Operación Félix: Entrada en guerra de España

 

“Operación Félix” fue el nombre que se denominó a la hipotética campaña militar en caso de que España entrara en la Segunda Guerra Mundial del lado del Eje.

Durante la Guerra Civil Española de 1936 a 1939, el bando sublevado de la España Nacional había recibido ayuda de Alemania e Italia contra la II República Española. Parte de dicha ayuda había permitido a los rebeldes ganar la guerra y que se perpetuase en el poder el militar a título de “Generalísimo” Francisco Franco Bahamonde. Aunque la doctrina totalitaria derechista de Franco distaba mucho del fascismo revolucionario de Benito Mussolini o del nacionalsocialismo alemán de Adolf Hitler, le unía con ambos su profundo odio al comunismo y la animosidad hacia el Imperio Británico.

España se declaró neutral nada más iniciarse la Segunda Guerra Mundial en Septiembre de 1939 sobre Polonia. Pero cuando se produjo la caída de Francia que fue conquistada por los alemanes en 1940 junto a Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Noruega y Dinamarca, las diversas opiniones empezaron a aflorar en España, tanto que incluso cambió su condición de neutral por “no beligerente”, una posición claramente favorable al Eje.

Gran Bretaña se había quedado solitaria en el tablero de juego europeo. Las Islas Británicas sufrían asedio naval de los submarinos y Gibraltar era bombardeado por la Francia de Vichy, última nación adscrita al Eje a causa de un ataque inglés sobre sus antiguos aliados franceses en Mers-el-Kebir. Franco vió con buenos ojos las espectativas que se abrían ante España, pues toda Europa peleaba contra una solitaria Inglaterra que poseía terriorios que los españoles llevaban reclamando desde hacía tiempo como Gibraltar o zonas de África. Hitler se dió cuenta de esta oportunidad única para golpear al Imperio Británico, así que ordenó ponerse en contacto con los españoles y negociar una adhesión de España al Eje cuanto antes.

Comenzada la Batalla de Inglaterra en Agosto de 1940, los alemanes iniciaron las negociaciones con la España de Franco para el asalto a uno de los talones de Aquiles del Imperio Británico: Gibraltar. Sin Gibraltar los ingleses no podrían llevar recursos al teatro de operaciones africano directamente y se verían obligados a dar la vuelta a toda África por Ciudad del Cabo en Sudáfrica. Lo más importante es que sin Gibraltar los ingleses perderían Egipto al llegar pocos suministros allí, lo cual convertiría el Mar Mediterráneo en un lago de Italia y presionaría a Turquía para entrar en guerra del lado del Eje y tener al alcance de la mano los pozos petrolíferos de Oriente Medio y una vía de acceso a la Unión Soviética por el Cáucaso.

Hubo una misión llevada en secreto tanto por los gobiernos alemán y español, de transportar desde la frontera francesa a un grupo de agentes alemanes hasta la ciudad de la Línea de Concepción, localidad hispana pegada a Gibraltar. Alojados en una villa los alemanes fotografiaron y tomaron notas acerca del Peñón de Gibraltar. Cuando regresaron a Berlín expusieron sus conclusiones ante el Führer y aseguraron que Gibraltar podía tomarse fácilmente con unos pocos regimientos. Así pues los alemanes se pusieron manos a la obra y denominaron a su futura campaña en España “Operación Félix”.

Franco y Hitler se entrevistaron en Hendaya el 23 de Octubre de 1940. Aunque la discusión fue aburrida porque Franco solo se limitó a pedir territorios que Hitler no tenía en sus manos ni le interesaban porque eran de la Francia de Vichy, de la reunión no salió nada claro. El Ministro de Exteriores, Ramón Serrano Súñer, fue el siguiente en entrevistarse con el Führer en Berchtesgaden, Austria. En este segundo encuentro germano-español, Súñer aclaró que España entraría en guerra si nada más producirse la declaración de hostilidades a los ingleses, las tropas alemanas pasaban a la Península Ibérica para protegerla ante un eventual desembarco enemigo y si proveían al Ejército Español de equipos y suministros. Una de las novedades es que los alemanes conquistarían Gibraltar y a continuación se lo cederían a los españoles, respecto a otros territorios España los iría ampliando en África o a costa de Portugal dependiendo de su capacidad militar y aporte a la causa. Tanto Hitler como Súñer salieron muy optimistas del encuentro, cada uno regresó a lo suyo pensando en que la caída del Imperio Británico y la participación de España en ello eran hechos ya inmimentes.

