Corsair F4U

Nombre: Corsair F4U-1
Tipo: Caza embarcado
Nacionalidad: Estados Unidos
Compañía: Vought
Motor: Uno. Motor radial Pratt & Whitney R-2800-8W de 18 cilindros de 2.000 CV
Dimensiones: Enverdadura= 12′ 49 m. Longitud= 10′ 21 m. Altura= 4′ 72 m
Peso: Cargado= 6.653 kg. Vacío= 3.365 kg
Velocidad: Velocidad máxima= 305 km/h. Trepada inicial= 881 m/min
Alcance: 1.630 km
Techo de servicio: 11.250 m
Armamento: Seis ametralladoras Colt Browning de 12’7 mm, dos bombas de 250 kg, cohetes HVAR
Primer vuelo: 29 de Mayo de 1940
Historia:

El Corsair fue uno los aviones más famosos desplegados por los Estados Unidos durante la Guerra del Pacífico. Este caza embarcado que viajaba a bordo de portaaviones y que era muy bien conocido por el enemigo gracias a sus peculiares alas en forma de gaviota invertida, acabaría por convertirse en uno de los mejores interceptores de la Segunda Guerra Mundial.

Corsair F4U con bombas subalares de 454 kilogramos.

A inicios de 1939, la Flota Estadounidense (US Navy) precisaba urgentemente de un poderoso caza naval embarcado que destacase por su capacidad destructora y fiabilidad técnica. Así fue como la Compañía Vought y su jefe ingeniero Rex Biesel, comenzaron a fabricar un prototipo denominado XF4U-1 que después de efectuar su primer vuelo el 29 de Mayo de 1940, se le subsanaron todos los errores hasta nacer un aparato que no sólo superó los requisitos exigidos, sino que los rebasó con creces dando lugar al F4U-1 Corsair.

El Corsair era un caza embarcado monoplaza con alas en forma de gaviota invertida muy parecidas a las del bombardero en picado alemán Stuka Junkers Ju 87, cuya sección contenía una toma de aire que regulaba el flujo de refrigeración del sobrecompresor y su sistema de aceite. Entre las principales características de este aparato, estuvo una cabina acristalada con aspecto de burbuja que proporcionaba al piloto una excelente visibilidad y comodidad a partir de unos refuerzos montados bajo el asientos conocidos como “Bridcage”, un motor Pratt & Whitney R-2800-8W de 18 cilindros a 2.000 caballos de vapor con una hélice tripala Hamilton-Standard (que se alimentaba con un tanque extra combustible desechable en la parte ventral con capacidad para 604 litros), unos largos trenes de aterrizaje adaptados para asfalto y tierra (más un gancho retráctil para las cubiertas de los portaaviones) y un armamento consistente en seis ametralladoras Colt Bowning M2 de 12′ 7 milímetros (en las alas), dos bombas de 454 kilogramos y cohetes HVAR.

Pintura de un portaaviones de la Flota Estadounidense que se prepara a recibir un Corsair F4U sobre la cubierta.

La versión original del Corsair fueron los 584 ejemplares del Corsair F4U-1A que se incorporaron a los Escuadrones de Caza VF-12 y VF-17, más el Escuadrón de Caza VF-124 del Cuerpo de Marines (Marine Corps). A partir de entonces surgirían nuevas variantes como el Corsair F4U-1D adaptado para servir en las instalaciones de la Fuerza Aérea Británica (Royal Air Force o RAF) y la Fuerza Aérea Real Neozelandesa (Royal New Zeland Air Force); o el Corsair F4U-7 construido por la Compañía Aéronavale de Francia que dotó de este avión embarcado a la Fuerzas Aéreas Francesas Libres del general Charles De Gaulle. También se diseñó un modelo nocturno llamado Corsair F4U-2 y otro experimental bajo el nombre de Corsair F2G, así como los Corsair F4U-4 y Corsair F4U-5 que eran más veloces porque alcanzaban los 740 kilómetros por hora gracias a su motor de 2.300 caballos de vapor. Finalmente nacieron los Corsair AU-1 y Corsair F4U-6 que con mejoras mucho más modernas, fueron acondicionados para participar en la Guerra de Corea y la Guerra Fría. Hasta entonces, la Compañía Vought fabricó un total de 15.571 unidades de Corsair, de las que 8.645 salieron de las cadenas de montaje en la Segunda Guerra Mundial.

