B-17 “Flying Fortress”

Nombre: Boeing B-17 “Flying Fortress”
Tipo: Bombardero
Nacionalidad: Estados Unidos
Compañía: Boeing
Motor: Cuatro. Wright R-1820-97 Cyclone a 1.200 CV
Dimensiones: Envergadura= 31′ 63 m. Longitud= 22′ 78 m. Altura= 5′ 82 m
Peso: Cargado= 29.739 kg. Vacío= 13.488 kg
Velocidad: Velocidad máxima= 483 km/h. Trepada inicial= 427 m/min
Alcance: 2.092 km
Techo de servicio: 10.688 m
Armamento: Trece ametralladoras de 12′ 7 mm y 7.990 kg de bombas
Primer vuelo: 28 de Julio de 1935
Historia:

El B-17 “Flying Fortress” fue incuestionablemente el bombardero pesado por excelencia de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Símbolo de la destrucción en la tierra y del poder alado en el cielo, este aparato cuatrimotor se ganó merecidamente el apodo de “Fortaleza Volante”.

Originariamente la iniciativa de construir el B-17 vino con la necesidad de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) de poseer un bombardero estratégico de largo alcance para alcanzar las industrias de sus enemigos en retaguardia. La Boing Aircraft Company realizó el primer diseño de un aparato llamado B-299 en Seattle, prototipo que aunque se estrelló en un accidente tras volar el 28 de Julio de 1935, gustó a los militares del Cuerpo Aéreo del Ejército (US Army Air Corps). Fue entonces cuando el Estado Mayor exigió otro nuevo aparato con mejores características y prestaciones más modernas. Al poco tiempo Boing cumplió lo prometido y sacó al mercado 13 unidades del YB-17, un avión que tras experimentar una serie de retoques, se convirtió de manera definitiva en el popularmente conocido B-17 “Fortaleza Volante (Flying Fortress)”.

Aviones B-17 del 91º Grupo de Bombardero en una misión. Cada uno lleva pintado una gama de colores diferentes.

A nivel estructural, el B-17 era un avión cuatrimotor elegante, de grandes dimensiones y bonito. Sobre sus gigantescas alas poseía cuatro motores (dos en cada una) radial Wright R-1820-97 Cyclone con unos turbocompresores General Electric B-22 a una potencia unitaria de 1.200 caballos de vapor que le permitían alcanzar una velocidad de 483 kilómetros por hora a 10.688 metros de altura y a una distancia de 2.092 kilómetros. Gozaba de una cómoda estabilidad en la dirección gracias al enorme timón de cola y a su deriva, así como a uno trenes de aterrizaje triciclos que se escondían al iniciar el despegue (tanto la rueda de cola como las ruedas alares en sus respectivas góndolas). La tripulación constaba de 11 personas e incluía al piloto, copiloto, navegante, operador de radio, bombardero, mecánico, ametrallador superior, ametrallador inferior, ametrallador de babor, ametrallador de estribor y ametrallador de cola. El armamento defensivo del avión fue variando según su evolución, llegando a tener un máximo de 13 ametralladoras de 12’7 milímetros repartidas de la siguiente manera: dos a cada lado del morro, dos en las ventanas laterales, dos en la cola, dos en torreta frontal de tipo Bendix, dos en torreta inferior tipo Sperry, dos en torreta dorsal tipo Sperry, dos en torreta ventral tipo Sperry y una de 7’6 milímetros en la proa, además de poseer una capacidad de bombas de 7.990 kilogramos.

Varios fueron los prototipos de los que gozó el B-17 “Flying Fortress”. Por ejemplo en la etapa experimental no pasó de ser más que un cuatrimotor de transporte bajo la denominación XB-15, aunque poco a poco las iniciativas mejoraron. Uno de los primeros aparatos fueron las 39 unidades del B-17B con cuatro motores Wright R-1820-50 (G5) Cyclone que le aportaban una velocidad de 470 kilómetros por hora. No obstante y como los ingenieros aspiraban a más velocidad, construyeron 38 unidades del B-17C que alcanzaba los 520 kilómetros por hora gracias a sus motores Wright R-1820-65 (G-205A) Cyclone; aparato al que siguió el B-17 D con un poco más de peso y una torreta esférica semirretráctil. También para Gran Bretaña y en concreto para la Fuerza Aérea Real Británica (Royal Air Force o RAF) se diseñaron 512 unidades del nuevo modelo B-17E con motores Wright R-1820-97 Cyclone y un nervio dorsal a la deriva. Poco después salieron las 3.400 unidades del B-17F con hélices nuevas, tren de aterrizaje más grueso y una proa acristalada; así como el B-17G con turbocompresores General Electric B-22 que fue el modelo más producido, exactamente un total de 4.035 unidades, de las cuales 4.035 las fabricó Boing y 2.395 y 2.250 las compañías Douglas y Lockheed Vega respectivamente ante la falta de personal disponible por aquel entonces. De este modo y ante esta gran variedad de versiones, finalmente el número total de B-17 fabricados durante el conflicto fue de 12.371 unidades.

