Messerschmitt 163 Komet

Nombre: Messerschmitt 163 Komet
Tipo: Caza
Nacionalidad: Alemania
Compañía: Messerschmitt Ag
Motor: Uno. Motor-cohete Walter HWK 509 bipropulsor de T-stoff y C-stoff de 1.700 Kg empuje lineal
Dimensiones: Envergadura= 29’25 m. Longitud= 5’69m. Altura= 2’74 m
Peso: Cargado= 4.110 kg. Vacío= 1.905 kg
Velocidad: Velocidad máxima= 960 km/h. Trepada inicial= 5.000 m/min
Alcance: Variable
Techo de servicio: 16.500 m
Armamento: Dos cañones MK 108 de 30 mm con 60 proyectiles dpa
Primer vuelo: Primavera de 1941
Historia:

El Messerschmitt 163 Komet fue uno de los mejores cazas a reacción de la Segunda Guerra Mundial. Al servicio del Tercer Reich, su tardía aparición le impidió tener un papel mucho mayor en la contienda, aunque de cara al futuro su diseño sería clave para el nacimiento de los aviones de ala delta en el siglo XX.

Vuelo vertical de un caza a reacción Messerchmitt 163 Komet. Arte digital.

Originariamente el nacimiento del Messerschmitt 163 Komet tuvo lugar el 1926 cuando el ingeniero Alexander Lippish tuvo la idea de aplicar el concepto de los futuros reactores (todavía inexistentes) a la impulsión de planeadores sin cola. Así fue como en 1937, este mismo maestro aeronáutico recibió el encargo de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) de diseñar un avión impulsado por cohetes , que comenzó a construir a partir de un pequeño planeador con fuselaje metálico articulado en aleaciones y panelados terminados en un prominente timón de cola, que se movía mediante un motor Hellmuth Walter Werke RII-211 con generador de vapor y componentes de aire comprimido. Acaba de nacer el Messerschmitt 163 Komet, aunque todavía en una fase muy primaria porque se le hubo de sustituir su planta motriz por una mucho más potente Walter HWK 509 con mezcla de constituyentes T-Stoff de peróxido de hidrógeno y C-Stoff de hidracina y metanol, lo que convirtió a este aparato en una máquina muy peligrosa que obligaba a los aviadores a vestirse con trajes y gafas de protección para evitar los gases volátiles y altamente corrosivos que irritaban la piel y cegaban los ojos (el piloto de pruebas Joschi Phos perdió la vida al estrellarse su ejemplar y quedar envuelto su cuerpo en sustancias nocivas e inflamables). De igual forma, otro de los inconvenientes de este avión era que carecía de tren de aterrizaje (a excepción de la rueda de cola), por lo que tenía que efectuar su despegue a través de la rodadura de un tren y llevar a cabo los aterrizajes en una maniobra muy arriesgada consistente en posarse con la panza sobre terreno llano y más o menos rodar utilizando un deslizador en la parte inferior. Sin embargo y pese a tantos problemas, una vez en el aire el caza era un excelente interceptor porque alcanzaba los 5.000 metros de techo de servicio en menos de un minuto y superaba los 900 kilómetros por hora, viéndose su autonomía reducida a seis minutos, la cual se subsanaría con la instalación de un tanque de combustible extra entre la cabina y el motor con capacidad para 1.040 litros, más otros dos en las alas de 173 litros y dos más de reserva de 73 litros; además de poseer un armamento comprendido en un cañón MK 108 de 30 milímetros con 60 proyectiles que de un sólo impacto podían partir el ala de un bombardeo y con tres derribar un cuatrimotor.

Pintura de un reactor Messerchmitt 163 Komet sobrevolando Europa.

La Compañía Messerschmitt produjo un total de 320 ejemplares de Meserschmitt Me 163 Komet, de los cuales 279 sirvieron en la Fuerza Aérea Alemana. A partir del Messerschmitt Me 163 A que despegaba remolcado por un cazabombardero Messerschmitt Bf 110, nació la versión sobre raíles del Messerchmitt 163 A-0, así como el Messerschmitt 163 B exportado a Japón con el que la Compañía Mitsubishi construyó el caza Sushui J8M, el Messerschmitt Me 163 S con cabina doble y asiento adicional para la instrucción, o los Messerschmitt Me 163 C y Messerschmitt Me163 D con mejoras muy limitadas. Curiosamente el bombardeo de la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) contra la Fábrica de Peenemünde, obligó a trasladar las cadenas de montaje a la Fábrica de Regensburg, donde de nuevo el 17 de Agosto de 1943 la Fuerza Aérea Estadounidense (USAF) lanzó una incursión que acabó con la destrucción de algunos Messerschmitt 163 Komet, lo que forzó a los alemanes a esconder su industria de reactores en unas instalaciones secretas bajo tierra en la Selva Negra.

A finales de 1943, los Messerschmitt Me 123 Komet formaron el 16º Escuadrón de Caza “Erprobungskommando” al frente del comandante Wolfang Späte que hasta el 14 de Mayo de 1944, no llevó a cabo su primera misión de escolta sobre Leipzig. De hecho, los Messerschmitt 163 Komet tendrían que esperar al 16 de Agosto de 1944 para estrenarse en combate y derribar dos bombarderos B-17, un éxito que repitieron anotándose la destrucción de otro cuatrimotor del mismo modelo y un caza P-38 Lightning. Al mes siguiente, en Septiembre de 1944, los reactores reclamaron el abatimiento de cuatro B-17 adicionales, a pesar de que en Octubre dos de los Messershmitt 163 Komet resultarían destruidos. Curiosamente, los últimos triunfos del Messerschmitt Me 163 Komet tuvieron lugar el 16 de Marzo de 1945 con el derribo de un bimotor británico Mosquito y el 10 de Abril de un bombardero inglés Lancaster.

Messerchmitt 163 Komet en despegue.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en Europa, el Messerschmitt 163 Komet no cumplió las expectativas deseadas por Alemania a diferencia de otros reactores como el Messerschmitt Me 262. Entre sus éxitos estuvo haber abatido a dieciséis aviones enemigos y haber generado un “as” a los mandos de este interceptor llamado Siegfried Schubert que se anotó tres derribos.

 

Bibliografía:

-Javier Ormeño, Messerschmitt Me 163 Komet, la Esperanza de la Luftwaffe, Revista Serga Nº41 (2006), p.51-66
-Tony Wood, El Tercer Reich, Luftwaffe, “Messerschmitt 163 Komet”, Optima, p. 227-229