Eslovaquia constituyó la primera nación del Eje que entró en la Segunda Guerra Mundial junto con Alemania desde la misma invasión a Polonia en Septiembre de 1939, sin obviar con que durante los cuatro años siguientes participó en muchas de las campañas del Frente Oriental hasta bien entrado 1944. Como por aquel entonces la derrota del Tercer Reich ya se vislumbraba más que evidente ante los Aliados, muchos eslovacos consideraron que la mejor opción era situarse del lado de vencedores y sublevarse contra el Tercer Reich en una sangrienta rebelión que sería conocida como el Levantamiento Nacional Eslovaco o “Slovenské Národné Povstanie”.
Preludio
La República de Eslovaquia había formado parte del Eje desde 1939 hasta 1944 bajo la forma de un gobierno fascista al frente del Partido del Pueblo Eslovaco y la milicia de la Guardia «Hlinka» que lideraba el Monseñor Jozef Tiso. El régimen se había mantenido cohesionado y estable hasta que el Ejército Alemán fue expulsado de la Unión Soviética tras la «Operación Bragation», ya que a partir de entonces eslovacos temieron justificadamente que su patria pudiese desaparecer ante las potencias del bando de los Aliados, bien porque se convirtiera en un títere del Kremlin bajo el paraguas de una «república soviética», o bien porque el Gobierno Checo exiliado en Londres unificara su tierra con la antigua Checoslovaquia (tal y como el Primer Ministro Winston Churchill había prometido a los nacionalistas checos en el Reino Unido).
Ante la posibilidad de real de que Eslovaquia perdiese la independencia a manos de los Aliados, algunos de los altos cargos del Gobierno de Bratislava llegaron a la conclusión de que la mejor opción era congraciarse con los vencedores y arriesgarse a que su patria no dependiera del Kremlin o del futuro Gobierno de Praga. Así fue como el Ministro del Interior Alexander Mach puso en marcha un plan para expulsar del poder al Monseñor Jozef Tiso, por lo que a través de un revolucionario llamado Laco Novomesky consiguió contactar con los miembros del Partido Comunista Eslovaco y su líder Gustáv Husák, con quienes pactó una alianza que se articuló en la Junta Nacional Eslovaca (Slovenská Národná Ráda o SNR), a la cual pronto se unieron grupos conservadores, liberales y la facción agraria del político Ján Ursíny.
Junta Nacional Eslovaca
Con efecto inmediato al nacimiento de la Junta Nacional Eslovaca, algunos mandos y altas personalidades del Ejército Eslovaco no tardaron en prestarse a colaborar como por ejemplo el coronel Ján Golian que el 27 de Abril de 1944 se convirtió en el líder del Mando Militar (Vojenské Ústredie), al cual se unieron los coroneles Ján Imro y Viliam Talsky, así como los jefes guerrilleros marxistas Mikulás Ferjencík, Jozef Marko, Július Nosko y Anton Cyprich. Sin embargo la adquisición más valiosa para el levantamiento fue la del general Ferdinand Catlos, por ese entonces el comandante más brillante de la nación y vencedor de algunas campañas como la de Polonia en 1939 o la invasión del oeste de Ucrania en 1941.
El plan original de la Junta Nacional Eslovaca constaba de un levantamiento triple en las Áreas Oriental, Central y Occidental, esta última la más complicada por situarse junto a la frontera con el Tercer Reich. Según la idea esbozada por el coronel Ján Golian las fuerzas sublevadas debían aguantar las embestidas del Eje nada más consumarse la rebelión, defendiendo en un triángulo que incluía los enclaves de Banská Bystrica, Brezno y Zvolen, por lo menos hasta la llegada de posibles divisiones de refuerzo del Ejército Soviético. Así se lo comunicaron a los Aliados Occidentales el 28 de Junio de 1944 para informarles de que no bombardeasen las plantas petrolíferas de Dubová y Podbrezová, ambas necesarias para abastecer la sedición; así como al Gobierno Checo en Londres que decidió no apoyar la independencia de Eslovaquia, pero sí colaborar en cuestiones técnicas con los sublevados. De la misma manera el general Ferdinand Catlos se reunió en secreto con oficiales del Ejército Rojo para mostrarles un boceto de la operación, aunque éstos le advirtieron que sus fuerzas se hallaban muy lejos del territorio eslovaco y que probablemente no podrían intervenir a tiempo.
