P-51 Mustang

Nombre: P-51 Mustang
Tipo: Caza-bombardero
Nacionalidad: Estados Unidos
Compañía: NAA North American Aviation
Motor: Uno. Rolls-Royce Merlin 61 Packard V-1650-7 de 1.550 CV
Dimensiones: Envergadura= 11′ 29 m. Longitud= 9′ 84 m. Altura= 4′ 10 m
Peso: Cargado= 3.239 kg. Vacío= 5.600 kg.
Velocidad: Velocidad máxima= 703 km/h. Trepada inicial= 1.060 m/min
Alcance: 2.092 km
Techo de servicio: 12.800 m
Armamento: Seis ametralladoras Browning de 12’7 mm, cuatro cohetes HVAR y bomba de 227 kg
Primer vuelo: 26 de Octubre de 1940
Historia:

El caza y bombardero P-51 Mustang fue el avión más legendario al servicio de Estados Unidos. Muy conocido por su papel en la Segunda Guerra Mundial tanto en los teatros de Europa como del Asia-Pacífico, su actuación fue igual de importante en la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam, lo que le convirtió en uno de los aparatos más populares de la Fuerza Aérea Estadounidense en el siglo XX.

Escuadrilla de P-51 Mustangs que se disponen a lanzar una incursión sobre Alemania.

La necesidad de la Fuerza Aérea Estadounidense (United States Air Force o USAF) por construir un caza con capacidad de combustible suficiente para alcanzar Berlín partiendo desde el Reino Unido, llevó a la ingenieros Raymond Rice y Edgar Schmued de la Compañía de Aviación Norteamericana (North American Aviation o NAA) a modificar en 1939 un viejo aparato T-6 Texan al que añadieron un motor Allison V-1720 de 1.150 caballos de vapor y al que suprimieron sus partes de sistemas eléctricos, tren hidraúlico y frenos. Como resultado de este experimento, surgió un avión monoplaza metálico con alas de perfil laminar situadas en una posición más retrasada de lo habitual y con una capacidad de combustible más elevada que ningún otro caza, obteniendo el prototipo una muy buena nota en el examen de vuelo realizado el 26 de Octubre de 1940, antes de que al mes siguiente, en Diciembre, fuese puesto al servicio de Estados Unidos y rebautizado como P-51 Mustang en honor a los veloces potros salvajes de las praderas de Norteamérica.

Inicialmente la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) fue la primera en solicitar un pedido de P-51 Mustang cuatro meses antes de que incluso saliese al mercado, no siendo hasta 1941 para cuando los ingleses recibieron el lote. Una vez en Gran Bretaña (y algunos enviados a Canadá), los ingenieros británicos pensaron que el aparato podía rendir mucho mejor de lo esperado, por lo que propusieron una serie de cambios consistentes en la introducción de un motor Rolls-Royce Merlin 61 V-1650-7 a 1.550 caballos de vapor con una nueva reubicación en el fuselaje y una toma para el carburante con seis tubos a cada lado del capó que expulsaban los gases, así como la incorporación de una novedosa hélice cuatripala del modelo Hamilton Standard con una cavidad de aire junto a ésta y otra extra ventral mucho más grande que lo hacían fácilmente reconocible a la vista. Respecto al combustible, se le instaló un depósito de gasolina de 332 litros tras la cabina (más las reserva de 700 litros y los depósitos subalares de 284 litros), lo que elevó su consumo a más de 2.000 kilómetros de autonomía viajando a una velocidad de 703 kilómetros por hora. Otras características igual de importantes fueron una aleta dorsal, una mira de tiro muy eficaz del tipo K-14, una cabina con visibilidad ilimitada de 360º en forma de burbuja, una antena de mástil en la parte superior trasera del fuselaje y un aspecto externo en metal natural (todos los aparatos salían de fábrica sin pintar); además de un poderoso armamento comprendido en seis ametralladoras Browning de 12’7 milímetros con la opción de llevar cuatro cohetes HVAR o una bomba de 227 kilogramos.

Salvo por la versión estándar P-51D Mustang que como excelente aparato de ataque tierra-aire dominaría los cielos de Europa y Asia, las variantes del P-51 Mustang fueron escasas a pesar de la prolongada vida operativa entre la Segunda Guerra Mundial y la mitad de la Guerra Fría. De las 15.000 unidades producidas, el primer modelo fue el P-51A que sirvió para el Reino Unido, seguido por el P-51B que salió de la Fábrica de Inglewood con cambios muy limitados, el P-51C que fue construido en las Factorías de Dallas con algunas mejoras respecto de su antecesor, el P-51K que destacó por su formidable maniobrabilidad o el F-82 Mustang surgido en la Guerra Fría que se caracterizó por ser dos P-51 Mustang fusionados por las alas.

