Masacre de Bleiburg

La Masacre de Bleiburg que tuvo lugar en la primavera de 1945 fue el mayor crimen cometido por Yugoslavia durante la Segunda Guerra Mundial, siendo sus principales responsables los partisanos comunistas encabezados por el general Josip Tito. A pesar de que los orígenes de la matanza estuvieron relacionadas con el «Terror Rojo» que sacudió a Europa Oriental tras la capitulación de las fuerzas del Eje, el motivo real de lo sucedido hubo que contextualizarlo mucho más acertadamente en el odio multirracial que imperó en los Balcanes a lo largo de todo el siglo XX.

Yugoslavia experimentó una auténtica guerra civil dentro de la Segunda Guerra Mundial cuando después de haber sido ocupada por Alemania, Italia, Bulgaria y Hungría en Abril de 1941, los nuevos dueños de los Balcanes concedieron la independencia a cuatro países a cambio de su adhesión a la causa contra los Aliados. Básicamente se trató del Estado Independiente de Croacia, la Serbia de Salvación Nacional, el Reino de Montenegro y en menor medida Eslovenia (el gobierno de esta última reconocido en 1945), los cuales combatieron muchas entre sí por cuestiones étnicas internas, pero también contra los partisanos comunistas encabezados por el general Josip Tito.

Cuando la Segunda Guerra Mundial se vislumbraba completamente perdida para el Eje y los partisanos comenzaron a reconquistar el territorio perdido en Yugoslavia, cientos de miles de soldados croatas y bosnios que estaban adscritos al Ejército Croata o la Milicia de la Ustacha, así como también serbios y montenegrinos de los clanes chetniks e incluso eslovenos de la Guardia Patriótica «Domobranci», emprendieron la retirada hacia los Alpes para escapar a las represalias llevadas a cabo por el recién constituido Ejército Popular de Liberación Yugoslavo. La idea era entregarse a los Aliados y más en concreto al Ejército Británico que avanzaba por el interior de Austria, a sabiendas de que las tropas occidentales les dispensarían un trato humanitario acorde al Derecho Internacional de la Convención de Ginebra.

Antes de alcanzar su destino en Austria, los refugiados ya vivieron un auténtico infierno cuando el 14 de Mayo de 1945 fueron emboscados por la 11ª Brigada Partisana «Dálmata» durante la conocida como Batalla de Poljana, siendo capturados centenares de eslovenos, croatas y montenegrinos que inmediatamente fueron fusilados a manos de los guerrilleros. Algo similar sucedió en algunos puntos de los Alpes después de que varias columnas fuesen interceptadas y masacradas desde los flancos, cuantificándose la cifra de balcánicos represaliados durante ese período en alrededor de 30.000 personas. Curiosamente no todas las víctimas de este tipo de atrocidades fueron oriundas de los Balcanes, pues como como había un gran número de tropas extranjeras sirviendo en el Eje, éstas sufrieron un destino terrible a la hora de ser ejecutadas por los partisanos, como les sucedió a centenares de soldados alemanes del II Ejército Panzer, a bastantes fascistas italianos de la República Social Italiana, a los combatientes húngaros de los territorios ocupados en Novi Sad, a los rusos blancos del Cuerpo de Defensa Ruso, a los cosacos del Cuerpo de Caballería Cosaco, a los musulmanes norteafricanos de la Legión Árabe (básicamente marroquís, argelinos y tunecinos), a los ciscaucásicos de la Legión Norcaucásica (chechenos, inguches, daguestanos…), a los georgianos de la Legión Georgiana, a los legionarios rumanos de la Guardia de Hierro e incluso a unos pocos españoles de las 101ª y 102ª Compañías SS de Montaña, a quienes ni siquiera se respetó el principio de la neutralidad de España.

«Marcha de la Muerte» de prisioneros croatas, eslovenos y serbios mientras los soldados yugoslavos les escoltan y civiles curiosos se aproximan para ver caminar a la columna en el interior de una ciudad de los Balcanes.