Después de muchos sondeos tan sólo unas pocas unidades del Ejército Eslovaco apoyarían la rebelión orquestada por el coronel Ján Golian, siendo la más comprometida el Mando Militar de Banská Bystrica al frente del comandante Jozef Turanec, ya que el resto de altos oficiales optaron por continuar apoyando al Eje a sabiendas de que el Ejército Rojo no respetaría la soberanía de Eslovaquia. De hecho los únicos destacamentos fiables eran los 53 grupos guerrilleros del Partido Comunista Eslovaco repartidos en 18.000 partisanos al mando del oficial Karol Smidke e instruidos por el paracaidista checo Piotr Vekichko, quienes poseían un equipo de 282 ametralladoras, 1.650 fusiles, 100 pistolas y 7.000 granadas. A pesar de estas dificultades iniciales con el paso del tiempo se sumaron otras formaciones menores como los componentes blindados que incluían 28 tanques (24 de origen checo LT y cuatro cazacarros Marder) y las dotaciones de tres trenes blindados (uno armado con dos vagones-tanqueta Lt vz 35 y Lt vz 38, otro con ametralladoras y otro con artillería pesada) a los que bautizaron «Stefánik», «Hurban» y «Masaryk». Al mismo tiempo el Servicio de Inteligencia prestó su colaboración para espiar al gabinete del Monseñor Jozef Tiso como hicieron 32 miembros de la Gendarmería en Presov, Bardejov, Giraltovce, Sabinov y Svidník, 26 agentes en Humenné, Medzialaborce, Stropkov, Trebisov y Vranov, y otros tantos en Spisská Nová, Spis y los Montes Tatras.
Desde fuera de Eslovaquia los Aliados apenas tardaron en proporcionar ayuda a la Junta Nacional Eslovaca como por ejemplo cuando el Gobierno Checo preparó a una primera oleada de 2.860 efectivos de la 2ª Brigada Paracaidista Checoslovaca, del mismo modo que posteriormente vendría una segunda oleada con 53 paracaidistas (34 checos y 19 eslovacos) a Prasivá y una tercera con 11 voluntarios (9 checos y 2 eslovacos) a Liptovská Osada. Al mismo tiempo la Unión Soviética prestó a guerrilleros rusos que saltaron en paracaídas desde aviones encuadrados en el Grupo «Púckov» y el Grupo «Rokosovskij-Litvinov»; mientras que Francia mandó algunos partisanos veteranos del Partido Comunista Francés. Respecto a la aviación se movilizó a la I Fuerza Aérea Checa, a la 4ª División de Bombardeo Soviética y la 15ª Escuadrilla de Bombarderos Estadounidense, esta última con base en el Aeródromo de Bari en Italia.
Aproximadamente los Aliados reunieron a 50.000 efectivos entre 47.000 eslovacos y 3.000 checos.
Fuerzas Eslovacas Rebeldes:
-Mando Militar de Banská Bystrika
-Guarniciones de Nitra, Zilina, Zvolen, Prasivá, Hlohovec, Sered, Nové Mestonad, Váhom, Trencín, Nemsová y Levoca
-Grupos Guerrilleros de Vinné, Capajev, Humenné, Prasivá, Vrútky, Tatras, Liptovská Osada …
Voluntarios Extranjeros:
-2ª Brigada Paracidista Checoslovaca
-Grupo Soviético «Púckov»
-Grupo Soviético «Rokosovskij-Litvinov»
-15ª Escuadrilla de Bombarderos Estadounidense
-4ª División de Bombardeo Soviética
-1ª Fuerza Aérea Checoslovaca
«Operación Kartoffelnernte mit Prämie»
La «Operación Kartoffelnernte mit Prämie» fue el nombre que otorgó el Tercer Reich a una hipotética sublevación de Eslovaquia, tal y como se había producido con anterioridad en otras naciones del Eje como Italia, Rumanía, Bulgaria o Finlandia. La diferencia respecto de los otros países era que el compromiso de la República Eslovaca con Alemania era mucho mayor debido a que casi toda la oficialidad de las Fuerzas Armadas era contraria a la reunificación con Chequia, tal y como muchos sospechaban que algunos de sus compañeros estaban pactando en los despachos con los representantes de los Aliados.
El Ejército Eslovaco (Vychodoslovenská Armáda) poseía un total de 75.000 efectivos en el verano de 1944, siendo sus componentes más poderosos y motivados los 35.000 soldados de las 1ª y 2ª Divisiones de Infantería, seguidos por los 40.000 milicianos fascistas de la Guardia «Hlinka» al frente del líder escuadrista Stefan Hassik, quién contaba con un destacamento especial muy bien instruido que era conocido con el nombre de «Nás Boj» o «Nuestra Lucha». A estas fuerzas había que sumar un material de 50 tanques, 219 cañones, 91 morteros, 1.540 ametralladoras, 15.870 fusiles, 130 metralletas y 6.558 pistolas, así como los 42 aviones de la Fuerza Aérea Eslovaca (Slovenské Vzdusné Zbrana).
