Guardia de Hierro

 

Corría Marzo de 1930 cuando Corneliu Zelea Codreanu disolvió definitivamente la Legión de San Miguel Arcángel. Con sus restos la convertiría en un movimiento que revolucionaría la política de Rumanía, la Guardia de Hierro.

Desde el primer momento la Guardia de Hierro fue reprimida. Al mismo tiempo que Codreanu fundaba su proyecto, el 8 de Junio de ese 1930, el Rey Carol II se hacía con el trono de Rumanía imponiendo una todavía más férrea oligarquía militar que sus antecesores dentro de una aparente democracia. La nueva monarquía no dudaría en perseguir a numerosas fuerzas políticas como la Guardia de Hierro o el Partido Comunista Rumano.

Bandera de la Guardia de Hierro.

La Guardia de Hierro de 1930, no había cambiado nada a la Legión de San Miguel Arcángel de los años 20. El programa político seguía siendo el mismo, socialista con el campesinado, nacionalista y patriota, cristiano ortodoxo, republicano, anticomunista, anticapitalista, antisemita y ahora freudinista. Las teoría de Sigmund Freud sobre la libertad, la misma que debía tener Rumanía de sus corruptos gobernantes, cobró gran fuerza entre los miembros de la Guardia de Hierro. Desfiles y ensayos militares continuaron a la orden del día, definiéndose siempre como legionarios y portando la camisa verde, lo que les llevó a ser llamados Camisas Verdes al estilo de los Camisas Negras italianos. Sus actividades fueron las que habían tenido siempre, hacer poca política y ayudar a los demás trabajando. Los legionarios siguieron con sus tareas de labrar los campos, construir escuelas, reparar infraestructuras, culturizar a los niños más pobres e incluso echar una mano en las industrias, además de realizar actos religiosos como cantos corales o misas. Pero la nueva Guardia de Hierro no sólo era un grupo de jóvenes que se echaban a los caminos y bosques para ayudar al más desfavorecido, también aquellos años 30 tuvo un crecimiento intelectual y cultural enorme, pues destacados artistas y pensadores dieron el apoyo a Codreanu difundiendo la cultura y filosofía por doquier, entre ellos destacaron el poeta Mihai Eminescu, el filósofo Emil Cioran, el historiador Nicolae Iorga y el experto religioso Mircea Eliade.

Poco después de la subida al poder de Carol II, la Guardia de Hierro se presentó por primera vez a las elecciones de Junio coincidiendo con la coronación del monarca. La Crisis de la Bolsa de Nueva York en 1929, además de numerosos casos corruptos en la antigua regencia y del propio Carol II como el Affaire Skoda y el Affaire Strauss-Perlowitz, robos perpretados por políticos, los bancos y el tesoro, hizo que mucha gente confiara en la Guardia de Hierro. Las represalias ante la subida de la Guardia de Hierro no tardaron en llegar por parte de aquellos a los que no les interesaba que ascendiera tanto públicamente. El Rey Carol II, aprovechando que un legionario disparó contra un alto cargo del Gobierno que había insultado a la minoría rumana residente en Macedonia, ordenó prohibir la Guardia de Hierro y encerrar a Codreanu. A los arrestos, siguió la clausura de una marcha de siete columnas legionarias junto al Río Prut como protesta por el acercamiento político a la Unión Soviética. Pero no pudieron ilegalizarla por mucho tiempo ante la mala imagen pública que el Rey estaba haciendo, por tanto cuando se relegalizaron y se presentaron a las elecciones de Junio de 1931, la Guardia de Hierro obtuvo 34.183 votos, aunque ningún escaño.

En las elecciones del año siguiente, en Mayo de 1932, celebradas como consecuencia de la mala dirección del Gobierno, la Guardia de Hierro tuvo el respaldo del voto de 70.674 ciudadanos. La nueva oligarquía real que poco a poco forjaba el Rey Carol II no perdió tiempo en responder a Codreanu, ilegalizando la Guardia de Hierro otra vez, deteniendo a algunos de sus miembros y torturando a seguidores. Las represiones llegaron incluso a los inocentes ciudadanos, un caso famoso fue la destrucción por parte de los gendarmes rumanos de la presa que la Guardia de Hierro había construido amablemente a unos campesinos de clase baja en la localidad de Visani sobre el Río Buzau, acción que demostró ante el pueblo quién deseaba ayudarles y quién deseaba tenerles fastidiados con tal de enriquecerse. La represalias duraron hasta bien entrado el año 1933, cuando la Guardia de Hierro fue legalizada de nuevo y sus políticos liberados.

