Martin Bormann

Martin Bormann fue uno de los personajes más controvertidos del Tercer Reich durante la Segunda Guerra Mundial. Líder del Partido Nacionalsocialista y uno de los hombres de máxima confianza de Adolf Hitler, su desaparición al terminar la contienda fue un misterio tal que incluso se le juzgó “in absentia” en los Juicios de Nuremberg hasta que el hallazgo de su cadáver en 1973 disipó las todas las dudas.

Martin Ludwig Bormann nació en Wegeleben el 17 de Julio de 1900, exactamente en Sajonia-Anhalt de Alemania. Su padre, Theodor Bormann, era un ex-sargento de trompeta que se dedicaba en la vida civil como empleado postal; mientras que su madre, Bernhardine Mennong, un ama de casa que a su vez era la segunda esposa de éste.

Bormann siempre demostró unas excelentes cualidades en los estudios y por eso cursó con éxito la carrera de Agronomía en la Universidad de Weimar. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial en 1914, Bormann se alistó en el Ejército Alemán con el rango de brigada de artillería, aunque debido a su corta edad, nunca le dejaron combatir pese a su estatus de suboficial.

Martin Bormann.

Finalizada la Gran Guerra con la derrota de los Imperios Centrales en 1918, Bormann aprovechó su destreza política para dirigir una organización antisemita cuya función fue la de culpar a judíos y socialistas del Tratado de Versalles que acababa de humillar Alemania. Sin embargo y pese a su empeño, el proyectó no fructiferó y terminó naufragando debido a la falta de apoyos, por lo que entonces probó suerte enrolándose en una milicia ultranacionalista conocida con el nombre de Freikorps “Rossbach”, en cuyas filas combatió en reyertas callejeras contra los comunistas durante un conflicto que posteriormente sería bautizado como la Guerra Civil Alemana. Durante los años de paz posteriores a la tensión revolucionaria, Bormann participó en el asesinato de un progresista llamado Walther Kadow que había apoyado la intervención militar de Francia en el Ruhr, lo que le valió ser juzgado y condenado a prisión en 1924. Así fue como tras un período de tres años de cárcel en los que se radicalizó aún más, cuando Bormann fue puesto en libertad en 1927, se afilió al Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes (NSDAP) liderado por Adolf Hitler con el número 60.508 en el carné de miembro.

Gerda Buch, una joven de 20 años que era hija de Walter Buch, por aquel entonces Presidente del Tribunal Supremo del NSDAP, fue la chica que se casó con Bormann el 2 de Septiembre de 1929. Fruto de este matrimonio nacerían ocho hijos: Adolf Martin (cuyo padrino fue Hitler), Ilse, Irmgard, Rudolf Gerhard (cuyo padrino fue Rudolf Hess), Heinrich Huho (cuyo padrino fue Heinrich Himmler), Eva Ute, Gerda, Fred Hartmut y Volker. Hogareño y dedicado a su familia, el carácter personal de Bormann era bastante extraño en comparación con otros hombres de la época porque no le gustaba beber alcohol, ni fumar y además solía comer alimentos sanos y carentes de carne. También detestaba la religión cristiana y todo lo relacionado con el catolicismo o el protestantismo, motivo por el cual se negó a que sus hijos fueran educados en ningún tipo de creencia religiosa.

La carrera política de Martin Bormann en el NSDAP comenzó en el Comité de Turingia y desde entonces jamás se detuvo. Rápidamente pasó de dirigir una oficina de prensa del partido para pasar a hacerse cargo de la administración de los “Viejos Combatientes (Altenkämpfer)”, una organización que asistía económicamente a 555 veteranos del NSDAP heridos en peleas callejeras. Sin embargo su mayor logro personal fue su elección como miembro del Estado Mayor del NSDAP en 1930 y diputado del Parlamento (Reichstag) en 1933.