El Ejército Alemán desplegó a 40.000 soldados y 76 tanques (dos Tiger, veintiocho Panzer IV, dieciséis Hetzer, veinte Panzer III y veinte Panzer I y II) articulados en el Grupo «Ohlen» que incluía al 82º Regimiento Panzergrenadier y los 1º y 2º Batallones de Instrucción «Volksturm»; y en el Grupo «Junck» formado por el 85º Regimiento Panzer, el 13º Batallón Panzergrenadier y la 8ª Compañía Anticarro. Al mismo tiempo se movilizó a una milicia con alemanes étnicos «volksdeutsche» de Eslovaquia articulados en los Destacamentos «Bratislava», «Hannover», «Hamburgo», «Viena» y «Kassel», así como de manera independiente a la 18ª División SS de Granaderos «Horst Wessel» formada por voluntarios de las SA, las 271ª y 708ª Divisiones de Granaderos, el Regimiento Panzergrenadier «Schill» y una legión de las SS, sin obviar las unidades extranjeras como la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana “Galitzia», el 818º Batallón SS de Granaderos Azerí, la Milicia de la Cruz Flechada Húngara de Kosice y la 36ª Divisón SS de Granaderos «Dirlewanger» integrada por delincuentes y ex-presidiarios de las cárceles de la Europa del Este.
Aproximadamente el Eje reunió a 115.000 efectivos entre 70.000 eslovacos y 35.000 alemanes.
Fuerzas del Eje:
·Ejército Eslovaco
-1ª División de Infantería
-2ª División de Infantería
-Milicia de la Guardia «Hlinka»
-Fuerza Aérea Eslovaca
·Grupo Alemán “Ohlen»
-82º Regimiento de Granaderos Blindados
-1º Batallón de Instrucción «Volksturm»
-2º Batallón de Instrucción «Volksturm»
·Grupo Alemán “Junck»
-85º Regimiento Blindado
-13º Batallón Panzergrenadier
-8ª Compañía Anticarro
·Waffen-SS
-14ª División SS de Granaderos Ucraniana «Galitzia»
-18ª División SS de Granaderos «Horst Wessel»
-36ª Divisón SS de Granaderos «Dirlewanger»
-818th Batallón SS de Granaderos Azerí
·Fuerzas Independientes del Eje
-Cruces Flechadas Húngaras
-271ª División de Granaderos
-708ª División de Granaderos
-Regimiento Panzergrenadier «Schill»
-7º Destacamento «Bratislava»
-9º Destacamento «Hannover»
-10º Destacamento «Hamburgo»
-11º Destacamento «Kassel»
-12º Destacamento «Viena»
Movimientos en Banská Bystrica
Bajo el pretexto de combatir a los partisanos del Partido Comunista Esloveno en la región del Bajo Tatras, el 9 de Agosto de 1944 el general Ferdinand Catlos movilizó a un destacamento de tropas liderado por el general rebelde Jozef Turanec. Como aquel veterano militar formaba parte de la conspiración y era miembro de la Junta Nacional Eslovaca, en seguida acordó con los guerrilleros que se retirasen de la zona y se refugiasen en las regiones orientales montañosas para no levantar sospechas entre los posibles espías del Eje. Así fue como una vez el distrito quedó vacío de insurgentes y nadie podía sospechar de una traición dentro del Gobierno de Bratislava, los soldados sublevados se echaron a la calle y se hicieron con el control absoluto de Banská Bystrica.

Unidad rebelde del Ejército Eslovaco se subleva contra el Gobierno del Monseño Jozef Tiso nada más producirse el Levantamiento Nacional Eslovaco.
Al cabo de dos semanas del incidente en Banská Bystrica, el 22 de Agosto, el Monseñor Jozef Tiso continuaba confiando en la lealtad del general Ferdinand Catlos, cuando de repente se materializó la deserción en masa de dos compañías del Ejército Eslovaco, exactamente una en Hiadel y otra en Mostenica, cuyos efectivos se unieron a la guerrilla comunista que operaba en las inmediaciones de Prasivá. Aquella fue la señal para que más unidades imitasen la misma maniobra como por ejemplo las de Nitra y Zvolen; mientras que otras optaron por colaborar directamente con los partisanos, ya fuese entregando armas y municiones a las células de Vinné, Capajev, Humenné, Prasivá, Vrútky, Tatras, etcétera.
Justo unos días antes de comenzar el Levantamiento Nacional Eslovaco los acontecimientos se fueron precipitando porque el 27 de Agosto los insurgentes clandestinos cometieron un atentado en el que asesinaron a un diputado del Parlamento de Bratislava y a tres militantes del Partido del Progreso Eslovaco. A la jornada siguiente, el 28, un convoy motorizado con diversos oficiales de las naciones del Eje sufrió una emboscada por los partisanos en Surkov, falleciendo 32 ocupantes durante el ataque (32 alemanes y 1 húngaro), algunos de los cuales fueron posteriormente rematados en el Hospital de Sklabiña. De hecho aquel mismo día un escuadrón de cinco tanques LT vz 38 conducidos por guerrilleros atacaron la guarnición fronteriza de Vrútky, en donde eliminaron a 40 centinelas germanos y volaron tres camiones, por lo que ante el rumbo que estaba tomando la situación el embajador alemán Hans Ludin en Eslovaquia solicitó a los mandos en Berlín la inmediata entrada de las tropas germanas en Eslovaquia.
