El Eje y los árabes

 

Impacto de la Blitzkrieg en el Mundo Árabe

Italia:

Al nacer el fascismo italiano en 1919 apareció una nueva forma de ver el mundo que se extendió por toda la geografía como posible alternativa al capitalismo y al comunismo. Aquel nuevo dogma incluía una ideología sindicalista, revolucionaria, socialista, patriota, vanguardista y antiimperialista. Esta serie de pensamientos se relacionaban en un principio bastante con las nuevas ideas del nacionalismo árabe en pleno apogeo.

Con los primeros Camisas Negras y las Escuadras Fascistas desfilando por Italia, el fascismo fue haciendo acto de presencia en los inmigrantes y diplomáticos árabes de Italia. Las colonias italianas en su mayor parte tenían población de origen musulmán como Libia, Eritrea y Somalia, por eso muchos árabes vieron la libertad en el fascismo al ir en contra del sistema democrático y monárquico que les había colonizado.

Uno de los primeros gestos del joven fascismo hacia los árabes ocurrió cuando los Arditi ocuparon Fiume en Yugoslavia sin permiso del Gobierno italiano. Precisamente se fundó allí la Liga de Fiume o Liga de los Pueblos Oprimidos para representar a todos aquellos pueblos en manos de otras potencias, como era el caso de los croatas en Yugoslavia. Entre este reconocimiento estuvieron por primera vez los árabes organizados en la Unión Islámica de Pueblos Oprimidos.

A partir de entonces Benito Mussolini tendría una estrecha colaboración con los árabes, claros ejemplos fueron la formación dentro del Partido Nacional Fascista de la Asociación Egipcia por Abdul Hamid Said para los exiliados del Protectorado Británico de Egipto y un apartado para artículos árabes en el periódico fascista Il Popolo d’Italia.

Todo cambió una vez tuvo lugar la Marcha sobre Roma en 1922 y el Partido Nacional Fascista (Partido Nazionalale Fascista o PNF) llegara al poder con la aprobación del Rey Víctor Manuel III y Mussolini se proclamara Duce. Justo en ese momento la política árabe variaría, pues la nueva situación de amistad con la Corona y la coalición de partidos conservadores, hizo que el fascismo cambiara su postura hacia una línea colonialista en sus territorios. Muchos árabes le retiraron el apoyo cuando se llevó a cabo la campaña contra los beduinos sanussi en el Oasis de Kufra, dentro de la Libia italiana. Además Italia mostró sus deseos expansionistas hacia Túnez, una nación muy italianizada y con deseos de juntarse con sus vecinos del “Marenostrum”.

A principios de los años 30 del siglo XX, una vez terminaron las revueltas sanussi en Libia, el mundo árabe volvió a abrirse internacionalmente a Italia. El fascismo italiano únicamente deseaba mantener Libia y anexionarse Túnez por ser antiguos territorios del Imperio Romano, sin embargo no tenía ninguna intención en los otros países árabes, todo lo contrario, deseaba su libertad de Gran Bretaña y Francia para que se independizaran y poder contar con ellos como aliados. Con la nueva etapa pro-árabe volvieron los gestos del fascismo de amistad con los árabes. La Juventud Universitaria Fascista (GUF) abrió dos congresos en Diciembre de 1933 y 1934 respectivamente para estudiantes árabes y asiáticos en Europa, creándose como rama ligada a esta la Juventud Universitaria Árabe (GIL). El 24 de Mayo de 1934 la estación de Radio Bari prestó un espacio en su emisora a los árabes en Italia, siendo esta la primera radio musulmana en Europa y la primera en lengua árabe. Para Junio de 1935, el Partido Nacional Fascista compró en el Cairo una Agencia de Egipto y Oriente Medio para ayuda a los musulmanes. Ese año Mussolini amplió el Instituto de Oriente Italiano para el intercambio cultural entre la juventud italiana, árabe y asiática.

En 1936 la colaboración con el mundo árabe se expandió al tema armamentístico. Ese año la rebelión que estalló en Palestina contra la ocupación británica fue financiada en parte por la Italia Fascista, pues Mussolini prestó al Gran Muftí de Jerusalem Amín al-Husseini un total de 138.000 libras esterlinas, movimientos monetarios que se hacían a través de las delegaciones palestinas en Italia que representaban líderes árabes como Musa al-Alami o Sayed Jamal al-Husseini. También Italia fue el segundo suministrador de armas a Irak después de Inglaterra, debido en parte a las buenas relaciones que había tenido en el pasado con el Rey Faysal Ibn Husayn. Todos estos gestos de los italianos al mundo musulmán hicieron que el 18 de Marzo de 1938 en Trípoli, Benito Mussolini recibiera por parte de los árabes la Espada del Islam, un objeto sagrado que sólo los buenos aliados de los islámicos podían obtener.

Al llegar Abril de 1938 Italia firmó con Gran Bretaña los Acuerdos de Pascuas. Este pacto ponía fin a la rivalidad entre los dos países surgida a raíz de la invasión italiana de Etiopía. El problema es que con los Acuerdos de Pascua, Italia tenía que ceder ante algunas exigencias de Gran Bretaña, como la supresión del espacio de emisión árabe en Radio Bari. Además gracias al pacto los italianos pudieron crear un Protectorado en Albania, nación europea de mayoría musulamna. Esta línea pro-británica de Italia molestó mucho a los árabes y aunque no estropeó las relaciones entre ambos, los musulmanes intentaron buscar un mejor aliado en la figura de Adolf Hitler y en la Alemania Nacional Socialista.

Cuando Italia entró en la Segunda Guerra Mundial en 1940, volvió a tener un puesto privilegiado en la política exterior con los árabes. Radio Bari reinició la emisiones árabes contra los anglo-franceses y nació una revista musulmana bimensual llamada Mondo Arabe.

Pero la política exterior árabe al final Italia la acabaría perdiendo de nuevo con los desastres militares del África Oriental y la pérdida de la mitad de Libia por parte de los británicos. La destrucción de las armas italianas en África y Grecia, así como el hundimiento de la Real Marina Italiana (Regia Marina), hizo que los alemanes intervinieran en el continente africano con el Afrika Korps del general Erwin Rommel y con la primacía en la política exterior árabe.

Alemania:

La relación del mundo árabe con Alemania no era nada nuevo del siglo XX. El encuentro cultural de ambas formas de ver el mundo venía desde que Johann Wolfrang Goethe en 1744 escribiera en sus poemas La gloria de Mahoma. Muchos alemanes vieron en el mundo oriental árabe una salida por la lucha nacional propia frente a los valores universales y de globalización cultural que difundía la Ilustración. Cuando Alemania realizó su unificación trató de buscar una amistad exterior con los árabes, lo curioso es que esta búsqueda no fue militar, sino cultural, como el aventurero Carsten Niebuhr que fue el primer europeo y alemán en atravesar Arabia vestido de beduino. La alianza de Alemania con Turquía en la Primera Guerra Mundial hizo mucho en las relaciones con el mundo árabe, ya que a ojos de los musulmanes la nación germana era una hermana, pues era el único país cristiano que había apoyado la Guerra Santa lanzada por el Imperio Otomano contra Inglaterra y Francia en Oriente Medio, enviando además tropas expedicionarias en el Asien Korps (Deutsches Asien Korps) para ayudar a los islámicos.

Al finalizar la Gran Guerra los sueños de los alemanes y los árabes quedaron truncados: los primeros fueron sometidos de manera humillante a un control de intereses extranjeros y una ruina económica, política, moral y social impuesta por Gran Bretaña y Francia en el Tratado de Versalles; y los segundos pasaron a ser directamente ocupados militarmente y reprimidos por los mismos que el primero. Esa razón, además del problema de los judíos existente en ambos mundos, hacía un lazo simbólico que no se podía ignorar.

Con la llegada del nacionalsocialismo al poder en Alemania y Adolf Hitler ser nombrado Führer, los musulmanes vieron un aliado como nunca habían tenido. Sin embargo Hitler estaba más preocupado en unir a los pueblos germánicos del centro de Europa al Tercer Reich para lanzarse contra el comunismo en la Unión Soviética. El mundo árabe estaba muy lejos y los problemas que tenía Alemania se encontraban cerca de sus fronteras, por eso Hitler en aquella época no supo ver lo valiosos que podían ser los árabes para resolver sus inquietudes. Aún así no los dió la espalda totalmente, el Führer sabía que los musulmanes, al igual que los alemanes, eran víctimas del imperialismo inglés y del sionismo judío, así que los musulmanes residentes o nacionalizados en el Tercer Reich recibirían privilegiadas ayudas.

El Gran Muftí de Jerusalén, Amín al-Husseini, se entrevista con Adolf Hitler.

Fritz Grobba puede considerarse el arabista más destacado de Alemania en el siglo XX que ignorado en muchas ocasiones por los propios gobiernos alemanes, hizo un trabajo inmejorable en las relaciones germano-árabes. Grobba antes de la Primera Guerra Mundial ya había sido funcionario del consulado alemán en Jerusalén durante el Imperio Otomano, siendo luego miembro del Deutsches Asien Korps en el Frente de Oriente Medio y Mesopotamia. El mejor momento de Grobba llegó ya en la época de Adolf Hitler cuando fue designado embajador en Irak. Las nuevas autoridades nacinalsocialistas en Alemania al principio estuvieron ciegas de ver el buen aliado que podían ser los musulmanes, por eso Grobba trató de hacer un acercamiento al mundo musulmán que la generación alemana de ese momento no contemplaba. El primer intento de Grobba fue atraer en 1936 al líder guerrillero palestino Fawzi al-Kaukji que había iniciado una revuelta, pero la Alemania Nacionalsocialista aún era joven para buscar problemas con Inglaterra, así que se hubo de abortar dicho apoyo. Uno de los primeros comunicados pro-árabes que lanzó el Tercer Reich lo hizo Konstantin Von Neurath, Ministro de Asuntos Exteriores el 1 de Junio de 1937, en forma de protesta contra el plan de partición en Palestina para crear un Estado Judío, carta que fue enviada a Bagdad y Jerusalén. Pero Grobba quería ir más allá que un simple gesto de apoyo moral, por eso en 1938 aportó ayuda financiera a Mussa al-Alami, secretario del Gran Muftí de Jerusalem Amín al-Husseini.