Con la llegada de Adolf Hitler al poder en Alemania y la fundación del Tercer Reich en 1933, el Führer nombró a Martin Bormann secretario de su lugarteniente Rudolf Hess, así como administrador de sus bienes personales. Desde entonces Bormann trabajó codo a codo con Hitler en el registro su casa de Berlín, en el acondicionamiento del “Nido del Águila” en Baviera e incluso en la adquisición de la vivienda donde nació en Branau tras producirse la anexión de Austria “Anschluss” en 1938.

Meteórica fue la carrera política de Bormann al producirse el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 porque gracias a su amistad personal con Hitler, pudo influir notoriamente en algunas de sus decisiones. De hecho tras el vuelo de Rudolf Hess a Gran Bretaña y su inmediata detención por parte de las autoridades inglesas en Mayo de 1941, el puesto vacío en la Cancillería del NSDAP fue por orden del Führer a las manos de Bormann que se convirtió en el nuevo Secretario del Partido. Desde esta nueva posición su importancia fue clave en la Conferencia de Wansee celebrada el 20 de Enero de 1942, donde Bormann fue uno de los miembros en votar a favor de la Solución Final mediante la cual se aprobó el exterminio de millones de judíos en el Holocausto. Precisamente al año siguiente, en 1943, a Bormann le fue confiada la promulgación de ley que privó a los judíos de la ciudadanía alemana y la requisa de todos sus bienes personales una vez se produjese su asesinato.

Sorprendentemente la mayoría de miembros del NSDAP odiaban fervientemente a Bormann por su cada vez mayor influencia negativa sobre el Führer. El Ministro de Industria Albert Speer, le definió como “miserable”; mientras que Herman Goering, jefe de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), aseguró que lo “estrangularía”. Igual de reticentes hacia fueron el Ministro de Finanzas Hjalmar Schacht y el locutor de radio Hans Fritzsche que aseguraron no soportar estar junto a su presencia. Incluso el Ministro de Propaganda Josef Goebbles se sintió humillado porque cada vez que necesitaba tener una audiencia con Hitler, primeramente debía hacerlo a través del canal de Bormann.

Entre una de las ocurrencias de Bormann en 1944 que generó el rechazo de sus compañeros en el NSDAP, estuvo la de proponer que los afiliados a dicha organización política pudiesen contraer matrimonio con dos o tres esposas porque de ese modo ayudarían a repoblar Alemania como consecuencia de las elevadas pérdidas de vida de varones en los frentes de batalla. Evidentemente todos desestimaron aquella iniciativa y pensaron que Bormann se había vuelto loco. Sin embargo y lejos de rendirse, él mismo decidió poner en práctica su plan con una de sus amantes, la actriz Manja Behrens; recibiendo increíblemente la aceptación de su esposa Gerda Buch, quién entusiasmada por la idea, accedió en alternarse con su marido según un turno establecido en el que ambas podrían procrear en tiempo de estación.

Martin Bormann con uniforme pardo del NSDAP.

Al desmoronarse la situación para el Tercer Reich en 1945, Bormann que ostentaba la jefatura del NSDAP, fue el encargado de evitar las deserciones de los soldados del Ejército Alemán aprobando una normativa mediante la que se castigaba con pena de muerte a todos los varones de aquellas familias que mostrasen banderas blancas visibles a sus hogares. Simultáneamente Bormann ayudó a la creación de una resistencia alemana en la retaguardia ocupada bautizada con el nombre de “Werwolf (Hombres Lobo)”, cuyos voluntarios cometieron cuantiosos atentados de pistolerismo y con bombas contra las tropas de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética. Sorprendentemente y como recompensa por todos sus servicios prestados, Hitler antes de suicidarse el 30 de Abril de 1945, nombró en su testamento a Martin Bormann como Secretario General del NSDAP.