Tácticamente, una de las razones que llevaron a la existencia del B-17 fue la necesidad de innovar nuevas técnicas de bombardeo y el deseo expreso de la Fuerza Aérea Estadounidense por superar las clásicas formaciones tradicionales en “V”. La respuesta a aquel planteamiento, fue la formación llamada “flight” compuesta por tres B-17 volando a similar altura y a una distancia próxima. A partir de entonces, se agruparon en torno a seis y siete “flights” que encuadraron un “box”; y tres “box”, alrededor de 63 aparatos, formaron un “combate box”. A raíz de este descubrimiento se decidió por emplear a tres “combat box”, lo que equivalía a 189 aparatos, ordenados de la siguiente manera: el primero en el centro volaba a 7.620 metros, el segundo a babor a 7.650 metros y el tercero a estribor a 7.540 metros. Gracias a esta táctica las formaciones de bombarderos se hicieron más compactas para la defensa y más efectivas en su poder destructor en lo que se conoció como “bombardeo de alfombra”.

Bombardero B-17 en vuelo sobre Europa.

Con el ataque de Japón a Pearl Harbor el 7 de Diciembre de 1941 que propició la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, el B-17 recibió su primer bautismo de fuego tras derribar caza japonés Zero desde una de sus torretas, además de practicar una de las fortalezas volantes un aterrizaje de emergencia en medio de la pista mientras era bombardeada por los nipones. Casi al mismo tiempo los B-17 estacionados en Filipinas sufrieron a manos de los japoneses terribles pérdidas después de que bombardeasen Luzón, teniendo que ser los últimos aviones operativos evacuados a Australia para ser utilizados como bombarderos contra Nueva Guinea, las Islas Salomón y las Indias Orientales Holandesas. Algunos B-17 también participaron en la Batalla de Midway atacando a la Flota Imperial Japonesa, aunque por aquel entonces la puntería era tan precaria que todas las bombas fallaron y explosionaron en el mar a escasos metros de los portaaviones Hiryu, Soryo, Kaga y Akagi.

Sobre Europa los B-17 fueron desplegados en Junio de 1942 como parte del 97º Grupo de Bombardero que se integró en el VIII Ejército del Aire Estadounidense ubicado en Gran Bretaña. Su primera misión no tuvo lugar hasta el 17 de Agosto cuando las fortalezas volantes bombardearon posiciones alemanas sobre Rouen-Sotteville en Francia, una misión que resultó un fracaso por los escasos éxitos cosechados. También sobre territorio francés los B-17 atacaron las bases de submarinos alemanes de Lorient, Saint Nazarie, etcétera, escoltados siempre por cazas norteamericanos P-38 Ligthning y P-47 Thunderbolt, o por británicos Spitfire. A finales de año, una gran parte de B-17 fueron desplazados al Norte de África para bombardear al Afrika Korps en Túnez y el este de Argelia. Sería precisamente durante esta etapa operativa, cuando los cazas alemanes Messerschmitt Bf 109 y Focke Wulf Fw 190 descubrieron que el punto débil del B-17 era su morro, por lo que cambiaron de táctica atacándolo frontalmente según planteó el piloto alemán Egon Mayer (algo que funcionó a la perfección porque abatieron a decenas de aparatos). Tan vulnerable resultó ser el frontal del B-17 que los pilotos americanos gritaban usualmente “Bandits, twelve o’ clock high! (¡Bandidos arriba, a las doce en punto!)”.

Formación en “flight” de aviones B-17 sobre Alemania.

Hacia 1943 se iniciaron los bombardeos estratégicos del B-17 sobre Alemania con el fin de hundir la industria enemiga y aterrorizar a la población civil. Primeramente se bombardeó el puerto de Wilhelmshaven y sus instalaciones. Le siguieron otras ciudades como Hamburgo, Leipzig, Düsseldorf, Colonia, Nuremberg, Viena, etcétera. Sin embargo, los B-17 se centraron fundamentalmente en atacar la cuenca minera e industrial en el Ruhr y Renania. Por ejemplo 17 de Abril de 1943 los B-17 causaron desperfectos a las factorías de Focke Wulf de Bremen y en Junio protagonizaron la “Operación Pointblank” sobre la costa germana del Mar del Norte con el lanzamiento de varias incursiones sobre las fábricas de rodamiento, industrias aeronáuticas y depósitos petrolíferos, dejando fuera de servicio durante un mes a la planta de caucho sintético de Hülls. Al mes siguiente, en Julio, se bombardearon las ciudades Hannover, Kassel, Kiel y Warnemundo; mientras que en Noruega se arrasó completamente la fábrica de aluminio y magnesio de Hereoya, saliendo ilesos los 167 aparatos que participaron en la misión. Menos suerte tuvieron los 350 pilotos norteamericanos que murieron durante el intento de bombardear la fábrica de rodamientos en Scheweinfurt tras ser derribados 60 B-17. No obstante y pese a la sangría en aviadores, lo peor llegó el 13 de Octubre cuando en un raid fallido sobre las factorías de cojinetes en Regensburg, fueron derribados otros 60 B-17 con un resultado de 600 tripulantes muertos.