Independientemente del trabajo realizado en Oriente por los alemanes, dentro del Tercer Reich el Ministerio de Propaganda fundó el Servivio Oriental dirigido por Otto Rudiger, aparato cuya función fue la traducción del libro Mi Lucha (Mein Kampf) escrito por Hitler a la lengua árabe, el cual fue distribuido por todo el mundo musulmán, desde el Mogreb en Marruecos, pasando por el Próximo Oriente, Persia, India y las comunidades musulmanas del Sudeste Asiático. Por otro lado en 1938 al ser Austria anexionada al Tercer Reich, este absorbió la Liga Cultural Islámica dirigida por Shekib Arslan que residía en ese país, una organización que englobaba árabes exiliados de todo el mundo que habían huído de la ocupación británica y francesa en sus naciones. Ese año los inmigrantes árabes exiliados fundaron en Alemania el Comité de Pro-detenidos Políticos en África del Norte para reclamar los derechos de los presos en cárceles por los franceses, naciendo también el Comité de Defensa del Mogreb Árabe con la misma función pero para los magrebís, el Comité de Defensa de Marruecos formado por marroquís residentes en el Reich y el Comité de Defensa de Túnez encuadrado por tunecinos, aunque estos últimos eran tan nacionalistas como italianistas. Muchas de las obras que se editaron en la Alemania Nacionalsocialista para dar a conocer el mundo árabe a la sociedad alemana fueron labor de un destacado teórico del racismo nórdico nacionalsocialista llamado Ludwig Ferdinand Clauss, que escribió una auténtica enciclopedia del universo musulmán, de hecho su afición por Oriente Medio fue tan grande que el propio Ludwig se convirtió al Islam, alegando que la religión islámica era la que más se acercaba al nacionalsocialismo.

Las Juventudes Hitlerianas (Hitlerjugend) tuvieron un importante papel en la relación exterior árabe. Su líder, Baldur Von Schirach, realizó una visita a los inmigrantes alemanes en Turquía, Siria, Irak e Irán para ver como se organizaban allí las juventudes. Cuando llegó a Bagdad, Irak, fue recibido por el Rey Gazi I, el cual le propuso crear en su país unas juventudes árabes similares a las alemanas, idea que entusiasmó a Schirach que le ofreció su ayuda. Así es como nacieron las juventudes árabes Al-Futawwah, las cuales tuvieron que viajar a Alemania para entrenarse y convivir con los jóvenes alemanes en un intercambio de enriquezimiento multicultural. Un total de 30 jóvenes de Al-Futawwah desfilaron en el Congreso Nacional Socialista de 1938, fueron incluso recibidos por Adolf Hitler que los saludó. A continuación todas las juventudes árabes hicieron una gira por las diferentes ciudades de Alemania para dar a conocer sus países y su cultura. Para los estudiantes universitarios árabes que residían en el Tercer Reich también se fundó la Asociación de Jóvenes Musulmanes, dirigida por un musulmán procedente de la India llamado Habib er-Rahman al-Hiadi.

La primera ayuda humana que puede referirse al mundo árabe por parte de Alemania tuvo lugar en 1938. Ocurrió en plena Revuelta Palestina y la llevaron a cabo los inmigrantes alemanes en ese país, más de 2.000 por aquel entonces. El Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) poseía diversos afiliados en Palestina que se encuadraban en la llamada Organización Alemana (Auslandorganization o AO). Los alemanes y judíos siempre se habían llevado bien en Palestina, pero cuando los hebreos empezaron a reprimir a los palestinos con apoyo británico, los germanos decidieron ponerse de parte de las personas que los habían acogido en su país, los árabes. Por tanto cuando se inició la Revuelta Palestina de 1938, algunos alemanes de la Auslandorganization se lanzaron a la lucha armada a favor de los palestinos contra los judíos o bien les proporcionaron ayuda.

Italia en 1938 había suprimido la única radio proarabista en Europa debido a la presión británica ejercida en los Acuerdos de Pascua, por eso Alemania tomó el reelevo. Las primeras emisiones árabes en radio dentro de Alemania aparecieron en Abril de 1939, concretamente en espacios de las radios de Berlín y Sttutgart, pero pronto se extenderían por Munich, Frankfurt y Saarbrucken. Entre los locutores se encontraban personalidades importantes como el predicador argelino Abd-al-Rahman Bel Hajj Hamed que empleaba el pseudónimo de “Yassin” o el marroquí Taqui ed-Din al Hilali.

Para el año 1939 las relaciones entre Alemania y el mundo árabe se incrementaron, todo ello a pesar de que el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores germano, Joachim Von Ribbentrop, no tenía ni idea y ni siquiera le importaba mucho el mundo musulmán. El éxito de estas relaciones se debió en parte otra vez al embajador en Irak, Fritz Grobba, que se entrevistó con el Gran Muftí de Jerusalem Amín al-Husseini, reunión de cuyo fruto los palestinos recibieron armas alemanas para enfrentarse a británicos y judíos, además de enviar a un agente del Servicio Secreto (Abwehr), el cual puede considerarse oficialmente el primer combatiente alemán en la guerra de Palestina. En Egipto se consiguió otro gran triunfo, ya qe el jefe del Estado Mayor del Ejército Egipcio, Aziz Alí Al-Masri, muy amigo de los alemanes, pudo infiltrar a personal del Abwehr en el protectorado inglés. El acercamiento de amistad también se produjo en otras regiones gracias a los embajadores alemanes locales como Wilhelm Melchers en Egipto, Erwin Ettel en Irán y Franz Von Papen en Turquía. También se intentaron crear redes en Siria, de hecho Grobba se entrevistó con el nacionalista sirio Ahmed Kadry para proporcionarle dinero y armas, pero el inicio de la Segunda Guerra Mundial truncó los planes. Quizá el mayor gesto de Alemania fue la del Ministro de Propaganda, el doctor Joseph Goebbels, en su visita a Egipto, la única vez que un alto cargo del NSDAP visitó un país árabe.

Cuando empezó la Segunda Guerra Mundial, Irak presionada por Inglaterra, rompió relaciones con Alemania el 3 de Septiembre de 1939, teniendo que huír el embajador Fritz Grobba. Egipto lo hizo el día 5 de ese mes marchándose Wilhelm Melchers. Por otra parte Arabia Saudita, Yemen y Omán tuvieron que optar por la más absoluta neutralidad porque la Marina Real Británica (Royal Navy) patrullaba sus aguas. Irán, país con diferencias entre aliadófilos y germanófilos, finalmente se declaró neutral, aunque tuvo que marcharse el embajador alemán Erwin Ettel. El único embajador germano al que se le permitió quedar en un país musulmán fue Franz Von Papen en Turquía.

Las emisoras árabes en Alemania llevaron una campaña antibritánica y antifrancesa como nunca lo habían hecho. Desde Berlín, Sttutgart, Frankfurt, Munich y Saarbrucken las emisiones radiofónicas llamaron a la rebelión a los árabes en todo el mundo musulmán contra los ocupantes ingleses y franceses, especialmente en el Mogreb. La Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) lanzó miles de planfetos sobre toda Francia para incitar a la deserción de las tropas coloniales, llegando incluso a titar algunos papeles sobre el Norte de África, lo que provocó ciertos problemas al Ejército Francés como tensiones y motines entre marroquís y argelinos. Precisamente el Mogreb de Argelia y Marruecos fue el sitio por excelencia del martilleamiento de la propaganda alemana, pues se llegó a emitir publicidad antifrancesa desde Radio Zessen y Radio Sttutgart, programas pro-árabes en dialectos mogrebís.

La rápida victoria de Alemania sobre Francia, Bélgica y Holanda, países coloniales que incluían territorios árabes, más la humillante derrota de Inglaterra en la evacuación de Dunkerque, culminó en una oleada de alegría en todo el mundo musulmán. En Argelia los nacionalistas del Partido del Progreso Argelino se echaron a las calles de las aldeas celebrando la victoria alemana; en Marruecos millares de marroquís ondearon esvásticas mientras se quemaban banderas francesas; en Egipto se reían de sus ocupantes por lo de Dunkerque; y en Túnez se organizaron marchas en Túnez capital, Ksar-Hellal, Djerid y Degache. Hubo un caso curioso en Túnez con un juicio en el que iban a ser ejecutados 11 tunecinos por rebeldes, en el cual ante de dictarse sentencia uno de ellos exclamó: “Podéis condenarme, a vosotros franceses os queda ya poco tiempo.” Los cientos de nacionalistas árabes que se encontraban en las cárceles francesas fueron liberados por los alemanes en todo el territorio. Incluso la Radio Colonial de París, convertida por los alemanes en París Mundial, tuvo que ceder como compensación por años de linchamiento antimusulmán un espacio a los árabes, los cuales emitían en lengua mogrebí y bereber. En la Francia ocupada se creó la Oficina de Propaganda Árabe (Werbestelle fur Araber o WESTA) de la que predicaba el carismático Abd-al-Rahman Bel Hajj Hamed “Yassin”. También se editaron dos revistas pro-mogrebís llamadas Al-Dunia Al-Djadida y Lissan al-Assier. Como resultado a todo esto, los británicos y franceses que consideraban unos bárbaros a los árabes y a su religión islámica, aprovecharon la ocasión para acusar a Alemania del acercamiento a los musulmanes, de esta manera alegaban que el nacionalsocialismo era el mayor enemigo de la civilización cristiana occidental por codearse con islámicos.

Lo musulmanes entran en guerra

Al empezar la Segunda Guerra Mundial Irak, Egipto e Irán tuvieron que forzar a los embajadores alemanes para que abandonaran el país, mientras que Arabia Saudita, Yemen y Omán se declararon imparciales. Pero todo eso no era más que una maniobra política, pues los países árabes seguían en contacto con los alemanes.