Levantamiento Nacional Eslovaco
A las 9:00 horas de la mañana del 29 de Agosto de 1944 comenzó el Levantamiento Nacional Eslovaco cuando un grupo de oficiales liderados por el general rebelde Ján Golian puso bajo arresto a varios de los miembros de la jefatura tisista del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Eslovacas. Como el siguiente paso era evitar una más que probable reacción por parte de los dirigentes del Palacio Presidencial, la guarnición del Ejército Eslovaco en Zilina se sublevó con más de 1.000 soldados al frente del comandante Jozef Dobrovodsky, quién desplegó por las calles de la metrópoli a cuatro tanques (tres LT vz 38 y un Marder III), a los que muy pronto se unieron guerrilleros aislados y voluntarios galos del Partido Comunista Francés.
En cuanto en Bratislava el Presidente Jozef Tiso comprendió que el pronunciamiento militar del coronel Ján Golian era de una magnitud mayor de la esperada, apenas tardó en ponerse en contacto con el Gobierno de Berlín para autorizar la entrada en Eslovaquia del Ejército Alemán que en aquellos instantes se concentraba en la frontera de Moravia. Así fue como con una rapidez extraordinaria las tropas alemanas irrumpieron en Zilina, donde un millar de eslovacos rebeldes fueron fácilmente desbordados por la superioridad numérica y el material de sus oponentes, por lo que no tuvieron más remedio que abandonar la ciudad y ceder su control a los germanos mientras emprendían una retirada sobre la Carretera de Strecno y el Río Váh, antes de ocultarse en la región montañosa de Turiec y el Bajo Fatra.
La rápida reacción del Ejército Alemán acobardó a muchas guarniciones del Ejército Eslovaco que pretendían sublevarse y acabaron por no hacerlo, tal y como fue el caso del general Ferdinand Catlos, quién muy pronto entendió que las escasas fuerzas que habían decidido secundar el golpe de Estado estaban condenadas al fracaso. De ese modo fue como a las 19:00 horas de la tarde optó por volverse en contra de la rebelión y a través de su colaborador Tido Gaspar, envió un mensaje de apoyo al gabinete del Monseñor Jozef Tiso, al cual expresó su deseo de mantenerse fiel a la alianza con Alemania. Ante aquella inesperada traición de quién era el militar más venerado por el pueblo, el coronel amotinado Ján Golian no tuvo más remedio que improvisar y a las 20:00 horas de la noche anunció por radio la necesidad de sublevarse contra el Eje.
Repentinamente la noche del 29 de Agosto de 1944 un total de 29.000 soldados del Ejército Eslovaco se amotinaron en las ciudades Hlohovec, Sered, Nové Mestonad, Váhom, Trencín, Nemsová, Levoca y Neushol, saliendo de sus cuarteles y tomando el control de dichas ciudades con el apoyo de los partisanos que descendieron de los montañas, tal y como por ejemplo ocurrió tras una gran insurrección de 3.000 efectivos en Trnava. A estas unidades se unió una parte de la aviación que fue rebautizada como Fuerza Aérea Insurgente Eslovaca (Slovenské Povstalecké Letecvo) y puesta al frente del comandante Rodolf Viest, quién dispuso de catorce aviones entre cuatro biplanos Avia B-534, tres aparatos Letov S-28, cuatro cazas Messerschmitt Bf 109, un bimotor Focke Wulf Fw 189 y dos bombarderos Savoia-Marchetti SM.84. También se liberaron algunas cárceles y el campo de concentración de Novaky, en donde 1.650 judíos se unieron a la rebelión, así como abundantes ex-prisioneros de diversas nacionalidades entre los que había rusos, ucranianos, polacos, franceses, estadounidenses y británicos.
Los éxitos iniciales del Levantamiento Nacional Eslovaco no impidieron que en otros sectores del país la rebelión fuese un completo fracaso porque en Nitra las 2.000 tropas presentes no obedecieron a los oficiales amotinados y les arrestaron tras ponerse de parte del Eje. Sin embargo el momento decisivo tuvo lugar en la propia capital de Bratislava debido a que los únicos 900 sublevados fueron reducidos frente al Palacio Presidencial a manos que nada menos 9.000 efectivos leales al Presidente Jozef Tiso, entre ellos centenares de milicianos de la Guardia «Hlinka».