Oficialmente la entrada en servicio del Corsair tuvo lugar durante la Batalla de Guadalcanal en Febrero de 1943. A lo largo de esta campaña en las Islas Salomón, el Corsair no solamente demostró ser muy buen interceptor a la hora de enfrentarse al hasta ahora imbatible caza japonés Zero, sino que gracias a sus cohetes HVAR bajo las alas, se convirtió en un excelente avión de ataque tierra-aire porque pulverizó con precisión decenas de piezas antiaéreas enemigas, posiciones defensivas, vehículos y hundió algunas embarcaciones menores.

Pintura de un cazabombardero Corsair en el Aeródromo de Tarawa.

A mediados de 1943, los Corsair fueron comprados por Australia y Nueva Zelanda para bombardear las bases del Ejército Imperial Japonés en las Indias Orientales Holandesas (Indonesia), además de ser también adquiridos por Gran Bretaña para lanzar una serie de incursiones contra la Isla de Nicobar en el Océano Índico. De hecho, el Marina Real Británica (Royal Navy) dotó al portaaviones HMS Victorious de Corsair, con los que llevó a cabo un raid sobre Noruega, impactando con tres bombas al acorazado alemán Tirpitz, al cual dejaron fuera de combate durante algunas meses, a costa de perderse tan sólo cinco los aparatos.

Con el inicio de 1944, los Corsair ganaron el dominio del cielo en Nueva Guinea y se distinguieron durante la Batalla del Golfo de Leyte en las Filipinas, saliendo algunos “ases” como el piloto August Lindberg (antes había sido famoso por el vuelo sin paradas entre Nueva York y París en 1927), quién tras derribar decenas de aparatos nipones, fue bautizado por sus compañeros como “Águila Solitaria”. Al año siguiente, en 1945, los Corsair volvieron a cubrirse de gloria durante la Batalla de Iwo Jima y la Batalla de Okinawa, donde abatieron a un total de 2.140 aviones enemigos a cambio de perderse 200 de estos cazabombarderos, lo que hizo que el aparato fuese bautizado por los japoneses como la “Muerte Silbante”.

Pintura de un vuelo en formación de dos Corsair F4U sobre el Océano Pacífico.

La Guerra del Fútbol entre Honduras y El Salvador en 1969, constituyó la última gesta de los Corsair porque tanto la Fuerza Aérea Hondureña como la Fuerza Salvadoreña contaron con este avión entre sus filas. Curiosamente, algunas de las acciones que protagonizaron estos Corsair, además de bombardear a las tropas de ambos contendientes entre sí, fue cuando uno de los cazabombarderos salvadoreños derribó a un caza hondureño P-51 Mustang (un modelo que precisamente había sido compañero en la Guerra del Pacífico). No obstante, el suceso más increíble ocurrió después de que un Corsair, abatiese en el aire a otro Corsair del bando opuesto. A raíz de este último episodio simbólico e incluso irónico, el Corsair F4U fue retirado de las fuerzas armadas para siempre, después de haber prestado un excelente servicio en el siglo XX.

 

Bibliografía:

-Editores de Altaya, Aviones de Combate de la Segunda Guerra Mundial, “El Corsair: un caza para los marines”, Altaya (2004), p.11-12
-Editores de Altaya, Aviones de Combate de la Segunda Guerra Mundial, “Un destacado caza de combate”, Altaya (2004), p.21-24
-Santiago Rivas y Juan Carlos Cicalesi, Cuadernos de Aviación Histórica, “”La Guerra del Fútbol””, Campomas (2004), p.2-15
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial, “Vought F4U Corsair”, S.A.R.P.E. (1978), p.2100-2.101