V-1

Nombre: Fieseler Fi 103 Vergeltungswaffen-1 (V-1)
Tipo: Misil
Nacionalidad: Alemania
Compañía: Gerhard Fieseler Werke
Motor: Argus As-101-014
Dimensiones: Envergadura = 8′ 32 m. Longitud = 5′ 37 m Altura = 1′ 42 m
Peso: 2.152 kg
Velocidad: 640 km/h
Alcance: 250 km
Techo de servicio: 900 m
Armamento: Cabeza explosiva de 850 kg de Amatol
Primer vuelo: 30 de Agosto de 1942
Historia:

La Segunda Guerra Mundial fue un campo para los inventos e ingenios que dieron lugar a unas armas tan temibles como el misil continental. Básicamente se trató el V-1 diseñado por el Tercer Reich que durante los años 1944 y 1945 fue disparado desde distintas posiciones balísticas en Europa, sembrando el caos en la retaguardia de los Aliados y provocando una gran cantidad de víctimas entre los ciudadanos de Londres.

Misil V-1.

Los misiles fueron descubiertos por accidente en 1935 cuando el ingeniero alemán Paul Schmidt que acababa de inventar los pulsorreactores como una forma sencilla y barata de volar, pensó que podía acoplar su diseño a un artefacto capaz de atravesar el cielo a velocidades tan elevadas que no significase una amenaza ante las posibles defensas antiaéreas desplegadas por una potencia enemiga. Aquella idea aportó la base para que el doctor Fritz Gosslau, por aquel entonces jefe de la Compañía Argus Aeronáutica, elaborase en 1941 el primer plano de un misil consistente en una cámara tubular de ignición (con la función de absorber aire) que presurizada mediante una serie de rejillas que se abrían y cerraban según iban consumiendo fuel, generaba una expulsión de gases en la parte trasera del tubo a una presión tan potente con la que era capaz de alcanzar una vertiginosa rapidez. Evidentemente la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) quedó impresionada ante el invento y en seguida financió su adaptación al uso militar de manos de la Compañía Fieseler pensando que de ese modo la nación podría permitirse atacar las ciudades de Gran Bretaña sin pérdida alguna de pilotos, algo que sin duda compensaría el fracaso tras la derrota en la Batalla de Inglaterra.

Aproximadamente el desarrollo del misil se prolongó durante un período de dieciocho meses debido a que en los trabajos surgieron numerosos inconvenientes como por ejemplo la reducción de la velocidad de los 900 kilómetros por hora a los 640 kilómetros por hora, lo que convirtió al artilugio en un objetivo vulnerable a los cazas y la artillería antiaérea. De hecho tantos fueron los fallos del proyecto, que se construyeron más de 150 prototipos, lanzándose experimentalmente cerca de 350 misiles desde la Base de Peenemünde contra las aguas del Mar Báltico; hasta que finalmente el 30 de Agosto de 1942 se construyó con éxito el primer modelo de cohete volador. Según sus creadores, su denominación fue la de “Kirshkern (Semilla de Cereza)” y “Maikafer (Insecto de Mayo)”, aunque Adolf Hitler preferió llamarle “Krahe (Cuervo)”; mientras que los ingleses se refirieron como “Buzz Bomb (Bomba Zumbante)” o “Doodleburg (Bicho Zumbante)”; siendo definitivamente su nombre el de Fieseler Fi 103 “Vergeltungswaffen-1 (Venganza 1)”, más conocido como V-1.