A mediodía del 29 de Agosto los insurrectos del Levantamiento Nacional Eslovaco ya eran los dueños de 20.000 kilómetros cuadrados con 1.700.000 habitantes que se repartían en las dos grandes siguientes: la denominada «VOO-1» del coronel Pavol Kuna con Banská Bystrica, Turiec, Zvolen y el Río Hron; y «VOO-2» del coronel Ladislav Bodicky con Spis y Orava. Básicamente se trataba de unos 29.000 amotinados que debían hacer frente a unos 11.000 soldados gubernamentales, aunque todavía quedaban algo más de 100.000 efectivos indecisos, el equivalente al 70% del Ejército Eslovaco, los cuales según se desarrollasen los acontecimientos tomarían partido por los rebeldes o seguir siendo fieles al Eje.
Guerrilla en Eslovaquia
A las 7:00 horas de la mañana del 30 de Agosto de 1944 la Radio BBC de Londres anunció que una parte de Eslovaquia se había alzado en armas contra las potencias del Eje, exactamente igual que a las 9:00 horas comunicó el coronel Ján Golian desde la emisora Radio Eslovaquia Libre cuando difundió la siguiente noticia: Eslovaquia está en guerra contra Alemania. La reacción inmediata fue de entusiasmo porque los insurrectos se reforzaron en Banská Bystrica con la llegada de tres brigadas partisanas denominadas «Stalin», «Jásonik» y «Nálekpa», además de sumarse a la causa nuevas guarniciones como las dotaciones de las baterías de artillería antiaéreas que se apoderaron de Dubová o un grupo de sublevados que se hicieron con la ciudad de Poprad.
Desgraciadamente para los rebeldes del Comité Nacional Eslovaco, la velocidad con la que actuó el gabinete del Monseñor Jozef Tiso estuvo por delante de ellos porque a comienzos de la tarde las tropas gubernamentales del Ejército Eslovaco derrotaron a los insurrectos en la localidad de Kezmarok, antes de que aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) destruyesen con sus bombas el edificio de Radio Eslovaquia Libre (dejando incomunicado al coronel Ján Golian). Una vez privados los insurrectos de su aparato de propaganda, el Presidente Jozef Tiso habló a la nación para pedir a todas las formaciones del Ejército Eslovaco que se pusieran en contra de los traidores y declarasen su lealtad al Eje.
La entrada masiva del Ejército Alemán en Eslovaquia comenzó a partir del 31 de Agosto tanto desde Kosice en Moravia como de la frontera con Polonia, irrumpiendo el Grupo «Ohler» a través del Valle de Váh que fue ocupado con relativa facilidad después de que los escasos eslovacos fuesen dispersados por bombarderos en picado Stuka. Aunque durante el avance inicial un tanque eslovaco Marder III que se había ocultado entre los raíles de un túnel consiguió destruir tres tanques Panzer IV (dos por los disparos de la torreta y uno volcado en una zanja), al final los alemanes destrozaron al blindado y con ayuda de la Guardia «Hlinka» rindieron a las guarniciones sublevadas de Poprad, Levoca y Vajnory. De hecho el único éxito de los rebeldes lo protagonizó un conjunto de partisanos eslovacos, checos y franceses que detuvieron la progresión germana en Strecno, lo que al menos otorgó un breve espacio de tiempo a la Fuerza Aérea Eslovaca proclive a los sublevados para evacuar 36 aviones hacia la Unión Soviética.
A las 9:00 horas de la mañana del 2 de Septiembre, el general Ferdinand Catlos voló en avión a Banská Bystrica deseoso de volver a cambiar de bando, ya que aunque estaba seguro de la que la insurrección fracasaría, la derrota de Alemania ya era inevitable en la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo en esta ocasión el coronel Ján Golian no solo rechazó su colaboración al no poder perdonar su anterior postura, sino que además lo puso bajo arresto y le acusó de ser un traidor a la patria. Lamentablemente para Golian la situación se estaba complicando a cada hora que pasaba, pues esa misma jornada las tropas del Ejército Alemán coronaron la cima del Alto Tatras, destruyeron cuatro tanques a los amotinados (tres LT vz 38 y un Marder III), capturaron un depósito de 5.000 litros de gasolina en Dubová y se apoderaron de un almacén abandonado en Vetnica con 813 ametralladoras, 40 millones de cartuchos, 62.000 proyectiles de artillería y 112.000 granadas.

El bombardero Junkers Ju 52 de la Fuerza Aérea Húngara que derribó el piloto insurrecto eslovaco Frantisek Cyprich constituyó el último avión abatido por un biplano en la Historia.
Curiosamente aquel día 2 de Septiembre de 1944 tuvo lugar un episodio muy particular dentro del Levantamiento Nacional Eslovaco cuando un transporte Junkers Ju 52 de la Fuerza Aérea Húngara que sobrevolaba Eslovaquia, de repente fue interceptado por un caza rebelde Avia B-534 de la Fuerza Aérea Eslovaca a los mandos del piloto Frantisek Cyprich. El biplano disparó varias ráfagas de sus ametralladoras contra el trimotor magiar y lo dejó ardiendo hasta que el aparato se estrelló contra el suelo, pereciendo todo la tripulación salvo un copiloto llamado Nándor Vermes (quién en 1991 se reuniría amistosamente con Frantisek Cyprich).