De nuevo volvieron a convocarse elecciones en el año 1933, esa vez Carol II sabía que la Guardia de Hierro iba a arrasar poniendo en peligro su trono a través de una revolución proletaria como la rusa, aunque de carácter fascista. De nuevo los legionarios volvieron a construir caminos, aldeas y escuelas para los campesinos en los bosques, lloviera, nevara o hiciese calor. También el discurso continuó siendo el mismo contra la corrupción y la especulación política, aunque esta vez Codreanu amplió su programa con propuestas como la potenciación de la industria, la obligatoriedad de enseñanza básica y la modernización del ejército, incluso aseguró que Rumanía debía ser el “Estado de Trabajadores” en honor de los obreros. Una de las mayores polémicas fue cuando Codreanu apareció ante el mismo Parlamento mostrando un trozo de pan rancio y podrido que comían los habitantes de la empobrecida región de Marmures. Carol II no podía tolerar eso, así que manipulando como siempre su “democracia personal” nombró a un gran amigo suyo, Ion Duca, dirigente del Partido Liberal, como Primer Ministro de Rumanía antes de las elecciones.

Desfile en formación de los Camisas Verdes de la Guardia de Hierro.

La política de Duca fue totalmente represiva contra la Guardia de Hierro. Campamentos y albergues de los legionarios fueron desmantelados, muchas actividades censuradas con acusaciones falsas sin validez alguna y numerosos miembros detenidos. A menudo a través de las montañas y bosques, los seguidores de Codreanu se vieron obligados a marchar a pie o caballo huyendo de la Gendarmaría Rumana. Sin embargo los legionarios utilizaron una táctica eficaz para no ser encontrados, ya que cuando los gendarmes les sorprendían ayudando a campesinos u obreros en su trabajo, estos huían por el bosque y aparecían en otro lugar alejado para continuar ayudando y así conseguir votos, de esta manera la policía tenía que perseguir a alguien invisible que aparecía aleatoriamente en cualquier parte de la campiña rumana. Como las elecciones estaban a la vuelta de la esquina y la Guardia de Hierro no había podido ser boicoteada, Carol II y Duca optaron por la brutal represión y la ilegalización. Diez días antes de los comicios electorales, el 10 de Diciembre, la Guardia de Hierro quedó fuera de la ley por orden gubernamental. A continuación Codreanu fue detenido como muchas otras veces, se asesinó a 19 legionarios, 20.000 seguidores fueron encarcelados y hubo 18.000 viviendas registradas, quedando irremediablemente las prisiones abarrotadas de personas. A partir de entonces, cada 10 de Diciembre, la fecha sería recordada por la Guardia de Hierro como el “Día del Sufrimiento Legionario”.

Con la Guardia de Hierro fuera de las elecciones, el Partido Liberal no tendría problemas en ganar al estar la oposición en la cárcel, así fue, Ion Duca fue elegido Primer Ministro el 14 de Noviembre de 1933. Pero la alegría le duró poco, pues cinco semanas más tarde, el 30 de Diciembre, correría la misma suerte que muchos de los legionarios a los que él mismo había reprimido, ya que fue abatido a tiros de pistola en la Estación de Sinaia por un miembro de la Guardia de Hierro llamado Nicolae Constantinescu con ganas de venganza por la represalia que había sufrido su partido político para que no ganara las elecciones. Un día después, el 31 de Diciembre, Constantin Anghelescu le sustituyó como Primer Ministro, pero su Gobierno duró cuatro días, ya que cayó el 3 de Enero de 1934 ante las movilizaciones sociales y el descontento popular. En su lugar el Rey Carol II tuvo que volver a legalizar a la Guardia de Hierro ante la decisión del Tribunal Militar y la Corte Marcial tras dictaminar que no había motivo para las detenciones masivas realizadas durante la administración de Duca. Como la crisis estaba servida, el Rey formó un Gobierno de Concentración Nacional, incluso ofreció incluir a la Guardia de Hierro en este, pero la experiencia de Codreanu sabía que no se podía fíar de Carol, así que se negó decidiendo que su fuerza política actuaría en solitario.

