Isla de Guadalupe bajo Vichy

Con la capitulación de Francia en el verano de 1940 y la ocupación de la metrópoli por parte de la Alemania Nacionalsocialista, muchos de los territorios del Imperio de Ultramar pasaron a depender directamente del régimen títere del Gobierno de Vichy al frente del Mariscal Philippe Pétain. Eso mismo sucedió en los dominios de América del Sur y Central con el Caribe y las Antillas, pero especialmente en la Isla de Guadalupe que formó parte de las potencias del Eje durante aproximadamente tres años hasta mediados de 1943.

La Isla de Guadalupe formaba parte del Imperio Francés desde 1674 como un departamento de Ultramar del archipiélago de las Antillas. Situada en el Mar Caribe y enclavada entre la Isla de Montserrat y la Isla de Dominica, ambas pertenecientes al Imperio Británico, el dominio poseía 1.633 kilómetros cuadrados de terreno, siendo su capital Basse-Terre y su ciudad más poblada Pointe-à-Pitre. Aproximadamente vivían en el lugar 304.329 habitantes, la mayoría indígenas caribeños negros conocidos como guadalupeños, pero también numerosos colonos y administradores franceses, mulatos, criollos y mestizos denominados “bekes”, así como también algunos inmigrantes indios, sirios y libaneses.

A comienzos de la Segunda Guerra Mundial la situación de la Isla de Guadalupe no era halagüeña porque durante la previa década de 1930 se había visto agitada por el marxismo e infinidad de huelgas impulsadas por el mulato socialista Paul Valentino, las cuales a veces habían terminado en enfrentamientos con la policía y con muertos. De hecho al poco de tomar el cargo el nuevo gobernador Constant Sorin el 30 de Abril de 1940, pocos podían imaginar que dos meses más tarde, el 18 de Junio, sería derrotado el Ejército Francés y toda Francia pasaría a estar ocupada por la Alemania Nacionalsocialista.

Gobernador y almirante Constant Sorin en la Isla de Guadalupe durante la Segunda Guerra Mundial.

Inicialmente las autoridades de la Isla de Guadalupe enviaron un mensaje al Ministro de Colonias Henri Lémery para exponerle que rechazaban someterse a las órdenes del Mariscal Philippe Pétain tras haber firmado el Armisticio de Compiégne, tal y como le transmitieron con las siguientes palabras: “Los guadalupeños saldrán victoriosos de esta guerra o morirán”. Lamentablemente para los jefes locales, a finales de Junio de 1940 se presentó la Flota Francesa en el enclave insular con el portaaviones Béarn que poseía 100 aparatos embarcados, el crucero Emile Bertin y el buque de entrenamiento Jeanne d’Arc con marineros armados al mando del almirante Georges Robert. La presencia de aquella escuadra obligó al gobernador Constante Sorin a modificar la postura diplomática de la colonia que el 1 de Julio prometió respetar los valores de la República Francesa pero al mismo tiempo declaró su lealtad a la Francia de Vichy.

En el verano de 1940 la Isla de Granada se convirtió en un dominio colonial de la Francia Vichy que tuvo simbólicamente al Mariscal Philippe Pétain como Jefe del Estado. Inmediatamente el gobernador Constante Sorin, siempre sometido a la vigilancia del almirante Georges Robert, anuló el sistema democrático vigente para imponer un régimen autoritario cuyo lema era “Trabajo, Familia y Patria” (“Travail, Famille y Patrie”), considerados como el pilar base de lo que debía ser la Revolución Nacional o “Révolution Nationale”. De hecho la estructura de la colonia quedó bajo el liderazgo de una serie de alcaldes, jefes indígenas, sacerdotes y miembros del único movimiento fascista existente articulado en las milicias de la Legión Francesa de Combatientes y Voluntarios para la Revolución Nacional (Légion Française des Combattant et Voluntaires de la Révolution Nationale).

La “Revolución Nacional” del Gobierno de Vichy implicó que se modificaran muchas cosas en la Isla de Granada como por ejemplo que en la ciudad de Pointe-à-Pitre se sustituyera el nombre de la Plaza de la Victoria por el de Plaza del Mariscal Pétain, así como otra simbología que hiciese mención a la disuelta Tercera República Francesa. También a diferencia del anterior sistema laico se impuso el catolicismo y el uso obligatorio de crucifijos en edificios públicos, hospitales, escuelas y cortes judiciales, así como una nueva visión cristiana de la mujer destinada a cuidar de la familia y procrear, lo que implicó el despido de 64 profesoras.

El modelo económico de la Isla de Guadalupe durante la dirección de la Francia de Vichy fue el de un “estado corporativista” siguiendo los modelos de los demás países fascistas en Europa. Así fue como se establecieron una serie de corporaciones por sector, básicamente del azúcar, los plátanos, el café, el cacao y las cañas, donde había un grupo mixto conformado por empresarios y representantes elegidos de los trabajadores blancos e indígenas, salvo por la excepción de las granjas y explotaciones ganaderas que dependieron de la Cámara de Agricultura. Curiosamente este tipo de iniciativas en la economía mejoraron durante la primera fase de la Segunda Guerra Mundial la vida de los guadalupeños y aumentaron notablemente la producción, por lo menos hasta el bloque de las fuerzas navales de los Aliados.