Paralelamente a las operaciones bélicas en Eslovaquia, la campaña estuvo cargada de crímenes cometidos por los dos bandos, ya fuesen los militares insurrectos, los guerrilleros o las fuerzas del Eje. El suceso más triste fue el de los 5.304 prisioneros fueron asesinados en 211 fosas comunes, entre éstos unos 3.000 a manos del Ejército Alemán y otros 2.000 por el Ejército Eslovaco, mientras que otros 15.000 fueron deportados al campo de concentración de Mathausen, sin obviar los civiles ejecutados sumariamente, las 93 aldeas arrasadas por las SS (como Kezmarok con 23 víctimas mortales entre 7 partisanos y 16 aldeanos) y las represalias de los milicianos húngaros de la Cruz Flechada que fusilaron a 530 cautivos y esclavizaron a otros 800. A esta tragedia hubo que añadir las atrocidades de los rebeldes eslovacos que mataron a 2.000 compatriotas acusados de «fascistas» y los pogromos racistas contra las minorías alemanas de los «volksdeutsche», pues 2.000 germanos étnicos fueron masacrados, entre ellos 187 varones tiroteados en una fosa común durante la Matanza de Sklené.
El 3 de Septiembre de 1942 las tropas del Ejército Alemán, las Wafffen-SS y la Guardia «Hlinka» ocuparon la estratégica ciudad de Spisská Nová Vis, donde a modo de represalia ejecutaron a un total de 275 personas, además de deportar a 110 ciudadanos a campos de trabajo e incendiar 44 pueblos o aldeas rurales. Aquel mismo día también fueron ocupadas las localidades de Topolcany y Telgárt, siendo en esta última calcinadas 260 viviendas y asesinados otros 35 eslovacos entre 14 militares y 21 civiles; aunque a la jornada siguiente, el 4, los partisanos lanzaron un contraataque con el que pudieron reconquistar la población.
La mañana del 4 de Septiembre las fuerzas del Ejército Alemán tomaron Vrútky que el día 5 fue víctima de una contraofensiva por parte de los guerrilleros eslovacos, los cuales fracasaron en su cometido perdiendo dos tanques Panzer II, además de serles destruidos otros tres blindados LT-40 a manos de un grupo de bombarderos en picado Stuka que les sorprendieron durante la retirada cerca de los acuartelamientos de San Martín. A esos reveses militares también se sumó un fracaso político cuando el Monseñor Jozef Tiso convocó al Parlamento en Brastislava, logrando obtener plenos poderes de los diputados tras una hábil maniobra del Vicepresidente Otamar Kubala.
El 6 de Septiembre de 1944 el piloto rebelde Frantisek Cyprich de la Fuerza Aérea Eslovaca obtuvo su segunda victoria a bordo de un caza Messerschmitt Bf 109 con el que abatió a un caza alemán Focke Wulf Fw 190. Sin embargo ya nada podía revertir la situación porque esa jornada los sublevados perdieron las ciudades de Batovany y Ruzomberok, viéndose obligados a replegarse hacia el área defensiva situada entre Ostro-Biely y Potok-Vlkolinec; todo ello mientras dejaban embolsados a sus espaldas a un total de 5.000 soldados que quedaron rodeados por tropas germano-eslovacas en Dolny Kubín. Ante este grave revés encajado, el coronel Ján Golian tuvo que reorganizar el día 10 la distribución de sus fuerzas sobre el país de la siguiente manera: 4.000 en Banská Bystrica, 16.000 en Brezno, 10.000 en Zvolen, 5.000 en Kremnica, 4.000 en Turiec, 6.500 en Liptovská Osada y 2.860 voluntarios checos en Badín.
Desde el 10 de Septiembre se intensificó la batalla por el cielo de Eslovaquia con la llegada de 21 cazas La-5 de la Fuerza Aérea Checoslovaca que durante un raid sorpresa sobre el Aeródromo de Piestany destruyeron 10 aviones alemanes aparcados en la pista y dañaron a otra decena. Al cabo de dos días, el 12, el «as» del aire Frantisek Cyprich volvió a distinguirse derribando a un bombardero alemán Junkers Ju 88; aunque para entonces las cosas en tierra iban de mal en peor porque el Ejército Alemán arrolló a los rebeldes tras ocupar la jornada del 13 las ciudades de Nováky y Kralovany, además de asegurar todo el Valle de Váh el 15.