Al inicio de 1934 la Guardia de Hierro era la tercera fuerza política del país gracias a lo harta que la gente estaba de los partidos convencionales. Las tareas de ayudas a campesinos continuaron como de costumbre, aunque esta vez como había más afiliados se pudo incrementar el número de legionarios que echaban una mano en la industria, creándose gracias a ello el Cuerpo de Trabajadores Legionarios para administrar mejor todas las actividades. Los legionarios protestaron enérgicamente contra el Gobierno cuando Rumanía volvió a entablar relaciones diplomáticas con la Unión Soviética después de 20 años de enemistad, pues desde siempre la Guardia de Hierro había estado en contra del comunismo y en el marco internacional criticaba a las alianzas balcánicas promovidas por los intereses de Gran Bretaña y Francia como al Reino de Yugoslavia.

Carol II no consiguió de ninguna manera que la Guardia de Hierro entrara en su Gobierno de Concentración Nacional y eso le preocupaba, pues para finales del año 1934 y principios de 1935 era la tercera fuerza política del país después del Partido Liberal y el Partido Campesino. Codreanu vió en 1935 que el Rey volvía a actuar sigilosamente contra la Guardia de Hierro, por lo que antes que un tribunal la ilegalizara cambió el nombre de su formación por el de Partido del Todo por el País (Totul pentru Tara). El nuevo Partido de Todo por el País cambió de nombre varias veces para no ser desmantelado, primeramente por el del Partido del Todo por la Patria y luego por el del Partido de Todo por la Madre Patria. Pero al final todo el mundo sabían quienes eran y cambiar de nombre poco iba a servir, así que volvieron a llamarse Guardia de Hierro. Al margen de los legionarios surgió un nuevo partido esa época, los Águilas Blancas (Vulturii Albi), movimiento claramente de carácter nacionalsocialista para hacer competencia a la Guardia de Hierro, formación que posteriormente se transformó en una fuerza política llamada Cruzada del Rumanismo (Cruciada Rumanismului) liderada por un antiguo legionario llamado Mihail Stelescu.

La Guerra Civil Española empezó en 1936 con el levantamiento del bando nacionalista al mando del general Francisco Franco contra la II República de España, en gran parte comunista. Desde Rumanía la Guardia de Hierro no tardó en pedir voluntarios para la Guerra de España a favor de los rebeldes, pues aunque los franquistas no fueran fascistas, defendían los valores tradicionales, el cristianismo y el antibolchevismo que caracterizaba a ambos. Un total de siete voluntarios rumanos partieron hacia España (más tarde cifra incrementada a los 16), entre ellos el lugarteniente de Codreanu, Ion Mota, como legionarios del movimiento que se integraron en la Legión Española, concretamente en la Sexta Bandera del Tercio. El 13 de Enero de 1937, los voluntarios rumanos se estacionaron en el Asedio de Madrid sobre el Frente de Majadahonda, donde recibieron un contraataque republicano con artillería e infantería. En los duros combates que tuvieron lugar murieron dos los legionarios, Ion Mota y Vasile Marin. Los cuerpos de ambos voluntarios fueron trasladados a Rumanía. La muerte de Mota, el favorito y segundo de Codreanu, causó una profunda y solidaria tristeza en los legionarios, especialmente en su jefe. El funeral fue espectacular, más de 300.000 personas marcharon tras los féretros de Mota y Marin por las calles de Bucarest, Bukovina y Transilvania. Tan tremendo fue el dolor de los legionarios que los afines a la oligarquía de Carol II no se atrevieron a salir a la calle ese día. Por otro lado, en España, Franco mandó construir un monumento conmemorativo al lugar donde cayeron aquellos dos voluntarios rumanos que habían venido desde tan lejos.

