Globos Fugo

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos pudo alardear de no haber sufrido ciudades bombardeadas ni su población civil haberse visto afectada por raids. Gran Bretaña, Francia, Australia, China, la Unión Soviética y otros muchos países del bando vencedor no habían tenido la misma suerte que América, ya que sus metrópolis fueron duramente arrasadas por las fuerzas aéreas del Eje a lo largo del conflicto. Sin embargo eso no fue exactamente así, ya que la censura norteamericana se encargó de cubrir largo tiempo una serie de ataques japoneses en forma de globos explosivos, cuyos resultados apenas se conocieron al público.

Plano técnico del Globo Fugo.

Originariamente la idea japonesa de atacar el territorio urbano de los Estados Unidos tuvo su inspiración en el raid lanzado sobre Tokyo el 18 de Abril de 1942 por el comandante James Doolittle con 16 aviones B-25 Mitchell embarcados en el portaaviones USS Hornet. Desde ese instante Japón intentó imitar la hazaña utilizando a los portaaviones Shokaku y Zuikaku para bombardear San Francisco, algo que les hizo echarse atrás ante el miedo de que resultasen hundidos. Fue entonces cuando los mandos nipones intentaron otros métodos más sencillos como cañonear la costa o lanzar hidroaviones desde submarinos, acción que realizó el sumergible I-15 el 9 de Septiembre de 1942 sin más éxito que un pequeño incendio declarado en Oregón.

Todo el plan para bombardear Estados Unidos parecía que iba a quedar en papel mojado hasta que el Ministerio de la Guerra hizo entrar en escena al doctor Sakyo Adachi , jefe del Departamento de Meteorología de la Armada, quién tuvo la innovadora idea de ayudarse de la naturaleza en vez de la tecnología. Para ello este experto meteorólogo propuso utilizar las corrientes de viento sobre el Océano Pacífico que iban desde Japón a la costa de Estados Unidos por encima de los 10.000 y 12.000 metros de altura y que soplaban entre los 150 y 300 kilómetros por hora. Dicha tarea debía realizarse soltando un globo aerostático cargado de explosivo en la altura adecuada y mantenerlo estabilizado, para que los artefactos pudiesen viajar hasta los mismos Estados Unidos y estallar allí mismo. Bajo tal principio nacieron los “Globos Fugo”.

Maravillados en el Ministerio de la Guerra por la idea, el general Sueyoshi Kusaba se hizo con la patente del proyecto reuniendo 2 millones de yenes de presupuesto y un equipo de militares, meteorólogos, científicos y técnicos industriales para llevarlo a cabo. Así pues, a un coste barato de 800 dólares por unidad, los japoneses diseñaron un globo de gas que sujeto por una cuerda portaba un contenedor metálico con explosivo. Tales globos fueron articulados en forma de una circunferencia de 32 metros, envuelta por 64 piezas de papel de pergamino distribuidas en 4 capas unidas por un potente pegamento vegetal elástico que iba relleno de 570 metros cúbicos de hidrógeno. Sobre las 19 cuerdas de unos 15 metros que tenía colgadas, cada globo se unía a un mecanismo de lastre con 32 sacos de 3’5 kilogramos que automáticamente iría soltándolos mediante un principio de balanza barométrica cuando perdiese altura. Por último su arma, la que supuestamente debía causar el terror entre los norteamericanos, consistía en una carga explosiva compuesta de tres bombas convencionales de 15 kilogramos y otra incendiaria, lo que constituía los 45 kilogramos de poder destructor.

Hacia Mayo de 1944 se llevó a cabo el primer lanzamiento de Globos Fugo soltados desde Japón. Fueron lanzados un total de 200 globos, pero para pesar de los japoneses ninguno llegó a su objetivo. Abrumado por el fracaso, Kusaba decidió usar submarinos, algo a lo que Adachi se opuso por su elevado coste económico, pero que el Ministerio de la Guerra en el último instante aprobó.

Globo Fugo. Bajo este puede observarse la carga explosiva.

Sigilosamente a finales de 1944, un submarino japonés emergió en el Pacífico frente a la costa occidental de Estados Unidos, lanzando la primera tanda de globos. La primera explosión se registró en Wyoming, cerca de Thermópolis. Durante unos cuantos meses se lanzaron más globos contra Estados Unidos desde submarinos, aunque de poca efectividad, ya que un sumergible podía albergar muy pocos y resultaba extremadamente caro el mantenimiento del, además de exponerse las tripulaciones al fuego enemigo.