El V-1 era un cohete volante con dos alas sin alerones y una hélice en la proa que medía la distancia con un compás de navegación, justo delante de donde se ubicaba la carga explosiva comprendida en una ojiva de 850 kilogramos de Amatol. Dentro del fuselaje central, se protegían los depósitos de aire comprimido bajo los recipientes de combustible de 568 litros, a los que seguía el control de flujo de gasolina, la batería eléctrica, el sistema de control de vuelo y los giroscopios tipo Askania. Al mismo tiempo sobre la popa, se encontraba un pulsorreactor Argus As-101-014 con su correspondiente toma de aire de pestañas e inyectores modelo Venturi, mientras que en la zona baja se acoplaba el transmisor FuG 23 que finalizaba exteriormente en el timón de cola. Gracias a sus dotes técnicas, el misil podía viajar hasta 250 kilómetros de distancia en 25 minutos (aunque a muy baja altura del suelo porque sólo alcanzaba los 900 metros de techo de servicio), lo que sumado a su gran peso de 2.152 kilogramos, convertía el misil en un arma muy vulnerable que únicamente era compensado por su diminuto tamaño de 8’32 metros de envergadura y por una protección consistente en costillas de acero con 2 milímetros de grosor.

Las industrias de los misiles V-1 que los producían a un precio de 3.500 marcos alemanes o “Reichsmarks” por unidad, se ubicaron en las cadenas de montaje de Peenemünde, Nordhausen y Fallersleben que disfrutaban de poseer unas instalaciones adaptadas para este cometido y protegidas por búnkers de hormigón, cañones antiaéreos y guardias de seguridad del Ejército Alemán (Wehrmacht) o de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe). Como el objetivo era Inglaterra, las zonas de proyección se desplegaron en un abanico de 25 kilómetros entre el Paso de Calais y la Península de Cherburgo en Francia, instalándose en serie de rampas de lanzamiento denominadas Walter Schlitzrohrscleuder WR 2.3 “Sky Site” que contaban con un raíl en diagonal de entre 30 y 50 metros de longitud, en cuya superficie un pistón impulsaba la bomba hasta soltarla en el aire para a continuación desprenderse y poder volver a rehusarse. Curiosamente todas estas rampas eran desmontables y estaban muy bien camufladas para evitar a los aviones enemigos, las cuales según la ubicación fueron estacionadas en tres sectores del siguiente modo: el primero albergaba 64 raíles destinados a bombardear Londres; el segundo contaba con otros 64 de reserva; y el tercero incluía rampas menores que apuntaban hacia las ciudades costeras de Southampton, Portsmouth, Plymouth y Bristol. Respecto a la unidad encargada de todo lo relacionado con las V-1, el destacamento que tuvo el honor de ser elegido fue el 155º Regimiento de Lanzadores adscrito al LXV Cuerpo Alemán que en su momento álgido se equipó con más de 30.000 misiles.

Fotografía real de un misil V-1 cayendo tras las casas de un barrio de Londres justo antes de explosionar y provocar una masacre.

Cuando tuvo lugar el desembarco de Normandía el 6 de Junio de 1944, Adolf Hitler ordenó que en un plazo menor a diez días se llevase a cabo la primera represalia contra Inglaterra poniendo en marcha la “Operación Rumpelkammer (Cuarto Trasero)”. Bastó algo menos de una semana porque la noche del 12 al 13 de Junio de 1944, un total de diez V-1 fueron lanzadas desde rampas en Francia, hasta que tras haber viajado más 300 kilómetros de distancia en línea recta, comenzaron a caer sobre Londres. Supuestamente el primer misil que debía haber echado abajo el Puente de la Torre de Londres “Tower Bridge”, se estrelló sobre un campo de Gravedend en Kent (a 4’18 kilómetros del objetivo); mientras que el segundo explosionó en Cuckfield y el tercero en Bathmal, donde se produjeron las primeras seis víctimas mortales y un puente ferroviario resultó destruido.

La noche del 15 de Junio de 1944, cincuenta y cinco rampas lanzaron un total de 244 misiles V-1 contra Gran Bretaña, de los que 144 hicieron blanco en Inglaterra y 73 en el centro de Londres, causando una gran devastación y una elevada pérdida de vidas que generó el pánico entre los ciudadanos de la capital. A partir de entonces los ataques con V-1 se incrementaron porque para el 18 de Junio ya se habían arrojado 500 misiles y para el 29 alrededor de 2.000. Incluso otras ciudades como el puerto de Southampton y pueblos costeros del Canal de la Mancha sufrieron las trágicas consecuencias de esta revolucionaria arma inventada por el Tercer Reich.