Congregación de la Guardia de Hierro en Bucarest por la muerte de Ion Mota y Vasile Marín.

A principios de 1937 la Guardia de Hierro había conseguido un notabilísimo crecimiento, tenía un total de 12.000 células políticas distribuidas a lo largo de todas las ciudades, caminos, bosques y aldeas del país para ayudar a campesinos y obreros. Meses más tarde los legionarios habían incrementado las células a las 34.000. La Guardia de Hierro incluso traspasó fronteras, ya que participó en un congreso fascista internacional en Montreux, Suiza, haciéndose famoso el movimiento legionario por todo el mundo. Pensadores fascistas desde el extranjero se entrevistaron con Codreanu, como por ejemplo el escritor italiano Mario Sani y el filósofo francés Julius Évola, precisamente este último quedó sorprendido al ver la humildad de los legionarios, que sabiendo de sus dificultades económicas le ofrecieron cortésmentek un plato con mermelada y un vaso de agua.

Más que harto estaba el Rey Carol II de que Codreanu continuase negándose a participar en su Gobierno de Concentración Nacional, la situación se le iba de las manos y nuevas elecciones se habían convocado para final de año sondeando un mal resultado para el Partido Liberal, el más promonárquico. Como de costumbre las represiones tuvieron lugar, desmantelándose albergues y cantinas, clausurándose actos políticos, deteniéndose a cuantiosos legionarios y cerrándose las universidades, esta última la decisión más loca de todas que provocó una gran conmoción a los ciudadanos. Las medidas a Carol II le pasaron factura, pues la segunda fuerza política del país, el Partido Campesino de Iuliu Maniu, le retiró su apoyo y se lo otorgó a Codreanu al ver que la democracia cada día era más un absolutismo real. Las elecciones se decidieron el 23 de Diciembre de 1937, ganando por primera vez en la Historia de Rumanía una fuerza política que estaba en contra de la monarquía, es decir, el Partido Campesino; quedando en segundo lugar el Partido Liberal del Rey; y en tercer puesto la Guardia de Hierro con Codreanu a la cabeza tras lograr 478.378 votos y 66 diputados al Parlamento, incluso llegó a imponerse en provincias de tradición socialista como Teolorman o Vlasca y en otras de escasa presencia legionaria en el pasado como Moltenia u Oltenia.

Pero Carol II no estaba dispuesto a rendirse tras el resultado electoral, por lo que aprovechando el desacuerdo político tras elecciones, manipularía y chantagearía a muchos partidos políticos para que los votos de todos juntos, superaran a los del Pacto Partido Campesino-Guardia de Hierro. Por eso en un mismo Gabinete de Urgencia Nacional aglutinó a varios partidos en uno, siendo el líder del Partido Nacional Cristano. Poco a poco fue incluyendo a las esferas más altas de los partidos de derechas, la Iglesia y el Ejército. Dejando de lado a la Guardia de Hierro y al Partido Campesino, el Rey otorgó el poder al Partido Nacional Cristinano, dirigiendo el Gobierno el exlegionario Alexander Cuza como Ministro del Estado y Octavian Goga como Primer Ministro del país.

Concluida la manipulación electoral, una vez más se intentó frenar a la Guardia de Hierro con métodos violentos, alentadas por el antilegionario Ministro del Interior Armand Calinescu. La nueva estratégia del Rey fue crear unas milicias políticas llamadas Lanceros que portaban camisa azul. Dicho grupo organizó peleas callejeras entre los legionarios de Camisas Verdes y los lanceros de Camisas Azules. Pero a pesar de todo no hubo manera de poder golpear a Codreanu. Por tanto a Carol II no le quedaba más que una solución que había temido usar: la implantación total de una monarquía absoluta y totalitaria.

 

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado, Ejército Nacional Rumano. “Corneliu Codreanu y la Legión de San Miguel Arcángel”, García Hispán Editor (1997), p.32-58
Carlo Sburlati, Codreanu el Capitán, Acervo (1970), p.99-241