El Rey Faruk I de Egipto aprovechó la guerra en Europa para hacer caer al Gobierno pro-británico de Mohammed Mahmud y colocar en su lugar al antiinglés Alí Maher Paschá con el pro-alemán Salam Harb en el Ministerio de Defensa. En Palestina la situación fue diferente, pues los ingleses de repente se volcaron por primera vez en una campaña de promesas a los palestinos para impedir la inmigración judía, táctica con la que atraerlos a su lucha contra Alemania. Se ofreció a los palestinos formar parte del Ejército Británico, pero la publicidad tuvo poco eco, sólo 400 árabes se presentaron para formar una unidad palestina que llevaba a 1.700 judíos, casi el triple que musulmanes. Desde el exilio el Gan Muftí Amín al-Husseini intentó contrarrestar la propaganda británica en Palestina, pero a duras penas lo consiguió, pues no pudo organizar la tan ansiada guerrilla debido a que todos los líderes estaban deportados en las Islas Seychelles o Rhodesia del Sur.

El aplastante triunfo alemán sobre las armas británicas y francesas hizo crecer los temores de los ingleses y galos en las colonias. Sin embargo la victoria alemana sobre los ocupantes de los árabes acabaría llevando la euforia del momento a una gran confusión. Ningún árabe se esperaba que una vez derrotada Francia, Alemania la tratase casi como un aliado más que como un enemigo. Los alemanes sólo ocuparon las costas del Océano Atlántico del territorio francés, París y se anexionaron Alsacia y Lorena; en cambio, el resto quedó en una zona libre donde se estableció el nuevo Gobierno francés en la llamada Francia de Vichy. El nuevo país galo presidido por el Mariscal Philippe Pétain se convirtió rápidamente en un aliado del Tercer Reich en su lucha contra Inglaterra, pues como seguía controlando las colonias resistió a los ingleses en Mers-el-Kebir y los derrotó en la Batalla de Dakar. Fue a partir de ese momento cuando los árabes del Mogreb comprendieron que no podían esperar la llegada de tropas alemanas a su territorio para liberarles, pues la Francia de Vichy era la responsable de sus territorios y no Alemania, por lo que Adolf Hitler no podía inmiscuirse en asuntos galos. Todo la dejadez irresponsable de los alemanes en el Mar Mediterráneo y Próximo Oriente se debió a que Hitler estaba obsesionado preparando su campaña para acabar con la Unón Soviética y sólo buscaba aliados en Europa Oriental como Rumanía, Hungría o Bulgaria, incluo en el Sudeste Asiático como Japón. Por si fuera poco se intentaba atraer a España para la causa contra la URSS, lo que significaba que tampoco los alemanes podrían intervenir para ayudar a los árabes en las colonias españolas.

Al ver la mala coordinación en el mundo árabe respecto a las relaciones con el Eje de Alemania e Italia, el Gran Muftí de Jerusalem, Amín al-Husseini, se trasladó a Bagdad, Irak, para tomar liderazgo en la organización Hizb-al-Umma-al-Arabiya, un grupo internacional árabe que exigía la independencia de todos los territorios, la intervención de alemanes e italianos con armas, la garantía de que la ocupación anglo-francesa no sería sustituida por una italiana y la contemplación de frenar la colonización de judíos en Palestina. La Hizb-al-Umma-al-Arabiya la formaban los líderes árabes de Oriente Medio entre los que eran miembros Irak, Palestina, Siria, Arabia Saudita y Transjordania.

Un civil árabe conversa animadamente al ver a los militares alemanes del Afrika Korps en pleno desierto. La esperanza volvió la mundo árabe.

Gracias a la influencia de la Hizb-al-Umma-al-Arabiya se pudo lograr que cayera el Gobierno pro-británico en Irak de Nuri-as-Said, estableciéndose en su lugar el pro-alemán de Raschid Alí al-Gaylani, miembro del grupo fascista árabe Plaza Dorada (Golden Square), que designó una política de acercamiento a Alemania colocando en el Gabinete a miembros de sus ideas como el general Taha al-Haschimi en el Ministerio de Defensa y Naji Scewhat en el Ministerio de Justicia. Sin embargo el 7 de Noviembre de 1940 los ingleses amenzaron a Irak de que se uniera a ellos y declarara la guerra al Eje enviando dos divisiones al Imperio Británico en Libia y Egipto. Para empeorar la situación Estados Unidos también amenazó a Irak de que hiciera caso a Inglaterra, pues los americanos poseían el 25% del capital en la Compañía Irakí de Petróleo (Iraqui Petroleum Company). Las amenazas no intimidaron a Irak, que sin embargo no pudo impedir que el 31 de Enero de 1941 los británicos hicieran caer por medio del boicot al Gobierno de Raschid Alí al-Gaylani. Sin embargo el siguiente Gabinete lo ocupó Taha al-Haschimi, antialemán pero antiinglés a la vez. Alí al-Gaylani escribió una carta a Adolf Hitler que le fue entregada en Berlín por el emisario Osmán Kemal Hadad el 12 de Febrero de 1941, en esta pedía la solicitud de ayuda alemana para un golpe de Estado, información que también se pasó a los líderes de Italia y Japón. Con el nuevo curso de la guerra en el cual los alemanes habían llegado a África con el Deutsches Afrika Korps de Erwin Rommel, una nueva etapa en el conflicto se abría y esa vez desde Irak el conflicto se trasladaría por fin a Oriente Medio, el momento que tan ansiosamente los árabes habían esperado.

La rebelión irakí empezó el 1 de Abril de 1941 con un golpe de Estado organizado otra vez por Raschid Alí al-Gaylani con la organización fascista Plaza Dorada. Para el día 3 la revuelta ya se había consumado y los rebeldes tomaron el poder. El Emir Mohammed Serif fue nombrado Regente y Alí al Gaylani Jefe del Gobierno. Su política fue cortar de cuajo sus relaciones con Inglaterra y abrirlas hacia el Eje. El responsable británico del Próximo Oriente, el general Archibald Wavell, intentó negociar con Alí al-Gaylani, pero el Primer Ministro Winston Churchill desde Inglaterra le ordenó que llevase a cabo los preparativos para hacer la guerra a Irak. Hitler no supo comprender lo tan positivo de la situación, con Irak como su aliado los ingleses quedaban atrapados en Palestina y Egipto, rodeados por un lado por el Ejército Irakí y por otro por el Afrika Korps, algo que también favorecía a los egipcios para llevar a cabo una revolución contra los ingleses. Aquel era uno de los momentos más críticos para Gran Bretaña, pero el Eje no se había dado cuento de ello, Hitler sólo pensaba en su ataque a la URSS y no podía ayudar mucho a Irak en caso de que se uniera al Eje. Sin embargo el Ministro de Asuntos Exteriores alemán, Von Ribbentrop, recomendó en una carta confirmada por Hitler a los irakís que llevaran a cabo su rebelión extendiéndola a todo el mundo musulmán, ya que el Reich reconocería su independencia y les apoyaría enviándoles armamento. El problema de dicha carta es que no indicaba cuanta ayuda militar podía aportar el Eje. Los árabes equivocadamente creyeron que los ejércitos alemanes llegarían en su apoyo, pero el Reich no podía más que prestarles aviones, ya que estaba ocupado en la invasión de la Isla de Creta y en la campaña del Mar Egeo. Dicho error llevaría a los árabes a cometer otro, enfrentarse a Inglaterra creyendo que los alemanes vendrían a tiempo, algo imposible en aquellos momentos.

La Guerra en Oriente Medio

Irak:

Gran Bretaña que aún seguía manteniendo el permiso de paso con Irak, siempre que se hiciera con aprobación del Gobierno irakí, aprovechó la excusa de que tenía que enviar refuerzos a Egipto para comenzar a llevar tropas a suelo irakí por aire y por mar a sus bases principales: Habbaniya cerca de Bagdad, Shaibah en el puerto de Bassora y Rutba en la frontera de Transjordania. A Shaibah el 18 de Abril de 1941 llegó la 10ª División India y una poderosa flota compuesta por el portaaviones HMS Hermes. Al Gabinete de Raschid Alí al-Gaylani no le quedó mas remedio que aceptar para evitar una agresión. Sin embargo el día 30, los ingleses violando el permiso de paso al no pedir autorización al Gobierno de Irak, desembarcaron efectivos indios en Bassora. En seguida la ciudad del Golfo Pérsico estalló en rebelión atacando a los soldados ingleses. Como respuesta el Ejército Irakí atacó y conquistó la base británica de Rutbath Wells. Churchill ya tenía una excusa, así que al día siguiente, 2 de Mayo de 1941, declaró la guerra a Irak, el cual pasó a ser miembro del Eje junto a Alemania, Italia, Hungría, Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Croacia, Serbia, Montenegro, Japón, Manchuria, Mongolia Interior y Francia de Vichy.

El mismo día de la declaración de guerra la 2ª División Irakí llegó hasta Bassora, donde a duras penas se logró mantener a los Aliados a pesar de la presencia de la Royal Navy. La base de Habbaniya en pleno desierto fue asediada por el Ejército Irakí y bombardeada tanto por aviones como cañones, sin embargo la poderosa Real Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force o RAF), consiguió en unos pocos días desintegrar a la Real Fuerza Aérea Irakí, lo que hizo levantar el cerco. Fue justo en ese instante cuando la ofensiva irakí se detuvo en un momento en que el Gran Mufti de Jerusalem, Amín al-Husseini, proclamaba en todo el mundo árabe el 9 de Mayo de 1941 la “Guerra Santa” contra el Imperio Británico, llamamiento que aprobaron Egipto y Arabia Saudita aunque sin intervenir.

Desde Transjordania Inglaterra comenzó la invasión de Irak con la 1ª División de Caballería y la Legión Arabe encuadradas en la Habforce. Dicha Habforce consiguió reconquistar la fortaleza fronteriza de Rutbath Wells. A la vez los asediados de Habbaniya salieron de la fortaleza y el 10 de Mayo tomaron el Lago Habbaniya y la ciudad de Mujara.

Un avión irakí del tipo bombardero Messerschmitt Bf 110 se dispone a despegar cargado de bombas para atacar a los británicos.

