Fotografía de Robert Capa

La fotografía de Endre Friedmann, más conocido como Robert Capa, constituyó una de las obras maestras del arte ilustrativo en el siglo XX. Centrada su carrera en diferentes conflictos bélicos que abarcaron desde la Guerra Civil Española a la Segunda Guerra Mundial, sin obviar la Guerra de Indochina, sus imágenes como la “muerte de un miliciano” o los soldados norteamericanos en la Playa de Omaha, quedarían por siempre en la retina de millones de espectadores.

Vida y Obra

Endre Friedmann nació el 22 de Octubre de 1913 en Budapest, capital de Hungría, por aquel entonces parte del Imperio Austro-Húngaro. Hijo de una familia judía que no abrazaba la religión hebrea, su padre Dezsö Friedmann, era un sastre más preocupado en jugar a las cartas que no a estar en el trabajo; mientras que su madre, Julia Fridmann, era quién realmente llevaba las riendas de la casa.

Robert Capa con su inseparable cámara fotográfica.

Desde muy pequeño y siendo todavía un niño, Endre se aficionó al arte gracias a los círculos intelectuales que frecuentaba su padre. De hecho en cuanto alcanzó la adolescencia, ya era toda una eminencia acerca de temas de personas más adultas como la política y la literatura, autodefiniéndose él mismo con el mote de “Bandi”. Desgraciadamente una vez cumplió la mayoría de edad, no pudo acceder a la universidad debido a que el Almirante Miklós Horthy que regentaba Hungría con el título de Jefe del Estado limitó el número de judíos en estudios superiores. Sintiéndose frustrado con esta normativa antisemita, en 1930 se afilió al Partido Comunista Húngaro y participó en numerosas manifestaciones contra el Gobierno de Budapest. Aquel activismo de riesgo le llevó a ser detenido en su propia casa de madrugada y encerrado en prisión, aunque por suerte la esposa de un jefe de policía amiga de los Friedmann presionó a las autoridades para que lo liberasen, pero con la condición de ser desterrado del país.

El joven Endre se trasladó a Alemania en 1933 para cumplir su destierro mientras estudiaba en la Facultad de Periodismo de la Escuela “Deutsche Hochschule für Politik” de Berlín. Al mismo tiempo en que se formaba académicamente, también se ganó dinero trabajando en una agencia fotográfica llamada Dephot que dirigía el director Simón Guttman, donde dentro de un cuarto oscuro revelaba fotografías, rellenaba botellas con fijadores y colgaba copias para secar. Tanta pasión demostró Endre en su cometido que su jefe Guttman decidió ponerle a prueba y enviarle a Dinamarca para sacar una serie de imágenes a León Trostsky en Copenhague, quién ya llevaba varios años exiliado de la Unión Soviética ante la represión desatada por Iósif Stalin. La sesión fotográfica realizada a Trostsky fue tan profesional y se ganó tantos elogios, que finalmente Endre decidió dejar de lado el periodismo literario y convertirse en un fotógrafo.

Nuevamente la carrera de Endre peligró en 1933 cuando Adolf Hitler alcanzó el poder en Alemania y proclamó el Tercer Reich. Como consecuencia de este inesperado suceso que implicó la expulsión de todos los estudiantes judíos extranjeros, Endre tuvo que marchar a Viena en Austria y esperar a que Hungría le concediese un nuevo visado para regresar a Budapest. Una vez en su patria y a pesar de que las autoridades revocaron su destierro, la vida se le hizo tan aburrida que decidió volver emigrar, en esta ocasión a Francia para afincarse en París con el nuevo mote de “Andrei”.

La vida de Endre en París fue una de las etapas más felices porque conoció a quién sería el amor de su vida, una judía de origen alemán y también fotógrafa de nombre Gerda Pohorylle, más conocida con el apodo de “Gerda Taro” en honor a un pintor de Japón muy amigo de ella que se llamaba Taro Okamoto. Los dos comenzaron a salir y se enamoraron, formando una pareja ideal no sólo en lo sentimental, sino también en lo profesiones. De hecho en cuanto Endre adquirió el apodo de “Robert Capa” por el que sería mundialmente famoso, ambos se hicieron pasar falsamente como miembros de una agencia fotográfica de Estados Unidos porque mientras él se identificaba como un prestigioso empresario norteamericano, ella aparentaba ser su secretaria personal, lo que hacía pensar a los periodistas que se trataba de gente importante y los pagaba el triple de dinero.