Los días 15 y 17 de Mayo de 1945 un total de 370.000 refugiados croatas, serbios, montenegrinos, bosnios y eslovenos, así como algunos soldados alemanes e italianos, cruzaron la frontera con Austria y se rindieron al VIII Ejército Británico en los Alpes. Una vez formalizada la capitulación de 200.000 combatientes croatas, entre los que había 37 generales, 167 oficiales y 5.000 suboficiales, así como 35.000 mujeres y niños, la inmensa mayoría fueron alojados en el campo de internamiento de Klagenfurt; mientras que los restantes 170.000 balcánicos fueron ubicados en los campos de prisioneros de Mannheim, Dachau, Platting y Deggendorff, aunque también en diversos asentamientos sobre Carintia, el Valle de Drava y el Tirol Meridional que se encargaron de custodiar los guardias de la 11ª División Blindada Británica.

Al tenerse conocimiento en Gran Bretaña acerca de la rendición de todas las fuerzas militares del Eje en los Balcanes, el Primer Ministro Winston Churchuill, quién en la Conferencia de Yalta había pactado con Iósif Stalin y el gobierno de la Unión Soviética la entrega de todos los refugiados a la República Federal Socialista Yugoslava, ordenó inmediatamente que se produjese la extradición de todos aquellos cautivos a las fuerzas del general Josip Tito. A pesar de que los mandos del VIII Ejército Británico vacilaron a la hora de cumplir la orden, a sabiendas de que iba a desatarse una masacre sin paliativos, los responsables solicitaron una segunda verificación al Gabinete de Guerra en Londres, pero como de nuevo la nota emitida fue afirmativa las autoridades militares no tuvieron más remedio que acatar unas directrices que acabarían desembocando en la Masacre de Bleiburg.

La fase inicial de la Masacre de Bleiburg estuvo meticulosamente planificada porque como las autoridades del VIII Ejército Británico sabían que los prisioneros se negarían a ser repatriados, lo primero que hicieron fue invitar a los generales y oficiales del Ejército Croata a celebrar una conferencia inexistente, ya que en cuanto éstos se presentaron gustosamente en el lugar indicado, de repente fueron abordados y arrestados por la Policía Militar Británica. Así fue como una vez descabezadas los soldados y suboficiales croatas de sus jefes, las tropas británicas procedieron contra los rangos inferiores, quienes tras oponer una breve resistencia y enfrentarse desarmados a sus captores, acabaron por ser sometidos después de que los ingleses ametrallasen a muchos de los prisioneros y empleasen de forma contundente métodos violentos (curiosamente un buen puñado optó por suicidarse antes que ser extraditados).

Oficialmente el 20 de Mayo de 1945 las tropas del VIII Ejército Británico comenzaron la entrega de decenas de miles de prisioneros croatas, eslovenos, serbios, montenegrinos y bosnios a las autoridades del Ejército Popular de Liberación Yugoslavo que se apostaban en la frontera con Austria. Al poco de que los cautivos reingresaran de nuevo en Yugoslavia, los partisanos fusilaron masivamente a miles de oficiales y cuadros de mando, a veces delante de los propios soldados británicos que se sintieron completamente escandalizados, antes de obligar al resto de los reos a emprender un largo trayecto a pie que sería conocido como la «Marcha de la Muerte». A partir de entonces el proceso de exterminio que pusieron en práctica los yugoslavos consistió en hacer caminar a cientos de miles de personas, usualmente sin agua, comida, ni descanso, e incluso sometidas a humillaciones, palizas y torturas (también algunas mujeres que les acompañaban serían violadas), hasta que caían desfallecidas por el cansancio o eran ejecutadas sobre el terreno.