Cohetes HVAR siendo disparados por un P-51 Mustang.

Oficialmente el bautismo de fuego del P-51 Mustang tuvo lugar durante el Batalla de Salerno el 9 Septiembre de 1943, ofreciendo escolta a las lanchas de desembarco que se aproximaban a las playas y destruyendo a numerosas baterías costeras y nidos de ametralladoras que el Ejército Alemán había emplazado al sur de Italia. Una vez consolidada la presencia de los Aliados Occidentales en la Península Italiana, los P-51 Mustang de la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) y de la Fuerza Aérea Real Australiana (Royal Australian Air Force) se dedicaron a pulverizar diversos objetivos terrestres situados entre Nápoles y Roma, destacando especialmente cuando volaron los diques de Pescara, además de demostrar ser superiores o al menos iguales en los combates aéreos a los cazas alemanes Messerschmitt Bf 109 y Focke Wulf Fw 190, o a los italianos los Macci MC.202 Folgore.

Cuando el 11 de Enero de 1944 un escuadrón de 49 P-51 Mustang que escoltaban a una formación de bombarderos B-17 sobre la ciudad de Oschersleben en Alemania, se encontraron con una agrupación de Messerschmitt Bf 109, los aviones norteamericanos derribaron 17 cazas enemigos sin sufrir una sóla baja. Este suceso que en seguido hizo comprender al general James Doolittle, responsable de la VIII Fuerza Aérea Estadounidense en Europa, que el P-51 Mustang era muy superior a la mayoría de los cazas desplegados por la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), ordenó que a partir de ese instante se dedicasen a abatir aparatos alemanes tanto en el aire como en tierra mediante el ataque a aeródromos. Gracias a esta táctica de barrido y acoso, en cuestión de meses el Tercer Reich perdió por primera vez el control del cielo en el continente tras haber eliminado los P-51 Mustang a gran parte de la caza alemana sobre el Ruhr, así como a la italiana sobre la República de Saló al norte de Italia o la rumana sobre los campos petrolíferos de Ploiesti en Rumanía. A raíz de esta amarga experiencia, el propio mariscal del aire, Hermann Goering, inisistió a los pilotos alemanes a que no entablasen duelos con los P-51 Mustang para centrarse en los bombarderos B-17 o B-24 Liberator y a continuación escapar con rapidez.

Si el P-51 Mustang ya fue un excelente avión como caza, también lo fue como bombardero cuando en Junio de 1944 fue el responsable de destruir un gran número de tanques Panzer y Tiger durante la campaña de Normandía que obligaron al Ejército Alemán a mover sus vehículos de noche para evitar a este aparato que apodaron como “el asesino de carros” (curiosamente fue uno de estos monoplanos el que hirió al mariscal Erwin Rommel mientras viajaba en su coche). De igual forma los P-51 Mustang destacaron pulverizando a los blindados germanos durante la Batalla de las Ardenas sobre Bélgica y eliminando a los misiles V-1 que se dirigían hacia Londres (normalmente desviándoles con ala o disparando desde muy larga distancia para evitar la onda expansiva). No obstante y contra todo lo esperado, a finales de 1944 el Tercer Reich estrenó el caza a reacción Messerschmit Me 262, por lo que el P-51 Mustang perdió la superioridad aérea frente a este moderno oponente que demostró ser invencible en todos los duelos, algo que obligó a los cazabombarderos a actuar como escudos para los bombarderos B-17, interponiéndose en la trayectoria de tiro de los reactores (esta táctica causó un gran pánico y desmoralización entre muchos de los pilotos que siempre se vieron impotentes ante este nuevo ingenio de la Luftwaffe, llegando a derribar solamente uno de los aparatos germanos a costa de perder decenas de aviones propios).

Pintura sobre un ataque de los P-51 Mustangs contra un King Tiger alemán en Normandía.