Al estallar la Guerra Civil Española en 1936, Capa y Gerda tomaron la decisión de convertirse en reporteros de guerra y viajar a la España Republicana en Agosto para cubrir los sucesos que estaban teniendo lugar. A pesar de que en un principio su trabajo fue el de fotografiar acciones bélicas y el armamento utilizado, pronto Capa sacó partido a los rostros humanos marcados por el horror y la tragedia. Precisamente el 5 de Septiembre de 1936 realizó una de las fotografías más famosas del siglo XX titulada “La Muerte de un Miliciano”, captando justo el instante en que una bala atravesaba el cuerpo de un combatiente en el Cerro Murciano de Córdoba. A partir de entonces su fama como fotógrafo alcanzó reconocimiento internacional porque armado con una simple cámara Leica de 35 milímetros pronto comenzó a ser contratado por las mejores revistas del mundo como Life, Vu o Weekly Illustrated.

Inesperadamente el 26 de Julio de 1937, Gerda Taro falleció accidentalmente aplastada por un tanque del Ejército Republicano durante la Batalla de Brunete, convirtiéndose de este modo en la primera mujer periodista en morir durante el transcurso de un conflicto bélico. La noticia acerca de la pérdida de su novia supuso un tremendo golpe para Robert Capa del que nunca se recuperaría. De hecho e intentando desviar el dolor de su corazón, Capa se refugió en el trabajo cubriendo la Batalla de Teruel en el invierno de 1937 y viajando en 1938 a China en donde tomó numerosas imágenes de la Segunda Guerra Sino-Japonesa contra Japón. Al año siguiente, en 1939, regresó a España para hacer un reportaje acerca de la entrada del Ejército Nacional en Barcelona, antes de afincarse en Gran Bretaña tras haberse convertido en una figura internacional de la fotografía.

Fotografía tomada por Robert Capa en la Playa de Omaha durante el Desembarco de Normadía el 6 de Junio de 1944. En la imagen se ve el horror del Día-D con soldados norteamericanos arrastrándose por la orilla del agua junto a cadáveres y caballos de frisia.

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial en 1939, Robert Capa viajó a Londres en 1941 y realizó importantes fotografías sobre la Batalla de Inglaterra y los bombardeos de los aviones de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) sobre Londres y otras ciudades inglesas. Dos años más tarde, en la primavera de 1943, Capa viajó a África para cubrir con su cámara al Ejército Estadounidense durante los combates contra el Afrika Korps de Erwin Rommel en la invasión de Túnez. Al poco tiempo, entre 1943 y 1944, siguió la estela de los Aliados durante la campaña de Italia primero en el desembarco de Sicilia, luego la Batalla de Nápoles, a continuación en los combates sobre el Valle del Liri y por último en la Batalla de Anzio.

El 6 de Junio de 1944, coincidiendo con el desembarco de Normandía, Robert Capa que acababa de unirse a la Compañía E y ser equipado con un uniforme del Ejército Estadounidense, tomó tierra en la Playa de Omaha, donde tras esquivar los tiros de ametralladora, se aferró a un caballo de frisia desde el que tomó impactantes fotografías del fuego de las balas, los proyectiles de mortero y el caos desatado por la muerte y la mutilación, justo antes de ser evacuado a bordo de una barcaza (lamentablemente parte de su repertorio fotográfico se perdió por un error técnico en el laboratorio). A continuación siguió cubriendo otros eventos como al Liberación de París, la Batalla de las Ardenas o el asalto a la ciudad de Leipzig, además del cruce de los Aliados sobre el Río Rin en Wessel, este último episodio fotografiado tras saltar en paracaídas de un avión.

Rober Capa con el equipo de paracaidista del Ejército Estadounidense antes de saltar sobre el Río Rin en Marzo de 1945.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial en 1945, Robert Capa se estableció en Estados Unidos. Desgraciadamente como todavía no se había recuperado de la muerte de su amada Gerda Taro, intentó olvidar el pasado con ciertos vicios que incluyeron la compra de ropas caras, la celebración de fiestas con famosos, cenas en los más exquisitos restaurantes o su afición por los juegos de apuestas a las cartas y las mujeres. Mientras tanto sobrevivió haciendo pequeños trabajos de propaganda, publicidad y guiones de cine, además de mantener contacto con importantes personalidades como por ejemplo el escritor Ernest Hemingway, el director John Huston e incluso tuvo un pequeño romance con la actriz originaria de Suecia, Ingrid Bergman.