Fue en esos instantes cuando los alemanes comprendieron lo grave de la situación, Irak pedía ayuda a gritos y sus aliados tardaban demasiado. El Ala Irak (Fliegerführer Irak) se compuso como escuadrilla de aviones de ayuda a Irak, para eso Hitler tuvo que pedir permiso a Philippe Pétain con el fin de que le permitiera usar los aeródromos que la Francia de Vichy poseía en Siria. Pero ese no sólo era el problema, también la ruta áerea que debían seguir sobre la Isla de Rodas para evitar a los cazas ingleses de Chipre. Los primeros aviones llegaron el 13 de Mayo de 1941 a Irak, concretamente a los aeropuertos de Mossul y Kirkuk, todos bombarderos Messerschmitt Bf 110 y Heinkel He 111; los cuales ese mismo día lanzaron el primer bombardeo sobre la Habforce. La RAF sufrió pérdidas ante la Luftwaffe, pero el más grande poderío de la RAF decantó la balanza a su favor. Otras naciones enviaron ayuda como Italia que llevó una escuadrilla de 20 aviones Fiat CR-42 o la Francia de Vichy que contribuyó aportando a los irakís 32 camiones, 8 cañones, 354 pistolas y 30.000 granadas. Alemania poca ayuda por tierra pudo prestar, únicamente la Sonderstab F al mando de Hellmuth Felby con 40 hombres llegó a Siria, pero no pisó Irak por falta de tiempo, aunque a través de Turquía dotó a los irakís de 4 cañones, 200 ametralladoras y 15.000 rifles.

La impresionante fuerza del Eje había llegado tardíamente, pues el Ejército Irakí apenas tenía fuerzas cerca de Habbaniya y se retiraba de los otros dos frentes en Bassora y la frontera transjordana. Del 18 al 22 de Mayo se llevó a cabo una sangrienta lucha en la llamada Batalla de Fallujah que causó centenares de muertos, siendo el resultado una victoria británica que le abrió las puertas a Bagdad. La última gran ofensiva inglesa se inició sobre la capital el 24 de Mayo mientras los soldados eran acosados por la Luftwaffe. A lo largo de una semana los ciudadanos de Bagdad fueron testigos de grandes combates y bombardeos sobre la población civil, muchos de sus habitantes echaron la culpa a los hebreos, por lo que en las zonas aún no controladas por los británicos fueron masacrados más de 100 judíos en lo que se conoció como “Progrom de Bagdad”. Cuando los británicos bajo el fuego de las balas superaron los ríos de la ciudad, el Gobierno de la Plaza Dorada con Rashid Alí al-Gailani a la cabeza huyeron a Irán. También escapó el Gran Muftí, Amín al-Husseini, que a punto estuvo de ser asesinado por dos judíos que trabajaban para los ingleses, salvándose gracias a que un avión alemán de casualidad destruyó el vehículo en el que viajaban cuando iban a asesinarlo, ambos resultaron muertos.

Finalmente el 30 de Mayo de 1941 Bagdad cayó en manos británicas e Irak se rindió, aunque algunas guarniciones irakís resistieron en el Kurdistán y el norte del país hasta Junio. La represión inglesa no tardó en aflorar abriendo tres campos de concentración para los nacionalistas irakís, se fusilaron a 4 miembros del Golden Square y al ex-;inistro Yunus al-Sabawi. Con la conquista de Irak los alemanes perdieron un gran aliado y una posición clave estratégica entre las puertas de Asia, África y Europa.

De todas fomas la campaña de Irak favoreció en algunos aspectos al Eje, pues los británicos para mantener la ocupación necesitaron tropas muy necesarias en otros lugares con la finalidad de vigilar los oleoductos. Por ejemplo se empleó enteramente a la 24ª Brigada India y se tuvo que crear una flotilla fluvial para los Ríos Tigris y Eúfrates. Todas estas tropas ocupadas en Irak hicieron que en 1942 los ingleses perdieran Malasia y Singapur en manos de Japón. Además no toda la resistencia irakí cesó, de vez en cuando tuvo lugar alguna que otra escaramuza a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y repetidamente fueron atacados los ferrocarriles, tanto que incluso hubo un momento en que toda la vía férrea que debía suministrar la lucha inglesa en el África del Norte quedó interrumpida.

Siria y Líbano:

Mucho antes de la invasión irakí, Gran Bretaña ya tenía prevista la invasión del territorio de la Francia de Vichy en Siria y su títere Líbano en Marzo de 1941, ambos repletos de tropas francesas vichystas que representaban un auténtico peligro para los intereses británicos. El 21 de Mayo de 1941 se dió la orden para hacer los preparativos de invasión. Para el 25 la operación ya estaba lista con el general Henry Maitland Wilson al mando.

La única misión militar en Oriente que tenía Alemania era la Sonderstab F al mando de Hellmuth Felby con 40 hombres, la cual se acantonaba en Siria al haber suspendido su intervención en Irak, algo que preocupaba bastante a los ingleses. El 5 de Junio la plantilla alemana se amplió con más hombres hasta el formar el Verbindungstab Syrien, siendo la primera fuerza terrestre militar germana en el Próximo Oriente. Pero el principal obstáculo que se oponía a Gran Bretaña eran las más de 35.000 tropas francesas vichystas, sirias y libanesas que se acontaban frente a la frontera irakí comandadas por Henri Dentz. En este caso Alemania volvió a no saber valorar sus posibilidades, pues el nacionalismo sirio les hubiera apoyado contra la invasión británica, ya que el mismo jefe del Bloque Nacional de Siria, Shukri al-Quwwalti, ofreció su ayuda, pero como de costumbre los alemanes reaccionaron demasiado tarde.

Poco antes de la invasion los británicos se toparon ante un nuevo problema consistente en los beduinos del Emir Fawas Sciaban que se asentaban en Transjordania, los cuales inesperadamente se levantaron en revolución contra los ingleses. Estos beduinos eran transjordanos y sirios en su mayor parte, sin embargo una tribu tan pequeña no podía hacer mucho, pues los ingleses apoyados por transjordanos leales a ellos los aplastaron velozmente.

El 8 de Junio de 1941 un ejército de 35.000 tropas aliadas entre australianos, británicos, indios y franceses libres de Charles De Gaulle, comenzaron la invasión de Siria y Líbano desde Irak. A diferencia de Irak esta no iba a ser una guerra de árabes, sino un enfrentamiento entre Gran Bretaña y Francia. Los sirios nacionalistas no eran nada pro-franceses, pero aún de ese modo participaron ocho batallones de Siria y tres de líbano respectivamente, pues preferían a Francia antes que a Inglaterra, la mayor agresora de los árabes a lo largo de la Historia. Todos los nacionalistas sirios por su propia cuenta participaron en la campaña, fue una pequeña resistencia que surgió en medio del avance eneigo liderada por Fawzi al-Kaukji, quién a pesar de su expulsión de Siria, el embajador alemán allí, Rudolf Rahn, consiguió que se le aceptara de nuevo. Justo en ese momento fue cuando Alemania y Turquía firmaron el Tratado de Amistad Germano-Turco.

El avance británico fue lento, se libraron batallas contra los árabes y los vichystas franceses en el Río Litani, Jezzine y Kissoué. El día 18 de Junio la situación se volvió favorable a los invasores cuando la capital Damasco cayó en manos de la 1ª División Francesa Libre. Sólo unos días después, tras ser bombardeada la región de Aleppo, un avión británico hirió a Fawzi al-Kaukji el 24 de Junio, estando los ingleses a punto de capturarlo, pero por el azar del destino un aparato de evacuación alemán lo recogió y lo llevó a Berlín. El primer día de Julio cayó Palmyra.

Algo sorprendente ocurrió al comenzar Julio. Los alemanes con su presencia miliar en Aleppo de la Sonderstab F presionaron a Pétain para que se permitiera crear una unidad árabe nacionalista siria que luchara contra los británicos. Así nació la Legión Árabe, compuesta por 500 sirios y libaneses más 7 alemanes. Esta legión entró en combate y dió una sorpresa en la Batalla de Raqqa, en la que detuvieron a las fuerzas británicas que avanzaban por allí.

Pero la llegada de los nacionalistas árabes fue tardía, pues el 12 de Julio el general francés Dentz solicitó el Armisticio con los Aliados tras haber conquistado los australianos Beirut en Líbano. De la Legión Árabe la diplomacia alemana entregó salvoconductos a 350 árabes para escapar a través de Turquía, aunque el Gobierno turco devolvió a la mayoría. La Sonderstab F fue evacuada por aire, aunque algún alemán se quedó en Oriente Medio para ayudar a los nacionalistas. Al igual que Irak la ayuda a Siria y Líbano llegó demasiado tarde, otro error más que haría perder al Eje una posición estratégica clave en Oriente.

Irán:

Irán era un país soberano que nada tenía que ver con la Segunda Guerra Mundial. Su único temor era estar rodeado por dos gigantes: la Unión Soviética por el norte y el Imperio Británico por el este en la India y por el oeste en Irak. Reza Khah Pahlavi, el Sha o Emperador de Persia-Irán, tenía importantes contratos petrolíferos en su país que deseaba compartir con los alemanes en su lucha contra Inglaterra. Eso molestaba a los Aliados, añadida la presencia del Gran Mufti de Jerusalem, Amín al-Husseini, más el viejo líder de Irak exiliado, Rashid Alí al-Gaylani, ambos ocultos allí. Cuando Alemania inició la “Operación Barbarroja” el 22 de Junio de 1941, Winston Churchill e Iósif Stalin constituyeron una gran alianza entre Gran Bretaña y la URSS. Pero Inglaterra necesitaba abastecer a Rusia a toda costa y no tenía fronteras en su Imperio para hacerlo, por eso, la única opción de las dos potencias para encontrarse territorialmente era invadir el país neutral de Irán.

El 25 de Agosto de 1941 la Unión Soviética y Gran Bretaña invadieron Irán. Desde la frontera irakí y la India atacaron los ingleses, mientras que desde el Mar Caspio y el Cáucaso los soviéticos. Al comenzar la campaña uno de los principales puertos iranís, Abadan, fue neutralizado por los británicos; rompiendo simultáneamente los rusos el Frente Transcaúcasico en Maku. El Ejército Iraní fue destrozado con excesiva rapidez y el avance enemigo se convirtió en vertiginoso. El 31 de Agosto los ejércitos británicos y soviéticos se dieron la mano en Senna, juntos arrasaron el terreno hasta Kazbin y Hamadan. Finalmente el 17 de Septiembre de 1941 los anglo-soviéticos entraban en la capital de Teherán e Irán se rendía.