Los preparativos para la invasión de Gibraltar comenzaron a finales de 1940 en la provincia de Besançon, Francia, una zona cargada de montañas junto al Río Jura que eran idénticas al Peñón Gibraltar. La 1ª División de Montaña al mando del general Ludwig Kübler, un veterano de la Primera Guerra Mundial, realizó un entrenamiento riguroso a sus tropas en aquellas montañas tan similares a Gibraltar, para que de ese modo los soldados se hicieran una idea geográfica y un mapa mental de donde iban a combatir. Además de la 1ª División de Montaña las otras fuerzas que tomarían parte en la invasión del peñón eran el Regimiento Gross Deutschland, el 98º Regimiento de Cazadores de Montaña y 150 soldados de las fuerzas especiales Brandenburgo. El material empleado iba a ser de 200 cañones de diversos calibres, un mortero gigante Thor con proyectiles de 2.200 kilogramos, 100 lanchas rápidas torpederas y una fuerza aérea compuesta por 300 aviones entre los que había 200 bombarderos en picado Stukas y 100 cazas Messerschmitt Bf 109.

Mapa de la “Operación Félix” para el despliegue del Eje en España.

Lo cierto es que los alemanes tenían parte de razón ante el optimismo de invadir Gibraltar. En 1940 no había aviación de caza en el aeródromo del peñón, los civiles habían sido evacuados a Gran Bretaña o las Islas Madeira y únicamente había unas pocas unidades de infantería. Las formaciones para defender Gibraltar eran el 2nd Batallón de Infantería del Rey, el 2nd Batallón de Infantería Ligera Somerset, el 4th Batallón Devonshire, el 4th Batallón de Infantería de Élite Escocés y el 3º Regimiento Real de Artillería Pesada. Lo que sí caracterizaba a Gibraltar como un punto fuerte era su fortaleza interior, pues bajo la roca de la montaña se habían excavado más de 100 kilómetros de túnel, teniendo la sala más grande de 500 a 330 metros, todo ello gracias a expertos mineros del Canadá veteranos en trabajar bajo las Montañas Rocosas. En el exterior se ubicaban decenas de baterías de costa de entre 234 y 155 milímetros, además de piezas antiaéreas de 94, 76 y 40 milímetros. Ni por aire ni mar era posible acercarse a Gibraltar, por tierra únicamente la Línea de Concepción tenía un estrecho pasillo 1.450 metros protegido por minas, ametralladoras y cañones. Pero a pesar de todo eso no era ni mínimamente suficiente para aguantar una embestida hispano-germana.

Gibraltar no era el único lugar en que iban a operar las fuerzas alemanas, ya que en cuanto España entrase en la guerra iba a tener lugar una intervención germana en la Península Ibérica. El VI Ejército Alemán ubicado en París iba a ser responsable de todo lo que ocurriese en España, por eso situó al XXXIX Cuerpo Motorizado con la 3ª Divisón SS Totenkopf, la 16ª División Panzer y la 16ª División de Infantería Motorizada junto a los Pirineos, para que cruzasen la frontera española en cuanto estallase la guerra. La misión de este grupo armado era situarse en las provincias de Sevilla, Cáceres y Valladolid para cubrir la costa del Océano Atlántico y la frontera de Portugal, país claramente probritánico. La Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) se situaría en el aeródromo de Tablada, prestado por el Ejército Español. Se calculaba que el Ejército Alemán (Wehrmacht) tardaría 28 días en distribuirse estratégicamente por toda la Península Ibérica.

Paralelamente a las operaciones en la Península Ibérica submarinos españoles custodiarían el Estrecho de Gibraltar y aviones alemanes Stukas marcharían a las Islas Canarias para protegerlas ante un posible ataque británico. Las colonias del Rif, Río de Oro y Guinea Ecuatorial serían reforzadas por tropas alemanas. A los 38 días de estar asentada la Wehrmacht en la Península Ibérica, se podía iniciar el traslado a África para luchar contra los británicos en las colonias y hacerles perder la guerra.

El día elegido para la “Operación Félix” fue el 10 de Enero de 1941. Sin embargo, cercana esta fecha, la situación cambió absolutamente. Italia fue derrotada en Grecia y Egipto, los alemanes hubieron de suspender la “Operación León Marino” de invadir las Islas Británicas ante las severas pérdidas de aviones en la Batalla de Inglaterra y sobretodo Hitler decidió dar importancia de segundo orden a la entrada de España en guerra, otorgando en su lugar prioridad a la “Operación Barbarroja” que preveía la invasión de la Unión Soviética.

Franco dió marcha atrás porque se negaba a realizar cualquier acción hostil antes de que la derrota británica no fuera un hecho. Únicamente se atrevió a dar un paso enviando la División Azul a Rusia en Junio de 1941 para combatir al comunismo.

Aunque la “Operación Félix” forma parte de la Historia-Ficción porque nunca llegó a realizarse, lo más probable es que de haberse llevado a cabo en un momento en que la situación de Gran Bretaña era crítica y alarmente, cerrándose el Estrecho de Gibraltar y amenazando las vías marítimas por la Península Ibérica y las colonias españolas, el resultado de la Segunda Guerra Mundial hubiera sido probablemente una victoria del Eje.

 

Bibliografía:

Fernando Martínez Canales, Gibraltar español…Portugal también, Revista Serga Nº65 (2010), p.51-64
David Solar, La Caída de los Dioses. “Capítulo 1 La oportunidad perdida: Operación Félix”, Espasa (2005), p. 41-50