Gobierno Vichysta exiliado en Sigmaringen

Al caer la Francia de Vichy en Agosto de 1944 después de la entrada en París de las fuerzas de la Francia Libre, la mayoría de los antiguos funcionarios o unidades paramilitares del régimen como por ejemplo la Milicia Francesa, tuvieron que huir precipitadamente hacia las fronteras del Tercer Reich. Desde el nuevo exilio en Alemania, los miles de franceses reubicados en la ciudad de Sigmaringen crearon su propio gobierno en el exterior como en su tiempo había hecho el general Charles De Gaulle en Inglaterra, sólo que hasta ahora los proscritos lo hicieron dentro de una nación del Eje.

El 20 de Agosto de 1944, pocos días antes de materializarse la «Liberación de Francia», las tropas del Ejército Alemán se llevaron al Mariscal Philippe Pétain, quién hasta entonces había liderado la Jefatura del Estado de la Francia de Vichy, para primero trasladarlo a la ciudad gala de Belfort y posteriormente a Alemania. Aunque el anciano veterano de la Batalla de Verdún y héroe de la Primera Guerra Mundial solicitó a los ocupantes permanecer en su patria y aceptar su destino ante la Francia Libre del general Charles De Gaulle, Adolf Hitler le negó ese deseo y lo mantuvo como una especie de «invitado forzoso» en el Tercer Reich, exactamente igual que a su Primer Ministro Pierre Laval.

El 1 de Septiembre de 1944 se produjo una entrevista entre Adolf Hitler, el Ministro de Exteriores Joachim Von Ribbentrop y el antiguo embajador alemán en París, Otto Abetz, con algunas de las máximas personalidades de la Francia de Vichy. Durante la reunión que en ocasiones transcurrió algo tensa por lo difícil de la situación, el Führer intentó calmar los ánimos comparando a los caídos de la Milicia Francesa a los soldados alemanes fallecidos en la Batalla de Stalingrado. Así fue como se acordó la creación de un Gobierno Vichysta en el exilio que fue organizado en la ciudad alemana de Sigmaringen, aunque como el Mariscal Philippe Pétain y el Primer Ministro Pierre Laval se negaron a continuar colaborando con el Tercer Reich, en su lugar se levantó una administración para representar a los franceses que vivían dentro del territorio del Eje, en concreto la Delegación Gubernamental para la Defensa de los Intereses Nacionales Franceses.

La Delegación Gubernamental para la Defensa de los Intereses Nacionales Franceses fue inaugurada en Sigmaringen el 8 de Septiembre de 1944 al frente del Presidente Fernand de Brinon, quién había sido el antiguo Secretario de Estado de la Francia de Vichy. Entre los que participaron en el proyecto estuvieron numerosos líderes de las diferentes facciones fascistas como Jaques Doriot del Partido Popular Francés, Marcel Déat de la Unión Popular Nacional, así como el ex-Ministro del Mantenimiento del Orden Joseph Darnand. Básicamente su función fue cuidar de los 2.000.000 de ciudadanos franceses diseminados por el territorio del Eje, de los cuales 850.000 eran prisioneros del Ejército Francés capturados en 1940 y 800.000 trabajadores forzosos reclutados por el Servicio de Trabajo Obligatorio (STO), además de miles de colonos en la Indochina Francesa ocupada por Japón y los millares de voluntarios en la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne».

General Eugène Marie Louis Bridoux, último líder del «gobierno vichysta exiliado» en Sigmaringen.

Muchas fueron las iniciativas de la Delegación Gubernamental para la Defensa de los Intereses Nacionales Franceses, ya no solo de propaganda denunciando los abusos del Gobierno Libre del general Charle De Gaulle como hicieron los miembros de un equipo conformado por el periodista Jean Luchaire a través «Radio-France» y el periódico La France, sino por la labor humanitaria que llevó a cabo el general Eugène Marie Louis Bridoux tratando de hacer cómoda la vida de los cautivos del Ejército Francés en los campos de prisioneros del Ejército Alemán. También en el otoño de 1944 más de 6.000 miembros de la disuelta Milicia Francesa y 4.000 de sus familiares, incluyendo mujeres y niños, fueron concentrados en Struhof sobre la provincia franco-germana de Alsacia, para luego ser evacuados por el Río Rin y transferidos a la ciudad de Ulm, siendo muchos de ellos alojados en viviendas y propiedades de ciudadanos alemanes. Incluso entre los éxitos de esta especie de «gobierno exiliado» estuvo el de que convencer al Reichsführer de las SS, Heinrich Himmler, de que no se disparasen más misiles V-1 y V-2 contra el territorio metropolitano de Francia.

Curiosamente y a pesar de la crítica situación que vivía el Eje, todavía se produjeron las clásicas escisiones dentro del fascismo francés que habían sido tan comunes en la década de 1930 y en la época de la Francia de Vichy. En este caso el responsable fue Jacques Doriot, líder del Movimiento Popular Francés, quién tras romper con la Delegación Gubernamental para la Defensa de los Intereses Nacionales Franceses, creó su propia organización paralela denominada Comité Francés de Liberación, fijando su nueva capital provisional en Mainau, muy cerca del Lago Constanza en Austria, en donde pudo contar con su propia emisora «Radio Patrie» y su periódico Le Petit Parisien. Lamentablemente su proyecto se vino al traste cuando repentinamente el 22 de Febrero de 1945 su coche particular que circulaba sobre una carretera a las afueras de Mengen, fue interceptado por aviones P-51 Mustang de la Fuerza Aérea Estadounidense y ametrallado en el asfalto, perdiendo la vida en el incidente el propio Jacques Doriot.

Durante el resto de 1945 la Delegación Gubernamental para la Defensa de los Intereses Nacionales Franceses contribuyó a gestionar el bienestar de los ciudadanos galos en medio de la descomposición del Tercer Reich, al mismo tiempo en que intentaba crear una «Resistencia Vichysta» dentro de Francia que lanzó en paracaídas a 95 comandos que saltaron desde aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), la mayoría siendo capturados por el Ejército Francés y ejecutados. También promovió el reclutamiento para una lucha final contra el comunismo en la 33ª División SS de Granaderos Francesa «Charlemagne» que combatió contra los partisanos italianos en el norte de Italia y sobretodo contra el Ejército Rojo en Pomerania y el Río Oder, pero especialmente en la Batalla de Berlín donde los vichystas franceses destruyeron en una emboscada sobre la Calle Wilhelmstrasse la increíble cifra de 128 tanques soviéticos e incluso defendieron la Cancillería y el búnker subterráneo del Führer hasta el suicidio de Adolf Hitler.

Terminada la contienda en Europa el 8 de Mayo de 1945, la Delegación Gubernamental para la Defensa de los Intereses Nacionales Franceses fue disuelta por los Aliados Occidentales y el Mariscal Philippe Pétain escapó a la neutral Suiza, aunque al poco tiempo regresaría a Francia para ser juzgado por las autoridades de la Francia Libre. A pesar de que el proyecto de un «gobierno vichysta» en el exilio nunca funcionó por culpa de la caótica situación y de que Alemania estaba completamente derrotada, al menos ayudó a hacer más llevadera la vida de 2 millones de ciudadanos franceses en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.

Bibliografía:

-Carlos Caballero Jurado, Carlomagno, «Una nueva Francia Libre?», García Hispán Editor (2002), p.9-15