El Imperio Italiano

 

Una de las prioridades de la Italia Fascista tras llegar al poder tras la Marcha sobre Roma en 1922, fue la creación de un Imperio Italiano como el que había tenido el antiguo Imperio Romano.

Cuando llegó el fascismo a Italia de manos de Benito Mussolini, este era un país con más de 40.000.000 de habitantes repartidos en las regiones de Roma, Génova , Módena, Veneto, Piemonte, Romaña, Toscana, Nápoles, Lombardía y Parma, así como la islas de Sicilia, Cerdeña y Pantelleria. En África gozaba de los grandes dominios coloniales de Libia, Eritrea y Somalia. Como resultado vitorioso de la Primera Guerra Mundial se había anexionado los pequeños territorios de Trieste, Trentino, Alto Adigio, Zara e Istria a costa de Austria y Yugoslavia. Por último junto a Grecia poseía las Islas del Dodecaneso y la ciudad comercial asiática de Tientsin en China.

Isla de Corfú

Mussolini empezó a crear su Imperio en 1923. Aprovechando que unos griegos exaltados asesinaron a unos militares italianos en la frontera con Albania, el Duce encontró un pretexto para atacar Grecia.

Invasión de la Isla de Corfú, Grecia, en el año 1923. Sobre el dibujo puede verse el bombardeo naval y aéreo italiano desde barcos y aviones contra la población griega.

Inesperadamente la Marina Real Italiana (Regia Marina) bombardeó como represalia la Isla Corfú y la invadió. Grecia firmó la capitulación de Corfú que pasó a ser territorio italiano. Los griegos como indemnización además pagaron a Italia de 50 millones de liras. Mussolini acababa de obtener su primer territorio.

Fiume

Fiume, una península en Yugoslavia pegada al Mar Adriático, dentro de la región de Croacia, era un territorio polémico desde la fallida invasión de las milicias “Arditi” italianas capitaneadas por Gabriele D’Annuzio en 1919, expedición que acabó en nada ante la crisis política derivada del momento.

Con Mussolini las cosas fueron diferentes. En Enero de 1924 Italia firmó un acuerdo con Yugoslavia en el que concluía la ocupación militar italiana de Fiume. Había una explicación respecto a la anexión de Fiume y es que la Unión Soviética, gracias a sus buenas relaciones con Italia, reconoció la soberanía fascista en la península sin ninguna pega, algo que sin duda amedentró al Reino de Yugoslavia. Poco a poco el futuro Imperio de Mussolini empezaba a formarse.

Gebel (Libia)

Emilio de Bono cuando fue nombrado jefe del Ministerio de Colonias en 1925, se trasladó a Libia para dedicarse a su nueva tarea. Durante años Italia había llevado en el país norteafricano una política de asentamientos de colonos acompañada por constantes luchas contra la población libia que no quería aceptar la hegemonía italiana. La más cruenta antes de la Era Fascista fue el aplastamiento de la República de Tripolitania (1916-1918) con ayuda militar inglesa.

Tropas coloniales italianas capturan a los insurgentes libios a finales de los años 20 y principios de los 30 del siglo XX.

Las insurrecciones libias en el desierto contra Italia se produjeron hasta 1931, fecha en que el líder rebelde beduino Omar Mukhtar fue ejecutado públicamente gracias a una efectiva política represiva del general Rodolfo Graziani. Con los sublevados aplastados, Libia y en especial los nuevos territorios conquistados de Gebel se convirtieron en un asentaminto exclusivamente para agricultores y campesinos italianos.

Obbia y Migiurtina (África Oriental)

Similares sucesos, aunque de menor intensidad, ocurrieron en África Oriental. Los movimientos guerrilleros en Eritrea y Somalia huvieron que ser silenciados con bombardeos sobre la población civil durante años. Tras los combates en los que Italia salió victoriosa, al fin pudieron controlar sin problemas todos territorios. Ademas los italianos ampliaron sus dominios anexionando los sultanatos en Somalia de Obbia y Migiurtina.

Etiopía

Italia mantenía siempre vigiladas sus colonias africanas de Somalia, Libia y Eritrea, esta última muy codiciada por otras potencias debido a su gran industrialización. Pero más apetito tenía Italia por Abissínea (Etiopía), por ello como fundamento siempre a sus intentos de expansión ponía siempre el pretexto de la protección de Eritrea.

Soldados italianos luchando una improvisada trinchera defensiva de Etiopía.

