando escribió La Difensa della Raza con el objetivo de proteger a las especies de seres humanos. El 14 de Julio de 1938 salió publicado en el Giornale d’ Italia el Manifiesto de las Ciencias Racistas que defendía la existencia de una gran raza italiana de procedencia histórica.

Dibujo ideal de la mujer de raza italiana y latina, clasificada como aria mediterránea.

Al principio la defensa racial se basó en la raza romana o latina que había construido la Antigua Roma. Más tarde se habló de la raza aria, concretamente de los arios mediterráneos característicos de Italia, aunque lo cierto es que más bien esta política fue un intento de acercamiento político a Alemania.

Para protegerer a la raza italiana fue necesario tomar una serie de medidas con otras razas según abordó la ciencia y la filosofía. A partir de 1938 se redactaron las Leyes Raciales que prohibían a los judíos ciertos derechos, así como a las razas eslavas o balcánicas concentradas en el norte de Italia sobre las zonas del Tirol-Alto Adiglio o el Valle de Aosta en Istria. Curiosamente dicha normativa no se aplicaba a los judíos que fueran héroes de guerra o bien estuvieran adscritos en altos cargos al Partido Fascista Italiano, de hecho, casi 7.000 judíos estaban afiliados. Sobre las colonia africanas de Etiopía, Eritrea y Somalia se permitió el mestizaje y matrimonio de italianos con la población negra, aunque por hacerlo los propios italianos habían de pagar una sanción económica al Estado por haber roto la cadena genética. La colonia italiana en China de Tientsin no fue afectada por la ley.

Al comenzar la Segunda Guerra Mundial e Italia entrar en conflicto los judíos fueron la única minoría étnica que sufrió algún tipo de abuso por temas raciales, aunque muy escaso. Precisamente miles de judíos salvaron la vida en los territorios ocupados gracias a las tropas fascistas italianas.

Adolf Hitler de Alemania y Benito Mussolini de Italia. La amistad de la Italia Fascista con la Alemania Nacionalsocialista hizo que se adoptaran medidad raciales en la nación itálica, aunque más bien decorativas.

Mucha propaganda se vertió sobre la raza italiana y su defensa, pero lo cierto es que rara vez los italianos se preocuparon por este tema, más bien causó risas. Mussolini llegó a decir “Me importa un comino esa teoría del antisemitismo”. Simplemente aprobó las leyes simbólicamente en el papel sin llevarse a la práctica. La intención de todo este circo fue el acercamiento internacional a posibles aliados como Alemania, Estados Unidos o Japón donde sí existían ciertas normativas raciales.

 

Bibliografía:

Francesca Tacchi, Atlas Ilustrado del Fascismo. “Las Leyes Raciales”, Susaeta, (2003), p.109-111
José Díez Zubieta, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado Volumen 4. “Relación Amor-Odio”, la Aventura de la Historia (2009) p.27