Tropas británicas y soviéticas sonríen victoriosas al haber derrotado a Irán.

Apenas nada se pudo hacer por Irán. Amín al-Husseini y Rashid Alí al-Gaylani consiguieron escapar a Europa para unirse al Eje, pero el Sha Reza Khah Pahlavi moriría en el exilio. Líderes exiliados del Golden Square irakí fueron detenidos y ejecutados como Salah ed-Din es-Sabagh o Osmán Kemak Haddad. Los refugiados palestinos tuvieron más suerte al ser deportados a Rhodesia del Sur.

Con la caída de Irak, Siria, Líbano e Irán muchos fueron los árabes que perdieron la esperanza. La única solución a partir de ese momento fue marchar a Europa para alistarse en las fuerzas del Eje y recuperar el territorio una vez que el Afrika Korps invadiera Egipto y el Ejército Alemán (Wehrmacht) superara el Caúcaso.

El Islam a punto de ganar

Nada más caer Irán, el Gran Muftí, Amín al-Husseini, fue acogido por la embajada de Japón en el país, los cuales, cada vez más próximos a los árabes, le ayudaron a escapar a Rodas para pasar luego a Roma, donde llegó el 10 de octubre de 1941. Turquía echó una mano a Rashid Alí Al-Gaylani que escapó a la capital italiana el 21 de Noviembre. Amín al-Husseini y Al-Gaylani eran las principales personalidades en representación de Palestina e Irak respectivamente. También destacaba el gran guerrillero de Siria, Fawzi al-Kaukji, que ya se encontraba en Alemania antes que los primeros trabajando con el compatriota Adel Arslan. Pero había otros líderes árabes importantes en Europa para hacer la guerra a los Aliados junto a numerosos ciudadanos exiliados, eran Abd-al-Karim Sebawi en representación de Líbano, Abu Ghanima de Transjordania, Habib Thammer de Túnez y el Príncipe Mansur Daud de Egipto junto al líder de la organización fascista egipcia de Camisas Verdes, Mustafá Wakil. La presencia de estos líderes indicaba que el territorio del Eje iba a ser el portaaviones del nacionalismo árabe con el resto del mundo. El Gran Muftí se reunió con el Benito Mussolini el 27 de Octubre de 1941, redactándose fruto de esa entrevista el Proyecto de Declaración de Independencia Árabe, el cual preveía la nacionalidad de las naciones musulmanas, la creación de una Confederación Árabe y la abolición del Estado Nacional Judío en Palestina. Un día después, 28 de Noviembre, el Muftí se reunió con Adolf Hitler en Berlín y el Conducator Ion Antonescu de Rumanía, aceptando ambos el acuerdo que se había firmado en Roma, aunque el Führer decidió posponer el punto de la Confederación Árabe para respetar los intereses de la Francia de Vichy, España y sobretodo de Turquía, pues se intentaba atraer a esta última a una alianza con el Eje.

Las primeras medidas militares para los árabes fue crear una unidad especial de voluntarios a cargo de la Sonderstab F que en aquellos momentos se establecía en Grecia, junto al Cabo Sunion, un lugar parecido al desierto en donde se fundó la Legión Árabe (Deutsche Arabische Lehr Abteilung o DAL), una unidad bélica para operar en los frentes de guerra que incluía palestinos, egipcios, sirios, irakís, árabes saudís, transjordanos, marroquís y argelinos. La Legión Árabe se hizo a escondidas de los italianos, pues teóricamente estos debían llevar el tema árabe, pero su incompetencia hizo que Alemania se agenciara esta responsabilidad. A pesar de todo el Gobierno italiano fundó el Grupo de Unidades Especiales (Raggruppamento Reparti Speciali), unidad que incorporaba sobretodo a musulmanes de Oriente Medio y el Sudán.

Al llegar 1942 el escenario bélico cambió radicalmente y volvió a ser favorable a los árabes. Japón había entredo en guerra con Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda, a la cual esta última había arrebatado el Sudeste Asiático y grandes zonas de concentración musulmana con millones de habitantes como Indonesia. Otros países de numerosa población islámica se unieron al Eje como Thailandia o Birmania. Simultáneamente el Afrika Korps de Erwin Rommel volvió a reconquistar Libia y comenzó la liberación de Egipto hasta las puertas de Alejandría, mientras que los ejércitos alemanes y rumanos llegaban a la frontera de Oriente Medio desde el Cáucaso tras tomar el Monte Elbrus. Todo parecía indicar una clara victoria del Eje y una muy cercana unificación islámica.

Los Aliados habían hecho pocos avances en este campo, a los únicos árabes que tenían de su parte, además de los clásicos transjordanos, eran los líderes sanussi libios exiliados en Londres al mando del jefe tribal Mohammed Idris que se oponían a la colinización italiana. A estos les habían prometido una Libia independiente una vez acabara la guerra, pero eran tan pocos que ni siquiera fueron suficientes para tener algún impacto psicológico, además los sanussi tampoco se fiaban mucho de los ingleses, pues cuando los británicos eran amigos de los italianos habían ayudado a los segundos a reprimirlos.

Desde los países del Eje empezó a potenciarse el islamismo como nunca antes, pero esta vez no sólo Alemania e Italia, sino también otra gran potencia como Japón. Las primeras tropas árabes que llegaron al frente bajo uniforme alemán lo hicieron con la Legión Árabe en Stalino, Unión Soviética, aunque rápidamente fueron retiradas debido a una pelea interna que se originó entre palestinos e irakís, ambos enfrentados por estar a favor del Muftí los primeros y de Rashid Alí Al-Galani los segundos. Para el Eje estaba claro, ningún país árabe tendría preferencia en ser liberado, todos lo serían por igual más o menos, tanto desde el Cáucaso con la poblacion musulmana local de Rusia, desde Egipto por el sur del Mediterráneo y desde la India bajo responsabilidad de Japón. En Asia se creó el Gobierno de la India Libre en las Islas Andamán y Nicobar que incluía una notable población árabe, mucha de origen pakistaní, que en seguida empezó a presentarse voluntaria para los ejércitos alemán y japonés.

Soldado musulmán de la Legión Arabe (DAL) con el uniforme y casco alemán.

Italia que en teoría era la responsable del mundo árabe, no hacía absolutamente nada por coordinar la causa. Poco a poco fue siendo dejada de lado por sus colegas alemanes y japoneses que sabían ganarse la confianza de los árabes, pues incluso los islámicos se reían de la torpeza de los italianos y su política poco provechosa. Estas discrepancias entre ítalo-germano-nipones hizo fracasar el plan de Mussolini de monopolizar la propaganda del Eje por la libertad árabe e hindú. Pero Italia aún metió más la pata al provocar su dejadez que Alemania se concienciase 100% con la causa árabe, por lo que el Tercer Reich se autoproclamó responsable de la libertad musulmana en Oriente Medio relegando a los italianos sólo el Mediterráneo, es decir, la bota italiana perdía la dirección de los Gobiernos libres de Irak, Arabia Saudita, Siria y Transjordania, los cuales pasaron a cargo de los alemanes. Italia intentó evitarlo a toda costa, por ello la Corona Italiana reconoció el Proyecto de Declaración de Independencia Árabe, algo que hizo el Rey Víctor Manuel III el 7 de Mayo de 1942 tras entrevistarse con el Muftí. Sin embargo cuando los italianos se dieron cuenta de su error ya era demasiado tarde; los árabes habían elegido a los germanos como sus mentores. Con la nueva dirección alemana el tema árabe fue mucho más sencillo de llevar. Uno de los mayores éxitos fue unir a musulmanes e hindús cuando el Gran Muftí se sumó a la causa antibritánica con el nacionalismo indio de Chandra Bose, gracias en parte a la buena política exterior de Alemania y Japón.

Superadas las rivalidades, las acciones de los árabes en el exilio de Europa y en los territorios liberados de Egipto y el Cáucaso se incrementaron. En Berlín se estableció la Oficina Árabe (“Al-Maktab Al-Arabi” en árabe y “Buro des Grossmufti” en alemán), la cual se encargaba de coordinar todos los asuntos árabes para el esfuerzo político, social y militar del mundo islámico en todos los frentes. La Radio Bari de Italia amplió sus emisiones radiofónicas en árabe a tres nuevos canales: Radio Nación Árabe, dirigida por el Gran Muftí; Radio Egipto Independiente liderada por el Príncipe Mansur Daud, hijo del Rey Faruk I; y Radio Joven Túnez de Habib Thammer del Partido Destour, cuna del nacionalismo tunecino. En Atenas, Grecia, se estableció también otra emisora árabe para los musulmanes del DAL que se entrenaban en Cabo Sunion. Incluso las medidas llegaron a países neutrales como Turquía, concretamente en las ciudades de Ankara y Estambul, donde nació el Kriegsorganization Naher Osten que dirigía el comandante Paul Leverkuhen para mantener contacto con los nacionalistas árabes de ese país. Para coordinar también las acciones con los árabes del Mogreb, Fritz Grobba fue enviado a París con el fin de explotar el tema de la inmigración norteafricana en ese país. Curiosamente como gesto de buena voluntad un grupo de nacionalistas argelinos en Francia marchó a Berlín para entregar a la Cruz Roja Alemana 100.000 francos.

