Henschel Hs 129

Nombre: Henschel Hs 129
Tipo: Bombardero
Nacionalidad: Alemania
Compañía: Henschel
Motor: Dos. Gnome et Rhône 14M 04/05
Dimensiones: Envergadura= 14′ 20 m. Longitud= 9′ 75 m. Altura= 3′ 25 m
Peso: Cargado= 5.110 kg. Vacío= 4.060 kg
Velocidad: Velocidad máxima= 408 km/h. Trepada inicial= 425 m/min
Alcance: 880 km
Techo de servicio: 9.000 m
Armamento: Dos cañones de 20 mm, dos ametralladoras de 7’92 mm y dos bombas de 50 kg
Primer vuelo: 1939
Historia:

Mucho antes de empezar la Segunda Guerra Mundial, Alemania se vio en la necesidad de poseer un avión cazacarros que fuera capaz de aniquilar a la infantería, vehículos y blindados enemigos por igual sobre el campo de batalla. Ése aparato fue el Henschel Hs 129, considerado por muchos pilotos como uno de los mejores “destructores de tanques” del conflicto.

En 1937 la Oficina Técnica del Ministerio del Aire sacó a concurso el diseño de un avión cazacarros al que se presentaron las tres empresas aeronáuticas Hamburg, Focke Wulf y Henschel. A pesar de que Focke Wulf fue la compañía ganadora de la competición, cuando uno de sus prototipos se estrelló accidentalmente durante una aterrizaje en 1940, el proyecto pasó a depender de Henschel, que gracias a las catorce versiones fabricadas sin fallos y que volaron exitósamente sobre el Lago Müritz de Rechlin, fueron encuadradas en la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe) bajo el nombre de Henschel Hs 129.

Henschel Hs 129 de la Luftwaffe.

La estructura del Henschel Hs 129 tenía una forma privilegiada compuesta por un robusto fuselaje de sección trapezoidal que ofrecía un blanco menor a las piezas de artillería antiaérea y hacía de efecto rebote contra proyectiles indirectos. A esta ventaja se añadía que el Henschel Hs 129 era el aparato de la Luftwaffe que más protegía a sus pilotos (siempre solían sobrevivir a los derribos) porque el asiento del aviador disponía de una placa de 6 a 12 milímetros de acero que recubría el cuello y la cabeza, exactamente igual que una cabina de cristal blindado de dos capas en el frontal. El único inconveniente era su escasa velocidad de 408 kilómetros porque se impulsaba con dos motores franceses contrarrotantes de doble estrella Gnome et Rhône 14M 04/05 alojados en góndolas y con hélices tripala que curiosamente se fabricaban en la Francia de Vichy (algo que en parte era compensado al ser capaz de desplazar su peso fuera del centro de su gravedad). Respecto a su armamento, el arsenal era excelente porque el avión contaba con dos cañones MG 151/20 de 20 milímetros (con proyectiles de aluminio que al atravesar perpendicularmente el acero de los tanques liberaban en el interior del vehículo la carga de tungsteno, despidiendo fragmentos al rojo vivo que mataban a la tripulación e incendiaban tanto las municiones como la gasolina), dos ametralladoras MG-17 de 7’92 milímetros curvadas en los flancos alares y dos bombas de 50 kilogramos sujetas a una protuberancia bajo el fuselaje, entre otras opciones.

Originalmente la primera versión del Henschel Hs 129 fueron 14 unidades denominadas Henschel Hs 129A-0 con motores Argus A10A-1, cuyos prototipos fueron muy criticados por los pilotos debido a la mala visibilidad de la cabina. Fue entonces cuando se construyeron los 841 ejemplares de serie Henchel Hs 129 B-1 que se categorizaron por distintas funciones: el Henschel Hs 129 B-1/R1 podía optar a disponer de 48 bombas de fragmentación, el Henschel Hs 129 B-1/R2 integraba un cañón MK 101 de 30 milímetros, el Henschel Hs 129 B-1/R3 cuatro ametralladoras MG-17 en una caja ventral y el Henschel Hs 129 B-1/R4 una capacidad de 250 kilogramos de bombas. Por último también nació el Henschel Hs 129 B-2 que se convirtió en la serie con mejor puntería al albergar un sensor electromagnético sobre el morro en forma de T que lanzaba un proyectil de 77 milímetros.

