“Sook Ching” de Malasia y Singapur

Singapur y Malasia fueron ocupadas por el Imperio Japonés a inicios de 1942 después de provocar al Ejército Británico la mayor derrota de su Historia Militar. Lo que a continuación tuvo lugar sobre aquel dominio colonial, considerado el “Gibraltar del Lejano Oriente”, fueron una serie de matanzas y persecuciones que serían conocidas por el nombre de “Sook Ching”, un término que en idioma chino significaba “Purificación” o “Eliminación”.

Cuando el XXV Ejército Japonés invadió Singapur, los soldados nipones se lanzaron a una orgía de pillajes y violaciones contra chicas singapuresas que encontraban en la calle o secuestraban en los refugios antiaéreos, a quienes no dudaban en desnudar públicamente rasgando sus ropas y luego mantener relaciones sexuales. Afortunadamente en cuanto las fuerzas de la Policía Militar Japonesa retomaron el control de la situación, los asaltos a chicas terminaron, aunque por aquel entonces, ya habían sido miles las que aterrorizadas, abandonaron la ciudad para ocultarse en Malasia o en las plantaciones de caucho próximas a Serangoon.

Guardias de la “Kempei-Tai” detienen en medio de una calle a decenas de ciudadanos de Singapur.

Consolidada la ocupación del XXV Ejército en Singapur, el general Tomuyuki Yamashita ordenó dar un castigo ejemplar a la población de origen chino, ante la absurda creencia de que eran unos “quinta columnistas” del Kuomintang al servicio del Presidente Chiang Kai-Shek que pretendían convertir a la antigua colonia británica en una provincia de la República de China. Basándose en estas sospechas sin fundamento, la Policía Secreta “Kempei-Tai” al mando teniente coronel Oishi Masayuki, comenzó una serie de arrestos contra cientos de ciudadanos chinos que posteriormente serían ejecutados sumariamente a las afueras de Singapur.

Al concluir los fusilamientos de la “Kempei-Tai” hacia los ciudadanos chinos, los japoneses comenzaron a elaborar “listas negras” de sospechosos, a veces eligiendo blancos de forma arbitraria como todas aquellas personalidades públicas que aparecían mayor número de veces en los recortes de periódicos locales. Curiosamente entre las categorías de supuestos disidentes estuvieron perfiles muy diversos como comunistas, empresarios, antiguos veteranos de la “Dalforce” del Ejército Británico, empleados del Banco de China, taiwaneses exiliados de Formosa, hombres con tatuajes en la piel e incluso hombres con dialecto de la Isla de Hainan.

El 18 de Febrero de 1942, el XXV Ejército Japonés emprendió la persecución en Singapur empleando un total 1.200 efectivos entre 200 policías profesionales y 1.000 auxiliares nativos, quienes en tiempo récord detuvieron a miles de varones de 15 a 50 años, a los que se separó de mujeres y chicas jóvenes que encerraron provisionalmente en tiendas de maquinaria; antes de producirse cientos de arrestos en la Calle Victoria y otros puntos importantes de la ciudad. Terminadas las redadas, en cuanto en los responsables de comisaría decidían si un prisionero era inocente o no, los declarados culpables eran conducidos a fosas comunes excavadas en la tierra y fusilados de un disparo en la espalda o la nuca (entre las víctimas más famosas estuvo el empresario Tan Kah Kee que era el magnate chino más rico de Singapur).

Fuera de Singapur, las matanzas que ya habían comenzado a ser bautizadas como “Sook Ching”, pronto se extendieron al Sultanato de Johore cuando los soldados japoneses llevaron a grupos de cinco personas, entre las cuales elegían un individuo para cavar la fosa, para una vez terminado el trabajo ser todos ejecutados ante un pelotón. También muchos de los disidentes fueron tiroteados con ametralladoras en las orillas de playas o fusilados en un foso cercano al Club del Servicio Civil. Ni siquiera se salvaron los mestizos euroasiáticos a los que se asesinó directamente dentro de sus hogares, ni tampoco los millares de campesinos chinos que fueron masacrados en Malasia como ocurrió en Seremban, Taiping, Ipoh y Penang.

Soldados japoneses rematando con la bayoneta a prisioneros recién fusilados durante la “Sook Ching” de Malasia y Singapur.

Otros de los colectivos perseguidos por la “Kempei-Tai” fueron los veteranos nativos del Regimiento de Infantería Malayo que habían combatido junto al Ejército Británico. Estos prisioneros que habían sido alojados tras la campaña en las instalaciones del circuito de carreras “Race Course Road”, el 28 de Febrero de 1942 fueron subidos en camiones y conducidos hasta la costa oriental de Bedok, donde formaron en grupos de 90 soldados y 5 oficiales, e introducidos en una trinchera excavada para ser a continuación acribillados por ametralladoras (utilizándose 10 cartuchos por ronda). Una vez un contingente era eliminado, pasaba otro conformado por 95 prisioneros y también era ejecutado hasta que las víctimas se contaron por centenares.

Afortunadamente hubo japoneses como el periodista Mamoru Shinozaki, quién tras ser liberado por sus tropas de la Prisión de Changi (donde había sido encarcelado por el Ejército Británico antes de la invasión), se dedicó a salvar a decenas de chinos concediéndoles pasaportes falsos para abandonar la colonia. De hecho a mediados de 1942, las matanzas se interrumpirían en toda Malasia y Singapur, aunque todavía habría un repunte de la violencia en Septiembre tras la ejecución de numerosos de comunistas en las Cuevas Batu y el asesinato de 150 ciudadanos chinos en las afueras de Perak, aunque en esta última ciudad también fusilaron a otros 400 aldeanos malayos en el año 1944.

La “Sook Ching” dejó un saldo de 25.000 personas asesinadas, de las cuales hubo 20.000 en Malasia y 5.000 en Singapur. Esta brutal matanza que entre 1942 y 1944 tuvo lugar sobre el Sudeste Asiático, fue sin duda una de las mayores tragedias vividas en la Península Malaya, no sólo durante la Segunda Guerra Mundial, sino también en el siglo XX.

 

Bibliografía:

-Christopher Bayly y Tim Harper, Forgotten Armies. Britain’s Asian Empire & The War with Japan, “The Rape of Malaya”, Penguin Books (2005), p.208-217
-http://en.wikipedia.org/wiki/Sook_Ching_massacre