La rebelión árabe de 1941 había pillado de sorpresa a los alemanes a la hora de reaccionar, pero en 1942 estaban más que preparados para llevar a cabo una campaña en el Próximo Oriente, la cual habían estudiado al detalle. En cuanto los ejércitos del Eje llegaran a las fronteras de Oriente Medio desde el Cáucaso, exactamente a Tiblisi, capital de Georgia, se reconocerían los Gobiernos exiliados de Irak, Siria e Irán y se llamaría a una revolución árabe en todo el mundo musulmán en manos de Inglaterra. La operación recibió el nombre de Plan Oriente (Plant Orient), el cual se dividía en tres partes: primeramente el apoyo a los árabes desde el Caúcaso por Alemania, segundo desde Egipto por Italia y tercero desde el Golfo Pérsico con un desembarco de Japón. No sólo los musulmanes de Oriente Medio e India se rebelarían, también los del Cáucaso y la URSS, pues tanto el Gran Muftí como los alemanes se aliaron con la Legión Musulmana Norcaucasiana de Alí Khan, la Legión de Azerbayán de Abo Dudanginski, el grupo guerrillero Unión Musulmana de Mohammed al-Gazani y el Comité Nacional Turkestano, de hecho por cada tribu árabe de las cordilleras caúcasicas Berlín envió delegaciones para obtener ayuda política y militar en la cruzada contra el comunismo y el imperialismo británico, siendo los más privilegiados de estas medidas el pueblo checheno, ingusetio, balkar, karachai y karabardino. Otras partes del mundo islámico tampoco se quedaron sin su representación, ya que el Muftí consiguió reclutar algunos voluntarios indonesios para el Ejército Japonés en el Frente del Pacífico y la creación de la 13ª División SS Croata “Handschar” de las Waffen-SS compuesta por voluntarios musulmanes de Bosnia-Herzegovina que deseaban combatir en los Balcanes al comunismo de Josip Tito. Pero la idea más ambiciosa fue el reconocimiento de un Estado Pan-Turkestano en Asia Central, tanto por parte de la Oficina Árabe como del Tercer Reich, suceso que provocó ciertas tensiones armadas contra los soviéticos en el Asia Central.

A la vuelta de la esquina estaba la victoria para el Eje y nada parecía augurar una derrota. Los árabes encontraron en la figura de Erwin Rommel un nuevo “Lawrence de Arabia”, de hecho le apodaron “Rommel el libertador”, especialmente los egipcios, pues el “Zorro del Desierto” ya había liberado más de la mitad del territorio egipcio, cruzada en la que participó la Legión Árabe venciendo a los franceses libres en la Batalla de Bir Hacheim. El 4 de Julio de 1942 se proclamó la Declaración Oficial del Eje que reconocía la independencia de Egipto, algo que dejó asombrados a los árabes, pues reconocía que la mitad del país ocupado por Rommel pasaba a ser una nación libre y aliada de las potencias del Eje. A los pocos días, el 6 de Julio, los alemanes derribaron accidentalmente un avión del Ejército Egipcio cerca del Cuartel General de Rommel, perdiendo la vida un piloto llamado Ahmed Saudi Hussein, nacionalista egipcio que deseaba comunicar algo importante a las tropas del Eje. Sólamente un día después, 7 de Julio, otro aviador de nombre Muhammed Radwan aterrizó en el mismo sitio e informó a los alemanes que los ánimos en Egipto estaban muy caldeados. El país del Nilo se encaminaba a la rebelión. Los británicos con la Declaración Oficial del Eje habían rodeado con tropas el Palacio del Rey Faruk I, llevando a cabo una represión sistemática contra todo nacionalista egipcio que acabó con la detención y condena de más de 6.000 personas, entre ellos los miembros del movimiento fascista Mirs-al-Fatah de Ahmed Hussein. A continuación se desató un miedo generalizado que culminó en la quema y destrucción de todos los documentos militares ingleses que cubrieron de humo los cielos de El Cairo y Alejandría. La Luftwaffe aprovechó esta situación lanzado miles de panfletos sobre las poblaciones del Valle del Nilo instando a la rebelión e informando que pronto las fuerzas del Eje estarían allí. Todo parecía estar preparado para el recibimiento de los alemanes, Mussolini en persona se había trasladado al frente en su caballo para entrar triunfalmente en Alejandría, incluso el propio Rey de Egipto ya había preparado los festejos y desfiles de la victoria una vez pisaran los ítalo-germanos El Cairo. El 23 de Julio los alemanes recibieron en Turquía un comunicado secreto del propio Rey Faruk I de Egipto, el cual decía que en cuanto los alemanes e italianos llegaran al Río Nilo, la rebelión contra los ocupantes ingleses estallaría en todo el país.

Última oportunidad

A sólo muy pocos kilómetros de Alejandría el Afrika Korps de Rommel se vió envuelto en una trampa y frenado en Alam Halfa. La razón de este estancamiento es que las tropas alemanas e italianas estaban exhaustas, con pocas municiones, tanques y gasolina. El 23 de Octubre de 1942 el nuevo general británico Bernard Montgomery, pasó al contraataque en Egipto y lanzó una gigantesca ofrensiva contra El-Alamein. Tras varios días de combate el Ejército Italiano fue destrozado y los alemanes puestos en retirada tras encajar una gran derrota, entre estos marchó humillada la Legión Árabe. Para el 8 de Noviembre de 1942 los estadounidenses y británicos desembarcaron en Marruecos y Argelia aniquilando a los ejércitos de la Francia de Vichy, curiosamente el Muftí había advertido cuándo, cómo y dónde sería el desembarco aliado, pero los alemanes no le escucharon. Por si fuera poco los ejércitos del Eje que avanzaban contra el Cáucaso hubieron de batirse de retirada justo en la frontera con Oriente Medio debido al cerco de Stalingrado que acabaría en el mayor desastre militar de la Historia de Alemania. Mientras tanto al otro lado del mundo, Japón frenó su avance hacia la India dentro de Birmania y la expansión por el Pacífico se vió detenida en Guadalcanal. En sólo tres meses el Eje había pasado de obtener la victoria total y absoluta, a la plena retirada general en todos los frentes. Las rebeliones musulmanas previstas en Egipto, Próximo Oriente y la India fueron frustadas y quedaron ya como una cosa imposible de realizarse.

A pesar de que ya no había oportunidad para liberar a los árabes, el Tercer Reich tendría otra posibilidad con un puñado de musulmanes a raíz de la nueva campaña que se avecinaba: la de Túnez. Poco después de que Marruecos y Argelia cayeran en manos aliadas, las primeras tropas del Eje empezaron a llegar a Túnez, siendo en pocos días el país ocupado por los alemanes e italianos. El Muftí solicitó al Alto Mando Alemán (OKW) cuatro puntos: el primero que se independizara Túnez, el segundo que se creara con los tunecinos un Ejército de Liberación del Mogreb, el tercero que se enviara a la Legión Árabe a la región y por último que se apoyaran las rebeliones árabes de las vecinas Argelia y Marruecos. Pero Hitler volvió a cometer un error, ya que decidió respetar la soberanía de la Francia de Vichy según le recomendó el embajador alemán Rudolph Rahn. Equivocadamente se cedió la administración del país al general vichysta Jean Pierre Esteva, aunque para contentar a los árabes se designó como Jefe del Estado al Bey Mohammed al-Moncef, que más que soberano era un títere francés deseoso de obtener la independencia.

La situación en Túnez era de lo más curiosa: los franceses estaban aterrorizados de que los germanos cedieran Túnez a los musulmanes, los nacionalistas tunecinos querían la independencia a toda costa, los italianos ambicionaban anexionar el país a su Imperio y los alemanes querían que todos parasen de discutir entre sí y colaborasen de una vez para vencer a los Aliados. Con el fin de frenar la polémica, las tropas de ocupación alemanas encontraron la solución creando una Comisión Mixta que dirigían franceses, italianos y tunecinos al mismo tiempo. Pero a las pocas semanas Hitler por fin vió claro que no podía esperar mucho de italianos o franceses y sí de los tunecinos, por tanto comenzó a colaborar exclusivamente con el Bey, otorgando más poder en los asuntos políticos y militares al movimiento nacionalista del Partido Neo-Destour, liberando a personalidades independientistas como Habib Burguiba, legalizando los diarios independientistas Ifriqiyya al Fatah y Al-Shaab y creando una Oficina Mogrebí (Al-Maktab al-Mogreb) en manos del propio Muftí.

Al principio la campaña de Túnez marchó viento en popa para el Afrika Korps de Rommel y los árabes. Primero Rommel frenó a los británicos que acababan de conquistar Libia por el este en la línea Mareth; mientras que a continuación en el oeste los alemanes e italianos se enfrentaron por primera vez a los estadounidenses en la Batalla de Kasserine, encuentro en que los americanos sufrieron una severa derrota. Los alemanes se hicieron con Túnez al completo y no sólo eso, sino que comenzaron la invasión de Argelia, aunque debido a la falta de suministros Rommel hubo de pararse a los pocos kilómetros de entrar en la región.

Tropas tunecinas al servicio del Afrika Korps presentan armas con bayoneta calada en unas maniobras sobre las arenas de Túnez.

Con la guerra llevada a Túnez y Argelia, el Muftí solicitó una vez más que se proclamara la independencia árabe del Mogreb para que se crearan quintas columnas por todo el Norte de Africa, inclusó pidió que se rescatara al nacionalista marroquí Abd-el-Krim prisionero en la Isla de Reunión; pero Hitler volvió a negarse, aunque en esta ocasión tenía parte de razón, pues esa decisión podía haber provocado un conflicto con la vecina España al haber peligrado sus colonias en la región, país con el que Alemania tenía una alianza militar en el Frente de Rusia con la División Azul. No obstante no desestimó la idea de crear un ejército de voluntarios árabes, pues aunque no quería dañar los intereses de Occidente en África del Norte, al terminar la guerra tenía la intención de separar el mundo árabe de las colonias europeas. La Legión Árabe fue enviada de Stalino a Palermo y de allí a Túnez, reconvirtiéndose en el Mando de Tropas Germano-Árabes (Kommando Deustsch-Arabischer Truppen o KODAT) y reconstruida bajo voluntarios tunecinos, argelinos, marroquís, además de algunos palestinos, sirios e irakís. La llegada de tropas árabes con uniforme alemán causó una gran excitación en Túnez, para la mayoría de los tunecinos la independencia se había logrado y vitoreaban a aquellas tropas con emoción como si fueran sus liberadores. La zona asignada de combate para los árabes del KODAT fue la costa entre el Cabo Bon y el Golfo de Hammamet, aunque no entraron en combate hasta mediados de Marzo. También se creó una unidad paracaidista de 100 árabes que fueron lanzados en Argelia, país en el cual con ayuda de los nacionalistas argelinos, sabotearon instalaciones y distrajeron tropas aliadas del frente. Pero sin duda las principales zonas de combates fueron los alrededores de la capital, Túnez, lugar en el que los árabes resistieron durante semanas los ataques del II Cuerpo Blindado Estadounidense del general George Patton.

