Gobierno Fascista de Coalición

 

Camisas Negras e integrantes de la Milicia Fascista desfilaron triunfalmente por la capital tras la exitosa Marcha sobre Roma el 30 de Octubre de 1922. Tal y como pactó con el Rey Víctor Manuel III, Benito Mussolini constituyó un Gobierno de Coalición.

Mayoritariamente la población italiana fue favorable a la Marcha sobre Roma y al nombramiento de Mussolini como Jefe de Gobierno. El caos, las revueltas y la miseria antes de la Revolución Fascista, hicieron que una gran parte de los italianos, desde obreros a campesinos a empresarios e industriales, vieran con buenos ojos el Gobierno de Coalición al mando de Mussolini.

Gobierno de Benito Mussolini

Caracterizó al Gobierno de Coalición ser de corte extraparlamentario, es decir, que sólamente tenía una función provisional. La fecha máxima por la cual Mussolini tenía que abandonar el Gobierno era hasta el 31 de Diciembre de 1923, poco más de un año. Durante ese tiempo tendría la misión de superar la crisis italiana pactando con todos los partidos. Tal Gobierno de Coalición lo conformaban parlamentarios fascistas, socialistas, conservadores, comunistas, social-demócratas, nacionalistas, salandrinos e independientes. Las formaciones más influyentes eran básicamente el Partido Nacional Fascista, seguido por el Partido Socialista Italiano (PSI), el Partido Popular Italiano (PPI) y el Partido Comunista Italiano (PCI).

Gobierno de Coalición:
Ministerio de Interior (Benito Mussolin )
Ministerio de Asuntos Exteriores (Benito Mussolini)
Ministerio de Hacienda (Alfredo De Stefani)
Ministerio de Industria y Comercio (Teofilo Rossi di Monterera)
Ministerio de Trabajo y Previsión Social (Stefano Cavazzoni)
Ministerio de Obras Públicas (Gabriello Carnazza)
Ministerio de Agricultura (Giuseppe De Capitani)
Ministerio de Asistencia y Pensiones (Cesare Maria de Vecchi)
Ministerio de Tierras Liberadas (Giovanni Giuriati)
Ministerio de Colonias (Luigi Federzoni)
Ministerio de Guerra (Armando Diaz)
Ministerio de Marina (Paolo Thaon di Revel)

Mediante un discurso el 16 de Noviembre de 1922, Mussolini tomó posesión del Gobierno de Coalición ante la Cámara del Parlamento (Aventino). Prometió que a pesar de la fuerza de la que disponía, aceptaba el juego limpio y la democracia declarando que no deseba derrocar a los opositores políticos. Tal discurso le hizo conseguir el apoyo de muchos partidos políticos de todas las ideas. El referéndum a favor de la toma del poder por Mussolini concluyó con una victoria para él con 306 votos a favor, 116 en contra y 7 abstenciones. A continuación Mussolini pasó por el Senado donde obtuvo otra victoria aplastante, mucho mayor que incluso en el Parlamento. Las decisiones tanto de la Cámara del Parlamento como del Senado le otorgaron plenos poderes el 3 de Diciembre de 1922.

Reformas del Estado

El Rey Víctor Manuel III (derecha) dando permiso a Benito Mussolini (izquierda) para forjar un gobierno de coalición con el resto de partidos políticos.

Una de las primeras reformas de Mussolini fue la de intentar introducir una serie de cuadros estatales que integraran al Partido Nacional Fascista (Partido Nazionale Fascista) dentro del propio Estado. Gracias a aquella reforma el control del Estado pasó a dividirse en dos entidades: por un lado una estaba en manos del Partido Nacional Fascista y por otro en poder del resto de partidos políticos del Parlamento. Esta reforma se la denominó el “Doble Estado”. El objetivo de Mussolini era crear a largo plazo un Gran Consejo Fascista que sustituyera al Parlamento para poder tomar exclusivamente los fascistas las decisiones.

Muchos de los Ministerios fueron abolidos o fusionados. El Ministerio de Economía Nacional absorbió los Ministerios de Industria y Agricultura; el Ministerio de Trabajo y Previsión Social fue sustituido por el Ministerio de Trabajo; mientras que el Ministerio de Correos y Telégrafos se convirtió en el Ministerio de Comunicaciones. En el caso del Ministerio de Tierras Liberadas fue suprimido sin sustitución por uno nuevo. El objetivo de estas medidas fue la de reducir los costes del Estado.

Una de las mayores novedades fue la reforma sindical. Para ello se fundaron las Corporaciones Fascistas. Se trataba de un sindicato que integraba a las corporaciones de los empresarios y a la representación sindical de los obreros y empleados. También incluían a la Cofindustria. Fuera del ámbito urbano se creo la Federación Italiana Sindical Agraria para defender al campesino y al propietario agrícola dentro de la Cofiagricultura.