El 13 de Enero de 1942, los Henschel Hs 129 recibieron su primer bautismo de fuego en el Frente Oriental de la Unión Soviética cuando 36 de estos aparatos fueron encuadrados en tres escuadrillas (12 cada avión), las cuales operaron bombardeando Crimea y la región de Izyum. De hecho fue gracias a una agrupación de varios Henschel Hs 129, lo que facilitó a las tropas alemanas entrar en la ciudad de Kerch el 8 de Mayo después de que estos bimotores disolvieran todas las defensas terrestres del Ejército Rojo e incendiasen 40 aviones soviéticos aparcados sobre la pista de un aeródromo (dejando bloqueada también la instalación y permitiendo la captura del resto de aparatos intactos por la infantería). A continuación de los triunfos obtenidos en la Península de Kerch, los Henschel Hs 129 fueron trasladados al este de Ucrania para apoyar la ofensiva sobre Kharkov, donde destruyeron 41 aviones soviéticos (40 en tierra y 1 abatido en el aire). Sorprendentemente y hasta esa fecha, los Henschel Hs 129 había realizado más de 1.500 misiones y tan sólo tres aparatos habían sido derribados, en este caso por fuego de las piezas de artillería antiaéreas.

Pintura que muestra a un escuadrón de Henschel Hs 129 pulverizando a una columna de tanques T-34 soviéticos y vehículos de diverso tipo.

A partir de mediados de 1942, la mayoría de Henschel Hs 129 desplegados en el Frente Oriental fueron equipados por cañones ventrales MK-101 de 30 milímetros que partiendo desde las bases de Tatsinskaya y Tusov al sur de Rusia, destruyeron a lo largo de 73 salidas a 29 tanques soviéticos, a cambio de perderse tan sólo 5 aviones alemanes. Similar éxito cosecharon durante la Batalla de Stalingrado, donde los Henschel Hs 129 que operaban en el Aeródromo de Millerovo, aniquilaron a otros 26 tanques del Ejército Rojo (aunque muchos aparatos se vieron afectados en invierno por las capas de nieve que se adhirieron a la panza de los aviones, incrementando su peso en 100 kilogramos y reduciendo su velocidad en los ataques).

Túnez constituyó el otro gran escenario bélico de los Henschel Hs 129 cuando se enfrentaron al poderío militar de Estados Unidos y Gran Bretaña. No obstante y a diferencia de lo sucedido en Rusia, el calor y el polvo del Desierto del Sáhara mermaron tanto a la mecánica de los Henschel Hs 129 como consecuencia de la mala calidad de los filtros anti-arena y la contaminación del lubricante, que la mitad tuvieron problemas técnicos antes incluso de participar en cualquier misión sobre el Norte de África. De hecho en el primer ataque realizado por Henschel Hs 129, estos bimotores destruyeron únicamente dos camiones ingleses; mientras que en otras incursiones que realizaron partiendo desde el Aeródromo de El Aouina, causaron algunos daños menores al Ejército Estadounidense en Argelia y al Ejército Británico en Libia, antes de que la mayoría fueran retirados hacia Italia y Cerdeña a raíz de los malos resultados obtenidos. Por si fuera poco y a causa de la falta de piezas de repuesto, un total de 12 Henschel Hs 129 tuvieron que ser abandonados en Túnez, los cuales acabarían siendo capturados intactos por las tropas norteamericanas.