En 1947 Robert Capa fundó la agencia fotográfica Magnum Photos junto a los periodistas Henri Cartier-Bresson, David Seymur, George Rodger y Bill Vandivert. A partir de este proyecto recuperó el ánimo por su oficio, por lo menos hasta que el Departamento de Estado de los Estados Unidos le retiró el pasaporte en 1953 tras ser acusado de comunista. Afortunadamente y gracias a sus amigos, pudo recuperar su visado, aunque en seguida la mala suerte le acompañó cuando enfermó de una crisis ciática que le dejó varios meses postrado en la cama. Una vez se hubo recuperado de su dolencia, Capa viajó a Japón para hacer un magnífico estudio fotográfico sobre los niños de postguerra para la revista nipona Mainichi Press.

Casualmente en 1954, un fotógrafo de la revista Life llamado Howard Sochurek que se encontraba cubriendo la Guerra de Indochina librada entre Francia y Vietnam del Norte, hubo de abandonar su puesto de trabajo por motivos personales y entonces la empresa tuvo que recurrir a Robert Capa, a quién le suplicó suplantarle a cambio de 2.000 dólares al mes y una póliza de otros 25.000. Tras aceptar la oferta sin dudarlo un instante, Capa aterrizó en la capital de Hanoi el 9 de Mayo de 1945, justo dos días después de que Francia hubiese cosechado una de sus peores derrotas militares en la Batalla de Dien Bien Phu.

A las 7:00 horas de la mañana del 25 de Mayo de 1954, Robert Capa se unió a un destacamento del Ejército Colonial Francés dirigido por el teniente Jean Lacapelle con la misión de conquistar las fortificaciones del Ejército Vietnamita en Thai Binh. Durante el avance a dicha posición, el convoy fue presa de una emboscada de francotiradores vietnamitas, contra los cuales los galos se enzarzaron en un tiroteo. Mientras tanto, Capa que acababa de ver la posibilidad de tomar una buena fotografía, se adelantó unos metros y escaló a un montículo con la intención de captar una instantánea sobre los combatientes franceses en plena batalla. Sin embargo y a diferencia de en otras ocasiones, no tomó las precauciones necesarias y tras dar un mal paso pisó una mina que generó una explosión envolviendo todo su cuerpo y provocándole la muerte. Curiosamente, un joven vietnamita del Ejército Colonial Francés que vio lo ocurrido, se acercó al teniente Jean Lacapelle para decir: “le photographe est mort (el fotógrafo está muerto)”. Así fue como falleció Robert Capa, al pie del cañón y haciendo el oficio que más le gustaba.

“Muerte de un Miliciano”

La “Muerte de un Miliciano” de Robert Capa y publicada por la revista francesa Vu fue sin duda una de las fotografías más impactantes del siglo XX. Tomada el 5 de Septiembre de 1936 sobre el Cierro Murciano de Córdoba en plena Guerra Civil Española, la instantánea captó el momento en que una bala del Ejército Nacional atravesaba el cuerpo del soldado anarquista Federico Borrell García, adscrito al Ejército Republicano y a la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT).

Imagen de la fotografía “Muerte de un Miliciano”.

Según las teorías acerca de lo ocurrido a Federico Borrell García (fallecido el mismo día de la toma de su imagen) y de su relación con la fotografía de Robert Capa, se plantearon hasta un total de tres hipótesis:

1. La fotografía fue completamente real, tanto la muerte de Federico Borrell García, como el momento exacto de la batalla en que se tomó.

2. La fotografía fue un montaje porque antes del asalto de los soldados de la CNT, Robert Capa hizo una simulación del combate y Federico Borrell García ejerció de actor para su cámara sin saber que unos minutos después fallecería del mismo modo.

3. La fotografía fue una mezcla entre montaje y realidad. Según esta versión, los soldados de la CNT simularon una batalla para el reportaje fotográfico y entonces desde la trinchera opuesta del Ejército Nacional abrieron fuego matando desde la distancia a Federico Borrell García.

 

Bibliografía:

-Carles Padró Sancho, Capa, los ojos de la guerra, Revista Historia y Vida (2009), p.80-86
-http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Capa