Los Estados Unidos se involucraron en el Levantamiento Nacional Eslovaco el 17 de Septiembre cuando cuatro bombarderos B-17 escoltados por 42 cazas P-51 Mustang bajo el liderazgo del oficial James Holt, aterrizaron en el Aeródromo de Tri Duby para entregar a los rebeldes un cargamento de 8 toneladas de suministros y de paso evacuar a 20 pilotos norteamericanos que a lo largo de la Segunda Guerra Mundial habían caído prisioneros (a quienes los sublevados recientemente habían liberado). A los tres días, el 20, una formación de 150 bombarderos estadounidenses B-17 arrojaron sus bombas sobre el Aeródromo de Novy Dvor, pulverizando en el asafalto a seis bombarderos en picado Stuka y cuatro bombarderos (dos Heinkel He 111 y dos Junkers Ju 88), y dañando a otros 29 más entre los que hubo cazas Messerschmitt Bf 110 y transportes Junkers Ju 52. Dos jornadas más tarde, el 22, la 4ª División de Bombardeo Soviética se unió a la campaña después de que arrojase a las afueras de Krosno a un total de 1.928 paracaidistas y 385 toneladas de vituallas, aunque durante la operación 14 de los aviones fueron derribados (6 del modelo C-47 Dakota y 8 del tipo Li-2).
A medida que avanzaba Septiembre los rebeldes del Ejército Eslovaco perdieron el control de Sucany y el Bajo Tatras, pero lo compensaron apoderándose del Valle de Hornád, el Monte Javorina y Podlesok que cayeron en sus manos el día 24. A raíz de estos éxitos la moral subió entre los insurrectos, ya que tras la movilización de todos los varones de entre 17 y 60 años de edad, la mayoría como auxiliares para cavar trincheras y erigir fortificaciones, se alcanzó la cifra de 37.000 efectivos entre 25.000 soldados, 5.000 voluntarios civiles y 7.000 partisanos (se quedaron lejos de la cantidad de 60.000 prevista), los cuales contaron con un material de 61 cañones, 20 tanques (sin incluir otros 20 blindados en reparación) y 20 aviones (18 La-5, un Avia B-534 y un Letov 328).
El declive irreversible para los sublevados del Ejército Eslovaco comenzó el 25 de Septiembre cuando tropas del Ejército Alemán tomaron el estratégico nudo de San Miguel de Turiec, provocando gran cantidad de bajas a los insurrectos. A partir de entonces las fuerzas germanas avanzaron por el interior de Eslovaquia sin apenas encontrar oposición, llegando los voluntarios de la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana «Galitzia» a recorrer nada menos que 1.500 kilómetros (1.000 a pie y 500 a bordo de camiones) para dejar embolsadas a grandes formaciones partisanas; al mismo tiempo en que Hungría desde su frontera irrumpía en el territorio eslovaco con sus milicias de la Cruz Flechada. A pesar de que el progreso del Eje quedó frenado provisionalmente el 3 de Octubre en Jalná gracias al fuego pesado del tren blindado «Stefánik» y el día 4 por la intervención del tren «Hurban» entre Maly Sturec y Cremosné, la jornada del 5 los alemanes reanudaron la marcha tras apoderarse de Sklené y Dolny Turcek, además de conquistar Kremnika el 6.
La desesperación condujo al general Ján Golian a solicitar ayuda a Estados Unidos que el día 10 envió una formación de 38 aviones, entre estos 6 bombarderos B-17 escoltados por 32 cazas P-51 Mustang, con 16 toneladas de suministros y 20 agentes occidentales de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), los cuales recogieron en el viaje de regreso a Londres a una misión militar del Ejército Eslovaco. Tampoco la Unión Soviética mandó como refuerzo a bombarderos B-25 Mitchell con 253 toneladas de suministros, resultando derribado uno de los bimotores por el fuego de las baterías antiaéreas del Ejército Alemán. Lamentablemente para los pilotos la Fuerza Aérea Alemana poseía la superioridad en los cielos de Eslovaquia, por lo que lo que los 21 cazas supervivientes de la 1ª Fuerza Aérea Checoslovaca optaron por abandonar el país y regresar de vuelta a la URSS.

Un oficial eslovaco recluta como medida extrema a jóvenes partisanos inexpertos para intentar revertir la mala marcha del Levantamiento Nacional Eslovaco.
De forma inesperada el 12 de Octubre la 2ª Brigada Paracaidista Checoslovaca lanzó un contraataque local con el que recuperó Jalná, aunque en seguida el éxito se difuminó cuando el 818º Batallón SS de Granaderos Azerí formado por musulmanes de Azerbayán al mando del líder islámico Harun Al-Rashid, aplastó a una unidad eslovaca rebelde a la que arrebató la localidad de Myjava a costa de sufrir unas 200 bajas. Aquella última conquista coincidió en el tiempo con la noticia de la victoria del Ejército Alemán sobre el Ejército Rojo en la Batalla de Dukla que se libró al oeste de Ucrania, algo que dejó bien claro a los rebeldes que la Unión Soviética no tendría capacidad para socorrer al Levantamiento Nacional Eslovaco.
