Kawanishi H8K

 

Nombre: Kawanishi H8K
Tipo: Hidroavión
Nacionalidad: Japón
Compañía: Kawanishi
Motor: Cuatro. Mitsubishi Kasei a 1.850 CV
Dimensiones: Envergadura= 38 m. Longitud= 28′ 13 m. Altura= 9′ 15 m
Peso: Cargado= 32.500 kg. Vacío= 18.380 kg
Velocidad: Velocidad máxima= 467 km/h. Trepada inicial= 480 m/min
Alcance: 7.180 km
Techo de servicio: 8.760 m
Armamento: Tres ametralladoras de 7’7 mm, cinco cañones de 20 mm, ocho bombas de 250 kg o dos torpedos de 801 kg
Primer vuelo: Diciembre de 1941
Historia:

Originalmente la idea de fabricar el Kawanishi H8K vino por los errores cometidos en el diseño del hidroavión estándar Kawanishi H6K de la Marina Imperial Japonesa, cuyas prestaciones se ordenaron aumentar en un 50% más de autonomía y un 30% más de velocidad. Así nació el Kawanishi H8K, una joya de la ingeniería aeronáutica japonesa que se convertiría en el mejor hidroavión de la Segunda Guerra Mundial.

Hidroavión Kawanishi H8K sobre el Océano Pacífico.

El Kawanishi H8K fue un hidroavión (también denominado “hidrocanoa”) de grandes dimensiones con una estructura metálica, cuatrimotor de ala alta con plantas motrices Mitsubishi Kasei de 1.850 caballos de vapor y una capacidad para albergar hasta 29 tripulantes a bordo. Con patines subalares para amerizar, el balanceo en el agua pronto fue subsanado por una aerodinámica mucho más maniobrable que le confería velocidades de hasta 467 kilómetros por hora y una autonomía de 7.180 kilómetros gracias a los 15.816 litros de gasolina que podía contener. Precisamente una de las características más llamativas del Kawanishi H8K fue que todos sus depósitos de combustible, incluyendo los pilotos, disponían de planchas de blindaje para evitar ser alcanzados por el fuego enemigo. Así pues los tanques de gasolina en alas y casco eran autosellables, además de poseer un sistema de extinción contraincendios para el dióxido de carbono y una cámara que bombeaba el combustible a otro depósito vacío en caso de fuego. A nivel armamentístico el hidroavión tampoco se quedaba corto por sus cinco cañones de 20 milímetros en el morro, popa, dorsal y burbujas laterales; sus tres ametralladoras de 7’7 milímetros en las escotillas de babor, estribor y ventral; y su arsenal ofensivo de dos torpedos de 801 milímetros o racimos de bombas (ocho de 250 kilogramos o dieciséis de 60 kilos).

Amerizaje de un Kawanishi H8K japonés.

De entre las versiones fabricadas a partir del Kawanishi H8K1 experimental, estuvo el Kawanishi H8K2 adaptato para ser catapultado desde lanzaderas en mercantes o el Kawanishi H8K2-L de transporte en el que podían viajar hasta 64 soldados cada uno con asiento propio. Más tarde surgió el Kawanishi H8K3 con flaps extra y el Kawanishi H8K con nuevos motores Mitsubishi Kasei 25. Fueron construidos un total de 175 hidroaviones Kawanishi H8K, apodados por los japoneses como “botes voladores” y por los Aliados como “Emily”.

Dibujo de un Kawanishi H8K sobrevolando la Marina Imperial Japonesa.

La noche del 4 de Marzo de 1942 tuvo lugar el primer bautismo de fuego cuando un Kawanishi H8K procedente de las Islas Marshall (y tras haber hecho escala en el Océano Pacífico amerizando en el mar para recargar combustible en un submarino japonés), bombardeó la ciudad de Honolulú en las Islas Hawaii, provocando algunos destrozos materiales y dañando el Instituto Theodore Roosevelt, lo que convirtió al aparato en uno de los pocos aviones en atacar a nivel estratégico territorio de los Estados Unidos. Sólo seis días después de aquella hazaña, el 10 de Marzo de 1942, el primer Kawanishi H8K fue derribado por un caza estadounidense Buffalo. Hasta el 1 de Octubre de 1942 los Kawanishi H8K no volvieron a entrar en combate, en este caso un grupo de 16 hidroaviones operando desde la Isla de Tulagi para apoyar las operaciones en las Islas Salomón durante la Batalla de Guadalcanal dentro del Escuadrón “Yokohama”. Durante el resto de la Segunda Guerra Mundial entre 1943 y 1945 los Kawanishi H8K se dedicaron a realizar misiones de reconocimiento, patrullas marítimas, vuelos de transporte u ofrecer cobertura desde las Islas Ogasawara cuando la amenaza aliada se hizo evidente sobre Japón.

 

Bibliografía:

Francis Crosby, Bombarderos. Guía Ilustrada de la A a la Z, “Achi D3A”, Tikal (2010), p.122-123
Eduardo Cea, La Aviación de la Marina Imperial de Japón. “Yokohama Kaigun Kokutai”, Revista Española de Historia Militar Nº10 (2006), p.46-47