División SS Rumana

 

Con la caída de Rumanía en 1944 a consecuencia de la traición del Rey Mihail III contra su propio país y contra su pacto con el Eje para regalar la nación a los soviéticos, la mayoría del pueblo rumano se sintió como si le hubieran clavado un puñal por la espalda. Buscando salvar el honor de la patria en el exilio se creó la llamada División SS Rumana para combatir al bolchevismo.

Ejército Nacional Rumano

Fuera del Rumanía, en Viena, Austria, nació el Gobierno Nacional Rumano en el exilio, presidido por Horia Sima, líder de la Guardia de Hierro (también conocida como Legión de San Miguel Arcángel) y otras fuerzas políticas rumanas en desacuerdo por haber vendido la monarquía su patria al comunismo. Una de las primeras prioridades de dicha administración fue la de crear una formación militar rumana que se incorporara al ejército multinacional del Eje: las Waffen-SS.

Una vez más, como ya lo había hecho en el pasado, la Legión de San Miguel Arcángel demostraría el espíritu de voluntad y sacrificio al formar un ejército de la nada con los inconventientes que a esas alturas de la guerra tal cosa suponía. Oficialmente el 20 de Septiembre de 1944, Horia Sima, aprobó la creación del Ejército Nacional Rumano (ENR).

Escudo de la División SS Rumana.

El Ejército Nacional Rumano debía componerse por todos aquellos rumanos fuera de Rumanía y en los territorios todavía controlados por el Eje. La razón del por qué todos los reclutados quedarían integrados en las Waffen-SS y no en el Ejército Alemán (Wehrmacht), era porque el segundo había apoyado a encarcelar a la Guardia de Hierro cuando Ion Antonescu se proclamó Jefe del Estado “Conducator” en Rumanía en el año 1941, mientras que las SS habían ayudado a los legionarios a escapar de las cárceles o la muerte. A pesar de todo lo sufrido por los legionarios de la Guardia de Hierro en los campos de concentración alemanes, especialmente en Büchenwald, no dudaron en alistarse como aliados en el ENR cuando les dejaron libres a finales de 1944. Podían haberse marchado a su casa tranquilamente y haber dejado abandonados a los alemanes y demás nacionalidades del Eje como venganza por su confinamiento en campos, pero su consciencia les dictaba que a diferencia de sus captores, debían hacer lo correcto y defender desde suelo extranjero a su país del invasor bolchevique, una acción que les honraría de por vida.

Al principio sólo se presentaron 70 legionarios de la Guardia de Hierro en la sede del Gobierno Nacional Rumano exiliado de Viena, para luego sumarse otros 30 civiles refugiados del Banato Serbio en Yugoslavia que habían conseguido escapar, subiendo apróximadamente la cifra a unos 100 voluntarios. Si la carencia de hombres era clara, también se sumaba la de los equipos y armas. Al evaluar bien toda la situación, fue entonces cuando Sima elaboró un proyecto que debía ponerse en práctica inmediatamente para recoger voluntariamente al mayor número posible de rumanos. A pesar de que las circunstancias hacían imposible que funcionase cualquier tipo de reclutamiento, lo cierto es que el éxito cosechado dejaría perplejos a los propios exiliados. Las fuentes para encontrar aquellos voluntarios fueron:

1. Los residentes rumanos en el Tercer Reich y los territorios aún ocupados por las potencias del Eje.
2. Aquellos militares rumanos, ya fueran soldados, suboficiales y oficiales que se encontraban realizando cursos o estudiaran en academias militares alemanas cuando se produjo la traición de Rumanía.
3. Los refugiados y civiles que escapaban de Rumanía y del Ejército Rojo hacia otras tierras de Europa bajo dominio del Eje.
4. Los desertores del Ejército Real Rumano que descontentos de la alianza con los soviéticos, abandonaban las filas del Rey Mihail III para unirse al Gobierno Nacional Rumano exiliado.
5. Los prisioneros que el Eje hacía al Ejército Real Rumano y que desearan pasarse al bando exiliado.
6. Los presos de la Guardia de Hierro que se encontraban todavía cautivos en los campos de concentración alemanes.
7. La minoría rumana de Hungría, sobretodo de Transilvania, que obtuvo permiso por primera vez en la Historia de un gobierno húngaro, en este caso liderado Ferenc Szálasi, para unirse a un ejército rumano y cooperar ambas fuerzas militares como buenos aliados.
8. La propaganda, que mediante radios, panfletos y otros medios llegaba a Rumanía y conseguía que algún que otro rumano abandonara su país para unirse a las fuerzas en el exilio.
9. El cambio de bando al Eje de la 4ª División de Infantería al mando del general Platón Chirnoaga y también del 2º Regimiento de Calarachis de Ion Emilian, que cansados los soldados de servir a un Rey aliado de los soviéticos, decidieron rendirse a los alemanes para que los entregaran al bando de Sima en el exilio y ayudarle así a combatir contra el Ejército Rojo. Precisamente de ahí fue de donde el ENR sacó más combatientes.