Ante el fracaso cosechado por los globos liberados desde los submarinos, el Ministerio de la Guerra evaluó otras ideas que se fueron planteando sobre las maneras del lanzamiento. De ese modo y tras estudiar detenidamente las corrientes de viento del Japón, Adachi por fin descubrió un punto muerto en la atmósfera donde los vientos en vez de girar de este a oeste, circulaban en el lado opuesto. Fue entonces cuando Adachi propuso utilizar dicha ruta atmosférica para alcanzar América, proyecto que en seguida recibió autorización.

Oficialmente los ataques masivos de Globos Fugo se iniciaron desde Osaka el 1 de Noviembre de 1944 con el lanzamiento de 50 unidades (más tarde la cifra se iría incrementando hasta liberarse los 100 globos diarios). Desde ese momento, fueron habituales los globos cubriendo el cielo del Océano Pacífico a una velocidad de 200 kilómetros por hora, lo que les permitía alcanzar América en solo dos días, aunque muchos se perdieron en el camino cayendo en el agua, derribados por aviones o dispersados en la atmósfera por las corrientes de aire. Por suerte para sus creadores, tal y como estaba previsto, el resto de los globos empezaron a aparecer sobre los cielos norteamericanos para sorpresa de sus ciudadanos.

Muchos fueron los Globos Fugo que tras hacer impacto en Estados Unidos provocaron numerosos daños, quemaron algunas viviendas y prendieron fuego a diversas zonas de bosques. Explosiones graves se registraron en California, Nevada, Oregón, Michigan, Montana, Alaska, Whashington Oeste y las Islas Aleutianas. Entre estos incidentes, uno de los más famosos que tuvo lugar ocurrió cuando un globo se enredó en los cables de alta tensión eléctrica de una fábrica de uranio que se encontraba desarrollando la bomba atómica en un complejo de Hanford, Washington, lo que causó cierto terror y psicosis al pensar los científicos que el secreto nuclear del “Proyecto Manhattan” había sido descubierto por los nipones. Sin embargo todo fue casualidad porque los globos continuaron cayendo en lugares inesperados, incluyendo otros países como Canadá y México, donde ocasionaron también algunos incidentes.

Tal y como era de esperar se produjeron algunas víctimas mortales y heridos a manos de los Globos Fugo, aunque no tantas como habían previsto los japoneses. El incidente más sangriento tuvo lugar con la muerte de una mujer embarazada y cinco niños que se encontraban de excursión en Lakeview, Oregón, después de que irresponsablemente e invadidos por la curiosidad manipulasen a uno de los Globos Fugo enganchado en un árbol, el cual inesperadamente estalló acabando con la vida de todos. El otro caso ocurrió en Tillamook, Canadá, cuando tres Globos Fugo originaron un incendio que se cobró la vida de un soldado canadiense del 555º Regimiento Aerotransportado e hirió a 20 paracaidistas más.

Fotografías instántaneas de la explosión y destrucción de un Globo Fugo sobre Estados Unidos.

A pesar de que los globos alcanzaron Estados Unidos con regularidad (cerca del 20%), solamente en una ocasión la prensa se hizo eco. La razón de ello fue que el FBI instauró una férrea censura para evitar que cundiese el pánico, llegando incluso amenazar a todo aquel periódico o radio que difundiera la existencia de los globos, un tema reservado exclusivamente a militares y guardias forestales. Así pues, ante tal falta de información debido a que la prensa enemiga era la única fuente con que los japoneses podían enterarse del efecto de sus globos, en Tokyo terminaron creyéndose que su invento no había tenido éxito, por lo que en Abril de 1945 se suspendieron los lanzamientos. De este modo, los dos autores intelectuales de los globos, Adachi y Kusaba, descubrirían incrédulos al terminar el conflicto que su ingenio sí que había sido posible.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Japón lanzó 15.000 Globos Fugo, pero sólo 9.300 llegaron a las costas de Estados Unidos, Canadá y México. Se produjeron 240 incidentes y murieron 8 personas (7 estadounidenses y 1 canadiense).

 

Bibliografía:

Luis de Marimón Riera, Globos de Bombardeo Japoneses, Revista Historia y Vida Nº86 (1975), p.134-143

Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. Volumen 5. “Las imprevisibles bombas aerostáticas”, S.A.R.P.E. (1978), p.1.917-1.918

http://en.wikipedia.org/wiki/Fire_balloon