Obviamente la propaganda jugó un papel muy destacado en la Isla de Granada para mantener alineada a la población con el Gobierno de Vichy, algo de lo que se encargó la prensa a través del periódico Journal Officiel de la Guadalupe. Sin embargo las mejores campañas de este tipo las protagonizaron los actos públicos de la Legión Francesa de Combatientes y Voluntarios para la Revolución Nacional, como las grandiosas ceremonias que tenían lugar para rememorar a la victoria en la Primera Guerra Mundial que comenzaba con un ostentoso desfile de marineros, legionarios y políticos, justo detrás de dos soldados (uno blanco y otro caribeño) que depositaban flores a los caídos, antes de proceder los invitados a escuchar una misa en la Catedral de Pointe-à-Pitre y finalmente cerrar el evento cantando La Marsellesa. Ni siquiera faltó la exaltación de la juventud con una milicia juvenil de niños y adolescentes que se agruparon en torno a la Milicia “Chantiers de la Jeunessee”, cuya finalidad era la de formar a las nuevas generaciones de galos e indígenas en el vichysmo mediante una instrucción paramilitar que se impartió en el Fuerte Vieux.

La represión del Gobierno de Vichy estuvo a la orden del día desde porque nada más instaurarse el régimen las autoridades policiales arrestaron al marxista guadalupeño Paul Valentino y lo enviaron a la Prisión Île du Salut de la Guayana, así como a otros de sus seguidores caribeños desterrados al Fuerte Napoleón en el cercano Islote de Les Saintes. A continuación se aprobó el Estatuto Judío que implicó la expulsión de los judíos de las administraciones públicas y la pérdida de muchos de sus derechos, tal y como ocurría en la metrópoli, aunque también se expropió los negocios de los inmigrantes sirios como represalia al saberse que el Protectorado de Siria se pasó al bando de la Francia Libre. Sin embargo lo peor de todo fue la dura represión contra los manifestantes negros que organizaron huelgas, a veces con disparos que dejaron algunos muertos, sin contar los castigos aplicados a delitos como la homosexualidad o pertenecer a alguna logia masónica.

Mapa de la Isla de Guadalupe bajo el Gobierno de Vichy en la Segunda Guerra Mundial.

El hecho de que la Isla de Guadalupe se mantuviera leal al Gobierno de Vichy significaba para los Aliados poco menos que tener una “espina estratégica” clavada en América del Sur, algo que ya se demostró con el rescate por parte de las autoridades francesas de un marinero alemán que había sobrevivido al hundimiento de un submarino U-Boat. Así fue como la Marina Real Británica (Royal Navy) y la Flota Estadounidense (US Navy) ejercieron un bloqueo cruel e innecesario que generó pobreza y hambre, por lo que hubo de buscar alternativas movilizando a las masas en una campaña conocida como el “Esfuerzo Guadalupeño” consistente en reducir las raciones y complementar la dieta con plátanos verdes, raíces y ensaladas de cañas de azúcar. Incluso se intentó introducir ilegalmente 800 toneladas de bacalao a bordo de la goleta Izarra, aunque por desgracia fue interceptada y abordada por la Flota Aliada.

La carencia de alimentos en la Isla de Guadalupe condujo al surgimiento de una especie de “Resistencia Guadalupeña” denominada la Disidencia o “La Dissidence” que comenzó de una forma pasiva con pintadas sobre los carteles del Mariscal Philippe Pétain, con ensuciamientos de barro de los símbolos vichystas y con grafitis en las paredes de la “V” de “Victoria”. Aproximadamente se trató de 100 miembros, la mayoría guadalupeños y blancos que contaron desde el exterior con el asesoramiento de los Aliados, en concreto del coronel francés libre Jean Massip que operaba desde el cercano dominio colonial británico de la Isla de Dominica. Una vez organizados el 30 de Abril de 1943, ochenta de los resistentes armados con machetes, hachas y cañas de azúcar a modo de lanzas atacaron una estación de la Gendarmería Vichysta en Port-Louis, logrando cortar su suministro eléctricos pero siendo fácilmente rechazadas por las armas de fuego de los agentes. Al mes siguiente, el 2, los anti-vichystas liderados por el jefe local Cygne Noir agitaron a una manifestación multitudinaria en la Plaza Champ d’Arbaud de Basse-Terre que fue dispersada a tiros por los gendarmes con un resultado de numerosos heridos y la muerte de un mestizo de diecisiete años llamado Serge Balguy. De hecho en Junio, justo después de ser invadida la Guayana por las Fuerzas Francesas Libres y liberado el marxista Paul Valentino, éste último desembarcó en la Isla de Guadalupe con un grupo de saboteadores que averiaron una estación de radio y poco después escaparon en botes hacia la Isla de Dominica.

El 24 de Julio de 1943 las presiones de los Aliados en todo el Mar del Caribe surtieron efecto porque todas las Antillas Francesas, incluyendo en el continente la Guayana y la Isla de Guadalupe, se pasaron oficialmente al bando de la Francia Libre y aceptaron establecer en sus dominios una serie de delegados y observadores del Comité de Liberación Nacional enviados por el general Charles De Gaulle. Curiosamente y a diferencia de otros enclaves del Imperio Francés, no se tomaron represalias contra las autoridades vichystas ni tampoco contra el gobernador Constant Sorin (quién desempeñaría un cargo político en Alsacia), siendo la transición absolutamente pacífica hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

Bibliografía:

-Eric Jennings, Vichy in the Tropics: Petain’s National Revolution in Madagascar, Guadalupe and Indochina 1940-1944, “Supressing the Republic in Guadalupe”, Stanford University Press, (2001), p.79-129
-http://cyberbasedumoule.blogspot.com/2011/11/constan-sorin-dit-le-gouverneur-sorin.html