Gran Bretaña anunció en 1934 que los somalíes que viajasen entre la Somalia Británica y la Somalia Italiana a través de Etiopía, tendrían que hacerlo por la zona italiana de Welwel. Esto obligó a los nómadas somalíes a atravesar la región por medio de vigilancia de soldados británicos en supuestamente territorio italiano, lo que equivalía a violar el territorio. Tal actitud inglesa no gustó nada a Mussolini que reclamó una solución más justa. Pero la respuesta fue más polémica todavía, ya que Inglaterra retiró a sus tropas y en su lugar dejó que la ocupasen soldados del Reino de Etiopía. Dicha ocupación causó confusión entre las tropas etíopes que dispararon contra los italianos, a lo que estos respondieron con la misma moneda. Mussolini calificó este acto como una declaración de guerra, por lo que Italia se preparó para un conflicto africano.

El 2 de Mayo de 1935 el Ejército Italiano cruzó la frontera con Etiopía desde Eritrea y Somalia. Al día siguiente, el 3 de Mayo, el Emperador Haile Selassie anunció a su pueblo el levantamiento en armas contra los italianos. Ante aquella provocación Gran Bretaña y Francia embargaron el armamento tanto de Italia como Etiopía. Dos días después, el 5 de Mayo en Ginebra, Suiza, sede de la Sociedad de Naciones, se convocó una reunión de urgencia. Italia fue considerada como agresora y 48 países anunciaron sanciones. Sin embargo muchos se retractaron como Hungría, Austria y Albania, otros alargaron sus envíos como las propias Gran Bretaña o Francia y Estados Unidos simplemente aumentó los precios de las materias primas. Italia internacionalmente había conseguido una victoria legítima.

Durante todo 1935 y mitad de 1936, los italianos lentamente fueron conquistando Etiopía. A lo largo de la invasión Italia empleó sustancias ilegales como gases lanzados desde aviones contra los soldados etíopes que vomitaban sangre, se les caía la piel y se les desahacían los huesos. Finalmente, tras la Batalla de Maitschew, el Emperador Selassie huyó a Suiza y el 2 de Mayo de 1936 las tropas italianas victoriosas entraron en la capital de Addis Abbeba.

Italianos victoriosos por las arenas de Etiopía desfilan frente a una bandera de Italia y un gran cartel del Duce.

Con la conquista de Etipoía, Italia oficialmente se constituyó como Imperio y Víctor Manuel pasó de ser Rey a Emperador. Aquella era la primera vez desde la Antigua Roma que la Península Itálica recibía un título oficial del “Imperio”.

Albania

Albania subsistía económicamente gracias a Italia. Durante unos años las relaciones de Roma con Tiranna fueron buenas debido a una alianza militar entre los dos países, pero a raíz de las intenciones expansionistas de Italia las tensiones empezaron a aumentar entre ambas.

Cuando se firmó el Pacto de Munich el 29 de Septiembre de 1938, Mussolini gracias al apoyo que ofreció a Adolf Hitler, permitió a Alemania anexionarse Checoslovaquia. Con un aliado en Europa que no le reprocharía, Italia el 25 de Marzo de 1939 lanzó un ultimátum a Albania para que voluntariamente se uniese al Imperio Italiano. Como era lógico Albania lo rechazó, por tanto el 7 de Abril de 1939 las tropas italianas invadieron el país.

Muy fácil fue la conquista de Albania, pues el 12 de Abril el Parlamento Albanés votó el “sí” a favor de la anexión. Albania quedó constituida por un Gobierno fascista del Primer Ministro Shefqer Bej Verlaçi y pasó a formar parte de la Corona de Víctor Manuel III.

La Italia Fascista por fin era un gran Imperio.

Imperio Italiano de 1918 a 1939.

 

 

Bibliografía:

Francesca Tacchi, Atlas Ilustrado del Fascismo. “Del Mare Nostrum al Imperio Africano”, Susaeta, (2003), p.128-143
David Solar, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado, Volumen 4. “Sueños Imperiales”, Revista La Aventura de la Historia (2009), p.11
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Jacques Pirenne, Historia Universal. “Italia provoca el hundimiento de la Sociedad de Naciones”, Exito (1961) p.104-108
José Díez Zubieta, La II Guerra Mundial como nunca se la habían contado Volumen 4. “Relación Amor-Odio”, la Aventura de la Historia (2009) p.24-29