Los primeros fusilamientos en masa correspondieron a 16.000 chetniks serbios y montenegrinos junto a la población de Bleiburg (de ahí el nombre de Masacre de Bleiburg), aunque la limpieza étnica se acabó extendiendo sobre toda la geografía de Yugoslavia desde la misma frontera con Austria hasta el Banato. De hecho la siguiente parada de los reos fue la localidad de Kocevje en Eslovenia, donde se masacró a 30.000 nacionalistas eslovenos y miembros de la Guardia Patriótica; antes de exterminarse masivamente a 80.000 croatas, entre estos 50.000 soldados y 30.000 civiles en Tezna (incluyendo muchas mujeres); mientras que otros 14.000 veteranos de la Ustacha y la Legión Negra fueron asesinados en Maribor. Al cumplirse la mitad del recorrido los yugoslavos mataron a 30.000 croatas y musulmanes bosnios, así como a 6.000 serbios, antes de que en la demarcación con Serbia y Montenegro eliminaran millares de montenegrinos y también a 800 voluntarios georgianos de la Legión Georgiana; sin obviar con que la brutalidad tampoco se detuvo al final del trayecto cuando en el Banato resultaron aniquilados miles de ex-miembros de las fuerzas serbias y unos pocos húngaros y rumanos.

El distrito aledaño a la capital de Zagreb en Croacia tuvo el triste honor de convertirse en el enclave con la mayor fosa común de la matanza debido a que serían asesinados nada menos que 80.000 croatas y bosnios (casi un tercio de las víctimas mortales de la Masacre de Bleiburg). Del mismo modo hubo otros enterramientos de grandes dimensiones como la propia Bleiburg con 40.000 víctimas, Maribor con otras 40.000, Kcevje con 30.000 o Huda Luknja con 25.000; así como infinidad de fosas menores que dependiendo del lugar albergaron de 1.000 a 8.000 cadáveres, en especial sobre Serbia. A veces este tipo de matanzas estuvieron acompañadas de crueles atrocidades como en Hrastkik, donde se lanzó a los reos vivos a un pozo y se les arrojó granadas al interior; o en Bezigrad, donde se ahogó a centenares de personas tras encerrarlas en un gran depósito de agua.

Fosas Comunes:
-Zagreb = 80.000
-Bleiburg = 40.000
-Maribor = 40.000
-Kcevje = 30.000
-Saint-Vid = 25.000
-Huda Luknja = 16.000
-Bjelovar = 8.000
-Vrgin Most = 7.000
-Kostenjevica = 7.000
-Hrastkik = 7.000
-Kravarski = 5.000
-Backi Jara = 5.000
-Nasice = 4.000
-Sosice = 3.000
-Lasko = 3.000
-Kamnik = 3.000
-Vrach = 2.500
-Kranj = 2.500
-Potudik = 2.000
-Bezigrad = 2.000
-Dubovac = 2.000
-Cracano = 2.000
-Patravski-Klostar = 2.000
-Butmir-Kasindon = 2.000
-Virovitica = 2.000
-Reichelburg = 1.000

Aproximadamente entre Mayo y Julio de 1945 un total de 300.000 soldados y civiles de origen croata, serbio, montenegrino, esloveno, bosnio, etcétera, fueron asesinados en la Masacre de Bleiburg, incluyendo un número mucho menor de militares alemanes, italianos, cosacos, rusos blancos, húngaros, rumanos, españoles, georgianos, norcaucásicos y árabes. La magnitud de esta tragedia y la gran cantidad de víctimas de tantas procedencias distintas, convirtió a este episodio en el mayor caso de genocidio cometido en los Balcanes, no tan sólo durante la Segunda Guerra Mundial, sino también en general de todo el siglo XX.

 

Bibliografía:

-Stéphane Courtois, El Libro Negro del Comunismo, «Capítulo 1. La Kommitern en acción», Ediciones B (2010), p.-425-427
-Joaquín Bochaca, Los Crímenes de los Buenos, Ediciones Sieghels (2009), p.350-352
-Carlos Caballero Jurado, Comandos en el Cáucaso, «El Batallón III/Bergmann», García Hispán Editor (1995), p.205-212
-Álvaro de Grandes Velásquez, El Mito del Comunismo Internacional, Komintern, Antifascismo y Subversión 1919-1949, «Caos en los Balcanes», SND Editores (2026), p.190
-http://en.wikipedia.org/wiki/Bleiburg_massacre