La negativa de Vichy a independizar Túnez hizo que Alemania no pudiera ayudar a los tunecinos como hubiera querido. Todavía Berlín albergaba esperanzas de que el Reich y Francia pudiesen colaborar, pero no fue así, Hitler jugó mal y perdió. La campaña de Túnez se volvió del revés con la expulsión de los alemanes en Argelia, la derrota en la Batalla del Guettara y el cruce por parte de los británicos de la Línea Mareth. La mayoría del KODAT en el mes de Mayo fue destruido por los americanos, los últimos restos llegaron a Porto Farina el 8 de Mayo y pocos escaparon a Europa. Túnez cayó en manos aliadas el 12 de Mayo de 1942.

Con Túnez en manos de los Aliados los tunecinos padecieron lo indecible. Ser nacionalista ya no era sólo ser considerado rebelde como en décadas anteriores, sino también un fascista hitleriano, excusa con la cual la represión de los occidentales se extendió por todo el país contra la población. En los barrios judíos y cristianos de Túnez, la población hebrea y católica sacó a las calles a los árabes arrastrándoles entre multitudes para ser escupidos y linchados, sometiendo símbolos de la religión islámica al escarnio. Los derechos de los tunecinos se vieron reducidos aún más, pues la Francia Libre de Charles De Gaulle dictaminó que los ciudadanos de Túnez eran pro-alemanes y debían ser castigados, por eso abolieron el poder de la familia real encarcelando al Bey Mohammed al-Moncef que murió poco después en prisión. Muchas viviendas de la población tunecina fueron expropiadas y las redadas nocturnas contra familias en busca de nacionalistas se hicieron muy comunes. La más mínima sospecha como tener en una casa un poema escrito a Rommel o algún libro Mein Kampf (Mi Lucha) de Hitler, ya era motivo de detención. El Partido Neo-Destour fue ilegalizado de nuevo y sus líderes como Habib Burguiba o el jefe de juventudes Raschid Idriss marcharon al exilio. Varios miles de prisioneros tunecinos, argelinos y marroquís del KODAT fueron enviados junto a alemanes e italianos a los campos de prisioneros, antes de ello Alemania les había propuesto la licenciación para que sus captores les trataran más humanamente, pero los árabes se negaron alegando a que era más honroso pagar las consecuencias junto a sus camaradas germanos, algo más propio de su religión. Entre los prisioneros del KODAT y a pesar de que lo prohibía la Convención de Ginebra, fueron ejecutados por fusilamiento dos de los musulmanes. Algunas familias ocultaron alemanes y árabes del KODAT en sus casas hasta el final de la guerra, mientras que otros muchos a lo largo de 1943 hasta 1945 siguieron luchando en partidas de guerrilleros sobre la Cordillera del Atlas.

En los otros frentes donde se hallaban musulmanes las cosas fueron igual de mal. Los árabes que servían dentro de la Wehrmacht en el Frente del Este, concretamente en una unidad llamada Sonderstab 287, resultó ser muy dañada en la Estepa de los Calmucos en el Caúcaso por culpa del Ejército Rojo. Los árabes de la India que luchaban al lado de Japón tuvieron que frenar su ofensiva para liberar su país justo en frente de la frontera de Birmania con su patria. Las esperanzas de independecia árabe en todo el mundo quedaron truncadas ese año 1943.

El fin de un sueño

Italia que había causado problemas a los árabes y alemanes con el tema de la independencia del mundo musulmán, comunicó el 17 de Mayo de 1942, sólo cinco días después de la pérdida del Norte de África, que había de procederse a la independencia del Mogreb y Túnez. Sorprendentemente Alemania se negó esa vez alegando que no debían peligrar sus relaciones con España.

A partir de la caída de Túnez, los árabes en Europa debían de buscarse su propia forma de combatir a los Aliados y a la URSS. La Organización Todt, grupo de construcción e ingeniería del Tercer Reich en manos del Ministro de Industria, Albert Speer, decidió abrir plazas para los árabes en Europa, sobretodo en Francia, donde cerca de 18.000 musulmanes mogrebís obtuvieron un contrato laboral para marchar a trabajar a Alemania. Sin embargo fueron las fuerzas militares las que más atrajeron a los musulmanes, en especial las Waffen-SS. La primera unidad en crearse fue la 13ª División SS de Montaña Croata “Handschar”, compuesta mixtamente por musulmanes y católicos croatas que ansiaban combatir en los Balcanes a las fuerzas partisanas yugoslavas de Josip Tito. Poco después también en la ocupada Yugoslavia se fundó la 23ª División SS Bosnia “Kama” formada por musulmanes de Bosnia-Herzegovina, algo que se logró gracias a las buenas relaciones del Muftí Amín al-Husseini con el Reichsführer de las SS Heinrich Himmler.

Al rendirse Italia en 1943 sucedió algo asombroso para el mundo islámico: el Tercer Reich independizó Albania como parte del Eje, siendo aquel el primer país musulmán reconocido y liberado por Hitler al mismo tiempo, uno hecho que los árabes habían esperado mucho; pero no sólo eso, sino que las Waffen-SS también crearon un ejército nacionalista albanés bajo el nombre de 21ª División SS de Montaña Albanesa “Skandenberg”. Curiosamente en la misma caída de Italia intervino una unidad árabe llamado Kommand Schacht que desarticuló a una fuerza libia pro-italiana y la puso al lado del Reich. El 845th Batallón Árabe con 1.300 voluntarios mogrebís y musulmanes del Próximo Oriente se creó para la lucha contra los partisanos en Grecia, unidad que resultó ser una auténtica fiera, ya que sus miembros obtuvieron grandes victorias como la de Helicón en la que capturaron un comandante griego y al enlace británico, además de luchar en diversos frentes como Macedonia, Montenegro, Bosnia-Herzegovina y Croacia donde resistieron a los partisanos de Tito y a los soviéticos. También en Francia se creó una unidad árabe compuesta por mogrebís para combatir a la Resistencia Francesa llamada Legión Norteafricana, la cual consiguió una importante victoria contra el maquis en Limoges.

Con todas las fuerzas árabes combatiendo contra los Aliados, el Eje adquiriría países islámicos como amigos. En Septiembre de 1943 Albania, país islámico, obtuvo la independencia y entró en alianza con el Eje. Poco después Japón anunció la futura independencia de Indonesia, la región con mayor población musulmana en el Planeta Tierra. Los árabes estaban encantados con el Eje, desde Berlín el Gran Muftí lanzaba sus ataques radiofónicos contra ingleses, americanos y rusos por mantener ocupadas tantas regiones islámicas del mundo. Si del Eje los árabes podían hablar bien, no podían decir lo mismo de los Aliados, sobretodo desde que en Palestina se creara la Brigada Judía, algo que causó la ira de muchos musulmanes tras denunciar el Gran Muftí dicho acto. Por otro lado en Alemania se rendía culto a esa amistad con el mundo árabe, por ejemplo se escribió una biografía en lengua alemana del Muftí llamada Amín al-Husseini, Grossmufti Von Palestina del autor Kurt Fisher-Weth y un primer estudio serio sobre el problema palestino bajo el nombre de Die Britische: Palestina. Politik. Dokumente zur Zeitgeschichte del escritor árabe Mamrin al-Hamui. Se llegó incluso a celebrar un gran mítin en Berlín presidido por el Gran Muftí el 2 de Noviembre de 1943 en el que llamó a la Guerra Santa contra los Aliados a todo el mundo árabe desde Marruecos a las Filipinas.

Visita del Gran Muftí de Jerusalem a los voluntarios musulmanes bosnios de las Waffen-SS en la región de Bosnia-Herzegovina, Croacia.

El desembarco de Normandía se produjo el 6 de Junio de 1944 y con ello la invasión de Europa. El Muftí sugirió que se reclutase voluntario a todo el personal mogrebí en Francia para combatir a los Aliados, pero Hitler se negó para no dañar los intereses de una Francia de Vichy que ya tenía los días contados, otra oportunidad más desaprovechada. Curiosamente en ese momento Alemania lanzó la Declaración de Independencia del Mogreb y el Mundo Musulmán, polémica que ningún árabe entendió, pues no comprendían cómo el Tercer Reich hacía ahora eso cuando estaba ya todo perdido y no lo había hecho antes cuando hubiese podido ganar la guerra. Nada podía salvar a los árabes. Albania cayó en Septiembre 1944 para implantarse el comunismo. Las fuerzas de la India Libre fueron derrotadas en Imphal y Kohima haciendo que se retiraran a Birmania y poniendo fin al sueño de los musulmanes indios a obtener la independencia. Por otro lado la Legión Norteafricana se disolvió y fuerzas como el 845th Batallón Árabe, más las Divisiones SS “Skandenberg”, “Kama” y “Handschar” quedaron asediadas en la Bosnia-Herzgovina sin esperanzas de sobrevivir. A pesar de todo ello no dejaron de caer paracaidistas árabes en Próximo Oriente al servicio del Eje que lograron destruir algunos oleoductos y volar vías férreas en Irak y Palestina.