Todas las medidas adoptadas con pocas esperanzas de triunfo, acabaron siendo un completo éxito, pues en poco más de dos meses, los voluntarios rumanos pasaron de ser 100 a más de 12.000, una insuperable cifra que sorprendió al propio Sima y rebasó todas las expectativas previstas. Pero sin duda la fuente que aportó más voluntarios rumanos, fue un hecho inesperado que el Eje no se imaginaba. Ocurrió el 19 de Octubre de 1944 cuando la 4ª División de Infantería Real Rumana, integrada dentro del IV Ejército Rumano al servicio del Rey Mihail III aliado de los soviéticos, fue atacada en el frente de Budapest, junto al Río Tisa, por húngaros y alemanes frontalmente. El general de la división, Platón Chirnoaga, ya estaba cansado de ver a sus soldados morir por alguien a quién detestaban, los soviéticos, y la moral era tan baja que una gran parte de ellos no deseaban combatir contra los alemanes. Hartos de toda aquella farsa, Chirnoaga y sus hombres comunicaron por radio a los alemanes su deseo de rendirse, pero con la condición de que no les hicieran prisioneros, sino que les integraran en el ENR del Gobierno Nacional Rumano en el exilio de Sima. Los alemanes cumplieron su palabra y desarmaron a la 4ª División de Infantería que se entregó con todos sus efectivos, al poco tiempo se presentó un representante del Gobierno Nacional Rumano, Vasilie Iasinchi, que se entrevistó con Chirnoaga. Horia Sima alegre dió el visto bueno y nombró a Chirnoaga nada menos que Ministro de Defensa y comandante supremo del ENR. Otro hecho similar fue el del 2º Regimiento de Calarachis, compuesto por jinetes de caballería y capitaneado por Ion Emilian, que contactó en secreto una noche con los alemanes para pasarse al bando del Eje, cosa que consiguieron quedando de esta manera integrados en el ENR. En total la 4ª División de Infantería aportó al ENR más de 1.000 hombres y el 2º Regimiento de Calarachis un total de 119 voluntarios. Ambas formaciones podían incluso haber prestado más efectivos, pero antes de entregarse habían sufrido tantas bajas entre muertos y heridos en la lucha contra el Eje que les impidieron aportar más hombres. De todas formas fue un hecho destacable en la Historia de Rumania que enfureció al Rey traidor y llenó de felicidad a muchos otros al ver que todavía quedaban muchas personas leales y de buen corazón que mantenían el amor a su país hasta el final sin importarles su propio destino.

División SS Rumana

Para el adiestramiento el Ejército Nacional Rumano se situó en el Polígono de Instrucción de Döllesheim a las afueras de Viena, junto al Campamento de Kaufholz. Allí compartieron instrucción con el Regimiento SS Búlgaro, artillería antiaérea de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) y cosacos de Rusia. En Döllesheim los rumanos juraron fidelidad a Horia Sima, como jefe del Gobierno Nacional Rumano y a Adolf Hitler, aunque a este último sólo en calidad de Comandante Supremo las Fuerzas Armadas Alemanas en la lucha contra el comunismo y no contra los Aliados Occidentales. Oficialmente el ENR quedó constituido como División SS Rumana (Waffen Grenadier Division der SS Rumanische), la cual, aunque no fue numerada a diferencia de otras divisiones de las Waffen-SS, teóricamente le correspondería el número 39.

General Platon Chirnoaga pasando revista a los voluntarios rumanos de las Waffen-SS.