Muchas cosas cambiaron en 1944 con la entrada en servicio de los nuevos cazas P-51 Mustang, los cuales podían proporcionar a los B-17 una escolta efectiva fuese cual fuese su radio de acción; aunque contrariamente los alemanes estrenaron a los primeros cazas a reacción del mundo, los Messerschmit 262, que se cobraron cuantiosos aparatos cuatrimotores. A partir de entonces y entre las acciones más destacas, la más famosa fue el raid del 20 al 25 de Febrero que llevó a cabo una formación de 600 B-17 sobre las fábricas de Messerschmitt en Leipzig, Sttutgart y Augsburgo con malos resultados. El 6 de Marzo de 1944, por primera vez una gigantesca agrupación de 730 B-17 escoltados por 800 cazas alcanzaron Berlín con sus bombas, resultando dañada la fábrica VKF, aunque se perdieron 69 cuatrimotores en la misión y otros 102 quedaron dañados. La capital de Italia, Roma, tampoco se salvó de una campaña aérea que duró meses porque durante la operación fueron derribados casi 600 aparatos a manos de los cazas italianos y 3.600 pilotos perdieron la vida. Otros países del Eje víctimas de los B-17 fueron Rumanía con los bombardeos sobre Bucarest, Bulgaria sobre Sofia, Croacia sobre Zabreg o Eslovaquia sobre Bratislava. A partir de aquel 1944, también se extendió en Asia el terror de los B-17 con incursiones sobre objetivos en Japón y en ciudades de China como Shangai. También se empleó a los B-17 en misiones tácticas como el bombardeo de Montecassino, el abastecimiento a la Resistencia Polaca durante el Levantamiento de Varsovia y en el desembarco de Normandía descargando 3.600 toneladas de bombas sobre las playas de “Utah” y “Omaha”.

Curiosamente las potencias del Eje también emplearon B-17. Por ejemplo Alemania utilizó seis B-17 capturados a la Fuerza Aérea Estadounidense dentro del 200º Escuadrón Especial para lanzar paracaidistas tras las líneas enemigas sobre Francia, Rusia o Rumanía, e incluso a veces en vuelos tan largos como a Oriente Medio y África Central. Simultáneamente, Japón contó con tres B-17 recuperados intactos que destinó a funciones de espionaje en el Océano Pacífico.

A lo largo de 1945, los B-17 continuaron bombardeando desde el aire las metrópolis del Tercer Reich. La mayor matanza la cometieron en Dresde, una ciudad desprotegida y llena de refugiados en donde los B-17 acabaron con decenas de miles de civiles. También Berlín también sufrió bombardeos diurnos muy intensos (los británicos bombardeaban por la noche) que se repitieron hasta en 69 ocasiones. Oficialmente la última incursión de los B-17 a Berlín tuvo lugar el 20 de Abril de 1945 coincidiendo con el cumpleaños de Adolf Hitler en la Cancillería, bajo la previa intención de abrir una barrera de fuego antes del asalto por tierra del Ejército Rojo de la Unión Soviética que culminaría en la conquista de la ciudad y el final de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Operacionalmente los datos estadísticos del B-17 durante la campaña de Europa fueron de 294.875 misiones y una cifra de 650.000 toneladas de bombas arrojadas. Aproximadamente un total de 5.344 B-17 causaron baja, de los cuales 4.483 resultaron derribados y 861 dañados de manera irrecuperable.

Izquierda: B-17 “Flying Fortress”. Derecha: Un B-17 soltando bombas.

Terminada la Segunda Guerra Mundial en Septiembre de 1945, la Compañía Boeing ordenó la cancelación de la producción del B-17 para siempre. Todavía a nivel operacional tanto militar como civil, muchos países usaron B-17 durante la Guerra Fría como por ejemplo la Unión Soviética, Francia, Canadá, Israel, Suecia, Dinamarca, Portugal, Sudáfrica, México, Argentina, Brasil, Colombia, Bolivia, Perú, República Dominicana, Nicaragua, Irán y Arabia Saudita. Respecto a los Estados Unidos, el cuatrimotor serviría como avión de patrullas navales hasta 1959 con el fin de detectar navíos soviéticos.

Concluida la Guerra Fría a finales del siglo XX, el B-17 se convirtió en un mito de la cultura popular y en un arma a exhibir en prácticamente todos los museos del mundo. Llegaron incluso a filmarse películas en honor al avión como Almas en la Hoguera y Memphis Belle, además de convertirse en todo un icono de la aeronáutica militar.

 

Bibliografía:

-Redactores de Altaya, Boeing B-17 Flying Fortress (EEUU) 1, Altaya (2007), p.4-12
-Editores de S.A.R.P.E., Crónica Política y Militar de la Segunda Guerra Mundial. “B-17 Flying Fortress” S.A.R.P.E. (1978), p.1.384-1.385
-Francis Crosby, Bombarderos. Guía Ilustrada de la A a la Z, “Boeing B-17 Flying Fortress (Fortaleza Volante)”, Tikal (2010), p.54-55