Mientras tanto los Aliados seguían haciendo su política árabe de otra manera. Inglaterra, deseando humillar a la Francia Libre y ganar títeres en Oriente Medio, presionó a De Gaulle para independizar Siria y abandonar el Líbano, cosa que al final se consiguió. El 22 de Marzo de 1945 nacía la Liga Árabe impulsada por Inglaterra, una alianza musulamana entre Arabia Saudita, Egipto, Irak, Siria, Transjordania y Yemen. Este movimiento político fue para impedir que el poderío de Estados Unidos se agenciara toda la economía petrolífera y estratégica del Próximo Oriente, además de evitar que se llegara a un acuerdo sobre la independencia del Estado Judío de lo que llamaban los hebreos “Israel”, un territorio que los británicos no querían perder. Pero los americanos ya habían firmado su acuerdo con los judíos, los cuales obtendrían parte de Palestina a costa de los árabes y de la descolonización inglesa. Winston Churchill como respuesta manipuló a la Liga Árabe para que declarara la guerra al Eje y de ese modo hacer ver a los estadounidenses que los musulmanes también eran amigos y no tenían por qué ser castigados con la partición palestina. Así pues los países musulmanes de Arabia Saudita, Siria, Irak, Líbano, Egipto, Turquía e Irán entraron diplomáticamente en guerra con el Eje en 1945, pero esa declaración no fue más que una baza, pues ninguno de sus ejércitos disparó jamás una sóla bala contra un soldado alemán o japonés, de hecho más que enemigos de Alemania y Japón fueron amigos vestidos de pro-británicos, pues dejaron a los agentes del Eje moverse con total impunidad por sus territorios. La Liga Árabe fue un fracaso, ya que los países árabes siguieron prácticamente siendo amigos del Eje a pesar de que en el papel figuraran que estaban en guerra contra ellos; además, por si fuera poco, aquello no sirvió para que Estados Unidos rompiera su pacto con los judíos, acuerdo aún más reforzado cuando se descubrieron los primeros campos de concentración en Alemania. El final para Oriente Medio iba terminar de la peor manera posible: Inglaterra perdería su poder y Palestina quedaría en manos de los judíos.

Abril de 1945 se presentaba crítico para los árabes. La ofensiva de Tito en los Balcanes hizo que las divisiones SS albanesas, bosnias y croatas, además del 845th Batallón Árabe, se retiraran hacia Zagreb, capital de Croacia. Durante la Batalla de Berlín combatieron algunos árabes en una pelea final por Europa, siendo el peor sector de lucha Pomerania y el Río Oder.

Tras rendirse Alemania el 8 de Mayo de 1945, tuvo lugar un hecho decisivo en el mundo árabe. Una protesta en Argelia como respuesta a la derrota alemana causó la ira de los árabes que aún estaban a favor de Hitler, así que atacaron a los colonos franceses matando a 20 gendarmes y 103 civiles galos. La respuesta del Ejército Francés fue brutal, pues la matanza desatada se extendió en aldeas y pueblos a través de represalias, choques armados y linchamintos. Murieron cerca de 45.000 argelinos, siendo el acontecimiento conocido como la Matanza de Setif.

Temerosos por lo de Setif, los árabes que aún luchaban en Europa se convencieron todavía más de que no debían capitular. Como Alemania estaba fuera de combate, decidieron seguir la lucha adscritos al Ejército Croata, pues Croacia era una nación que aún no se había rendido. Durante la semana siguiente a Setif los musulamanes del 845th Batallón Árabe, y las Divisiones SS “Skandenberg”, “Kama” y “Handschar” pelaron en los alrededores de Zagreb hasta que sucumbió a finales de mes, momento en el que cayeron prisioneros de los yugoslavos o bien escaparon al exilio. La última participación de los árabes al lado del Eje se hizo en la Guerra del Pacífico, bien en las guerrillas de Indonesia o en el Sudeste Asiático. El 2 de Septiembre de 1945 el Eje con Japón a la cabeza se rendía a los Aliados y finalizaba la Segunda Guerra Mundial. El mundo árabe, aunque jamás había estado formalmente en guerra con nadie, podía considerarse como uno de los derrotados.

Y después…

Las celebraciones de victoria se extendieron como la pólvora a lo largo de todas las naciones vencedores de la guerra. Alemania, Japón y el resto de países del Eje no eran los únicos que lloraban la amarga derrota, también los árabes, que aunque no habían luchado oficialmente como naciones independientes, la victoria de los Aliados sólo significaba el sometimiento a Occidente, la vuelta a la esclavitud y la desmembración de Palestina por parte de los judíos.

El Gran Muftí de Jerusalen, Amín al-Husseini, huyó a Suiza, pero este país le deportó a Francia, aunque para su suerte los franceses le perdonaron la vida presionados por la Liga Árabe; no fue más cordial la Yugoslavia de Josip Tito al solicitar que se lo entregaran por las revueltas árabes en Bosnia-Herzegovina instigadas por él que habían cometido graves crímenes de guerra; pero de nuevo tuvo fortuna porque el Rey Faruk I de Egipto lo acogió en su país como exiliado. A Egipto también fue a parar el líder Raschid Al-Gaylani para colaborar con el movimiento de “Oficiales Libres” de Anwar al-Sadat y Gamal Abdel Nasser. Por otra parte Fawzi al-Kaukji consiguió escapar a Palestina para oranizar una nueva guerrilla.

Los primeros países de una gran población musulmana en lanzarse a la revuelta para obtener la independencia fueron Indonesia en el mismo año 1945 y después la India y Pakistán en 1947, a costa ambos de Holanda y Gran Bretaña respectivamente. Bien se realizó la independencia de Indonesia, pero tan mal se hizo la descolonización británica que India y Pakistán se enzarzaron en 1948 por temas religiosos y fronterizos en la Guerra de Cachemira que dejó 3 millones de muertos.

Palestina fue uno de los principales problemas de Gran Bretaña, ya que Londres no sólamente tenía que luchar contra la insurgencia árabe, sino que también contra grupos terroristas formados por sionistas judíos radicales. En el asunto de Palestina decidió intervenir la recién creada Organización de Naciones Unidas (ONU), dando razón a la creación de un Estado Nacional Judío que separó a hebreos y árabes con el fin de albergar a los miles de supervivientes del Holocausto en Europa. El 15 de Mayo de 1948 Gran Bretaña perdió Palestina, la cual se repartió en una zona gobernada por árabes con el 40% del territorio y el tan ansiado Estado Nacional Judío bajo el nombre de Israel con el 60%. Acto seguido empezaron las guerras entre musulmanes y hebreos.

Con la descolonización casi general los árabes fueron liberándose de las potencias. El Estado títere de Transjordania dejó de subordinarse a los británicos cambiando su nombre por Jordania. Libia, devuelta a Italia al finalizar la Segunda Guerra Mundial, fue independizada en 1951. Para 1956 Francia e Inglaterra se enfrentaron contra Egipto en la Crisis del Canal de Suez, guerra que aunque fue una derrota militar egipcia, los Estados Unidos y la URSS obligaron a los anglo-franceses a retirarse, viendo de esta manera el país del Nilo liderado por Abdel Nasser del antiguo movimiento de “Oficiales Libres” el fin de la hegemonía británica. El turno le llegó también al Mogreb: Marruecos obtuvo la independencia en 1956 con el Rey Mohammed V a la cabeza y Túnez también lo hizo también ese año. En Irak estalló una revuelta antibritánica en 1958, en la cual participó una vez más Raschid Al-Gaylani, consiguiendo en aquella ocasión que su patria dejase de ser un títere de Inglaterra. Gracias a los sucesos de Irak el vecino Kuwait fue descolonizado en 1961. Tras una cruenta guerra con Francia, Argelia finalmente en 1962 pudo independizarse, aunque el coste fue muy alto en vidas humanas debido a las represalias de los franceses y el empleo en el territorio de armas atómicas para pruebas.

Con la pérdida del poder inglés y francés en el mundo árabe, los conflictos se reducirían exclusivamente a choques entre los musulmanes por un lado e Israel y Estados Unidos por otro. El primer conflicto armado fue la Guerra de los Seis Días en 1967 entre Egipto, Siria, Jordania e Irak contra Israel, encuentro que se saldó con victoria de este último adquiriendo una gran influencia en la zona como la Península del Sinaí, los Altos del Golán y Cisjordania. Aunque la Guerra de los Seis Días se saldó con la derrota de los musulmanes, fue la primera gran coalición militar de potencias árabes contra los judíos, algo que habían esperado hacer desde comienzos de la Segunda Guerra Mundial. En 1973 estalló la Guerra del Yom Kippur, que de nuevo otra vez se hizo entre Egipto, Siria, Jordania e Irak contra Israel, saldándose en empate gracias a la intervención de la ONU tras la Conferencia de Génova. Un año después, el 4 de Julio de 1974, el Gran Muftí de Jerusalem, Amín al-Husseini, falleció en Beirut, Líbano, acudiendo a su entierro masas de todo el mundo árabe.

Lo que víno después de la muerte del Gran Muftí, posiblemente ya este muy lejano de la Segunda Guerra Mundial. El mundo musulmán se enfrentó en numerosos conflictos: la Marcha Verde de Marruecos contra España, la Guerra entre Irak e Irán, los bombardeos a Libia, la invasión de Kuwait, la Primera Guerra del Golfo Pérsico, el conflicto de Bosnia-Herzegovina, los atentados del 11 de Septiembre de 2001 en Nueva York, la invasión de Afganistán, la Segunda Guerra del Golfo Pérsico o la Guerra del Líbano. Estos on sólo ejemplos de la mala división de fronteras y la pasada explotación occidental anglosajona e israelita a los árabes. Sin dudarlo de ninguna manera, toda esta larga serie de luchas y guerras de guerrillas podían haberse dado en la Segunda Guerra Mundial y hubieran causado una total y completa derrota de los Aliados. En uno de los últimos escritos de Adolf Hitler antes de morir en el búnker de Berlín, expresó lo mucho que lamentaba no haberse involucrado con la única posibilidad que habría tenido de ganar la guerra, la revolución árabe por la libertad, y todo por contentar a unos pésimos aliados como Italia y la Francia de Vichy que no daban nada a cambio a excepción de problemas. Un error que él y los musulmanes pagaron muy caro.

Mapa del mundo árabe durante la Segunda Guerra Mundial y los principales acontecimientos.

 

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado, La Espada del Islam, García Hispán Editor (1999), p.67-208
Robert Lyman, Irak 1941 the battles of Basra, Habbaniya, Fallujah and Baghdad, Osprey Publishing (2006), p.18-93
Winston Churchill, La II Guerra Mundial Volumen 1. El camino hacia el desastre. “XXI El último esfuerzo del general Wavell”, Planeta Deagostini (1959) p.490-494
Jacques Pirenne, Historia Universal. “El Irak se subleva contra Inglaterra”, Exito (1961) p.270