Shoah en Hungría

Hungría fue uno de los países del Eje que más activamente participó en el Holocausto durante la Segunda Guerra Mundial. Las víctimas entre los años 1940 y 1945 se contaron por cientos de miles, primero en las zonas ocupadas en los Balcanes y Ruthenia durante la Regencia del Almirante Miklós Horthy, y a continuación dentro del propio territorio magiar durante el régimen fascista de la Cruz Flechada.

Antecedentes

La comunidad judía en Hungría estaba muy bien integrada desde el nacimiento del Imperio Austro-Húngaro en el siglo XIX y del profundo respeto que sentía por esta raza el Emperador Francisco José. Lamentablemente las cosas se torcieron al término de la Primera Guerra Mundial en 1918, cuando fue proclamada la República Soviética de Hungría al frente del judío Béla Kun, quién desató una terrible matanza conocida como “Terror Rojo Magiar” que acabó con la vida de las clases más tradicionales y cristianas.

Con la derrota de la República Soviética de Hungría y la proclamación del Reino de Hungría bajo la regencia del Almirante Miklós Horthy en 1920, la fisura entre la comunidad magiar y la judía era enorme porque muchos habían sido los miembros de esta última que habían abrazado el marxismo. Así fue como nacieron ciertos movimientos antisemitas como el grupo filofascista de la Cruz Flechada al frente de Ferenc Szalási, mientras el propio Estado Húngaro comenzaba a dictaminar algunas medidas racistas como la limitación de las cuotas de entrada a los judíos en las universidades (la primera ley de este tipo de Europa) y el acceso a cargos en las administraciones públicas que se aprobó en 1938.

Represiones de Ruthenia

Durante las fases iniciales de la Segunda Guerra Mundial entre 1939 y 1941, Hungría aumentó su tamaño al doble porque se anexionó Ruthenia a costa de Checoslovaquia, el Banato Serbio a costa de Yugoslavia, Transilvania a costa de Rumanía y la Ucrania Subcarpática a costa de la Unión Soviética. Ante esta gran cantidad de territorios adquiridos, la población original judía que era de 400.000 en las fronteras originales del territorio magiar, aumentó a un total de 825.000, el equivalente al 5% del censo con las provincias obtenidas en los Balcanes y el Centro-Este de Europa.

Fusilamientos de judíos por parte de los soldados del Ejército Húngaro en Ruthenia.

La “Operación Barbarroja” desatada las potencias del Eje contra la URSS, implicó una serie de leyes antisemitas en Hungría entre las que estuvieron la prohibición a los judíos de trabajar como funcionarios, la impedimenta de acceso a locales públicos y la obligatoriedad de llevar cosida en la ropa la Estrella de David. También el Ejército Húngaro colaboró con el Tercer Reich en la captura de la población hebrea de Ucrania Occidental, como sucedió con dos grandes redadas entre Kolomea y Kamenets-Podolsky, siendo en la primera apresadas 18.000 personas y en la segunda 23.600, por lo menos hasta que se suspendieron este tipo de prácticas tras una orden específica emitida por el Almirante Miklós Horthy.

Bastante peor lo pasaron en 1941 los judíos residentes de Ruthenia y la Ucrania Subcarpática porque más de 50.000 fueron detenidos y convertidos en esclavos del Ejército Húngaro, salvo unos pocos afortunados que fueron reclutados en batallones de castigo, donde las condiciones eran un poco mejor y tenían raciones más abundantes. Desgraciadamente la situación de estos trabajadores forzosos fue tan infrahumana, que en cuestión de pocos meses un total de 40.000 perderían la vida (casi las tres cuartas partes de los reos).

Matanza de Novi Sad

A partir de 1942, el Primer Ministro Miklós Kallay que designó el propio Almirante Miklós Horthy para dirigir el Gobierno de Budapest, redujo los excesos contra los judíos después de la destrucción del II Ejército Húngaro durante la Batalla de Stalingrando ante el temor de la posibilidad de una victoria final de los Aliados. A pesar de que ciertos abusos contra la población hebrea continuaron cometiéndose, como la expropiación de sus tierras en el campo; por lo menos el embajador húngaro en Berlín, Döme Stójay, así como el cardenal Justinian Seredi y el monseñor Angelo Rotta enviado por el Vaticano, se negaron a deportar los judíos magiares dentro del marco de la Solución Final.

Matanza de judíos serbios en Novi Sad a manos de las tropas del Ejército Húngaro.

