“Sook Ching” de Malasia y Singapur

 

“Sook Ching”, en idioma chino “Purificación” o “Eliminación”, fueron una serie de ejecuciones masivas perpetradas por los japoneses en Malasia y Singapur. La experiencia de estas masacres, perfectamente medidas y planificadas, dejaron uno de los más terribles recuerdos para los malayos y singapureses en la Segunda Guerra Mundial.

Antes de tener lugar la “Sook Ching”, los japoneses ya cometieron otros abusos contra la población tras la invasión de la Península Malaca. Nada más ser conquistada la colonia de Singapur, los japoneses se lanzaron a una orgía de pillajes y violaciones contra las chicas singapuresas. Miles de mujeres tuvieron que abandonar la colonia y escapar a Malasia o a las más próximas plantaciones de caucho en Serangoon. Pero otras muchas no tuvieron tanta suerte, ni siquiera las que se ocultaron en los refugios antiaéreos bajo el subsuelo, a las cuales los japoneses iban a buscar. La imagen de chicas con las ropas rotas y semidesnudas vagando por las calles de Singapur se convirtió en un panorama habitual de la ciudad. Aquella locura de sexo y violencia terminó después de unos días, cuando las autoridades finalmente pusieron orden a sus propios soldados.

Vuelta la calma a Malasia y Singapur, el general responsable de la ocupación, Tomuyuki Yamashita, extralimitándose en sus funciones, ordenó dar un castigo ejemplar a la población china residente. Convencido de que los inmigrantes chinos eran unos “quinta columnistas” al servicio del Kuomintang de Chiang Kai-Shek, Yamashita se sirvió de la Kempeitai, la policía secreta al mando del teniente coronel Oishi Masayuki, para llevar a cabo ejecuciones sumarias por todo Singapur.

Detenidos en medio de una calle de Singapur por la Kempeitai esperan ser llamados para la ejecución.

Muy diversos fueron los objetivos de los japoneses antes de que organizaran la operación de castigo, siendo muchos de los blancos elegidos para morir seleccionados a partir de recortes de periódicos según su grado de popularidad en la ciudad. Entre las categorías de sospechosos marcados dentro de las comisarías de policía estaban perfiles como los comunistas, empresarios, antiguos veteranos de la Dalforce del Ejército Británico, responsables del Banco de China, taiwaneses renegados, hombres con tatuajes en la piel e incluso hombres con dialecto de Hainan.

El 18 de Febrero de 1942 Japón inició la persecución en Singapur con 1.200 efectivos, entre ellos 200 policías profesionales y 1.000 auxiliares. Los varones de 15 a 50 años fueron el objetivo prioritario, a los que se separó de mujeres y chicas jóvenes, encerradas provisionalmente en tiendas de maquinaria. Escenas similares fueron comunes en la Calle Victoria y otros puntos famosos de la ciudad. Cuando por fin se decidía si los varones eran culpables o no, inmediatamente eran conducidos a fosas comunes excavadas en la tierra y fusilados de un disparo en la espalda o la nuca. Una de las muertes más esperadas por los japoneses fue la del empresario Tan Kah Kee, el magnate chino más rico de Singapur.

Algunas de las matanzas más terribles tuvieron lugar en el Sultanato de Johore. Los japoneses llevaron a esa zona a grupos de cinco personas, de las cuales escogían a un chino que debía cavar una fosa para él y los otros cuatro, para a continuación ser todos fusilados en su interior por un pelotón. Estos agujeros bajo el suelo con grupos de cinco chinos asesinados se ubicaron muy próximos al Club del Servicio Civil. No muy lejos de allí, junto al mar, otras decenas de personas murieron alcanzadas por balas de ametralladoras en las playas.

Todos los campesinos chinos que residían en aldeas de Malasia fueron ejecutados en sus mismas propiedades. Masacres de este estilo también se repitieron en Seremban, Taiping, Ipoh y Penang durante los meses siguientes.Tampoco se salvaron los mestizos euroasiáticos a los que se asesinó directamente dentro de sus mismos hogares.

Mamoru Shinozaki, un periodista japonés que había sido encarcelado en la Prisión de Changi en Singapur por los británicos y que posteriormente sus tropas le habían liberado, se dedicó a salvar a un buen número de chinos de las persecuciones de sus propios compatriotas cediéndoles pasaportes falsos. Sin duda Shinozaki no podía aceptar lo que estaban haciendo sus camaradas, ya que cuando él había sido prisionero de los ingleses, jamás recibió un trato tan vejatorio ni inhumano. Lo único que podía hacer ahora era devolverles el favor salvando a cuantos mejor.

Auxiliares japoneses rematando a los fusilados con la bayoneta durante la “Sook Ching” de Malasia y Singapur.

Numerosos malayos que habían servido en el Ejército Británico, muchos de ellos dentro del Regimiento Malayo, fueron otro objetivo a perseguir por las escuadras de la Kempeitai. El 28 de Febrero de 1942, muchos de los prisioneros malayos alojados provisionalmente en las instalaciones del circuito inglés “Race Course Road”, fueron llevados en camiones hasta la costa oriental de Bedok. Una vez allí, en grupos de 90 soldados y 5 oficiales, los malayos fueron introducidos en una trinchera excavada y rociados por armas automáticas, utilizándose para ello 10 cartuchos por ronda. A continuación otro grupo de 95 prisioneros era ejecutado y de nuevo se repetía el proceso con otro de igual número.

Sobre mediados de 1942 terminaron las ejecuciones colectivas de los japoneses en Malasia y Singapur. Sin embargo la violencia de la “Sook Ching” rebrotaría en algunos momentos de la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo en Septiembre de 1942 los nipones ejecutaron a decenas de comunistas en las Cuevas Batu, a finales de ese año fusilaron a 150 chinos en Perak y también en ese mismo lugar mataron a 400 aldeanos malayos en 1944.

Aproximadamente las personas ejecutadas por la Kempeitai durante la “Sook Ching” alcanzó la cifra de 25.000 asesinatos, 20.000 en Malasia y 5.000 en Singapur.

 

Bibliografía:

Christopher Bayly y Tim Harper, Forgotten Armies. Britain’s Asian Empire & The War with Japan, “The Rape of Malaya”, Penguin Books (2005), p.208-217
http://en.wikipedia.org/wiki/Sook_Ching_massacre