El 18 de Octubre de 1944 las fuerzas del Eje conformadas por 56.000 efectivos entre 48.000 soldados alemanes y 8.000 eslovacos gubernamentales desencadenaron la ofensiva final contra Eslovaquia, atacando las formaciones acorazadas en vanguardia que ocuparon Kuprina destruyendo 39 tanques de los sublevados entre los que había 27 LT vz 38, 5 LT vz 35, 4 Marder III y 3 Panzer III. Al día siguiente, el 19, los germanos y sus socios eslovacos recuperaron el control de Chyzné, Rimavská Baña y Babiná; mientras que el 20 combatientes de las SA adscritos a la 18ª División SS de Granaderos «Horst Wessel» se hicieron con Revúca y Muráñ, el 21 con Cervená Skala, Telgárt y Tivosec, y el 22 con Pliesovce y Sása. Simultáneamente los ex-presidiarios y delincuentes de la 36ª División SS de Granaderos «Dierlewanger» aniquilaron a los partisanos del Valle de Bacpal, coronaron la cima del Monte Ploská de 1.532 metros de altura y tomaron los pueblos de Biely Potok y Brezno; al mismo tiempo en que la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana «Galitzia» se apoderaba de los enclaves de Biela, Zvolen, Andres, Hronec y Chadza, además de dedicarse los voluntarios ucranianos a la limpieza antiguerrillera de la comarca rural de Brezno. Sin embargo el mayor éxito de la operación se materializó el 26 después de que soldados del Ejército Alemán y milicianos húngaros de la Cruz Flechada cerraran el Paso de Kordíky, dejando embolsadas a numerosas unidades eslovacas y enteramente a la 2ª Brigada Paracaidista Checoslovaca.
Conclusión
El asedio a Banská Bystrica, considerado el último bastión de los rebeldes del Ejército Eslovaco, comenzó el 27 de Octubre de 1944 con muy pocas expectativas para los sitiados, ya que todos sabían que se enfrentaban a la destrucción de su causa, incluyendo el coronel Ján Golian que comenzó a dialogar con representantes enviados por el Monseñor Jozef Tiso. Así fue como al cabo de veinticuatro horas de negociaciones, a las 4:00 horas del 28 de Agosto, justo después de haber huido algunos de los sublevados hacia las montañas para unirse a la minúscula resistencia del Partido Comunista Eslovaco, los soldados del Ejército Alemán y de la 14ª División SS de Granaderos Ucraniana «Galitzia» entraron victoriosos en la ciudad de Banská Bystrica.
La Junta Nacional Eslovaca sufrió 50.000 bajas entre muertos, heridos y desaparecidos, incluyendo 12.000 prisioneros (38.700 a manos de los gubernamentales, 10.000 a causa de los alemanas y 1.300 por acción de los húngaros), así como unas pérdidas materiales de 48 tanques, 2 trenes blindados y 15 aviones (todos soviéticos), además de serles capturados por el enemigo un lote de 80 cañones, 600 vehículos, un tren blindado y 2.800.000.000 coronas de oro del tesoro bancario de Banská Bystrica.
El Eje sufrió 10.000 bajas entre muertos y heridos sumando alemanes, eslovacos gubernamentales, húngaros, ucranianos o azerís, además de unas pérdidas materiales de 20 tanques, 130 cañones o morteros y 24 aviones (23 alemanes y 1 húngaro).
Después del fracaso del Levantamiento Nacional Eslovaco, condenado desde el principio debido a la falta de apoyo dentro del Ejército Eslovaco, los principales responsables fueron ejecutados por orden del régimen del Partido del Pueblo Eslovaco, entre ellos el coronel Ján Golian, el general Stefan Jurech y el antiguo Primer Ministro Alexander Mach. A partir de entonces Eslovaquia permanecería leal a la causa del Eje, librándose una cruenta campaña que culminó en la primavera de 1945 cuando el país fue conquistado por la Unión Soviética y reunificado con Chequia justo al final de la Segunda Guerra Mundial. A raíz de aquella pérdida de soberanía en favor del Gobierno de Praga, Eslovaquia tendría que esperar la caída del comunismo para separarse definitivamente de Checoslovaquia y volver a obtener la independencia en 1992.
Bibliografía:
-Santiago Mata, El Ejército Eslovaco durante la Segunda Guerra Mundial (II). «La guerra en Eslovaquia», Revista Serga Nº18 (2002), p.45-55
-Carlos Canales y Miguel del Rey, Guerras sin Recuerdo, Conflictos Olvidados entre 1939 y 1945, «La prueba del valor: la Insurreción Eslovaca», Edaf (2026), p.414-461
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, «Revuelta en Eslovaquia», S.A.R.P.E. (1978), p.1.754
-http://en.wikipedia.org/wiki/Slovak_National_Uprising