Emilio de Bono, jefe supremo de la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional (MVSN) que encuadraba a todos los Escuadristas de la época revolucionaria.

Como nuevas reformas de las fuerzas de seguridad se suprimió la Guardia Real de la monarquía y en su lugar se fundó el 14 de Enero de 1923 a la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional (MVSN), de un carácter más republicano y fascista. La Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional al mando de Emilio De Bono se creó con el pretexto de disolver a las muchas veces incontrolables escuadras fascistas, las cuales tenían que pasar a formar parte de una nueva fuerza armada profesional e institucional que dotara de orden al Estado. La MVSN se multiplicó en varias secciones encargadas de diversos ámbitos, por ejemplo enseñaban tareas de instrucción militar en los cuerpos ferroviarios, postales, carreteras, forestales y universitarios. Muchos de los Camisas Negras que no aceptaron formar parte de las nuevas escuadras fascistas, esta vez más pacíficas, continuaron con las oleadas de violencia sin permiso del Estado, lo cual en muchos casos costó la expulsión y la pérdida de título a muchos jefes locales “Ras”. Entre los expulsados descontentos nació una nueva asociación filofascista llamada Patria y Libertad que tuvo poco eco.

Al llegar Febrero de 1923, el Partido Nacional Fascista se fusionó a la Asociación Nacionalista de Enrico Corradini. Los nacionalistas aportaron al fascismo una buen número de ideas y proposiciones para la legislación fascista. Gracias al fusionamiento de los nacionalistas italianos a Mussolini muchos intelectuales, industriales, negociantes, técnicos y profesionales enriquecieron intelectual y económicamente al fascismo. Personalidades de la Asociación Nacionalista como Luigi Federzoni y Alfredo Rocco influyeron notablemente en la composición definitiva de lo que iba a ser la ideología fascista italiana.

Nada más Mussolini coalicionar en el Parlamento con los nacionalistas consiguió los escaños suficientes para votar una reforma electoral que sustituyera el sistema electoral proporcional por la lista más votada. Los conservadores del Partido Popular Italiano (PPI) votaron la ley de Mussolini, pero no los partidos de izquierdas con una gran división entre sí. La ley de Mussolini salió adelante y la coalición ganadora en la votación obtuvo dos tercios de los escaños, repartidos el resto entre el método de votación proporcional.

Economía

Si en algo tuvo éxito el fascismo fue en la economía, la cual mejoró a una notable recuperación que saneó bastante la crisis a la que estaba sometida toda la nación. Entre las medidas del Gobierno de Coalición y del Partido Nacional Fascista repercutió el gran papel en la venta de productos italianos a Europa Central y los Balcanes, gracias en parte a la baja cotización de la lira.

Reformas económicas:
·Plena libertad de movimiento de capitales.
·Salarios asequibles.
·Abolición de los impuestos directos y extraordinarios.
·Mejora de los alquileres.
·Abolición de títulos de las acciones nominativas.
·Abolición del impuesto de sucesiones y fusiones societarias.
·Abolición del monopolio estatal de seguros de vida.
·Nuevo impuesto en las rentas agrarias.
·Privatización del servicio telefónico.

A pesar de que no estaba en el programa de Mussolini, al principio de su Gobierno de Coalición los fascistas siguieron una política económica con importantes privatizaciones. Por culpa de estas medidas los empresarios dictaron las normas laborales y productivas a sus aires. Pero sólo sería durante un tiempo. A largo plazo fue un acierto porque el proyecto de la privatización permitió que se redujeran los impuestos sobre beneficios de guerra, disminuyeran los gastos de Estado, se potenciara el sector industrial, se aumentara el desarrollo en la agricultura y hubiera un aumento de demanda interna. Con todo esto la economía italiana se alzó notablemente.

Ascenso al poder del Fascismo

Nuevas elecciones en Italia fueron convocadas el 6 de Abril de 1924, es decir, cuatro meses después de que finalizara el plazo que el Rey diese a Mussolini para disolver el Gobierno de Coalición. Como era costumbre, los días anteriores antes de acudir a las urnas los Camisas Negras y la Milicia Fascista asaltaron las sedes de formaciones políticas de izquierda, las del Partido Popular Italiano y diversos lugares de reunión donde se produjeron agresiones físicas, destrucciones materiales, boicots a mítines e incluso se cobraron víctimas mortales. Sin embargo la jornada electoral transcurrió con normalidad. De los 374 escaños ganó las elecciones el Partido Nacional Fascista con 275 diputados, más otros 29 que se le añadieron de grupos nacionalistas italianos con los que pactó. La oposición de derechas y la izquierda consiguieron únicamente 106 escaños. Aquella fue la primera vez que el fascismo ganaba una elecciones y lo hacía con una amplia mayoría absoluta.