Curiosamente las V-1 comenzaron a provocar una verdadera psicosis en el Reino Unido, muy posiblemente porque sus ataques a diferencia de los bombarderos convencionales, eran impredecibles debido a que cada vez que aparecía en el cielo uno de estos misiles, normalmente precedido de un zumbido, éste apagaba el reactor para quedar todo en completo silencio mientras el artefacto caía en picado hasta explosionar contra un edificio que pulverizaba la infraestructura matando a todos los inquilinos en su interior (a veces tras el estallido el cohete liberaba papeles propagandísticos que instaban a la rendición de Inglaterra). Mediante este método, a comienzos de Julio de 1944 los muertos en Gran Bretaña sumaban miles y 195.000 las viviendas destruidas en Londres. Por si fuera poco el día 9, aviones bimotores Heinkel He 111 adscritos al 3ª Ala de Bombarderos, desprendieron desde su panza a un total de 500 misiles V-1 sobre Holanda que se activaron en pleno vuelo para estrellarse contra Londres desde nuevas direcciones, lo que facilitó que para el 22 más de 5.000 artefactos hubiesen sido lanzados contra la metrópoli, aproximadamente 110 diarios.

A mediados de 1944 el terror generado por las V-1 fue tan grande entre la población civil de las Islas Británicas, que el miedo psicológico terminó también por desconcertar al Alto Mando Aliado. De hecho el jefe de la Fuerza Expedicionaria en Europa, Dwith Eisenhower, se obsesionó tanto por la existencia de los misiles (en parte porque los soldados del Ejército Británico en el Frente Occidental sintieron estar más preocupados por sus familias en la retaguardia que no por su vida propia en primera línea), que los Aliados priorizaron a sus tropas en Francia tomar las rampas de lanzamiento antes que cualquier objetivo enemigo, además de proteger el espacio aéreo de Inglaterra transfiriendo centeneras de cazas desde Normandía a las Islas Británicas (cuyas ciudades se llenaron de globos trampa, redes, cañones antiaéreos y modernos sistemas de radares) y otros tantos cazabombarderos destinados a destruir las bases de los misiles en lo que se denominó “Operación Crossbow”. Aquel impacto moral, sumado a la eficaz propaganda alemana que los propios anglo-americanos creyeron, hizo que el 17 de Julio fuesen evacuados de Londres los primeros 170.000 niños, así como otras 530.000 adultos a finales de ese mes. Al cabo de unas semanas, en Agosto de 1944, los refugiados que abandonaron la capital ascendieron a 275.000 y a finales de verano la situación había derivado en un auténtico éxodo humano con más de 1.450.000 personas las que dejaron Londres para esconderse en las zonas rurales de Inglaterra y Gales.

Caza británico Spitfire persiguiendo a una bomba volante V-1. Arte digital.

La noche del 2 al 3 de Agosto de 1944 fueron lanzados 316 misiles V-1 desde 38 rampas, de los que solamente 107 cayeron sobre Londres. A pesar de que todo parecía estar marchando bien para la Luftwaffe, las medidas defensivas adoptadas por los Aliados comenzaron a generar frutos porque cada vez un mayor número de bombas volantes fueron interceptadas y derribadas por los cañones antiaéreos, globos cautivos y sobretodo por los cazas Spitfire, P-51 Mustang, Mosquito, Typhoon y reactores Gloster Meteor, los cuales las desviaban con el ala para que explosionasen en campos deshabitados (aunque en centenares de ocasiones el avión era destruido y el piloto perdía la vida). No obstante, lo que realmente frenó el impacto de las V-1 fue el avance del Ejército Estadounidense en Francia que obligó al Ejército Alemán a retrasar las rampas de lanzamiento a una posición más alejada ubicada entre el Río Sena y el Río Somme, lo que sin duda restó efectividad durante los raids contra Londres. Precisamente el 2 de Septiembre de 1944, se dispararían los últimos V-1 desde el norte de Francia, antes de que todo el personal y misiles del 155º Regimiento de Lanzadores fuese enviado a Holanda.