A inicios de Mayo de 1945, la situación de Bormann era muy delicada porque se encontraba asediado en la Cancillería de Berlín que en aquellos instantes estaba siendo sitiada por las tropas del Ejército Rojo. A pesar de que la escapatoria era casi imposible, Bormann decidió arriesgarse a salir de la capital y escapar hacia el norte para tomar parte de su nuevo cargo en el Gobierno de Flensburgo que lideraba el almirante Karl Döenitz. Fue así como la noche del 1 al 2 de Mayo de 1945, justo antes de telegrafiar a las nuevas autoridades sus intenciones a través de un mensaje emitido por su secretaria Else Krüger, Bormann abandonó la Cancillería junto a las otras secretarias Traudl Junge y Gerda Christian, así como numerosos soldados alemanes y voluntarios escandinavos de los Regimientos SS de Granaderos Noruego y Danés “Norge” y “Danmark” que escoltaban un tanque Tiger y un cañón autopropulsado Stug. Sin embargo y en cuanto los fugitivos cruzaron el Puente Wiedendammer sobre el Río Spree, un destacamento de soldados rusos al otro lado de la Calle Ziegelstrasse, descubrieron la maniobra y abrieron fuego contra los fugados. A continuación se desarrolló un tiroteo en el que el tanque Tiger fue alcanzado por un proyectil y destruido, cuya explosión envolvió a Martin Bormann que en aquel momento se ocultaba detrás del carro, siendo desintegrado y perdiendo la vida al instante.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, nadie sabía del paradero de Martin Bormann debido a que no hubo testigos cuando su cuerpo fue volatilizado. La tarea de búsqueda fue muy difícil porque apenas se conocían fotografías públicas (en vida había ordenado su retirada de la circulación), por lo que tuvo que ser procesado en ausencia “in absentia” en los Juicios de Nuremberg y defendido por el abogado Friedrich Bergold que jamás llegó a conocer a su cliente, siendo considerado el 1 de Octubre de 1946 culpable de todos los cargos y condenado a muerte, una sentencia que se suspendió temporalmente hasta que fuese encontrado. A partir de entonces los vencedores de la contienda cometieron el error de generar una fantasía colectiva acerca del escondite de Bormann, como por ejemplo sucedió con un monje llamado Fray Martino que residía en el Convento de Santo Antonio en Italia, quién como consecuencia de su parecido físico al líder del NSDAP, se llevó un buen susto tras ser interrogado por militares antes de que se resolviese el error. También el escritor alemán Heinrich Liebau que había sido prisionero del campo de concentración de Sachsenhausen, aseguró haber visto a Bormann vestido de cazador en Lüneburg; mientras que en 1951 el periódico El Estanquero de Chile afirmó que el individuo se ocultaba en la Antártida bajo el nombre falso de Juan Keller. De hecho un antiguo compañero suyo, el general Gottlob Berger de las Waffen-SS, afirmó que Bormann era en realidad un espía pagado por la Unión Soviética que se había infiltrado entre las personas más cercanas al Führer para obtener información y que en aquellos momentos se hallaba trabajando para el Kremlin en Moscú. Incluso uno de los autores del Holocausto, Adolf Eichmann que se hallaba a la espera de juicio en Israel, era de la opinión que Bormann seguía vivo, una postura que también sospechaba su captor, el “cazanazis” Simon Wiesenthal.

Finalmente todas las dudas sobre el paradero de Bormann se despejaron en Enero de 1973 cuando unos obreros que realizaban unos trabajos de excavación en la Calle Invalidenstrasse de Berlín, encontraron accidentalmente unos restos humanos en forma de cráneo. Inmediatamente se paralizó la obra y unos forenses acudieron al lugar para identificarlo. Según la muela reconstruida, la prótesis de oro y el empaste dental, se descubrió que pertenecían a Martin Bormann, tal y cómo reconocieron dentistas que en el pasado le habían atendido. Definitivamente el registro del padrón de Berlín, según el acta AZ-1-1483, afirmó: “Martin Bormann, nacido el 17 de Junio de 1900 en Halberstadt (Mecklemburgo), muerto en Berlín el 2 de Mayo de 1945, a las 24:00 horas”.

 

Bibliografía:

-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 8. “Martin Bormann”, S.A.R.P.E. (1978), p.32-37
-http://en.wikipedia.org/wiki/Martin_Bormann