De vuelta al Frente Oriental en 1943 tras el fracaso en Túnez, los Henschel Hs 129 contribuyeron a eliminar a numerosos tanques rusos sobre la Cabeza de Puente del Kubán entre el Cáucaso y el Mar Negro, así como en las orillas circundantes del Mar de Azov. Menos suerte tuvieron en la Batalla de Kursk iniciada el 5 de Junio de 1944, donde 48 de los 60 Henschel Hs 129 que tomaron parte en la “Operación Ciudadela” resultaron destruidos, no sin antes haber aniquilado centenares de tanques y vehículos soviéticos, especialmente el escuadrón del oficial Bruno Meyer que acabó con cuarenta carros y diezmó a oleadas de infantería en el sector de Gotishchevo. Precisamente el título de “cazacarros” el Henschel Hs 129 se lo ganó merecidamente porque entre mediados de 1943 y principios de 1944 estos aparatos destruyeron a más de 1.500 tanques rusos a lo largo de unas 10.000 misiones. Curiosamente uno de sus mayores ases fue Otto Ritz, quién a bordo de su Henchel Hs 129, pulverizó 70 tanques, dañó otros 34 blindados y derribó 2 aviones.

Un Henschel Hs 129 capturado por las tropas estadounidenses en Túnez.

Cuando el Ejército Rojo lanzó la “Operación Bragation” para destruir al Grupo de Ejércitos Centro, la Luftwaffe poseía en Bielorrúsia un total de 67 Henschel Hs 129. Lamentablemente la superioridad de la Fuerza Aérea Roja Soviética era tan grande, que de los 67 Henshcel Hs 129 originales, se perdieron 43 aviones (22 derribados y 21 en accidentes), siendo enviados los 24 restantes a operar en el norte de Ucrania, Polonia, Eslovaquia y Prusia Oriental; antes de que el Ministerio del Aire de Berlín decretase definitivamente la suspensión de fabricación del aparato a la Compañía Henschel.

Rumanía compró un lote de 200 Henschel Hs 129 que fueron encuadrados dentro de la Fuerza Aérea Real Rumana (Fortele Aeriene Regale Ale Românei) y más concretamente en el 8º Grupo de Asalto (Grupul 8 Asalt), en cuyas filas pulverizaron numerosos tanques soviéticos primero sobre las regiones del Río Donets y el Río Mius junto el Mar Negro, y posteriormente sobre las mismas fronteras rumanas de Transnistria, Besarabia y Bukovina. De hecho al cambiarse Rumanía al bando de los Aliados el 23 de Agosto de 1944, los Henschel Hs 129 combatieron en esta ocasión contra el Eje, bombardeando a las tropas del Ejército Alemán y el Ejército Húngaro en Transilvania y Hungría, incluyendo la capital de Budapest, donde estos bombarderos rumanos sufrieron pérdidas tan grandes a manos de la Luftwaffe que fueron reducidos a tan sólo 13 unidades operativas.

A inicios de 1945, únicamente había 39 bombarderos Henschel HS 129 de la Luftwaffe operativos en el Frente Oriental. Entre las misiones en las que participaron durante esta última fase de la contienda, estuvo la ofensiva del Lago Balatón en Hungría, la cobertura a las fuerzas del Eje en retirada por Checoslovaquia y la defensa de Viena durante la invasión soviética de Austria, donde los Henschel Hs 129 todavía fueron capaces, a pesar de las adversidades, de destruir al Ejército Rojo un total de 100 tanques, 30 cañones, 6 aviones y varios cientos de vehículos.

Bombardero Henschel Hs 129 rumano en un aeródromo del Frente Oriental.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en 1945, todos los Henschel HS 129 capturados por los Aliados fueron estudiados por la Unión Soviética, Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia hasta su desguace posterior en 1946. Únicamente tres Henschel HS 129 continuaron sirviendo en las fuerzas aéreas de Rumanía hasta su jubilación en 1947. A raíz de este historial, indudablemente el Henschel HS 129 junto al Stuka, Shturmovik Il-2 o el reactor A-10 Thunderbolt, fue considerado como uno de los mejores aviones cazacarros del siglo XX.

 

Bibliografía:

-Tony Wood, El Tercer Reich, Luftwaffe. “Henschel Hs 129”, Optima, p.200
-Alfonso Casado, Henschel Hs 129 Cazador de Carros (1ª Parte), Revista Serga Nº92, (2014), p.51-64
-Alfonso Casado, Henschel Hs 129 Cazador de Carros (2ª Parte), Revista Serga Nº93, (2015), p.2-11
-Luís Sanz Salanova, Poder Aéreo: El Henschel 129 en la Batalla de Kursk, Revista Historia de la Guerra Nº6 (2017), p.41-56