Fuera de Hungría y lejos de las miradas del Gobierno de Budapest, el Ejército Húngaro fue el responsable de una matanza de judíos y otros colectivos en Yugoslavia. Todo ocurrió los días 6 y 23 de Enero de 1942, cuando 8.000 tropas húngaras al mando del Ferenc Fekethalmy-Czydner irrumpieron en la provincia de Novi Sad y mediante fusilamientos colectivos y diversos métodos masacraron a 10.000 personas, entre estos 6.000 serbios y 4.000 judíos, sobre las comarcas de Curug, Temerin, Zabalj, Strand y las orillas del Río Danubio.

Ocupación de Hungría

Cuando el Ejército Alemán (Wehrmacht) entró en Hungría el 19 de Marzo de 1944 bajo la autorización del Almirante Miklós Horthy que solicitó ayuda urgente ante la proximidad del Ejército Rojo a sus fronteras, entre las cláusulas suscritas por los Gobiernos de Berlín y Budapest estaba la puesta en marcha de la Solución Final. Así fue como se estableció un organismo de coordinación entre el Ejército Húngaro y las SS a través de la Unidad Especial de Intervención Húngara (Sondereinsatzkommando Ungarn) al frente de Adolf Eichmann, cuya sede se fijó en la Casa Aschner de la Colina de las Rosas, siendo sus dos principales ramas la Oficinal de Inteligencia dirigida por Gerhard Clages y la Oficina de Industria liderada por Kurt Becher, además de crearse una serie de cúpulas al mando de colaboracionistas judíos como hizo en todo el país el Consejo Judío de Hungría y en la capital el Consejo Judío de Budapest.

El 7 de Abril de 1944, la Gendarmería Húngara comenzó las redadas contra todas las propiedades y viviendas de los judíos, secuestrando a sus residentes y encerrándoles en guetos como los Kistarcsa y Cluj, así como en varios centros de trabajo esclavo situados en los Cárpatos, Transilvania y Ruthenia. Al cabo de un mes de estos sucesos, el 14 de Mayo, alrededor de 12.000 a 14.000 personas al día fueron siendo deportadas primero a Eslovaquia, donde las autoridades del Ejército Eslovaco los transferían a las SS, y a continuación enviadas a Polonia para ser aniquiladas en las cámaras de gas del campo de exterminio de Auschwitz. Según los cálculos de este proceso de matanza industrial, de los 438.000 judíos sacados de Hungría, un total de 394.000 fueron asesinados hasta fecha de Julio de 1944.

Milicianos de la Cruz Flechada detienen a judíos en Budapest.

Las deportaciones de judíos en Hungría no tardaron en afectar a la Regencia del Almirante Miklós Horthy porque inmediatamente su gabinete fue objeto de fuertes protestas por parte del Papa Pío XII desde el Vaticano, del Rey Gustavo V desde Suecia y del Presidente Franklin Delano Roosevelt desde Estados Unidos. A estas quejas internacionales, hubo que añadir que el espionaje del Ejército Húngaro interceptó un informe de Richard Lichtheim, uno de los miembros de la Agencia Nacional Judía en Suiza, quién solicitó a Inglaterra juzgar a los criminales húngaros al mismo nivel que a los alemanes al terminar la Segunda Guerra Mundial. Lógicamente esta advertencia causó el pánico entre el Gobierno de Budapest que en el verano de 1944 decidió desmarcarse de la Solución Final y cancelar más envíos de trenes a Auschwitz.

Al mismo tiempo en que se suspendió el Holocausto a mediados de 1944 en Hungría, las SS al frente de Adolf Eichmann emprendieron una serie de conversaciones con el Comité de Apoyo y Rescate “Vaadah” tras una propuesta consistente en evacuar a los judíos húngaros a un país neutral a cambio de un lote de 10.000 camiones acondicionados para el invierno. A pesar de que al final de tales negociaciones sólo serían transferidas 1.684 personas en dos trenes que marcharon a Suiza después de la entrega a los alemanes de maquinaria bélica y munición de alto calibre, algunos intentaron lucrarse con estos contactos como fue el caso de Kurt Becher que puso a salvo a los cincuenta miembros de la rica familia Weiss tras quedarse él mismo todas las accones empresariales de la Compañía Manfred-Weiss.

La Cruz Flechada

El 15 de Octubre de 1944 tuvo lugar un golpe de Estado en Bucarest que derrocó al Gobierno del Almirante Miklós Horthy después de que la mayor parte del Ejército Húngaro se sublevase tras descubrir que el anterior gabinete planeaba una traición para unirse a los Aliados Occidentales. Así pues, una vez neutralizado el peligro con ayuda de las Waffen-SS, se estableció un “estado satélite” dependiente de Berlín que estuvo al frente del movimiento fascista de la Cruz Flechada y del Primer Ministro Ferenc Szalási.