No hubo permiso por parte de la Oficina Central Operativa de las SS (SS-Führung Hauptamt) para la formación del 1º Regimiento SS de Granaderos Rumano hasta el 3 de Noviembre de 1944 comandando por el SS-sturmbannführer Gustav Wegner, un oficial veterano de la 18ª División SS “Horst Wessel”. El mando de la División SS Rumana recayó en el transilvano SS-standartenführer Ernst Alfred Ludwig, pero al saberse la intención de este por reclutar “volksdeutsche” originarios de Rumanía, fue sustituído por el SS-standartenführer Wilhem Fortenbacher. El 1º Regimiento SS de Granaderos Rumano comenzó su instrucción con mal pie, pues debía ser una unidad de granaderos y sus miembros fueron equipados con armamento de fusileros debido a la carencia de armas. En el tema de la motorización era imposible dotar de vehículos o incluso caballos a los rumanos para el transporte, por lo que se convirtió a la División SS Rumana en una fuerza militar ciclomóvil, es decir, con bicicletas. Una vez quedó listo el 1º Regimiento de Granaderos Rumano, se procedió a la formación del 2º Regimiento SS de Granaderos Rumano, el cual estuvo peor equipado que el anterior, ya que sólo unos pocos hombres podían portar armas, mientras que el resto se dedicaban a realizar trabajos como levantar defensas o cavar trincheras. Aún no se habían consolidado los otros dos regimientos cuando implantaron el 3º Regimiento SS de Granaderos Rumano. Los tres regimientos debían incluir dos batallones con cuatro compañías, más independientemente un regimiento de artillería y un batallón de fusileros, además del Estado Mayor Divisionario. Pero aunque las plantillas aumentaban no lo hacían ni los equipos ni el armamento, ni siquiera las raciones de comida para alimentar a los voluntarios rumanos en el cuartel de Döllesheim. La Guardia de Hierro y Horia Sima para mantener firme la moral de los SS rumanos organizaron actos, mítines, comidas, misas y cantos corales que ayudaron a los voluntarios a recrear felizmente los viejos tiempos en su ahora lejano país.

Los uniformes que se eligieron para la División SS Rumana fueron poco conocidos, pues al terminar la Segunda Guerra Mundial, no aparecieron documentos gráficos hasta que el historiador alemán Hans Werner Neulen los encontró años después. Lo más curioso es que altos mandos, comandantes y el propio general Platon Chirnoaga no usaron uniformología alemana ni de las Waffen-SS, sino el tradicional uniforme rumano de oficial. No fueron los únicos que llevaron los uniformes rumanos, ya que a finales de 1944 Alemania no podía proporcionar vestimenta a todos, por lo que muchos soldados y oficiales en Döllesheim vistieron sus uniformes del Ejército Real Rumano como si aún estuvieran en los tiempos de Antonescu, los cuales consistían en la guerrera M1944 de cuatro bolsillos con solapilla recta y sin fuelle. Pero la gran mayoría vistieron como Waffen-SS. Las prendas especiales en el uniforme tradicional SS fueron el emblema de la reja de la Guardia de Hierro con dos bayonetas cruzadas y la corona de robles en la divisa del cuello, aunque también podían optar por una cruz circular traspasada con dos lanzas y las clásicas runas SS. En la manga del uniforme portaban un escudo de la bandera de Rumanía con rayas diagonales azul, dorado y rojo que inscribía encima la palabra “Rumanien”, aunque a veces se suprimía.

División SS Rumana “Rumanische SS Division”:
Estado Mayor Divisionario Rumano
1º Regimiento SS de Granaderos SS Rumano
·1st Batallón
-1ª Compañía
-2ª Compañía
-3ª Compañía
-4ª Compañía
·2nd Batallón
-5ª Compañía
-6ª Compañía
-7ª Compañía
-8ª Compañía
2º Regimiento SS de Granaderos Rumano
·1st Batallón
-1ª Compañía
-2ª Compañía
-3ª Compañía
-4ª Compañía
·2nd Batallón
-5ª Compañía
-6ª Compañía
-7ª Compañía
-8ª Compañía
3º Regimiento SS de Granaderos Rumano
·1st Batallón
-1ª Compañía
-2ª Compañía
-3ª Compañía
-4ª Compañía
·2nd Batallón
-5ª Compañía
-6ª Compañía
-7ª Compañía
-8ª Compañía
Regimiento de Artillería Rumano
Batallón de Fusileros Rumano

Batallas del Pomerania y Viena

A mediados de Enero de 1945 llegó la hora de que la División SS Rumana tomara bautismo en el combate. El 1º Regimiento SS de Granaderos Rumano fue enviado a la Línea del Río Oder en Alemania Oriental; mientras que el 2º Regimiento SS de Granaderos Rumano y el 3º Regimiento SS de Granaderos Rumano, junto a los demás restos del ENR, se quedaron en Viena para defender la capital de Austria.

Soldados rumanos de la División SS Rumana formando en Döllesheim.

