Plan de invasión a Portugal

 

Portugal era un país clave en caso de que la Segunda Guerra Mundial se trasladase a la Península Ibérica. Aunque nunca fue una operación famosa, lo cierto es que sí existió en 1940 un minucioso plan detallado del Eje para invadir Portugal.

Desde 1926 Portugal era un país totalitario conservador denominado “Estado Nuovo” que dirigía el Jefe de Gobierno, Oliveira Salazar. La nación en esta época salazarista gozaba de una protección absoluta de Gran Bretaña, que quería impedir a cualquier precio que el comunismo aflorara en el país. En caso de producirse un levantamiento comunista interno, las tropas británicas podían desembarcar en ayuda de Salazar y aplastar la rebelión.

Al empezar la Guerra Civil Española en 1936, el Gobierno de Salazar apoyó al bando nacional de Francisco Franco contra la II República, esa fue la razón de que enviara a 8.000 voluntarios portugueses, los llamados “Viriatos”. En ese mismo periodo Portugal empezó a comprar armamento de Alemania e Italia como los cañones de 77, 105 y 150 milímetros, aviones alemanes Junkers Ju 52 y Junkers Ju 86, aviones italianos Breda Ba-65 y 100.000 fusiles Mauser. El acercamiento de Portugal hacia Alemania, Italia y España era evidente, a pesar de la diferencia ideológica.

Gran Bretaña que cada día se alejaba más del Tercer Reich y la Italia Fascista, se sintió molesta ante la compra de tanto armamento por parte de Portugal a quién veía iba ser su futuro enemigo. Cuando en 1938 claramente se vislumbraba que Franco iba a ganar la guerra en España, Gran Bretaña lanzó su ultimátum a Portugal amenazando de que en caso de no comprar armamento al Imperio Británico, los ingleses no garantizarían la seguridad de Portugal si España se prestaba a invadirla como parte de su espacio vital una vez terminara la contienda civil, algo de lo que venía considerando el partido de Falange Española. A Salazar le aterró la idea de que Reino Unido le abandonara como aliado ante una posible guerra contra España, nación contra lo que no tenía nada que hacer, e inmediatamente suspendió la compra de armas a italianos y alemanes. Como compensación los portugueses compraron 15 aviones biplanos Gloster Gladiator a los ingleses, además de solicitar cazas Spitfire, aunque estos se le negaron. Pero por lo menos con ese gesto se formalizó una alianza estratégica de cara a la Segunda Guerra Mundial entre Gran Bretaña y Portugal.

Cuando en 1940 Francia fue invadida y derrotada por los ejércitos alemanes e italianos, en Portugal empezó a cundir el pánico. España había apostado por una evidente victoria del Eje en Europa y en cualquier momento entraría en guerra al lado de sus colegas ítalo-germanos. El alineamiento de Portugal con Inglaterra significaba que sería invadia por las potencias del Eje y el país sería anexionado por España.

“Operación Félix” fue el nombre que se otorgó a la intervención de las fuerzas armadas alemanas en España en cuanto esta se uniera al Eje. El plan consistía en que las divisiones alemanas cruzaran la frontera española distribuyéndose por sitios estratégicos en caso de desembarco enemigo, al mismo tiempo que se invadía Gibraltar y se cerraba el tráfico marítimo británico al Mar Mediterráneo. Pero el inicio de operaciones en España significaba que Gran Bretaña haría con toda probabilidad un desembarco en Portugal para encontrarse con los alemanes en el continente una vez más, imitando lo mismo que había hecho el Duque Arthur de Wellington para hacer frente a las fuerzas francesas de Napoleón Bonaparte 130 años antes en la Guerra de Independencia Española. Por tanto los alemanes y españoles previamente prepararon un plan conjunto para invadir Portugal y poder adelantarse a los británicos. En el caso de España esta campaña militar fue clasificada como “Plan de Operaciones 34”.

Plan de invasión hispano-germano a Portugal.

Durante la Segunda Guerra Mundial el Ejército Portugués era uno de los más reducidos de las potencias coloniales. Las regiones militares se dividían en Lisboa, Oporto, Coimbra, Évora y Tomar dentro del territorio nacional; Mozambique, Angola, Guinea Bissau, Goa, Macao y Timor Oriental en las colonias; y las Islas Madeira, Islas Azores, Islas Cabo Verde, Isla de Saô Tomé y Isla Príncipe las de carácter insular. El número total de tropas era de 132.000 soldados, de los cuales 77.000 se situaban en las colonias e islas y únicamente 55.000 en el territorio metropolitano portugués. Había un total de 16 regimientos de infantería, 7 de caballería, 4 artillería y 2 de ingenieros, además de 9 batallones de cazadores, 1 motorizado de artillería pesada y 1 motorizado de ametralladoras. Con tan pocos efectivos, Portugal podía aguantar entre una y tres semanas ante una invasión hispano-germana.

El plan de invasión a Portugal incluido dentro de la “Operación Félix” iba a recaer bajo responsabilidad alemana en su mayor parte. El VI Ejército Alemán del general Walter Von Reichenau ubicado en París dirigiría el ataque a la nación lusa con el XXXIX Cuerpo Motorizado que se situaría en España con tres divisiones que atacarían de la siguiente manera: desde Valladolid la 16ª División de Infantería Motorizada se desplegaría para tomar Oporto y la región de Coimbra apoyada por unidades españolas en Galicia; desde Cáceres la 16ª División Panzer avanzaría directamente a través del Río Tajo hacia la capital de Lisboa; desde Sevilla la 3ª División SS “Totenkopf” aseguraría todo el Algarve y se haría con las ciudades fuertes de Évora y Faro. También se procedería a una invasión optativa de las Islas Azores e Islas Madeira con fuerzas españolas desde las Islas Canarias y paracaidistas alemanes. Completada la invasión, calculándose que duraría unas tres semanas según las opiniones más pesimistas y menos de una las optimistas, los alemanes se retirarían y los españoles ocuparían el país, anexionándose de este modo Portugal como parte de España.

Ni la “Operación Félix” de los alemanes ni el “Plan de Operaciones 34” de los españoles, ambos para conquistar Portugal durante la Segunda Guerra Mundial, nunca se llevaron a cabo. No obstante el peligro de invasión hispano-aleamana a Portugal existió y a punto estuvo de realizarse. Concluida la contienda, el ataque a Portugal pasó a formar parte de la Historia-Ficción.

 

Bibliografía:

Fernando Martínez Canales, Gibraltar español…Portugal también, Revista Serga Nº65 (2010), p.57-64
David Solar, La Caída de los Dioses. “Capítulo 1 La oportunidad perdida: Operación Félix”, Espasa (2005), p. 42