A comienzos de 1945, los P-51 Mustang fueron desplegados en Asia y el Océano Pacífico con bases en Birmania y las Islas Marianas desde donde se dedicaron a hostigar a las tropas del Ejército Imperial Japonés en China, Thailandia e Indochina. Gracias a su presencia en el Sudeste Asiático, el P-51 Mustang barrió del cielo al caza nipón Zero como ya había hecho con otros interceptores de hélice en Europa (aunque a pesar de ser superior a nivel cualitativo también sufrió muchas bajas a manos de aeroplanos técnicamente inferiores como por ejemplo frente al IAR-80 rumano durante los raids a Bucarest o incluso en una ocasión frente a un obsoleto Ki-27 thailandés durante un ataque a Bangkok). También aquel último año del conflicto, los P-51 Mustang tuvieron el honor de participar en el bombardeo preliminar que precedió al asalto final del Ejército Rojo durante la Batalla de Berlín y de ser en los primeros cazas no embarcados que ofreció escolta a las superfortalezas volantes B-29 que atacaban Tokyo, al mismo tiempo en que reducían a cenizas embarcaciones, aviones enemigos y todo tipo de infraestructuras del territorio metropolitano de Japón.

Terminada la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre de 1945, el P-51 Mustang estuvo inactivo hasta que Israel adquirió unas cuantas unidades con las que combatió a los musulmanes durante la Guerra Árabe-Israelí de 1948; lo mismo que en 1949 los empleó Holanda durante la Guerra de Independencia Indonesia y la China del Kuomintang durante la Guerra Civil China. Al año siguiente, con el inicio en 1950 la Guerra de Corea entre la Corea del Sur apoyada por Estados Unidos y la Corea del Norte apoyada por la Unión Soviética, tanto los P-51 Mustang como su versión doble de los F-82 Mustang (muchos integrados en la Fuerza Aérea Surcoreana), sobrevolaron los campos y montañas de Pusan, Inchon, Seúl, Pyôngyang y el Río Yalu, destacando nuevamente en el derribo de la caza enemiga y en la destrucción de las formaciones blindadas de tanques rusos T-34, así como en el acoso y hostigamiento de las tropas del Ejército Norcoreano y del Ejército Chino sobre el Paralelo 38º hasta el final de la contienda en 1953.

Desde 1954 en adelante, el P-51 Mustang fue comprado por diversas naciones entre las que se incluyeron la Unión Soviética, Francia, Suecia, Nueva Zelanda, México, Cuba, Uruguay, Bolivia, Guatemala, Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, República Dominicana, Haití, Filipinas, Indonesia y Somalia. También durante la Guerra de Vietnam de 1965 a 1968, los Estados Unidos volvieron a utilizar a los P-51 Mustang como cazabombardeo táctico y lanzador de napalm para incendiar las selvas donde se encontraban ocultos los guerrilleros comunistas del Vietcong, antes de que la Fuerza Aérea Estadounidense los sustituyera por los mucho más modernos reactores Phantom y F-14 Tomcat.

Pintura de un P-51 derribando a un caza a reacción alemán Messerchmitt Me 262 (sólo se produjo un caso en toda la Segunda Guerra Mundial).

Sorprendente la última acción del P-51 Mustang tuvo lugar durante la Guerra del Fútbol de 1969 entre Guatemala y Honduras, cuando algunas unidades de la Fuerza Aérea Guatemalteca efectuaron misiones de ataque a tierra contra el Ejército Hondureño y bombardearon la capital de Tegucigalpa. De igual forma, la Fuerza Aérea Hondureña empleó otros tantos P-51 Mustang que se enfrentaron al mismo modelo guatemalteco, así como a viejos compañeros de la Segunda Guerra Mundial como el Corsair. Una vez finalizada esta contienda, todo los P-51 Mustang repartidos por los cinco continentes pasaron a convertirse en aparatos de aeromodelismo y carreras, consiguiendo durante la década de 1970, 1980, 1990 e incluso a inicios del siglo XXI, numerosas victorias y campeonatos aéreos.

El P-51 Mustang fue una leyenda entre los cazas que tomaron partido durante la Segunda Guerra Mundial y entre los cazabombarderos durante la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam. El haber sobrevivido a nivel operativo al siglo XX y haber accedido al siglo XXI, hizo que el destino elevase a este excelente aparato a la categoría de una epopeya entre los hitos de la Historia de la Aviación.

 

Bibliografía:

-Editores de Altaya, Aviones de Combate de la Segunda Guerra Mundial. “P-51 Mustang, potro del cielo”, Altaya (2004), p.1-2
-Editores de Altaya, Aviones de Combate de la Segunda Guerra Mundial. “P-51 en Europa: Escoltar y derribar”, Altaya (2004), p.1-4
-Santiago Rivas y Juan Carlos Cicalesi, Cuadernos de Aviación Histórica, “”La Guerra del Fútbol””, Campomas (2004), p.2-15