La razón de que se enviara al 1º Regimiento SS de Granaderos Rumano al Frente del Oder, fue que allí no había tropas del Ejército Real Rumano que combatía al lado de los soviéticos, por lo cual los rumanos no tendrían que matarse entre sí. El 1 de Febrero de 1945 los 3.000 soldados del 1º Regimiento SS de Granaderos Rumano se establecieron en Schwedt para defender su puente. Durante un mes los voluntarios rumanos protegieron la zona contra los soviéticos junto con la División Europea al mando del mítico general Otto Skorzeny, compuesta por rusos blancos y turkestanos musulmanes del Asia Central. Para el 3 de Marzo, terminó la tarea de defender Schwedt y el 1º Regimiento SS de Granaderos Rumano pasó a denominarse 103º Regimiento SS de Granaderos Rumano cuando se integró 547ª División Volksgrenadier del III Cuerpo SS Panzer.

A lo largo de todo el mes de Marzo hasta principios de Abril de 1945 el 103º Regimiento SS de Granaderos Rumano cubrió el Frente de Pomerania, siendo durante ese tiempo su sector el más tranquilo de la marea soviética, pero el 16 de Abril, el Ejército Rojo lanzó la última gran ofensiva. El 103º Regimiento SS de Granaderos Rumano que se encontraba al sur de Sttetin recibió un duro castigo y fue desperdigado por toda la región. A los pocos días, cuando tuvo que ser reorganizado se le cambió de nuevo el nombre por el de 103º Regimiento SS Destructor de Tanques Rumano, ya que se les sustituyeron las armas cortas por antitanques personales Panzerfaust. Pero el 103º Regimiento SS Destructor de Tanques Rumano era inexistente, pues la mayoría de voluntarios habían muerto o estaban en paradero desconocido, por si fuera poco los alemanes habían procedido a desarmar a los rumanos por miedo a que desertaran, sólamente dejándoles lo justo para defenderse. Durante el desarme, ocurrió un afortunado acontecimiento que impidió una desgracia, el hecho tuvo lugar cuando unos SS alemanes quisieron ejecutar a unos voluntarios italianos por estar borrachos y negarse a combatir, sólo la intervención de los rumanos armados ante los germanos, bajaron los humos de estos que se marcharon dejando en paz a aquellos italianos. El último combate de las tropas rumanas del 1º Regimiento SS de Granaderos Rumano tuvo lugar en Oranienburg el 23 de Abril de 1945, donde presentaron una sólida resistencia que finalmente sería rebasada por los soviéticos.

Sobre Viena el 2º Regimiento SS de Granaderos Rumano y el 3º Regimiento SS de Granaderos Rumano también entraron en combate contra los soviéticos, aunque en mucha menor intensidad. El 2º Regimiento SS de Granaderos Rumano fue rebautizado en Döllesheim como 1º Regimiento SS Destructor de Tanques Rumano equipado con unos pocos Panzerfaust, mientras que el 3º Regimiento SS de Granaderos Rumano actuó como unidad de depósito. La participación de los rumanos en la Batalla de Viena fueron luchas individuales en distintos lugares por parte de aquellos que tenían algún arma con la que combatir, pero la mayoría de SS rumanos no pudieron tomar contacto con el enemigo debido a que se encontraban desarmados.

Postguerra

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial a los rumanos del ENR no les quedó más remedio que partir hacia Europa Occidental y entregarse a los Aliados, ante el temor de caer prisioneros de los soviéticos. Curiosamente los rumanos al rendirse a los americanos descubrieron entre sus captores a excompañeros de los campos de concentración alemanes, los estadounideneses incomprensibles, los insultaron por abandonar el cautiverio e irse voluntarios con el Tercer Reich, aunque muchos otros norteamericanos se alegraron de volverlos a ver.

Nunca los miembros de la Legión de San Miguel Arcángel eligieron estar encerrados toda la guerra en campos de concentración para que luego sus propios verdugos vinieran a suplicarles ayuda y a que se sacrificaran inútilmente cuando todo estaba ya perdido. Nadie les obligó, incluso se les ofreció que podían regresar a sus hogares con sus familias, pero fieles a sus ideas, no pudieron abandonar a Europa ante la avalancha de ejércitos soviéticos que la estaban conquistando. Su decisión fue la de luchar hasta el final. Un acto simbólico que nunca olvidaría Rumanía.

 

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado y Richard Landwer, El Ejército Nacional Rumano. “El ENR / La División rumana de las Waffen-SS”, García Hispán Editor (1997), p.157-182/183-214
http://www.axishistory.com/index.php?id=2353