Las milicias de la Cruz Flechada se sumaron entusiastas al Holocausto para represaliar a los 200.000 judíos húngaros que vivían en la capital. Entre las primeras medidas estuvo abrir el Gueto de Budapest donde fueron realojados 60.000 ciudadanos hebreos repartidos en un recinto de 4.500 apartamentos (con espacio para doce a catorce individuos por habitáculo); mientras que otros 35.000 fueron conducidos al extrarradio y organizados en batallones de trabajo para cavar trincheras y defensas que posteriormente emplearía el Ejército Húngaro.

Cadáveres de judíos asesinados en las calles de Budapest por la Cruz Flechada.

Al iniciarse el asedio a Budapest tras el sitio del Ejército Rojo a finales de 1944, la Cruz Flechada aprovechó el caos imperante en medio de la escasez, los combates y los bombarderos para lanzarse a una oleada de violencia contra la población hebrea de la capital y también contra su patrimonio cultural porque todos sus centros religiosos fueron destruidos (salvo por la excepción del Seminario Nacional Rabínico y las Sinagogas de Obuda y Dohány). Así fue como se produjeron linchamientos colectivos y fusilamientos en las calles, así como torturas públicas delante de toda la ciudadanía, como por ejemplo ordenar a los judíos practicar flexiones sobre bayonetas en el suelo helado. Incluso algunos sacerdotes de la Iglesia Católica se sumaron a estas matanzas, como el padre András Kun que al mando de un escuadrón de la Cruz Flechada mató a cien pacientes del Hospital de San Juan al grito de “¡En nombre de Cristo…fuego!”. Sin embargo, el peor episodio tuvo lugar en el Río Danubio porque 15.000 judíos fueron atados de dos en dos y arrojados al agua por los radicales húngaros después de recibir uno de ellos un disparo en la cabeza (haciendo que este último arrastrase a su pareja viva hasta el fondo).

Afortunadamente unos 10.000 judíos de Budapest salvaron la vida gracias a la labor de diplomáticos extranjeros que crearon una serie de “consistorios neutrales” en forma de bloques de apartamentos donde la Cruz Flechada no tenían ningún tipo poder (exactamente una imitación de la Zona de Seguridad durante la Masacre de Nankíng en 1937 que permitió salvar a 250.000 chinos de ser exterminados por el Imperio Japonés). Entre los “héroes” de este perímetro estuvieron personalidades de muy distintos países como el embajador Ángel Sanz-Briz de España, Giorgio Perlasca de Italia, Raoul Wallenberg de Suecia, Carlos Branquinho de Portugal y Carl Lutz y Friedrich Born de Suiza.

Final

La invasión de la Unión Soviética a Hungría a principios de 1945, obligó al Ejército Húngaro y a la Cruz Flechada a emprender la retirada hacia Austria, llevándose consigo a 50.000 rehenes judíos. Como era de esperarse, el trayecto desde Budapest hasta Viena fue una auténtica “marcha de la muerte” porque bajo unas condiciones de nieve, lluvia y barro, un total de 10.000 hebreos perdieron al vida a causa del frío, el hambre o por los disparos de la Gendarmería Húngara. Tampoco la columnas que evacuaron Serbia tuvieron compasión porque 800 judíos interceptados en Cservenka fueron ejecutados por soldado alemanes de las SS, mientras que otros 1.000 fueron fusilados por las mismas tropas húngaras en Oszivac.

Terminada la Segunda Guerra Mundial con la derrota del Eje, Hungría se convirtió en el tercer país más afectado por el Holocausto justo por detrás de Polonia y Ucrania. Hasta ese instante, un total de 450.000 judíos fueron exterminados, muchos a manos de las propias autoridades húngaras y o de la Cruz Flechada, aproximadamente el equivalente al 70% de la población judaica total entre 1940 y 1945.

 

Bibliografía:

-Saul Friedländer, El Tercer Reich y los judíos (1939-1945) Los años del Exterminio, Galaxia Gutenberg (2007), p.120-835
-Lawrence Rees, Auschwitz, los nazis y la Solución Final, Planeta DeAgostini (2005), p.307-358
-Ricardo Angoso, Del antisemitismo a la Solución Final, Shoah, Revista La Aventura de la Historia Nº77 (2005), p.23-24