A finales de 1944, los lanzamientos de las V-1 se redujeron drásticamente, siendo la mayor concentración de cohetes disparada durante la “Operación Eisbar” cuando 300 misiles activados desde bombarderos Heinkel He 111 impactaron sobre las ciudades de Londres, Southampton y Gloucester (incluso en algunas ocasiones los cuatrimotores Focke Wulf Fw 200 Cóndor transportaron y dejaron caer varias V-1 sobre Inglaterra como sucedió el 10 de Diciembre). También las bombas volantes V-1 tomaron parte en la Batalla de las Ardenas bombardeando el puerto de Amberes y las concentraciones de tropas del Ejército Estadounidense y el Ejército Británico en Bélgica. Incluso al producirse la invasión de los Aliados a Alemania a inicios de 1945, los Heinkel He 111 que volaban sobre los Países Bajos y el Mar del Norte continuaron arrojando sus V-1 contra Londres y matando a numerosos civiles. Curiosamente, el último misil V-1 lanzado durante la Segunda Guerra Mundial explosionó el 29 de Marzo de 1945 en Datchworth, una ciudad ubicada en el condado de Hertfordshire

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, el historial de los 20.727 cohetes V-1 que fueron disparados se resumió de la siguiente manera: de los 8.890 misiles que se lanzaron contra Gran Bretaña (entre los 7.488 que despegaron con normalidad y los 3.530 que alcanzaron sus objetivos), un total de 2.419 cayeron en Londres y 1.111 en otras ciudades de Inglaterra; mientras que de los 11.837 que fueron arrojados contra Bélgica, un total de 8.696 V-1 cayeron en Amberes y 3.141 en Lieja. Respecto a las vidas que se perdieron bajo el poder de los V-1, las víctimas mortales ascendieron a algo más de 7.000 personas entre las que se contabilizaron 6.184 civiles y 805 pilotos anglo-norteamericanos intentando derribar las bombas volantes, sin contar los 17.981 heridos que elevaron las bajas a 22.892 afectados. A estas cifras hubo igualmente que añadir más de 1.127.000 viviendas destruidas y 351 aviones derribados durante los infructuosos intentos de abatir los misiles.

Ejemplo de una rampa de lanzamiento de V-1 ubicada como modelo en el Imperial War Museum de Duxford, Inglaterra. A la derecha vista posterior del reactor del V-1 en el raíl y a la izquierda la rampa diagonal al completo. (Fotografías tomadas en 2007).

Con el inicio de la Guerra Fría, el cohete V-1 continuó disfrutando de una larga vida operativa después de que los Aliados capturasen centenares de estos artefactos tras desmantelarse la industria bélica del Tercer Reich. Precisamente Estados Unidos rebautizó el V-1 con el nombre de JB-2 “Loon” que utilizó como misil de crucero a bordo de submarinos oceánicos; mientras que la Unión Soviética y Francia emplearon a estas bombas volantes como munición contra blancos de prueba militares bajo la denominación respectiva de Zdeliye 10 y CT-10. De hecho en 1948, la primera V-1 tuvo el honor de albergar una cabeza nuclear formando parte de la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF).

El papel del misil V-1 fue de un impacto psicológico tremendo entre 1944 y 1945, aunque en el plano operacional no modificó en nada el curso de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de este fracaso durante la conflagración en Europa, la existencia de esta arma y su diseño revolucionaron la ingeniería aeronáutica porque desde entonces la ciencia militar apostó masivamente por los cohetes, no solamente para fines bélicos, sino también para el inicio de la carrera espacial.

 

Bibliografía:

-Carlos Caballero Jurado, El empleo operativo de las armas (2ª Parte), Revista Serga Nº8 (2000), p.2-17
-Rafael Rodrigo, V-1 Primer arma de represalia sobre los cielos de Europa, Revista Serga Nº66 (2010), p.11-24
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “V-1: Objetivo, Londres”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.626-1.632
http://en.wikipedia.org/wiki/V-1_(flying_bomb)