Tras el resultado electoral el secretario general del Partido Socialista Italiano, Giacomo Matteoti, denunció al Gobierno de Mussolini de haber hecho trampa y haber ganado las elecciones ilegalmente. Su denuncia se basaba en la violencia ejercida en la calle, pero lo cierto es que eso no influyó en el resultado electoral, pues de haber cesado el escuadrismo en las ciudades, la victoria del Partido Nacional Fascista se hubiese producido igualmente gracias a los aciertos económicos de Mussolini.

Funeral de Giacomo Matteoti, secretario de izquierdas del PSI (Partido Socialista Italiano), asesinado por fascistas, aunque Mussolini no tuvo nada que ver, sintiéndose incluso disgustado por su muerte.

Inesperadamente, el 10 de Junio de 1924, Matteoti fue secuestrado, introducido en un coche y asesinado por un grupo de fascistas que actuaban independientemente. Mussolini ni el Partido Nacional Fascista tuvieron nada que ver con ello. Tres meses más tarde, el 16 de Agosto de 1924, apareció el cadáver de Matteoti. Inevitablemente la opinión pública se escandalizó y rápidamente las miradas de culpa se dirigieron a numerosos dirigentes fascistas. El Partido Socialista Italiano (PSI) pidió justicia al Rey y le presionaron, pero Víctor Manuel III sólamente ordenó la destitución y detención de algunos pocos miembros del Partido Nacional Fascista. Entre los arrestados por la policía estaban los fascistas Giovanni Marinelli, Amerigo Dumini y Cesare Rossi. Pero aquello no calmó los ánimos que acabaron en protestas y manifestaciones.

Para evitar Mussolini que la Cámara del Paralemento se convirtiera en una tribuna de oposición ante el escándalo montado, propuso cerrarla temporalmente obteniendo el voto favorable de los senadores. Indignados los parlamentarios por el cierre, el 18 de Junio de 1924 pidieron la dimisión de Mussolini, el cual incluso llegó a plantearse abandonar, aunque el Rey se lo impidió en el último momento.

Una de las medidas para calmar los ánimos fue la de realizar una reconversión de cuadros en el Estado. Por ejemplo en el Ministerio de Educacion Giovanni Gentile fue obligado a dimitir sustituido por Alesandro Casati, en el Ministerio de Obras Públicas dimitió Gabriello Carnazza por Gino Sarrochi, en el Ministerio de Economía Nacional se suprimió a Mario Corbino por Cesare Nava y en el Ministerio de Colonias a Luigi Federzoni por Pietro Lanza di Scala. En el caso de la Milicia Voluntaria para la Seguridad Nacional el comandante Emilio De Bono fue relevado del cargo. Con todos estos cambios Mussolini quería dar una imagen de moderación, sin embargo sus propios hombres que se habían jugado las vidas en las calles durante años no estaban dispuestos a hacer concesiones ni a la izquierda ni a los liberales. La división dentro del fascismo entre moderados encabezados por Mussolini y los radicales por los Camisas Negras en las calles se hizo patente.

Ante la deriva que tomaban los acontecimientos a Mussolini no le quedó más remedio que abolir una serie de libertades, entre ellas la de prensa. La respuestas de los socialistas como era de esperar fueron violentísimas, el ejemplo más claro fue el asesinato de un diputado fascista el 12 de Septiembre. El mismo Mussolini fue objeto también de atentado saliendo ileso. Aquellas agresiones provocaron la ira de las Escuadras Fascistas que también se sumaron a las peleas callejeras.

Descontentos porque Mussolini intentaba llegar a un acuerdo con todas las fuerzas políticas, hubo en Florencia un pronunciamiento de 33 cónsules fascistas. Su respuesta fue la de lanzar un ultimátuma a Mussolini amenazándole de que como no se hiciese con el poder cuanto antes, todas las escuadras fascistas de Italia se levantarían en una violenta insurrección a nivel nacional.

El fascismo asume el poder. Benito Mussolini ante la victoria de 1925 frente a la jubilosa multitud que lo celebra agitando banderas italianas.

Cuando el 3 de Enero de 1925, la Cámara Parlamentaria pidió la dimisión del Gobierno de Mussolini, este hizo callar a los diputados y asumió el poder total del Estado autoproclamándose “Duce” de Italia.

Por fin la monarquía constitucional fue desmantelada a manos de un partido único, el Partido Nacional Fascista. Todos los grupos políticos fueron prohibidos, los que se opusieron fueron encarcelados y la libertad de prensa y opinión fue censurada. Así fue como finalizó la construcción del primer Estado Fascista en el Planeta Tierra.

Nacía la Italia Fascista.

 

Bibliografía:

Francesca Tacchi, Atlas Ilustrado del Fascismo. “Un Gobierno de Coalición”, Susaeta, (2003), p.43-63
David Solar, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado, Volumen 4. “Didáctica Fascista”, Revista La Aventura de la Historia (2009), p.10-11